UN AMOR IMPOSIBLE
CAPITULO 6
Cuando el rubio despertó, se encontraba en una habitación blanca, se encontraba un poco desconcertado, hasta que recordó el motivo por el que estaba allí, y sintió como un cúmulo de lágrimas empezaba a formarse en sus ojos.
Se había preparado, juraba que se había preparado para ese momento, pero después de todo, nada nos prepara para presenciar la muerte de un ser querido.
Al reparar en la habitación, notó que no se encontraba sólo, en la habitación también había otro ocupante, se trataba de Sasuke, que se encontraba dormido, aparentemente, y que al parecer, no se había apartado de su lado desde el momento en el que se desmayó.
Con cuidado, trato de sentarse, pero un mareo lo asalto de inmediato, haciendo que se sujetará la cabeza con fuerza para intentar mermarlo.
No fue consiente de lo que pasaba a su alrededor, hasta que un firme y ejercitado brazo lo rodeo por la espalda, y fue que noto que Sasuke ya había despertado.
–disculpe por despertarle– susurro el rubio con la voz rota, mientras tenia la mirada perdida en el vacío.
–no te preocupes, no hay problema– comento el adulto restándole importancia. –como te sientes– se atrevió a preguntar.
–ya estoy mejor, gracias– contestó, pero el adulto ya sabía cómo realmente se encontraba el chico, y aquello le destrozaba, porque lo único que alegraría al chico, sería tener vivo a su abuelo.
–bien, entonces llamaré a la enfermera para que tramite tu salida, de acuerdo– le preguntó al rubio, mientras le acariciaba los cabellos y le regalaba una pequeña sonrisa, intentando confortarlo.
Recibiendo un asentimiento por parte del menor, salió en búsqueda de la chica, para que evaluará el actual estado del menor y así pudiese tramitar la salida.
****S&N****
Hace algunos minutos, habían dado el alta a Naruto, y ahora se encontraban sumidos en un pesado silencio dentro del auto de Sasuke.
Sasuke miraba con dolor y pena, la cara del rubio, la cual se encontraba sumida en un estado de tristeza y dolor tan profundo, que era palpable en su rostro, por más que quisiera ocultarlo.
Pero, lo peor del caso, era que no sabía cómo debía actuar, temía que cualquier acción que efectuará, pudiera lastimar a su niño, y era un riesgo que el no estaba dispuesto a asumir.
En su mente, maldijo a Sakura, si no hubiera sido por ella, el hubiera tenido una adolescencia normal, y sabría cómo tratar en este momento este tipo de situaciones.
Con frustración, siguió conduciendo hasta su casa, seguramente allí encontraría una solución.
****S&N****
Al llegar a su hogar, Sarada lo recibió con efusividad, preguntándoles angustiosamente donde se encontraba y el porqué Sasuke se había llevado de esa forma tan abrupta a Naruto.
Naruto, simplemente la ignoro y siguió a su cuarto. Por otra parte, Sasuke llamo a Sarada y los dos se fueron a conversar al despacho.
—S&N—
–¿que pasó, papá?– pregunto, una vez los dos estaban adentro.
–Sarada, esta mañana me llamaron del hospital, me notificaron que el estado de Jiraiya-sama había empeorado, pero, desgraciadamente el no lo resistió y falleció– explico brevemente, mientras fruncía el ceño en el proceso.
–eso significa que...– ingirió, siendo cortada por el azabache, quien afirmó su suposición.
–Si, significa que a partir de este momento soy legalmente el responsable de Naruto, y también que a partir de hoy, el vivirá con nosotros–
–lo se, papá. Oye, por que tienes esa cara, es por Naruto, verdad– pregunto su hija, cambiando un poco de tema, mientras pensaba aceleradamente, en alguna forma de animar un poco a Naruto.
–de que hablas, lo que pasa es de que tengo demasiadas cosas en mente, fuera de todo ello, me afectó la muerte de Jiraiya-sama– replicó con seriedad.
