Había escuchado "rumores" sobre lo que pasa después de la muerte, ciertamente, no eran nada más que simples hipótesis. Dicen que cuando estás a punto de morir, ves tu vida pasar ante tus ojos... él no vió nada de eso... sólo miró el rostro de ella...llorando de una forma que no pudo consolar.
La había abrazado todos los días y desde el momento que empezó a cortejarla, no sólo ella se sentía segura, sino él. Regina era una mujer muy frágil que demostraba tanta fortaleza para no ser herida, Robin lo sabía muy bien, pero nunca mencionaba nada al respecto.
De momento no sintió nada, sólo vió un pequeño destello. El ruido del rayo lo dejó sordo, pero su visión periférica se centró en ella. Luego el pecho comenzó a arderle y a entumecerse. Sintió como el impacto del rayo lo atravesaba, como si se tratase de una hoja perforada por un lápiz . Su cuerpo amortiguó el golpe, aún así, ese artefacto era tan fuerte que comenzó a extraer algo muy en el fondo de su ser...su alma.
Podía ver: La mirada aterrada y preocupada de su pareja, intentando de alguna forma, tocarlo y no dejaba de pensar en sus propias palabras; ¿qué futuro le podía dar, si ahora estaba muriendo?.
Sus oídos le respondieron de nuevo, no supo porque, sólo trataba de concentrarse para escucharla mejor. La voz de la reina se oía lejana, triste, no la había visto así desde el baile en Camelot. Se le rompió el corazón, su rostro no podía ocultar la angustia. Su frente estaba arrugada y su boca ligeramente entreabierta, sus ojos chocolates analizaban la situación,ambos sabían que ninguno podía hacer nada, estaban a merced de Hades y de lo que su maldad podía ocasionar. Robin dejó de ver el azul brillante alrededor de él.
Escuchó las palabras llenas de ira y orgullo saliendo de la garganta de Regina. Eso parecía el discurso más emotivo sobre el amor, una especie de moraleja que todos deberían conocer.
"True love is. It's sacrifice. It's giving up everything for the person you love"
Nunca se sintió tan valeroso, estaba ahí, aún estaba ahí, podía escucharla y luego...ya no
Eso no era el fin, no podía ser el fin, Hades no iba a destruir su amor verdadero.
Se aferró al recuerdo de ella, a su voz, a su calor y trató de controlar su propio cuerpo, pero esto era mucho más de lo un simple ladrón podía manejar.
Hizo un esfuerzo sobrehumano para abrir los ojos, rezó que todo eso fuese un mal sueño. Pero su cuerpo no respondía.
De pronto sus ojos se abrieron, vió la luz del sol por segunda vez y se sintió afortunado.
Sus sentidos se agudizaron de nuevo. Notaba el sudor escurriendo de su frente, el viento golpeando su rostro, el calor emanando de su cuerpo y el que irradiaba del animal en el que ahora estaba montando.
El paisaje cambió. Y él también lo hizo.
Aferró una mano a las reatas del caballo mientras la otra se tocó el pectoral, su corazón latía con fuerza.Todo era tan real que no lo podía creer.
Escucha como un un objeto se impulsa entre los árboles. Mira de reojo, pero aún no distingue bien. Un destello atraviesa el terreno y lo deslumbra momentáneamente, aferra sus manos a las reatas y su cuerpo se pone rígido. Inmóvil, siente como el animal comienza a exaltarse. El caballo está alerta, pero el jinete no tanto. Aún no logra procesar lo que acaba de pasar.
-He vuelto a la vida, entero e igual de guapo.- dijo para sí, tocándose el rostro, palpa con sus dedos su barba y luego su bigote, siente ligeramente sus hoyuelos. Sonríe recordando a Regina y piensa en lo primero que hará al verla
Para alguien que había pasado más de tres años en la ciudad, era hermoso volver al lugar en el que creció y aprendió a cuidarse, mucho más, regresar al punto exacto en el que conoció a su primer amor, el bosque de Sherwood, tan grande y magnífico como lo recordaba.
Se perdió momentáneamente pensando en Regina, ansiaba verla para decirle que todo estaba bien, que él estaba bien, que la maldad de Hades no fue suficiente para separarlos.
Levantó la mirada y miró al cielo, ¿sería el mismo que ella veía en estos instantes?, no lo sabía, pero tenía esperanza. Sintió la necesidad de gritar, estaba vivo, eso es lo que importaba ahora.
-¡Estoy vivo!, ¡Estoy vivo!, ¡E iré a buscarte!
Todo le pareció más bello, nunca se había tomado el tiempo de analizar su vida. Normalmente corría y se la pasaba ocultándose o luchando, Roland y su pequeña bebé, ocupaban la mayor parte de su tiempo, no se había dado cuenta de que descuidó a alguien muy especial , está experiencia le abrió los ojos, muy pocos tienen la posibilidad de volver de la muerte y tenía una razón de por medio, Regina.
Este momento era de gran paz, una pequeña pausa para pensar en su siguiente movimiento. Ya no era necesario huir y le plantearía a Regina una propuesta que estuvo cuestionandose desde hace tiempo: unir sus vidas, era algo que tenía planeado trataba de esperar el momento adecuado, pero ese nunca llegaría, no con los villanos amenazando constante, en vista de que ellos eran así tenían la naturaleza de ayudar, se lo preguntaría apenas la viera.
-Necesito ir al castillo.- se encaminó.
Más objetos siguieron brillando camuflajeandose perfectamente con la luz del sol. Ahora logra distinguirlos, son flechas , sus puntas brillaron al atravesar con un rayo de luz, más flechas volaron de la misma dirección y una de ellas asustó al caballo.Estaba tan concentrado en tranquilizarlo que no se percató de que una flecha iba directamente a su posición.
El caballo lo arrojó. Perdió el control del corcel y terminó en el piso y como consecuencia la flecha se encajó más en su pecho.- El arquero trató de levantarse, pero fue inútil. Se aferró a un árbol para incorporarse, entonces sus piernas se doblaron.
Que extraño, Marian estaba allí, o eso creyó ver en la lejanía. La mujer corrió a auxiliarlo, tomó su brazo antes de caer y lo llevó a su cabaña. Él respiraba con dificultad.
-Tienes suerte de poder moverte.-La joven Marian, inocente como la recordaba, lo miró a los ojos, y él sonrió imaginado que aquella mujer era sólo un delirio por la flecha que atravesó su pecho, casi a punto de matarlo.
-Te ves bien, estarás bien.-Dijo después de inspeccionar la herida
-Robin rió, pero no por el comentario, sino por la ironía. La chica aprovechó el momento para sacarle la flecha. Fue rápida y sigilosa. El ladrón seguía tan desconcertado que apenas lo sintió .
-¿Te duele? - Tocó su pecho y su mano se llenó de sangre. Era extraño ver cómo el líquido fluía de su cuerpo.
La joven terminó de curarlo y se marchó.
Él abrió la mano y desdobló el papel que no se había dado cuenta que estaba manipulando, probablemente lo tomó cuando se recargó en el árbol.
Era un retrato hablado de una mujer caucásica, joven y de la nobleza , alguien que él llegó a conocer.-Whanted Snow White.- Lo leyó en un susurro y un escalofrío atravesó su espalda.
Parece que todo se complica...ahora ya saben que sucedió con Robin sólo falta saber cómo volvió.
