Capítulo 7: Un trago y no estar solos.
Rey se revolvió en la cama una vez más antes de despertarse. No solía ponerse la alarma del teléfono si a la mañana siguiente no tenía nada importante que hacer… Pero quizá ayer se equivocó pulsando algo indebido, pues la vibración del teléfono sobre la mesita de noche la despertó de golpe. Sacándola de su sueño.
Abrió los ojos e inhaló aire profundamente a través de la nariz mientras se desperezaba sin llegar a levantarse todavía. Todo estaba oscuro a excepción de la mesita, donde la pantalla del teléfono alumbraba parte de los objetos que Rey tenía allí colocados.
Volteó sobre la cama y estiró el brazo, cogiendo el teléfono y ladeándolo con la idea de ver la hora y desconectar la alarma… Pero cuando la pantalla le dio de lleno, y vio que lo que estaba recibiendo era una llamada entrante. El corazón se le frenó de golpe. Achicó los ojos y entonces leyó con claridad el nombre de la persona que estaba llamando. Un sudor frío la recorrió, obligándola a incorporarse a la vez que tomaba el teléfono con ambas manos. Su respiración se agitó mientras observaba aquellas cuatro letras, anunciándole. "Maul".
Tragó saliva sin saber exactamente qué hacer pero antes de decidir nada, la llamada se desvió y apareció la notificación de "llamada perdida" en la lista de tareas. Parpadeó varias veces y observó la hora, eran las nueve de la mañana y había dormido con suerte cinco horas. Entonces, entre sus manos, el aparato vibró nuevamente y cuando miró hacia la pantalla volvió a aparecer ese condenado nombre. "Maul".
No le había dejado ni un segundo para asimilarlo, para digerir que estaba llamándola.
Rey soltó el teléfono, dejándolo caer sobre las sábanas mientras se llevaba el pulgar a la boca. Mordiendo uno de los padrastros, propios de su nerviosismo diario, a la vez que observaba el aparato vibrar incesante. Bailando sobre las sábanas al son del traqueteo de aquellos temblores que sólo hacían estallar a Rey en nervios y preocupación.
Respiró profundamente y pensó que igual que pasó la anterior vez, Maul insistiría y luego se iría definitivamente al no obtener respuestas. O eso quiso pensar.
Se armó de valor con una última respiración profunda y sujetó el teléfono con ambas manos. Deslizó la barra de tareas y desconectó la vibración del chisme, dejándolo totalmente en silencio. Bloqueó la pantalla y depositó el cacharro sobre la mesita mientras ella se tumbaba otra vez, totalmente de lado y observando cómo la lamparita y el vaso de agua a medio rellenar se iluminaban gracias a la pantalla. Rápidamente estiró el brazo y colocó el teléfono boca abajo, impidiendo que la luz volviera a despertarla.
Respiró hondo y se tumbó boca arriba, sintiendo su corazón latir con fuerza mientras la sudoración fría le recorría el cuerpo de pies a cabeza. Se abrigó con las mantas y cerró los ojos. Le costaría… Pero se forzaría a volverse a dormir. Necesitaba hacerlo. Requería de un descanso si quería estar fresca y despejada para la siguiente jornada laboral.
Qué lástima que Maul no tuviera las mismas intenciones. Todo lo que contuvo los siguientes días sumados al bochorno y la vergüenza de ver que ella le había dado plantón en el restaurante el lunes, haciéndole estallar. E insistió, constante, primero con las llamadas y luego con mensajes. Mensajes de coste pues al ver que ella no recibía los mensajes a través de la aplicación, decidió mandarlos vía mensajería aunque cada uno le supusiera un gasto económico.
…
Rey despertó cuatro horas más tarde debido al hambre, llamando desde lo más profundo de sus tripas. Se desperezó, olvidando por un segundo aquello que perturbó su sueño horas antes, y se levantó, decidida a maquillarse. Ritual que ocupaba, como mucho, cinco minutos en su día a día. Una base, una máscara de pestañas, delineador y un repaso a sus cejas para darles mayor intensidad, pues era la parte más expresiva de su cara. Se preparó un sándwich y mientras éste se calentaba en la sandwichera, regresó al cuarto a por el teléfono. Y al voltearlo el horror la invadió. Cerrándole el estómago y quitándole el hambre de golpe no solo por ver el nombre de Maul, llamándola otra vez… Sino por la cantidad de mensajes recibidos a su buzón de mensajería de texto.
Se le aceleró la respiración, esperaba que aquella llamada mañanera de Maul fuera a causa del alcohol o de un efecto colateral debido a un estado de embriaguez típico de su persona… Pero no. Para nada. Se trataba de algo más serio. Y Rey se alteró.
La llamada volvió a desviarse y entonces Maul decidió atacar con mensajes. Mensajes que ella podía leer perfectamente sin necesidad de abrirlos, pues le aparecía un aviso en la pantalla con el inicio de cada uno de ellos.
"Responde a mis llamadas, Rey."
Bloqueó la pantalla y se dirigió a la cocina. Sacando el sándwich de la máquina y colocándolo en un plato. Mirándolo con asco, ya no le apetecía nada pero debía comer algo si no quería desfallecer a medio turno.
"No te hagas la difícil, este jueguecito está empezando a hartarme mucho y…"
Dejó el teléfono mientras rebuscaba en el armarito de las medicinas algo que le rebajara el dolor de cabeza punzante que estaba empezando a avecinársele. Parecía que nada le daba tregua y sólo de pensar que Finn y Poe no estarían allí aquella noche empezó a agobiarla en desmesura.
"Estás empezando a tocarme las narices EN SERIO"
No quería llamarles. Hoy no. No hoy, no podía. No quería fastidiarles la aventura aunque supiera de antemano que ellos le habían pedido que lo hiciera. Les conocía. Y sabía que si ella les contaba todo lo que estaba pasando Poe sería capaz de cancelar todos los planes, Finn contrataría el primer avión de vuelta y ambos estarían en su piso ese mismo día. Lo sabía de sobra. Y no quería, no quería fastidiarles las vacaciones. No quería sentirse más culpable de lo que ya se sentía por haberles preocupado antes de que se marcharan.
"¡Contéstame a los putos mensajes!"
Dejó el teléfono sobre la mesita del café y se sentó en el sofá, agitadísima por la situación. Empezaba a sobrepasarla y tragó saliva. Se levantó del sofá casi tan rápido como se había sentado. Estaba temblorosa y buscó, como pudo, entre las estanterías de CDs hasta encontrar su bálsamo.
Encontró ese grupo de metal industrial que apaciguaba su alma con ese sonido quebrado de guitarras y desgarros de voz; "Zabrak's nine nails".
Cogió unos auriculares casi tan grandes como su cabeza y los conectó al equipo después de empalmar el alargador con varios cables para que pudiera ir luego al sofá. Colocó el disco y subió el volumen. Y todo a su alrededor se volvió blanco ante aquel primer estruendo proporcionado por la batería.
Se quedó quieta frente al reproductor de música. Tenía las manos apoyadas en el aparato y las sentía temblar ahora que todo el estímulo exterior se había reducido a un sonido familiar. Veía claro la vibración nerviosa de sus manos y volteó hacia el sofá. Respiró varias veces antes de acercarse a por su sándwich y forzarse a comerlo poco a poco. Tragando a la vez que ahogaba y guardaba en sus tripas los nervios y el terror que acababa de experimentar.
El primer bocado le supo amargo, el segundo le costó de tragar y al tercero ya había creado una rutina breve. Y terminó su comida antes de lo que hubiera imaginado. La canción pasó a otra más potente y ella sólo pudo tumbarse en el suelo y cerrar los ojos. Olvidándose, dejándose ir con aquellos riffs de guitarra acompasados por unos gritos destrozados llenos de atrocidades que aliviaban su alma. Que hablaban por ella y canalizaban sus nervios.
"Hazme caso de una puta vez, Rey… No me hagas hacer ninguna gilipollez."
