Capítulo 7: Confesiones y verdades.
Los párpados le pesaban, sus ojos se habían hinchado a causa de los sollozos de la noche anterior. Secó sus lágrimas y con dificultad abrió los ojos. Se deshizo de la manta que la cubría y se reincorporó de a poco en el suelo. Se quedó inmóvil, observando únicamente la colcha.
-Seguramente alguna de las criadas se encargó de arroparme.- se dijo sonriendo con tristeza. Se adentró en el cuarto de baño y se miró al espejo. – Será mejor que me enjuague un poco la cara. No quiero que Zuko me vea en este estado.-
Cruzó las galerías del palacio con rapidez. Su impaciencia se hacía cada vez más frecuente. Llegó a una de las salas principales, en donde estaba el gobernador con un pilón de papeles en su poder. Las facciones de su rostro se encontraban serias y su mirada se había tornado intranquila. Se acomodó en una silla delante del hombre y suspiró.
- Y bien? Que es lo que han encontrado?- El monarca tomó una bocanada de aire y se acercó al muchacho.
- Un grupo de aldeanos nos ha informado sobre la aparición de los invasores.- Zuko se quedó paralizado y agudizó su sentido de audición.
- Se los ha visto merodeando por las ruinas del templo aire del oeste. No sabemos exactamente por qué, pero ya hemos enviado tropas en su captura.-
- No tiene sentido. Todos sabemos con no hay nada de valor en aquellos territorios. Por qué irían hacia allí?- El señor del fuego se apretó el puente de la nariz con exasperación.
- Debemos capturarlos y quitarles la información necesaria. Algo de todo esto no me da buena espina.- El monarca asintió y Zuko salió de la recámara con incomodidad.
Caminó con firmeza y esbozó una mueca de disgusto. Hurgó en sus bolsillos y sacó un papel algo maltratado de su interior. No leyó toda la nota, simplemente se situó en una frase "no te tardes, tenemos que realizar los preparativos de la boda cuanto antes" Apretó los ojos con fuerza y respiró.
- Zuko?... perdona si interrumpo pero tu tío envió una carta.- La voz de Katara sonó estruendosamente en sus oídos y volvió a la realidad. Como un acto reflejo, introdujo el papel en su bolsillo y asintió con la cabeza.
- Oh, claro. No hay problema.-
Se sentaron sobre uno de los bancos de la galería y mientras la maestra agua revolvía entre sus cosas, el joven soberano estudiaba cada facción de su rostro.
- Por cierto, buenos días.- Le dijo con una sonrisa en sus labios. Katara le devolvió el saludo y desenrolló sobre sus manos un papel amarillento.
"Nos hemos reunido con el rey Bumi. Nos dio información acerca de los invasores. Meidantes sus apariciones, dedujimos que se encuentran bajo el mando de alguien más. Hacemos todo lo posible por encontrar alguna pista que nos lleve hacia ellos. Espero que se encuentren bien. Iroh"
El muchacho apretó los dientes con amargura. – Acabo de hablar con el gobernador. Los han localizado, en el templo aire del oeste. Iremos lo antes posible y recuperaremos información necesaria.- La joven asintió con la cabeza y comenzó a redactar una nueva carta para el dragón del oeste.
Zuko se puso de pie y caminó hacia su recámara. Sintió que el corazón le daba un vuelco y recordó los sucesos de la noche anterior:
FLASH BACK
- Katara?- Llamó por última vez a la puerta de la recámara mientras se asomaba para ver mejor. Optó por entrar sigilosamente. La encontró sumida en sus sueños, pero algo era diferente. Su rostro estaba lleno de lágrimas y gestos llenos de ahogo y angustia se habían grabado en él.
- Zuko, no lo hagas. Por favor…- Los ojos del joven soberano se abrieron como platos, acaso había despertado?. Se acercó lentamente para agudizar su oído. Seguía dormida. Profundamente abstraída en sus sueños.
- No, Zuko. Yo…- Repitió Katara entre sollozos. Se acercó hacia ella y distinguió con desconsuelo como las lágrimas corrían violentamente por sus mejillas. Zuko sonrió con aflicción.
– Está soñando conmigo.- Se dijo a sí mismo.
Secó sus lágrimas y plantó un beso en su frente. Se puso de pie y la arropó con una de las mantas que se encontraban a los pies de la cama.
FIN FLASH BACK
El día había sido más que tormentoso, ahora no solo tenían que viajar en busca de aquellos invasores, sino que debían descubrir quién los comandaba. El general (no me acuerdo el nombre) se encargó de preparar el buque y las provisiones necesarias para partir hacia el templo aire del oeste en la mañana. Durante la cena ninguno de los dos se dirigió la palabra y cuando terminaron su comida cada uno marchó para su recámara.
Katara ocupó el último espacio de su pequeño bolso con un vestido que le habían obsequiado las criadas para alguna ocasión especial. Abrió con cuidado la rendija de su ventanal y se asomó por el palco para observar las estrellas desde allí una vez más.
