DISCLAIMER: Los personajes de la caricatura no son míos. Pero la trama definitivamente si lo es.
*Nos leemos al final.
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.-La Miseria di un Arlecchino-.
.-Capítulo VI-.
.-Tre maschere singola faccia-.
(Tres máscaras para una sola cara)
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"Conforme pasaban las cosas me daba cuenta del gran error que estaba cometiendo. A pesar de que estaba logrando un gran avance para conseguir mi meta, el precio que tendría que pagar una vez lográndolo sería muy alto. Ya que la mentira siempre terminará siendo descubierta con la verdad, provocando así que me hunda en aquel profundo hoyo que yo mismo fui cavando con mi incompetencia. ¿Cuántas máscaras tendría que seguir poniéndome para alcanzar mis anhelos?, ¿Cuántas personalidades serán suficientes para conseguir mis objetivos?, ¿Cuál identidad era la indicada para tener la aprobación de ella?... ¿Qué máscara te parecerá adecuada a mí, mi dulce angiolleto?"
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Los chillidos de las ratas que caminaban por las esquinas o grietas de las paredes me hacían recordar el lugar en el que me encontraba. El olor putrefacto me lo confirmaba y la tenue vista de unas celdas oxidadas pero con un guardia al final del pasillo me decía que no dejara de tener en cuenta que estaba en un calabozo, y que el sol amenazaba con ocultarse entre las montañas dejándome totalmente a oscuras.
Eso, definitivamente era un gran problema para mí. ¿Cómo me sería posible seguir escribiendo este ridículo legado de mi patética vida relatado en cartas? Si no conseguía una vela, terminaría por mandar a la mierda los papeles arrugados y entonces así, se me jodería la oportunidad para que un desafortunado se halle con mi intento de autobiografía.
Sabía que no era buena idea todo esto. ¿A quién le importaría la vida de un condenado? Yo nunca hice algo que en realidad valiera la pena para ser recordado… Por algo me matarían y por algo, mi muerte no le pesaría a nadie. Ya que desde ese momento de mi captura, no volví a ver a las pocas personas en las que yo confiaba.
¿Qué si en donde estarán? No tenía ni la menor idea. Tal vez ni siquiera sepan que estoy capturado o tal vez ni siquiera se preocupan por mí porque no les importo. Y si fuera el segundo caso, no los culparía, la verdad.
Fue mi decisión terminar así. No culpo a la gente externa, porque ni siquiera culpo a mi captor. Ya que fui yo quien se ganó todo lo que me está pasando en estos precisos momentos. Con mis decisiones de idiota y todas mis caras bien lavadas de cretino.
Toda mi vida he tenido tantas facetas, y cada una era para cada cierta persona. Pero, a quien más herí y de verdad me arrepiento de haberlo hecho, fue a esa chica que alguna vez juré nunca lastimarla. Solo imagínense que sucedió…
Mis planes para llamar su atención como arlequín siempre terminaban fracasando. Mis planes de un Brick vago, harapiento y pobre solo le causaban lastima. Y mis planes como su admirador secreto, solo la terminaban ilusionando de un falso yo. Un yo fabricado para que ella cayera a mis brazos porque lo único que quería era amarla y que ella también lo hiciera conmigo…
¿Cómo es que logré llegar a interpretar a todos esos personajes para mostrárselos a mi pobre angiolleto a quien solo la confundí, defraudé y al mismo tiempo la alejé de mí?
Pero, me tenía bien merecido aquel rechazo. Porque si las cosas sucedieron como ahora es porque el único culpable fui yo. A decir verdad, somos nosotros los únicos que estamos pendientes de nosotros mismos, porque el hombre es un ser egoísta. Y yo fui un egoísta al no tomar en cuenta como se sentiría mi amada…
No la culpo si se sintió usada por mí, aunque realmente esa no era mi intención.
Solo mírenme; Destrozado, sin apoyo y sin su cariño. Lo he perdido todo y solo me quedaba el consuelo de que algún día alguien hallara mis cartas y las leyera para que no cometiera de los errores que cometí… O quizá, que usara esas hojas viejas y amarillentas para quemarlas y alimentar el fuego de la fogata para que se calentara sin tener que soportar mis estupideces.
