Predilection

Can't get enough utsukushii mayonaka [No puede ser suficiente En la hermosa media noche

Don't let me down hashiritsuzukete mo mata [No me dejes caer Yo seguiré corriendo hacía ti

One more night nigerenai no wa dare [Una noche más ¿Quién es el que no puede escapar?

Kizukitaku mo nai sono shinjitsu Yo sólo deseo saber la verdad

o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

Capítulo 7. Confianza

Una verdadera tormenta de arena se había desatado. Las ráfagas de viento azotaban con brutalidad en todas direcciones, haciendo imposible ver a la distancia. Podían sentir en todo su cuerpo el doloroso y veloz golpe de la fina arena que parecía abrir pequeñas heridas en su piel.

-¿¡Qué demonios es esto!?- gritó Ino muy preocupada por sobre los rugidos del huracán. Sus amigos aún estaban en el campamento y en peligro, ella lo sabía: Los que habían llegado en busca del kazekage no eran otros que los malditos bastardos que le arrebataron a su padre.

Se estremeció cuando sintió al pelirrojo abrazarla fuertemente contra su pecho, haciéndola escuchar claramente sus latidos acelerados, su agitada respiración…todo en conjunto logrando tranquilizarla. El joven levantó una mano y creó un escudo de arena para resguardarlos de la tormenta.

- Gaara-san…-

-Debemos volver al campamento enseguida- le interrumpió fríamente, pero ella se abrazó más a su cuerpo, provocándole escalofríos- ¿Qué…qué pasa? ¿Cuál es tu problema? ¡No puedes quedarte aquí, tonta. No es momento para tener mied…!

-¿¡Es que acaso no se da cuenta!? – gritó Ino con los ojos brillantes y llenos de angustia- ¡Ellos vienen por usted! ¡No puede ir! ¡Desean matarlo y usted está entregándoseles fácilmente…!-

-¡Son mis hermanos los que están allá!-

-¡Y allí también están mis amigos!- estaba exasperada- Todos estamos en peligro, pero su seguridad es más importante. ¡Es el kazekage! Si muere, las esperanzas de sus hermanos y las de su aldea caerán también con usted! – Ino acercaba sutilmente su rostro al suyo mientras el intentaba concentrarse inútilmente- Ellos no pueden darse el lujo de perderlo, Gaara san…ni yo tampoco-

-Hablas como si en verdad te preocuparas por mí-

-Sí, lo hago- murmuró ella con una leve sonrisa- Por favor, permanezca lejos del campamento por su propio bien. Yo iré a ayudarles a sus hermanos y a mis amigos, no se preocupe, yo…- el escudo comenzó a fragmentarse, y ambos contuvieron la respiración cuando ésta estalló dejándolos a merced de la tormenta.

-¡Ino!- exclamó él abrazándola con fuerza, pues a su alrededor todo era caos. Ambos se aferraron fuertemente al otro cuando observaron cómo del suelo empezaban a surgir cinco lúgubres figuras, todas semejantes a espectros envueltos en sucias vendas, ropajes rasgados y con horribles máscaras de tela.

-Kazekage-sama, lo estábamos esperando - habló sombríamente uno de ellos. Pero el pelirrojo se mantuvo inexpresivo – Ahh, pero mire nada más… creímos que estaría solo, pero veo que trae muy buena compañía, mi señor ¿Acaso ella es parte de su escolta armada?- se carcajeó el sujeto - No sabíamos que le gustaran las pequeñas zorras, escuálidas y paliduchas de Konoha, Kazekage-sama-

Ante aquel insulto, el muchacho sintió su sangre hervir y velozmente levantó su mano conjurando su técnica- ¡Sabaku Kyū¡ - exclamó atrapando con la veloz arena a tres de los hombres en su ataúd del desierto. Gaara sonrió:– Haber si para la próxima se lo piensan mejor antes de desafiarme, malditos bastardos ¡¡Sabaku Sōsō'!! (Funeral del desierto)-

Pero grande fue su sorpresa del shinobi de ojos aguamarina cuando apretó su puño y escuchó risas en lugar de gritos de dolor y agonía. La arena comenzaba a harinearse sobre sus enemigos, liberándoles ilesos de la técnica. Todo en contra de la voluntad del antiguo portador de Shukaku. 'Imposible. Ningún otro ninja puede controlar la arena como yo, peor aún… no hay nadie que pueda sellar mi técnica de este modo ¿Qué demonios son estos sujetos?'

-¿Sorprendido, mi señor? ¡¡Pues que pena. Nos ha subestimado y eso que nosotros veníamos tan bien preparados para usted!!- se regodeó otro colocando sus manos sobre la arena, invocando desde el suelo unos enormes picos de arena sólida que arremetieron contra los dos jóvenes ninja.

