Howe estaba replegando las fuerzas que le quedaban, pensó en su momento que dada la exigua guardia de Pináculo, con un pequeño contingente de 50 hombres podría sin complicación alguna tomar el castillo. Pero la perra de Elissa Cousland con su despreciable habilidad había sesgado la vida, ella sola de 18 de sus hombres.
Desde que la conoció siempre creyó que su padre no la educaba como debía, que le permitía cosas que no eran normales en el comportamiento de una mujer noble. Él siempre había despreciado cualquier atisbo de humildad hacia cualquiera inferior a si mismo y la actitud desenfadada de aquella joven hacia todas las gentes sin pensar en su propio origen le asqueaba. Cuando aún no era más que una niña intentó abordarla para enseñarle lo que era un 'verdadero noble fereldano' pero su maldito perro del cual no se separaba se lo impidió.
En el pasado había visto a aquella niñata mal criada, según él, venciendo a su hijo Nathaniel. Aquella chiquilla con solo 15 años venció a su hijo, el cual había sido entrenado duramente y era mayor que ella. Fue cuando decidió mandarlo lejos para que entrenara en otros lugares, avergonzado por la escasa habilidad de su hijo.
El Capitán Stiphen se le acercó portando lo que tanto esperaba mientras seguía inmerso en sus pensamientos y algo cabizbajo.
"Mi señor, ¿os encontráis bien?"
"No es nada Capitán, solo pensaba en la satisfacción que he perdido al no poder matar yo personalmente a la hija de los traidores. Esperaba que no fuera así, pero sus malditos padres antes de eliminarlos me aseguraron que había sido sepultada por las rocas."
"Mi señor aquí tenéis lo que solicitasteis. Pero debo deciros que no hay nada específicamente incriminatorio"
El Capitán Stiphen obedeció a su señor sin rechistar como siempre había hecho. Pero cuando él mismo leyó aquellas vitelas pensó para si mismo, si su señor no se había extralimitado con el ataque hacia la familia de los Cousland. Howe ojeó con detenimiento aquellos documentos. Era cierto que solo había algunos acuerdos comerciales con Orlais. Pero con el Teyrn muerto seria más fácil manipular la verdad. Aún así sabía que costaría convencer mucho más a Loghain.
"Eso no será un problema Capitán, me basta con esto. Mantened una fuerza de vigilancia en Pináculo. El resto marcharemos a Ostagar para dar novedades a Loghain."
"Así se hará mi señor."
... ... ... ...
"Mi señor correo urgente de Howe"
Loghain se sobresaltó un poco, pues no esperaba noticias tan pronto de Howe. Y hubiera preferido no tenerlas pues temía lo que hubiera hecho.
"¿Como ha llegado tan pronto?"
"Un cuervo ha sido el que ha traído el mensaje."
"Muy bien, puedes marcharte William"
Ya conocía la procedencia del mensaje, a pesar de contar con los servicios de Howe desde hacia poco tiempo ya conocía alguno de sus recursos pues lo investigó con anterioridad. Solo ese despreciable pícaro asesino llamado Crowe era capaz de mandar un mensaje urgente con un cuervo - "Son más fieles que cualquier otro ave" - decía aquél hombre.
Ya con el mensaje en la mano se dispuso a leerlo.
Mi general
Mientras esperaba la marcha conjunta de nuestras fuerzas hacia Ostagar, descubrí pruebas irrefutables de la traición de los Cousland. Vistas las mismas me vi en la obligación de apresarlos, pero ante su negativa y resistencia al arresto me vi obligado a acabar con sus vidas.
Ante la inminencia de la llegada de el hijo mayor de los Cousland os prevengo en que os cuidéis de su presencia.
Con sumo respeto,
Rendon Howe Arl de Amaranthine.
Loghain no se lo creía, a pesar de que le ordenó claramente que los llevara a Denerim, hizo caso omiso de él e hizo lo que más temía. Tomarse la justicia según su extraño criterio y matar a los Cousland. La segunda familia más poderosa por detrás del rey, y al menos que Howe demostrara con pruebas de peso, fiel a la corona desde antes de las rebeliones para expulsar al usurpador. Una fuerza con la que ya no podía contar. Se maldijo para si mismo por haber recurrido a tan retorcido noble. Cuando llegara le pediría explicaciones y que le mostrara esas pruebas irrefutables.
... ... ... ...
Annette Y Elissa esperaron tras una de las granjas a que los soldados de Howe se marcharan para levantar las mínimas sospechas posibles. Annette igual que en el pasadizo, tuvo que detener a su amiga cuando vieron al traidor de Howe, recibiendo unos documentos y ladrando unas ordenes. Su fiel cachorro consciente también de ello se interpuso ante ella mirándola.
"Si vas ahora puede que lo mates o puede que no. Te repito que no sacrifiques la oportunidad que ta han dado tus padres de una manera tan fútil."
Elissa agradecía la lealtad de su amiga y de Wrex. Aunque ahora la rabia intentaba dominarla, intentó relajarse respirar hondo y tranquilizarse.
"De acuerdo Annette, tienes razón. Y Wrex esta bien, intentare sobrevivir. Sin vosotros dos no se que habría hecho."
"Yo si se qué habrías hecho, cargar como una loca y seguramente morir antes de llegar a tocarle."
Wrex ladró en señal de aprobación. Elissa intentó sonreír, pues había un atisbo de broma en aquellas palabras.
"Debemos marchar. Si vamos a buen ritmo deberíamos llegar a Lothering en dos o tres días."
"Si, ¿pero que comeremos hasta que lleguemos?"
"Yo sigo viva, no se muy bien que les habrá dicho Howe o sus hombres a los granjeros, pero al menos debemos intentar conseguir algo de agua y comida."
"De acuerdo Elissa, pero seamos cautas."
"Además tu eres una pícara, sabrás cazar, ¿no?"
"Por supuesto, ¿acaso lo dudas?"
"No es que lo dude, pero en caso negativo siempre podemos contar con mi mabari. ¿Verdad que si?"
Wrex volvió a ladrar en señal de aprobación.
"Y aún así yo misma se preparar algunas trampas para cazar conejos y otros pequeños animales. Trucos de granjeros."
Aquella conversación la animó un poco. Cuando los hombres de Howe se hubieron marchado se dirigieron a uno de los granjeros. Les recibió la esposa de uno de ellos, Elissa ya la conocía. Se llamaba Gloria y era de origen antivano. Ademas hacia un queso delicioso.
"Elissa, sigues viva. Gracias al Hacedor."
Annette a pesar de que conocía a Elissa le sorprendió un poco aquella familiaridad.
"Si he sobrevivido, pero es mejor que no contéis nada. Howe no debe saber que aún estoy viva."
"Mi señora, mi familia ha sido fiel a la suya durante generaciones y jamás olvidaré la generosidad tanto de vuestro abuelo, como la de vuestro padre y la vuestra. Moriría con gusto por protegeros. Dime Elissa, que necesitas."
"Nos marchamos a Lothering en cuanto podamos. Solo necesitamos algo de agua y víveres para dos días. Si necesitamos algo más, cazaremos."
La anciana mujer les dijo que esperaran en el granero. Al cabo de un momento regresó con unas pequeñas garrafas de piel, y un zurrón.
"Aquí tenéis. Hay algo de queso del que sé que os gusta. Dos hogazas de pan recién hecho, cecina de carnero y carne de drúfalo ahumada."
Ademas de los víveres, les proporcionó una pequeña mochila de viaje con lo necesario para montar una tienda y algunos enseres para cocinar.
"Muchas gracias Gloria, si sobrevivo a lo que me espera, te prometo que te lo compensaré."
"Si consigues vengar a tus padres matando al cerdo de Howe, me sentiré ya pagada."
Ya con las provisiones marcharon. Se despidieron de Gloria y se dirigieron al sur en dirección a Lothering. Para evitar en lo posible cruzarse con posibles patrullas de las fuerzas que Howe dejó en el castillo evitaron los caminos principales. Afortunadamente Elissa conocía todos los caminos y senderos del lugar.
... ... ... … … ...
Llevaban ya un largo trecho, Annette que no tenia claro el tiempo pasado ni la distancia le pidió a Elissa que parara.
