Capítulo 7. El Plan
Chikane
Ha pasado casi un mes desde que iniciaron las clases en el instituto, los días pasan como cualquier otro a excepción de la ausencia de Sei, por más que analizó la situación no logro comprender por qué se fue tan precipitadamente…
Aquella noche…
Unos pequeños golpes a la puerta de mi habitación lograron sacarme de mis pensamientos, "adelante" fueron las únicas palabras que pronuncie antes de que Sei abriese la puerta y cruzara a pasos agigantados toda la habitación.
–Chikane, dentro de unas horas tomaré un avión. Sé que es precipitado pero no tengo opción. – al principio creí que estaba mintiendo hasta que note la decisión en su mirada.
–De que estas hablando? Apenas llevamos un día de clases y ya te vas lejos de mí? – Esta no era la primera vez que sucedía algo como esto, aunque en parte ya estaba acostumbrada a su constante ir y venir, no me esperaba que fuera tan pronto.
–Lo sé y en verdad lo lamento, pero te prometo que volveré esta misma semana. – Pronunciadas aquellas palabras, me abrazo muy fuerte y salió de la habitación.
Cerré el cuadernillo donde escribía los deberes de cada integrante del consejo estudiantil y me levanté del escritorio, camine hasta una de las ventanas principales donde recargué mi espalda y mire fijamente hacia la puerta de entrada, de alguna manera esperaba ver a Sei ahí esperándome… A cambio de eso pude notar aquella melena dorada agitarse con el viento, no hacía falta ver su rostro, pues aquel listón rojo que trataba de contener aquella furiosa melena dorada solo podría ser…
– Himeko… – Desde aquella noche en que ambas coincidimos en el jardín, no hemos tenido más que encuentros ocasionales que no pasan de saludos formales. Seguía su caminar con mi mirada, hasta que se detuvo casi a la entrada del instituto y dando la vuelta pude ver como hacia señas con sus manos mientras que su rostro se iluminaba con una sonrisa angelical, segundos después una chica llego a su lado, Saotome Makoto, en tan poco tiempo ellas ya eran amigas inseparables y yo no he cruzado de los buenos días…
Un suspiro de cansancio mezclado con fastidio se liberó de mi interior causando un ligero alivio a la pesadez de mi cuerpo.
– Qué es lo que la tiene tan preocupada Chikane? O debería preguntar… Quién te tiene preocupada? – Reconocí de inmediato la voz, era Otoha que había entrado al salón y había tomado asiento en el escritorio.
– No sé a qué te refieres Otoha, solo estoy tomando unos minutos de descanso. – Le respondí sin dejar de observar como Himeko y Saotome se alejaban del instituto
– Vamos Chikane, sabes que conmigo no tienes que actuar ni ocultar lo que sientes por Kurusugawa Himeko.
– Insisto en que no entiendo nada de lo que estás diciendo. – Fue hasta que las perdí completamente de vista que regrese a tomar asiento en el mismo escritorio donde se encontraba Otoha.
– Te conozco desde que eras una niña y puedo darme cuenta de cada una de tus acciones y movimientos involuntarios, cada vez que estas cerca de ella tu cuerpo se tensa y tus movimiento se vuelven torpes.
–Eso es una locura, nunca he actuado así.
– Si lo has hecho, pero ambas sabemos que nadie te puede superar hablando de guardar las apariencias. Pero además de eso, hay algo más que te preocupa, y si no me equivoco tiene que ver con Sei.
– Ella ha estado ausente por casi un mes, no conozco los motivos por los que ella se fue, solo sé que está bien por los mensajes de texto que me manda…
– Te apetece tener una charla sobre ese tema?, aún es temprano y yo ya he terminado con mi trabajo. Puedo esperar a que termines el tuyo.
– No te preocupes por hoy ya he terminado. – Alinee perfectamente los cuadernos en el escritorio mientras me levantaba de aquella silla.
– Perfecto, entonces vamos a mi casa? O prefieres algún otro sitio?
–Tu casa es perfecta – Guarde los documentos que tenía en el escritorio en mi bolso y ambas caminamos fuera del instituto.
Sei
– Natasha, hasta cuando voy a tener la información que te pedí?, ya va casi un mes que estoy en Estados Unidos.
