Love Live! La historia de todos nosotros
Una mala disculpa
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: ¡Aquí el séptimo! Creo que así va la cuenta… antes de que me lapiden, en serio habrá NicoMaki, sólo que Honoka es Honoka y de repente es muy ella y es inevitable no amarla por eso. Al menos a mi me encanta, ella y Tsubasa. ¡Dios necesito smut de ellas dos! U. u pero aún falta para eso, aunque ya se está colando en la historia.
Capítulo corto, pero espero subir otro en unos pocos días, ahora me voy a ir a escribir mi otra historia, dense una vuelta para checarla. Onegai! Wild stars!
See you!
— o —
—¿Mamá? —llamó esperando que la persona del otro lado del teléfono respondiera—. Obaa-chan...
—Lo sé Elichika —le contestó al fin oyendo el tono de pesar en su voz.
Eli había estado desde hacía rato hablando por teléfono con su madre, contándole todo lo que había pasado y confirmando el hecho de que ella ya sabía la verdad, pero no había podido hacer nada debido a que Obaa-chan no le había permitido intervenir para no molestar a su esposo.
—¿Recuerdas el verano hace dos años? —pronunció un débil "sí", su madre se había ausentado un par de semanas, pero no le tomó gran importancia, Eli había estado ocupada en esa ocasión ensayando para una importante presentación que no salió nada bien—. Viaje a Japón para ver a madre, ella estaba saliendo de su tratamiento y todo parecía ir bien, pero por lo veo me mintió.
—Si, Obaa-chan no quiere preocupar a nadie con eso pero —contuvo el nudo que comenzaba a formarse en su garganta y las lágrimas que pujaban de nuevo por salir—, insiste en hacerse la fuerte y no molestar a los que estamos a su alrededor, a su familia, pero ella nos necesita —un largo suspiro se oyó en el auricular.
—Veré que puedo hacer —respondió su madre, Eli hubiera esperado el nerviosismo en su voz aunque más bien lo que se notaba era un poco de enojo, quizás la impotencia de estar lejos y no poder hacer otra cosa debido a ello—. Te enviaré el dinero en cuanto lo tenga disponible. Mi madre puede llegar a ser muy testaruda y lo rechazó cuando le ofrecimos la ayuda. Ahora que estás allá espero puedas hacer algo.
—Haré mi mejor esfuerzo —dijo con seguridad, de ningún modo iba a permitir que se perdiera el Templo que tanto amaba su abuela y trataría de hacer más llevaderos los días para ella.
—Tal vez no sea mucho —volvió a suspirar con decepción y Eli entendía, su padre podía ser alguien inflexible en cuanto a las cuestiones monetarias, no porque no lo tuvieran, sino más bien porque lo tenían sólo que él no solía dar el dinero tan fácilmente—, pero quizás te ayude a iniciar lo que deseas hacer.
—Gracias mamá —cruzó los dedos esperando que con eso pudiera tener suerte y su madre pudiera tener éxito—. Si al menos pudiera disponer de mis ahorros universitarios…
—Eso ni hablar Elichika —la cortó su mamá—, eso es para tu educación, además tu padre bloqueo todas esas cuentas.
—Es tan injusto —soltó con rabia—, yo gané ese dinero como para que papá me lo quite.
—¡Eli! —su mamá le reprendió—. Es tu padre y él solo se preocupa por lo mejor para ti.
—¡Agh! Mejor no hablemos de ese tema mamá —se mordió un labio para contenerse y no decir nada más o terminarían discutiendo.
—Eli, tu padre te ama, es sólo que todo este asunto… es difícil para él —Eli resopló, le fastidiaba que su madre se pusiera de su lado. ¿Acaso ya había olvidado cómo había reaccionado su padre cuando supo la verdad?
—Olvidemos eso mamá —aún le resultaba doloroso hablar de ello y ya tenía suficiente con lo de su abuela.
—Solo cuidate y avisame cualquier cosa, ¿de acuerdo? —solo le contestó con un escueto sí—, sabes que te amo mi Elichika.
—También te amo mamá —respondió de forma mecánica, no es que no lo sintiera, simplemente aún dolía.