De cualquier forma, llegué a pensar que serviría seguir escribiendo.
¿Para distraerme y que no pensará que mi muerte llegaría pronto?, ¿Para recordar esos bellos y horribles momentos de mi pasado?...Puede que sean ambas. Y por eso, sigo aquí escribiendo sin parar de lo que se me permita antes que mi celda quede en penumbras y no pueda ver nada más. Solo podría imaginar a las ratas pasando a mí alrededor si no pedía al menos una miserable vela para iluminar el suelo que no estaba tan húmedo para que yo siguiera con lo mío.
Pero nadie iba a traerle una jodida vela a este preso. Ni un maldito fósforo que sirviera por lo menos de consuelo.
Llegué a un punto en donde me acomodé en una esquina en dónde la poca luz del sol, o de la luna, o de lo que fuese, traspasaba por los huecos de la prisión en la que estaba y me permitía ver para seguir con mi historia. No me importó sentarme en aquel charco de agua enlodado, solo me concentré en escribir y mantener las hojas en mis piernas procurando que estas no se mojaran.
Ahora solo suelo ver los párrafos de tinta que se notaban con claridad ante mis ojos y me reprocho a mí mismo por haber tenido aquel don con las palabras, aquel don por mi manera de expresarme en letras.
Conquisté poco a poco a esa dama pelirroja de orbes rosados, hija de un hombre importante de Venecia y puede que también de otros lugares de Italia. Conquisté a esa mujer llenándola de versos románticos y por lo tanto, con una identidad falsa.
Sin embargo, aquí lo único sincero que le di a Bombón, fueron mis palabras, mis intenciones, y mis actos.
Y aunque ella me odie y me desee muerto, yo aun así hasta mi punto final la seguiré amando. Ya que no puedo olvidarla, no puedo y nunca podría.
Y por todo el amor que aún le tengo a esa doncella, por todo lo que pasé en mis últimos momentos de vida, seguiré con esto hasta que mis manos se cansen de sostener esta pluma o que me llegue la hora para que comiencen con mi ejecución.
Así que, cumpliendo la promesa que me he puesto y que estoy dispuesto a cumplir, sigo con mi larga y al mismo tiempo corta anécdota…
Aquella mañana aun del año 1582, era algo tan común y normal, fresca por la temporada y ajetreada por los preparativos que se estaban llevando a cabo. Y es que apenas faltaba un día para aquel carnaval de la ciudad.
Ya mañana sería el día en el que me topara con Bombón y me presentaría ante ella como si de un noble se tratase… Porque a decir verdad, eso es lo que le había dicho.
Puede que estés en desacuerdo con mi mentira, querido lector, y eso resultaría siendo lo más lógico y probable. ¿Quién en su sano juicio aparentaría tener algo que no tiene solo para conquistar a una mujer? Pues, deja que te responda esa pregunta; Yo. Y cualquier ser humano que desee algo con fervor.
Pero vamos, ¿creen en verdad que un huérfano sin herencia tenga mucho que darle a una Utonio?
Sabía que cometía un error, estaba realmente, precipitándome demasiado. Pero no pensé en mucho cuando le describí mi inexistente posición social. Solo me había dejado llevar por el momento y cometí aquel grave y fatal error de decirle que era un hombre con posesiones importantes.
Pero claro, no significa que por haber escrito eso, quiere decir que yo vea a Bombón como una interesada, no, claro que no. Pero, teniendo en cuenta como eran las escoltas que seguramente la acompañarían mañana en el festival, no la dejarían acercarse a un pobre desgraciado. Por esa razón, quise ganar más ventaja, porque me imaginaba a donde iban las relaciones que quería el Dogo para su querida hija, ya que, este no permitiría que su linaje fuera manchado por un tipejo como yo.
Por eso le dije mi primera mentira. Porque el revelarle que era un don nadie, había menos probabilidades de que yo me acercara a ella.
