EL OBJETO DE MIS CELOS
CAPITULO 07: DESPERTAR
ANTES
¿Quiénes son ustedes? – Vincent estaba amarrada de pies y manos dentro de una jaula que colgaba en el aire, varias personas que estaban abajo la observaban de manera muy perturbadora, sus ojos tenían un extraño brillo azul que iluminaba el salón donde se encontraba. Intentó soltarse pero le era imposible mover bien su cuerpo por culpa del sedante que le habían suministrado.
Estamos aquí para entregarte a Pandora-sama – dijo el líder, el hombre quien les había dado asilo en el pueblo. Ya decía ella que había algo raro entre tanta amabilidad que les mostró al principio.
¿Pandora-sama? – era la primera vez que escuchaba ese nombre, quizás era la organización pero sonaba a que se trataba de una persona en especial – sospecho que solo me necesitan a mí, ¿no? – todos asintieron de forma aterradora mientras la miraban.
Bien, entonces dejen en paz al sujeto que venía conmigo, haré lo que sea que quieren sin quejarme – dijo ella sabiendo que eso sería lo último que diría…
AHORA
Los extraños pueblerinos se desplazaban a través del bosque rápidamente, querían estar antes del amanecer en el sitio acordado por Pandora para entregar a la víctima. Vincent admiraba el paisaje con tranquilidad, dentro de unas horas estaría muerta al fin, no había nada de qué arrepentirse, las cosas eran como tenían que ser. Y lo mejor de todo era que Gil no la seguía, esperaba que no se hubiera dado cuenta de su ausencia, aunque no había forma de que supiera donde estaba a esa distancia.
De todas formas no es como si él realmente fuera a hacer algo, nunca lo ha hecho desde que habían saltado cien años al futuro. No había de qué preocuparse, aunque no podía negar que eso era lo que más le molestaba. Le fastidiaba no estar equivocada en su juicio, antes no lo había querido aceptar para protegerse a sí misma interiormente, pero como decía Elliot, él lo había abandonado desde el principio. Prefirió a otra persona antes que a ella, eso era algo que no podía perdonar.
Oye, ¿Dónde está Mary? – preguntó uno de los aldeanos.
Era la que hacía la guardia al final de la caravana – contestó otro.
Tampoco está Mark – agregó uno que veía con sorpresa el camino vacio detrás de él.
El líder de la aldea se puso en alerta, les indicó a los demás que siguieran con Vincent. El bosque se sentía extraño de repente, había algo que los merodeaba desde muy cerca, incluso la rubia lo podía sentir, era como un instinto asesino que buscaba saciarse con ellos.
¡Ahí está! – gritó uno tirándose en contra del recién llegado con una pala en la mano. Vincent pudo ver de quien se trataba, Gil estaba parado en medio del camino que antes habían recorrido ellos, con la mirada en el suelo, en su mano había algo que brillaba con la luz de la luna. Gil corrió hacia el incauto aldeano y con un movimiento rápido de mano lo cortó a la mitad solo tocando un punto de su cuerpo. Todos quedaron estáticos mirando como las partes del cuerpo de la persona que caía al suelo, un silencio perturbador comenzó a reinar.
Y como si salieran de su sueño perpetuo los aldeanos que aún podían hacer algo se lanzaron contra Gil, todos como un grupo de pirañas que iban a despedazar a su presa de la forma más brutal posible. Pero eso no parecía que le quitara el sueño a Gil, sus ojos seguían siendo tapados por su cabello que en más de una ocasión había sido comparado con las algas por sus compañeros de Pandora. El panorama fue capturado por una cámara lenta en donde todo apenas se movía ante los ojos de Vincent, sentía que algo comenzaba a emerger del pelinegro, era como una mala premonición quizás, aún no sabía explicarlo correctamente.
Cada uno de ellos caía sin poder hacer nada contra Gil, quien aún siquiera se dignaba a mirar a sus víctimas. Sin embargo, tenía una gran sonrisa en el rostro, una que Vincent nunca creyó volver a ver de nuevo en él. Era mágico ver la sangre caer a su alrededor, parecían listones rojos que intentaba envolverlo sin éxito, era una danza macabra propiamente dicho. El líder quedó delante de la jaula, dando la espalda a Vincent, solo tenía en sus manos una escopeta que apuntaba al asesino despiadado que se acercaba a él, ya comenzaba a temblar de miedo.
¡No tienes derecho! ¡Estamos malditos! ¡Si no le entregamos esta mujer a Pandora, no seremos liberados! – gritaba el hombre con furia - ¡Ellos podían salvarse aún! – agregó.
Dime… ¿eso debería importarme? – habló Gil al fin, solo se podía ver uno de sus ojos que brillaba de un color dorado muy pálido. El aldeano entendió que era inútil rogar por su vida y acto seguido apuntó a Vincent en la cabeza con la escopeta, al menos se aseguraría de que no lo lastimara, pero esto solo hizo que Gil riera a carcajadas por la acción.