– No desesperes, mañana temprano la tendré.
– Has dicho eso desde la semana pasada! Bien sabes que no debo de retrasarme mucho tiempo, te he contado mi situación y aun así tú! – Me di cuenta que estaba levantando demasiado la voz cuando los demás clientes de la cafetería me veían intrigados. – [...], Perdón Nat…
– No te disculpes, sé muy bien por qué haces todo esto y por eso te estoy apoyando. Mañana tendrás toda la información que me pediste, por ahora solo se paciente.
– Acaso tengo otra opción? – Tome el celular y lo primero que pensé fue en mandarle un mensaje a Chikane, hace ya 4 días que no le informo de cómo estoy… y es que ¿Qué puedo decirle al respecto?...
Himeko
– Vamos Himeko, al paso que vas se acabara el instituto y no serás capaz de sostener una conversación con Miya-sama.
– Es que no me atrevo, cada vez que estoy con ella me pongo nerviosa…– Solo recordar la forma en que actué en nuestra primer platica me llena de vergüenza, no creo poder verla a la cara sin sentirme tan apenada.
– Himeko, HI-ME-KO, vamos, no puede ser tan difícil pronunciar mi nombre, o si?
– Señorita Kurusugawa, creo que se está comportando inapropiadamente, además de seguirme sin mi consentimiento!
– Una disculpa por lo último, pero que tiene de malo que yo quiera que me hable de tu y no de usted?, Sinceramente, la culpo a "usted" por rescatarme hoy en la mañana, por llevarme a la enfermería, hablar con mi profesora, y por causar confusión en mi…
– De que estas hablando Himeko, si a leguas se nota que le interesas a Miya-sama!, es cierto que su presencia inspira respeto y admiración, pero nunca buscaría intimidar a los demás, para eso está Sei, ella sí que intimida bastante. Aunque últimamente no la he visto... Así que ánimo Himeko! Aun tienes esperanzas!
– Pero Mako, no sé qué decir cuando la veo… Me pongo tan nerviosa que ni los "Buenos Días" me salen natural… Ella ha de pensar que soy una tonta.
– No exageres, cuando la veas dile: "Miya-sama cásese conmigo" o "soy toda suya" o aún mejor! "Hágame suya toda la noche"!
– Mako! Que cosas dices!? –Le di un ligero codazo para que dejara de reír, pero al parecer mis expresiones solo lograban aumentar más sus carcajadas.
– Vale, me excedí un poquito, pero tienes que admitir que la mayor parte de lo que dije es cierto. – Ella me guiño como sabiendo algo de lo que paso en la enfermería durante el primer día de clases, y yo no pude quedar roja de la vergüenza–. Aun así no te preocupes Himeko, te prestare todas las revistas sobre citas que tenga, además de compartir mi vasta experiencia.
– Por lo que me has contado no creo que tengas la suficiente experiencia como para enseñarme...
– Por supuesto que la tengo! Es más, podría escribir un libro!
– Ooohh.. Entonces tienes demasiada experiencia con chicas?... Vayaaaa... que guardadito te lo tenías.
– Qué? No espera! No quise decir eso!, aaah! Himeko deja de decir cosas que se puedan malinterpretar!
– Lo has dicho tu Mako, tienes tanta experiencia que podrías escribir un libro. – Oculte una ligera risita con la manga de mi chaqueta, cuando de pronto tuve un ligero recuerdo – Libro… Libro… Dios Mío! Hoy tenía que devolverle su libro a miss Kisaragi! Ah… ah… AHH! Debo de regresar de inmediato al instituto, aun puedo alcanzarla!
– Himeko espera!, Hey Himeko! A dónde vas?
– De regreso al instituto!. Si me apresuro aun puedo alcanzar a Miss Kisaragi!
– Espera Himeko!
Casa de Otoha / Chikane
La casa era pequeña pero muy acogedora, en el primer piso se encontraba la cocina, la sala y un pequeño comedor, mientras que en el segundo piso se encontraba dos recamaras y el baño. Yo preparaba el café mientras que Otoha cortaba la tarta que había preparado.
– Espero que te guste la tarta.
– Estoy segura de que me encantará. – Decidimos sentarnos en la sala para poder hablar tranquilamente, después de todo aun teníamos todo un día por delante.
