Cáp. 7
Dolor de Techo
Hermione sintió que algo le cerraba el paso. Del aire. Los planetas debían estar mal alineados o algo… Era imposible que le estuvieran sucediendo tantas cosas en tan poco tiempo. Por un segundo, repasó en su cabeza esa última semana y todos los acontecimientos que la estaban haciendo perder piso.
-esto tiene que ser una broma…
La voz ahogada, tranquila y pausada de Hermione, mezclada con la expresión de incredulidad y el rostro de negación lo decían todo. Ahí estaban, las amigas de Hermione en mini manada (como la llamaba harry, de broma), todas paradas alrededor de lo que parecía ser un gigantesco trozo de techo. Exacto. TECHO! La cosa que va arriba de la cabeza de las personas en una habitación. En este caso, era la sala de estar de Hermione y estaba llena de nubes de polvo, unas como tablas y trocitos secos de pintura. De los que quedaba sobre ellas, podían distinguir una infinidad de tubos oscuros, gruesos y enmohecidos, con agua chorreando por entre varias filtraciones de las cañerías.
-Hermione, te JU RO por lo que sea, que no fue culpa nuestra…- acotó Judy temblando, pero no de miedo, sino para esconder la risa que le empezaba a salir por los ojos en forma de lágrimas.
Pero la joven no respondió. Estaba paralizada. Harry también se había quedado bastante congelado, en parte porque se sentía culpable. Lo había molestado sobremanera ese ruido tan… tan... DESESPERANTE que había interrumpido su "mágico momento con su amada" y le habían dado ganas de gritarle al culpable, pero se le quedaron los gritos en la garganta cuando vio el desastre en el que se había convertido la perfectamente pulcra sala de Hermione. Se acercó a ella y como consolación, puso su mano en su hombro, lo que hizo reaccionar a Hermione, quien con un escalofrío, despertó del shock y trató de emitir sonidos otra vez, si es que podía…
-esto es una broma verdad? Porque… qué se supone qué voy a hacer?
-no me mates, Hermione- agregó Jo con un dejo de miedo en la voz, lo que mostraba que preveía la reacción de su amiga en cuanto continuara con la oración –pero creo que lo más prudente sería llamar a un plomero…
-qué!- aulló Hermione en un intento de preguntar con fuerza
-ya sabes, la persona que viene a revisar tus tu…
-SÉ LO QUE ES UN PLOMERO TINA!
El silencio reinó en la sala. Era obvio que ellas no habían tenido nada que ver en eso. Los horrorizados y apenados rostros lo confirmaban, pero aún así… Es que, simplemente, no era el momento adecuado para tanto relajo. "JUSTO AHORA!" Pensó Hermione. Tenía que ser precisamente en esos momentos en los que estaba asfixiada en trabajo que le venían a pasar esas cosas.
-solo digo, que no puedes arreglar esto con magia, porque es un edificio muggle y las tuberías llegan a todo el edificio y para usar magia tienes que sacar un permiso, por lo que te saldría mucho más rápido y conveniente llamar a alguien que te arregle todo de una vez a la forma muggle y listo.
-tienen razón… sí sé que debo hacerlo… pero… qué voy a hacer mientras tanto!...
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-No… no… no!
-Hermione, por qué no?
-Porque sí! Bien? Eres muy amable Harry, pero… no…
-no?
-No creo que sea conveniente…- respondía la nerviosa Hermione desde el otro lado de la sala, tratando de oírse firme.
Ya todas se habían ido. Todas tristes por perder su noche de chicas y por tener que dejar a Hermione con semejante relajo en casa. Pero ella insistió en que no se preocuparan. Lo volverían a hacer en otro momento. Sólo Harry se quedó con ella por un rato, haciendo un control de daños. Hermione lo había evitado el 90 del tiempo que habían estado juntos y siempre había tratado de mantener cierta distancia entre ellos. Por el momento, ella se encontraba en el extremo más alejado de la cocina, guardando la guía de teléfonos que acababa de usar para buscar el número de algún contratista que pudiera ayudarla a reparar el terrible hueco que decoraba su salón y Harry… él estaba en algún lugar de la casa…
-Entonces dime, dónde te quedarás? En la madriguera?- le respondía la voz irónica de su amigo desde lejos, pero parecía que se acercaba…
-emmm… me quedaré con Ginny.