Estás muerto ya… - murmuró Vincent alejándose un poco de él donde estaba.
¿Qué? …ahh – los últimos sonidos que pudo articular antes de caer al suelo en pedazos dejando el suelo manchado de rojo, a la luz de la luna hacía un contraste hermoso, era algo que Vincent no podía evitar notar aún en su situación que ahora le parecía incierta. La jaula se desplomó también dejando a la rubia libre, eso le hizo preguntarse: ¿Ya desde el principio había cortado la jaula?
¿Qué sucede? ¿No te alegra que haya venido a buscarte? – preguntó él caminando hacia ella.
Para ser sincero, no – contestó ella. No retrocedería ante él, quería saber que lo traía ahí, dudaba mucho que ella fuera la razón, nunca lo era.
Que cruel y yo que me apresuré en buscarte – sonrió, ahora ya estaba frente a ella, sus ojos eran diferente, no tenía la mirada relajada de siempre, era la expresión que tenía cuando estaban en la casa Baskervilles antes de que perdiera la memoria.
Qué bien, ahora puedes irte – dijo ella volteando para caminar lejos de él, esto no le parecía buena señal, definitivamente era eso, algo había regresado a Gil, sí era así estaba en problemas. Antes de que pudiera seguir alejándose de él, el pelinegro la tomó por el antebrazo con algo de brusquedad para obligarla a mirarlo.
¿Crees que me iré porque me lo dices? He venido a buscarte porque es lo que deseo hacer ahora mismo – ella lo agarró por el cuello para alejarlo pero Gil movió su antebrazo hacia su espalda para evitar que se moviera más, claramente sintió algo de dolor por ello, se limitó a mirarlo a los ojos.
¿Serías tan amable de irte? Tú no eres así Gil, tú no necesitas salvarme, con tal que te hagas a un lado y me dejes atender mis asuntos todo está bien…esto es innecesario – dijo molesta.
¿Sabes? Acabo de recordar nuestro pacto de sangre que hicimos cuando tenía 6 años y tú 5 – dijo Gil sorprendiendo a Vincent, si el recordaba eso significaba que el viejo Gil estaba volviendo en su totalidad.
El pacto de que te seguiría hasta donde la desgracia te llevara – su dedo pulgar se posó sobre su labio inferior mientras sus dedos índices y medio rozaban su cuello de una manera que le dio un escalofrío extraño a Vincent. Su mano siguió bajando un poco más haciendo que el índice dibujara casi perfectamente su hombro, para el terror de la rubia parecía que esa mano no se quedaría así, pudo darse cuenta cómo iba bajando su prenda de vestir hasta un poco más abajo del hombre.
Sus ojos filosos observaban a la mano traviesa que no se conformaba con solo eso, ya que la otra comenzaba a moverse también, miró a Gil exigiendo una explicación de sus intenciones, no aceptaría que jugaran con ella. Su creciente odio hacia él seguía latente a pesar de todo, era obvio para Gil que tuviera esa reacción con tal acercamiento, no hasta hace mucho se debatía en si quería salvarla o no.
Oye… - Gil se acercaba más y más a su rostro, se había distraído con la mano que no vio que sus caras estaban demasiado cerca, ahora si no le gustaba el asunto, no caería en su trampa, no señor, no lo haría aunque eso significara quedarse con las ganas. Pero su sorpresa fue cuando sintió que el rostro de Gil quedó aterrizando en su hombro y no en otra parte como esperaba.
¿Eh? – cuestionó ella.
Me siento mareado… - los ojos de Gil estaban hechos unos remolinos por los mareos que tenía. Vincent había olvidado que Gil seguía lastimado, era lógico que se pusiera así cuando había hecho tantos movimientos innecesarios para salvarla. Solo se quitó y lo dejó caer en el suelo de cara, comenzó a caminar como si nada.
Mujer sin corazón… - se quejó aun estando en el suelo.
Gracias, es el mejor halago que me has dado, ahora mueve tu trasero, no pienso esperarte y menos ayudarte – dijo ella sin mirarlo, al menos era un avance, ya que no trataba simplemente de dejarlo atrás como antes. Tenía que ganarse a su ahora "hermana" menor, aún sabiendo que muchas cosas dentro de él comenzarían a tener un aterrador sentido.
Hasta aquí el capitulo, por fin ha habido un acercamiento de estos dos 8D, pero Gil todavía tiene un duro camino por delante, Vincent no será fácil. El próximo capítulo probablemente explique cómo llegó Gil a esto y más que todo, como empieza a armar su propio rompecabezas mental c:
Nos vemos ~
DEATH GOD RAVEN :3
