Disclaimer: Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, más bien a su respectivo dueño: Masami Kurumada.

Nunca te amé.

Capítulo 7: Sin remitente.

...

El olor a té de flor de azahar inundó las fosas nasales del ya no tan pequeño aprendiz de Aries. Kiki abrió los ojos ante ese dulce aroma. La luz del sol ya entraba apaciblemente por la ventana. Se estiró, todavía recostado en su cama y parpadeó unas cuantas veces para que sus ojos se acostumbrarán a la luz del nuevo día. Dio un gran bostezo y se levantó de su cama para cambiarse el pijama por la ropa de entrenamiento. Sabía que su maestro le había dejado dormir hasta tarde debido a la celebración del día anterior, pero posiblemente retomarían el arduo entrenamiento apenas desayunara.

Se dirigió a la estancia destinada a la cocina, en el Templo de Aries. Ahí Mu ya estaba sentado, bebiendo un poco de té sobre la barra, con un poco de fruta. Leía tranquilamente un libro.

ㅡBuenos días, maestro Mu ㅡ, saludó Kiki con una sonrisa tranquila. Mu lo miró y respondió de la misma forma.

ㅡBuenos días, Kiki ㅡdijo Mu, dejando su libro de lado. El joven, por su lado, se sirvió un poco de té que había sobrado y comenzó a devorar un poco de pan de elote ㅡ. ¿Cómo estuvo ayer la celebración? ㅡCuestionó el tranquilo Santo de Aries ㅡ. Noté que muchos llegaron demasiado tarde ayer y algunos subían y volvían a bajar de los templos.

ㅡFue una noche muy movida ㅡaceptó Kiki, limpiándose las migajas de panㅡ, parece que la obra de teatro dejo a Shiryu abochornado, el señor Afrodita tuvo una discusión con June, un niño se perdió y… ㅡKiki silenció al recordar cierta situación que se había dado la noche pasada con Helen.

ㅡ¿Y…? ㅡa Mu le pareció raro que su alumno se quedara callado.

Era cierto… Kiki se había ido a dar un paseo con Helen. Se la pasaron recorriendo todos los establecimientos y demás. La joven lo había arrastrado por casi todo Rodorio. A Kiki aquello le resultaba divertido, aunque le quitara el aliento, sin embargo, luego de un rato había notado que la razón por la que Helen recorría el lugar insistentemente era porque buscaba a alguien.

¡No lo veo por ningún lado! le había dicho Helen, un poco decepcionada.

¿Eh? ¿A quién buscas, Helen? Kiki la miró sin comprender.

¡Busco a Ikki de Fénix! exclamó la jovencita. ¡Tengo muchas ganas de verlo!

Oh, ya veo. Bueno… Kiki se rascó la cabeza. Es que Ikki nunca dice dónde está o a donde va, es una persona solitaria y es natural que no asista a celebraciones como estas.

Entiendo dijo Helen con una expresión triste. De verdad tenía ganas de verlo. Siempre he pensado que es un hombre fuerte y valiente, además de apuesto le confesó la joven, con una sonrisa.

Un momento algo en la mente de Kiki hizo conexión. ¿Te gusta Ikki, Helen? preguntó, intrigado.

La chica se ruborizó ante tal pregunta. Ladeó la mirada y apretó sus manos con fuerza. Luego de unos segundos, asintió débilmente.

Por alguna extraña razón, cuando ella afirmó, algo dentro del pecho de Kiki dolió.

ㅡ¿Kiki? ㅡla voz de Mu lo sacó de sus recuerdos. El joven aprendiz miró a su maestro quien lo veía expectante.

ㅡ¡Lo siento maestro Mu! ㅡKiki se levantó de su asiento y recogió los platos para lavarlos. Luego salió de inmediato de la cocina para dirigirse a las arenas de entrenamiento. Mu lo observó con cuidado todo el tiempo.

X

El sol le quemaba la piel. Máscara de Muerte abrió los ojos y se incorporó. Un horrible dolor le azotaba la cabeza. Cuando miró a su alrededor, sólo vio un horizonte lleno de piedras y arena. Debía estar en las afueras de Athenas, pero lo importante era… ¿Cómo había llegado ahí? Tenía una gran laguna mental. Buscó por todos lados, pero no halló a Shura. ¿En dónde diablos lo había dejado? Recordaba que lo había hecho beber hasta que Capricornio no decía más que incoherencias y se culpaba así mismo por haberle fallado a Athena.

¡No soy más que una bashura! luego había dado otro trago a su cerveza. ¿Oíste? ¡Dije Ba-Shura! comenzó a carcajearse él solito.

Máscara estaba tan ebrio que ya sentía que estaba en el quincuagésimo sentido. Luego ambos habían salido de aquel bar, ya era muy tarde y de ahí, no recordaba nada.