-Ginny está viviendo en la Madriguera- contestó entre confundido y dudoso porque ella no lo supiera.
-iré a casa de mis padres!
-no puedes entrar, recuerdas?
-llamaré a luna…
-no está aquí. Se tomó el fin de semana para ir con Neville a visitar a sus padres en Bristol. Me la encontré en la tarde y se iban a ver en el café Rochelle para ir juntos.
-jo…
-vive en un apartamento milimétrico y con lo desordenada que es, no creo que sobrevivas…-le interrumpió nuevamente.
Hermione comenzaba a desesperarse. Era solo un hoyo! Y suciedad, trozos de madera y cemento y algunos materiales extraños y el goteo incesante de un líquido que rezaba por que sea sólo agua, todo en medio de su sala… pero por qué tenía que complicarse todo!
-entonces? Te quedarás con Ginny en la madriguera? Estoy seguro que te encantará pasar el tiempo con la feliz pareja… porque ron, él también se está quedando ahí, sabes?
-Harry, no estoy para soportar tu buen humor…
-solo te estoy haciendo una propuesta… Ya oíste al hombre! Será solo por un día. Y no puedes quedarte aquí porque te intoxicas con la pintura… y tendrán que sacar los muebles y ponerlos en tu dormitorio y…
-HARRY!- exclamó llegando al punto de ponerse impaciente e histérica y de necesitar solo un momento de silencio para sentirse coherente otra vez. No veía otra salida, pero…
-y qué hay de Ginny? No creo que sea una buena idea que…
-Hermione…- comenzó él llegando a la cocina y acercándose a su amiga unos pocos pasos. Ella retrocedió el mismo número de pasos que él había avanzado.
-no, Harry! No! Ella… puede que no sea mi MEJOR AMIGA, pero aún así… le debo respeto y ella, digas lo que digas, sigue siendo tu novia y… no es buena idea.
-Por qué!- exclamó él en una rara forma sutil…
Hermione bajó la mirada hasta encontrarse con la mugre de sus pantuflas.
-Ambos sabemos porqué…
Para la sorpresa de Hermione. Harry se detuvo. No siguió avanzando hacia ella. Sólo le escuchó como él tamborileaba sus dedos contra el mesón de la cocina.
-bien… creo que… ahora me iré, pero sabes que cualquier cosa… tú sabes.
-gracias. Lo pensaré.
Con un plop, él desapareció y Hermione suspiró aliviada. Los músculos le dolían a causa de la tensión. Sabía que por el momento quedarse con Harry era la mejor opción. Todas sus amigas le habían ofrecido que se quedara con ellas, pero Hermione sabía que para casi todas ellas, no era algo muy factible. Además, era sólo un día.
Marcó el número de Harry con el inalámbrico que todavía cargaba en la mano. Pero se detuvo antes del último dígito. No quería que él escuchara su voz, aunque estaba segura que ni siquiera le saldría. Colgó el teléfono y corrió hasta donde tenía a su lechuza. La hermosa ave parda aceptó la nota que la joven rápidamente escribió y entregó y salió volando.
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A veces, resulta mucho más interesante concentrarse en ver nada en la televisión, que ponerle atención a la pila de cosas que reposan en el escritorio y que llaman diciendo "sé que es aburrido, pero soy tarea. Termíname…". Eso era exactamente lo que sentía Harry. Sabía que no iba a encontrar la respuesta a sus problemas allí, pero, nada perdía buscando. Tal vez, en alguna novela o película de momento, encontraría una situación parecida a la suya con Hermione. Al fin y al cabo, era una situación de las que se ven siempre, pero nunca se viven. Claro que, al ser Harry Potter una excepción a todas las reglas habidas y por haber, todo puede esperarse.
Su dedo paró de hacer ejercicio con el control del televisor. No había nada interesante. Dónde está el drama televisivo cuando lo necesitas?
Aparentemente, en la ventana… Harry escuchó como el sonido de picotazos daban contra su ventana. Pudo reconocer la lechuza de Hermione y se lanzó con tal rapidez hacia ella por sobre el sillón, que estuvo a punto de derrumbar una lámpara, voltear un adorno y caer de cara a la alfombra. Desató con impaciencia el nudo de la nota y leyó.