…
Algo iba mal aquel día. Muy mal. Y Rey se sentía al borde, como si el universo quisiera saber dónde estaba realmente el límite de su paciencia. El límite de lo que era capaz de soportar en un solo día, para llevarla hasta allí y luego decidir si lanzarla al vacío o seguir empujando hasta que ella sola se precipitara al abismo de la desesperación.
Entró al local, sintiendo en su cabeza el teléfono vibrar en su bolsillo, y entonces Mara le exigió saber qué día iba a querer librar. Justo hoy, que lo que menos quería era estar en casa. Volvió a darle largas de la mejor manera que se le ocurrió. Pasando el bache pero encontrándose otro; Jyn estaba molesta con ella y con todo el mundo, tropezaba con Rey a propósito, le tiraba los cubitos fuera del vaso retrasando a la castaña en su trabajo.
Justo cuando empezaba a saber manejar a Jyn, apareció otro bache más; la Primera Orden sonaba fatal aquella noche. Y todo debido a que 3PO estaba más preocupado por estudiar para un examen que en su faena. Era un sonido punzante, estridente y molesto que sólo tensaba más la situación y la hundía en su cabeza… Y aquello provocaba otro bache; Los borrachos, silbándole como si fuera perro cada vez que salía de la barra para adecentar una mesa. Tensándola, tensándola hasta su límite. Y luego estaba esa sensación de terror por ser encontrada, desatada cada vez que Rey divisaba ese brillo en sus pantalones. Brillo que se hacía presente cada vez que regresaba a la barra y su parte inferior quedaba en las sombras. La luz del teléfono anunciando que Maul estaba llamándola.
Quería que su turno acabara y a la vez deseaba quedarse despierta toda la noche, haciendo cualquier cosa. Cualquier estupidez, lo que fuera, con tal de no regresar a su apartamento. Que cada vez era más un cúmulo de malas vibraciones y soledad en vez de una casa, un refugio.
-¡Me voy fuera! –Gritó a Jyn, enfadada. El turno estaba a punto de terminar y su compañera no quiso rebatirle nada. Asintió con la cabeza a pesar de que Rey no se había quedado a esperar una respuesta.
Atravesó el pasillo con un paso apurado y furioso mientras sacaba el teléfono de su bolsillo. Le temblaban las manos y en más de una ocasión casi se le cae de las mismas a la vez que andaba. Con la palma de una mano y el dorso de la otra, accionó la palanca de la puerta trasera con fuerza y abrió. Saliendo hacia el callejón trasero aquella noche de viernes. Agotadísima y agobiada. Tenía el corazón sobre revolucionado, latiéndole a un nivel preocupante. Como si éste pretendiera taladrarle el pecho y salir corriendo, lejos de ella.
Cerró la puerta y se llevó ambas manos a la cabeza, tirándose del pelo y deshaciéndose los moños. Frenética. El teléfono enloquecía y se iluminaba incesante en su mano. Y estaba harta pues Maul no la había dejado en paz, no había parado desde aquella mañana, siendo despertada por el traqueteo de la carcasa contra la mesita de noche.
Y estaba nerviosa. Apretaba los puños y los desapretaba, como intentando bombearse. Pero todo era en vano, sus nervios la habían conquistado y ya no pensaba con fluidez. Con ninguna maldita fluidez. Apretó los dientes y volteó el teléfono desde abajo, observando el nombre. Como pudo arrastró el símbolo redondito con idea de descolgar y responder a la llamada.
-¡¿Qué coño quieres?! –Gritó desesperada. Pero no recibió respuesta, empezó a hiperventilar.- ¡Dime qué coño quieres, maldita sea, Maul! ¡Dime qué cojones quieres! ¡¿Qué quieres?!- Gritaba contra el teléfono con toda su rabia pero Maul no le respondía.- ¡Déjame en paz de una puta vez! ¡Olvídate de mí! ¡Olvídate de mí! –Apartó el teléfono de su oído y divisó la pared de ladrillos del edificio que se alzaba junto al Mos Eisley.
No pensó, no era ella, no estaba dentro de sí, había perdido el control, la coherencia, el razonamiento… Gritó guturalmente y lanzó el teléfono contra la pared. Sin ser consciente de que la puerta trasera se accionaba de nuevo tras ella.
-¡Déjame en paz de una puta vez! –Gritó mientras golpeaba el cacharro contra la pared una y otra vez, desquitándose con aquello.- ¡Olvídate de mí, grandísimo cabrón! ¡Olvídame! –Lo arrastró por el ladrillo, destrozándolo y reduciendo su teléfono a un puñado de trocitos de plástico y micro-chips.
Y luego una calma terriblemente ensordecedora. Una vuelta rápida a la realidad, como si se hubiera visto desde fuera. Y pareció recobrar el sentido.
Apoyó ambas manos sobre la pared, intentando recuperar el control y a medida que volvía en sí empezaba a arrepentirse de todo. De haber roto el teléfono, haber roto las evidencias del acoso de Maul, perder a todos sus contactos… Pero no lo exteriorizó. Sólo se apartó de la pared y recogió el teléfono, observándolo con una expresión neutra en su cara. Y al voltear se congeló internamente, era el efecto que tenía él en ella.
Kylo estaba allí, sentado en los escalones con una birra en las manos, observándola pero sin observarla. Parecía que él también estaba totalmente ido y neutro.
Ella se acercó con idea de marcharse pero se sentó a su lado en los escalones, mirando al frente con el teléfono destrozado entre las manos, todavía temblando por aquel impulso incontrolado. Se quedaron en silencio, uno quebrado por la respiración entrecortada de Rey casi a punto de sollozar ante la desesperación. Kylo dio un trago a su bebida.
-¿Crees que habrá captado el mensaje? -Soltó sin más.
Y Rey parpadeó perpleja, volteando a verle pero él lo había dicho como si nada, sin tener en cuenta nada. Rey se puso en pie, en la parte baja de la escalera, quedando a su altura, mientras Kylo seguía con la mirada perdida.
Entonces Rey le dio una bofetada en el lado contrario a donde tenía el corte, despertándole del todo. Kylo se atarantó ante aquello y la observó, perplejo. Vio en Rey algo que no había percibido antes, y entonces se arrepintió al instante de haber dicho aquello. Le escocía la cara, ahora por ambas partes y la miraba neutro, como siempre. Irritándola sin ser consciente del todo, como siempre.
Ella aguantaba el llanto lo mejor que podía pero su respiración la delataba frente al vocalista. Se sentía ridícula y Kylo parecía burlarse de ella incluso cuando no lo exteriorizaba ¿O es que acaso no era capaz de exteriorizar nada? Se sintió ridícula y tensa, así que decidió marcharse. Pasó junto a Kylo pero este la sostuvo por la muñeca, frenándole el paso al momento.
-Quítame la mano de encima… -Habló, gruñendo y Kylo la soltó de inmediato.
-No te vayas… -Rey volteó y Kylo terminó la cerveza de un solo trago.- No te vayas, ya me voy yo. –Se levantó tras sacudirse los pantalones y voltear, quedando frente a ella. Lanzó la botella al contenedor, sin apuntar, y acertó de lleno. Rompiéndola en el interior del compartimento. Entonces bajó los ojos hacia las manos de ella y volvió a encararla.- Creo que todavía puedes salvar la tarjeta de ahí dentro.- Dijo, señalándole el teléfono y Rey bajó la mirada.- Así no tendrás que cambiar de número… -Entonces ella rebuscó entre los deshechos lo más rápido que pudo. Hurgó por el aparato y finalmente dio con algo.
-¿Es esto? –Le dijo, sacando un pequeño cuadradito minúsculo. Kylo achicó los ojos tras apartarse el flequillo de su sudorosa frente. Asintió y entonces Rey la partió por la mitad, dejando a un Kylo sorprendido frente a ella.
-O puedes destrozarla, si quieres cambiar de número… -Habló y ella suspiró, sentándose y luego cubriendo la cara con ambas manos.
Kylo se quedó de pie, mirándola desde atrás con una sensación angustiosa en el pecho. Abrió la puerta y se dirigió al interior del recinto, buscando a Hux, a Phasma y a su chaqueta de cuero, la cual estaría tirada en algún punto trasero entre bastidores.
