Primero que nada, quería agradecerles a Monsetziita y a Gladys por siempre dejar reviews, amo sus comentarios :).Gracias a todos los que se toman un rato de su tiempo para leer, significa muchísimo para mí, enserio.


Capítulo 7: ¿Juegos del destino?

Narra Blaine

No lo dejé terminar la oración. Prácticamente me lancé al armario a buscar un bolso y empezar a preparar todo. Kurt, una vez más, no se iba de mis pensamientos. Era todo lo que esperaba de este viaje. Encontrarlo y no dejarlo ir, no de nuevo.

Pasé el día entero hecho un manojo de nervios y ansias. Dudas, preguntas e infinidades de miedos me consumían por dentro. No podía controlarlo, de ninguna manera.

Las horas pasaban lentamente, demasiado lento, casi como una eternidad.

A eso de la una de la madrugada, finalmente el sueño me venció y caí rendido en la cama.

La lluvia golpeaba fuertemente sobre el piso de cemento y seguía oscureciendo rápidamente con la llegada de la noche, pero eso no era ninguna clase de impedimento para ninguno de los dos. Íbamos felizmente agarrados de la mano, y yo me sentía seguro, me sentía más completo que nunca. Era él todo lo que había esperado todos estos años. Kurt era todo lo que necesitaba.

Cuando llegamos a la esquina, frenó y quedó enfrente de mí. Su frente casi apoyada en la mía, y, en ese momento, cuando vi esos ojos casi hipnóticos, azules con fragmentos verdes, fue cuando entendí que él era todo lo que necesitaba para ser feliz, para encontrar todo ese amor que no pude tener en estos casi diecisiete años. Lentamente, casi como una caricia, levantó mi mentón para así poder verlo directamente a los ojos, y casi como un susurro, pronunció "No te rindas, el destino está a nuestro favor esta vez". Me dio un lento y tierno beso y sentí como todo a nuestro alrededor se desvanecía.

Desperté sobresaltado. Estaba acostumbrado a soñar con Kurt, pero no esta clase de sueños. Generalmente eran pesadillas, ¿pero esta vez? había sido todo lo contrario. ¿Será una señal? era lo único que podía llegar a pedir. Ya había vivido la desilusión, el dolor y la resignación. El tiempo me había hecho saber esperar, pero a pesar de no saber nada de él, no lo pude olvidar; y aunque a veces me parece que ya llegó todo a su final, que hace un año ya que no lo veo, y que no podía fiarme de unos simples sueños, no puedo saber cómo hacer para aprender a vivir sin él, sabiendo que hay alguien como Kurt en algún lado, y que no tengo la posibilidad de conocerlo por completo, de saber de él, de amarlo como merece.

No puedo convencerme de que no es para mí, no puedo. Algo dentro de mí me grita desesperadamente que no me rinda, que lo voy a volver a ver y me va a dar una oportunidad, pero por otro lado tengo un miedo completamente desalentador. ¿Y si no se acuerda de mi? es lo más probable. ¿Y si me buscó? casi imposible.

Hay días en los que me quiero perdonar y creer que voy a curarme con el tiempo, que voy a escapar de este infierno, renunciar a él, aceptar que no fue hecho para mí, quisiera continuar, pero una vez más, no puedo.

No sé si algún día vuelva a verlo, y, por alguna razón, no es fácil haberlo perdido.

Después de los que parecieron ser siglos, acomodamos los bolsos en el baúl de su camioneta y salimos hacia Port Beach.

Usualmente al viajar duermo, pero no pude pegar un ojo en todo el camino con el sólo pensar de que podía llegar a verlo. Tres meses iba a estar en Port Beach, y sabía muy bien que incluso si lo veía un sólo día de esos, iba a tener una razón para no dejar de pensar en él por otro año entero. Ese era el poder que Kurt tenía sobre mí. Increíble.

Todo seguía exactamente igual a como estaba un año atrás: el cartel que indicaba el final de la ruta y daba la bienvenida a Port Beach, cada uno de los edificios y casas, los negocios, la galería, y esa era una de las cosas que me gustaba más del lugar. Es un lugar muy sencillo, nada de lo ostentoso a lo que estoy acostumbrado en Westerville, y sobre todo, muy tranquilo.