– Chikane, que es lo que te preocupa?
– Son muchas cosas que ni siquiera sé por dónde comenzar, por una parte está mi familia y por otra mi vida personal.
– De nuevo tienes esas dudas con respecto a Nicolás?
Me quede callada, pues conocía perfectamente los sentimientos de Otoha por mi hermano, si le confesaba la propuesta que me hizo sabía que la lastimaría. – Desde hace un tiempo he visto cambios entre la relación de Nicolás y nuestro padre, nunca ha sido buena, eso ambas lo sabemos pero... Nicolás ha cambiado.
– Quizá solo ha madurado, ya sabes que las mujeres maduramos mucho antes que los hombres, lo que nunca debes de dudar es que Nicolás te adora, eres su linda hermanita.
Otoha tomo la taza con ambas manos y bebió un poco. Yo solo la observaba... – Su linda hermanita... Si tan solo me viera con esos ojos...
Por favor Chikane, ven conmigo, vivamos lejos de toda esta farsa de "familia perfecta", creemos nuestra propia familia… Yo te quiero…
Deje escapar un suspiro ahogado por un pedazo de tarta que probé, mastique lentamente mientras Otoha me observaba callada, como si intentará leer mis pensamientos.
– Si sigues suspirando dejaras escapar toda tu vida.
– Otoha... Que es el amor?
Ella dejo a un lado su tasa de café y se acomodó en aquel viejo sillón, llevo su mano hasta la comisura de su labio y miro fijamente un pequeño estante de libros viejos, después de unos minutos me miró fijamente y dijo...
– "El amor es, más bien, una confluencia de dos vidas, que se unen con el afán de fundirse, confundirse en una sola." Manuel García Morente. – Sus palabras resonaron como un increíble eco en mi interior, mi cerebro trabajaba en su máxima capacidad para encontrar lógica en aquellas palabras mientras que mi corazón las acogía y las meditaba en silencio...
– Otoha! Tengo que contarte algo sobre Nicolás, y yo… necesito decírselo a alguien... – Solté aquellas palabras de imprevisto, necesitaba hablar de aquello... Pero un ruido proveniente de la entrada impidió que siguiera hablando. Otoha se levantó de su lugar y caminó hasta la ventana echando un pequeño vistazo entre las cortinas.
– Al parecer tenemos visitas... – Por mi parte eche un fuga vistazo y para mi gran sorpresa era Himeko...
– Que hace ella aquí... – El nerviosismo se escuchaba en mi tono de voz y Otoha lo notó de inmediato.
– Vino de visita quizá? – Las palabras de Otoha me provocaron una mezcla de sentimientos en el interior que poco a poco fueron subiendo hasta mi pecho hasta llegar a mi garganta haciendo un nudo casi imposible de tragar. Me di media vuelta y tome la tasa de café y el plato de postre y me fui a la cocina.
Momentos antes / Makoto
– Himeko, espera! – Al fin la pude alcanzar y la tome del brazo. – Himeko, no has considerado entrar al club de atletismo?, cuando te lo propones puedes ser muy veloz.
– Mako no tengo tiempo, necesito devolver el libro que me presto Miss Kisaragi, me dijo que hoy lo necesitaba con urgencia.
– Himeko, a esta hora lo más seguro es que Miss Kisaragi este ya en su casa.
– Y ahora que voy a hacer… Ella me dijo que era muy importante que hoy le devolviera el libro…
– Tranquila Himeko, esto tiene solución, te llevare a su casa.
– En serio? Mako como sabes su dirección?
– Cuando entrenaba en las vacaciones sufrí una que otra herida y Miss Kisaragi fue muy amable en ayudarme en atenderlas.
– Y que esperamos, llévame por favor!
En casa de Otoha / Makoto
Pude ver como Miss Kisaragi nos observaba desde la ventana, atrás de ella una sombra se movía alejándose cada vez más, logre identificar la silueta y no había duda de quien se trataba, de inmediato regrese la vista a Miss Kisaragi y ella sosteniendo una sonrisa me guiño el ojo, no cabe duda que ella había planeado este "casual" encuentro.
– Himeko, me tengo que ir de urgencia, ya sabes cómo regresar así que nos vemos mañana en clases!