Sin duda, estaba más que dispuesto a seguir con esa farsa si me era posible. Al tener un buen amigo como Boomer, me facilitaría el trabajo, por ello, me encontraba hablando con él acerca de mi siguiente movimiento en la jugada, estaba seguro de que me apoyaría y que no me defraudaría, porque él era verdaderamente un amigo…
—No. Vete al diablo…
Retiro lo anteriormente dicho. Boomer será más caballero que yo, pero igual, era un hijo de…
— ¿¡Por qué?! —Pregunté irritado por la respuesta que me había dado aún maldiciéndolo internamente. — ¡Es solo presentarme como un familiar tuyo y que me prestes un traje elegante para mañana!
— ¿No crees que estás llegando muy lejos? —Preguntó exasperado. —No podrás ocultarle por siempre que no tienes ni apellido… Ese tipo de cosas se descubren muy fácil.
—Solo para mañana en la noche…—Seguí insistiéndole manteniéndome muy firme y decidido. —Solo necesito presentarme muy formal ante ella y después veré que hago para…
— ¡Es que yo no te voy a permitir que le mientas de esa manera! —Boomer alzó la voz y me miró fijamente a los ojos. —Si en verdad la quisieras como dices quererla no le hubieras mentido diciéndole tal barbaridad.
—Ya te expliqué porque le dije eso…—Dije sin desviar mi mirada de la de él, de forma retadora. —Y sé que es una locura, pero al menos trata de ponerte en mi lugar y así me comprenderás.
—No quisiera estar en tu lugar. —Me dijo de manera tajante y despreciativa. — Y nunca me atrevería a eso que estás haciendo.
—Claro que no lo harías... porque eres un cobarde. — El rubio me fulminó con la mirada y empezaba a desesperarse conmigo. Se notaba porque volvía a hacer esos gestos tan típicos, pero a pesar de que yo le conocía muy bien cuando tenía esos arranques, yo comprendí al instante que esta ve lo estaba logrando sacar de sus casillas, y vaya que eso era totalmente difícil cuando se trataba de ese chico, ya que Boomer era verdaderamente la persona más paciente que conocía… Pero yo le arruinaba esa reputación por mi manera terca y altanera.
—Por mi haz lo que desees. —Contestó por fin después de un incómodo silencio que puso tenso el ambiente. Últimamente tenía frecuentes discusiones con el chico de ojos azules, que todo eso comenzaba a convertirse en rutina. —Solo que a mí no me involucres. Seguiré entregando tus malditas cartas, pero de ahí no pasa a más.
Y así, abandonó la habitación dando un portazo, dejándome solo y con un humor insoportable porque no sabía cómo iba a salir el problema que me había metido porque no contaba con la negación de Boomer.
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— ¿Me ves cara de niño noble y mimado? No seas imbécil. Sabes que soy el último a quien pedirías ese ridículo privilegio. —Butch me miraba desinteresadamente mientras estaba jugando distraídamente con su daga estando sentado en una silla y recargando los pies sobre la mesa. Me encontraba en casa del susodicho, pidiendo el favor que el otro no quería hacerme. —Además, a la rubiecita lo prometerás pagarle y estar en deuda con él siempre, pero conmigo sabes que es distinto.
Tenía razón. Butch era un cabrón. Por eso no le pedía favores a pesar de que le había dicho que con todo este asunto, concurriría a su ayuda.
— ¿Y quién dijo que te quería para que me dieras un título de noble? —Le pregunté sin importancia mientras estaba de brazos cruzados. —Solo quiero que me prestes dinero.
— ¡Ja, pero claro! Que conveniente. — Me contestó sarcásticamente. —No soy tu bolsa de monedas payaso de quinta. Además no he tenido ganancias. No he tenido encargos.
—Al menos se gana más siendo un mercenario que un arlequín. —Dije encogiéndome de hombros mirándolo de reojo.
—Entonces, conviértete en uno. —Me dijo con simpleza mientras seguía jugando con aquella daga entre sus dedos. —La paga puede llegar a ser más placentera y sobrevives con esa suma de dinero por unas semanas. Claro, si no te lo terminas gastando en un par días en cosas inútiles… Pero tú sabes, la tentación es enorme.
—No me interesa. Estoy bien con lo que hago. —Contesté.