Cruzó el pasillo para subir por la parte delantera del escenario pero un silbido le hizo voltear hacia la barra. Sus ojos divisaron a Hux, quien tenía el brazo en alto. Indicándole mediante un leve zarandeo donde estaban. Kylo se acercó a ellos, serio y calmado. A medida que se aproximaba se percató de que el pelirrojo sujetaba su chaqueta, y se la tendió cuando Kylo se hubo acercado lo suficiente.
-¿Qué? ¿Te vienes con nosotros al final? –Habló Hux, quien de un trago se bebió todo su chupito y luego se tocó las gasas del puente de la nariz, a la vez que ponía una cara amarga.
-Vamos a ir al centro, a esa discoteca nueva que han abierto.- Explicó Phasma pero Kylo ya estaba negando con la cabeza antes de que la chica pudiera terminar su propuesta.
-No, pegaros la fiesta sin mí esta vez. –Habló, colocándose la chaqueta y sacando su teléfono del bolsillo izquierdo, observando la pantalla encenderse y los varios mensajes que en ella aparecían. Rebufó y volvió a guardarlo.- Ya os pondré al día de todo mañana. –Hux asentía a la vez que miraba a Phasma y ésta se alzaba de hombros.- Pasadlo guay, ya me diréis qué tal el sitio.
-Pues de pijos y estirados.- Habló Hux, viéndole largarse apresurado.
-¡Entonces es el sitio perfecto para ti, Hux! –Kylo no le vio pero pudo notar cómo su bajista ponía los ojos en blanco y Phasma soltaba una carcajada sonora. Sonrió de medio lado y cruzó el pasillo.
Rey regresó al vestuario a por sus cosas mientras se secaba las lágrimas con el dorso de la mano. No sólo había destrozado su teléfono sino que había quedado como una psicótica en frente de Kylo. La guinda del pastel que adornaba ese día, ahora estaba enfadada y molesta de verdad.
Rebufó, cerrando su taquilla y encaminándose al callejón trasero para emprender la marcha hacia la estación de metro, pensando en cómo iba a encarar a Kylo al día siguiente, cuando fuera a por los discos a la tienda… Pero la situación se le adelantó cuando abrió la puerta del callejón y le vio intentando entrar. Rey se hizo a un lado, dejándole pasar, le vio con la chaqueta e intuyó que quizá se le había olvidado algo dentro, pero Kylo no se movió del sitio. Compartieron miradas durante un segundo y Rey salió hacia fuera al ver que el chico no se decidía a entrar. Se colocó mejor la chaqueta y pasó frente a él pero este la detuvo con palabras.
-Te estaba buscando.- Dijo, frenándola frente a él solo con eso. Rey volteó y alzó la vista. Le miró con los ojos tan abiertos como un búho, esperando una explicación pero Kylo no se disponía a seguir hablando. Ella tomó cartas en el asunto.
-¿A mí? ¿Por qué? –Kylo desvió la mirada, intentando encontrar las palabras adecuadas.
-Porque a los dos nos hace falta lo mismo esta noche.- Rey frunció el ceño y alzó la parte izquierda de su labio superior, la cual cosa arrugó todavía más su nariz. Le miró de arriba abajo.
-¿Y qué se supone que nos falta a los dos?
-Un trago y no estar solos. –Rey parpadeó mientras Kylo bajaba por las escaleras pero al ver que no le seguía volteó para mirarla.- ¿Vienes o qué?
-¿Vas en serio? –Kylo colocó ambas manos en los bolsillos de su chaqueta y asintió como si Rey le hubiera preguntado una obviedad. Ella se quedó con la boca abierta sin saber qué decir exactamente, boqueando mientras su cabeza estallaba. Sin llegar a comprender nada.
-¿Tienes algo mejor que hacer? –Rey parpadeó y cerró la boca mientras se mordía el labio y bajaba los ojos para luego mirarle. Él no le había quitado el ojo de encima, esperando una respuesta, y ella negó con la cabeza. Él le hizo un gesto con la suya a la vez que se iba hacia la furgoneta. Entonces Rey bajó los peldaños restantes y le siguió, apresurada.
Subió al asiento de copiloto y se abrochó el cinturón mientras él arrancaba y rápidamente bajaba la voz al reproductor de música. La castaña miró su mano, llena de vendajes para ocultar las marcas producidas por los golpes del otro día, y luego le miró a él, quién volteó para ver la parte trasera del vehículo y dar marcha atrás. Salió del callejón con agilidad, adentrándose en la carretera interna de la ciudad.
-¿Dónde vamos? –Habló ella mientras Kylo prestaba atención a la carretera.
-¿Dónde quieres ir?- Rey se mordió el labio.
-Pensaba que eso lo decidías tú.- Kylo soltó una risotada sonora.
-¿En serio?- Dijo riendo y ella apretó los labios.
-Tampoco sé las cosas que se pueden hacer a estas horas, son las tres de la madrugada…
-Se pueden hacer muchas cosas a las tres de la madrugada.- Volteó hacia ella quien le miraba con una expresión más relajada. Tragó saliva antes de volver a poner la vista al frente.- ¿Entonces decido yo? –Rey se alzó de hombros. Kylo asintió y cambió de marcha.- De acuerdo. Decido yo.
Kylo conducía con ambas manos y Rey no perdía detalle de nada. Quizá facialmente era la cosa más inexpresiva que había visto en la vida, pero sus gestos le delataban. O al menos frente a alguien que se había pasado toda la vida analizándolos, era crucial para caerle bien a alguien de entrada y terminar siendo adoptada (al menos aprendió algo bueno de vivir siempre buscando la aceptación de una familia). Él sujetaba el volante con ambas manos, los brazos los tenía en total relajación pero se le remarcaban con violencia los tendones del dorso de la mano. Tensión. Rey sabía que aquella pronunciación no era genética, sino tensión. Acumulada y contenida, viró sus ojos hacia él. Su expresión era tranquila pero con un matiz agresivo añadido por aquella cicatriz amoratada. Achicó los ojos ¿Llevaba los suyo pintados? Desvió la mirada, no controlaba que a veces podía ser muy poco discreta en cuanto a sus observaciones.
Entonces Kylo condujo la mano hacia el cambio de marchas y aceleró el vehículo, sobrepasando la velocidad permitida en el interior de la ciudad. Rey sonrió, nerviosa y emocionada. Parecía que él también era un fanático de la velocidad.
Surcó las calles con destreza, saliendo de la zona conocida por Rey y se adentró en un barrio. Entonces redujo la velocidad considerablemente y se metió por un callejón que daba a un gran descampado entre varios edificios. Aparcó allí y se quitó el cinturón. Bajó del vehículo y ella le siguió de cerca.
-¿Dónde vamos? –Volvió a preguntarle a la vez que se llevaba las manos a los brazos. Hacía un poco de frío.
-A un local.- Ella asintió volviendo la vista al frente.
-¿Cuánto cuesta entrar? –Preguntó ella, sabía de sobra que sobrepasadas las tres de la madrugada no había acceso gratis a recintos y demás salones. Kylo bajó los ojos para verla.
-No te preocupes por eso.
-No voy a dejar que me pagues una entrada.- Habló, sonando más borde de lo que pretendía. Él rodó los ojos.
-No iba a hacerme falta pagarte nada. –Ella achicó los ojos y se adelantó un poco para verle.
-¿Seguro? ¿Sabes la hora que es? –Él asintió a la vez que soltaba una risa nasal.
Llegaron al sitio y había una larga cola para poder acceder al recinto. Rey tuvo un momento de desorientación en el cual se encaminó hacia la cola mientras Kylo seguía recto, dirigiéndose a la puerta de entrada directamente. Ella corrigió su marcha y le siguió, se guardó la pregunta en el fondo de su garganta y esperó junto a él. Escuchó varios cuchicheos provenientes de las primeras personas en la cola.