"Si te lo estás preguntando, al ritmo que llevábamos hemos recorrido 18 millas."
"¿Tanto? buf, no estoy acostumbrada a realizar trayectos tan largos caminando. ¿Como puedes andar sin mostrar apenas síntomas de cansancio? ¿Por que tu cachorro tampoco parece que esté cansado?"
"Parece mentira que no lo sepas ya. Cuando vosotros despertabais - recordó a sus amigos y ahogó unas lagrimas - yo solía volver de mis ejercicios matinales. Normalmente me suelo hacer de 15 a 20 millas todas las mañanas corriendo. Con mi espada y un pequeño escudo de madera. Y Wrex siempre viene conmigo."
"¿Y te ibas con esa armadura?" - Dijo Annette sorprendida al imaginar a Elissa corriendo embutida en aquella armadura de escamas de argentita.
"No. Tampoco estoy tan loca. Lo hago con una armadura de cuero tachonada."
A pesar de ello Annette empezó a calcular mentalmente y aún así le pareció que llevaba mucho peso para aquél ejercicio. Pero al menos ahora entendía la aparente falta de fatiga en su amiga.
"Comamos algo y descansemos un rato. Saldremos en breve nuevamente."
Continuaron el paso, a un ritmo algo más bajo cosa que Annette agradeció. Durante el trayecto se cruzaron con algunos viajeros. Como en aquél momento no sabían en quien podían confiar intentaron no apartar la mirada del sendero. Uno de los viajeros, en apariencia un mercader, les preguntó si el robusto animal estaba a la venta a lo cual Wrex gruñó hacia él. Si les preguntaban cualquier otra cosa desviaban la pregunta lo mejor posible. Al menos en eso Annette con su especial entrenamiento en la picaresca era una experta. Al cabo de unas horas de largo y tranquilo camino Elissa se detuvo.
"Bueno es la hora de comer, paremos y montemos un pequeño campamento."
Annette suspiró de alivio al oír aquellas palabras. Hicieron un pequeño fuego con algo de yesca y con un pequeño caldero que Gloria les dejó cocinaron algo de la carne de drúfalo. Aprovecharon algunas raíces que crecían por los alrededores y Elissa se dispuso a cocinar. Cuando iba a las cocinas no solo se llenaba los carrillos de los manjares que Nan le preparaba. También aprendió a preparar sabrosos platos. Aún recordaba una de aquellas guardias en Denerim en su ultimo año de entrenamiento en el que tuvieron que realizar una marcha a Pico del Dragón, si no llega a ser por su habilidad con el caldero habrían muerto de hambre.
"Hmmm, Elissa que bien huele. ¿Que le has echado?"
"Un cocinero no revela sus secretos. Toma, come con cuidado que quema un poco."
Llenó un tercer plato y se lo sirvió a Wrex, el cual le lanzó un suave ladrido de agradecimiento.
"Elissa, que bien cocinas. Sin duda, si no fuera por tus habilidades en el combate, serias una gran cocinera en Denerim."
"Bueno, al igual que en el combate, en la cocina tuve una gran maestra. Y no estaría mal acabar de ese modo. Montar una pequeña taberna en Denerim y servir comida a los soldados."
A pesar de intentar sonar en tono de humor, aquello le punzó levemente el corazón. Aún recordaba el aspecto desgarrado del cuerpo de su niñera en aquella mesa donde tantas recetas había aprendido. Tras la comida descansaron un rato dejando que Wrex hiciera la guardia. Al cabo de una hora apagaron el fuego, lo ocultaron moviendo la tierra y continuaron la marcha.
Durante la mayor parte de la tarde continuaron casi sin parar, pues debían llegar a Lothering con la mayor prontitud posible. Aprovecharon un pequeño riachuelo para rellenar las garrafas de piel al tiempo que Wrex se refrescaba, y cuando empezó a caer la tarde aceleraron el paso. Todo lo que Annette se permitía, pues no era capaz de seguirle el ritmo ni a Elissa ni a su mabari. Ya algo antes de que cayera la noche Elissa se detuvo nuevamente y empezaron a montar el campamento. Elissa se encargó de montar la pequeña tienda que Gloria les proporcionó. Annette recogió algo de leña y para que los víveres entregados duraran más, tuvo la habilidad de cazar dos conejos. Después de la cena, se turnaron para pasar la noche y hacer guardia.
"Elissa, acuéstate tú antes pues aunque no lo demuestres se que estás cansada."
"Vale, no quiero discutir. Cuando las lunas dejen en el medio aquél montículo despiertame."
"¿Estas segura?"
"Si. En ese momento habrá pasado exactamente la mitad de la noche."
Annette sabía ya de la inteligencia de Elissa, pero aquél dato la dejó sorprendida. Supuso que era alguna de las enseñanzas del maestro Aldous que ella no recordaba. En su momento las estudió con detenimiento, pero una vez aprobó las pruebas finales creyó que ya no importaban.
Elissa se metió en la pequeña tienda y empezó a rebuscar en la mochila. Para su sorpresa encontró un par de camisones gruesos - "Sin duda Gloria se merece más de lo que ha pedido" - se vistió con uno de ellos después de quitarse la armadura y se recostó. Aún tenia un dolor profundo en el corazón, había dejado a sus padres atrás a pesar de que su conciencia le decía que se quedara. Su fiel amigo cuando vio nuevamente la cara de Elissa se acurrucó junto a ella. Elissa acarició a Wrex por entre las orejas sabiendo que aquello le gustaba y en señal de agradecimiento.
Intentó despejar la mente y descansar, mañana seria un día largo y calculó que no llegarían hasta el tercer día poco antes de la comida. No culpaba ni mucho menos a su amiga, pero por ella no podían ir más rápido. La noche pasó sin incidentes de importancia. Solo algunos fenec pasaron por ahí al oler los restos de aquellos conejos. Tanto Annette como Elissa les echaron las sobras en sus respectivas guardias viendo como aquellos animalillos asustadizos casi agradecían la presa fácil.
Cuando Annette entró en la tienda cansada por la guardia y sobre todo por la larga caminata, vio el camisón doblado, se quitó su armadura de cuero y se vistió. Justo cuando se iba a recostar le vino a la mente - "Mi primera noche sin Markus" - no lo pudo evitar y soltó algunas lagrimas a pesar del cansancio. Elissa que la escuchó a pesar de intentar no hacer mucho ruido intentó consolarla.
"Vamos Annette, yo tanto como tú se que es perder a un ser querido."
"¿Cómo sabes por quien estoy llorando?"
"Soy tu amiga, claro que lo sé."
Elissa le dijo que descansara y que mañana le contaría todo lo ocurrido. Annette asintió y también prometió contar lo que ella pasó. Se volvió a meter en la tienda y se recostó.
... ... ... … … ...
La mañana amaneció fresca, Elissa ya estaba preparando el desayuno con algo del queso que tenían. Annette miró a su alrededor medio dormida notando que faltaba algo.
"Elissa, ¿Donde está Wrex?"
"Le he mandado a recoger algo para el desayuno, no tardara en volver."
Aunque conocía a su amiga desde hacia muchos años, había muchas cosas que de ella no entendía - '¿Que traerá el animal?' - aún despejándose y con dificultad salió de la tienda.
"Ah, aquí está."
Annette, a pesar de su entrenamiento de pícara no notó nada, en su mayor parte por que aún estaba adormilada. Al cabo de unos minutos allí apareció el mabari, portando en la boca una rama de cerezo de la cual colgaban aún algunas cerezas rojas.
"Perfecto cachorrito, esto endulzara suficientemente el queso."
Elissa acarició a Wrex y le dio un gran beso en la frente. Ladró con alegría mientras la rodeaba en señal de aprobación.
"Bueno, ¿no tienes nada que contar?"
Elissa se dirigió a Annette mientras sostenía un pequeño plato con algo de queso fundido, unas cerezas y una rebanada de pan.
