Capítulo 7:

Kate se frotó los ojos cuando el despertador la puso en pie minutos antes de las 7 am y desperezándose, levantó a Demming y salió de la cama asomándose a la ventana, un cielo teñido de gris abrió una nueva mañana, el sol intentaba asomar entre las nubes, siendo engullido por éstas. El frío era cortante y se colaba a través de los suéteres de los transeúntes y peatones. Pronto acaecerían las primeras nevadas y la ciudad se vestiría de blanco. Las temperaturas habían vuelto a descender, pero al menos la lluvia de los últimos días había remitido. Dejo de observar a través de los cristales para ir a preparar un desayuno rápido para ambos. Acercó su cuenco a Robin que contento acudió a la llamada de su dueña colocándose sobre los pies de ésta, esperando así recibir alguna de sus atenciones y cerró los ojos cuando lo consiguió.

Demming aparecía por la cocina en ese momento, ya vestido y preparado y atrayendo a su novia por la cintura la saludó con un beso pasional y largo. Desayunaron, hablaron sobre el planning para hoy, no se verían de nuevo hasta la noche, así que les gustaba compartir esos pequeños momentos, entre arrumacos y caricias recogieron todo y salieron.

Cogiendo el coche de él, pasaron primero por la 12 para dejar a Kate y una vez que lo hizo, Tom siguió su camino hasta su propia comisaria. Kate se frotó las manos enguantadas mientras esperaba a Lanie. Normalmente solían entrar por separado, pero hoy quería pedirle un favor.

La vio aparecer con paso tranquilo y relajado, aún a pesar de llevar un retraso de más de diez minutos y la forense al ver a la detective, levantó la mano saludándola efusivamente

-Lanie, ¿tú has visto la hora que tenemos? – le regañó Kate

-Nena, aprende que la vida está programada para disfrutar de algo más que no sea sólo el trabajo – y sonriéndole le miró enarcando una ceja – pero dime, ¿qué favor necesitas?

-¿Cómo sabes que voy a pedirte un favor? – preguntó la detective intrigada

-Vamos chica, te conozco como si llevásemos juntas desde preescolar

Beckett sonrió sabiendo que las palabras de su amiga eran muy ciertas

-Verás, lo cierto es que Tom y yo hemos tenido una discusión y quiero hablarlo contigo, para asegurarme de que no estoy siendo demasiado intransigente.

-Cuéntame – respondió la forense dejando aparcado su móvil por el que seguramente estaría comunicándose con su último ligue. Kate aprovechó para mirarla antes de hablar, desde que había cortado con Espo era como un alma en pena refugiándose de unos brazos a otros, en cierta manera le recordaba un poco a Richard. A todo esto, ¿habría llegado ya a la 12?

-Bueno, ¿vas a contarme o no? – la sacó de su meditación la forense

-Sí, sí, perdona. Veras ayer tras acabar con la presentación del libro de Richard me fui a la comisaria a buscar a Demming, todavía seguía trabajando, así que me ofrecí a quedarme con él y entonces sacó el tema de la boda…

La forense torció el gesto mirando a su amiga - ¿y qué sucedió?

-Su madre Lanie, siempre el problema viene de mano de esa señora que tengo por suegra. Ha liado a Demming con el tema del vestido, al parecer quiere que me pruebe uno que ha visto en una de estas revistas de modelos y yo por supuesto me negué en banda

La forense la abrazó, al verla así.

-Eh, es lógica tu reacción, para ti el vestido de tu madre lleva una gran carga sentimental. Explícaselo a él, déjale ver cuánto simboliza para ti. Y ánimo – dijo minutos después cuando ya estaban dentro de la 12 – con tu suegra me refiero. Yo por eso no me casaré nunca…

Kate subió por el ascensor y al abrirse las puertas, lo vio, antes incluso de llegar a su mesa; una caja de bombones con una rosa blanca acompañándolos reposaba encima de su mesa, conforme se fue acercando vio que iban acompañados de una nota

La desdobló justo cuando Richard salía del despacho de Roy y acercándosele por la espalda sin meter ruido, decidió sorprenderla - ¿te gustan?