Rey nunca se había colado para entrar en ningún sitio (y menos con sus horarios tan desajustados, donde cada vez que salía con Finn y Poe a tomar algo era en un local como el que atendía ella.) La emoción le palpitó el pecho cuando Kylo se acercó al seguridad de la cola, éste le reconoció y se hizo a un lado para dejarles acceder sin problema. Rey fingió lo mejor que pudo y se contuvo la emoción una vez entró dentro.
El local tampoco se distinguía demasiado del Mos Eisley, pero con una paleta cromática distinta. Tenía un pequeño escenario justo en el centro, donde tocaban música en directo y poco más. Las mesas se apelotonaban alrededor de éste y la barra quedaba al fondo, casi pasando de inadvertida de no ser por la cantidad de gente que se apelotonaba sobre ella.
Kylo oteó el recinto y volteó hacia ella, controlando que no se perdiera entre la muchedumbre, y avanzó cruzando la sala hasta llegar a la barra.
-¿Qué vas a querer tomar? –Dijo, mirándola. Ella sacó su monedero del bolsillo de su chaqueta.
-¿Tienen licor azul? –Kylo oteó la zona de botellas y lo divisó, asintiendo y confirmándoselo a Rey.- Entonces licor azul con tónica.- Él alzó las cejas y pidió la bebida de Rey junto a la suya.
-Ponme también un cóctel coreliano. En cubata, no en copa.- Rey le observó cuando pidió su parte.
-¿En serio? ¿Te gusta eso? –Él asintió con cansancio, sin apenas mirarla, y ella le escaneó de arriba abajo.- Qué fuerte, no conocía a nadie más que lo bebiera. –Él frunció el ceño y volteó hacia ella.
-¿Y por qué no lo has pedido?
-Porque no tengo ganas de tener que dar explicaciones… -Kylo alzó los ojos y ella rodó los suyos.- No sé en tu círculo de amigos pero en el mío dicen que es una aberración mezclar tomate frito aguado con esencia de Sarlacc y limón.
-Qué me vas a contar…- Ella sonrió de medio lado.
Les sirvieron las copas y tomaron asiento en una mesa disponible, alejada del escenario. Rey dio un trago a su bebida y observó a Kylo, quién seguía oteando el recinto. Quizá buscando a alguien.
Rey bajó los ojos e inconscientemente buscó su teléfono en el bolsillo de su chaqueta, pero no lo encontró. Se asustó de golpe y buscó en el otro, desesperada. Sus reacciones cortantes llamaron la atención del vocalista, quien pasó a mirarla preocupado. Entonces Rey recordó el motivo del por qué estaba allí… Y de golpe se percató de que no tenía teléfono. Se dejó caer en el asiento y dio otro profundo trago a la bebida. Alzó los ojos y cruzó miradas con Kylo, la apartó de golpe ante aquel contacto repentino.
-Se me olvida que… Ahora ya no tengo teléfono.- Dijo, excusándose y dando un trago a su bebida, otro más.
-Si bebes tan deprisa vas a marearte. Aquí no ponen poco alcohol precisamente.- Ella puso la mirada perdida mientras él daba un trago al suyo. Rey desvió los ojos hacia el cóctel y luego pasó a mirar su copa, cómo se arrepentía de no querer ser juzgada.
-Pues apenas he cenado… -Dijo Rey, observando el interior de su vaso. Kylo volvió a alzar los ojos, buscando por el local. Y Rey no pudo contenerse más.- ¿Buscas a alguien? –Él asintió.- ¿Conoces a quien lleva este sitio?
-No conozco a quien lo lleva precisamente.- Dio otro trago a su combinado y pasó a mirarla.- Pero sí conozco a alguien que lo frecuenta mucho. –Rey arrugó la frente.
-¿Y por qué te han dejado pasar si no conoces a quien maneja esto?
-Porque hemos tocado aquí varias veces.- Ella asintió y se sintió algo ridícula al preguntar aquella obviedad.- Pero me da el pálpito que justo esta noche no ha venido.- Rey se mordió el labio y cogió el limón de su copa, mordiéndolo.- Es para zanjar un contrato. –Rey alzó los ojos ante aquella muestra de confianza extraña.
-¿Con la banda? –Él asintió.- ¿Es algo importante?
-Bastante, a decir verdad.- Ella asintió y dio un suave trago. Él volvió a dar una ojeada.- Pero parece que no será hoy.
-Quizá eso sea bueno. –Él la miró, con curiosidad por saber qué quería decir.- Quiero decir, que a veces no hay que forzar las cosas. Que cuando tenga que pasar, pasará. –Él rió nasalmente y Rey arqueó una ceja.- ¿Eres de los que fuerzan las situaciones?
-No. –Puso ambos codos sobre la mesa.- Pero no creo que se deba aplicar a todo, eso de "ya pasará cuando tenga que pasar." –Rey le miró, pidiéndole en silencio que siguiera hablando.- Por ejemplo en el tema de las bandas. Insistir es la clave, no puedes dejar que siga el ritmo de la corriente, sino ir en contra de ella hasta llegar a donde quieres. –Dicho esto bebió sin apartarle la mirada y Rey pestañeó, observando ahora al infinito y pensando en aquello.
-¿En qué más piensas que es clave eso de insistir? –Kylo achicó los ojos en un gesto espontáneo y ladeó la cabeza.
-Ponme un ejemplo.- Rey se relamió los labios y pensó con todas sus fuerzas, movió la cabeza con suavidad antes de hablar.
-No sé… Por ejemplo insistir a alguien.- Él la miró mientras rodaba su vaso con los dedos, quizá esperando a que Rey se explayara más.- Insistirle a un amigo, a una persona… Insistirle a lo que sea.
-No, para nada. En ese tema es distinto.- Rey apretó la mandíbula.- Y depende de qué tipo de insistencia. Pero en cambio, insistir para conseguir un bolo o una localización para grabar es lo lógico.- Él arqueó una ceja y la miró, intentando atravesarla pero Rey aparentaba estar más fuerte que nunca.- ¿Por qué me da la sensación de que esa pregunta ha sido personal? –Rey contuvo un gesto de sorpresa. Ni ella mismo había pretendido que lo fuera, pero lo fue. Maul seguía presente en su cabeza (y para no estarlo después de aquel día.)
-No lo ha sido.- Él lo dudaba mucho pero no quiso insistir.
-Ya. –Se recargó sobre el respaldo de la silla.- No toquemos temas personales hoy.- Ella alzó una ceja.
-No tenía pensado hacerlo.- Estaba arisca, ella se lo notaba al hablar. Pero no estaba molesta con la situación, sólo incómoda por todo lo que había vivido hoy. Kylo suspiró de forma contenida y Rey supo que el tonito de su comentario había sobrado en desmesura.- Perdona… -Habló ella, él retrocedió levemente, sorprendido.- Hoy he tenido un mal día. Y estoy borde.- Bajó sus ojos a la copa y le dio un trago.
-No me había dado cuenta…-Habló con sarcasmo y Rey sonrió de medio lado.
-¿Hace mucho que trabajas en la tienda de discos? –Él miró al frente, haciendo memoria. Y asintió con pesadez.
-Mucho tiempo, sí. Creo que diez años.- Ella abrió los ojos como platos. Esperaba que como mucho llevara cinco.
-¿Diez años? –Él asintió. –Qué salvajada.
-Es un trabajo que me gusta…- Ella alzó una ceja.
-Sí, te lo noto siempre que he ido.- Habló con sarcasmo. Él la miró de lado.
-Tampoco te has pasado muchas veces. Casualmente siempre vienes cuando yo estoy borde.
-¿O sea, siempre?- Él achicó los ojos en un gesto fingido de ofensa y ella rió por lo bajo.- Tenéis discos muy buenos allí. –Él asintió.- Por cierto, mañana pensaba pasar a pagar los que te pedí que me guardaras.
-Deberías pensar antes en comprarte un teléfono nuevo.- El gesto de Rey se tornó serio.- Aunque si tu prioridad son los discos…- Dijo sin maldad y Rey sonrió de medio lado.
