VII.

AMOR


James ha heredado los ojos castaños de su madre, el pelo rebelde de su padre y el temple de su abuela paterna. Si te fijas bien puedes observar como en su nariz se pierden unas cuantas pecas, difuminadas y dispersas, pero presentes; casi como gritando a los cuatro vientos que, aunque no sea pelirrojo, también es un Weasley.

Siempre duerme en el lado izquierdo de la cama, con una mano bajo la almohada y los pies-tan helados como el aliento de un dementor-pegados contra los tuyos. Menos en las noches de tormenta, que se abraza a ti como si su vida dependiera de ello.

Cuando está recién levantado es imposible hablarle, se despierta de peor humor que una banshee, tienes que repartir por lo menos una docena de beso por su espalda si quieres que haga para desayunar sus maravillosas tortitas con virutas de chocolate.

El Quidditch le apasiona, cada vez que el mágico deporte sale a relucir en alguna conversación, se le iluminan los ojos como a un niño en Navidad. Y podría pasarse horas hablando y hablando sobre jugadores que ya nadie recuerda.

Por mucho que se pasen el día entero discutiendo y esté media vida quejándose de ella, sabes que adora a su hermana Lily, aunque disfrute molestándola. Si lo comparas con Albus te das cuenta de que son las personas más opuestas del universo, pero se complementan de una forma envidiable. También eres consciente de que finge que la verborrea de Lucy le exaspera, y en realidad es incapaz de pasar ni un solo día sin hablar con ella.

Es cabezota, orgulloso, reservado y bastante maniático.

Pero a ti te gusta así. Y eso que te sigue echando en cara aquel partido durante tu primer año en el equipo de Quidditch de Slytherin, donde destrozasteis cualquier posibilidad de los Gryffindor por hacerse con la Copa.

Porque también es gracioso, sincero, leal y atento.

Y a pesar de que a tu padre casi le dio un ataque al corazón cuando se enteró de que estabais juntos, y su tío Ron se encargase de poner el grito en el cielo: le quieres, y puedes afirmar sin miedo a equivocarte que fijarte en James Sirius Potter ha sido la mejor decisión de tu vida.


¡NOX!