ㅡ¡Bah! No tengo que preocuparme por ese soquete. Ni que fuera su niñera ㅡse levantó y comenzó a andar.

X

Cuando abrió los ojos, Marín se encontró con el rostro de Aioria, durmiendo apaciblemente a su lado. La suave respiración del León la dejaba tranquila. Con los dedos comenzó a acariciarle lentamente aquellos cabellos que caían rebeldes sobre su rostro. Tratando de grabarse aquella expresión apacible, guardó el rostro de Aioria en uno de los espacios de su memoria. Sonrió. La noche pasada había sido una locura que no creyó olvidar tan fácil, pero estando en los brazos del Santo, todas sus voces interiores enmudecieron para dar paso al sonido del corazón del León, que latía dulcemente para ella, a quien mantuvo ceñida en un abrazo. Durmieron juntos, observando las estrellas desde la ventana.

La amazona del Águila se levantó. Ya era algo tarde y pronto tenía que asistir al salón del trono por el aviso de Athena, según le había dicho June el día anterior. Cuidó de no hacer ruido para no despertar a Aioria, pero apenas puso un pie en el suelo el joven la sujetó del brazo y la haló hacía él para abrazarla por la espalda, con una sonrisa pilla adornando su rostro.

ㅡ¿Aioria? ¡Creí que estabas dormido! ㅡexclamó, en un ligero tono de voz molesto. Pero no pudo evitar sonreír.

ㅡQuédate otro poco más ㅡdijo el León en un suspiro junto a su oído ㅡ. Estuviste fuera por varios días, necesito un poco de ti.

Marín sonrió. Dio vuelta para acomodarse entre los brazos de Aioria. Se miraron a los ojos en silencio. Los ojos afilados del León se encontraron con la tenaz visión del Águila.

ㅡYo también te extrañé ㅡle dijo al fin Marín. El joven sonrió y le besó tiernamente la frente.

Ella le permitió ser. Sabía que pronto estarían separados por esa máscara de metal por lo que restaba del día, por lo que, las muestras de afecto no estaban demás. También entendía que aquella ternura que desprendía el santo de Leo en particular, era como una manera de enmendarle todo lo que le había hecho pasar. Ella ya no quería hacerlo sentir mal, finalmente ni si quiera ella seguía sintiéndose intranquila.

X

Milo se había despertado muy temprano, a decir verdad. Había salido de la cabaña de Shaina y había ido a caminar un rato, cuando el sol todavía no salía por el horizonte. Necesitaba sentir la brisa del amanecer, aquel dulce frío le agradaba, principalmente para entibiar sus pensamientos. Su cabeza estaba llena de tantas cosas…

Pensaba en que necesitaba disculparse con Marín por el desagradable momento que le hizo pasar. También pensaba en que no sabría cómo haría para que Aioria no quisiera matarlo cuando volvieran a verse. Sin haberse dado cuenta terminó en las arenas de entrenamiento en donde había hablado con Shaina. También recordó que sólo sabía la mitad de la historia y trataba de serenarse para poder escuchar de boca de la Cobra la parte faltante.

Sin embargo, la imagen de ella apareció a mitad de sus pensamientos. Entonces se dio cuenta de que hacía varios días que no veía a Shaina sonreír. Necesitaba hacer algo para remediar eso. Los recuerdos se deslizaban en su memoria y predominaban aquellos en donde ambos sonreían juntos. El pasado suyo se le figuró como un cuento que se contaba a sí mismo, con partes tristes y partes felices. Shaina era una de esas partes, pero no deseaba que ella se quedara en eso; en pasado.

Embebido en sus pensamientos, notó que ya había pasado mucho tiempo y el sol ya se había puesto digno en el horizonte. Dio un largo suspiro y regresó a la cabaña de Shaina, sin embargo, al estar ahí, en la entrada, notó que había un sobre y una rosa, idénticos a los que había visto ayer.

ㅡ¿Qué es esto? ㅡno entendía. Creía que la carta era de Aioria, pero ahora estaba completamente seguro de que el Santo de Leo no era el remitente. Se agachó para recogerlos y se adentró al lugar. Adentro, Shaina apenas despertaba y se hallaba sentada en el borde de la cama, aunque seguía viéndose cansada.

ㅡDeberías dormir otro poco ㅡla invitó Milo, dejando el sobre y la rosa sobre el buró, para sentarse a su lado e invitarla a recostarse.

ㅡNo puedo… ㅡdijo Shaina con un suspiro ㅡdebo irme, a Italia, antes de que todas las amazonas se reúnan en el Salón del Trono.

