Hola como están todos! Disfrutando sus vacaciones? Pues yo aquí trabajando jajajja bien mi manís Abigail y yo les traemos esta otra entrega… gracias amiguita por ayudarme con la corrección y la edición! Ambas damos lo mejor para que ustedes lo disfruten n_n bien sin más que decir les dejo el capítulo espero les encante y lo gocen n_n

MIL GRACIAS POR LA ESPERA!

Saluditos especiales a la secta Boukun, Pandoras Author fanfiction group y al grupo de Koi suru Boukun ~

Y a mis amores del inbox y del whats up!

Besos a mis amigos cercanos y a las fabulosas escritoras de esta hermosa pareja que amamos tanto n_n!

Ahhh ya saben estos personajes no me pertenecen son de HINAKO TAKANAGA!

El dibujo a sido hecho por mi amada manis Himeko Chan ONIZUKA-SENSEI! Mil gracias ONIZUKA! TE QUEDO HERMOSO!

9 Meses.

By:

Aurora la maga.

7: Indiferencia, ecografía… celos. Parte Uno.

Miércoles 3 de Junio 2015… Hamamatsu…

Estaba a su lado en la cama, entre los dos proponían soluciones a ciertos inconvenientes en el laboratorio y es que sin la presencia del Morinaga, se perdían. Los años con Sempai, le enseñaron muchas cosas que ahora estaban surtiendo frutos en su trabajo. Ryu, explicaba todo lo acontecido en el laboratorio, mientras lo hacía se acomodaba mejor en el colchón, se había sentado en un puesto preferencial en la orilla de la cama, estaba muy junto a Morinaga y éste lo notó, puesto que sus hombros se acariciaban de vez en cuando. Morinaga giró a ver a su amigo y descubrió el porqué de aquel acercamiento, Natzuki no dejaba de ver su vientre estaba tan abultadito y lindo, tanto así, que sus intenciones de querer tocarlo eran demasiado obvias. El pelo azul esbozó una tierna sonrisa con voz melosa le susurró:

-¿Quieres tocarlo, Ryu?

Aquél, dejó de ver ese sitio en la anatomía de su amigo, pestañeó atento y con cierta timidez contestó:

-¿Pu-Puedo?...

Tetsuhiro rio con ganas ante tal respuesta, nunca había visto esa actitud en su amigo y le resultaba de lo más cómico.

-Claro…- Susurró con calma y con rostro animado, notó que Ryu tenía el cuerpo completamente rígido y apenas si respiraba -¿Etto, que pasa?...

-Oh es que… ejem… bu-bueno quería tocar sobre tu piel.- Dijo mirando hacia el suelo un tanto abochornado.

Morinaga se sonrojó y llevando una mano a su barbilla se la pensó un poco. Y es que nadie hasta ahora había tocado su piel de esa forma que no fuera Senpai. Un sentimiento extraño le rodeó, quería guardar esa oportunidad con recelo para él, pero ante la situación, quizás nunca podría hacerlo. Agachó su rostro y sintió como un mar de penas y melancolía le arrastraba sin remisión.

Ryu notó el cambio en el rostro de su amigo, y malinterpretando lo que pasaba, creyó que había sido demasiado atrevido al pedir tal cosa y que podía haberse molestado con él:

-Lo lamento, de verdad, creo que no debí pedirte esto.- expuso un poco nervioso.

-No, está bien lo que pasa es que… hubiese deseado que… Souichi, tocara mi vientre…

-Tetsuhiro.- Le llamó de forma triste, sentía pena por su amigo, estaba tan triste, tan desanimado y él se encontraba invadiendo su espacio. No se había dado cuenta de que sin querer, abarcaría algo tan hermoso como aquello, rápidamente agregó- Te entiendo, disculpa, no te preocupes si no quieres yo…

-Ryu… ¿Tú qué hubieras hecho?

-¿…?-Natzuki prestó entera atención a lo que Morinaga estaba tratando de cuestionarle:

-¿Hubieses abandonado a su suerte a ese chico que amaste solo por algo que no comprendías?

