Capítulo 7: Una cita imprevista en Simmon's


-No, no entiendo –exclamó García confundida- ¿Ustedes quieren abrirle la cabeza y meterle dos tubos? ¿Es así, no?

Hale sonrío ante el simple razonamiento de la mujer, -Bueno, en teoría es más o menos así. Necesitamos drenar el líquido que está ejerciendo presión en esta parte –les explica mostrándoles a García, Morgan y Seaver una imagen en la computadora – pero en este momento, nuestra mayor preocupación es la cantidad de CO2 en su sangre. La intubación endotraqueal permitirá que oxigenemos su cerebro.

-Pero entonces, ¿por qué el cardiólogo? –pregunta Morgan.

-Estamos… tendiendo problemas con su corazón. Su historial nos preocupa, cabe la posibilidad que pueda colapsar durante la intervención, pero si no hacemos algo en las próximas horas, es posible que el daño sea irreversible.

-¿Y cuándo harían todo eso?

-Por el momento debemos esperar unas horas. Antes de la cirugía, debemos controlar su ritmo cardiaco con medicación. Cuando el cardiólogo dé el visto bueno, ira a cirugía. Estaremos dos neurólogos, yo me encargaré de la intubación, mientras que mi colega hará el drenaje, y el cardiólogo en jefe, el doctor Hans Nolan estará presente ante cualquier eventualidad. Les aseguro que es la mejor opción.

Los tres se miraron mutuamente, sin saber que decir. –Nosotros… no podemos decidir. Aaron Hotchner es el encargado que dejó Reid si se presentara un caso como este –le responde Morgan.

-¿Vendrá pronto?

-Llamó hace un rato. Tuvo que ir a la oficina primero.

El doctor suspiró, -Bien, como digan entonces. Pero quiero insistir que es necesario una respuesta pronta.

Los tres salieron de la oficina, -Llamaré a Hotch de inmediato –dice García al sacar su celular.

-Strauss lo llamó, parecía importante.

-No me importa lo que esa vieja gruñona quiera, Seaver. Reid es primero ahora.

La rubia se alejó de ellos y empezó a marcar. Ashley fue a una de las sillas. Morgan se sentó junto a ella, cabizbajo. –Espero que Strauss no pretenda que atendamos un caso ahora.

-Igual yo… hablé con Evelyn, ya debe haber abordado un avión hacia acá.

-¿En serio? Me alegra, si todo sale bien, a Reid le dará gusto verla.

-Tienes razón.

García se acercó a ellos, un poco más tranquila. –Dice que ya viene. Y que no nos preocupemos por ahora, no nos llamarán en los próximos dos días.

-Vaya, eso es un alivio. –responde Seaver con una sonrisa.

-¿Alguna novedad? –pregunta JJ, que venía acompañada por Rossi.

-Sí, parece que los médicos tienen un plan, pero hay que esperar a Hotch para que dé el visto bueno.

-Lo que sea que vayan a hacer –interrumpe García –aun tendremos que esperar varias horas.


En Quantico, Hotch terminaba de explicarle a Strauss la situación de Reid.

-¿Los médicos confirmaron si tuvo que ver su craneotomía en su estado actual? –pregunta la mujer.

-No tienen forma de saberlo. La llamada de hace un momento era de García. Dijeron que podrían intervenirlo pero bajo riesgo y es necesario que de mi aprobación al procedimiento.

-Entiendo… bien, entonces no te hará esperar. Recuerda, lo más que les puedo dar son dos días Aaron. Si es necesario, te puedo extender el plazo a ti, pero el resto tendría que volver.

-Me parece justo, y le agradezco su comprensión.

La mujer le sonrió y se puso de pie, extendiéndole la mano. –Es lo menos que puedo hacer en una situación así. Mantenme informada.

Hotch se prestaba a irse, pero Strauss le habló. –Una pregunta, ¿Jennifer Jareau ha estado pendiente de todo esto?

-Así es, ¿por qué?

-Nada en particular, solo curiosidad. Gracias Aaron.


JJ fue a comprar un café, cuando su celular timbró. Sintió molestia al ver el número y respondió, -Sí señora.

-¿Cómo ha estado agente Jareau?

-Pues puede imaginarse jefe Strauss. Ansiosa y nerviosa por el estado de Reid.

-Entiendo, y reconozco que la situación es apremiante, sin embargo, debo decirle que recibí una llamada sobre su negativa a responder…

-Señora, con todo respeto, no pienso irme de DC ahora…

-No tiene que decírmelo. Me encargué que le dieran un plazo de una semana, así que puede estar tranquila por el momento, no la llamarán más.

-Ammm… le agradezco Jefe Strauss.

-Escuche Jennifer. Sé que hemos tenido diferencias en el pasado, pero si la propuse para esta misión es porque aprendí a confiar en sus habilidades. No menosprecie ese trabajo, solo le pido eso. Prefiero que la próxima vez, se refiera a mí si necesita ayuda.

-Entiendo, y lo tomaré en cuenta. Gracias.

La conversación fue corta y el grano, como siempre había sido con ella. Ninguno del equipo, ni siquiera Hotch, sabía con exactitud el tipo de trabajo que realizaba, ni que en realidad no era adscrita a la Oficina de Defensa mediante la BAU. Así que no estaba segura sin en realidad podría volver con el equipo en esa circunstancia. En todo caso, era una conversación que tendría que tener con Strauss cuando toda esa tormenta pasara.

En ese momento, su celular timbró nuevamente, pero esta vez, se sorprendió al ver un corto mensaje de Joan Moreli, "Estoy en Simmon's". La rubia tiró su café al bote de la basura y se fue rápidamente del edificio.


