7- LA HABITACION SECRETA

Era obvio que Dumbledore todavía no habría llegado a su despacho, de todas maneras Harry quería hablar con él en ese preciso momento, pero tendría que esperarle.

Fue primero hacia el gran comedor a echar una ojeada, no les faltaría mucho para terminar pero quería asegurarse. Entreabrió el gran portón de madera evitando que chirriase y hundió su cara en la rendija.

Todos se encontraban aun en sus mesas. Ron hablaba animadamente con Hermione, cosa que era raro, siempre que estaba él con ellos no duraban mas de una hora sin enfadarse. Sin duda parecían niños de cinco años cuando esto pasaba, siempre solían enfadarse por tonterías. Cuando Harry los vio allí hablando pensó que pese a el enfado tan ligero que tenían, sus amigos hacian buena pareja.

Dumbledore hablaba con Snape, si eso se podía llamarse hablar. El único que hablaba era Dumbledore y Snape se dedicaba a asentir o negar con la cabeza. Parecía que hiba a morir antes de decir una sola palabra, y menos una agradable.

Todavía iban todos por el segundo plato. Tenía aun media hora para hacer lo que quisiese sin que nadie lo viera. Pensó en ir a curiosear al despacho de Snape, pero no era muy buena idea, si lo pillaban se la cargaba. Para que arriesgarse, si de todas maneras no encontraría nada allí, o eso pensaba.

En otros momentos se le hubiese ocurrido algo de provecho que hacer en esa media hora, no obstante, en la situación que estaba, la cabeza no le daba para pensar. Bastante llena la tenía con todo el asunto de su familia y el poder que había descubierto tan recientemente. No le quedó más remedio que ir hacia el cuadro que daba la entrada a l despacho y decidió esperar a Dumbledore dentro.

Hacia más de tres meses que no pisaba el despacho, por lo que no se sabía la contraseña, pero sabiendo como era Dumbledore no era difícil acertarla.

Harry se puso a decir contraseñas como loco, algún día daría con la acertada.



- ¡Sorbete de limón! â€" dijo â€" no, esa no. Esa fue hace años... ¡Grageas de Bertie Botts! â€" gritó â€" no le gustan. â€" dijo a la par que se llevaba la mano a la cabeza.

- ¡Zumo de calabaza, hidromiel con especias, ranas de chocolate, cerveza de mantequilla, babosas de gelatina, meijas fritas...! - Harry empezaba a hartarse de estar en esa situación.- ¡pollo, salchichas!

-¡Plock!

De repente el cuadro se abrio.

- ¿Salchichas?- se rió Harry.

Ese era el tipo de contraseñas que a Dumbledore le gustaban. Era un tanto raro pero sin duda era un gran hombre y el mejor director que Hogwarts había tenido en opinión de Harry. Las salchichas eran la comida favorita de Dumbledore. ¿Cómo no se le había ocurrido antes?

Harry subió por las escaleras de caracol hacia arriba, conocía muy bien aquel recorrido, demasiado bien diría el. Llegó a la puerta que daba entrada a la habitación y intento abrirla girando el manillar pero no lo consigió. La puerta estaba cerrada.

Luego probó con alohomora y un par de hechizos que Hermione le había enseñado el año anterior para prepararlo para la última prueba de el torneo de los cuatro magos. Un mal recuerdo para toda la vida, por lo menos en opinión de Harry.

- ¡Mierda! Debí pensarlo antes, - se maldijo.

No le quedó más remedio que esperar sentado en las escaleras hasta que Dumbledore subiera por ellas.

Había un espejo frente a la puerta y unos cuadros que cuchicheaban sin parar murmurando.

En un impulso Harry se levanto y se fue hacia el espejo. Se miró. Como siempre tenía el pelo revuelto. Nunca había podido manejarlo ni aplastarlo se echase lo que se echase. Ni siquiera sus asquerosos tíos pudieron tenerlo mas de unos minutos a raya aunque se lo cortaran. Ellos no podían evitar que a él le creciera tan rápido el pelo.

Su pelo era una característica que solo el tenia, excepto sus primos, que tampoco lo tenían tan revuelto con el. El pelo así, le daba un toque de estilo y distinción que solo podía tener el.

Sus ojos también eran algo raros. Tenían un tono verde que no en muchos sitios se podía ver. Eran un verde esmeralda muy profundo. En esos momentos los tenia muy vivos y brillantes. Siempre que se enfadaba o se sentia inquieto le brillaban aun más y se le ponían de un verde intenso.

No sabia que hacer, no quería estar allí esperando media hora como un idiota, por lo que saco la varita y una vez mas intento abrir la puerta.

- ¡alohomora! - grito

Como cabía esperar la puerta no se abrió, entonces pensó;

- ¿Y si le tiro un alohomora al espejo que pasaría?