Ryu acomodó la montura de sus gafas y suspiró hondamente, aquello más que una pregunta, era un grito de ayuda.

-Mira, yo soy de las personas que piensan cuidadosamente las cosas, pero también, como cualquier ser humano, me puedo equivocar en decidir algo rápido. Pienso que Souichi se asustó, quizás su mente se cerró, pero… en mi caso… no, no lo habría hecho.

Morinaga le observó con ojos enormes y tremendamente impresionado, ¿Sí el siendo un desconocido no tendría la osadía de hacer lo que hizo Souichi porque éste no lograba comprender la hermosura de lo que estaba ocurriendo? Salió de su ensimismamiento cuando escuchó que Ryu continuaban hablando:

- Creo que hubiese sido aún más comprensible, la muestra es que no dejé de hablarte ni te vi mal al saber lo que pasaba contigo.- Sonrió.- Es más, me siento muy bien al saber que me tienes confianza.- agregó.

Morinaga le observó con ojos brillantes y asintió para con calma mover su mano, que aún tenía la intravenosa y recibía el suero, bajo la sábana que cubría parte de su pancita y con calma levantó su camisa.

Ryu tragó grueso y con ambas manos comenzó a acariciarlo, era extrañamente lindo, cálido, duro y suave, con calma pudo sentir algunos movimientos y susurró:

-Se está moviendo despacio…-Indicó alucinado.

La piel de Natzuki se erizó al ver cómo la piel se elevaba bajo su mano. Era demasiado hermoso, único y sin igual, tanto así, que sintió cómo su corazón se hacía pequeño y lágrimas se formaban en su rostro. ¿Por qué ese estúpido le había maltratado de esa forma? Llegó a pensar, Souichi se estaba perdiendo de algo único, algo que quizás no volvería a pasar. Se sintió verdaderamente triste además porque por esos meses Morinaga, la pasó muy mal.

-Sí, ha estado muy tranquilo todos estos días.-Hablo Tetsuhiro sacando de sus pensamientos al joven Natzuki.

La habitación se paralizó unos instantes y dejó que la voz de Morinaga resonase armónicamente. Aquellas palabras fueron de calma y suavidad, el muchacho cerró los ojos para percibir la mano cálida de Natzuki surcar todo su vientre. En un primer momento fue algo agradable, pero segundos después, ese toque empezó a causar en él un sentir algo extraño que poco a poco le impidió seguir sonriendo. Sus ánimos cayeron, realmente deseaba que el primero en tocarle fuera Senpai y no ese chico, pero no podía gritarlo o hacer sentir mal a su amigo. Ante esto, en silencio, permitió que Ryu se agachara y susurrara:

-Hola… Soy Ryu, soy el amigo del cabezón de tu padre.

Morinaga intentó sonreír y susurró:

-¿Qué haces?

-Pues, dicen que es bueno hablarles a los niños.

-Sí, pero…! Mgg!- Morinaga se silenció al sentir un golpe que Ryu también percibió.

-¡Oh por dios! ¿Qué demonios es eso?

Natzuki estaba asustado, la piel se había estirado y pudo ver como un bultito deformaba la redondez, mientras Morinaga con los ojos cerrados fuertemente, trataba de controlar las ganas de gritar adolorido:

-¡Ouch!...E-Esa fue demasiado fuerte-Se quejó el futuro padre.

-Entonces, ¿está saludándome? ¡Wahhhh!

-No lo entiendo, estaba tan tranquilo, ¡tú le insolentaste!

-A LO MEJOR SE ESTABA QUEJANDO CONMIGO, PORQUE YA NECESITABA DESCANSO.- Gruñó Ryu a su amigo realmente molesto, para volver a observar con ojos enormes aquel lugar tan cálido y redondo.- Es tan hermoso.- Susurró elevando su rostro y notando como él se sonrojaba y susurraba.