—Bien, entonces ¿por qué no te vas de este lugar y buscas a un rey al cual servir? Sabes cómo ganan esos bufones…
—Sabes muy bien que pienso de los bufones. No soy un vil trapo de la realeza que manejan a su antojo. —Él me miró y me mostró una sonrisa ladina.
—Bueno, en algo concuerdo contigo. Yo tampoco le serviría de esa manera a un sujeto así. Los aristócratas son tan despreciables. Suerte que vivimos en una república y no un reino…
—Que por cierto, aun así carezco de esa suerte, porque por si se te ha olvidado, estoy aquí por una razón. —Dije de manera segura.
—No tengo nada que darte ahora. —Me dijo un poco frustrado el chico de ojos verdes. —Prueba la suerte que buscas con alguien más.
Lo miré fulminándolo con la mirada. ¿Justo era ahora cuando no había a quién recurrir? Entonces, cuando comprobé que no lograría nada pidiéndolo por la buenas, entonces opté por hacerlo a mi manera, y eso implicaba retar al asesino que estaba pasivo aun entretenido con su daga, ignorándome por completo.
—Oh, bueno, supongo que al no poder conseguirme el dinero que necesito para comprarme un traje decente, tendré que resignarme y olvidar a Bombón. —La verdad, es que aquello solo lo decía con la intención de llegar a mi cometido. Butch me escuchó pero no se inmutó.
—Lastima por ti. —Me dijo Butch sin importancia.
—Si… Pero bueno, así son las cosas. Y es una lástima porque realmente quería salir con ella. Pero bueno, habrán otras…—Continuaba con mi táctica mientras no despegaba la vista del moreno.
—Mujeres hay muchas. —Continuó contestándome Butch.
—Oh sí, pero la duda de ahora es… ¿Cuál sería la indicada? —Después de decir aquello, me puse en pose pensativa a lo que Butch continuaba ignorándome. —Vaya, ahora que me acuerdo… Si hay una chica interesante.
El pelinegro seguía en lo suyo. Pero yo no me rendiría hasta provocarlo.
—Hay una en especial. Y es algo linda, quizá intente algo con ella. Después de todo suelo hablarle bastante bien.
—Provecho. —Me decía sin seguir importándole mucho.
—Bueno, la invitaré a salir. Tal vez logré bastante con ella. —Hice una ademán de irme, pero antes de salir por la puerta me giré y miré a Butch. —Oye Butch, tu que también concurres a la chica… ¿Hoy atenderá el bar?
Victoria. Había tocado el punto débil de aquel rudo mercenario.
— ¿Qué has dicho? — Me miró con el ceño fruncido. Había detenido abruptamente la rutina que tenía con aquella daga y ahora la sujetaba con fuerza.
—Bellota es un buen partido, ¿no lo crees? Tal vez logre algo…—Listo. Con aquel comentario había provocado la furia de aquel sujeto quien me había aventado la filosa daga y que ahora estaba enterrada en el marco de la puerta.
Suerte que era ágil y pude esquivar ese cuchillo. Si no, me encontraría desangrándome por el cuello…
—Cabronazo…—Dijo entre dientes levantándose de su silla. Yo solo sonreí altaneramente y no me moví de mi lugar. —Bien sabemos que eres de lo peor, pero no harías eso… No con ella.
Estaba frustrado y se notaba sus ganas de golpearme. Pero yo tampoco iba a dejarme. Pues yo estaba dispuesto a convencerlo y hacerlo creer que si no me ayudaba con la chica que en realidad me interesaba, el también terminaría jodido. Claro que yo jamás intentaría algo con la chica de cabello negro que atendía el bar. Porque bien sabía yo que tanto el animal que tenía frente a mí, como ella, estaban hechos el uno para el otro.
Sin embargo, había tenido que usar este método de persuasión. Solo para dejarle en claro al sujeto que ahora me golpeaba y que yo también tumbaba al suelo, que había prometido ayudarme y que a decir verdad, sería la primera vez que le pedía de su ayuda y solo era por dinero o algo insignificante.
Pero es que el pelinegro era así. Solo velaba por él y se preocupaba por él. Había crecido en un ambiente tan duro y -cabe mencionar- su propio padre no era de gran influencia.