Era muy probable que no se rompiera, no perdía nada en descubrirlo, por lo que lo hizo.

- ¡alohomora! â€" grito.

En ese momento algo paso. Una luz cegadora salió de espejo dejando al descubierto la parte trasera del espejo. El cristal Había desaparecido, como pasó cuando Harry se enfado en el zoológico, pero aquella vez no había pasado por enfado alguno. Muchas veces había oido que Hogwarts estaba plagado de habitaciones secretas, incluso Dumbledore se lo dijo. Pero nunca pensó que estarian tan cerca del alcance de cualquiera y menos que el descubriese una. Eso si que era tener suerte.

Entró a través de el hueco que dejó el espejo y fue subiendo hacia arriba puesto que hacia abajo no había nada. Después de subir un montón de escaleras llego a una superficie plana. En suelo había una alfombra color escarlata. Allí solo había una puerta, por lo que Harry volvió a lanzar el hechizo anterior.

- ¡Prior incantato! â€" grito apuntando hacia la puerta. La puerta se abrió y dejo ver una espaciosa y acogedora habitación.

Casi por todo el alrededor del habitáculo había estanterías plagadas de libros y en un hueco una gran cama y a su lado una pequeña chimenea. En la mitad de la habitación había colocada una mesa enorme llena de pergaminos, plumas y artículos de escribir. En la esquina de la mesa también estaba apoyado el pensadero por el que Harry viajo una vez a los pensamientos y recuerdos de Dumbledore. Sin duda aquella era habitación secreta de Dumbledore. Estaba decorado muy simplemente pero al estilo de la otra habitación que Harry conocía.

No pensaba que Dumbledore se protegiera tanto. Anteriormente la cama estaba en la otra habitación y todos sus objetos que Harry veía ahora en esa nueva habitación también solían estar en el despacho falso.

Harry arrastrado por la curiosidad que le caracterizaba camino hacia la mesa y miro los pergaminos que había sobre la mesa. Entre mogollón de pergaminos que Harry no entendía había un par de periódicos de el profeta y varias cartas aun sin enviar. Diviso una dirigida a Sirius que estaba sin terminar.

Queridos Sirius y Remus:

Sirius, haz el favor de esperar a que Harry lo descubra antes de que cometas alguna locura. Sabes que cualquier cosa que envíes a Harry, no pasara por sus manos hasta que descubra lo que tendría que saber desde hace tiempo. Ten paciencia. No creo que tarde mucho mas. Es demasiado curioso para quedarse con los brazos cruzados ante cualquier evidencia de misterio o a frente cualquier cosa que no tenga respuesta. Se parece mucho a James.

Amy e Ian están cumpliendo su parte. Cumple tu también la tuya. Ya se que ansias verlo pero tendrás que esperar o me enfadare. Te aseguro que no me gustaría que eso pasase.

Cuando lo descubra podrás venirte aquí cuando quieras. La casa de Remus esta bien asegurada pero quiero trasladaros a los dos aquí. He descubierto unas cuantas habitaciones que os servirán y no tendréis el peligro de que os pase algo y podremos proteger a Harry y los mellizos mucho más de lo que ya están. Malos tiempos se avecinan, corréis peligro, pero no mas que H...



La carta llegaba hasta allí. Harry estaba contento ante la actitud de su padrino en esos momentos. El también ansiaba verlo. También quería ver a su profesor favorito y amigo de su padre lunático. Malos tiempos se avecinaban pero con ellos aquí, Harry pensó que nunca podría pasarle nada.

Se asomo también al pensadero. Se vio a si mismo en la enfermería hablando con Sirius, Dumbledore, el profesor Snape y el ministro de la magia, el señor Fugde. Le estaban explicando lo ocurrido al ministro y el gritaba a Harry diciéndole que era un mentiroso.

En ese momento se acordó de Cedric. Todas las noches solía pensar en el. Siempre hubiese preferido haber muerto el, no Cedric. El no tenía nada que ver con lo ocurrido. No se merecía que lo hubiesen matado. Siempre pensó que el mismo no merecía vivir y hubiese dado su vida para salvar la de un inocente. Si él estaba vivo aun, era por suerte, ya que algún día moriría a manos de Voldemort, como lo hizo Cedric.

En esos momentos se maldijo el mismo y a Voldemort a su vez y deseo con todas sus fuerzas que Cedric estuviera allí con él. No había deseado tanto aquello nunca. Odiaba a Voldemort con todas sus fuerzas.

Un destello salio de sus ojos que lo cegó. Por un momento pensó que había tocado algo que lo hubiese producido. Pero luego se dio cuenta que su cólera produjo esa reacción.

A través de la ventana un cuerpo blanco y brillante apareció. El cuerpo se coloco en la mitad de la habitación sobre la mesa y empezó a materializarse.

