¡Hola! *se arrodilla* sé que estuve desaparecida mucho tiempo T_T pero aquí vengo con un nuevo capitulo(? que tal vez origine otras cosas :D ¡Espero que lo disfruten muuucho! :D
Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima Troll
Un pequeño celular vibraba sobre una mesita de noche pero parece que no había quien lo contestara.
Una rubia estaba en una cama con los brazos estirados y las piernas también donde la cobija estaba la mitad en el piso, ya saben…cosas dignas de una señorita.
La chica pareció oír un ruido exterior y abrió los ojos poco a poco para luego tallárselos acostumbrándose a la luz.
Se sentó sobre la cama y cogió el celular que hace poco estaba vibrando, lo abrió y vio con confusión que tenía tres llamadas perdidas de alguien desconocido, decidió regresar la llamada.
Un tono.
Dos tonos.
Tres tonos.
Alguien atendió.
—¿Hola?—preguntó con inseguridad Lucy, no sabía qué voz esperar que le contestara.
—¿Lucy?—contestó una voz de una mujer que Lucy a pesar de no conocer hasta hace poco reconoció.
—¿Erza?
—¡Buenos días Lucy! ¿no te desperté?
—Para nada, ¿qué se te ofrece?
—Em..yo…yo quería—la voz de la peli roja se fue haciendo cada vez más baja hasta que no se escuchó nada.
—¿Erza?—preguntó de nuevo.
—¡Ah sí! Yo quería saber…si sabes…¿qué le gusta a Jellal?
Lucy sonrió emocionada.
—¡Viniste con la persona correcta! Apuesto que quieres saber cómo ir vestida al parque de diversiones para gustarle a Jellal ¿verdad?—La Heartfilia aunque habló demasiado rápido de la ilusión, Erza logró entenderle.
—Si…—susurró con la misma voz baja de la vergüenza.
—¡No te muevas! ¡Iré a tu casa en un santiamén!—Y cortó sin esperar la aprobación de la dueña de la casa.
Lucy se levantó de un brinco de la cama, cogió ropa y se metió al baño donde solo tardó cinco minutos—nuevo récord para Lucy— y pensó bajar las escaleras corriendo pero creyó que eso no le agradaría a su padre.
Así que fingió tranquilidad y bajó tal elegantemente como pudo, su padre estaba desayunando en el gran comedor.
—Buenos días, Padre.
—Buenos días, Hija.
—Estás preparada ¿ya te vas a casa de Jellal?
—Sí…
—¿No vas a desayunar?
—Jellal me dijo que podía desayunar en su casa.
—De acuerdo.
Y Jude siguió comiendo e igualmente Lucy siguió su camino hacia el garaje para ir por un auto.
Ya arriba pensó en un pequeñísimo detalle.
No sabía donde vivía Erza.
Se dio un facepalm porque de la emoción había colgado sin siquiera preguntarle a la peli roja donde vivía.
Le marcó nuevamente y esperó a que atendieran.
—¿Lucy?
—Etto..Erza, ¿me das tu dirección?
—Claro, Es una casa verde en la calle Sky entre Paradise y Castle, numero #1433
—Gracias, llegaré en un momento.
—Ok…gracias Lucy por ayudarme.
—No importa.
La llamada terminó y Erza pensó que Lucy era muy amable y dulce por ayudarle a pesar de que no se conocían de hace mucho.
La rubia puso la dirección en el GPS del auto y arrancó mientras ponía el manos libres y marcó el número de Jellal.
—¿Lucy?
—¡Jellal! Voy a comprar unas cosas pero le dije a mi papá que ya me iría a tu casa a estudiar si llega a llamar dile que estoy contigo.
—¿No sería más lógico que te llamara a ti?
—Siempre te llama a ti cuando estoy contigo.
Se oyó un suspiro detrás de la línea y Lucy se sintió culpable.
—Lo siento Jellal…ya sabes, por meterte en todo esto.
—Ah! No te preocupes, solo pensaba que decirle si llamaba, no te sientas culpable.
—¿Cómo…?
—Te conozco Lucy.
Lucy soltó una pequeña carcajada.
—No sabes cómo te quiero Jellal.
—Lo sé.
—Que modesto amaneció el señor.
Ahora fue el turno de Jellal de soltar una carcajada.
—No te olvides del parque de diversiones, es hoy a las 4:00 y ponte guapo para Erza.
—¡Lucy!
—Bye sir modestia.
Y la llamada se cortó dejando a la rubia con una sonrisita de felicidad.
Jellal era demasiado bueno, nunca la culpó de nada, nunca le reprochó nada y se comportó siempre como era conmigo incluso después de todo lo que pasó.
Tenía suerte de tener un amigo como él.