-Bueno, gracias…

Natzuki continuó así por un buen rato, parecía idiota hablándole a esa barriga, cosa que agradeció enormemente Morinaga, era el primer mimo y encanto de alguien ajeno a su familia y a su Sempai, sinceramente, Natzuki era un buen amigo.

[=*=*=*=*=*=*=*=]

Mientras tanto, en la entrada de la casa, Kaede-san se movía a la puerta y la abría para admirar al médico quien hacia su presencia. Estaba un poco sudado, pues el clima afuera era tremendamente caliente. Tatsumi fue muy bien recibido por la mujer, la cual cuestionó con calma:

-Konnichiwa, ¿Viene a ver a Morinaga-san?-Dijo con una enorme sonrisa.

Haru asintió y con voz suave y ronca respondió:

-Konnichiwa, Kaede-san, sí, vengo a retirarle la intravenosa, ya no la necesita.-Contestó cortésmente Haru.

-Ciertamente ya tiene más color y bueno se ve más animado, esa es buena señal.

-Va recuperándose bien, la verdad es que ese chico necesitaba un descanso.

-La ha pasado muy mal, mi pobre chiquillo…ains, esta dichosa juventud y sus tonterías-Masculló la buena mujer.

-No se preocupe, Kaede-san, yo me haré cargo de que siga descansando y haga las cosas en condiciones-Recalcó el joven médico.

-Así se debe hablar, sí señor- sonrió la mujer de oreja a oreja-Con usted está en buenas manos, lo sé, bueno ya sabes cuál es su habitación.

Haru asintió y con el permiso de la anciana, subió despacio las gradas. Según iba llegando al piso de arriba pudo escuchar la voz de Ryu que demasiado claramente decía:

-Eres tan hermoso, jamás podría imaginar que alguien como tú tuviera esta capacidad. Sin duda alguna, tengo muchos celos de ese maldito sujeto.

-Ryu-san, no digas eso…-Comentó con un poco de nerviosismo en su voz el ojo verde.

-Sabes, lo he prometido, te protegeré de quien sea, ya lo verás.- expuso exaltado y con voz ronca y seria.

-…Arigatou…-Contestó Morinaga.

Haru seguía andando hacia la habitación donde se encontraban los dos amigos, justo cuando iba a llamar a la puerta, pudo escuchar las últimas palabras de Ryu altas y claras. Agrandó su mirada y sus orbes temblaron:

-"¿Qué significa esto, acaso él está… enamorado de Tetsuhiro?"

Apretó los puños al verse demasiado descolocado por lo que escuchó, la rabia iba creciendo en su interior por momentos, hizo un enorme esfuerzo para no abrir la puerta y hacer que ese idiota se tragase cada una de las palabras que había dicho de manera tan despreocupada, pero no era momento para pensar esas cosas. Respiró lo más hondo que pudo, tenía que templar sus ánimos, debía cumplir su trabajo. Vació su mente de tales pensamientos, dio la vuelta en el marco de la puerta y se dispuso a entrar. La imagen que tuvo delante de sí, no le agradó mucho, más bien fue como recibir una patada en la mismísima entrepierna, Ryu acariciaba aquel hermoso y abultado vientre, que no tenía nada cubierto, con la cara más estúpida que había visto en su vida…Estaba tocando a otro tipo delante de sus narices. Todo su esfuerzo por contener la ira, marca Tatsumi, estaba a punto de venirse abajo, metió una de sus manos en el bolsillo de su pantalón y se pellizco lo más fuerte que pudo en el muslo. El dolor venció al enfado, por lo que pudo volver a contemplar la escena sin tener que matar a nadie. Se estiró todo lo que pudo para parecer solemne, puso cara de profesional y dirigió su mirada, que se había convertido en un mar de hielo, directamente hacia ese baka:

-Buenas tardes.-Dijo con voz de ultratumba.

Ryu se sobresaltó, no quería voltear, esa voz, era la voz de… ¿cómo, no reconocerla?, aún observaba y tocaba el vientre de Morinaga y por dentro, pensaba que eso no sería bien visto por el ginecólogo.