–te apuesto lo que quieras a que te duele más el como se encuentra Naruto, que la muerte de Jiraiya-sama, después de todo, es doloroso ver así de triste a la persona que amamos– comento con despreocupación.
–¡Sarada! Deja de decir tonterías, pero tienes razón en algo, también me preocupa el estado de Naruto. Lo que más me molesta es de que no se como tratarlo–
–no te preocupes papá, yo se que pronto hallarás una solución, por lo pronto, deberías llama a Karin, debe estar histérica, porque apuesto que no le has dado noticias de tu paradero, cierto– infirió la menor.
–es verdad, he estado tan disperso que se me ha olvidado por completo. Gracias Sarada– agradeció el mayor.
Con rapidez tomo el teléfono y marcó a la oficina, donde le contestó una muy enojada Secretaría.
—S&N—
Después de quince minutos de interminables reclamos, por fin pudo cortar la llamada.
Su hija se había ido hace bastante tiempo, seguramente a pedir algún domicilio o a visitar a Naruto.
El, al dejar un poco en orden su escritorio, salió del despacho, y como lo supuso, su hija había pedido comida y ahora se estaba preparando para servirla.
Con pasó firme, se dirigió a la habitación del menor. Al abrir la puerta, se encontró al rubio, sentado en su cama y hecho un ovillo.
Con cuidado, se sentó a su lado, y sin proferir palabra alguna, envolvió al rubio entre sus brazos y lo arruyo suavemente. Prefirió quedarse callado, ya que, desde aquel día, había perdido cualquier tipo de cualidad para relacionarse interpersonalmente con alguien que no fuera de su familia. Los ligues que conseguía, eran mujeres que buscaban pasar una noche en su cama y el simplemente aceptaba a las que se ajustarán a su gusto, aunque llevaba ya muchos años de no hacer algo como eso.
El rubio, al sentirse abrigado por sus brazos, se aferró a su camisa y derramó las lágrimas que llevaba guardando desde hace mucho tiempo. Se aferró a aquel hombre que tanto amaba como a un salvavidas, el era lo único en este momento que le daba fuerzas par salir de aquella depresión, de aquel hoyo oscuro en el que, irremediablemente, estaba cayendo.
****S&N****
Dos semanas habían pasado. Sasuke tuvo que trasladar su oficina a su casa, para cuidar mejor de Naruto. La situación estaba peor que cuando se había enterado de la grave enfermedad de su difunto abuelo. Si antes comía poco, ahora no comía nada, se había sumido en la depresión, ya no asistía a la escuela, con dificultad se levantava de la cama, rara vez salía de su habitación y se la pasaba llorando, encerrado en la oscuridad de su habitación.
Sasuke y Sarada estaban desesperado, ya no sabían que hacer para animar al rubio, Sasuke ya no dormía, la zozobra de que su niño intentará hacer algún tipo de estupidez, como intentar suicidarse, por ejemplo, no lo dejaba dormir correctamente, por eso permanecía en las noches, velando los sueños del rubio y atento a cualquier anormalidad que se pudiera presentar.
Sarada también había resultado afectada, le dolía ver a los dos hombre de su vida, a su padre y a su mejor amigo, en tal estado, los dos se estaban destrozando, Naruto encerrándose en su duelo y Sasuke corriendo como un loco tras sus pasos. De seguir así la situación, no sabía a dónde iban a parar.
****S&N****
Esa era otra noche y como todas las anteriores, Sasuke se dirigía a la habitación de Naruto para seguir velando sus sueños. Era la misma rutina de siempre, se adentraba en la habitación, delineaba su figura con sus manos y brindándole suaves caricias en sus rubios cabellos, se quedaba ahí, observándolo por un gran espacio de la noche.