Colgó el teléfono quedándose unos segundos contemplandolo. No había querido recordar, pero las memorias sólo se precipitaron en su mente.
"¿Qué demonios estabas haciendo con esa muchacha Elichika? —el rostro de su padre se endureció mirándola con esa expresión que pareció acompañarlo desde ese día cada vez que la miraba.
—Yo… —había querido negarlo, salir corriendo, había querido que la tierra se abriera en ese momento y solo la tragara en ese instante, pero ella no era una cobarde, jamás lo había sido, aunque los ojos de su padre pesaran más que cualquier otra cosa no se iba a echar atrás— la estaba besando papá, ella me gusta y yo a ella —no pudo decir más, su padre la abofeteó.
Podía sentir el pulso doloroso del golpe en su mejilla y la expresión dura de su padre ir del asco a la decepción y de nuevo al asco. Volvió a alzar la mano para plantar otro golpe pero se detuvo, Eli sólo se había agachado cerrando los ojos fuertemente esperando el impacto pero en su lugar su padre sólo tomó sus manos y se la llevó a rastras.
La chica que estaba con ella trato de impedirlo pero, en realidad todo se había vuelto borroso. Sus lágrimas habían nublado su vista y los ruidos del exterior se perdieron entre los gritos de amenaza de su padre y los sollozos de Tania.
La arrastró hasta meterla en su coche y una vez dentro y habiendo calmado un poco su llanto oyó a su padre hablar.
—Puedes irte olvidando del absurdo de tus clases de baile —Eli volteó a mirarlo abriendo los ojos sorprendida—. No voy a dejar que mi primogénita se vuelva una desviada por estar esas malditas cosas. Ya hablaremos con el sacerdote y veremos que es lo mejor para curar esta enfermedad.
—No papá, el ballet es mi vida, no puedes quitarmelo —dijo suplicante pero su padre se mostró inflexible.
—Solo es una mala influencia para ti, deberías estar ocupado tu tiempo en otras cosas más provechosas —le habló con su voz grave—. Tu madre tiene la culpa de esto, consintiendote estas tonterías."
Guardó el teléfono celular en la bolsa de su uniforme y limpiando las lágrimas que había derramado se levantó de su cama. Debía ir a la escuela y después tenía mucho trabajo por hacer. Aunque primero debía una disculpa a las chicas como se lo había prometido a Nozomi.
"¿Desde cuándo soy tan inflexible como mi padre?"
Odiaba admitirlo, pero tenía tanto de su padre en ella y no quería cometer los mismos errores. Habían sido meses después de eso de discusiones, golpes, castigos y el ir y venir con el sacerdote, el médico, el psicólogo, para quitarle esa maldita enfermedad como decía su padre y su abuela después cuando se enteró. Las burlas del resto de la familia y la pasividad de su madre. Aún no podía perdonar del todo que su madre no hubiera hecho nada antes por ella.
Exhaló e aspiró con fuerza antes de salir de cuarto, no sin antes ver el folleto del concurso de idols y bufar para sí misma.
— o —
—¡Wow! ¡El vídeo quedó increíble! —exclamó fascinada Honoka frente a la computadora del club de estudios idols—. ¡Nico-chan es increíble! —dijo mirando a la chica que sólo inflo el pecho llena de orgullo.
—Por supuesto que lo soy, ¿acaso lo dudaba? —frunció el ceño, aunque era obvio que su ego estaba por las nubes.
—Esto es increíble y tenemos todas esas visitas —la voz aguda de Kotori las hizo ir de nuevo a la pantalla para ver el número.
—No está mal —Umi dijo y Nico la vio con desagrado.
—¿Estas tonta? Esto es un gran comienzo, no sólo eso, los comentarios son buenos. Aunque claro no lo hubieran conseguido sin mi ayuda —Umi le devolvió la mirada viéndola con irritación, esta chica podía ser demasiado ególatra para su gusto.
—¡Tenemos que contarle a Maki-chan! —saltó de pronto Honoka y antes de esperar respuesta salió del club yendo hasta el salón de las niñas de primer año para darle la noticia a la compositora.