"Está bien, Harry. Gracias. Tú ganas… "
SÍ! Él ganaba! Ella se quedaría en su casa el fin de semana mientras arreglaban el agujero y, de una vez, algunas otras cosas en su casa. Sería la oportunidad perfecta para tratar de arreglar todo entre ellos.
Dio una ojeada por el departamento. Ordenado… relativamente ordenado. Limpio? Sí… estaba limpio… no había mucho por hacer… Él estaba listo.
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-ven, hermione. Pasa…
-emmm… gracias….
Hermione llegaba al apartamento de Harry, con un pequeño bolso de mano y los nervios de punta. Cómo podía actuar normal con él después del beso…? Ese beso… no, pero debía tratara de fingir que lo había olvidado. Era buena actuando, peor no taaan buena. Y lo peor de todo era que esta vez, las cosas ya no iban a alguna travesura tonta del colegio, que pudiera ganarles una expulsión como MAXIMO! Esta vez, estaba poniendo en juego su amistad con varias personas, incluyendo a ginny, la hermana del chico al que quería ganar de regreso… ron! Cierto! Con todo lo de Harry hasta había olvidado el asunto de recuperar a ron. Ya ni siquiera le entusiasmaba la "operación" y estaba segura que si no fuera por estar Ginny envuelta en el problema con Harry, ella ya habría olvidado por completo a aquel pelirrojo…
Tal vez ella y Harr… No! No habían tal veces… no! Ella quería a ron! Harry estaría con Ginny y ella con ron y … emily… ya se encontraría a otro tipo con quien casarse, hay muchos peces en el mar… sí! Así las cosas eran más fáciles, verdad?
-por aquí…
El estudio de Harry estaba convertido en una habitación pequeña pero cómoda. Un cuarto ordenado con lo necesario y básico.
Dejaron el bolso de Hermione sobre la cama, mientras ella observaba atentamente el lugar. Lo examinaba de arriba abajo. Estaba muy bien, cómo lo habría hecho?
-con magia- interrumpió él su examen
-perdón?- preguntó ella confundida
-arreglé el cuarto con magia… encontré un hechizo muy sencillo para arreglar dormitorios… interesante, no?
-sí, bastante interesante…- respondía Hermione sin poner atención a lo que decía, pensando en cómo habría descubierto Harry lo que ella se preguntaba… algo en su mirada, quién sabe!
-y qué quieres hacer?
-yo?
-sí, tú, hermione
-ehhh… nada.
-ya dejaste todo listo en tu casa?
-sí, los trabajadores ya llegaron y todo y son solo dos, pero son de confianza, conocen a papá. Además, mi vecina, Gwen, me dijo que se encargaría de echarle un vistazo a la lugar de vez en cuando…
-ahhh…
-Y donde está ginny?
-No lo sé. Por qué?
-No has hablado con ella?
-No
-Qué harán el fin de semana?
-No sé-le respondió de una manera un poco más fría. Lo estaban molestando tantas preguntas acerca de Ginny.
-Sabes Harry?- continuó Hermione reuniendo fuerzas y tratando de impacientarlo un poco a propósito -Si ya no la amas, termina la relación con ella de una vez por todas y ya! Que todos vivan en paz…
-No es tan fácil. Y lo sabes- le contestó sin ganas. Ya ninguno de los dos tenía muchas ganas de discutir.
-No, no lo sé. Pero está bien…
-Es tarde.
-lo sé.
-quieres alquilar una película?
-bueno. Vamos.
Dos cuadras y tres monosílabos más tarde, Hermione y Harry llegaban a la tienda para rentar una película. Buscaron por un rato una película que a ambos les gustara. Luego, menos silenciosamente, fueron a pagar por la película. Y entonces, Hermione logró ver cómo entraban a la tienda cuatro personas que definitivamente no espetaban encontrar en un lugar como ese. Hermione tomó a harry del brazo y lo llevó hasta detrás de una pared gruesa y grande a un lado de la caja. Harry no tenía idea de lo que sucedía y solo siguió a su amiga, que empezaba a ponerse nerviosa.
-qué sucede?- preguntó un tanto confundido
-shhhhhhh!
-hermione! Dime qué está pasando! A quién viste!- siguió en un murmullo desesperado
-shhhh!
Hermioen metía y sacaba la cabeza del escondite y después de unos minutos, Harry pudo sentir cómo se relajaba.