"No hay mucho que contar. Markus, Aidan y yo nos vestimos lo más rápido que pudimos antes de correr hacia el salón. Ya allí nuestros hombres estaban superados por las fuerzas de Howe y nuestra ayuda supuso un soplo de alivio, pero casi a la vez entraron más soldados y nos vimos en minoría de nuevo. En el fragor no pude verlo, pero un mal nacido - paró un momento y empezó a llorar agachando la cabeza - lanzó una salva de flechas al pecho de Markus y acabó con su vida. Sin que pudiera hacer nada. Ni siquiera despedirme."
Elissa se acercó y abrazó a su amiga que ya lloraba profusamente, le acarició dulcemente su suave y largo cabello. Aquello duró lo que debía durar, Elissa lo sabia.
"Yo estaba en mi cuarto, y ser Gilmore estaba conmigo. Ya estábamos dormidos cuando Wrex nos despertó pues escuchó el ruido que había afuera. Se levantó y cuando abrió la puerta pensando que incluso podía ser mi madre - Igualmente que Annette, Elissa empezó nuevamente a sollozar al recordar aquél aún reciente evento. - un arquero apostado frente a la puerta atravesó el cuello de mi caballero, así que él tampoco pudo despedirse. Solo oyó mis ultimas palabras."
Las dos amigas nuevamente en llanto se abrazaron mutuamente. Ambas habían perdido seres queridos y compartir el dolor lo hacia algo más fácil. Wrex les acompañó con un aullido lastimero demostrando que también compartía su dolor.
"Aún te queda tu hermano."
"Eso espero. Aunque marchara antes del ataque puede que Howe tuviera algo también preparado para él."
"Con las fuerzas con las que marchó Fergus, no creo."
Recogieron el campamento, y para que evitar en lo posible que les siguieran el rastro taparon el fuego y removieron la tierra. Todo ello a instancias de Elissa - "Un viejo herrero de origen Chasid me dió consejos de como ocultar tus pasos" - Annette seguía sorprendiéndose, los conocimientos de Elissa no parecían tener fin.
Continuaron la marcha al ritmo más alto que Annette se permitiera. Aunque ahora que había descansado parte de la noche se la veía más suelta en cuanto a velocidad. A pesar de ello, Elissa calculó de nuevo que no llegarían hasta algo antes de la hora habitual de la comida del día siguiente. Siempre que no encontraran problemas.
El destino que era así de caprichoso pareció leer sus pensamientos, pues Wrex de pronto empezó a gruñir. Elissa pudo oír que algo se movía entre los arbustos. De inmediato paró y desenvainó su espada, sus conocimientos le decían claramente lo que podía ser. Annette también en posición de ataque y con sus dagas en la mano preguntó en un susurro.
"¿Que crees que son?"
Elissa rebuscó en su mente y analizó detenidamente la situación, sin vacilar le contestó.
"Lobos."
Justo cuando dijo aquello tres lobos con ojos rojos se abalanzaron sobre ellos, Elissa que ya estaba en guardia sin vacilar balanceó con rapidez su espada y propinó un fuerte golpe en el costado de uno de ellos al mismo tiempo que se apartaba para escapar del embiste. Annette con su habilidad en el sigilo usó su ataque sombra para clavar en el cráneo de otro de los lobos sus dos dagas matándolo al instante, mientras Wrex se abalanzaba sobre los arbustos sobre el que parecía el macho alfa, agarrándolo inmediatamente del cuello, hundiendo sus colmillos y haciendo que el animal chillara de dolor. Elissa se siguió moviendo con gran rapidez rebanando cuellos, patas, colas y demás partes de los lobos, al mismo tiempo que tanto Annette como Wrex hacian lo propio.
Cuando hubieron acabado, Elissa se quedó mirando con detenimiento a aquellos lobos. Había algo raro en ellos. Ya se había defendido en el pasado de lobos pero normalmente en cuanto matabas a uno o dos salían corriendo. Sobre todo si se heria al macho alfa o incluso si se le mataba. Pero aquellos lobos les atacaron salvajemente sin descaso hasta que cayó el ultimo. En total 7 lobos incluido el macho alfa. Elissa se levantó aún preocupada pensando en que había provocado aquella reacción en los animales. Pero debían continuar la marcha y esperaba que no sufrieran más percances. Al menos sobrevivieron sin heridas.
Elissa seguía debatiéndose mentalmente mientras continuaban el camino. Annette se fijó que su amiga a pesar de tener aquél rostro pensativo, seguía en guardia ante cualquier sonido o movimiento a su alrededor. Pararon nuevamente en un pequeño claro al lado del camino para encender un fuego y preparar la comida. Cerca había lo que parecía una pequeña cabaña abandonada.
"Elissa voy allí, puede que haya algo útil."
"De acuerdo pero ten cuidado, aún queda un largo trecho y no me gustaría tener que cargar contigo como una mula."
Annette se acercó a la casucha con cautela. Sabia por muchas guardias que aquél lugar podía ser refugio de bandidos y ladrones. La rodeó primero y al ver que no poseía ventanas se acercó a la puerta y la abrió despacio y sin hacer ruido. Cuando ya estaba abierta agudizó el olfato por si olía algo extraño. Por fortuna no había nada fuera de lo habitual, ningún olor extraño que delatara la presencia de gente indeseable, solo algo de madera y humedad. Entró y empezó a escudriñar el lugar, era angosto, más de lo que parecía desde fuera, no había muebles ni nada que delatara presencia humana ni de otras gentes desde hacia mucho. Investigó el único armario que había en busca de algo útil, pero solo encontró una pequeña y vieja ballesta que parecía rota y oxidada. Cuando volvió junto a Elissa le dijo que no había nada de utilidad.
"Bueno es normal, por este sendero no suele pasar mucha gente desde hace mucho. Cuando el ejercito rebelde se desplazaba posiblemente lo usaran en alguna ocasión. Puede que por entonces si hubiera provisiones u objetos."
Elissa preparó un delicioso guiso con el drúfalo que quedaba y algo de queso, usando ademas algunas hierbas que recogió por los alrededores.
"Vaya, y yo que creía que no podías hacer algo más bueno que lo de ayer. No dejas de sorprenderme Elissa."
"Bueno, solo intento ser mejor cada día aprendiendo de los errores. Créeme que esto que lo que hecho hoy me salió muchas veces amargo y asqueroso hasta que me salió bien. Wrex es testigo."
"¿Seguiremos el camino en cuanto acabemos de comer?"
"Primero descansemos la comida un rato, Wrex se quedara de guardia mientras tanto."
De nuevo recogieron el campamento e intentaron borrar las huellas lo mejor posible, continuando el viaje pues aún les quedaba al menos un día para llegar. Elissa que quería evitar en lo posible que las siguieran en caso de que Howe creyera que seguía viva, no hizo el camino recto. Se desvió por aquellos senderos que conocía bien. Esperaba que con ello más el añadido de borrar las huellas de los campamentos no pudieran seguirlas, o al menos que les fuera más difícil. Parecía que el resto del viaje pasaría sin más percances, aún cuando el bosquecillo que en la tarde estaban atravesando se espesó. Eso hacia más posible la aparición de bandidos y asaltadores. Pero a quien se encontraron en realidad no se lo esperaban.
... ... ... ...
Lyna y Tamlen se dirigían al pequeño pueblo de Lothering para comprar algunas provisiones, aprovechando el alto que hizo el clan mientras volvían al bosque de Brecilia. Entonces el aguzado sentido de Lyna se disparó. Cerca de ellos había unos shemlens.
"Tamlen, no estamos solos."
Tamlen se quedó parado cuando Lyna dijo aquello, pues él no notaba nada. Era un buen cazador y explorador pero el entrenamiento de Lyna con el maestro Ilen, antiguo 'elfo nocturno' en la rebelión contra el usurpador, la convertía en la mejor cazadora y exploradora.
"¿Son bandidos, ladrones?"
"No se decirte sin verlos que son pero si cuantos, tres, dos shemlen y un animal que no consigo identificar. Pero por el olor diría que es uno de esos perros fereldanos."