Llegó por fin a la casa de Erza, estacionó el carro, bajó a tocar el timbre y esperó a que le abrieran con el aura de emoción aun rodeándola.
Estaba feliz de que por fin hubiera una pretendiente de Jellal inteligente, hermosa y fuerte, todas las anteriores habían sido chicas huecas que solo sabían mascar chicle y enrollarse el pelo en el dedo, por eso, haría todo lo que estuviera en sus manos para juntar a estos tortolos.
Por fin, la puerta fue abierta interrumpiendo los pensamientos de la rubia.
—¡Hola Lucy! Pasa, pasa—la peli roja se hizo a una lado para dejar a pasar a Lucy.
Había un cierto toque de elegancia en la casa de Erza, no era excesivamente grande pero todo estaba bien decorado y acomodado.
—¿Estas lista Erza? Cuando terminemos Jellal no se resistirá a tus encantos—y le guiño un ojo a la sonrojada Scarlet.
Las chicas pasaron a la habitación de Erza, donde esta ultima solo se sentó en la cama ya que Lucy dijo que ella le erigiría el conjunto "perfecto".
Treinta minutos después, la rubia que se había casi metido al armario de la peli roja sacó un sencillo pero lindo conjunto que constaba de una falda azul, una blusa blanca y unas botas cafés y fue empujada al baño para cambiarse.
Cuando Erza salió, Lucy le alzó el pulgar en señal de aprobación.
—¿Te gusta?—preguntó Lucy con brillitos en los ojos.
—Es muy lindo, ni siquiera sabía que todavía tenía esta ropa.
—Tu cabello está perfecto y no te pongas nada de maquillaje solo pintura de labios, a Jellal no le gustan mucho las chicas maquilladas—sugirió Lucy.
—Lo tengo ¿algo más?
Luego, Lucy se paró y abrazó con cariño a la pelirroja.
—Te encargo a Jellal, Erza—le dijo en tono suave la Heartfilia.
Aunque un poco sorprendida al principio, Erza correspondió el abrazo.
—Claro, déjamelo a mí—contestó.
Cuando se separaron, se sonrieron mutuamente.
—¿Ya desayunaste Lucy?—preguntó la Scarlet.
En eso, el estomago de la rubia rugió y ella rió nerviosa.
Fueron hasta la cocina donde Erza cocinó unos huevos con jamón y hot cakes.
El desayuno pasó entre bromas, risas y comentarios sugerentes de parte de Lucy a Erza sobre Jellal.
Lavaron los trastes y Erza guió a Lucy hacia la salida.
—Gracias Lucy…por todo.
La rubia negó con la cabeza.
—¡Gracias a ti! Bye bye Erza.
—Adiós
Cuando Lucy iba cruzando la calle y estaba a punto de subirse al auto Erza gritó:
—¡Suerte con Natsu!
La rubia se sonrojó y se subió rápidamente al auto dejando a Erza con una sonrisa de auto suficiencia.
Erza cerró la puerta de su casa y una sonrisa involuntaria surcó su cara.
Se alegraba por Natsu.
Lucy puso la radio e iba tarareando la canción que pusieron.
My Happy Ending de Avril Lavigne.
Cuando estaba a punto de llegar a su casa se orilló a una banqueta.
No podía regresar a casa porque se supone que estaba estudiando con Jellal.
¿¡Cómo se iba a alistar si su ropa estaba dentro de la casa!?
Se dijo a si misma que no debía entrar en pánico.
Tenía tres opciones:
1. Entraba a la casa e inventaba una buena excusa para su padre.
2. Entraba a escondidas a la casa, por la ventana o algo así.
3. Se iba con la ropa que llevaba puesta.
Ninguna de las opciones le parecía muy atractiva.
Entonces recordó que a veces se quedaba en casa de Jellal ¿habría dejado ropa aceptable alguna vez por ahí?
Llamó a su amigo casi hermano y esperó a que contestara al tercer tono por una vez en su vida y no al séptimo.
—¿Lucy?
—¡Jellal! Dime que alguna vez deje ropa mia en tu casa—pidió con desesperación la rubia.
—Adivino, saliste a alguna parte y no te cambiaste para ir al parque y ahora no puedes entrar a tu casa porque se supone que estamos estudiando juntos.
Maldito Jellal y su sentido de brujo.
—Cállate y busca ropa Jellal.
Oyó al peli azul soltar una risita que después fue opacada por el ruido de cajones abriéndose.
—Hay una blusa verde de tirantes, un cinto y una falda café ¿te sirve?
Pensó un momento en que prendas suya tuvieran esa descripción y se dijo que eso estaba bien.
—¡Perfecto! ¿Puedo pasar a recogerlo?
—Claro, acá te espero.