-qué pasó!- le decía con un tono un poco divertido de verla tan agitada como policía encubierta una vez fuera de la tienda y caminando hacia el departamento como muggles normales.
-nada.
-quiénes eran?
-nadie…
-hermione!
-bien!- exclamó ella sin muchas ganas –eran la señora weasley con "emily" y ron y ginny…
-y… por qué te escondiste?- inquirió sin verle el problema
-porque… - hermione misma pareció meditarlo unos segundos. Por qué se había escondido? No quería que RON los vea juntos o no quería que GINNY los vea juntos? -…porque no quería saludar…- inventó de mala gana.
El resto del camino hasta la casa la tuvo a hermione pensando. Harry se veía mucho más relajado, pero todavía estaba silencioso. Debía ser el frío de la noche…
Por qué se había escondido? No quería que la señora weasley los viera? O emily? O qué! Pero si harry y ella eran amigos, cuál era el problema de que los vean juntos? Ninguno, o sí? No! Nada!
Ahogada en sus pensamientos, apenas notó cuando harry abrió al puerta del departamento y dejó las llaves sobre una mesita cercana. Unos minutos después estaban los dos sentados en el sillón grande frente al televisor viendo películas de la forma más normal. Hermione apoyó su cabeza en el hombro de su amigo y sin darse cuenta, harry estaba abrazando a hermione. Entonces, después de las escenas de acción, llegaron las escenas románticas y Harry también se comenzó a poner meloso. Al principio, hermione ni lo notó. No se sentía incómoda. Pero luego, la voz de la conciencia comenzaba a conectar los altoparlantes dentro de su cerebro. Trató de separarse un poco, peor Harry no la dejaba ir.
-Harry…- le llamó la atención en un susurrro
-Qué?- contestó él sin inmutarse, o pretendiendo no inmutarse…
-oh, vamos! No, HARRY! Pon un poco de espacio… Vamos, tú no eres así…
-yo no soy así de qué?- preguntó coqueto haciéndose el inocente.
A hermione le comenzó a doler la cabeza de las iras de no poder hacer callar a las voces de su cabeza y no poder alejar a Harry. Se levantó molesta del sillón y se dirigió a su nueva habitación. Pero Harry fue más rápido y se posicionó estratégicamente como puerta, impidiéndole el paso a Hermione.
-Algún día tendremos que hablar…
-NO hay nada de qué hablar!
-Hermione no seas terca…
-terca! Déjame en paz Harry!
-no- contestó con firmeza dulce
-tengo una varita y no tengo miedo de usarla!
-hermione…- trató de convencerla él, acercándose más y más a ella.
Y nuevamente, sin siquiera darse cuenta de lo que hacía, Hermione ya se encontraba besando a Harry y él a ella. El beso comenzó a alargarse y apasionarse y "sin darse cuenta" ya no estaban en la puerta de la habitación…
De pronto, el lado racional del interior de Hermione se activó y en una milésima de segundo, razonó todo lo que estaba sucediendo, haciendo que Hermione aleje a Harry de ella y todo se detuviera.
Hermione se levantó y nerviosa y agitada, trató de arreglarse la ropa y el pelo y articular palabras.
-Harry… cómo pudiste?... Tú… eres mi mejor amigo…
Harry no respondía. Se había quedado congelado en una expresión de asombro. Lo peor de todo era que ella estaba segura de que la acusación que había formulado de "cómo pudiste" también era su culpa y un feo sentimiento de pesadez comenzaba a llenarla.
-Hermione… yo…- trató de decir Harry sin éxito. Sabía que no estaba haciendo lo correcto, pero en ese momento el beso le había hecho olvidar todo a excepción de ellos dos y había sido tan perfecto que a pesar de la interrupción, lo había dejado atontado y con ganas de seguir…
Entonces, para remate, escuchan un sonido de llaves abriendo una cerradura y una voz conocida. Todo estaba pasando demasiado rápido y no habían tenido tiempo de asimilarlo todo…
-Harry? Hay alguien en casa? Harry?
Hermione dio una ojeada a su alrededor e inmediatamente salió de la habitación con paso seguro, dejando a Harry solo, sentado sobre la cama, pensando cómo podía salir ella con tanta fuerza si él difícilmente podía reunir las fuerzas para mirar a Ginny a los tobillos.