– Pero que dices Mako, no voy a tardar solo le entregare el libro.
– Buena suerte con eso – No deje que hablara o que pudiera contradecirme, simplemente me fui corriendo dejándola en manos de miss Kisaragi, después de todo ella sabe lo que hace.
Otoha
Saotome se dio cuenta de mis planes, no me sorprende, ella es una chica muy lista, todo iba de acuerdo al plan, abrí la puerta antes de que Himeko volviera a tocar.
– Señorita Kurusugawa, que sorpresa verla, pase, no se quede ahí afuera. – La anime a pasar a la sala y le ofrecí una rebanada de tarta, ella no se pudo negar por que adoraba los postres. – Y bien señorita, que la trae a esta su casa?
– Miss Kisaragi… una disculpa por no devolverle el libro en el instituto, pero sinceramente lo olvidé…– Ella bajo la mirada en señal de vergüenza ante tan pequeño descuido.
– No se preocupe Himeko, oh... disculpe mi atrevimiento, pero puedo llamarla por su nombre? – sabía perfectamente que Chikane estaba escuchando desde la cocina y que llamar a Kurusugawa por su nombre le haría hervir la sangre, después de todo ella no ha podido lograrlo.
– Claro que sí, después de todo la aprecio mucho. – Himeko me sonrió como solo ella sabe hacerlo y podía asegurar que Chikane moría de los celos que esa situación le provocaba, y al parecer estaba en lo correcto cuando se escuchó un ruido desde la cocina.
– Que fue eso?
– No te preocupes Himeko, lo más seguro es que fue el gatito, ha de estar haciendo travesuras en la cocina.
– Oh! Te refieres a aquel gatito que me metió en problemas el primer día?
– El mismo! – No pude evitar soltar una risita al pensar en la relación Himeko-Gatito-Chikane que se estaba entablando en ese momento. – Hablando de aquel dia… dime Himeko, has vuelto a ver a tu salvadora?
– Emm… en algunas ocasiones… – Pude notar en seguida como se sonrojaba, definitivamente Himeko sentía interés en Chikane, pero cómo es posible que estas dos no se atrevan a más.
– Y qué tal va su relación?,Ya se escapan juntas en la noche o aun no pasan del saludo matutino? – Himeko me miro intrigada, quizá preguntándose cómo es que yo sabía tanto pero al mismo tiempo su mirada expresaba sorpresa.
– Yo no… es decir…
– No te apenes Himeko, ambas sabemos lo que paso en la enfermería, me refiero a tu sueño exi…– Himeko se levantó rápidamente de su asiento y no dejo que terminara la frase, en este punto sabía que Chikane estaría además de intrigada, celosa y nerviosa, lo suficientemente desesperada por saber que iba a decir.
– Miss Kisaragi, le ruego que por favor no termine esa palabra, lo que paso aquella vez fue algo realmente vergonzoso que aun no entiendo cómo fue posible. Por lo pronto muchas gracias por la tarta, estuvo deliciosa, le devuelvo su libro, estuvo muy interesante y con su permiso me retiro. – Ella camino hasta la puerta para retirarse, hasta que la tome por el brazo y la detuve.
– Espera Himeko, no quise ofenderte, déjame remediar la situación, lo compensaré.
– No necesito ninguna compensación, muchas gracias. – Antes de que abriera la puerta me apresure a contradecirla.
– Deja al menos que te acompañen a tu casa, insisto. – Regrese a ver a la cocina y con toda la tranquilidad dije…– Chikane, podrías hacerme el favor de acompañar a Himeko a su casa?
Himeko
Pude ver como de la cocina se asomaba aquella silueta que no me dejaba tranquila ni en mis sueños, era ella, Chikane estaba en la casa y había escuchado todo lo que miss Kisaragi y yo habíamos platicado, agradecí a todos los Dioses por haber interrumpido a tiempo aquella charla. Pero al mismo tiempo sentía como mi mundo temblaba, Chikane había tomado su bolso y caminaba hacia mí, me miraba fijamente y me sentía atrapada en aquellos hermosos ojos….
– Será un placer Otoha…– La voz de Chikane término por sumergirme en aquel mágico sueño del que no quería regresar…
Continuara….