Lyna no dudo ni un segundo, aún estaban muy cerca del campamento y aquella presencia humana podía ser peligrosa. Ilen le había contado historias de grandes hombres durante la rebelión, pero ya había tenido el desagradable encuentro en otras ocasiones de lo peor de la humanidad. Agarró su Virassan y se puso en guardia para coger rápidamente flechas de su carcaj, el cual llevaba en la cintura, pues consideraba que era mas cómodo y rápido así. Pararon cerca de una pequeña laguna alimentada por un pequeño riachuelo y entonces Tamlen los vio. O mejor dicho las vio, pues eran dos mujeres. Lyna que vio la cara de su amigo tornarse algo menos en guardia le advirtió.
"No te fíes de que sean mujeres, ya te conté lo que paso en el anterior viaje al pueblo de Risco Rojo con Fenarel. En el camino nos topamos con una pequeña banda de ladrones que mandaba una shemlen, y no dudó lo más mínimo en atacarnos. Pero no contaba conmigo."
Tamlen se dispuso nuevamente en guardia. Agarró también su arco y se preparó para lo que viniera a continuación. Pero entonces se empezó a sonrojar. Las mujeres se empezaron a desnudar, posiblemente para bañarse en aquella laguna. No se sentía atraído por las shemelen, pero ver aquellos dos cuerpos desnudos sobre todo la que portaba el escudo y la espada que tenia unos pechos de sugerente tamaño lo puso en evidencia. En especial cuando aquella shem empezó a correr hacia la laguna y aquellos pechos empezaron a botar.
Lyna por otro lado se mantuvo tranquila y en espera. Si había algo inusual era que, por propia experiencia sabia que los bandidos shemlen hombres y mujeres por igual, no solían preocuparse mucho por su aseo. Esperaron pacientemente y sin hacer ningún ruido ni movimiento que pudiera delatarles. Cuando vieron que empezaron a salir y a vestirse Lyna le hizo un gesto a su amigo para que se preparara. Vio con inquietud que las armaduras de las dos mujeres tenían manchas de sangre lo que la hizo ponerse aún más en guardia. Ambos prepararon sendas flechas en sus arcos y empezaron a acercarse con sumo sigilo.
... ... ... ...
Elissa paró un momento al ver aquella pequeña laguna, Annette se sorprendió un poco pues no creía que pararían solo por eso. Después de rellenar las garrafas de agua siguió parada y rebuscando algo en el zurrón.
"Ajá, sabía que lo había visto."
Elissa sacó inmediatamente una pastilla de jabón, se lo acercó a la nariz e inspiró.
"Hmm, Manzanilla con un toque de Gracia de Cristal. ¿Te apetece un baño Annette?"
Annette no pudo negarse, desde aquella noche llevaban casi tres días sin probar un buen baño. Elissa le indicó a Wrex que él también se bañaría a pesar de las reticencias de su cachorro que gimió en tono de desaprobación. Ambas se desnudaron no sin antes escudriñar el entorno para asegurarse que no había un peligro inminente. A Elissa por un momento casi como un flash, le pareció ver a alguien que se incorporaba. pero cuando miró de nuevo no había nada. Elissa se quitó su armadura y vio que aún tenia manchas de sangre. Aprovecharía ese momento para darle su habitual lustre. Se quitó el camisón grueso de lana dejando al descubierto aquellos tersos y medianos pechos y su prenda íntima, haciendo Annette lo mismo. Elissa le entrego el jabón, echó a correr analizando la profundidad de aquella laguna para no errar y se zambulló sin pensárselo. Al cabo de unos segundos emergió a unos metros de la orilla.
"Esta riquísima. Esto si que es un baño de verdad y no lo que había en casa."
Mientras Annette se introducía con cuidado hasta que el agua le cubrió sus pechos le replicó a su amiga.
"Elissa estás loca, este agua esta muy fría - un escalofrío recorrió su cuerpo - como has sido capaz de zambullirte de ese modo, me parece cuando menos de imprudente. ¿Y si hubiera habido una roca y te hubieras estampado con ella?"
"Pues con lo dura que tengo la cabeza seguramente la habría partido."
Las dos amigas empezaron a reír, Wrex que seguía en la orilla no se atrevía a entrar en el agua. Hasta que oyó un silbido de su amiga. Entonces dio un salto y en una desagradable bomba chapoteó hacia todos los lados. A Annette que fue a la que más afectó el chapoteo le dijo a Wrex que tuviera más cuidado a pesar de que sabia que no le haría caso. Con sus patas nadó hacia Elissa que a su vez le pidió el jabón a Annette. De inmediato que tuvo a Wrex a su alcance empezó a frotar el jabón en su lomo para limpiarlo, al principio Wrex se resistió pero cuando Elissa le acarició bajo la barbilla se relajó y permitió que le limpiaran. Las dos amigas disfrutaron de aquél baño mucho, se sintieron aliviadas al sentirse limpias y aseadas. Elissa se puso su ropa interior y su camisón, agarró el caldero y lo llenó con un poco de agua. Cortó un pequeño trozo de jabón y lo mezcló con el agua añadiendo ademas un loto de sangre de la orilla.
"No me lo digas, con eso vas a limpiar tu armadura y quedará limpérrima y lustrosa."
"Emm, pues si. Tú también deberías hacerlo Annette. Nos queda poco para llegar a Lothering y no me gustaría que nos hicieran preguntas por la sangre que tenemos en nuestras armaduras. Casi toda es de los lobos de ayer, pero prefiero evitar las preguntas molestas."
Entonces su instinto se disparó, casi sin pensar y como si ocurriera a cámara lenta apartó de un empujón a Annette, agarró su escudo y se cubrió con el cuando dos flechas chocaron con un golpe seco. Annette que no entendía lo que pasó y se intentó incorporar pero su amiga la retuvo y procuraba cubrirla con la poca defensa que tenían en ese momento. De inmediato Elissa habló en alto esperando una respuesta para analizar la dirección de tan repentino ataque.
"No se quienes sois, pero os prometo que no somos bandidos ni ladrones. Si os hemos provocado de alguna manera os pedimos disculpas."
"No hay nada que me pruebe que no sois lo que decís shems, marchaos u os mataremos aquí mismo."
Lyna que era así de impetuosa no pudo evitar responder a la que parecía liderar el pequeño grupo, ademas estaba furiosa. Jamás nadie había esquivado una de sus flechas y mucho menos con aquella rapidez.
"¿Shems? ¿Que diablos es eso?" - Annette no reconocía aquella palabra, miró con un poco de miedo a Elissa esperando una respuesta.
"Son elfos libres, de los que deambulan por el bosque. Shemlen significa 'niños rápidos' es como nos llaman a los humanos."
Elissa se incorporó, bajó con cuidado el escudo intentando ser lo menos hostil posible, y lo que a continuación salió de su garganta hizo que Lyna se sorprendiera y bajara la guardia.
"Ir abelas, sentimos mucho haberos molestado. No pretendemos haceros ningún daño."
Annette y Tamlen, sus sendos amigos abrieron los ojos como platos al oír aquellas palabras. Lyna que a pesar de todo seguía en guardia no dudó en replicar.
"Fenedhis, ¿Garas Quinathra?"
No esperaba respuesta pues no estaba segura de como aquella mujer que apenas seria mayor que ella misma, podía conocer el idioma del pueblo. Elissa consciente de que mentir podía ser peligroso, pues intuía que aquella jovencita elfa tenia habilidades suficientes para detectarlo, dijo la verdad a pesar de que volvería el dolor.
"Somos supervivientes de Pináculo, el castillo fue atacado hace 2 noches. Tanto mi amiga como yo hemos perdido familia y amigos - el recuerdo le pudo y comenzó a llorar - os juro por mi vida que no deseamos haceros ningún daño."
Lyna que vio a aquella mujer romper a llorar mientras se mostraba en posición total de rendición, bajó el arco reenfundó las flechas y le indicó a Tamlen que hiciera lo mismo. Ya estaba claro que aquellas shems no les harían nada, un bandido nunca mostraría tal debilidad incluso aunque fuera una trampa.
"Ir abelas, sentimos haberos abordado de esta manera pero estabais muy cerca de nuestro campamento y temíamos que fuerais exploradores de alguna banda."
"Ma serannas, - agradeció Elissa enjugándose las lagrimas - yo creí lo mismo de vosotros hasta que te escuché."