-¡Hola, Haru-san!- Expuso con alegría el ojo verde emitiendo una sonrisa.

-Ho-Hola, Morinaga-san.-Contestó cambiando el tono de voz.

Morinaga admiraba a ambos con total disimulo, a leguas se notaba el clima pesado entre ambos, así, descubrió inmediatamente lo que pasaba ya que él no era ningún despistado. Observó a Ryu y luego a Haru y luego hacia su vientre que aún tenía la mano del Natzuki.

-Etto, Ryu-san, ¿Podrías?

-Oh, sí, lo lamento.- Dijo apartándose y poniéndose de pie como un resorte, se rascaba la cabeza y con total vergüenza susurraba.- ¡Hola, Tatsumi-san!

-…-

No tenía palabras, el escuchar "Tatsumi-san" le había puesto de lo más furioso, ya le había dejado claro que deseaba que le llamase Haru, le parecía mucho más íntimo, dada su situación, y ahora¿ le volvía a llamar por su apellido?…, desde luego, no le gustó. Volvió a sacar paciencia desde todas las partes de su cuerpo para no estrangularle allí mismo. Se movió al lado derecho de la cama, que estaba al frente de la ventana y sujeto la bolsa de suero que tenía puesta Tetsuhiro, para desconectarla con mucho cuidado.

Ryu y Morinaga se miraron uno al otro, el primero se movía por la recámara nervioso, estaba notando un aura demasiado extraña en el médico, le observaba de manera atenta y necesitada, en sus ojos se apreciaba la tristeza y trataba de ayudarle un poco, pero la voz fuerte y severa del Tatsumi le dejó inmóvil:

-¿Cómo te has sentido estos días, Morinaga-san?

Haru parecía estar incómodo y realmente molesto con la presencia del Natzuki en esa habitación, parecía que le estaba ignorando. Decidió dejar que enfermo y doctor tomasen propiedad de la conversación y no participar en ella.

-Muy, bien…- Respondía mientras analizaba lo que hacía el Tatsumi.- ¿Me lo quitas ya?

-Sí… No es bueno pasarse de la dosis y al menos te hemos dado un poco de peso-Susurró con calma, para agacharse y sacar de su mochila una venda y un esparadrapo, con delicadeza, sujetaba el tubito que colgaba de la intravenosa.

Ryu se sobresaltó y cuestionó:

-¿Tatsumi-san, qué vas a hacerle?

Solo le retiraré la aguja.- Respondió con seriedad.

-Es-eso también me pone nervioso.- Susurró Morinaga tragando grueso.

-¿No le va a doler o sí?-Ryu sujetó la otra mano del ojo verde quien miró asustado al médico.

Haru suspiró hondo y susurró:

- Esto dolerá un poco.

Morinaga sintió como el tape que se colocó en su mano, en la parte superior de la aguja que estaba severamente sometida en la vena de su mano, era retirado y por consiguiente la aguja se movió causando un punzante dolor. Odiaba esas cosas, las vacunas y todo lo que tuviera que ver con agujas, pero las circunstancias no estaban puestas para comportarse como un cobarde. Notó como Haru retiraba la aguja dolorosamente y tras de ésa, salía un pequeño chorro de sangre:

-¿E-ESA ES SANGRE?

Gritó Natzuki cayendo al piso desmayado.

-Ryu.- Gritó Morinaga.

Haru rodó los ojos al ver la inutilidad del muchacho, desmayarse por un poquito de sangre era de tontos y damiselas enclenques. Desinfectó la punción con un poco de alcohol y la cubrió con venda y una gasa, después colocó el esparadrapo:

-Listo.- Dijo con calma y una sonrisa que dedicó a un descolorido Morinaga.

-Hai! Gracias, Haru.

El Tatsumi se puso en pie y llegando hasta el inútil desvanecido, le tocó con un pie y susurró:

-Oi, Natzuki, si no te sientes apto para este tipo de cosas, será mejor que te salgas.