Milo la tomó del hombro y la miró dulcemente, y sin que ella se diera cuenta la fue recostando sobre la cama. Pero ella ya no opuso resistencia, de verdad se sentía exhausta y la compañía del Santo de Escorpio, estando ambos así, la hacía sentir bien. Ya no había más peleas ni malos entendidos, sólo eran ellos dos, mirándose tranquilamente.

ㅡ¿Por qué tanta prisa por irte a Italia? ㅡle preguntó, con voz suave ㅡ. ¿Tan pronto deseas deshacerte de mí? Porque te advierto que eso no te resultará tan fácil ㅡamenazó con una sonrisa mientras le acariciaba la barbilla suavemente. Shaina rio.

ㅡEres un tonto ㅡafirmó, acariciándole la mejilla. Luego le rodeó el cuello para besarle los labios. Milo sonrió.

ㅡEntonces te gusta besar a los tontos ㅡambos rieron. Luego volvieron a mirarse en silencio por unos segundos.

Shaina soltó un pesado suspiró y Milo notó que algo andaba mal.

ㅡDebo irme a Italia, Milo ㅡle dijo seria ㅡ. Es mi castigo por faltar a la ley de las Amazonas.

ㅡ¿Castigo? ㅡEscorpión parpadeó confundido. Se sentó en el borde de la cama y la Amazona le siguió.

ㅡMilo… ㅡShaina tomó toda la fuerza que le quedaba y muy por encima de su orgullo, comenzó a relatarle al Escorpión todo lo que no le había dicho la noche anterior.

Él escuchó atentamente todo lo que la joven le decía. Los hombres sin rango la habían humillado, Seiya la había rescatado. Athena se había enterado de la situación y los había castigado, cómo, era algo que Shaina no le mencionó, pero al mismo tiempo ella había recibido un castigo. Debido a que, a fin de cuentas, Shaina también había faltado a las reglas del Santuario, Athena la había expulsado.

ㅡ¿Luego de lo que te hicieron esos malditos, te expulsan? ¡No entiendo! ㅡMilo se levantó de golpe. Apretaba los puños con fuerza. Necesitaba hacer algo, se sentía terriblemente fúrico y al mismo tiempo, impotente. Ya sentía que haría lo que fuera para matarlos el mismo. ¿Cómo era posible que no se había enterado de nada? Se sentía lastimado por lo que le hicieron a Shaina y al mismo tiempo le dolía que ella no le había contado nada.

ㅡMilo, por favor, cálmate ㅡpidió la Cobra, quien se había levantado y le había tomado del hombroㅡ, Athena en realidad fue demasiado buena conmigo. Disfrazó mi expulsión como un viaje de negocios en Italia… Es por eso que debo irme. Finalmente ella estuvo trabajando muy duro para poder eliminar la ley de las máscaras. Hoy llamará a todas los Caballeros Femeninos al salón del trono para dar aviso de que ya no es necesario que ellas escondan su feminidad. Lo hizo por mí, pero al mismo tiempo no puedo asistir al llamado porque mi castigo sigue en pie.

El Escorpión se soltó del agarre y se dirigió a la ventana. Seguía muy inquieto y tenía la tremenda necesidad de golpear algo. Shaina lo esperó en silencio, permitiéndole procesar todo.

ㅡ¿Por qué, Shaina? ¿Por qué fui yo el último en enterarme? ㅡVolteó y la mirada que le regaló estaba llena de enojo y al mismo tiempo, de una profunda tristeza ㅡ¡Esos hijos de perra me han herido desde el momento en el que te tocaron si quiera! ¡No puedo permitirles seguir respirando! ¿En dónde están? ¡Dímelo!

ㅡNo puedo hacerlo ㅡShaina lo miró seriaㅡ. Sólo Athena, El Patriarca, El Antiguo Maestro y Seiya lo saben.

Milo rio de la frustración. Se llevó amabas manos al cabello, como una mera señal de desesperación. Volvió su mirada a la ventana y recargó su frente contra el cristal. Cerró los ojos y tomó una gran bocanada de aire.

ㅡEso no responde mi primera pregunta… ㅡShaina sintió como la voz de Milo se tensó ㅡ. ¿Porque no me dijiste nada? ¿No confías en mí, acaso?

ㅡNo es eso, Milo.

ㅡ¿Entonces?

Ella permaneció en silencio. Eso sólo incrementó más la frustración del Escorpión.

ㅡ¿Por qué?

A pesar del tono de voz insistente de Milo, la Cobra seguía sintiéndose incapaz de responder.

ㅡShaina ㅡllamó, desesperadoㅡ. ¿Por qué?

Sentía que la voz le había sido robada. Apretó la mandíbula con fuerza y ladeó la mirada.

ㅡShaina… ㅡla voz de Milo iba quebrándose. A cada llamado su voz sonaba como un murmullo débil y lejano.