¿Pero que se esperaba de la familia de Butch?
Desde donde yo sabía, está siempre ha sido familia digna de portar armas y matar a cuantos sean necesarios por una buena paga. Ellos eran los mercenarios y estoy seguro que Butch seguía la tradición. Pero eso es más que obvio ya que se trataba del hijo de un hombre igual de peligroso que mi buen y bastardo amigo.
Mojo; Era como era conocido el progenitor del maldito quien me estampaba a la pared y que después yo le golpeaba directamente al estómago sofocándolo un poco.
Mojo era un sobrenombre muy peculiar y que hacia una rima graciosa con su apellido; Jojo.
Butch Jojo. Hijo de aquel hombre al que solo vi una vez y que apenas y recuerdo su nombre, tenía un aspecto peligroso y su rostro inducía temor. Muchas veces le oí decir a Butch que afortunadamente había salido al parentesco de su madre… Pero al parecer, su actitud era igual a la de ese asesino.
Comprendía un poco de los modos del moreno. Vivir una infancia con aquel hombre pudo haber sido… Peculiar.
Y bueno, solo henos ahí peleando como si no hubiera un mañana, donde Butch comenzaba a hartarse y sacaba otra daga escondida en su bota.
La pelea llegaría lejos si no calmaba la furia de este desgraciado…
— ¡Carajo, Butch! — Grité mientras sostenía con fuerza su brazo para que el filo de su arma no llegara y se me fuera enterrado en mi hombro. — ¡Cálmate!
No era lo mío detener peleas como esta, porque usualmente ese era el trabajo de Boomer.
Él me observo directamente a los ojos y solo me empujó bruscamente y me dio la espalda para después enterrar con furia el cuchillo en la mesa.
—Supongo que ya sabes porque dije todo eso. —Dije intentando calmarme como también enfrentarme a él. —No se siente bien el saber que alguien pueda llegar primero, ¿verdad?
Y es que era cierto. Si yo me estaba precipitando a hacer todo esto, era porque no me permitiría esperar a que otro verdadero noble se interpusiera en mis metas y la comprometieran con aquel que le fuera más fácil obtener el consentimiento del padre solo por tener un estatus alto.
Por eso, me metí con la ilusión de Butch. Para dejarle en claro que bien podría pasarle a él lo que me podría pasar a mí, claro, con algunas diferencias.
—Solo te pido que me hagas un pequeño y mísero favor…
Butch dudó por unos segundos. Pero luego suspiró como si así fuera a sacar toda su frustración. Cuando estuvo más calmado volvió a mirarme fijamente a los ojos. Yo estaba más que dispuesto a hacer lo que sea para conseguir lo que quería, y él estaba más que consciente de todo aquello. Por esta simple razón solo negó con la cabeza pero luego me dirigió una sonrisa ladina.
—Jodido demente. —Fue lo único que me contestó. Después de un par de segundos, se sentó nuevamente en la silla y posó su mano en su barbilla con un gesto pensativo, luego de analizar lo que estuviese analizando, se giró hacía a mi muy firme.
—Escucha… Ya mañana es ese absurdo festival, y solo tienes poco tiempo para conseguir tu maldito traje para aparentar ser un noble, ¿verdad? —Calló brevemente para ver que yo asintiera. —Pues bien, no tengo ese tipo de ropa… Y bien sabemos que no tengo dinero como te he dicho. Sin embargo…
Meditó por unos segundos más y desvió su mirada por un corto tiempo, luego volvió a mirarme.
—… Si en realidad estás dispuesto a lo que sea para conseguir lo que me pides, deberás trabajar para lograrlo…
Seguía sin decirle nada. Ya que esperaba a que me dijera todo lo necesario para que llegáramos a un acuerdo.
—Sabes de que va mi trabajo… Y es la única manera más fácil y rápida que se me ocurre para que tengas lo que quieres. —Lo miré sin expresión alguna, pero por dentro estaba más que sorprendido, ¿acaso estaba pensando en lo que yo estaba pensando? Continué sin decir nada, y él siguió hablando. —Brick, no quería meterte en esto, pero ya que estás muy desesperado y estás de terco exigiendo mi ayuda, es la única forma de que así sea…
— ¿Qué es lo que haré? Habla claro. —Dije para que no me diera tantos rodeos al asunto, aunque ya me imaginaba a donde iría todo eso.