Lyna no pudo evitar la siguiente pregunta pues necesitaba saber como lo había hecho. Mientras se acercaban aún con cautela hacia donde estaban las dos mujeres.
"¿Cómo has evitado mis flechas? Ni siquiera iban a impactar en algún punto débil, solo eran de aviso ¿Cómo las has notado?"
Elissa creyó oportuno presentarse primero por cortesía, antes de contestar aquellas preguntas que le lanzaron.
"Me llamo Elissa Cousland, esta es Annette y mi fiel amigo Wrex. Es gracias a mi entrenamiento. Llevo entrenando desde los 12 años y en diferentes facetas se me entrenó mi mente mi cuerpo y mis sentidos. No es que notara exactamente las flechas, simplemente escuché la cuerda de tu arco al soltarlas."
Lyna se sorprendió sobremanera, pues ella misma se llevaba entrenando desde los 13 años adelantándose al Vallaslin 3 años. Pero aquella shem, que ademas por su manera de hablar no coseguía identificar su origen, empezó más joven que ella. No solo eso, también parecía poseer un agudo oído, - 'sorprendente en una shem' - pensó para si.
"¿Cual es la edad normal para que comencéis ese entrenamiento?" - La curiosidad de Lyna iba en aumento.
"Normalmente es a los 14 años, pero aquí mi amiga se adelantó. Y lejos de amedrentarse se esforzó más que ninguno de nosotros."
Fue Annette quién respondió ahora que estaba más tranquila. Eso a Lyna le alegró un poco, calculándolo bien ella seguía llevando más tiempo en comparación. Wrex que ya no estaba nervioso le ladró en señal de saludo.
"Yo soy Lyna Mahariel, este es mi amigo Tamlen. ¿A donde vais?"
Elissa levantó la mano en señal de saludo hacia Tamlen, que resopló con desprecio.
"Nos dirigimos a Lothering, para comprar algunas provisiones. Luego marcharemos a Denerim para denunciar al cerdo que ha matado a mi familia, y si la justicia no me apoya haré lo necesario para acabar con su vida."
Lyna observó como aquellos ojos marrón claro se llenaron de rabia al decir aquellas palabras, estaba claro que aquella joven sentía un profundo amor por su familia y que el dolor debía calmarlo como fuera. Por un momento sintió que tenían algo en común. Elissa se fijó que Tamlen no pronunciaba palabra y las seguía mirando con recelo. Él al contrario que Lyna no sentía tanta admiración por los shems. De hecho los despreciaba con toda su alma.
"Tu amigo parece muy callado. Tamlen, ¿verdad? ¿que puedo hacer para que no te sientas tan incomodo?"
"Lo que podeís hacer es marcharos de aquí y dejarnos en paz asquerosas y despreciables shems."
Elissa intentó acercarse tendiéndole la mano a Tamlen, y este nervioso la apartó de un manotazo, preparado además por la posible reacción de la joven. Lyna le miró con dureza por aquella respuesta, pero en lugar de replicarle le hizo sonrojarse de nuevo.
"Lo que pasa es que os ha observado mientras os bañabais y aunque no lo quiera reconocer os encuentra atractivas."
Ante aquél comentario Elissa y Annette se sonrojaron muchísimo. Pues parecía que sus inesperados invitados llevaban más tiempo del que creían.
"Eso no es verdad, jamas vería atractivas a unas sucias shemlens."
"Tamlen, en eso te equivocas. Pues están recíen bañadas y huelen bastante bien."
Tamlen agachó la cabeza avergonzado. No necesitaba un reproche de su amiga y menos en ese momento.
"Nosotros también nos dirigimos a Lothering, el clan va de camino a Gwaren para marchar en breve a las marcas."
"Lyna, ¿Crees prudente decirle eso a estas shemlens?"
"No estoy segura del todo. Pero lo que si sé es que no nos harán ningún daño."
"Si os parece bien podemos marchar juntos, un grupo más grande es menos difícil de ver y seguir, pero por otro lado intimida algo más en caso de posible asalto. Eso claro está sin contar con la posible estupidez de los asaltantes."
Aquél comentario de Elissa a Lyna le agradó y empezó a sentir que posiblemente tenían más en común de lo que creyó al principio.
Elissa Y Annette continuaron limpiando sus armaduras, para su sorpresa Lyna les dejó un pequeño recipiente con una extraña pasta - "con esto brillará mucho más" - Elissa le agradeció el gesto dándole un pedazo del queso que portaban aún. Lyna primero lo olisqueó y le dio un gran bocado. Le pareció buenísimo. Cuando hubieron terminado se colocaron las armaduras que lucían limpias. Recogieron los enseres, y marcharon. Wrex se acercó y olisqueó a Lyna, esta se acercó a él y le dijo algo que Elissa no entendió. Wrex le respondió con un ladrido de amistad y aprobación. Elissa que le encantaba conocer y aprender le preguntó.
"Lyna, si me permites la pregunta. ¿Que le has dicho a mi amigo?"
"Le he preguntado que que tal eres como su dueña, y si le cuidas bien y con respeto."
"Oh, espero que haya hablado bien de mi."
"Me ha sorprendido la contestación debo reconocerlo, pues ha dicho que no te comportas como una dueña sino como una amiga, que incluso en alguna ocasión has recibido algún golpe que iba dirigido a él."
"Yo daría con gusto mi vida por proteger a cualquiera, sin importarme su origen."
"Si, eso también me lo ha dicho, pero no me ha querido decir de donde vienes. Dice que te lo pregunte a ti misma."
"Soy Elissa Cousland, hija de Pináculo. De descendencia noble si así quieres saberlo. Pero nunca he usado mi posición, creo firmemente que todos merecemos el mismo trato. Nunca he tenido sirvientes, solo amigos y familia."
Lyna supo ver que aquellas palabras eran sinceras, en algún que otro viaje había coincidido con nobles y siempre habían desdeñado su condición llamándola de manera despectiva o confundiéndola con alguna sirvienta. Pero aquella shem, la trataba con el respeto que esperaba pero que no solía recibir de los shemlens.
"Ir abelas, por haberte hecho recordar lo que has contado."
"No pasa nada, creí que era mejor contar la verdad. La verdad debería ser el prisma de los hombres, pero por desgracia no suele ser así."
Elissa se fijó en que Tamlen, mantenía una pequeña distancia con el grupo. Estaba claro que no se fiaba de ellas. Al menos no tanto como Lyna, pero no podía culparlo. Conocía demasiado bien el trato denigrante que se profesaba hacia su raza.
Cuando empezó a caer la noche montaron el campamento, Tamlen que seguía un poco receloso y desconfiado apartó su tienda un poco de la de Elissa - 'Así tardaran más en caso de que se rebelen contra nosotros' - Annette le dijo que se tranquilizara pero no escuchó a aquella shem y siguió con el montaje. Elissa encendió un pequeño fuego y sacó los víveres que quedaban, invitó a Lyna y Tamlen a que se unieran a ellos. Lyna comprobó la amabilidad de Elissa. A pesar de ser de origen noble, sirvió primero a sus comensales incluyendo a su amigo Wrex, pero cuando ofreció a Tamlen su ración, este de nuevo, apartó de un manotazo lo que le ofrecían, derramando el contenido.
"No quiero tu repugnante veneno sucia shem."
Lyna se levantó y zarandeó a su amigo. Y además le dio un sonoro tortazo en su rostro aún con apariencia de desprecio hacia Elissa.
"¿Acaso eres estúpido? ¿No puedes aceptar un ofrecimiento amable?"
"Tu fiate si quieres Lyna, yo estoy seguro que en cuanto tengan la oportunidad nos..."
Elissa recogió de nuevo el bol, lo lavó un poco y volvió a llenarlo. Le ofreció a Lyna para que fuera ella quien se lo diera a Tamlen. Con desprecio hacia su amigo mientras le ofrecía el bol, Lyna le volvió a replicar.
"Con lo que hemos vivido, parece mentira que sigas desconfiando. Con tu acción cualquier otro ya te habría agredido. Si su paciencia no te demuestra nada eres más tonto de lo que creía."
Lyna se sentó de nuevo junto a Elissa, que seguía mostrando un rostro afable. Tamlen aceptó con desgana el bol, que olisqueó aún desconfiado. Lyna hizo lo mismo, y con cautela lo probó.