Beckett sobresaltada se giró para poder mirarle

-Guau, no tendrías porque haberte molestado, quiero decir…

-Los bombones te los manda Alexis – respondió raudo el escritor arrepintiéndose al momento

-¿Si? – preguntó la detective escéptica alzando una ceja

-Si, a ella le encanta el chocolate, así que supuso que a ti también te gustaría…

-Supuso bien – respondió ésta divertida

-Me alegro, se lo diré

En ese momento Kate decidió reír al mismo tiempo que lo hacía el escritor, esto llevó al segundo a abrir los ojos sorprendidos

-Es realmente agradable – dijo todavía sorprendido

-¿El qué? – preguntó confundida Kate

-El sonido de tu risa. Sabía que no podías ser ese bloque de hielo que llevas aparentando ser desde que te conozco

Esto llevó a la detective a morderse el labio, para así mantener esa mirada profunda y azul que la analizaba detenidamente

-Creo que no estás aquí para pasar el tiempo, ni yo tampoco, ven, por ahora entenderás que no hemos dispuesto ningún despacho propio para ti, así que tendremos que compartir el que uso yo- y cuando se disponían a entrar Beckett frenó, volviéndose y colocando una de sus manos en el pecho del escritor

-Tú y yo vamos a establecer unas reglas antes de entrar

Rick sonrió de lado divertido con esa situación, nunca perdía su esencia y esa era una de las cosas que le gustaba de ella

-Tú dirás – le retó prestando atención a sus gestos

-Nada de tomarte este trabajo como un juego, nada de charlas mientras estemos dentro del despacho, nada de andar mirando el teléfono cada dos por tres y … - y poco a poco fue enumerándole una serie de cosas en ese amago de lista hasta que se vio frenada

-Lo he entendido detective, yo haré lo que tú hagas, pero por favor no me martirices más con esa retahíla que me estas contando, de la que en verdad no llegué a escuchar ni la primera parte

Beckett le miro de lado, meneando la cabeza a un lado y otro, intentando no reírse.

El primer día con el escritor en comisaría transcurrió sin contratiempos. La verdad es que se agradecía de vez en cuando esas bocanadas de aire fresco y Rick era una persona que a pesar de todo destilaba esa sensación de comodidad, pues aunque podía parecer algo infantil, lo cierto es que tenía capacidad para trabajar en equipo.

Kate salió a media tarde meditando sobre esto, había quedado con Mary a dos manzanas de distancia de la comisaria. Mary era una de las mejores amigas de la detective, llevaban juntas desde los dieciocho, se habían conocido en la universidad, Mary estudiaba enfermería y no tardaron mucho en hacerse íntimas. Lo cierto es que físicamente eran muy opuestas, tal vez ese era el motivo por el cual encajaban como dos piezas de un mismo puzzle

Mary tenía una larga melena rubia, una par de vivarachos ojos azules, largas piernas, una cintura de avispa y por si todo esto fuese poco, superaba el metro ochenta, sin embargo psicológicamente eran bastante parecidas, aunque Mary era cien veces más segura que Kate, claro que ella no había tenido que pasar por todo lo que había pasado su amiga.

Se abrazaron cariñosamente mientras se ponían al día una a la otra de todo lo que les había ido sucediendo en esos dos últimos meses separadas y una vez hecho esto, Mary miró sonriente a su amiga

-Así que mi Kate se nos casa – dijo Mary sin poder evitar la emoción que le producía ese hecho. Ella conocía bien a la detective y sabía lo mucho que se merecía conseguir la ansiada felicidad, que en el fondo todas personas necesitan.

Entraron en uno de los últimos pisos que había mirado Kate con Tom, se encontraba en el bajo Manhattan, la casa era de estilo colonial y el barrio residencial donde estaba ubicada, había fascinado al detective desde el momento en el cuál la vio.

Era un piso con los techos altos, habitaciones amplias y enormes cristaleras, tenía una terraza delantera de cincuenta o sesenta metros cuadrados

Mary pasó al salón y después a las habitaciones soltando una exclamación de admiración mientras giraba sobre sí misma, apreciando la amplitud de esa casa

-¿Qué te parece? – le preguntó una dudosa Kate

-¿Qué qué me parece?, madre mía Kate, es alucinante

-¿De verdad?

-Es perfecta, pero, ¿habéis pensado en el precio de una vivienda así?

-Pediremos un préstamo, supongo…

Y en ese momento la imagen de la casa de Richard le vino en forma de flash a la mente, esa sí que era una señora casa, pensó cara sí.