—Hoy tendré un encargo…
—Pero si me dijiste que…
—Que no tenía ninguno, lo sé. —Me interrumpió. —Pero no quería decirte porque ya me sospechaba esto desde un principio…
—Entonces, ¿qué es lo que tienes planeado hacer?
—Bueno… La verdad no es para tanto, solo tengo que asesinar a un hombre. —Dijo Butch sin importancia, viendo eso de menos.
— ¿¡Tengo que matar a alguien?! —Pregunté un poco alarmado cuando entré a esa conclusión. A mí la verdad, no me agradaba del todo meterme en esos líos, al menos, aún conservaba algo de principios. Pero Butch ya había perdido toda señal de moral, por eso lo decía con tanta naturalidad. Un mercenario era un mercenario, y este, también se encargaba de trabajos insignificantes –según a su punto de vista- como matar a una persona.
El pelinegro rio de buena gana. Siempre le hacía gracia ver mi reacción de miedo o sorpresa y yo por costumbre lo vi despreciativamente por ello.
—Eres un imbécil, sabes que no te pondría a hacer eso… eres tan marica como para matar a alguien. —Se burló con hazaña y seguí mirándole con desaire por aquel comentario. —Lo que en verdad tienes que hacer, es ir por lo que te importa.
Yo lo miré con extrañeza y él lo notó.
—Quiero decir, que mientras yo me encargó del tipo a quien mataré, tú te encargarás de buscar un buen cambio de ropa. Ya que se trata de alguien importante.
— ¿Entonces robaré a un tipo en su casa mientras es asesinado? —Pregunté alzando una ceja. El oji-verde asintió.
—Como los viejos tiempos…—Dijo con gracia. —Así que no me digas que no te atreverás a hacerlo porque ahí si dudaré de tu demencia.
Reí con gracia y le dediqué una sonrisa ladina. ¿Quién iba a imaginarlo? Nuevamente entraría en ese sucio negocio y sería por esta noche un ladrón. Butch me dirigió la misma sonrisa que le dirigía y mostró su mano para cerrar el trato. Yo acepté la propuesta estrechando mi brazo con el de él.
—Ahora que hemos quedado en algo, ¿podrías explicarme que haremos exactamente esta noche?
Y así, continuando con nuestro descabellado acuerdo, Butch se dedicó a decirme que pasaría. Y vaya que con escuchar cada palabra, no dejaba de llegar al punto en que yo me decía mentalmente que no cabía duda que estaba tan encaprichado con ella.
¿Robar por una mujer?, ¿Estar involucrado en un asesinato por mi amada? ¡Oh, pero claro! Y no cabía duda, que aún faltaban más límites que se me impondrían y de los cuales me encargaría de traspasar.
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Era yo verdaderamente un completo sin vergüenza y fue cuando caí en cuenta que yo no era el indicado para ser el que poseyera el corazón de una bella y delicada doncella como lo era Bombón. Y esto fue porque yo no estaba a la altura. Era un ladrón, estafador, embustero, pobre, muerto de hambre, deshonrado, convenenciero, aprovechado, mujeriego, y todo lo malo que pudiera imaginarse de mí.
He cometido tantos pecados que solo me faltaba de cometer homicidio para que mi alma estuviera condenada a pudrirse en el infierno y que esta no tuviera nunca perdón de Dios.
Era definitivamente todo lo contrario a lo que esperaría mi amada y dulce angiolleto.
Es que yo no era digno de ella y eso estaba claro. Pero aun sabiendo lo más obvio mi terquedad supera mi cordura y me hace cometer las cosas más atroces para cualquier hombre honrado y leal.
Y es que con tan solo haber visto la sangre de ese hombre correr por el suelo para llegar hasta mis pies y manchar mis botas, fue suficiente para que me recordara a donde pertenezco, de qué lado era este simple ser humano. Era ruin de forma indirecta, y el ver como el cuerpo estaba sin vida ante mí, no me inmuté y ni siquiera me había invadido un sentimiento de culpa. Me asombro de mí mismo, una parte de mi quiere ser decente. Pero mi verdadero yo era ruin.