"Hmm, que rico es esto. ¿Qué es? - Lyna no podía creerlo, ni en las mejores tabernas había comido algo tan rico como lo que aquella shem le sirvió - no consigo reconocer que le has puesto."
Solo cuando Lyna lo probó Tamlen hizo lo propio. Pero lo sorbió muy despacio.
"Solo es cecina de carnero, algo de queso, raíz elfica, cerezas y un poco de aquellas hierbas para darle un toque especial."
Lyna miró hacia donde Elissa señalaba, y de pronto dejó de masticar con miedo. Tamlen que también miró empezó de inmediato a escupir con fuerza hasta el punto de que empezó a atragantarse. Señalaba justo hacia unas raíces mortales, que se usaban para hacer un potente veneno. Elissa que intuyó lo que pensaban Lyna y Tamlen en ese momento les tranquilizó antes de que se imaginaran lo peor.
"La raíz mortal no, la hierba verde que hay alrededor de ella."
Lyna se relajó un poco al ver unas hierbas ahusadas, la hoja también servia como catalizador de veneno, pero su raíz adecuadamente cocida se podía comer sin peligro. Tamlen por otro lado se mostró nuevamente más receloso. Estuvo a punto de sacar su espada y matar aquellas mujeres antes de morir el mismo, Elissa volvió a limpiar y a rellenar su bol que tiró de nuevo asustado por la inminencia de un posible veneno.
Cuando hubieron terminado acordaron hacer conjuntamente las guardias, más por insistencia de Tamlen que seguía sin confiar en aquellas shemlens, seguro de que en cuanto conciliaran el sueño los matarían. La guardia pasó sin contratiempos. Elissa Y Lyna la pasaron juntas. Se preguntaron mutuamente sobre sus vidas. Elissa lamentó oír la triste historia de Lyna y de su origen. Elissa le comentó que ella ya había oído sobre los 'elfos nocturnos' por historias de su padre, que también luchó en la guerra, y que era un honor conocer a alguien con aquél entrenamiento. Compartieron conocimientos que tanto a Lyna como a Elissa les sorprendió que la otra conociera.
La guardia de Annette y Tamlen fue algo más aburrida, pues él mantenía la distancia con aquella mujer, más por haberla visto antes desnuda que por desconfianza, pero a pesar de la confusión de la cena estaba más en guardia por la posibilidad de un ataque que nunca llegaría.
... ... ... … … ...
La mañana amaneció como siempre fresca, desmontaron el campamento, Tamlen a regañadientes pero a instancias de Lyna ayudó a las shems a desmontar y a borrar las huellas.
"Os pido perdón, pero mi amigo Tamlen como el resto de mi clan es muy desconfiado con los humanos, si os a ofendido de alguna manera espero que lo podaís perdonar."
"No hay nada que perdonar, si me hubiera sentido ofendida os lo habría dicho abiertamente. Teneís todo el derecho a ser desconfiados, pues el pueblo humano os a tratado con desprecio desde que el mundo es mundo."
Tamlen no pudo evitar sentirse ligeramente aliviado ante las palabras de Elissa. Puede que fuera muy desconfiado, pero conocía con suficiencia a los humanos y nunca había oído a uno reconocer el daño a los elfos hecho por ellos.
"Ma serannas, por tu comprensión. Reconozco que no lo esperaba de una shem, y menos aún de una de origen noble."
"Ya, me lo dicen mucho."
Annette y Elissa empezaron a reír con la sorpresa de Lyna y Tamlen no conscientes de la broma.
"Y, ¿donde has aprendido nuestra lengua? tu pronunciación es bastante limpia, reconozco que eso me sorprendió."
A Lyna le sorprendió que fuera Annette quién contestara aquella pregunta en lugar de Elissa.
"Bueno, Lyna. Aquí mi amiga Elissa desde que la conozco, ha tenido una sorprendente capacidad para recabar información venga de donde venga. Por precaución hacia el resto de nuestros amigos me hizo jurar que no se lo diría a nadie, pero a mi me lo contó. Fue cuando estábamos en nuestro ultimo año de entrenamiento en la capital. En una de sus muchas salidas para hacer ejercicio, se cruzó con un par de exploradores los cuales de inmediato la interceptaron, pues pasó muy cerca de su campamento..."
Elissa la interrumpió alzando la mano solicitando claramente que quería terminar ella la historia. Lyna pasó entonces a mirar a Elissa que aclarándose la garganta prosiguió la historia.
"Los exploradores se mostraron recelosos al principio, al verme tan joven pero con armadura y armada, pensaron que podía ser un bandido explorando posibles presas. Yo sin mostrarme en ningún momento con intenciones agresivas les conté lo que hacia por ahí. Como no sabían si podían confiar en mi pero tampoco me querían dejar marchar sin más, me solicitaron que les acompañara. Como muestra de respeto les entregué mi arma y mi escudo lo cual les sorprendió.
Una vez en su campamento me llevaron ante su custodio el cual inmediatamente me preguntó quién era y cuales eran mis intenciones. Yo le fui totalmente sincera y tras unos minutos pensando me dio las gracias, pidió a sus exploradores que me devolvieran mi arma y me invitó a salir sin percances. Yo no pude resistirme y le pedí un favor. Con la promesa de no revelar su ubicación solicité la posibilidad de volver. Él con cautela me preguntó a que se debía aquella petición. Yo de nuevo le fuí sincera y le dije que me gustaría aprender sobre vuestra cultura. Él con cierto tono sarcástico me preguntó si no me bastaba con lo que los hombres decían de ellos. Y yo le dije que me gustaría conocer la 'otra parte de la historia'. Aquél custodio que por lo visto no era de aquellos que niegan a los que quieren aprender me permitió volver cuando lo deseara.
Así fue durante unos dos meses, cada día que tenia libre me pasaba por allí, al principio todos se mostraban cautelosos e incluso nerviosos. Pero conforme pasaron los días hasta los niños se acercaban a mi. Poco a poco me enseñaron algo de vuestro idioma, vuestro arte, vuestros dioses, vuestras hallas. Yo como me sentía en deuda, les mostré algunas habilidades que desconocían de los hombres a sus guerreros y exploradores. Fue algo muy hermoso, aunque en parte clandestino pues solo se lo dije a Annette, que era mi mejor amiga y confidente."
"Y yo como buena amiga y confidente nunca revelé aquello a nadie. Hasta hoy, claro."
El resto del camino pasó sin nada que preocupara al grupo. En un momento se desviaron para coger un camino que les llevaría por las granjas de Lothering. Era algo más seguro aparecer por allí que por la entrada. Cuando ya divisaron al final del mediodía Lothering, los sentidos de Lyna se agudizaron al oír un pequeño grito, se fijó que Elissa también dirigió su mirada hacia el mismo lugar, cosa que aún le sorprendía un poco. Ver a una shem tan perspicaz le gustaba a la vez que le irritaba. Se dirigieron hacia el sonido de los gritos que iban en aumento conforme se acercaban. Entonces tras unas casuchas de una de las granjas en lo que parecía un pequeño callejón, vieron a un hombre que tenia sobre el suelo, semidesnuda con la ropa desgarrada de un claro tirón a una pequeña elfa, posiblemente una sirvienta. Antes de que incluso Lyna reaccionara sintió una fuerza en su costado que la apartaba con dureza. Vio a Elissa correr como no había visto correr a nadie con semejante peso sobre si mismo. Mientras sacaba su espada y se colocaba en posición de ataque a la vez que no mermaba su paso.
"Apartate de ella, sucio despojo asqueroso."
El hombre, que reconoció aquella voz, sacó una daga con rapidez antes de girarse para intentar clavársela a la mujer que le amenazaba. Se iba a girar, pero entonces sintió un fortísimo golpe en el costado derecho del lomo. Vio aquella espada de nuevo como hacia unos días cuando aquella joven le despojó de su trabajo.
"¿Tú? otra vez tú no. Te dije que su volvías a hacer esto lo pagarías con tu vida."