— o —
Como era su costumbre ese día llegó varios minutos antes de la clase, se había dado una vuelta por el salón de música. Le gustaba comenzar así sus días. Una agradable melodía interpretada por ella misma para poder soportar el resto del día. Después de cumplido su ritual, se dirigió a su salón de clases.
—¡Maki-chan! —Rin cayó encima de ella sin darle tiempo a reaccionar y estaba siendo jalada por la niña hasta llevarla al lado de Hanayo que lucia emocionada mirando algo en la pantalla de su celular— ¡Kayo-chin! ¡Maki-chan ya está aquí ~nya!
—¡Eehh! ¡Suéltame! ¿Cuántas veces debo decirte que no me llames por mi nombre como si nada? —dijo molesta tratando de sacarse a la niña gato.
—Nishikino-san mira esto —la chica de gafas le puso su celular en la cara y Maki se extraño de lo que estaba viendo hasta que Rin le puso los auriculares en los oídos.
Se erizó pero no le dijo nada pues la música le llamó la atención. Era su melodía. La que había compuesto para la niña molesta de segundo año. Se quedó embelesadas mirando como ella y sus otras dos amigas bailaban y cantaban la canción en aquel vídeo.
—¡Maki-chan está roja! —la niña gato la señaló riendose de ella.
—¡¿Qué?! ¡E e e… eso no es cierto! —le devolvió el celular a Hanayo y se puso a jugar con un mechón de cabello rojizo.
—Jajaja, ~nya te has puesto más roja Maki-chan —siguió molestando la niña y Hanayo le llamó la atención.
—¡Que no me llames por mi nombre si ni siquiera somos amigas! —le gritó y en contestación Rin hizo un puchero para después brincar sobre ella dándole un fuerte abrazo—. ¡Kyaaa!
—Rin-chan es amiga de Maki-chan aunque ella no quiera ~nya —Maki forcejeó pero se rindió al ver que no podría quitársela de encima.
—Si no tengo otra opción —dijo resignada, aunque en el fondo se estaba empezando a acostumbrar a los modos de la otra niña.
—Nishikino-san deberías unirte a ellas, son tan lindas —los ojos amatista de Hanayo brillaron al decir esas palabras, esa chica podía ser tímida pero cuando se trataba de idols era otra.
—A Rin le encanta ver a esta Kayo-chin —quitó su abrazo de Maki y se fue sobre Hanayo rodeándola con sus brazos plantando un beso en su mejilla.
—Dejen de ser yuri enfrente de mi —las miró molesta—, no es de buena educación.
En eso estaban cuando de pronto un huracán naranja entró al salón tomando desprevenida a Maki. Vio sus manos ser sostenidas con entusiasmo por la otra niña y si antes había estado roja, ahora estaba escandalosamente ruborizada hasta las orejas.
—¡A.. a… ah sue… suéltame! —sus palabras se atropellaron pero Honoka no se inmutó.
—Maki-chan, ¿has visto el vídeo? —dijo y Hanayo alzó su celular mostrando el vídeo a la chica—. ¡Genial! ¿No es asombroso? Es tu canción Maki-chan.
Al fin salió de su estupor y se sacudió las manos de la niña mayor y regresó a girar su mechón mirando a cualquier otro punto con sus mejillas aún rojizas.
—Si… si… no es la gran cosa, eso fue sencillo de hacer —trato de mostrar indiferencia pero no estaba siendo muy efectiva.
—¿Como? ¿Maki-chan compuso la canción? —preguntó emocionada Hanayo.
—Bueno la letra la creó Umi, pero la música es totalmente de Maki-chan —dijo orgullosa Honoka como si aquello hubiera sido su logro y Maki sólo viró los ojos con fastidio.
—¡Sugoi! —dijeron al mismo tiempo Kayo-chin y Rin.
—Pronto haremos nuestro primer Live, aunque aún no tengo la fecha o así o confirmado el lugar, pero no importa —divago un poco Honoka—. ¿Les gustaría venir a vernos? —miró a las dos niñas que asintieron con los ojos emocionados y llenos de brillo.
—¡Será increíble! —volvieron a decir juntas.