Y es que por eso amaba tanto ser un arlequín. Aquel personaje era para mí algo tan preciado, era parte de mí. Era la única personalidad que sacaba todo lo bueno, porque esta hacía reír, no dañaba a nadie y si lo llegaba a hacer, esto no fue intencional…
Pero a mi amada le desagradaba. Los odiaba y yo no entendía cuál era su razón, no sabía cuáles serían sus motivos y en verdad me era triste. Realmente triste.
Es que arlequín era mi pasión, pero para la persona que se había convertido en alguien importante para mí, lo detestaba.
Mientras yo me refugiaba entre la máscara de arlequín porque era ahí cuando en verdad me sentía diferente, alguien mejor… Ella podría llegar y sentía que me rechazaba de las maneras más viles.
Eso era deprimente. No podía mostrarle el mejor lado de mí, y tampoco podía mostrarle el verdadero Brick porque este resultaba siendo peor… Y fue así como creé a alguien más, alguien mejor y que sirviera de algo para que así yo lograra acercarme a mi amor imposible.
Era un vil mentiroso. Cual sea la máscara que usara con ella, esto terminaría siendo desastroso. Pero a pesar de que estaba consciente de esas posibles consecuencias yo seguía ciego a lo que me deparaba mi futuro, mi destino que con cada avanzar y decisión me guiaba a uno trágico y cruel.
Pero era un humano, cometía errores y no dejaría de hacerlos. No fuimos, no somos y no seremos perfectos. Es nuestro único legado seguro.
Y es que un hombre era realmente peligroso cuando se trataban de sus anhelos, sus impulsos, uno hacía cosas no importando si afectaran a los demás o el mismo con tal de obtener aquello tan querido. Y por esta razón, el amor que emanaba de mí hacía mi amada era un acto de egoísmo y posesión.
El amor era la clara muestra de la locura. La locura era parte de este sentimiento y viceversa.
Y todo ser humano capaz de pensar poseía esto.
Así que, yo era víctima de lo obvio. Ahora estaba verdaderamente condenado por el amor hacía una mujer y por la locura que me marcaba por completo, pues no me importó robar, y casi asesinar a ese sujeto.
Y con la muerte de esa persona, mi vida empezaría a peligrar. Y es que no se trataba de cualquier hombre, tanto Butch como yo estábamos peligrando.
Ya que ese tipo formaba parte del gran consejo. Formaba parte del "consejo de los diez"…
Así que concluí, que más jodido no podía estar ahora.
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*Aquí en México son las 11, así que me he salvado de pedirles disculpas ya que aún es 10 de Junio xD.
Próxima actualización: 17 de Junio.
NOTAS:
Consejo de los diez: El Dogo era en sí un puesto. El trabajo de Utonio era prácticamente representar a Venecia, pero pagaba impuestos como lo hacían los ciudadanos. El cargo del Dogo era como un trabajo, porque a Utonio le pagan por ello. El gran consejo era integrado por aristócratas de alto nivel y el consejo de los diez era el principal organismo ejecutivo. En pocas palabras, tanto Butch como Brick habían cometido un crimen muy grave porque asesinaron a alguien que estaba dentro de esto.
Una pregunta: ¿Si le están prestando atención a los datos históricos que he puesto? A veces se me figura que hasta los ignoran y pues una que se esfuerza en no contarles cuentos fantasiosos absurdos :p jaja y pues, tómenlo como una manera de aprender un poquito de historia xD.
Y bueno agradecimientos especiales y con mucho cariño a:
CallMeEverdeen
Kaoru Ayuzawa
Azur Hartzler
DobexiisDobs
BrickxBloss-Reds
asdesirad
Guest: Thanks for reading my fic. I feel really good in some way, because help you learn Spanish. And yeah, my english is not good yet xD anyway, thanks for your review! (I write this answer in english to make things easier for you)
Lia-senneko
AkumuHoshi
sliper-moon
breathingforsomething
Y eso es todo por ahora nos leemos, ¡gracias por sus reviews!
~Lady.