"Puta zorra, por tu culpa perdí mi puesto y me expulsaron del pueblo. Pero yo nací aquí y no tenia a donde ir a si que he bagabundeado por aquí. Y al ver a esta coneja no he podido resistirme. Necesitaba sentirme poderoso de nuevo, pero el destino me ha recompensado con la visita de la misma zorra que arruinó mi vida. Llevas toda la vida jodiéndome la existencia y empiezo a estar harto de ti, asquerosa y puta zorra."
Elissa pareció relajarse un momento, debía explicar a aquél hombre algo que no parecía entender.
"¿Así que fuí yo la que arruinó tu miserable vida, no? ¿Fuí acaso yo la que abusó de una pobre chica aprovechándome de mi posición? ¿Fui yo la que intentó abordar a una jovencita que me rechazó y solo se defendió? No, fuiste tú. Solo tú te arruinaste la vida creyendo que podías aprovechar tu posición para abusar de los que crees que son más débiles. E intentas justificarlo echándome la culpa a mi en lugar de asumirlo."
Aquellas palabras lejos de hacerle razonar le enfurecieron aún más, se levantó con rapidez y se lanzó para atacar a Elissa moviendo rápidamente las manos para intentar cortar y herir a aquella joven con las dagas que había robado. Elissa que estaba calmada se apartó, hizo un rápido movimiento de espada y seccionó ambas manos de un solo tajo. Sin mediar pausa se giró sobre si misma y encarándose a él, hundió su espada en el pecho de aquél hombre antes incluso de que gritara por el dolor. Annette, Lyna, Tamlen y Wrex vieron el sutil baile de Elissa mientras sesgaba la vida de ese hombre sin pensárselo.
"Te lo dije. Mis promesas las cumplo. Ya no volverás a hacer daño a nadie."
El hombre aún vivo, vio como sacaba aquella espada de su pecho soltando un gran chorro de su sangre. Antes de caer al suelo ya había muerto. Elissa se dirigió de inmediato a la joven elfa, le tendió una mano y le ayudó a incorporarse.
"Gracias mi señora, al veros pensé que erais la mismísima Andraste que venia en mi ayuda. ¿Como podría pagaros semejante ayuda?"
"No hace falta que me pagues nada, me siento aliviada al ver que llegamos a tiempo antes de que ese mal nacido te hiciera algo realmente malo y difícil de olvidar."
"Pero mi señora, la guardia podría arrestaros. Debéis poneros a cubierto. No se si serán comprensivos aunque hayáis matado a un delincuente."
"No te preocupes por eso, yo lo solucionare. Esperadme aquí si me hacéis el favor y cuidadla un momento por mi."
"¿Puedo ir contigo Elissa?"
Lyna estaba impresionada. Tanto por la reacción de ayuda de Elissa hacia uno de los suyos aunque fuera una orejas redondas, como por sus rápidos movimientos. Sintió que en un combate singular seria una digna rival para ella.
"Claro. No soy nadie para impedírtelo."
"Lyna, ten cuidado con lo que dices."
Tamlen estaba preocupado, su instinto de desconfianza se volvió a encender. Cuando vio a aquella mujer moverse de esa forma supo que en caso de que les atacaran no tendrían ninguna posibilidad de defensa. Estaba seguro que él caería sin ninguna dificultad ante aquella shemlen. Solo quizás Lyna sobreviviera. Aún así estaba algo sorprendido. No esperaba que un shem ayudara a alguien que no fuera humano, y la inesperada ayuda de Elissa le dejaba con un extraño conflicto moral.
Elissa se dirigió a la entrada de la granja cuando vio a una patrulla de guardias. Les llamó para contar lo acontecido.
"Mi señora Cousland, ¿que deseaís?"
Elissa se alegró pues parecía que las noticias del ataque a Pináculo aún no habían llegado al lugar.
"¿Recordáis al soldado expulsado de hace unos días? pues lo he encontrado tras aquellas casuchas, cometiendo un nuevo delito, le avisé de que parara. Por desgracia al reconocerme me atacó y tuve que defenderme. Yace muerto en el callejón."
"Muy bien, se lo comunicaremos al Capitán de guardia. Habéis servido con lealtad a Lothering. Tomad estas monedas como pago."
El soldado por pura costumbre se dirigió a Lyna pensando en que era una sirvienta, pero al ver el tatuaje de su rostro y el arco de su espalda paró un momento asustado. Elissa al ver la reacción de Lyna dispuesta a rebanar el cuello de aquél soldado con una de sus dagas, intercedió por la confusión.
"No os preocupéis, es una amiga. Hemos hecho parte del camino juntas."
El soldado entregó las monedas a Elissa y marchó. Elissa entonces se dirigió a un pequeño puesto y compró un sencillo vestido de lana, una camisola y unos zapatos de cuero. En cuanto acabaron se marcharon de nuevo al callejón. Mikela, que así se presentó la sirvienta agradeció con lagrimas la bondad de Elissa. Las tres hicieron un pequeño circulo mientras se ponía aquella ropa nueva para que Tamlen no mirara. Antes de marchar Elissa le entregó la recompensa a Mikela. 2 soberanos y 50 monedas de plata.
"Mi señora, esto es mucho dinero. Quedaoslo vos."
"A mi no me hace falta. Úsalo para ayudar a tu familia."
Nuevamente con lagrimas Mikela se despidió agradecida. Lyna seguía maravillada con Elissa. Ya era raro ver que defendiera a una elfa, pero la bondad que profesaba era más de lo que hubiera imaginado.
"Vaya, Elissa me vas sorprendiendo a cada acción que realizas. No solo has ayudado a una elfa. Sino que le has comprado ropa nueva y le das la recompensa que tu te mereces por tu acción."
Annette sonó sorprendida a pesar de que no era la primera vez que veía a Elissa hacer algo parecido.
"Por cierto Lyna, disculpame por haberte empujado."
"Dado lo que he visto ya estas disculpada, a sido un placer haberte conocido. ¿Lo ves Tamlen? también hay shems bondadosos. No todos son crueles y delincuentes. Os pido perdón, debemos comprar lo que el clan necesita y marchar cuanto antes."
"Estas disculpada Lyna, que vuestros dioses os acompañen y protejan en el camino."
Ante aquella ultima frase, Tamlen que seguía un tanto receloso sonrió levemente pues no esperaba aquello de una shem. Lyna sonrió y se despidió de Elissa y Annette, le dijo algo al oido a Wrex y ladró con sumo respeto y aprobación. Las dos amigas alzaron las manos en señal de adiós mientras Lyna y Tamlen marchaban de nuevo hacia el bosque para volver al clan.
"Bueno, ha sido bonito ¿no crees Annette?"
"Ejem, depende de a que te refieras."
"¿A que me voy a referir? hemos hecho amistad con elfos libres, eso en esta alocada época es como encontrar de nuevo dragones."
"Visto así si que parece bonito. Aunque te recuerdo que estamos en la edad del dragón."
… … … ...
Estaban en la taberna hablando de sus cosas cuando Elissa se fijó en que un hombre sentado en un rincón oscuro las observaba. Apenas podía ver el rostro de aquél hombre pero parecía marcado por la edad. Intentó ver más a aquél hombre. Por su indumentaria no parecía un bandido, portaba dos dagas con lo que dedujo que seria un pícaro. A pesar de los aparentes años parecía lo suficientemente hábil para suponerle un reto. Cuando se levantó vio que el hombre también lo hacia y aprovechó para analizarlo más detenidamente. Tez oscura, más marcada aún de lo que vio inicialmente, pelo y barba de un profundo color negro azabache. Y aquellos hermosos ojos que había visto en otra ocasión. Rápidamente escudriñó en su mente para recordar.
... ... ... ...
