Disclaimer: Los personajes pertenecen indiscutiblemente a J.K. y la historia es de RiverWriter. Yo sólo me limito a traducirla

.

.

.

.

.

Capítulo 7:

Draco se habría sentido avergonzado de su reacción por la lechuza que Hermione le envió al sexto día, si alguien hubiera estado presente cuando la recibió. Estaba demasiado maravillado para molestarse en borrar la ridícula sonrisa de su rostro. Ella quería verlo. Lo había invitado a su departamento. Él probablemente habría sugerido otro punto de encuentro porque no estaba muy seguro de poder controlarse estando en su presencia y en su espacio, pero era demasiado curioso, quería ver dónde vivía. Quería saber todo sobre ella.

Como sospechaba, ella vivía en el mundo muggle. No la culpaba, era el único lugar donde podría disfrutar del anonimato. Esa era la razón por la que en un principio la había llevado a un restaurante muggle. Su comodidad era primordial. Pero por suerte para él ella estaba conectada a la red flu, de otra forma no tendría idea de cómo encontrar el departamento. Se presentó en su living a la hora acordada luego del trabajo al día siguiente, para encontrarla de pie, esperándolo.

Lucia hermosa en un vestido rojo sujeto por finos tirantes y ceñido a su pequeña cintura para acabar en una falda completa que terminaba justo sobre sus rodillas y le daba una encantadora vista de su escote. Draco tenía la sensación de que se convertiría en un gran fan de la ropa muggle. Su cabello lucia salvaje y suelto alrededor de su rostro, no parecía estar usando maquillaje y se encontraba adorablemente descalza. No se había arreglado, lucia bien pero casual, no era un encuentro formal.

Fue felizmente tomado por sorpresa cuando ella se paró frente a él y envolvió sus brazos alrededor de su cintura. Tenía el tamaño perfecto para que reposar la barbilla en el tope de su cabeza cuando se acurrucó contra él, sentía que al fin estaba en casa. Su suspiro de felicidad se unió al de él.

"Entonces, ¿esto significa que estás dispuesta a darme una oportunidad?" preguntó en voz alta, incapaz de esperar un momento.

"¿Qué?" carraspeó, "ah, sí, por supuesto," dijo como si fuera la cosa más obvia del mundo, y enterró el rostro en su pecho, "pero primero te debo una disculpa," su voz vacilante se vio ahogada por la tela de su túnica.

"¿Por qué?" inquirió.

¿Qué podría tener a su valiente compañera prácticamente acobardada contra él?

"He sido una cobarde egoísta."

Resopló, ciertamente no esperaba eso.

"¿Tú? ¿La chica dorada de Gryffindor? No creo que nadie sea capaz de acusarte de cobardía, imprudencia quizás," la picó gentilmente, intentando sacarla de su desánimo.

"Pero lo he sido, es sólo que me asustas," gimió.

Se congeló y sus pensamientos comenzaron a correr. ¿Estaba asustada de él? Aquello no debería ser posible, sus instintos debía decirle que estaba a salvo con él. Pero claro que había sido un mortífago, parte de un grupo que activamente esclavizaba, torturaba y asesinaba gente con su estatus de sangre. Ella había sido víctima de esa tortura, y él un testigo, no había hecho nada para protegerla. Su nueva situación no borraba sus pasados, una cosa era ser amigos casuales y otra era confiar en alguien lo suficiente para establecer una relación romántica. Pero dijo que iba a darle una oportunidad, ¿a qué estaba jugando? Afortunadamente ella pareció entender sus pensamientos antes que él se alejara dejándose llevar por la desesperación. Estiró el cuello para mirarlo a los ojos.

"¡No, no de esa forma! ¡Nunca he estado asustada de ti! Sin ofender, pero no te encontraba muy intimidante, 'mi padre se enterará de esto,'" se mofó suavemente, en una sorprendentemente buena imitación de su particular tonillo.