-No… yo estoy bien.- Dijo de manera lastimosa mientras iba abriendo de a pocos los ojos.

Haru se impresiono un poco y pensó:

-"¿Lo haces todo por él?"

Hizo una mueca de enfado y se dirigió a Morinaga cuestionando:

-¿Ya se te pasó el dolor?

-Sí… Gracias.- Susurró el ojo verde, tomando esa mano maltratada con la otra y susurrando.- ¿Qué sigue ahora?

-Bueno, voy a revisar tu presión y los latidos del bebé de nuevo…- Susurraba para rebuscar entre sus cosas una libreta de anotaciones.

Ryu se incorporaba y aún mareado, notaba lo que su médico hacía. Le analizaba de pies a cabeza sin perder el más mínimo detalle. ¡Cómo amaba a ese ginecólogo!, sus ojos, sus cabellos negros y su cuerpo no eran "pecata minuta", la única pega que podía ponerle era esa horrenda bata blanca, le quitaban espectacularidad, pero esos pantalones que ajustaban su cintura y su camisa eran tremendamente sexis, realmente, todo él era pura ricura:

-¡Oye, despierta! te pregunté si tienes un lapicero.

-¿Me, me hablas a mí?-Contestó Ryu algo perdido.

-No, le hablo al cuadro en la pared, nchst…- Susurró molesto el médico.

Morinaga sintió el clima cargado y susurró:

-Etto, Haru-san, Ryu… ¿Pasa algo?

-No, nada.- Dijeron ambos al unísono.

Ryu aclaró su garganta y Haru cuestionó:

-¿Dime, recuerdas cuándo fue fecundado tu hijo?- Decía notando a su frente que un lapicero se mostraba.

Ryu tenía la intención de querer ayudarle, pero ese cabezón no captaba aquello. Situándose al lado izquierdo de la cama, prestó atención a lo que el médico y paciente hablaban:

-Ummm, gracias por el lápiz-Contestó Haru.

Prontamente escribía en su libreta y cuestionaba.

-Necesito hacer un archivo, si es que seré tu doctor.

-Oh…- Morinaga se la pensaba.- Bueno, la primera vez que Sempai me hizo eso fue en la madrugada del primero de enero.-Se puso rojo a más no poder y miró al suelo.

-¿Y cuando fue la última vez que lo hicieron?

-Ejem, ejem…la verdad, fue hace un mes y medio…

-Ya veo, eso quiere decir que, sin la menor duda, el bebé fue creado el primero de enero.

-¿A qué viene todo eso?-Preguntó Morinaga.

-Es para tener una idea de cuantas semanas tienes.

-Oh entiendo-Dijo el pelo azul mientras se tocaba la barriga.

-Bueno, voy a revisar lo que te dije, sube la manga de tu camisa, por favor.

Haru comenzó a sacar su medidor de presión arterial, mientras lo hacía, miró a Ryu, parecía hacerle el día imposible esa mañana. Le lanzó una mirada asesina y cortante, ya no aguantaba más tonterías.

-Bueno… yo, me voy.-Dijo de repente el Natzuki, los ojos de Haru le hacían querer salir corriendo del lugar

-Claro nos vemos luego Ryu-san-Contestó Morinaga.

Ryu salió de la habitación sin recibir despedida del Tatsumi, eso no le gustaba en lo más mínimo. Giró la cabeza para intentar encontrarse de nuevo con esa mirada, pero el doctor estaba más interesado en el brazo del paciente que en despedirse de ese hombre. Con tristeza, cerró la puerta y comenzó a andar en dirección a la planta baja.

Morinaga admiraba en silencio todo lo que hacía el de cabellos negros, quien tenía un entrecejo fruncido y un rostro serio, apuntó en un papel algunos números. Al mismo tiempo que hacía sonar el mozote del enorme brazalete del medidor de presión arterial, pronto lo doblo con suma calma:

-La presión arterial está correcta, eso es una buena noticia, Morinaga.