Gaara en un impulso empujó lejos a la rubia para salvarla, sin embargo, esto le dejó sin tiempo para protegerse del feroz ataque. De modo que el impacto fue recibido directamente en su pecho y fue lanzado varios metros lejos. Ahora que él no tenía la armadura de Shukaku era vulnerable, y por ello tres enormes heridas se abrieron en su torso a causa del punzante ataque.

-¡¡Gaara-san!!- exclamó Ino yendo a atenderle pero éste le espetó con rabia paralizándola en el acto-

- ¡Quédate ahí! ¡Te prohíbo que vengas!-

El arenero rompió en carcajadas – ¡No se distraiga por esas simplezas, Kazekage-sama! No pensé que esa pequeña mocosa fuese tan importante para usted ¿Acaso es su amante, mi señor?-

Gaara maldijo por lo bajo poniéndose lentamente de pie.

-En principio, usted era nuestro único objetivo, mi señor. Pero al parecer, su deliciosa acompañante también merece un trato especial, ya que ella nos será de mucha utilidad. ¡Baiu, encárgate de esa mocosa!-

-¡Hai!- El aludido levantó una mano y sumergió a Ino en la arena, enterrándola firmemente en el suelo hasta la altura de los hombros, imposibilitándole cualquier movimiento. Baiu se acercó y le jaló de los largos cabellos dorados obligándola a mirarlo. Gaara intentó arremeter en ayuda de la joven pero su adversario bloqueó todos sus ataques. El arenero no solo dominaba la arena tan bien como él, si no que hasta parecía leerle sus movimientos.

-¡Pero que delicia de mujer! No tenemos como tú aquí en el desierto, muñeca…- comentó Baiu lujuriosamente sacando un kunai y llevándolo al cuello níveo de la florista - Me pregunto, si corto ese exquisito cuello tuyo…¿Habrá alguna reacción en el impasible kage del viento? ¿Quieres que lo averigüemos?

-¡Entréguese, Gaara-sama!- reclamó el que parecía el líder - ¡Si no lo hace, en este mismo segundo daré la orden y Baiu la desollará, usted decide, Kazekage-sama. Su persona…o la seguridad de su deliciosa acompañante-

Gaara se quedó estático, y Baiu viendo la duda en sus ojos, optó por pasar el kunai suavemente por el cuello de Ino, dejando una marca roja que dejó brotar un hilillo de sangre, la rubia kunoichi jadeó de dolor y el pelirrojo gritó:- ¡Ya basta! ¡Me entrego, pero deben liberarla, a ella y a lo demás!-

-Sabia decisión, Kazekage-sa…¿Qué es esto? - Baiu no pudo continuar pues una gran marioneta había aparecido detrás suyo para apresarlo con finos hilos de chakra que lo arrastraron al interior del cuerpo de madera de la marioneta, encerrándolo.

-Kan…Kankurou…-gimió el joven kage del viento al reconocer las marionetas de su hermano mayor entrando en el campo de batalla y desarmando a sus adversarios. Sigilosas se habían arrastrado hasta allí para poder emboscarlos saliendo como fantasmas de la tormenta.

Pronto el marionetista llegó a su lado jadeando y magullado, sus ropas estaban rasgadas, pero su cuerpo parecía estar bien, agotado pero bien- ¡Al fin…di con ustedes!- exclamó dejando inconciente al último arenero y aflojando sus hilos de chakra- ¿¿¡¡Puedo saber en qué pensabas al enfrentarte con esos sujetos!!?? ¡No deberías estar perdiendo el tiempo, tienes que marcharte, no podremos retenerlos mucho!-

-No, yo voy ustedes- espetó el más joven haciendo ademán de reiniciar su camino hacia el campamento, pero el marionetista fue más rápido y le tomó del hombro bruscamente empujándolo hacia atrás hasta casi tumbarlo en el suelo-

-¡Kankurou! ¿Qué estás…?-

-¡¡No, ahora tú escúchame!!- gritó con su rostro crispado de furia. El titiritero siempre había sido más alto y más fornido que el shinobi de ojos aguamarina, pero siempre había actuado sumisamente ante su hermano menor, por ser el kazekage. Pero esta vez el castaño había lanzado al demonio todo ese protocolo y el título para reprenderle - ¡Se que quieres ayudar, pero sólo empeorarás las cosas si te quedas. Quiero que vayas al noroeste y que te refugies en los peñascos de Inaka hasta que vayamos a buscarte!-

-¡Ni hablar!- dijo testarudamente- ¡Yo no soy del tipo que se esconde, kankurou, ya lo sabes!-