El alivio que sintió fue casi aplastante, ni siquiera le importó que estuviese riendo a su costa.

"¿Así te disculpas?" bromeó.

Ella sacudió la cabeza.

"Lo sé, estoy haciendo un pésimo trabajo. No soy buena admitiendo cuando me equivoco," admitió a regañadientes.

"Bueno, no sé mucho al respecto, no suelo equivocarme," dijo con altivez.

Lo miró, parpadeando adorablemente mientras procesaba aquello.

"Aun eres un completo imbécil, ¿no?"

Sonrió con suficiencia.

"Espero que no estuvieses aguardando por algún tipo de metamorfosis de personalidad," dijo, medio en broma.

"No, no lo haría… quiero que seas tú. No estoy segura de saber quién es aun, pero creo que estoy bastante familiarizada con tu arrogancia. Si repentinamente se fuera sería algo desconcertante. De cualquier forma, trataba de disculparme," dijo con juguetona frustración.

"Continua," dijo con magnificencia, la formalidad opacada por la forma en que la abrazaba contra él.

"Me siento muy cercana a ti, muy conectada. No es lógico, y soy muy dependiente de mi lógica. Me asustó, así que te evité. Pero no era justo para ti, no has sido más que amable y complaciente. Lo menos que podía hacer esa reunirme contigo para charlar las cosas en lugar de hacerte escribir resmas de pergamino, pero ignoré tus pedidos y me oculté. Y lo siento por eso."

Ni siquiera tuvo que pensar al respecto.

"Acepto tu disculpa. No voy a mentirte, me pusiste nervioso. No podía averiguar en qué estabas pensando. Pero no puedo culparte por la reacción que pudiste haber tenido. Tuve meses para hacerme a la idea de que eras mi pareja, y años antes de saber que podría convertirme en una veela. Solo han sido unos días para ti, era de esperarse que necesitaras tiempo para pensar. Sin embargo, ¿puedo preguntar qué te hizo volver en sí?"

Sonrió para sí misma.

"Recibí el buen consejo de confiar en mi magia y mi corazón."

"Se oye como un buen consejo," aceptó.

Inspiró profundamente, para asegurarse que ella estaba, aun, entre sus brazos.

"¿Me estas olfateando?," preguntó, con lo que pareció una risita, aunque no podía estar seguro porque nunca había escuchado a Hermione Granger reír tontamente.

"Acostúmbrate, tengo que asegurarme que estas a salvo, especialmente después de pasar mucho tiempo separados. Si sirve de algo, hueles absolutamente delicioso," concluyó lujuriosamente.

"Tú también hueles bastante bien," dijo, y él se deleitó con la su forma de enterrar el rostro en su pecho, esta vez porque lo quería y no porque intentaba ocultarse.

De repente ella se apartó y lo miró, y él pudo notar comprensión cruzar su rostro.

"¿Es por eso que te veías tan mal cuando viniste a verme la semana pasada, porque habíamos estado lejos mucho tiempo?" preguntó, ansiosa.

Compuso una mueca.

"¿Era tan obvio?"

"Bueno, siempre te ves guapo, nada puede cambiar eso, solo digamos que te veías como yo me sentía antes de rendir mis TIMOS, exhausta y estresada al punto del colapso."

Reprimió el deseo de pavonearse ante la descripción recibida, y simplemente se regodeó internamente de que su pareja lo considerara guapo.

"Eso suena bastante acertado," admitió sin dejar entrever algo mas.

"¡Lo siento!" exclamó, sus ojos muy abiertos y arrepentidos.

"No es tu culpa, amor, no podrías haber sabido y era yo quien permanecía alejado de ti," la tranquilizó, reflexivamente.

"Pero te he estado evitando toda la semana, te he hecho sufrir," se lamentó, "No sabía que eso pasaría."