-En realidad sí lo son.- Él dio un último trago a su copa y depositó su teléfono sobre la mesa, accionando la pantalla y observando la mensajería. Rey dio un trago a su copa y observó desde su ángulo que Kylo estaba bastante solicitado.- Vaya cantidad de mensajes…
-Más de los que me gustaría, la verdad… -Deslizó el dedo eliminando algunos sin abrirlos para ver su contenido. Se quedó observando uno y negó con la cabeza, eliminándolo.- La mitad no me importan una mierda… -Fue muy sutil pero Rey percibió ese matiz de "algo personal" en esa última frase. Quizá el mismo que Kylo debió notar en su pregunta. Decidió no indagar más allá pese a que su curiosidad la mataba por dentro.- Y tengo a un tío insistiéndome en que vaya hoy a una fiesta que va a dar… -Rey terminó su copa y le miró.
-¿Dónde? –Él sonrió y alzó la vista, mirándola a ras de sus cejas.
-En los túneles.- Rey parpadeó.
-¿Los túneles? –Kylo asintió. Y Rey recordó los eventos que solían hacerse allí, interrumpidos por la presencia policial repentina e inesperada.- ¿Una fiesta… ilegal… En los túneles abandonados del borde exterior?- Kylo volvió a asentir a cada palabra que ella decía.
-Allí mismo.- Apagó la pantalla pero esta se iluminó al recibir otro mensaje. Mensaje que borró, deslizándolo hacia la derecha.
-¿Tienes pensado ir?- Habló ella, haciendo equilibrar la copa sobre el pie de la misma.
-No lo he decidido todavía. Esperaba ir con Hux y Phasma pero hoy tenían otros planes y me he mentalizado para no presentarme.- Kylo no parecía estar proponiéndole nada… Pero a Rey se le antojaba mucho acceder a una de esas fiestas. Se mordió el labio y observó su reloj ¿En serio sólo había pasado media hora? Alzó la vista a Kylo.
-¿Vamos? –Éste levantó la mirada hacia ella, pasmado por aquella pregunta inesperada.
-¿Quieres ir?
-Si no, no te lo hubiera preguntado… -Volvió a dejar la copa sobre la mesa. Kylo sopesó la idea con calma y prendió la pantalla del teléfono para comprobar la hora.- No es muy tarde… ¿No? -Kylo sonrió de medio lado.
-De hecho sólo hace una hora que ha empezado.- Rey abrió los ojos con asombro y Kylo oteó el recinto una vez más.- Si lo dices en serio, nos vamos ya.- Rey bebió de un trago lo poco que quedaba en la copa para luego ponerse en pie y Kylo la imitó.
Salieron por la puerta trasera y Rey volvió a equivocarse, emprendió durante un momento el paso hacia la furgoneta, pero Kylo se desvió hacia otro lado. Rey corrigió su camino y le siguió de cerca.
-Creo recordar que la furgoneta estaba hacia el otro lado… -Habló con sarcasmo mientras volvía a sujetarse los brazos, conteniendo el frío.
-No vamos a la furgoneta todavía.- Ella arqueó una ceja.- Vamos a por suministros.
Andaban el uno junto al otro mientras todo estaba en un tranquilo y abrumador silencio, quebrado levemente por el pisar de sus zapatos. Kylo giró la esquina y las luces de una tienda de ultramarinos cegaron a Rey, quién detuvo su paso pero lo recobró al instante al ver que Kylo se adentraba en el recinto.
Él tomó una cesta y se metió por los pasillos de la repostería mientras ella le observaba con dudas, siguiéndole de cerca. El vocalista tomó un paquete de cuatro donuts y una bolsa de magdalenas yavinnianas rellenas de chocolate mientras Rey ladeaba la cabeza, sin entender.
-¿Tienes alguna preferencia? –Ella parpadeó ante la pregunta. Entonces observó los estantes.
-Me gustan los pastelitos rositas que saben a vainilla.- Kylo los buscó con la mirada y Rey se los señaló.- Los de arriba.- Él estiró el brazo y colocó un paquete en la cesta.- ¿Para qué es todo esto?
-Para compensar.
-¿Compensar? –Kylo asintió y se dirigió al siguiente pasillo mientras Rey le seguía.- ¿Compensar el qué?
-¿Qué sueles beber a parte del combinado coreliano? –Ella frenó al verle en el pasillo de las bebidas espirituosas y analizó su entorno.
-Licor azul.- Él asintió recordando que había pedido eso en el pub. Pero algo le decía que esa no iba a ser su última respuesta.- Pero… El alcohol mandaloriano me gusta más. Tiene algo que me fascina.- Sonrió cuando bajó los ojos. Kylo asintió, era la botella que llevaba justo entre las manos. Rey le vio sonreír levemente, volvían a coincidir.
-¿Con qué lo mezclas?
-Agua de naranja con gas.- Él puso una mueca. Vaya que había durado poco el momento de sincronía.
-Hemos dejado de coincidir…
-Ya veo.
-¿Si lo mezclamos con tónica te gusta?- Sacó unas latas de la parte superior de la estantería y Rey asintió.
-Está bien.
-Vale.- Luego tomó una botella de agua y se dirigió al mostrador con idea de pagar.
El dueño de la tienda les indicó el precio y pagaron a medias, cosa que abarató gastos para uno y para otro.
Kylo cargó con la bolsa y sacó el paquete de donuts, que abrió con los dientes. Cogió una porción para él y le tendió otra a Rey, quién sujetó el bollo con dudas.
-Empieza a comer ya. Me has dicho que no has cenado.- Ella se alzó de hombros y le dio un bocado a la vez que él.
Kylo le tendió la bolsa y cogió la botella de agua a medida que caminaban hacia la furgoneta, Rey atacó el paquete de bollitos mientras le tendía otro donut a Kylo. Éste desenroscó el tapón y tendió la botella a Rey, quién negó el trago mientras terminaba ahora su bollito de vainilla.
-No tengo sed.- Repuso ella.
-Es que voy a vaciarla.- Le dio un trago sin tocar el morro de la botella y Rey le observó, la agilidad con la que hacía esa simple acción a la vez que andaba le dejó perpleja.- ¿De verdad que no quieres?
-De verdad… -Él volteó la botella y la desparramó sobre el lecho de un árbol bajo la mirada de Rey. Quien se mordía el labio, conteniendo una sonrisita.
Llegaron hasta la furgoneta y Kylo abrió el maletero, dejando allí atrás la bolsa. Entonces sacó el licor mandaloriano y varias latas de tónica. Tomó asiento en el compartimento del maletero y destapó la botella de licor. Vertió el contenido en el interior del recipiente donde, minutos atrás había agua, y luego lo mezcló con varias latas de tónica para rebajar la fuerza del alcohol mandaloriano. Tapó la botella y la zarandeó en círculos, intentando no espumarla. Consiguiendo que todo se mezclara debidamente.
Rey estaba boquiabierta ante la agilidad de Kylo y este, al observar su cara, no pudo reprimir otro comentario. Le tendió la botella a la vez que sonreía.
-¿Nunca has salido de fiesta o qué te pasa?- Ella arqueó una ceja.
-Llevo bastante tiempo sin salir, es verdad.- Destapó y dio un trago largo que terminó por chorrearle desde el labio hasta la barbilla. Se limpió el líquido con el dorso de la mano mientras tragaba haciendo una mueca.- Pero sí he salido, no es la primera vez.- Él asintió y se encaminó hacia el asiento del conductor.
Rey se sentó en el copiloto y se abrochó el cinturón mientras él daba gas al vehículo, arrancando su furgoneta negra, brillante y pulidísima. A Rey le sorprendía lo limpio que tenía el coche y lo grande que era por dentro. Supuso que sería esencial para llevar los instrumentos y al resto de miembros.
Sus ojos vagaron hasta el reproductor de música. El volumen estaba totalmente quitado y en la pantalla aparecía señalado. Pero entonces apareció de nuevo el nombre de la pista que sonaba y volvió a deslizarse poco a poco hacia la izquierda, apareciendo el nombre del grupo seguido del nombre de la canción.