-¡POR UNA MALDITA VEZ EN TU VIDA HAZME CASO, GAARA!- ante aquellas fuertes palabras el pelirrojo dudó. Nunca había visto a su hermano tan molesto, incluso parecía dispuesto a golpearlo si le contradecía- ¡ANTES QUE SER UN SUBORDINADO DEL KAZEKAGE, SOY TU HERMANO MAYOR, RECUÉRDALO! Y AHORA TE ESTOY ORDENANDO QUE TE MARCHES, OBEDÉCEME-

-No puedo, Temari y los demás…-

-¡Ella desea que te pongas a salvo, y también es tu hermana mayor. Así que sólo por una vez te pido que nos obedezcas como el hermano menor que eres!- La rubia vio como el pelirrojo se tensaba y contraía sus facciones, preso de una lucha interna. Ellos tenía razón– Prométeme que irán por nosotros luego, promételo Kankurou-

-Iremos por ti en cuanto podamos, esos malditos van detrás de ti, nosotros no somos su objetivo, estaremos bien siempre y cuando te marches-

Gaara asintió y en ese instante la arena bajo sus pies empezó a transmitir vibraciones extrañas. Knakurou se volteó y con voz ahogada dijo:- Son muchos, calculo unos 20 hombres. Todo están en el campamento, trataremos de detenerlos para que te vayas sin que te vean - Kankurou tomó sus marionetas y desapareció en la furia de la tormenta.

-Hermano…- El menor permaneció unos segundos sin moverse, para luego respirar profundo y formar cinco sellos con sus manos. La arena formó una enorme esfera sólida sobre ellos, envolviéndoles para luego ser tragada por la arena varios metros de profundidad. El espacio dentro del caparazón se redujo demasiado. Gaara se había arrodillado, mientras Ino se aferraba más y más a su espalda, preocupada de que la arena cediera y les aplastara.

-Tranquila- susurró él- Nos estamos desplazando bajo la arena, así no nos descubrirán

-Yo…yo debería…debería quedarme a pelear con mis amigos-

-¡Claro que no! Tú vienes conmigo- gruñó con los ojos cerrados en busca de mayor concentración, pero era realmente difícil con las manos de la kunoichi en su cuello y con su curvilíneo cuerpo friccionándose al suyo ante la falta de espacio y luz -¡Pero, Gaara-san, ésta es mi misión! ¡Soy una kunoichi, y debería quedarme a…!-

-¡Basta! Tu no eres sólo una kunoichi como las demás, yo no permitiré que te separes de mí ¿escuchaste?

-Gaara-san…-

-Ahora cállate que necesito concentrarme, esto no es sencillo- 'Nada es sencillo desde que no tengo a Shukaku' pensó

o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

El sol ya se había ocultado considerablemente cuando llegaron a los peñascos que Kankurou les había indicado. Ambos estaban más que agotados así que el hecho de ver al fin tierra firme y un poco del ocaso bastó para hacerlos suspirar aliviados.

Las empinadas rocas marcaban el comienzo de un frondoso bosque que se extendía por kilómetros, éste era la frontera del vecino país, que después de las últimas guerrillas había quedado por completo deshabitada dado el elevado número de bandidos y exiliados que rondaban esos lugares como sus tierras, haciendo casi imposible que cualquier shinobi transitara por allí.

Gaara una vez hubo deshecho por completo su técnica, cayó de rodillas sobre la mullida arena, respirando pesadamente mientras se sujetaba el costado herido. Ino se acercó a él considerablemente preocupada. Las ropas de los dos estaban manchadas con la sangre del antiguo portador de shukaku, sumado a sus rostros cansados, sucios y magullados. De los dos, el que peor se veía era el pelirrojo….

-Guárdate la compasión para otra persona ¿Quieres Ino? - le dijo de muy mala manera. No toleraba verla con esa mirada de lástima, le desesperaba, él era quien la protegería… no tenía porqué ser diferente.

Ino frunció el ceño y se acercó- Hay que curarlo-

-Voy a estar bien, sólo necesito reponer mi chakra, nada más- gruñó sentándose para examinar las heridas en su pecho. Eran finos y profundos cortes que ya le habían hecho perder mucha sangre.

