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Invisible

-Un poco de sinceridad es algo peligroso; demasiada sinceridad, es absolutamente fatal.

-Oscar Wilde—

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No fue hasta que llevaba medio tazón de avena cuando un ruido llamo su atención, de pronto una bandada de lechuzas comenzó a volar sobre las cabezas de los alumnos, de varios colores y tamaños era un espectáculo digno de verse. De pronto un trino estridente se dejo escuchar, el ave bajo suavemente posándose justo frente a Ariana, la lechuza poseía una mirada oscura, sosteniendo en su pico una carta.

—¿Para mi? —Pregunto la chica dejando la cuchara y así tomar el mensaje, el ave no huyo si no que comenzó a picotear el almuerzo de la chica— Puedes tomar un poco si quieres.

La misiva era de un papel extraño para ella ((Pergamino seguramente)) pensó, mientras observaba la parte posterior, el sobre se veía antiguo y de la parte frontal se encontraba un sello de cera plateado, en el se podía distinguir una "P" sumamente elaborada, al girarla no encontró ningún remitente, sin más, la joven tomo el cuchillo de la mantequilla para usarlo como abrecartas, cuando sacó la hoja y desdoblo para leer el contenido no encontró nada.

—¿Esto es una broma? —Se pregunto en voz alta.

—No, eso es una carta —le respondió alguien seriamente.

Ariana levanto la mirada, encontrándose con el menor de los Black.

—Para ser más precisos una carta Indespectus* —menciono mientras tomaba asiento— Por cierto, buenos días Peverell.

—Oh uhm...Buenos días —respondió dudosa— Perdona mi sorpresa pero no pensé que volverías a hablarme.

El más joven de los Black sonrió de forma orgullosa, aunque de alguna manera aquello mostraba algo de seductor, el aludido tomo su tiempo para servirse jugó de calabaza, después miró a Ariana.

—Es entendible, aquella noche dudé de tu linaje después de que marcharás a la mesa Hufflepuff, así que decidí comentar este hecho con mi madre —Ariana trago en seco mientras Black continuaba—. Ayer recibí una de sus cartas, respondiendo sobre este hecho y al parecer tu linaje es limpio tal y como mencionaste, así que no veo problema alguno en entablar una conversación contigo.

—Vaya, entonces es bueno que seamos de la misma casa —murmuro la chica mientras tomaba un sorbo de jugo, Regulus observaba atentamente a la joven pero su rostro cambio a un de absoluta seriedad—. ¿Sucede algo?

—Es sólo que mi madre se sorprendió de que tu linaje siguiera existiendo —artículo Regulus.

—Si, bueno...hay una historia sumamente larga para responder todo eso —Fingió interés en la carta, aunque en realidad la tenía—. ¿Como funciona eso de una carta "Indespectus"? Nunca había oído hablar de una.

—Bueno, es común que no lo sepas ya que es un método muy antiguo, son cartas consanguíneas —dijo el joven mientras alargaba la mano, Ariana le tendió la carta con un poco de resistencia—. Estas misivas suelen hacerlas miembros longevos, por el estado de este pergamino debe de ser así y seguro que cuando encuentres el contra hechizo podrás leer el contenido, usualmente llevan secretos, herencias o algo que solo debe concernirte.

Regulus volvió a tenderle la carta, Ariana suspiro con resignación pues en caso de que encontrara el hechizo para revelar el contenido no era descendiente de los Peverell, después de un momento en silencio la joven comenzó a lanzar miradas intensas del plato de avena a la carta.

— Merlín, aquí estas —dijo la voz de Marlene después de unos minutos, mientras tomaba asiento junto a ella—, pensé que te habías esfumado, llame a tu puerta por diez minutos —entonces la prefecta se percató de la presencia del joven Black—. Buenos días Arcturus.

—Buenos días Marlene —Saludo seriamente Black, este se levantó de su asiento tranquilamente—. Nos vemos más tarde, Ariana.

—Esta bien, gracias por la carta —Se despidió, luego miro a su compañera—. Pensé que tu y Black se llevaban bien, aunque ese saludo...no fue muy afectuoso.

—No somos amigos si a eso te refieres —respondió Marlene—. Hemos crecido en el mismo círculo, ya sabes, por ser sangre limpia y estar en Slytherin, el protocolo es que seamos educados con nuestros semejantes —Ariana asintió—, además, él es un año más joven que nosotras, no hay muchas cosas en común además de eso.

—Entiendo —murmuro Ariana cuando sintió una mirada sobre ella, unos metros más haya se encontró con los ojos más oscuros que haya visto, ella quiso sonreír pero al segundo siguiente el chico aparto la vista. Se trataba de Snape.

Aunque para Ariana la compañía de Marlene era algo bueno no podía evitar desear que llegara el inicio de semana, quería asistir a clases y aunque tenía que memorizar fechas, criaturas, hechizos o demás cosas, todo le parecía genial, ser alumno de Hogwarts no se podía comparar con alguna cosa de su verdadero mundo. Sus deseos fueron escuchados aquella tarde, pues Dumbledore la esperaba en su despacho y durante lo que quedo de aquel día el profesor comenzó a instruirla en lo referente a las prácticas básicas de la magia, lo mismo sucedió durante la tarde del domingo. Debido a su emoción olvido mencionar lo sucedido con la carta.