Al abrir la puerta del "hotel" sentí como todos los recuerdos me recorrían casi como un huracán por dentro. Donde sea que miraba, ahí estaba el. Una vez más, la mente me estaba jugando una mala broma.

El parque del hotel estaba, como todo lo anteriormente mencionado, intacto. No era tanto un hotel, era más bien una mezcla entre casa de campo o country y casa de verano. Era un terreno muy espacioso, al entrar podías observar diferentes "casitas" o departamentos pegadas una a la otra; eran aproximadamente cinco o seis, y estas daban a un parque enorme, que en el centro contenía una pileta, también grande. A los alrededores de ésta había dos hamacas, varias reposeras, flores de diferentes tipos y colores, y un hermoso banco doble de madera en un costado más apartado.

A simple vista, los demás departamentos estaban vacíos, a excepción de uno. Deseaba con todas mis fuerzas que esté ocupado por Kurt, pero tenía bien claro que las posibilidades eran demasiado escasas.

Me acerqué lentamente e intenté observar por la ventana, que estaba medio-abierta.

Me sobresalte.

Una figura enorme, de aproximadamente 1.90 de altura me vio observando. Su rostro me era vagamente familiar. Se acercó lentamente a mí, y lo reconocí. El corazón no paraba de darme vuelcos. Era el mismo chico que estaba el año pasado con Kurt. Aparentemente su hermano.

Pareció reconocerme, ya que una sonrisa de costado se formó en su rostro.

Perfecto, ¿qué se supone que le diría?

Se me quedó mirando por un par de segundos, y luego fue como si algo hiciera "Click" dentro de él.

-¿Estás buscando a mi hermanito, no es así?- Me estremecí ante su pregunta, era demasiado obvio. Ante mi falta de respuesta, entendió que era un "Si".- ¿Cuál es tu nombre?- preguntó, y casi como un susurro pude responder-Blaine. Estrechó mi mano con la suya y dijo- Mi nombre es Finn- La sonrisa de costado una vez más apareció en su rostro, y empezó a hablar suavemente- El año pasado cuando estábamos en este mismo lugar siempre lo veía verte, o hablaba de vos, ¿sabes? Es difícil olvidarlo, siempre tenía esa sonrisa de enamorado torpe, nunca lo entendí - Sentí como el corazón me golpeaba fuertemente. No podía conectar las palabras que salían de su boca.

-Ee..enserio? -Se me escapó inocentemente, y luego de ese comentario no podía sentirme más estúpido.

-Si- Dudó por un segundo si estaba diciendo algo mal, pero luego prosiguió. - Se que puedo asustarte con lo que te voy a decir, pero creo que es necesario que lo sepas.-Me dio miedo lo que podía seguir a eso.-Kurt seguramente me va a querer matar cuando sepa que te dije esto, pero, te gusta, ¿No es así?- dudé, pero asentí. Continuó- No voy a contarte todo lo que pasó, porque creo que es un tema muy personal, pero solamente te digo que él no es de hablar de gente que no conoce "porque sí", y esa sonrisa que tenía cuando hablaba... lo conozco demasiado, y es obvio que vos también le gustaste; pero te pido que si vas a intentar algo con él, lo trates de la mejor manera posible, porque no la pasó bien en absoluto este año, y lo que menos quiero es que lastimes a mi hermanito..Mira, esto no es la clase de cosas que le digo a un completo desconocido, Blaine, pero se nota que te importa, y pareces un muy buen chico, pero solamente te pido que no lo lastimes, y que lo hagas lo más feliz posible, ¿sí?- Sin siquiera dudarlo dos veces asentí y me abrazó fuertemente. No podía creer lo que estaba pasando. ¿Qué se supone que uno haga en una situación así? La manera en la que había confiado en mí, sin dudarlo siquiera, me conmovía. Pero no podía siquiera pensar en una de las frases que había dicho: "no la pasó bien en absoluto este año". ¿Eso qué significaba? ¿Habían sido verdad las pesadillas que había tenido? No podía creer que sea así.