El astro brillaba como nunca, iluminando a la perfección su rostro. A diferencia de la tribu agua, en las grandes ciudades como lo había sido Kento, las estrellas no podían percibirse del todo bien, ya que las grandes construcciones cubrían todo a su paso. Cerró los ojos, tratando de imaginar su hogar una vez más.
- Piensa rápido!- Una llamarada de fuego fue enviada directamente hacia el rostro de la joven, justo cuando lo detuvo con algo de agua control, se asomó sobre el barandal para observar al Señor del Fuego desde abajo con una extraña mueca en su rostro.
- Acaso te has vuelto loco?- Él sonrió.
- Sabía que lo atraparías.- Katara bufó por última vez y se separó del balconcillo.
- Estaría bien si bajas por unos momentos. Hace bastante que no hacemos algo divertido.- Le indagó él con una sonrisa justo antes de que se adentrara en su recámara. Katara sonrió con tristeza, "y tampoco volveremos a ser como antes" reunió fuerzas y se asomó una vez más.
- Enseguida bajo.-
Con cuidado cerró la rendija del ventanal y salió hacia el jardín principal, en donde se encontraba el joven soberano de espaldas, contemplando la vista. Se aposentó sobre una banca de las galerías y él la siguió.
- Es una bonita noche, no lo crees?- la interrogó Zuko. Ella simplemente asintió con la cabeza. Parecía abstraída en sus pensamientos, como si estuviese en un mundo lejano.
- Oh vamos, diviértete Katara, es nuestra última noche aquí.- Ella abrió los ojos hacia la realidad. Pensó en el futuro.
- Lo sé. Atraparemos a esos tipos y volveremos a nuestras vidas normales... Cierto?- Reflexionó ella en voz alta. Zuko la observó extrañado y comprendió luego de unos instantes. Asintió con la cabeza.
Aunque no quisiera aceptarlo, Zuko sabía que las cosas serían tal y como las había anunciado ella. Si su encuentro luego de varios años fue por casualidad, no podría predecir durante cuantos años más volverían a verse. Ya no tendría tiempo entonces para decir verdades. Sintió una opresión en el pecho. Como si le gritasen desde adentro que dijera lo que tenía que decir realmente. Respiró hondo y sintió como su cabello se mecía con el viento.
De repente, una oleada de nostalgia y pesar lo invadió. Tuvo la vaga imagen de su tío que cada vez se volvía más nítida. "No eres el mismo de antes Zuko, eres más fuerte, más sabio y más libre que nunca. Te lo ruego, mira en tu corazón y verás lo que realmente quieres" Su rostro se iluminó y una sonrisa brotó de la comisura de sus labios.
- Creo… que la única vez en la que te vi tan tranquila fue cuando dormías.- Las palabras emergieron de su interior hacia Katara como un pensamiento en voz alta. La maestra agua se volvió hacia él confundida.
- Tenías los ojos llenos de lágrimas, y recuerdo perfectamente que soñabas conmigo. Tratabas de impedir que hiciera algo estúpido.- Continuó para darse a entender. Katara entonces comprendió su mensaje y sintió un nudo en la garganta a causa de tal confesión.
- Yo.. fue sólo un sueño. Ya sabes. No puedes predecir ese tipo de cosas.- Acotó con la voz entrecortada. Se dio un golpe mental al utilizar ese pretexto como una manera de evadirlo, era una excusa de lo más patética.
- Todo este tiempo creí que cumplir con mi deber era lo correcto, sin importar las consecuencias. En estos últimos años creí que si me casaba con Mai estaría cumpliendo con mi deber a pesar de que mi vida no sea tan feliz como la habría imaginado. Pero cuando llegaste, mi vida dio un vuelco y volví a tener un sentido más claro en las cosas. Hice cosas que jamás habría hecho por alguna otra persona y sentí millones de emociones.-
Katara cerró los ojos para contener las lágrimas. Se negaba a aceptar aquel tipo de cosas. Sintió como, de a poco, las paredes y muros que la sostenían se derrumbaban. Pero sin embargo, se mantuvo firme.
- Zuko, por favor, yo no…-
- Por favor Katara, no trates de ocultar tus emociones, no esta vez.- La interrumpió el joven soberano con una triste mirada en sus ojos. – No puedo dejar que te marches otra vez Katara. No quiero hacerlo, no quiero volver a perderte.-
Zuko la estrechó entre sus brazos con fuerza. Katara se quedó inmóvil, estupefacta ante tal acto de torpeza por parte de él. Sintió el aliento del joven en su rostro, luego sus dedos entrelazarse en su cabello. Le apartó uno de los mechones que no dejaban ver su rostro y acarició su mejilla. El semblante de la maestra agua se sonrojó por completo.
- Zuko… que estás haciendo?- Alcanzó a decir como un susurro.