-No, eso no es verdad, sólo mírese, está herido de gravedad- dijo ella sin poder reprimir un sollozo de impotencia- ¡No es momento para que actúe así! ¡Estamos solos, sin saber si los otros estarán bien, sin comida, sin refugio, y tenemos que contar el uno con el otro para sobrevivir! Le pido que no desconfíe de mí ahora-

Estaba tan alterada que las lágrimas la traicionaron y comenzaron a agolparse en sus ojos. Él notó enseguida esto y rió por lo bajo:- Sabes que llorando no conseguirás nada ¿verdad?-

-¡No estoy llorando!- mintió Ino luchando contra las traviesas lágrimas que pugnaban por salir- Es solo que…estamos solos y no podemos estar tranquilos porque los areneros nos están buscando y usted…no confía en mí. Si queremos salir de esto, necesita confiar en mí, prometo que no lo defraudaré…solo deseo ayudarlo -ella se sentó a su lado y colocó delicadamente una mano sobre el pecho lastimado del joven haciendo que éste respingara- confíe en mí…como yo he llegado a confiar en usted, Gaara-san – susurró dejando que sus ojos soltaran un par de lágrimas.

Él ante esto no pudo permanecer impasible y con cierto temor llevó su mano hasta la pálida mejilla de la rubia, secando su mojada piel, ella se sobresaltó ante aquel contacto tan suave, tan íntimo, tan cálido…– Te dije que de nada serviría que llores-

-¡Que no estoy llorando!- sollozó ofendida, pero el sonrió de lado -Sí, si lo estás- realmente le divertía verla tan obstinada como siempre, acarició inconciente la tersa mejilla y suspiró- Estás haciendo todo este escándalo solo porque deseas curarme ¿verdad?

-Sí… así es- tartamudeó

– Entonces bien, dejaré que me cures, pero para de llorar- dijo resignado alejando su mano de su mejilla. Ella sonrió radiante a pesar de estar despeinada, manchada con sangre y con sus mejillas sucias…seguía siendo tan bonita como él solo la sabía mirar.

-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!- un grito femenino retumbó entre los peñascos asustando a los dos shinobis que con presteza se pusieron de pie y en posición de defensa ante cualquier enemigo. Miraron hacia arriba, en donde vieron como unas rocas se desprendían del peñasco y caían arrastrando con ellas a una persona, al parecer la que había gritado.

Ino corrió y saltó tomando entre sus brazos a aquella persona para desviar su horrible caída hacia unas zarzas con pequeñas espinas que eran mucho mejor que impactarse contra las duras rocas. La rubia sujetó con presteza la cintura de la víctima y cayeron fuertemente en las zarzas.

-¿Estás bien? –preguntó el joven kazekage acercándose a examinar a las dos jovencitas tumbadas en los arbustos. Ino se había hecho varios cortes en las piernas debido a las espinas pero estaba contenta de haber salvado a aquella persona, que de cerca, había resultado ser una joven de unos 15 años.

-Lo lamento…lo lamento mucho…- balbuceaba ésta tratando de salir de las zarzas y ponerse de pie. Gaara por primera vez se fijo en los rasgos de la chiquilla. Era pequeña, de largos cabellos negros, tez trigueña y ojos chocolate, con un largo vestido verde oscuro, ahora arruinado por las espinas- De verdad que lamento importunarles de esta manera, pero es que no pude evitar sentir curiosidad, y escuchar su conversación…perdonen-

-Tranquila, no pasa nada- murmuró Ino siendo ayudada por el pelirrojo para ponerse de pie- Pero ¿Quién eres tú y qué hacías aquí?-

-Soy…soy Murakami Usagi. Mi familia vive cerca de aquí. Por accidente…vi como ustedes surgían de la arena, en esta parte del desierto, controlar de ese modo la arena, es un mal presagio. Creí que tal vez pudieran ser parte del grupo que estaba con Hikaru-no-nissan, quizás…pusiesen saber algo de él- murmuró apenada- ellos son los únicos que controlan la arena a voluntas ¿Acaso conocen a mi primo?-

Gaara frunció el ceño- No, para nada. Es la primera vez que oigo de él-

-Ya veo…- musitó la morena-entonces, disculpen las molestias

-Murakami…- dijo el joven Kazekage escudriñando más de cerca de la joven, perturbándola – Dime ¿No serán acaso aquel clan que fue expulsado de Suna? Se de un clan Murakami que tenía sus raíces en la aldea pero que por intentar derrocar al cuarto kazekage con tácticas insanas, fueron exiliados al desierto -

-Bueno…esos fueron mis abuelos y otros familiares - reconoció tristemente la muchacha- Pero ahora sólo vivimos mi padre, madre y hermano en esta parte del desierto- Por un momento ella centró su atención en el pecho ensangrentado del pelirrojo y comentó:- ¿Sabe, señor? La señorita tiene razón- dijo dirigiéndose a Ino- debería curarse esa herida de inmediato, y ya que dicen no conocer a Hikaru-no- niisan y me han salvado de esa caída…creo que lo menos que puedo hacer es curarle esa lesión-