—Gracias Jellal.
—Denada Lucy.
—Y tú decías que llevar ropa de sobra no servía para nada.
—No, pero luego mi mamá piensa que soy trasvesti.
Lucy soltó una carcajada.
—¿Y no lo eres?
—Cállate Lucy.
Soltó una risita más y se despidió.
Condujo hasta la casa-mansión de Jellal y tocó el timbre y puso su mejor cara de niña-rica-que-viene-a-estudiar.
—¿Qué pasa con esa cara?—preguntó Jellal levantando una ceja.
—Cállate.
Caminaron hasta el cuarto de Jellal y Lucy prácticamente se tiró en la cama.
—¿No están tus padres?—preguntó.
—No, fueron a cerrar unos contratos, no sin antes claro, darme instrucción especificas para hacerte una merienda "esplendida"
—dios, se lo están tomando muy en serio.
Jellal solo suspiró y le lanzó la ropa a la cara de Lucy.
—¡Hey!
—Venga, cámbiate y vámonos al parque.
Lucy cogió la ropa y entró al baño.
Salió y dio una vuelta frente al espejo.
—Te ves horrible—dijo el peli azul.
Lucy le golpeó el hombro con cariño aunque con más fuerza de la necesaria.
—¿Qué horas son?
—Las cinco con quince…
Lucy se echó un perfume de bolsillo y sacó un brillo labial de su bolsa.
Se levantó de golpe y volteó a ver a Jellal con pánico.
—¿Qué horas dijiste?
—Las cinco con quince.
—¡El parque era a las cinco!
—Diablos.
—Vámonos Jellal.
Lucy cogió su bolso y bajaron corriendo las escaleras hacia los autos y después de unas cuantas quejas sobre el tráfico y los semáforos llegaron al dichoso parque.
Bajaron corriendo, le dieron las entradas al señor y pasaron viendo al instante a sus amigos.
—Disculpen la demora, no nos dimos cuenta de la hora—dijo Lucy tratando de recuperar el aliento.
—¿Quieres agua, Lucy?—preguntó Jellal.
Lucy asintió.
—¿Alguien más quiere?
—No gracias Jellal.
—¿Ya llegaron todos?—preguntó la rubia.
La Heartfilia pasó la mirada por todos.
Ya estaba Erza, Natsu, Levy, Gajeel, Gray, Juvia, Mirajane, Lisanna.
Jellal llegó con el agua y se la dio abierta a Lucy.
La rubia empezó a beber como si nunca hubiera bebido agua.
—Ara ara Lucy ¿estás comprometida?—dijo inocentemente la Strauss mayor haciendo que la chica escupiera toda el agua.
—¿¡Eh!?
Lisanna señaló el anillo plateado que estaba en el dedo anular de Lucy, quien rápidamente se lo sacó del dedo y lo metió a su bolso.
—¡No se de que me estás hablando!—dijo volteando hacia otro lado y riendo nerviosa.
Natsu levantó una ceja.
—¿Estás comprometida Luce?—preguntó el peli rosado.
Lucy negó nerviosa con las manos.
De pronto un celular sonó.
Era el de Jellal.
—¿Bueno?—dijo el Fernandes contestando el móvil.
—¿Dónde estás hijo? ¿No ibas a estar con Lucy?—preguntó su padre del otro lado.
—Lucy y yo nos bloqueamos y salimos a despejarnos por ahí.
—De acuerdo.
—Adiós…
—Adiós.
—¿Era tu padre Jellal?—preguntó Lucy con preocupación.
Jellal solo asintió con un ligero ceño fruncido.
—Preguntaron que si donde estábamos.
—Espero que no hayan llamado a mi padre.
—Oe oe no entiendo nada—dijo Natsu
—Yo tampoco—dijo Levy.
—No se preocupen chicos ¿por qué no vamos a las atracciones?—dijo Lucy intentando cambiar de tema, Jellal no le gustaba hablar con su padre para nada.
La rubia agarró el brazo de Natsu y lo jaló hacia adelante y el chico se dejó llevar con aun dudas en su cabeza.
Todos los siguieron olvidando los asuntos anteriores.
O eso esperaba Lucy.
*hace reverencias* gracias por leerlo de verdad.. qué dicen ustedes?...
¿Lucy está comprometida? ¿con quién? :33
¿Se hará el Jerza aquí? owo/
¿...Jellal recuperará el dinero de su botella de agua? Él nunca dijo que el invitaba xD
¡Dejenme un review para saber que les está gustando! O Borrar este fic de la faz de la tierra (/._.)/
Disculpen la demora de verdad, pero la escuela me mantiene encerrada TnT pero ya casi salgo de vacaciones así que ya podré escribir más!...creo :v