-Preparen una nueva solución, con goteo de 50, por favor, y estén revisando signos vitales cada 30 minutos.

-Sí doctora.

Mientras las dos enfermeras preparaban todo, Donovan revisaba constantemente el historial de Reid, sus placas, resonancias, exámenes físicos de las últimas semanas, comprobando que nada se les había pasado. A pesar de no tener aún la aprobación de Hotch para la cirugía, debía conservarlo con vida, no podía descuidarlo. Entró nuevamente a la habitación, y le llamó la atención el sudor en su frente. Tocó su piel y la sintió levemente tibia. Una enfermera entró en ese momento y se acercó. -¿Podrías tomarle la temperatura, por favor? Creo que tiene fiebre.

La mujer lo hizo y le enseñó el resultado. –Quiero muestras de sangre de inmediato, estudio completo, y me envían el resultado. Iré con el Dr. Hale.


La cafetería Simmon's estaba a algunos kilómetros de Quantico. Era un punto de encuentro del equipo, por eso, ella sabía que JJ iría de inmediato ahí. Al entrar, la rubia buscó con la vista y observó a una mujer de pelo castaño lacio, por los hombros, sentada en la misma mesa que ella, García y Prentiss ocupaban siempre que iban ahí. Fue allá y se sentó frente a ella.

-¿Pero cómo… por qué?

La mujer se quitó las gafas y la vio con simpatía. -¿Crees que me iba a quedar allá tranquila? ¿Cómo está? ¿Qué tiene?

-Emily, lo que hiciste es arriesgado… cualquiera te puede ver y reconocer –le dice susurrando.

-JJ, es de Reid que estamos hablando. Por favor, dime, ¿cómo está?

La mujer bajó la mirada. Se frotaba las manos con nerviosismo, -No está bien… lo van a operar nuevamente. Es… una hernia cerebral o algo así.

-No puede ser… es consecuencia de su intervención anterior, me imagino.

-Sí… también puede ser por la droga que usó Andrew Boyd para sedarlo cuando nos secuestró. En todo caso, está inconsciente, y en riesgo.

Emily vio el rostro de su amiga. –Hay algo más que te está angustiando. Dímelo.

-Es… todo. Como pasó. Él… decidió no decirnos nada.

-¿Qué quieres decir?

Se limpió las lágrimas y respiró profundo. –Le diagnosticaron la hernia poco después de tu muerte, y… nos ocultó lo que pasaba para no ser una carga más y… estuvo yendo a mi casa, por semanas, hablándome de ti, desahogándose. Y nunca noté… los demás sí, pero yo… estaba tan centrada en ocultar mis secretos, lo tuyo, lo mío que… no me di cuenta que estaba tan mal y ahora… si algo le pasa, si él muere o… queda con secuelas, no me voy a perdonar Emily. Lo que le hice a Reid, a todos es…

Prentiss la tomó de las manos, tratando de consolarla, -Todo esto es mi culpa…

-No… no lo es, tú… debías irte. Pero si al menos a él le hubiese dicho, cuando lo vi en ese estado, no habría sufrido tanto. Nos habría dicho lo que tenía y pudo haber recibido una mejor atención, pero ahora…

-Hay que tener fe, como diría García.

-Eso espero… ruego que así sea. De lo contrario, ¿qué le diré a Henry? ¿Cómo podría mirar a alguno a los ojos, después de esto?

-¿Y qué ha dicho Hotch? ¿Has hablado con él?

-No. Aún no. No tengo idea de lo que pasa por su mente.


Hotch aún no había dado el visto bueno. En el momento en que conversaba con el médico, este se retiró de la oficina. Pasaron algunos minutos, cuando entró con una doctora.

-Agente Hotchner, le presentó a la doctora Maeve Donovan. Ella está también en el caso de Spencer.

-Es un gusto, doctora.

-Bien, un nuevo problema surgió.

-¿Qué quiere decir, doctor?

-Spencer presenta una infección renal, tiene cuadro febril y una disminución en sus defensas.

Hotch se puso de pie, tratando de asimilar lo que escuchaba, -Eso, ¿qué quiere decir con exactitud?

-Bueno, que su situación empeoró, pero es algo que podemos manejar. El asunto ahora es controlar la infección, no es aconsejable intervenirlo todavía.

-¿Cuánto tiempo?

-Es difícil determinarlo –interrumpe Donovan –Por el momento, seguiremos con la medicación, y trataremos la infección también. Pero no es conveniente operar aún.

-¿Cuándo podremos verlo?

-Hay que esperar unas horas todavía, tomando en cuenta este nuevo cuadro, es posible que hasta mañana podríamos darle una respuesta.

-Bien, le agradezco entonces, cualquier cambio infórmemelo a la brevedad.

-Así será, señor Hotchner.

El bossman se retiraba, pero fue detenido por el Dr Hale. –Antes que se retire, me atrevo a sugerirle que si tiene familia, la llame, ellos necesitan saber lo que está sucediendo.

Hotch lo miró con seriedad, -Nosotros somos su familia, no tiene a nadie más.

Al salir del consultorio, recibió un mensaje de JJ, "Ven a Simmon's solo, es importante".

Mientras tanto, el avión que llevaba a Evelyn se acercaba cada vez más a DC. La pelirroja no dejaba de ver su reloj impaciente, al mismo tiempo, que Maeve volvía a la habitación de Reid. Su mirada denotaba una gran tristeza. Se acercó y tomó su mano con suavidad, "Tienes que ser fuerte, aguanta un poco más".