-¿Eres una ninja médico?- preguntó la rubia con curiosidad

-¡Ohh por Kami-sama, no! Mi madre conoce mucho de hierbas medicinales, y yo también he aprendido. Aunque no somos ninjas, solemos ofrecer nuestros servicios a aquellos viajeros que pasan por aquí-

-Entiendo, perdóname por sacar juicios tan apresurados- se disculpó la Yamanaka- Entonces, dices que tu familia acostumbra a ayudar a los viajeros ¿verdad? ¿Crees que podrían ayudarnos por favor? Prometemos pagar sus servicios-

-Desde luego, que sí. Mi casa constantemente se abre al calzado viajero- sonrió- Mi casa no queda lejos, está del otro lado del peñasco, está dentro de las rocas, como subterránea para evitar a los bandidos que frecuentan estos lugares, espero no les moleste que no tengamos mucho, es una casa humilde-

-No, para nada. Apreciamos mucho tu ayuda - dijo Ino tomando al pelirrojo del brazo para ayudarle a caminar. La pequeña morena saltó y encabezó la marcha por un pasaje entre las rocas, seguida de cerca por ambos shinobis-

- Sabes? Puedo caminar solo, no es necesaria tu ayuda - gruñó avergonzado el muchacho tratando de zafarse del agarre de la rubia-

-¡No! Claro que es necesario. Yo estoy bien, déjeme ayudarlo- dijo testaruda apretando más los brazos del pelirrojo sobre sus hombros-

-Puedo saber … ¿Porqué nunca haces lo que yo te digo?-

-Porque siempre lo que me pide hacer es irracional-

-Eso no es verdad. La única irracional y terca eres tú-

-Ahh entonces si así están las cosas…con usted ya somos dos, ¿verdad, Gaara-san?- remató la florista. El Kazekage suspiró resignado y luego desvió la mirada, estaba frustrado pero igual conmovido profundamente por aquellas astutas respuestas de la rubia. Era una mujer excepcional, y vaya que le tenía muy intrigado…

o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

Aún no podía creer que todo eso pudiese estar excavado en la dura roca de los peñascos. Aquel lugar estaba bien escondido de los ojos de los viajeros, si no fuera por la estricta guía de la pequeña morena de seguro se hubiesen perdido. Pues para llegar a la casa de los Murakami habían pasado por un intrincado número de pasadizos entre las rocas, todos entrecruzados y muy similares entre sí.

El primero había sido hacia la derecha, el segundo a la izquierda, de nuevo izquierda, un cruce de tres caminos en el cual tomaron el del medio, luego pasaron un arbusto extraño, camino hacia la derecha, derecha, izquierda otra vez…Gaara había intentado retener en su memoria el camino, pero había sido inútil, todo el trayecto era un laberinto. Eso sin mencionar que todo era igual, el paisaje sin duda era el mismo, las mismas rocas, los mismos arbustos.

Realmente se habían sentido muy aliviados cuando por fin vieron una entrada tallada en la piedra que empezaba en una escalinata que descendía al corazón de los peñascos. El pasillo era oscuro mientras seguían descendiendo hasta que fueron acogidos por la luz de una antorcha en una habitación circular.

-¡Oto-san, Okaa-san, tadaima!- saludó la joven ingresando en el recibidor subterráneo iluminado desde el alto techo con lámparas de aceite, en su interior tenía un inmobiliario normal de una sala familiar, sofás, armarios, tapices y mobiliario para el té.

-¿Usagi? Ya es muy tarde ¿Dónde estabas?- reclamó una voz varonil desde un pasillo que salía de la sala. Al instante un hombre con espesas patillas canosas y barba oscura surgió del pasaje sorprendiéndose al encontrarse con su hija llena de arañones en su ropa al lado de aquella extraña pareja- ¿Quiénes son ellos?

-Ahh no lo creerás, Oto-san. Estos jóvenes son ninjas de Konoha. Se extraviaron y fueron atacados por unos bandidos mientras realizaban una misión, apenas escaparon de ellos y por eso el joven está muy herido. Además no fue solo eso…cuando los encontré la señorita me salvó de una horrible caída, y talvez me hubiese lesionado algo s no fuese por ella. Decidí que debía agradecerles trayéndolos a casa para al menos curarles las heridas y si es posible hacerles pasar aquí la noche porque no tienen a dónde ir- -

-Usagi…no se que podrá decir tu madre- dijo gravemente el hombre-

-Oto-san…no podemos echarlos, ya ha oscurecido y no saben donde estará el resto de su equipo, fueron separados en el ataque-