-¿Te gustan "Cristal Kybers"?- Él se alzó de hombros.
-Le gustan a Hux… A mí solo me gusta una de sus canciones.- Señaló el reproductor.- Esta, concretamente.- La miró antes de volver la vista a la carretera.- ¿A ti sí?
-Es sólo que me ha sorprendido… -Él frunció el ceño.- No tienes pinta de que te guste un grupo así. –Él rió nasalmente.
-¿Ah sí? ¿De qué tengo pinta? ¿De escuchar a "Gammorreans"? –Ella asintió mientras reía.- Pues si te soy sincero me gustan bastante.
-Es normal, hacen rock industrial, como hacéis vosotros. –Kylo sonrió de medio lado.
-¿Cómo sabes que hacemos rock industrial si nunca hemos tocado nuestros temas en el Mos Eisley?- Ella se mordió el labio y llevó la vista al frente, se sonrojó y se relamió antes de responder con cierta vergüenza.
-Me llamó la atención el logo y os busqué por internet.- Él se quedó callado mientras Rey apretaba los puños, nerviosa.
-¿Y qué te parece? ¿Te gusta lo que hacemos? –Kylo volteó los ojos un segundo, esperando una reacción o respuesta. Rey alzó la vista e hizo un gesto.
-Sí, claro. Me gusta el rock industrial. –Él sonrió de medio lado y llevó la mano a los controles de la música.
-¿Has escuchado a "Zabrak's nine nails"? –Ella volteó emocionada, con una sonrisa en la cara que se le contagió a Kylo.- ¿Cuál es tu favorita?
-"Head like a horn"-Él asintió. - Pero "March of the siths" también me encanta. - Él sonrió notablemente y Rey se recostó mejor mientras le veía pasar las pistas a una velocidad de vértigo.
Kylo manejaba a la vez que buscaba dicha canción entre las pistas que tenía puestas en el reproductor. Entonces dio con ella y antes de colocar la mano al volante, subió el volumen a un nivel considerable.
Aquel primer golpeteo de batería ya les revolucionó a ambos en el coche. Kylo no podía evitar golpear el volante a la vez que Rey iba zarandeando la cabeza al ritmo de la música. Entró una guitarra distorsionada y se emocionó, en breves estallaría la canción en toda su fuerza. Y no sabía qué hacer ¿Cantar o quedarse en silencio? Viró los ojos hacia él, quizá era de los que se molestaba cuando alguien cantaba sobre una canción…
Pero entonces se fijó en que estaba articulando los sonidos con la boca. Los acordes del bajo, que acababa de entrar, a la vez que zarandeaba la cabeza levemente sin perder de vista la carretera. Y algo le dijo a Rey que él era de los que cantaba. De los que cantaba con toda su voz. Y menuda voz… Entonces dos golpes más de batería dieron pie a la parte vocal, ambos se propulsaron hacia adelante en un latigazo, proyectándose con la canción. Cantando con fuerza a la vez.
Ella desentonaba mientras él se la comía con su potencia vocal. ¡Por la fuerza, qué chorro de voz! Si La Primera Orden hiciera un cover de esa canción, sería la revolución de los festivales de música. Y más si aportaban su toque personal y Kylo realzaba la canción con aquella potencia. Rey decidió callarse y disfrutar viéndole a él y cómo todo alrededor se acompasaba con la canción. Los coches, las pintadas de la carretera, el pasar de las luces anaranjadas…
Llegó así la pausa previa al estribillo, y el clímax era intenso. Estaban sumergidos en él hasta la cabeza.
Rey hacía los acordes de los instrumentos con onomatopeyas mientras movía la cabeza, al ritmo del instrumento que intentaba reproducir con la voz. De lado a lado, en una suave negación rítmica mientras Kylo cantaba la parte susurrada, con una entonación ronca y fuerte que iba perfecta con todo lo que estaba sonando. Rodó el volante para coger una curva, acompasándose de la canción y haciendo aquel movimiento totalmente rítmico.
Entonces silencio otra vez… Preparando al oyente para otro estallido. Y la canción regresó con un estruendo.
Ambos siguieron sacudiéndose mientras cantaban y Kylo aceleraba, entrando por fin en la autopista. Acompasando el coche con la canción, con ellos mismos. Rey tomó la botella y la destapó para dar un trago mientras Kylo cantaba sin perder el ritmo. Tras el segundo estribillo fundiendo el momento en el punto culminante de la canción, estallando en una traca de sonidos que descompasadamente creaban un ritmo frenético y pegadizo.
Y luego silencio pesado, propio del tema, quebrado en algunos puntos por la distorsión añadida en la post-producción de la canción. Y Kylo sacudió la cabeza, apartándose un mechón del pelo mientras Rey sonreía y daba otro trago.
-Uau…- Dijo ella. Le escuchó reírse.- Casi me quedo sorda.
-Es lo mismo que dijo Hux cuando probamos los nuevos altavoces de la furgoneta.- Rió y ella sonrió. Volvió a dar otro trago.- Relaja el ritmo o cuando te levantes vas a marearte.
-Estoy bien, estoy bien.- Tragó con una mueca y se limpió la boca con la mano.
Las canciones siguieron pasando pero no se volvió a repetir el momento anterior vivido. Kylo pasaba los dedos de la mano, con la que controlaba el cambio de marchas, a lo largo del corte en la cara. Entrecerrando el ojo derecho, quizá porque se le resentía a veces la herida. Rey le observó de reojo pero prefirió no decir nada.
Entonces dejó la botella sujeta con sus muslos y bajó el visor, esperando encontrar un espejito en él. Y así fue.
Prendió la lucecita y analizó su cara. Tenía el maquillaje corrido y se horrorizó, quizá lo llevaba así desde que había salido del trabajo y le molestó que Kylo no le hubiera dicho nada… Pero luego pensó que quizá él no se había dado cuenta.
Se mojó la punta del dedo con saliva y empezó a frotar su párpado inferior, borrando la máscara de pestañas y el delineador negro que se había aplicado por la mañana. Quitándolo todo pero dejando un rastro grisáceo que no le terminaba de agradar.
Entonces la mano de Kylo viajó hasta el mango de la guantera y la abrió. Metió la mano allí dentro y sacó un bote de crema facial con un paquete de pañuelos y se los dejó a Rey sobre las piernas. Ella le observó y Kylo no apartaba la vista de la carretera.
-Si pones crema en un pañuelo tendrás una toallita desmaquillante improvisada.- Ella viró los ojos hacia el bote de crema y el paquetito de pañuelos. Arqueó una ceja.- Lo sé porque es lo que gastamos nosotros para quitarnos el delineador…
-¿Usáis delineador?- Dijo ella mientras abría la crema y ponía un pegote en el pañuelo. Él asintió.
-Antes sí, nos maquillábamos bastante. Pero ahora creo que sólo lo gasto yo… Y de vez en cuando.- Volteó hacia ella.- Ahora mismo llevo un poco, de hecho. –Ella volteó pero cuando hizo contacto con él, Kylo ya se había apartado para regresar a la carretera.
-¿Tienes aquí el delineador? –Él asintió y señaló la guantera. Rey abrió aquello a la vez que doblaba el pañuelo, sin haberse puesto la crema.- ¿Puedo ponerme del tuyo?
-Sí, claro. No tengo nada contagioso.- Ella rió mientras cerraba la guantera y destapaba el lápiz delineador.
Rey se adelantó sobre su asiento y se sostuvo el párpado inferior para poder aplicar el negro por toda la extensión del lagrimal, dando varios repasos e intentando que quedara lo más cubierto posible
Luego estiró la piel del rabillo del ojo mientras lo cerraba achinándolo, se dibujó una raya que recorría toda la base de sus pestañas superiores. Desde el rabillo del ojo hasta el lagrimal, cerrando así, con la otra línea, el dibujo del ojo entero.