—¿Acaso ya tienen una segunda canción? —preguntó Maki arrepintiéndose casi al instante cuando Honoka la miró con sus ojos azules como si fuera un cachorro.
—¡Maki-chan~! —tomó una de sus manos entre la suya y le dijo suplicante.
—De ninguna manera, le advertí que sólo lo haría una vez y no más —no quiso verla pero Honoka seguía insistiendo viéndola con esos ojos que la ponían nerviosa—. Esta bien… —se rindió—. Solo por esta vez.
—¡Muchas gracias Maki-chan! —la abrazo y Rin se unió a ella llevando a Hanayo consigo.
El peso de todas las chicas encima de ella fue demasiado y se fue al suelo con todas ellas armando tremendo alboroto que sus compañeros se les quedaron viendo con extrañeza.
—¡Dejenme, quítense de mi! —gritó para parecer enojada aunque en el fondo le gustó la sensación rara que se estaba formando en su interior.
Todas se levantaron a las risas mientras Maki hacía un mohín y se sacudía el uniforme.
—Ustedes si que son molestas —se siguió quejando.
—¿En ese caso podrás venir al templo después de clases? —le dijo a Maki y está solo subió los hombros diciendo "ya que"—. Ustedes también pueden venir, entre más es mejor. ¿Han pensado en mí idea de unirse a nosotras?
Las vio y al instante la emocionada y linda Hanayo se retrajo para volverse un manojo de nervios.
—Kayo-chin también se ve hermosa cuando es tímida ~nya —le dio un beso en la mejilla a la niña y Maki se golpeó la frente.
—Vengan las tres, será divertido —les alcanzó a decir antes de ver que el profesor entraba a la clase y Honoka se escabulló para regresar a la suya.
— o —
Eli llegó a la clase con Nozomi delante de ella. No tenía muchos ánimos de estar allí, sólo que no tenía otra opción. Nozomi la convenció de que no tenía caso quedarse en casa a lamentarse pues eso no es lo que quería su abuela. A regañadientes había aceptado ir pero ahora al ver a Nico y como está la miraba con sus ojos rojos llenos de enojo, se sintió incómoda. Detestaba tener que disculparse, sobre todo si sentía que tenía la razón, de nuevo Nozomi había intervenido para decirle que debía ser amable con las niñas.
"¿Por qué tengo que hacer todo lo que ella me diga?" Se cuestionó en su cabeza mientras tomaba asiento ignorando a Nico. "Cierto, es porque tengo un gran culo gay y Nozomi se aprovecha de mi sin saber que es por eso."
Miró a la chica de cabello morado que estaba sentada un asiento antes que ella y suspiró profundo. Había algo en Nozomi que le estaba empezando a gustar. Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos. No debía dejar que esos sentimientos volvieran a dominarla, ya había hecho suficiente daño antes como para volver a repetir el error de fijarse en alguien más. Además tal vez sólo estaba confundida, eso debía ser, Nozomi era una chica linda, sin duda, y había hecho tanto por su abuela que quizás sólo era agradecimiento lo que sentía. Sí, eso debía ser.
Fin de la discusión.
Lo que sentía por Nozomi era simple agradecimiento, aunque su culo gay le dijera que había algo más.
Bufó enojada y Nico la volteó a ver con mala cara y Eli sólo encogió los hombros al darse cuenta.
—Deja de chillar como animal —escuchó que la chica a su lado le susurró—, por mucho que la veas no se va a fijar en ti —Eli se sonrojo al oír esto y se giró para otro lado apenada, estaba siendo demasiado obvia.
Oyó la risa de Nico y Nozomi las veía ahora preguntándose de qué estaban hablando. Eli se concentró en ver los kanjis en su libro evitando mantener algún contacto visual con alguna de las dos chicas.
El fin de las clases llegó y Eli prácticamente había estado enterrada en su libro clase tras clase sin dirigirle la palabra a nadie. De hecho apenas había participado en clase cuando uno de los maestros la pasó al pizarrón a resolver una ecuación.