El hombre arrugó el ceño y se pasó una mano por la barba - Disculpe, Murakami-sama…solo deseo contar con los conocimientos de su esposa para poder curar a mi compañero, solo eso. En cuanto sus heridas hayan sido vendadas nos marcharemos para no causarle molestias- dijo dulcemente la rubia kunoichi dando un paso tímido ante el canoso sujeto. Gaara le miró sorprendido, esa actitud tímida, temerosa no era para nada algo de ella…pero era algo que no tardó en comprar el afecto paternal del padre de Usagi –Así que sois ninjas de Konoha ¿eh? He escuchado mucho sobre esa aldea-

-Cosas buenas espero- dijo con fingido temor la kunoichi, recibiendo como respuesta una amplia sonrisa de parte del padre de la morena- Así es, jovencita. Han sido cosas buenas. En especial desde que supe que Tsunade- hime había aceptado el título de Hokage, es una gran mujer sin duda, sus conocimientos médicos no tienen precedentes-

-Precisamente, estamos complacidos de tenerla con nosotros, ha sido una gran ayuda para nuestra aldea. En lo personal es todo un modelo de mujer, una excelente kunoichi, con gran fuerza, envidiables habilidades médicas y una gran belleza, es un modelo que deseo imitar sin duda-

-Ahh veo que aspiras a mucho ¿eh? Me parece estupendo, eres una adorable jovencita con las metas bien definidas -rió de buena gana abrazando a su hija- Bien, supongo que no habrá ningún inconveniente con dejarles quedar esta noche. Pasen por favor, Usagi-chan les traerá ropa limpia, podrán asearse y luego curaremos sus heridas, desde luego que no se irán a la cama con el estómago vacío, compartirán nuestra mesa ¿les parece?-

-Muchísimas gracias, Murakami-sama. Ahh pero que descortesía la nuestra no nos hemos presentado adecuadamente- dijo Ino luciendo sus refinados modales, hizo una leve reverencia y añadió:- Yamanaka Ino, para servirle a usted y a su familia. Quizás mi apellido le suene por mi padre, Inoichi-sama. Él en su juventud hizo varias expediciones a esta parte del país en sus misiones-

-Mmmm…si el apellido me suena, pero nunca tuve el placer de conocer a su padre, Ino-san-

-Una lástima, de seguro ambos se hubiesen llevado muy bien- sonrió ella ahora tomando ligeramente el brazo de Gaara- Éste es mi compañero, su nombre es….es…Nara… Shikamaru, sí así es, Nara Shikamaru, hemos sido camaradas desde hace mucho-

Gaara le miró atónito un segundo creyendo que quizás Ino hubiese enloquecido, pero ella le fulminó con la mirada obligándolo a seguirle el juego mientras hacía una leve reverencia- Nara Shikamaru a su servicio, Murakami-sama-

-Ya recuerdo…Nara y Yamanaka son clanes de Konoha ¿verdad? Son clanes de gran renombre incluso en esta zona olvidada de Dios, pero bueno…teniendo tan buenas referencias será un placer tenerles aquí. Mi nombre es Murakami Enji, espero sea grata su estadía aquí-

o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

-¿¡Puedo saber qué demonios fue eso que hiciste allá!?- estalló por fin el exaltado Kazekage ahora recostado en las limpias sábanas blancas de la habitación que le habían preparado. Del otro lado de la recámara estaba Ino doblando la muda de ropa que le habían dado- ¿No piensas contestarme?-

Ella se giró molesta para encarar al pelirrojo, éste tragó saliva ruidosamente. Odiaba que ella le mirara así, mucho más cuando traía el cabello deliciosamente suelto, mojado y aromatizado con exquisitos perfumes herbales- ¿Acaso no es obvio? – preguntó ella tranquilamente- Infiltración-

-¿Infiltración?- repitió él acomodándose en las mullidas almohadas y desacomodándose la yukata, dejando su abdomen al descubierto al igual que su recién vendado tórax- ¿ A qué te refieres?-

- ¿Acaso no se lo enseñan a las kunoichis en Suna? En Konoha es algo básico que toda mujer ninja debe aprender- explicó ella- Es usar los dotes femeninos a favor del equipo. Ejemplo: Por si no lo notó Enji-sama tiene cierta admiración por la Gondaime, y eso me llevó a sospechar que conocía sobre los clanes más fuertes de Konoha. Lo único que hice fue ganarme su confianza al decirle cosas adecuadas, o al menos…diciéndole lo que él deseaba oír…y ahora mírenos, estamos secos, limpios, usted con sus heridas curadas y con un lugar donde pasar la noche. Todos ganamos-

-La verdad…en Suna no enseñamos eso a nuestras ninjas, fue muy difícil solo lograr que se las admitiera en las academias, y nunca ha habido cursos exclusivos para ellas- comentó el pelirrojo revolviéndose nuevamente en las almohadas