-¿Puedo preguntarte algo?

-Lo harás después, ahora estoy enfocándome en el proceso de revisión.

-De acuerdo.- Dijo agachando su mirada, y notando que él ahora sacaba un tubo y el Doppler.

-¿Podrías recostarte, por favor?

-Claro…- Susurró acomodándose en la cama totalmente y mirando al techo. Sintió como él abría su camisa y bajaba un poco el pantalón que traía, Morinaga se sintió nervioso y susurró, tomando sus manos.- ¡AH! ¡¿Qu-Que estás haciendo?!

Haru por primera vez sonrió de medio lado y susurró:

- Debo revisar si todo anda bien.

-Sí, pero ¿Qué buscas ahí?

-Morinaga-san, los niños se mueven a este punto y es difícil encontrarles, pues no siempre permanecen en un solo lugar y tu vientre comienza justo desde aquí.- Expuso, tocando parte de la matita de bellos que poseía su hombría hasta el ombligo.

El ojo verde tragó grueso y susurró:

-E….Está bien.

-Eres muy penoso, no puedo entender como acabaste acostándote con mi primo, él es demasiado extraño.

-Bueno, es que no siempre fui yo el que recibía.- Dijo admirando lo que Haru hacia.- Prácticamente… esta fue la primera vez.

-Sí, así comentaste….- Se detuvo.- ¿Qué? –Apartó el estetoscopio de la base de aquel vientre y cuestionó impactado.-¿Qué quieres decir?

-E… bueno, Senpai y yo… bueno, él… siempre fue el que recibía…jejejje…

-¿JAH?- Estaba descuadrado.- ¡Imposible, conozco a ese sujeto y él… ¿Có-cómo, es que tú…?- Revolvió sus cabellos y susurró.- Olvídalo.- Continuó con lo suyo, hasta que exclamó- ¡Lo encontré!

Rebuscó en su maletín y depositó un poco de lubricante en la tripa del pelo azul, lo regó por el sitio en donde logró escuchar al pequeño, prendió el aparato y Morinaga volvió a escuchar ese ruido tan singular.

-Es rápido, más rápido que antes, ¿es normal?

-Sí, así debe ser, si se hace lento debemos preocuparnos, por eso nos dedicamos a hacer esto todas las citas médicas.

-…

Morinaga torno su mirada triste y eso no pasó desapercibido para el médico:

-¿Qué sucede?

-Y yo iba a cometer la estupidez de no ir a verte, soy lo peor…

-Vamos, sé lo que sientes, debes estar muy asustado.- El ojo verde asintió.-Pero arriba esos ánimos, tal parece todo está bien, al menos por el momento… ¿Ya que no te quejas de dolor ni de fiebre verdad?, eso quiere decir que el embarazo se está llevando en un lugar perfecto y adecuado.- Susurró ahora apartando el aparato y apagándolo para tomar una toalla de papel y limpiar aquella piel con calma.- Sí todo sigue igual y veo que estás más animado, podrás levantarte y andar, por lo menos en la casa nada más, ni se te ocurra ir a la clínica, lo harás cuando cumplas todo el mes completo, ¿entendido, señor cabezón?

-¿Y para qué?

-Necesito hacerte una ecografía, para saber cómo está el bebé.

-Pero dijiste que estaba bien.

-Te he dicho que a simple vista todo está bien, pero las ecografías son para saber si algo le está pasando al niño, nos ayuda a descartar enfermedades y malformaciones.- Morinaga se ponía pálido.- Tranquilízate, estará todo bien.

-Eso espero…

ÉL guardaba todas sus cosas y pronto cuestionaba:

-¿Y ahora dime, que querías preguntarme?

-Cierto… ¿Qué pasa entre tú y Ryu?

Tatsumi detuvo todo movimiento, pero en segundos volvía a moverse y susurraba:

-Eso no es importante…- Dijo tomando sus cosas, pero siendo sujeto por la mano de Morinaga quien le observaba a los ojos de manera preocupada.