Nos quedamos hablando por un largo rato, me contó que vivían en Ohio, que estaba, tanto él como Kurt en el club Glee de su colegio, McKinley, y yo le conté de Los Warblers, y cosas así, sin sentido. Era un chico increíble, se notaba, y la forma de la que hablaba de Kurt, simplemente me conmovía. Me contó también de una tal Rachel, con la que se iba a ir a vivir a Nueva York apenas termine el colegio, y que planeaban hasta casarse, y por un segundo sentí como si nos conociéramos de toda la vida. Los que parecieron ser minutos resultaron ser horas, pero Kurt no volvía, cosa que me desesperaba.

Finn entendió lo que me pasaba y me contó que siempre que estaban en Port Beach le gustaba ir a caminar a la playa, que se sentía tranquilo, cómodo, que el sentía que era el único lugar que lo entendía.

Dudé más de una vez en ir a buscarlo, pero sabía que no era lo correcto. No quería presionar las cosas, lo quería asustar, y además, si bien le creía a Finn, no había nada que pudiese hacer acerca eso.

Incapaz de pensar, me despedí de Finn y agarré la camioneta; conecté la llave y empecé a manejar sin dirección alguna, sin destino, sólo tenía que despejar la mente, pensar algo para hacer respecto a Kurt.

Luego de manejar aproximadamente media hora, me di cuenta que me encontraba a un par de cuadras de la playa. La adrenalina y la desesperación, junto con la impotencia me recorrieron el cuerpo una vez más. Me intenté controlar para no atravesar las pocas cuadras, tres o cuatro aparentemente, que me separaban de esta. No era orgullo, pero tampoco tenía en claro que era lo que se suponía que iba a hacer cuando lo tenga enfrente nuevamente, y no quería arriesgar todo por un impulso.

El semáforo cambió a rojo y al mirar hacia los negocios divisé a unos metros una feria que solía visitar con mis padres cuando no tenía más de ocho años. Los recuerdos me invadieron, ninguno de ellos positivo, pero lo cierto es que el lugar no tenía la culpa de estos, siempre lo había amado. Casi todos los años íbamos de vacaciones al mismo lugar, y nunca me aburría. Si podría elegir un lugar en el mundo, aparte de New York, elegiría sin duda Port Beach. Pero, sin embargo, hacía bastantes años que no pasaba por aquella feria, y sentí la necesidad de visitarla una vez más. Al igual que todo en Port Beach, se mantenía exactamente igual incluso con el paso de los años. Las escaleras, incluso las desgastadas barandas, la cubierta amarilla que cumplía la función de techo.

Una vez que la luz del semáforo cambió a verde busqué un lugar cercano para poder estacionar la camioneta, y una vez hecho esto, crucé rápidamente la calle y empecé a adentrarme en la feria.

Me pareció ver una figura familiar al final de la feria, pero pensé que estaba imaginando. No podía ser. Era un chico alto, de aproximadamente un metro ochenta, castaño, muy pálido, vestía una remera blanca ajustada y unos jeans azul claro. Él observaba una bufanda azul con algunos retoques en blanco. No podía ver su rostro, pero algo adentro mío gritaba a todo pulmón que era él, que era Kurt. Giró para acercarse al vendedor para preguntar el precio de la bufanda que tenía en mano, aparentemente, con una tímida sonrisa de costado y yo sentí como lentamente las piernas me fallaban, tenía la sensación de que me estaba cayendo, el corazón me golpeaba a mil por segundo, y la respiración no me alcanzaba. Estaba incluso más hermoso (si es que eso era posible) que hace un año atrás. Esos ojos hipnóticos, su sonrisa, el pelo perfectamente peinado hacia arriba, parecía casi sacado de un sueño. Era él. Era Kurt.

Al recibir la respuesta por parte del vendedor, todo rastro de sonrisa en la cara de Kurt se desvaneció. Dejó la bufanda donde se encontraba y salió del negocio, intenté meterme detrás de un grupo grande de gente para que no me vea, y cuando vi que había salido de la feria, me dirigí al negocio donde Kurt había estado viendo la bufanda, me acerqué al vendedor, y pagué por ella.

Se me ocurrió algo. Ya sabía lo que iba a hacer.


N/A: Hola :) Gracias de nuevo a todos los que se toman un rato de su tiempo para leer, poner como favorito, a los que siguen la historia o dejan reviews, aunque sean poquitos enserio se los agradezco, y significa muchísimo para mí. Por favor les pido que si les gusta dejen reviews. Falta nada para Klaine :') (no me odien) Saludos :)