- Siguiendo a mi corazón. Tal y como lo dijiste.-
Sonrió entre dientes mientras sus labios se posaban sobre los de ella. El tiempo se detuvo entonces para Katara. No existieron ni el espacio ni las horas, contuvo la respiración y sintió un centenar de emociones recorrerla. Se aferró más a él, como si de eso se tratase su existencia y prolongó aún más aquel magnífico beso. Recordó a Iroh, a Aang y a Mai. Apartó su rostro mientras que una lágrima discurría por su mejilla y bajó a la realidad en ese mismo instante. Evadió la mirada del joven por la fuerza.
El graznar de un ave la había despabilado. Se frotó los ojos con dificultad y salió de la cama al instante. Achicó la vista por el ventanal y divisó a dos criados cargando sus pertenencias en un carruaje. Entonces, recordó.
- Lo había olvidado! En unos minutos tendremos que partir y yo ni siquiera estoy vestida!- Se vistió con rapidez arregló un poco su cabello enmarañado y desapareció por los corredores. Una criada la sorprendió mientras trataba de despabilarse.
- Señorita, me he tomado la libertad de cargar sus cosas en el carruaje mientras usted dormía. No quise despertarla, se veía muy cansada. Quiere que le informe al Señor del Fuego que ha despertado para que la escolte?- Katara abrió los ojos con sorpresa. Que la escolte? El término le hizo soltar una pequeña risita. Sin comprender la propuesta de la mujer negó levemente con la cabeza.
-No es necesario, me encuentro bien para caminar por mi cuenta. Muchas gracias.- Respondió ella con amabilidad.
El rostro de Zuko le vino a la mente junto con los sucesos de la noche anterior, sin poder impedir un leve sonrojo en su rostro y una mueca de tristeza en sus facciones. Atrasó su paso, su autoestima le impedía toparse con él. Se sentía confundida y angustiada y verlo en aquellas circunstancias empeoraría aún más las cosas.
Se apretó el puente de la nariz, confundido. Preguntándose si la decisión que había tomado era la correcta. Reflexionó una y mil veces. Los recuerdos de la noche anterior llegaban a su memoria, justo en el instante en que había comenzado a redactar su carta.
Flash back:
Escribía. Una, dos, tres, mil veces y suprimía con garabatos sus términos para volver a escribir. Tragó saliva y decidido, redactó el mensaje definitivo para ella.
"Tal vez creas que mis palabras son un tanto descaradas y pecaminosas,o simplemente pienses que he enloquecido. Hace bastante tiempo comprendí que todo esto no marchaba bien. Hemos cambiado, yo cambié. Nuestra relación ya no es la misma de antes, y tratar de sostenerla con mentiras no ha ayudado de mucho así que decidí tomar un camino justo para ambos. La grandeza y el poder lo han sido todo para mí en estos últimos años y tener un matrimonio digno, con la esposa que se me asignó desde pequeño fue lo que siempre creí correcto para mí. Pero mi corazón semantenía oprimido ante tantos deberes y formidables apariencias que crear. Creo que jamás vendería mis sentimientos por un deber que se me haya establecido..."
Las palabras se hacían cada vez más difíciles de redactar para el joven soberano. Pensarlo resultaba más fácil que reunir el coraje para escribirlo en tinta. Reunió fuerzas y se decidió por continuar con su escrito.
"…Espero que todo esto no constituya un resentimiento tan grande y que puedas encontrar la felicidad con alguien más. Mi corazón le pertenece a otra persona, siempre ha sido suyo.
No quise mentirme, ni mentirte. No quise continuar mintiéndonos Mai. Espero sepas entenderme.
Lo siento.
Zuko."
Enrolló el papel sobre el lomo del ave que se encontraba a su lado y envió la carta a su remitente teniendo la esperanza de que Mai contestara a su nota, aunque sea para maldecirlo. Pero no lo hizo.
Finflashback.
Katara llegó a las inmensas escalinatas del palacio, sobre las cuales se alzaba la entrada. Caminó tratando de evadir cualquier tipo de contacto con Zuko y aceleró el paso para llegar lo antes posible al carruaje, pero dio un traspié en los escalones y se tambaleó en el aire. Zuko corrió tras ella justo antes de que desapareciera en el vacío y se aferró a sus brazos. Las facciones de Katara habían enrojecido por completo, ahora se encontraba a milímetros de su rostro, casi respirando su mismo aire. Bajó la vista avergonzada y se separó del joven soberano rápidamente.
- Que tonta he sido. Debo tener más cuidado.- Se regañó en voz alta mientras se quitaba un cabello de la frente. Zuko la observó confundido mientras ella desaparecía escalinatas abajo.
Espero que les haya gustado ! Perdonen la tardanza pero como estoy ratando de hacer los capitulos mas largos tardo un poco más. Sepan disculparme. Hasta la semanña que viene !