Su corazón se hinchó, ella era maravillosa, tan compasiva. Era cada vez más claro por qué era su compañera. Nunca había tenido a alguien así en su vida y no se había dado cuenta hasta ese qué era lo que estaba extrañando, ella estaba allí para llenar vacíos y limar las asperezas en su vida. A cambio sería tan fuerte que nada podría pasar sobre él para lastimarla de ninguna forma.

"Por favor, no te preocupes por ello," pidió, atrapándola de nuevo entre sus brazos, y ella sin dudar se acurrucó nuevamente contra él.

Sabía que era una persona cariñosa. Los sacrificios que había hecho por sus amigos eran prueba de ello. Había sido testigo a lo lejos del afecto que el trio de Gryffindor había compartido por años. Si era honesto, los había envidiado. Porque no había tenido mucho afecto en su vida. Parecía que ahora sí pero no se había atrevido a esperar este nivel del mismo tan pronto por parte de ella. Ella podía ser su perdición, pero también podía hacerlo más feliz de que creía posible.

"Te extrañé," admitió en voz baja, mostrándose más vulnerable de lo que jamás había hecho frente a nadie.

"Yo también. Es extraño, ¿no? Digo, no nos conocemos muy bien pero de repente es difícil permanecer lejos de ti."

"Es así como funciona. ¿Por qué querríamos estar separados si se siente tan bien permanecer juntos? Y nos conocemos desde los once, es casi la mitad de nuestras vidas, diría que nos conocemos bastante bien," dijo, concentrado en apartarle el cabello del rostro.

"No, eso es diferente," aclaró, "hemos estado cerca el uno del otro, y siento que sé muchas cosas de ti sólo de observarte, pero no te conozco realmente."

Frunció el ceño con confusión.

"Por ejemplo, sé que eres bueno volando y que jugaste de buscador en Hogwarts. Pero no sé si es porque eres un obseso del Quidditch como Ron, o si es más acerca de estar en una escoba como Harry, o quizás algo en medio. ¡Merlín!" cerró los ojos fuertemente y sacudió la cabeza con vigor, como si intentase alejar algo. Él tuvo que apartarse un poco mientras su salvaje cabello le azotaba, "Realmente he pasado tanto tiempo con chicos adolescentes que el quidditch fue el primer ejemplo que pensé."

Rio ante su aparente disgusto consigo misma y notó que eso probablemente le hablaba de como se sentía respecto al quidditch. Sabía que asistía fielmente a los partidos mientras estuvieron en la escuela pero asumió que había sido más por sus amigos que por ella.

"Bien, tengo uno mejor," continuó, ignorante de sus pensamientos, "Sé que eres inteligente, que tu mejor clase era pociones; pero no sé si es porque era tu favorita, o si solo tenías talento natural para ello. En todo caso, no sé si te gustaba la escuela o solo eras un estudiante dedicado."

"¿Por qué no nos sentamos y te cuento?" sugirió, divertido e incitado por su aparente entusiasmo.

"De acuerdo," aceptó, guiándolo al sofá, "pero quiero hablar de otra cosa primero."

"¿De qué?" preguntó conforme, sentándose y jalándola de nuevo a sus brazos, pero ella se retorció y alejo de su agarre, volteando de manera que se encontraba de frente a él, cruzada de piernas.

"Hablé con Andromeda de esto," hizo un gesto refiriéndose a ellos dos.

"¿Mi tia?" inquirio con sorpresa.

No estaba enterado de que ella y Hermione se conocieran. De hecho, sabía muy poco de la mujer que había sido desheredada por su familia al casarse con un nacido de muggles. Se preguntó distraídamente si ese sería su destino; no que pudiera ser expulsado de la familia Black, él era el Señor Black ahora, pero su padre ciertamente podía desheredarlo, aunque eso lo dejara sin heredero. No estaba lo suficientemente distraído para no notar cómo se mordía el labio con nerviosismo y tuvo que resistir la urgencia se estirarse y evitar que continuara haciéndolo.