Lo estaba decepcionando. Y era exactamente eso lo que había tratado de evitar, la razón por la que no había querido decirle nada.

Sentía vergüenza.

ㅡNo quería que me vieras así ㅡconfesó, sintiéndose incapaz de verlo. Su voz débil lo dijo todo ㅡ. Eres mi pareja y siempre quiero que te lleves lo mejor de mí, aunque haya poco de eso.

Milo negó, abrazándola con fuerza. Un par de lágrimas resbaló por sus ojos.

ㅡEres necia y terca ㅡle acarició la cabezaㅡ. No se trata de que siempre me demuestres tu cara más fuerte, Shaina. Pude haber perdido lo más valioso que tengo en este mundo, a ti, ¿entiendes cómo me siento? Quiero matar a esos malditos. Desollarlos, despedazarlos…

La joven suspiró. Para alguien a quien le había tocado esconder la mayor parte de su ser, revelar sus debilidades incluso delante de alguien a quien amaba con intensidad como Milo era difícil. Especialmente porque nunca había encontrado a un hombre que la amara como hacía él. Había dejado los juegos de lado, y ya no le importaba que todos le dijeran que se había encadenado. Él era feliz a su lado y ella no sabía cómo hacer recíprocos los cambios. Era difícil para ella, quien siempre se mantenía a la defensiva.

ㅡLo siento ㅡ le dijo en voz baja.

ㅡEres todo un caso ㅡ respondió Milo, suspirando. Se separó un poco de ella para levantarle el mentón obligándola a mirarloㅡ, pero tienes que prometerme que ya no habrá más secretos entre nosotros. Sino… ¿cómo podré ayudarte?

Ella asintió.

ㅡEstá bien. Lo entiendo.

ㅡBueno… ㅡPara cambiar de tema, Milo decidió girar la conversaciónㅡ. Puedes comenzar explicándome de quién es esa carta junto con la rosa que estaban en tu puerta ésta mañana.

ㅡ¿Qué? ㅡShaina parpadeó un par de veces y lo miró. Escorpio señaló al buró donde había dejado los susodichos objetos ㅡ. No pude ser… ㅡShaina se separó de él y tomó la carta. La abrió y leyó en voz alta:

"Buenos días, preciosa.

Derramaste muchas lágrimas ayer. Aquel insecto no hizo más que complicarte la existencia ¿verdad? ¡Ah, no te preocupes! Pronto te lo quitaré de encima. Sólo espera al tiempo apropiado, pues llegaré junto con el viento del Este. Yo apaciguaré todas tus penas. En mis brazos nada te hará daño nunca más. Seré un guerrero de sangre por ti.

Espera un poco más, Shaina. El amor que he guardado por ti todos estos años te cobijará de las penas. Ya no tendrás que fingir ser fuerte todo el tiempo, pues yo te quitaré todas las máscaras y te pondré en un lugar donde no te sientas desnuda ante el mundo.

¡No sabes cuánto tiempo esperé por ti!".

Shaina arrugó el papel entre sus manos, molesta a más no poder. Milo estaba confundido por lo que escuchó.

ㅡNo sé quién envía estas cartas, pero me han llegado desde varios días, alguien las deja en mi puerta junto con una rosa ㅡexplicó ㅡ. Estoy segura de que deben ser de algún cómplice de esos soldados sin rango… Posiblemente sea su manera de seguir burlándose de mí.

ㅡEsto es muy extraño… ㅡdijo Milo, completamente serio ㅡ. No suena a una simple broma ㅡcomentó, ahora más dispuesto que nunca a llegar al meollo del asunto.

X

June caminaba tranquilamente, subiendo las escaleras a Piscis. Hizo un mohín cuando estuvo en la entrada de aquel templo, indecisa sin cruzarlo o no, ya que en aquellos momentos no quería toparse con Afrodita.

Suspiró, debía atender al llamado de Athena, por lo que tenía que cruzar.

Se adentró y se le hizo extraño no sentir el cosmos de Afrodita. Creyó que él ya había sentido su presencia que no se tomaría la molestia de recibirla, ya que era parte del protocolo el pedir permiso para pasar por las casas.

Un fuerte aroma a rosas inundaba la estancia. Aquel mismo olor disfrazó la fragancia de la sangre regada por el suelo. Fue cuando entonces, al adentrarse más a la estancia, June logró ver algo que la dejó helada.

ㅡ¡Afrodita!

Continuará…


NdA: ¿Quién será el autor de las cartas? Medio acosador, por cierto (?) Una pista: no es un oc xD

Capítulo un poco corto, pero espero les haya gustado. Gracias por sus reviews de apoyo! Todavía hay algunas cosas que descifrar, así que la historia todavía da para algunos capítulos más :P

¡Abrazos!