-¿Dónde te has ido? – le preguntó Mary mirándola fijamente a los ojos, como si pudiese leerle la mente

-Yo… eh… nada, no me hagas caso. Es algo que me sucede mucho últimamente, supongo que serán los nervios de la boda – intentó salir del paso la detective

Lo cierto es que la sombra de la incertidumbre pululaba por su cabeza, pero procuró sonreír para enmascararla de algún modo. Había ido con Tom a ver el piso apenas cuatro o cinco días atrás, pero la que debería haber sido el impulso final para animarla de cara a esa boda cercana que la esperaba, se convirtió en una sensación de déjà vu. Era irremediable el que su mente todavía materializase todos y cada uno de los momentos vividos con Sorenson, de no ser esa misma vivienda, habría sido otra muy similar la que había estado mirando con él tiempo atrás.

-¿Qué te sucede Kate?

-Nada, es sólo que… lo echo en falta Mary. Creo que no hay sitio al que vaya, lugar que pise en el que no me venga Will a la mente. No sé, supongo que ya no siento lo mismo, pero…

-Claro que no. Ya no eres la misma persona que hace dos años

-El problema es que no sé quién soy, ni que estoy haciendo con Tom, no quiero hacerle daño.

-¿Estas teniendo una crisis de identidad y no me lo has contado? – respondió Mary intentando de este modo quitar hierro al asunto – Todo el tema de la boda te tiene nerviosa, tú misma me dijiste que junto a Demming todo volvía a ser poco a poco mejor.

Kate asintió sin saber que decir

-Ven, tengo un sitio al cuál llevarte

-¿Qué sitio? – preguntó recelosa la detective

-Ahora lo verás

Salieron por la puerta de esa casa, echando a andar mientras Mary le sacó el tema de Robert. Mary llevaba 4 años casada con Lucas un neurocirujano bastante bueno, que conoció en el que ahora era su actual lugar de trabajo y Robert era el hijo de ambos. Éste apenas tenía siete meses, pero adoraba a Kate y ésta lo adoraba a él. Mary prometió llevárselo la próxima semana para que compartiese un rato con su ahijado y así hablando sobre un tema y otro, llegaron hasta Central Park mientras se internaban en él. Llevaban un rato caminando cuando la detective escuchó que alguien la llamaba.

Y al girarse allí estaba: sonriente y risueña esa niña pelirroja de enormes ojos azules que le había ganado la noche anterior. Se agachó y al punto Alexis se echó en sus brazos

-¿Cómo estas princesita? – preguntó la detective colocándole bien esas graciosas coletas que llevaba a un lado y otro de la cabeza

-Pues muy bien. ¿Y tú?

Mary miraba desde un segundo plano la escena

-¿Estás sola? – preguntó en ese momento la detective preocupada

-No, no – rió la pequeña – vengo con Kyra

-¿Tu niñera? – la interrogó sin poder evitar enterarse de quién era en concreto esa tal Kyra

-No, es la novia de mi papi y mi futura mami– contestó la pequeña

Y sin poder asimilar esa nueva información, vio aparecer en ese momento a una mujer joven, morena y delgada, de su edad, llamando a Alexis

-Vaya, hasta que por fin te encuentro renacuaja – dijo la mujer con un tono de voz dulce mientras se acercaba a Kate. Alexis al verla se despidió de la detective, corriendo a los brazos de Kyra, mientras ésta la cogía subiéndola a su espalda

Volvieron a acercarse a Kate y Mary

-Kyra, soy la madre de Alexis – se presento educadamente y algo cohibida a ambas mujeres.

Beckett tragó saliva al percatarse de que la niña no le había mentido y al parecer Richard al igual que ella también estaba en un momento de la vida decisivo. ¿Iría a casarse por tercera vez?

Y entonces le vino a la mente esa conversación de anoche con Rick "…desde que murió su madre es muy selectiva con su círculo de amistades…", estaba claro que no era a Rick al único que caía bien esa mujer.

Y sin saber el motivo, una sensación extraña a la que no supo poner nombre, la recorrió de arriba abajo y la hizo sentir fuera de lugar, pero pese a todo se esforzó por esbozar una sonrisa devolviendo el saludo a Kyra

– Kate, una compañera de trabajo de Rick

Subo el de mañana hoy, el viernes volveré a las actualizaciones normales.

Gracias por leerlo