Elissa estaba patrullando alegremente por las afueras de Denerim. Dentro de poco seria su 17 cumpleaños y aunque no lo celebrara con sus padres, al menos tenia a Fergus y sus amigos. Solo faltaban unos meses para concluir el duro entrenamiento al que había sido sometida. Su amigo Markus la seguía no sin cierta dificultad pues avanzaba a un ritmo imposible para cualquiera embutido en aquella armadura. Entonces escucharon un grito ahogado de socorro y unas risas. Aceleraron el paso hacia donde venían aquellos lamentos y encontraron una escena que no esperaban. Otra de las patrullas, esta de tres hombres que eran las que se asignaban a los que ya eran soldados. Uno de ellos con parte de la armadura quitada intentaba someter a una elfa que se resistía como podía totalmente desnuda e indefensa, mientras los otros vitoreaban y reían. Elissa se enfureció ante aquella escena y antes de que Markus pudiera detenerla cargó como un brontosaurio rabioso hacia ellos. Sacando la espada de su abuelo realizó un rapidísimo movimiento que casi pasó desapercibido de lo rápido que lo hizo.
... ... ... ...
Alya estaba volviendo de recoger lo que su madre le pidió. Aunque creía que no estaría segura su madre le dijo que por donde pasaría solían pasar habitualmente patrullas de soldados, con lo que era poco probable que algún bandido le asaltara. Pero no contó con el despreciable corazón de una de esas patrullas. Eran tres y aunque dijo que su madre le estaba esperando a instancias de su señor hicieron caso omiso. Le quitaron la cesta que llevaba y de un empujón la tumbaron en el suelo. Uno de ellos le quitó con rudeza su vestido dejándola totalmente desnuda, empezó a estrujar sus pequeños pechos y a lamerlos, ella gritó ayuda pero el soldado le tapó la boca ahogando su gemido. Durante un momento pidió ayuda a sus compañeros y mientras la sujetaban, se desabrochó y bajó el faldón mostrando una incipiente y gruesa erección. Ella se asustó aún más gritando pidiendo auxilio. De nuevo, bajo la única opresión de aquél soldado sintió como rozaba su sexo con la clara indicación del inminente dolor. Pero entonces vio una especie de destello sobre ella y casi en su propio cuerpo notó un golpetazo seco a la vez que un pequeño chorro de sangre le caía sobre la cara.
... ... ... ...
Angus no creía la suerte que tenia, una coneja en medio de la guardia totalmente dispuesta a servirles. Les dijo no se que de su señor, pero no iban a perder la oportunidad. Él seria el primero aprovechándose de su rango de cabo. Y luego si no les importaba, sus compañeros de guardia se divertirían también con ella. Mientras ellos comían las dulces frutas del cesto que portaba aquella zorrita, él la empujó con fuerza contra el suelo. Cuando acabaran la amenazaría para que no contara nada, pero para guardar las apariencias en lugar de rasgar su vestido se lo levantó y quitó con cuidado. Al ver aquellos pequeños pero sugerentes pechos sintió como su miembro le apretaba contra la armadura. Empezó a lamerlos y apretarlos mientras gemía de dolor y pedía ayuda. Pero él le tapó la boca y le instó a que bajara la voz. Solicitó la ayuda de sus compañeros y mientras sujetaban a aquella hermosa joven se desabrochó el faldón dejando entrever su grueso miembro que latía con fuerza ante el inminente placer que recibiría. Empezó jugando con la punta bordeando el sexo de ella mientras pedía auxilio, y justo cuando notó el punto exacto e iba a complacerse, notó un fortísimo golpetazo en el lateral de la cara que lo hizo gritar mientras un chorro de sangre le brotaba de la mejilla. Se giró dolorido pero antes de levantarse se paró pues la punta de una espada le apuntaba al cuello, con claro signo de cercenarlo. Cuando levantó la vista vio a una jovencita que no debía tener más de 16 o 17 años, sujetando aquella espada como si nada. Aún así no entendía como alguien tan joven podía soportar el peso de esa espada con tal determinación.
"Chicos, ¿por que no habéis hecho nada? ¿No vais a defender a vuestro cabo?"
Miró hacia ellos pero vio que otro chico se interponía entre ellos impidiendo la ayuda que esperaba. A continuación escuchó unas palabras que no esperaba.
"Como osas mancillar el buen nombre de un soldado abusando así de tu autoridad."
Ahora la vio mejor, era una de los nuevos reclutas que pasaban su ultimo año de entrenamiento. Ya la había visto y se sintió atraído por ella de inmediato. Sobre todo al enterarse de que solo tenia 16 años, eso le excitó sobremanera al pensar que seguramente seria virgen. Pero cuando intentó acercarse a ella con claro interés ella le rechazó. Él que no se amedrentaba ante esas cosas pues si quería poseer algo lo conseguía, pasó de la educación y la asaltó, pero no se esperaba su reacción.
Agarrando su espada y moviéndola rápidamente le hizo un tajo sobre el parpado izquierdo tan rápido que él ni siquiera lo vio. Pero inmediatamente empezó a caerle sangre sobre el ojo, y no supo ya que hacer pues estaba en shock - "Da gracias que no he cortado en otro sitio" -.
Desde aquel día no volvió a intentar nada con ella por temor a perder lo que más apreciaba de su cuerpo. A pesar de escudriñar y hacer preguntas a todos sus compañeros nunca supo de quién era hija. Nadie se lo quería decir y eso le enfureció mucho. Se dijo a si mismo que algún día se lo haría pagar y ahora tenia la oportunidad.
"Muy bien pequeña zorra recluta, ya puedo recibir mi venganza por esto - dijo señalándose la cicatriz - ahora no podrás escapar. Al margen de lo que estuviera haciendo has agredido a un superior y eso te costará unos días de calabozo como poco. Con suerte te expulsaran."
"Rata asquerosa, aunque tengas a esos dos lacayos estúpidos me aseguraré de que recibas un justo castigo."
Entonces apareció aquél hombre vestido con su ligera armadura, su tez oscura y sus dos dagas tras la espalda. Había estado mirando todo lo acontecido en aquél lugar tras un grueso tronco partido esperando su oportunidad de actuar pero aquella jovencita embutida en su armadura se le adelantó. Elissa que no apartaba la espada del cuello de aquél cerdo giró para mirar a quien hablaba en ese momento.
"Mi señora, tenéis razón. Recibirá un justo castigo. Yo me aseguraré de ello."
"¿Y quien sois vos?" - preguntó Elissa tranquila.
"Mi nombre es Duncan, comandante de los Guardas Grises en Ferelden. Si me permitís, en mis muchos años he visto a grandes guerreros, hombres y mujeres. Pero reconozco que nunca había visto tal habilidad con la espada y el escudo en alguien tan... joven."
Elissa que retiró la espada se inclinó ante aquél hombre en señal de respeto. Angus que se vio ya libre de aquella espada intentó incorporarse para acto seguido intentar atacarla por la espalda. Lo que a continuación aconteció les sorprendió a todos. Elissa se levantó a la vez que giró con soltura y meciendo la hoja propinó un nuevo golpe con el costado de su espada en la cara de Angus, haciendo que cayera de morro contra el suelo en un alarido de dolor.
"¿Es que eres estúpido? ¿No vas a aprender la lección?"
Duncan estaba maravillado. Ver como aquella mujercita que parecía más joven de lo habitual en un recluta, moverse a esa velocidad y propinar aquellos golpes le impresionó. Incluso sintió algo de excitación cosa que ocultó. Él sabia que era la hija del Teyrn Cousland pues ya la había visto en el pasado en alguna visita a Pináculo. Pero con las palabras de ella estaba claro que no le gustaba usar su origen como excusa para salirse con la suya. Aunque ahora no era acuciante, en el futuro seria una buena recluta para guarda. Aquellas increíbles habilidades se debían aprovechar en caso necesario.
Finalmente ya en el cuartel de Denerim, Fergus le contó a su hermana que Angus había sido degradado a soldado de nuevo y que lo enviarían a la guardia de Lothering que era donde había nacido. A pesar de las disculpas que recibieron de él, la palabra del guarda comandante bastaba. A Fergus le hubiera bastado la palabra de su hermana pues sabía que nunca mentía, pero el Capitán podía opinar de otro modo y defender a su soldado en contra de una recluta, pero ante las palabras de Duncan no pudo hacer nada.
... ... ... ...
Annette, Wrex y Elissa salieron de la taberna al poco de que Elissa pagara la comida en la barra. Mientras esperaban los tres fuera, aquél hombre también salió y Elissa se dirigió hacia él.
"Os saludo Duncan. ¿que asuntos os reclaman en Lothering?"