"Lo siento, ahora me doy cuenta que probablemente debí pedirte permiso, pero realmente necesitaba otra opinión y Andromeda siempre me ha dado buenos consejos. Pensé que ella sería más objetiva que la mayoría, pese a su relación contigo, es extremadamente imparcial. Además, me dijiste que la herencia de veela es del lado materno de tu familia así que me di cuenta que ella podría tener mucha más información que cualquiera. Ella fue quien me dijo que confiara en mí: en mi magia y mi corazón."

Él estaba bien con cualquier cosa que hubiera ayudado a Hermione a reaccionar, demonios, tendría que enviar un obsequio a la mujer por darle a su pareja tan buen consejo.

"Está bien," le aseguró, "si confías en ella, confío en ti."

Fue una afirmación poco común en él, y una prueba de como su nueva conexión con Hermione lo había cambiado. Especialmente dado que no le importó darse cuenta que había sonado como un Gryffindor.

"Bueno, ella me señaló que todo esto me es más difícil de asimilar porque soy nacida de muggles. No crecí dependiendo de mi magia como tú, así que no me valgo incondicionalmente de ella de la misma forma que tú. Ne es difícil acepta que estamos hechos para estar juntos porque nuestra magia nos une, mientras que tú lo haces automáticamente. Además, corres con la ventaja de haber escuchado historias de veelas y sus parejas toda tu vida, esto es nuevo para mí."

Ella estaba en lo cierto, tenían perspectivas muy diferentes. Pero nunca se le ocurrió pensar que esa perspectiva afectaría la forma en que ella interpretara su revelación. Ahora que lo mencionaba parecía obvio. Le alegraba que tuviera a su tía, que estaba preparada para entender ambas formas de pensar, para guiarla.

"Ella sugirió algo que me gustó. Dijo que deberíamos intentar salir así podemos conocernos de una forma más tradicional. Y hay algo que me gustaría agregar. Me gustaría mantener nuestra relación en secreto por un tiempo, cuando llegue el momento me gustaría poder decir a mis amigos algo más que 'él es una veela, soy su pareja, ta-da ¡estamos juntos!'" explicó, agitando las manos como loca, "Quiero conocerte par entonces y ser capaz de decirles qué es lo que me gusta de ti."

Estaba desconcertado por sus locos gestos y por un momento dudó. Cuando descubrió que era una veela se encontró entusiasmado por la idea de evitar los tediosos y complicados rituales de cortejo que normalmente habría tenido que emprender como sangre pura y vástago de dos prominentes familias. Pero cuando lo pensó de dio cuenta de que a ella no le importaban esos rituales, ¡solo quería ser cortejada y la tonta estaba muy nerviosa para pedírselo! También se enfadó momentáneamente por la idea de mantenerse en secreto, pero entonces pensó que el secretismo significaba que podía tenerla para él antes que los idiotas con los que se asociaba interfirieran. Y eso sonaba simplemente perfecto.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

N/A: ¡Hola, bellas personas! Muchas gracias por continuar apoyando esta historia, especialmente aquellos que se han tomado el tempo de dejar un reviews, leo y aprecio cada uno de ellos. Me disculpo por no responder ninguno esta semana pero ha sido una de esas semanas de "las desgracias nunca vienen solas" en casa, empezando por la gripe estomacal. Nos estamos recuperando pero asumí que todos ustedes preferirían que concentrara mi aun limitada energía en actualizar. ¡Disfruten!

N/T: Me gustaría agradecerles por aguardar pacientemente esta actualización, sé que prometí no demorar y que no tengo excusa para ello. Pronto empiezo la universidad y estoy algo ocupada finiquitando algunos asuntos, así que no estoy en condiciones de sentarme a traducir, pero haré lo posible para seguir actualizando. Mil gracias por los reviews, favoritos y alerts.