-Machistas- refunfuñó ella- Temari-san debería dirigirlos, ella es muy diplomática, seguro que tendría muchos conocimientos que impartir-

-Si, quizás- balbuceó para luego quedarse en silencio. Ino al notar esto se acercó sigilosamente a él y se sentó en la orilla de su cama mirándole con ternura, ternura que le provocó escalofríos al kazekage, no estaba acostumbrado a tale muestras de…¿afecto? ¿Ella sentía afecto hacia él? No podía saberlo - Está preocupado por ellos- afirmó la rubia- Sé que lo está, y yo también lo estoy, pero…yo confío en sus habilidades y se que estarán bien-

-Ah…-Gaara suspiró agotado- La verdad, eso no es todo lo que me inquieta ¿sabes?-

-Entiendo…¿desea decírmelo?- preguntó Ino colocando inconcientemente su mano en las vendas del muchacho, éste al sentir la calidez de la joven no pudo evitar sonreír levemente-

-No creo que sirva de mucho. No hay nada que puedas hacer - negó cerrando los ojos y perdiéndose en una serie de recuerdos. Entre ellos la manera en que no había podido hacer nada para ayudar a Ino, y en cómo esos rebeldes habían logrando anularle sus técnicas. Lo habían dejado indefenso, como a un niño pequeño-

-Talvez no pueda hacer mucho para aliviar sus angustias, pero pondré toda mi voluntad en ello si tan solo me lo permite – dijo ella reparando en que su mano estaba precisamente sobre el corazón del shinobi, podía sentir a la perfección cómo los latidos del joven se aceleraban más y más y la florista se sintió avergonzada ante ello. Intentó quitar su mano pero la de él no se lo permitió y la volvió a presionar contra su pecho, con lentitud, con suavidad, con anhelo…- ¿Ga…Gaara-san?-

-Te dije que los formalismos no me gustan- susurró entrelazando sus dedos con los de Ino- Si en verdad quieres aliviar mis angustias…podrías comenzar por decir mi nombre…¿Qué dices?- preguntó mirándole fijamente

La Yamanaka no sabía que hacer, aquellas orbes aguamarina la atraían irremediablemente a él, era antinatural resistirse, era inhumano poder decirle que no- ¿En verdad le importa mucho que le llame por su nombre?-

-Así es, yo te llamo por el tuyo ¿Porqué tu no puedes por el mío? ¿Acaso no te gusta que te llame por tu nombre…Ino?- el saboreó su nombre con deleite mientras veía como ella se sonrojaba ante la forma seductora con la que lo repetía- Dime, Ino…¿acaso es tan difícil llamarme por mi nombre? Deseo escuchar como suena-

-Usted ya lo sabe, sus hermanos lo llaman así todo el tiempo- intentó bromear, pero la fija mirada aguamarina no se lo permitió. Gaara se enderezó sobre las almohadas quedando a escasos centímetros de la joven y ella respingó-

-No es lo mismo, quiero escuchar cómo lo dices tú…-

-¿Por…porqué?- murmuró la kunoichi entrecerrando los ojos incapaz de alejarse de él-

-Porque deseo que lo hagas- musitó cortantemente- Hazlo-

-Si…- Gaara no atinó a reaccionar cuando finalmente los labios cálidos de la florista hicieron presa de los suyos, rápidos, sigilosos, imperiosos…en un impredecible e inevitable roce que desencadenó mil y un descargas eléctricas en ambos. Lentamente sus prejuicios y preocupaciones fueron cayendo uno a uno mientras él se sentía empujado contra las almohadas, y llevaba su mano libre a enredarse en los dorados y largos cabellos de la rubia.

Ella estaba ahí, besando sus labios como si se le fuera la vida en ello…un inocente roce, que pronto pasó a ser más que ansioso para ellos. El acarició su mejilla con tortuosa lentitud y ella dejó que su cuerpo apresara el del pelirrojo contra la mullida cama. Ella le estaba matando, sólo con el hecho de comportarse tan posesivamente con él…bastaba para matarle…Era por eso que ella le fascinaba, no era como las demás mujeres que se cohibían en su presencia, ella no le temía, quizás hasta poco le respetase, pero era eso mismo lo que lo enloquecía, ese aire indómito…ese algo que no comprendía y que escapaba a todo lo racional que él conocía…

Por su parte Ino disfrutaba aquel contacto que había ansiado desde el día en la posada, había deseado repetir aquel beso que había sido accidental, aunque ella tuviese que provocarlo esta vez. Lo recordaba así de cálido, igual de desesperado…