Repitió el proceso con el otro y parpadeó varias veces una vez hubo terminado. Miró su reflejo, estaba satisfecha con aquello, así que tapó el lápiz y guardó éste junto a la crema y los pañuelos en la guantera. Luego se recostó en el asiento y destapó la botella para darle un trago.
Habían salido de la autopista y Kylo estaba adentrándose en una explanada de tierra, donde sólo veían lo que los faros de la furgoneta les permitían ver. Rey se adelantó y entrecerró los ojos, intentando ver más allá del faro pero era imposible.
Poco a poco llegaron a una cañada donde había otros coches aparcados al igual que gente bebiendo y escuchando música, sentados en el maletero abierto de sus respectivos coches.
Estacionó la furgoneta entre dos coches aparentemente vacíos y se desabrochó el cinturón al igual que Rey. La sostuvo del brazo antes de que abriera la puerta.
-Si hemos comprado bebida es porque aquí no deberíamos beber nada que nos ofrezcan a no ser que quieras pegarte un buen viaje ¿Entiendes? –Ella le recorrió la cara, divisó cierta tensión y preocupación en su rostro. Así que asintió con seriedad.- Tampoco le des a nadie de nuestra botella.
-Entendido.- Él asintió y fue a soltarla cuando bajó los ojos hacia el cuerpo de Rey y frunció el ceño. Volvió a levantarlos hacia ella.
-¿Qué talla usas? De chaqueta.
-Una M.- Kylo se alzó de hombros.
-Voy a dejarte una de las mías.- Volvió a mirarla.- O te levantarás mañana con una buena pulmonía.- Ella asintió y Kylo bajó del coche junto a Rey.
Se dirigió al maletero y sacó de allí dentro una bomber negra, forrada por dentro con tela de estampado escocés, y se la tendió. Rey se la puso a la vez que Kylo cerraba el maletero y se dirigían hacia el caminito que les llevaría a los túneles. Aquella chaqueta le quedaba enorme a Rey pero abrigaba que daba gusto y olía a una colonia fuerte que no le desagradaba. Olía a él. Olía demasiado a él. Dio otro trago mientras le seguía.
Bajaron por el caminito, sintiendo el rocío de la madrugada caer sobre ellos casi imperceptible al principio, pero a medida que pasaban tiempo fuera del coche comenzaba a calarles hasta los huesos.
Kylo tomó la botella y le dio un buen trago antes de devolvérsela a Rey, quién intentaba seguirle lo más pegada posible para no perderse.
Al final del camino empezaron a divisar unas luces moradas y con ellas un acompañamiento acústico. Bombos sonoros que rebotaban cada vez más a medida que se aproximaban.
Y llegaron en seguida a la boca del túnel, donde una gran masa de gente se apelotonaba y bailaba, mientras que a los lados de la entrada había quienes se habían retirado a devolver o a enrollarse con otras personas.
-Intenta no perderme de vista.- Le dijo, agachándose un poco para quedar a su altura y que el mensaje le llegara perfectamente entre toda aquella contaminación acústica.
Rey alzó la mirada para observarle con una ceja arqueada mientras él se reincorporaba. No perderle de vista iba a ser complicado, siendo el tiparraco de dos metros de alto por dos metros de ancho que era. Respiró hondo y dio otro trago.
…
Los flashes iban y venían. Cegándola. Ya no sabía cuántos tragos había dado o cuántos había dejado de dar, cuántas veces le había pasado la botella a Kylo, quién parecía totalmente sereno y firme a diferencia de ella.
Sonaba una canción conocida de fondo mientras ella se tambaleaba, bailando. Hacía horas que había perdido la vergüenza por completo. Y aquello solo significaba que quizá, al día siguiente, sintiera vergüenza de sí misma por cosas que no recordaba… Pero que quizá Kylo sí. Vergüenza por frases, por gestos, por bailes, por la emoción y por las sonrisas que le salían solas al ver que había conseguido desconectar gracias al "cara-amargada" que la llamó becaria hacía apenas unas semanas.
Kylo la sostuvo por el brazo durante un momento y la atrajo hacia él para que no se perdiera entre la muchedumbre. Ella dio otro tragó y alzó la vista. Kylo estaba hablando con alguien mientras asentía a lo que decía. Tenía ese aspecto neutro que mostraba siempre de cara a los demás.
-¿Entonces estaréis en el festival de primavera? –Kylo asintió ante aquella pregunta.- ¿Necesitaréis fotógrafos?- Entonces apareció su sonrisa y Rey sonrió ante ella sin darse cuenta, aunque Kylo no se la hubiera dedicado.
-Y tanto que los necesitaremos. En concreto os necesitaremos a vosotros.- El otro chico pareció alegrarse mucho por aquello.- Tienes mi teléfono de todas formas ¿No?
-Tengo el del pelirrojo.
-El de Hux.
-Eso, Hux.- Sacó su teléfono móvil y tecleó algo rápido.- Pues quizá mañana me ponga en contacto para cerrar el bolo.- Kylo sonrió y alzó la mano mientras el otro tipo se la sostenía, en un fuerte apretón.- De puta madre, tío ¡Es un honorazo!
-El honorazo es nuestro.- Sonrió mientras regresaba a su posición y le pillaba la botella a Rey para darle un trago. Aquel tipejo desapareció entre la gente una vez se despidió de él.
Kylo le devolvió la botella y pareció leer la pregunta que Rey estaba formulándose internamente. El alcohol le hacía verse todavía más expresiva de lo que ya era.
-Ese es el tipo que estaba buscando en el otro local.- Ella asintió mientras desviaba la mirada. Sin darse cuenta empezó a vencerse hacia atrás y Kylo la sostuvo, enderezándola.- ¿Quieres que nos vayamos ya? No pareces estar bien…
-Sí, sí… -Habló, con mucha más dificultad de la que esperaba.- Estoy bien…- Tenía ese tonito borracho en sus palabras. Kylo, por suerte, no se lo creyó.
-¿Segura?- Ella asintió y Kylo confirmó sus dudas. Estaba empezando a entrar en el espectro de borrachera que solía frecuentar Hux.- ¿Nos vamos a casa? Puedo dejarte en la puerta de la tuya…
-No, no.- Ella alzó la mano.- No vas a dejarme en mi casa, no vas a saber dónde vivo ni te lo voy a decir.- Le punteó el pecho con el dedo y Kylo rodó los ojos. Entonces Rey arrugó la frente, como si hubiera caído en la cuenta de algo, para luego alzar la cabeza y con ello la mirada hacia él, Kylo retrocedió la cabeza. Rey se le había puesto demasiado cerca.- ¿Dónde vives?- Él fue a responder pero ella se le adelantó.- Bueno, me da igual en realidad… Volveré en bus… O en metro.
-No estás en condiciones de ir sola por el metro…
-Sé cuidar de mí misma.- Siguió punteándole el pecho hasta que Kylo le aprisionó la mano con la suya.
-No lo digo por eso, lo digo porque podrías desmayarte y caerte a las vías del tren.- Ella asintió y volteó los ojos hacia sus dedos. Se sorprendió ante el tamaño de las manos de Kylo comparadas con las suyas.
-Pues entonces pillaré un autobús… -Intentó empujarle con parsimonia de borracho y Kylo rodó los ojos, no se inmutó ante aquel gesto.- ¿Qué hora es ahora?- Dijo, intentando quedar digna ante su fallido empujón.
-Las seis de la mañana.- Ella se llevó la mano a la frente en un gesto de sorpresa totalmente dramatizado y rebufó.
-¡Buuuuf! Qué tarde…
-O qué pronto, depende de cómo lo mires.- Ella arqueó una ceja.
-¿Vas de listo, eh?
-No voy de listo… -Rodó los ojos.- Da igual ¿Qué hacemos?- Rey le miró a los ojos y volvió a rebufar mientras sentía que se desplomaba allí mismo. Entonces apoyó ambas manos sobre el pecho de Kylo y dejó caer la frente. El chico la apartó de golpe.- Ni se te ocurra potarme encima, Rey.- Ella parpadeó varias veces… Lo que realmente le pasaba es que se estaba quedando dormida, pero aquel gesto le recordó a Kylo una de sus aventuras nocturnas con Hux durante su juventud… Una aventura que terminó en desgracia. Con él cubierto por la vomitera de su colega mientras intentaba llevarle a casa.