Fuese lo que fuese aquello iba cogiendo un color verde brillante. Harry miraba hacia todos los lados intranquilo.

No, estaba viendo visiones. Era imposible. El había muerto.

- Hola Harry- le dijo una voz familiar.

- ¿Cedric?- pregunto.

- Si. Soy yo. Acudí a tu llamada. Me quedare una temporada por aquí. Tengo algo que hacer que no termine a tiempo. No te maldigas por lo que paso. Yo estoy bien. Me dejaron quedar con mi cuerpo de fantasma, pero me costo mucho convencerlos. Gracias Harry. Con tu ayuda lo logre al fin. Si no me hubieses llamado no podía haberme quedado con mi forma.

Harry lo miraba estupefacto. Aquello si que era poco creíble pero muy placentero. Ver a un amigo que murió por tu culpa de nuevo, le levantó la moral.

- Cedric lo siento. Fue mi culpa. â€" le dijo.

- No sigas pensando en esos recuerdos. Yo sigo aquí para ayudarte. Por cierto, ¿Como as echo para llamarme?. Es imposible hacerlo. Allí arriba se sorprendieron mucho.

- No lo se. Quizá lo desee demasiado. Solo se que una luz salio por mis ojos como le paso a Amy y que luego apareciste.

En ese momento la puerta se abrió y entro Dumbledore vestido con un pijama a cuadros de color azul. Ya había pasado mucho tiempo desde que Harry entro en la habitación.

- Hola Harry. Hola Cedric- les dijo mientras bostezaba e iba hacia la cama â€" ¡Harry! ¡Cedric!- grito. En ese momento los ojos de Dumbledore salían de sus orbitas. - ¿como..?

- Hola - dijeron a su vez.

- Bien, me parece que tenéis algo que explicarme.- les dijo.- pero es imposible. Tú no puedes estar aquí .- le señaló a Cedric.

En ese momento Harry empezó a relatar todo lo ocurrido desde lo que había descubierto lo de su familia hasta por que Cedric había aparecido. Dumbledore lo miraba sorprendido ante lo que contaba.

- Sabia que lo conseguirías tarde o temprano, pero lo que me estas contando es algo que yo nunca habría podido hacer. Pensé que mi habitación estaba bien escondida. Te felicito. Nadie hasta ahora a logrado atraer a un muerto desde el Descanderius. Sabía que tenias un poder muy poderoso, pero nunca pensé que fuese tan poderoso. Tendrás que aprender a controlarlo. â€" suspiro Dumbledore. â€" en cuanto a ti. â€" se dirigió a Cedric.- espero que te quedes aquí cuanto tiempo puedas. Será un honor para mi tenerte en Hogwarts.

Dumbledore parecía más despierto que nunca. Cuando hubo dado a Harry su regalo de cumpleaños de Sirius, le ordeno que fuese a la enfermería, puesto que estaba más agotado que nunca ante tanto esfuerzo. Le dijo que el día siguiente traería a Sirius y Remus al castillo. Tenían trabajo que hacer. Le ordeno también a Harry que hablara con Yara e Imei de todo el asunto del poder, pero que no le comentase nada de lo demás, cosa que extraño a Harry. Tendría sus razones para ordenarle aquello pensó. Cedric fue trasladado a la habitación de Harry con la orden de protegerlo.

Harry no hacía mas que pensar en que ese había sido el mejor día de toda su vida. En un día había descubierto lo que en años y años no sabia. Se sentia el chico mas afortunado de la historia y también supuso que Cho Chang se alegraría de ver de nuevo a Cedric. Desde que había muerto no era la misma. Por fin, se quitó de la cabeza esa sensación de culpa que siempre tenía desde que Cedric murió.

Ansiaba que empezase el nuevo día para poder contar a sus amigos lo ocurrido y ver a Sirius y a Remus. También quería hablar con Yara e Imei, para ver que era lo que le decían.

De todas maneras se encontraba más preocupado que nunca. Malos tiempos se acercaban.



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hola!!!!! Me hiba a tomar unas vacaciones pero me es imposible estar más de un dia sin escribir. Ademas naleeh me ordeno que siguiera escribiendo. No os quejareis de mi rapidez. Espero que os haya guastado el capitulo. Es un capitulo muy decisivo. A partir de ahora como ya dice en la historia malos tiempos se avecinan. Jiji . pero no puedo deciros mas.

Gracias por los rewiews!!!!! Me alegran mogollon y me incitan a pensar que escribo no solo para mi.



Naleeh: Ya ves que de vacatas nada. No te quejaras wapa. Haber cuando subes el tuyo. Tu si que estas de vacatas. Mueve el culo.

Quero rewiews please!!!! Ponerme vuestra opinion. Si no recibo perdere las ganas de seguir escribiendola. Ademas no os cuesta nada. Weno un poco si que cuesta.

Adios!!!!!