Se disponía a salir a prisa del salón pero Nozomi ya estaba literalmente encima de ella. La chica había recargado su cadera en la paleta de su butaca impidiéndole salir y sostenía a Nico de su cárdigan para tampoco dejarla ir.
—Elichi~ —la aludida dejó caer su cabeza con fastidio, no quería disculparse—, Nico está aquí.
La chica de las coletas se mantenía con los brazos cruzados viéndola con suficiencia y Eli se mordió la lengua, en definitiva no iba a ceder, no aún, su orgullo se lo impedía.
—No tengo nada que decir —dijo por fin levantándose de su lugar y Nozomi la vio con sorpresa para después comenzar a reír.
—Esas son unas malas disculpas Elichi~ —se estaba riendo mientras Nico fruncía aún más sus cejas.
—¡Agh! Me caes muy mal por esto Nozomi —Eli se cruzó de brazos para mantener su postura de no pedir disculpas pero los ojos verdes de Nozomi la estaban mirando de esa forma en que ella no podía negarse a hacer lo que quisiera.
—Ni siquiera se porque te molestas por esta tipa —Nico le habló a Nozomi—, se ve que...
—Pueden usar el Templo para practicar y hacer sus cosas para su tonto concurso —Eli la interrumpió—. Solo pido que ayuden para terminar los trabajos y este todo listo.
Nico la miró como si un mono se hubiera parado sobre su cabeza y abrió la boca para replicar pero Nozomi se le adelantó.
—¡Ara, ara Nicochi! Eso son buenas noticias, ¿no crees? —Eli giró la cara para no verlas y Nozomi le sonrió con ternura, era obvio que esa era su forma de disculparse.
—Si, bueno no está mal —la niña sacudió su cabello—, podemos trabajar con eso para la presentación del primer Live del Rally.
Eli dio algunos pasos dando por terminada la plática y las dejó atrás. Pocos minutos después las dos niñas se unieron a ella a cierta distancia.
—¿No se que le ves? —le dijo en voz baja Nico a Nozomi—. Es una cabezota.
—Jijiji, Nicochi tu también lo eres —Nozomi se sonrojo levemente y Nico entrecerró los ojos viéndola.
—Solo no te enamores de ella, parece ser del tipo que no se da cuenta de las cosas a menos que la golpeen encima —Nozomi comenzó a reír aún más, pues al parecer ya era un poco tarde para el consejo.
Un celular comenzó a sonar sacándola de su conversación. Nico busco entre sus bolsas hasta sacar el aparato, dándole contestar.
—Eres tu niña presumida —le habló a su interlocutor—, espero que llames para algo interesante —la risa de Nozomi llegó hasta el otro lado de la línea.
—Jajaja como siempre tan tierna Nicochi, salúdame a Zomi-chan ya la escuché allí contigo —dijo divertida la voz.
—Si, si, ya le paso tus saludos. ¿Veo que recibiste mensaje? —escucho de nuevo la risa del otro lado del teléfono—. Este año voy a hacerle morder el polvo a tu preciosa princesa.
—¡Ey! ¿Aún sigues enojada por eso? Lamento lo que pasó y ya no es mi princesa, eso se acabó —Nico no le creyó.
—Pero sigues con ella.
—Esta en mi grupo.
—Es una idiota.
—Eso no voy a negarlo.
—Tú lo eres también.
—Eso es verdad —contestó seria—, pero aún así me amas.
—Solo a tu música, tu apestas —dijo Nico y oyó la carcajada despegando un poco su teléfono.
—También te extraño, quizás un día de estos me dé una vuelta para visitarte —trato de sonar casual pero Nico no se tragó el cuento.
—¿Qué es lo que quieres Tsubasa? —quiso saber.
—¿Recordar viejos tiempos? —dijo tentativa—. Bueno, si tu no quieres quizás visite a Nozomi en el Templo, a ella tampoco la he visto desde hace mucho.
—Eres una descarada —cortó la llamada antes de oír una respuesta.
—¡Ara, ara Nicochi! No seas así con ella —Nozomi palmeó su hombro y Nico se mosqueó.
—Ella es otra baka que no sabe disculparse apropiadamente —concluyó sin querer seguir con el tema.
— o —