-Vámonos… -Dijo ella, finalmente. Kylo asintió.- Me llevas a tu casa y allí me iré en autobús. Hay uno que me deja en el portal de mi piso.- Se tambaleó pero Kylo la sostuvo.
-Creo que puedes irte en el de las seis y media si llegamos a tiempo…- Ayudó a Rey a andar, sacándola de aquella masa de gente y salieron del túnel. Encaminándose hacia el coche. Rey se separó de Kylo y anduvo dando trompicones hacia su puerta.
-Si vas a vomitar hazlo fuera del coche… -Otro recuerdo afloró en su cabeza mientras se sentaba en el asiento del conductor.
-No tengo ganas de vomitar. De normal… No vomito.- Se sentó y se abrochó el cinturón mientras se recargaba en el asiento, echando la cabeza hacia atrás.
Y el viaje se le hizo extraño. Kylo llevaba la música baja, sonaban quizá los malditos "Cristal Kybers". Kylo llevó la mano hacia el bolsillo de su chaqueta y sacó un bollo que había cogido del maletero, justo cuando había buscado la chaqueta que ahora Rey llevaba puesta. Le colocó el pastelito rosita, envuelto con aquel plástico llamativo, entre las manos.
-Cómetelo. No desfallezcas.- Ella asintió con un sonido gutural.
Rodó la cabeza y la dejó caer hacia delante. Entreabrió los ojos y empezó a manosear el papel, intentando abrirlo pero el sueño le podía. Daba cabezazos y sus dedos parecían no querer funcionar debidamente. Kylo la vigilaba de reojo y puso los ojos en blanco al ver que no podía ni abrir un pastelito… Otro déjà vú le atacó la cabeza y recordó que Phasma era quien "estaba ahora al cargo de Hux". Sólo esperaba que su colega no se hubiera pillado una de sus míticas borracheras extremas y le estuviera dando la noche a la pobre chica.
Kylo le arrebató el pastelito y abrió el paquete con los dientes. Le tendió la bolsita y Rey la sujetó a duras penas.
-Podía yo sola…
-Ya me he dado cuenta.- Habló con sarcasmo.
Entraron en la autopista y Kylo dejó de mirar a Rey, concentrándose en la carretera y en no sobrepasar la velocidad permitida. Atravesaba ahora una zona donde un mítico y conocido radar de velocidad controlaba a los vehículos que regresaban de fiesta a esas horas.
Se lo había pasado bien con ella. Había sido una noche distinta a las demás que solía salir y le gustó. Rey le seguía el ritmo y le agradecía internamente algo que quizá la chica había hecho sin percatarse: No agobiarle.
Últimamente no estaba bien por sus… Problemas. Zarandeó la cabeza, no quería pensar en ellos aunque se le hiciera inevitable. No estaba bien y tanto Hux como Phasma estaban al loro de esto, lo cual derivaba en un interrogatorio agotador cada vez que salían de fiesta y Kylo se mostraba más serio de lo normal.
Sencillamente no quería hablar de nada, no quería sacar a relucir todo lo que cargaba de su vida personal… Y sabía que Hux y Phasma no lo hacían con mala intención, querían ayudarle. Pero sentía que su ayuda, ahora mismo, no residía en contar y revolver toda la mierda sino en olvidarse. Olvidarse un poco, olvidarse por una noche.
Rey le había hecho caso cuando le dijo que esta noche lo mejor sería evitar los temas personales. A diferencia de sus amigos quienes, siempre que les decía que no tenía ganas de hablarlo, seguían insistiéndole… Insistir.
Recordó la conversación de Rey en el local, hablando sobre las insistencias y demás. Volteó a verla. Ella tenía la cabeza ladeada hacia la ventana, quizá observando el paisaje.
Kylo volvió la vista al frente, iba a llegar a su barrio en breves.
…
Detuvo el coche y se desabrochó el cinturón para luego volverse hacia Rey, quién seguía con la misma pose que él recordaba haber visto durante el recorrido por la autopista. Llevó una mano a su hombro y la zarandeó.
-¿Te has dormido?- Ella gruñó y se removió en el asiento. Kylo suspiró.- Sí. Sí que te has dormido… -Volvió a zarandearla con fuerza.- Despierta, Rey. Ya hemos llegado.
-Déjame en paz.- Le espetó con un movimiento de mano.
Kylo bajó del coche y cogió las bolsas del maletero, luego se dirigió hacia la puerta del copiloto y abrió para que Rey saliera. Le desabrochó el cinturón y Rey volvió a dejar caer la cabeza hacia atrás.
-Vamos, si te despejas y llegas a la parada, creo que puedes pillar el bus de las siete menos cuarto. Dentro de… -Observó el reloj de su teléfono.- Diez minutos.- Pero ella no respondía. Él volvió a zarandearla con miedo.- ¡Despiértate!
-¡Déjame, estoy cansadísima!- Habló, arrastrando la voz. Él respiró profundamente y dirigió la cabeza hacia la entrada de su casa. Parpadeó antes de volver hacia ella. Acto seguido volvió a mirar a su casa mientras un gruñido despertaba en su interior, gruñido que exteriorizó con cansancio. Rodó los ojos mientras tamborileaba los dedos en abanico sobre el techo del vehículo.
No le quedaba otra opción que dejar a Rey dormir en su casa esa noche. O madrugada.
La estiró, sacándola del vehículo y pasó uno de los brazos de Rey por encima de sus hombros, cargándola encima de él. Cerró el vehículo y anduvo hacia el porche, con un paso lento mientras maldecía. Rey gruñía por lo bajo, arrastrando los pies sin hacer mucho esfuerzo por andar y facilitarle el trabajo a Kylo.
Llegó a la entrada con ella, se recargó en la pared y buscó en el bolsillo interno de su chaqueta, intentando tocar las llaves. Bolsillo equivocado. Llevó con rabia su otra mano hacia el otro bolsillo, intentando sostener a Rey y a las bolsas. Entonces ella llevó una mano a su mejilla, aquella que tenía intacta.
-Siento haberte dado una bofetada antes, soy imbécil… -Habló, más en sueños que en la realidad, cabeceando torpemente. Él le apartó la mano, estaba tan acostumbrado a escuchar las gilipolleces de Hux que las de Rey le sabían descafeinadísimas.- Y siento haberte llamado cara-de-amargura…
-Silencio, estoy intentando encontrar las llaves.- Le habló en un susurro. Le estaba desconcentrando. Rey volvió a sujetarle la mejilla y Kylo volvió a quitarle la mano.- Rey, para.
-Eres majísimo y me he portado como una imbécil…
-Los dos hemos sido imbéciles. Estate quieta. –La sacudió para volvérsela a cargar, Rey estaba escurriéndose. Y no encontraba las malditas llaves, la desesperación empezaba a invadirle. Y ella le volvió a acariciar la mejilla. Kylo rodó los ojos, cansado de aquello.
-¿Me perdonas?
-Sí.- Dijo secamente. Ella dejó caer la cabeza sobre su hombro.
-Eres un sol.
-Será eso.- Entonces las encontró y respiró tranquilo, dejando largar un suspiro de alivio.
Metió la llave y le sorprendió no escuchar el típico terremoto de bienvenida al que estaba acostumbrado cada vez que llegaba tarde. Se alzó de hombros y abrió la puerta. Entonces notó a Rey tragar aire con fuerza, luego dio varias convulsiones sobre él. Y para cuando Kylo reaccionó ya era tarde, Rey se venció hacia delante y devolvió todo lo que había ingerido aquel día en la entrada de su casa. Hacia adentro, no hacia el jardín de fuerza. Kylo la sostuvo con firmeza, apartando el vómito de él. Por suerte no le roció… Pero no podía decir lo mismo del parqué de su casa. Rey volvió a vomitar y él puso los ojos en blanco.
-Menos mal que de normal no vomitabas…