Pero, esa noche cuando llegó, encontró la cama vacia, asustado, rápidamente se puso a su lado, y la palpo, aún estaba caliente, lo mejor era no desesperarse, seguramente estaba en el baño y el se estaba haciendo conjeturas apresuradas, lo mejor era ir al balcón, despejarse un poco y fumarse un cigarrillo.
Ese hábito lo había iniciado cuando tenía dieciséis, pero lo dejo cuando nació su hija, y desde ese día nomlo había vuelto a probar, pero ahora, sentía que la situación lo superaba y la ansiedad y la preocupación lo estaban matando, por eso, decidió retomarlo.
Salió de la habitación y se dirigió a este, pero se sorprendió severamente al dislumbrar al rubio, el cual se encontraba con un largo camino puesto, mientras contemplaba la ciudad.
Olvidando lo que iba a hacer anteriormente, a paso rápido, fue al sofá y tomó una cobija que se encontraba sobre el mueble y se dirigió hacia el lugar en donde se encontraba el rubio. Con sigilo, abrió la puerta y suavemente ae acercó hasta donde se encontraba el, para después pasarle la cobija por los hombros y abrigandolo, sacándole un respingo al rubio que no había notado su presencia.
–que haces aquí a estas horas– pregunto con curiosidad y con un pequeño atisbo de alegría, mientras contemplaba el paisaje.
–cree que el este bien– pregunto, sin girarse a mirarlo.
–supongo, pero en este momento debe estar triste– le contestó, intuyendo a que era lo que se refería.
–porque– pregunto el rubio con genuinl interés, mientras se giraba a mirarlo.
–porque tu te encuentras en ese estado, y eso era lo menos que el queria– le contestó, mirando a los ojos y observando los dos brillantes camino que defendían de sus ojos.
–entiendo– dijo esquivando su mirada y regresandola a donde estaba anteriormente. –perdoneme, se que le he estado causando inconvenientes y esa no era mi intencion– le confesó con pena, mientras bajaba la cabeza y se sonrojaba, cosa que no se podía notar, debido a la oscuridad que les rodeaba.
–descuida, lo importante es de que ahora estés mejor– le respondo el adulto mientras llevaba una mano a la cabeza del rubio y lo acariciaba.
–¡bien!– exclamó el rubito con efusividad y una pequeña sonrisa, que le alegro el corazón al pelinegro, quien semanas atrás, tenía el alma en vilo. –mañana le pediré los cuadernos a Sarada-chan y me pondré al dia, es hora de caminar hacia adelante– dijo con aquel tono de voz que se creía casi perdido.
–eso me alegra, sinceramente todos extrañamos al Naruto de antes– confesó el adulto, mientras sentía como su alma regresaba al cuerpo.
–gracias por todo, Sasuke-san– le agradeció con una sonrisa, mientras caminaba a la salida –hasta mañana, que pase una buena noche– deseo mientras caminaba por los pasillos, y desaparecía de la vista del pelinegro.
Una sonrisa de enorme felicidad se posó en su rostro, y el descanso llegó a su alma. Su pequeño por fin había regresado.
Después de tantos dias, el pqeuño rubio buscaba reponerse y salir de la oscuridad. Metió una mano a su bolsillo, y saco la caja de cigarrillos. La observó por algún tiempo y después la hizo añicos en sus manos, no regresaría al pasado, estaba en el presente y no cometería los mismos errores de nuevo.
Se dio la vuelta y una vez cerro la puerta que daba hacia el balcón, se fue hasta la cocina y botó la destrozada caja. Si Naruto iba a dejar atrás lo doloroso de su pasado e iba a salir adelante, el también lo haría.
Con lentitud se fue a su recamara, y sin quitarse ninguna prenda, quedó profundamente dormido. Esa era la mejor noche que había tenido en semanas.
****S&N****
Hasta aquí...
Después de tanto tiempo, por fin la actualización.
Espero les haya gustado...
Continuación?