No supo cuánto tiempo pasó hasta que sus miradas se encontraron de nuevo, asustados…y complacidos…a la vez

-Yo…yo no…- gimió la rubia completamente sonrojada mientras se alejaba de él como si quemase. AL fin había reparado en el hecho de que ella le había besado ignorando por completo lo que él deseaba. Quizás ni siquiera quería responderle ¿Significaba eso que se había rebajado? Ino negó con la cabeza – Lo lamento yo…

-No es necesario que te disculpes- le cortó él aún con los labios entreabiertos, en espera por más, aún sabiendo que ya no era posible, pero sorprendido por la intensidad con la que ella le había besado – no es necesario…tampoco que te marches-

-Creo…creo que sí…debo…hacerlo- balbuceó ella poniéndose de pie y acercándose a la puerta con pasos temblorosos-

-Ino- le llamó él, pero ella no se volteó y detuvo su mano en el picaporte de la puerta- En verdad…no deseo que te marches-

-¿¡Ino-chan!? ¿Estás con Shikamaru-san? Ven, vamos a dormir, recuerda que debemos compartir habitación- anunció la voz de Usagi desde el otro lado de la puerta- ¡Date prisa por favor!-

-lo lamento pero debo irme-

-Si, entiendo- murmuró él aún anonadado, escuchó la puerta rechinar al abrirse pero no la escuchó cerrarse. Miró hacia la entrada topándose de lleno con el apenado rostro de la rubia, sus mejillas sonrojadas, sus ojos brillantes y una tímida sonrisa- Buenas noches, que descanses…Gaara- musitó suavemente antes de cerrar la puerta.

Verdaderamente esa noche, el pelirrojo pudo dormir tranquilo después de escuchar aquellas hermosas palabras salidas de la boca de la rubia kunoichi.

o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

To Be Continue…

Kyaaaaaaaaa¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Y bien? XD que opinan? O.O muy cursi? Yo creo que no . A mi me gusto mucho (ojitos de borrego) XDD ahhh como amo esa pareja, realmente son el uno para el otro, ustedes entienden. Ahh y muchísimas gracias a mis queridas lectoras que se toman la molestia de dejarme review para subirme los ánimos después de cada capítulo mil gracias por dejarme sus sugerencias y apoyar a toda la asociación de gaainoadictas S. A xDDD:

Mari-ChinpokomonGracias por el review. Y descuida, trataré de poner a Gaachan más como personaje principal . Me halaga mucho saber que también me sigues con ese fic, y sip al parecer es el destino XDD a pesar de que es largo T-T debo admitir que es una de mis obras maestras. ¡Gaara rulez!

vikiiSeee…Kazekage-sama sexy xD – Gracias por el lindo review¡¡ Ahh y muchisimas gracias por esa aclaración o.oUu podría haber muerto ¡noo! T-T descuida, tu consejo es más que bien recibido, me alegra que te intereses tanto en el fic

Requiem From the DarknessYo también amo el shikaino O.O pero pruebo con cosas alternatives XDD…como ser el lindo y sexy pelirrojo O.o en lo personal creo que Ino pega con cualquiera XD es como el ketchup (salsa de tomate) O.O puedes ponerla con todo XD

L.I.TGracias por el review, y perdona que no pudiera subirlo el treinta T-T problemas con la maldita conexión otra vez, espero que esto compense arigatou¡¡

Tomoko Uzumaki Hyuuga (XDD que gusto me da leer tus reviews, jjeje siempre me subes los animos y el ego jejej, perdoname por no estar a tiempo el 30 O.O culpa del Internet T-T, espero compense tu infinita paciencia, sigues siendo mi mejor lectora Tomoko-chan

omtateloConcuerdo contigo, esos son los momentos de oro T-T me encanta la intriga jejeje, gracias por tu review y por leerme )

tomoyosita (Gracias por tu mensaje, es lindo saber que te los has leido todos de un saque , espero no decepcionarte con esta neuva entrega, muchas gracias¡¡¡

Umeko-chanComprendo, el estrés de las clases T-T muerte al sindicato de maestros¡¡ XDD pero es gratificante saber que mientras yo me relajo escribiendo tu te relajas leyendo XDD es un relajamiento recíproco O.O vaya terapia eh?

Bueno, con esto concluye el fanfic, ahh y les pido que sigan dejando review T-T no crean que es en vano porque yo realmente aprecio sus mensajes, yo tambien soy lectora y se que a veces es cargoso dejar review :P pero recuerden XD hacen muyy feliz a una persona cuando lo hacen :)

Nos vemos de aquí a una semana XDD prometo actualización para el próximo fin de semana T-T ya no digo fecha porque mi conexión me falla

Se despide Sami-chan¡¡¡