A la mañana siguiente, Ariana se despertó temprano, había dormido lo suficiente aun con el entusiasmo que tenia, encontró a Black aunque sólo pudo saludarlo brevemente antes de que su compañera la llevara al comedor para desayunar, esta vez no recibió ninguna carta o algo extraño cuando llegaron las lechuzas y cuando dio la hora bajaron a las mazmorras.

—Luces emocionada —murmuro Marlene mientras esperaban para entrar a clase.

—Bueno, estoy segura que cada colegio tiene sus métodos de enseñanza —Ariana sonrió acomodándose un mechón—, es solo que siempre me ha gustado pociones, esta clase debe ser diferente

—Supongo, cada clase con los Gryffindor es una competición, así que si… —articulo Marlene mientras sus palabras se perdían, no así su mirada, pues se concentro en un grupo de chicos que recién llegaban, eran leones divertidos, por supuesto, se trataba de los merodeadores, Remus y Sirius encabezaban el grupo, Ariana también los miro y soltó una risita, fue cuando su compañera retomo el hilo de sus palabras— cada clase es diferente.

Ariana se mordió la lengua pues tenía ganas de preguntarle si seguían comportándose con la fama que los caracterizaba. Finalmente la puerta se abrió, primero una barriga y después una cara sonriente con enorme bigote, el profesor busco en la fila cuando su vista se detuvo en ella.

—Buenos días profesor Slughorn, soy Ariana Peverell —cuatro jóvenes le miraron conforme avanzaban, tres merodeadores y una joven pelirroja—. Un placer conocerle.

—El gusto es mío muchachita, Dumbledore me hablo sobre tu caso —dijo Slughorn, su bigote se movía de arriba a abajo al igual que la mirada de este, quien escaneaba o mejor dicho parecía sopesar si era o no interesante—. Pasa, pasa...tendrás que darnos una introducción.

La joven ahogó un gemido, no era especialmente buena hablando en público, ya lo estaba sintiendo, sus manos temblorosas al igual que sus rodillas, la garganta cerrada mientras se secaba al igual que su mente, cuando llego al escritorio guiada por el profesor lanzo una mirada a la única persona que realmente conocía, Marlene.

—Antes de comenzar tal vez algunos de ustedes hayan notado a su compañera durante el fin de semana —Escucho algunos murmullos—, por supuesto al igual que yo deben estar curiosos por información, así que sin más permítanme presentarles a Ariana Peverell.

—Hola —saludo Ariana sin saber que decir, McKinnon alzó ambas cejas, entonces la joven se aclaró la garganta—, bueno...residí en América mientras estudiaba en Salem, pero por razones personales decidí que lo mejor era concluir mis estudios aquí.

—Tu apellido es muy curioso, cuéntanos un poco de el.

—Los Peverell son antiguos señor, de ascendencia noble —Su compañera giro los ojos, un bufido llamo su atención, Ariana sostuvo la mirada hastiada de Sirius Black, aquel gesto la hizo continuar con más valor—. Me gusta estar en Slytherin, es una buena casa, Merlín estuvo en ella, pero lo que realmente me entusiasma es aprender de todo esto, de los diferentes tipos de magia y por supuesto de una clase de la que he escuchado buenos comentarios, sobretodo cuando la lleva un mago tan capaz como es usted profesor.

—Muy bien querida, parece que te has zafado de revelarnos un poco más —artículo el profesor—, pero no hay nadie que mantenga todos sus secretos cuando me propongo desvelarlos, me temo que tendremos que reagruparnos, toma asiento con tu compañera Evans.

Todo cambio, Snape se hizo notar de entre las sombras pues saltó como un resorte ante la mención de la pelirroja, Lily alzó su mano de manera amable para hacerse notar y Ariana deshizo su sonrisa, quiso dar un paso hacia Evans, obedecer al profesor pero aquello era sumamente complicado, no era el hecho de que ahora era una Slytherin y ella Gryffindor o que fingiera que ambas eran de diferente tipo de sangre, el hecho era que la joven madre de Harry no le agradaba, la adulta era diferente, era algo que no se podía explicar, aunque sin duda influían algunas cosas que conocía de la historia entre todos esos personajes.

—Disculpe señor —murmuro dando media vuelta pues el profesor ya tomaba lugar detrás del escritorio—. ¿Podría asignarme otro lugar? Verá, no dudo de las capacidades de Evans pero no me siento muy cómoda con alguien como...preferiría alguien de mi casa.

—¡Vaya! Nunca nadie se negó a trabajar con una de las mejores de esta clase —dijo Slughorn contrariado, después de unos momentos continuo—. Esta bien, no creo que haya algún impedimento si decides tomar asiento con Snape.

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Indespectus: Del latín Invisible.

N/A: Y hasta aquí termina la edición de los viejos capítulos que tenia, ahora los que siguen serán completamente nuevos e interesantes. Prometo actualizar una vez a la semana y responder sus comentarios, ya que de eso me inspiro, mil gracias n,n

Hasta la próxima.