-Oye… no te confundas, él y yo solo somos amigos.

Haru asintió y susurró:

-¿Sí?… bueno, yo creí que…

-No… para mi desgracia al único que amo es a Souichi, estoy tratando de olvidarlo… pero no lo haría con Ryu… sé que lograré hacerlo por mi cuenta con este pequeño.- Acarició su vientre demostrando un rostro triste y demasiado frágil.

Haru se sentó en una silla y susurró:

-¿Hasta cuándo piensas hacer esto?

-¿Qué cosa?

-Lastimarte a ti mismo y a él…

-No sé de qué me hablas, Souichi es de la clase de personas que nunca son lastimadas.

-Te equivocas….- Susurró con calma, ambos sintieron el viento entrar por la ventana, y escucharon un pequeño ruido de una campanita que colgaba de la ventana -Souichi ha sufrido mucho, pero nunca expresa cómo se siente… Contigo ha sido diferente, ha llegado al punto de llorar por ti.

-Ese hombre no tiene sentimientos.-Expuso con voz severa Morinaga, le había lastimado de la peor manera no había más que rencor en su dulce y tierno corazón.

-Claro que los tiene, es solo que no puede expresarse como debe.

-No es de la misma persona de la cual estamos hablando…- Murmuró serio el pelo azul y apretando las sábanas, notando que se estaba enojando y volviendo a cerrarse su garganta por las lágrimas que pronto surgirían; mas sin embargo expuso.- Pero no es de mi de quien estábamos hablando es de ti…- Observó con ímpetu al doctor.- Ryu es un buen chico y muy amable, por lo que he visto, le gustas y mucho.

Haru se sonrojo:

-Estás hablando tonterías.

-Vamos Haru, no seas duro con él… - Sonrió.- Anda, ve a platicar.

-Tonto…- Susurró, nervioso.

-¡Muchachos!- Decía Kaede-san entrando a la recámara con un plato humeante sobre una bandeja.

-Señora Kaede.- Habló emocionado Morinaga.

-Ya debes comer, tesorete.

Haru se puso en pie y analizó el plato con detenimiento:

-Muy bien, esa es comida saludable… le recomiendo le dé más hierro por si acaso.

-JAJAJA, CLARO QUE SÍ, DOCTORCITO HERMOSO.- Susurró la anciana mirando partir al médico quien hizo una reverencia y salió de la recámara, dejando a un Morinaga totalmente curioso y confuso, pues no sabía si aquello que habían hablado hubiese servido de algo.

-Bueno hijito debes alimentarte.

-Se-Señora Kaede, esto es demasiado.

-Ya escuchaste a Haru, debes comértelo todo, o no te daré postre.

-¡Ay dios!, a este paso ya no podré salir de este cuarto.

-No seas exagerado, ahora no sientes hambre por el suero, pero cuando se te pase, vas a querer comerte la mesa y eso no es comida muchacho.

-Bueno, está bien.- Dijo tomando primero la sopa que llevaba la mujer.

-¿Está rica?

-Sí, sabe delicioso.

-Qué bueno.- Sonrió.- ¿Y dime como está?- Kaede observaba comer a su protegido de manera feliz y tranquila, luego bajaba sus ojos como serpiente a aquella barriga, se acercó muy despacio y sin hacer ruido, su rostro parecía de una niña emocionada, las mejillas arrugadas y sus ojos llenos de ojeras y por los efectos de la edad, admiraban con encanto, y sonrisa un poco atontada, aquella imagen a su frente. Es que de verdad, sí las mujeres eran lindas embarazadas, él era un acontecimiento demasiado hermoso.

Morinaga sonrió de medio lado y susurró:

-Según Haru dice que está todo bien, bueno al menos aparentemente todo está bien…- Soltó una risa.- ¿Kaede-san que está haciendo?

-Heeee, nada hijo solo quería ver más de cerca a este pequeño huevo.

-Jajaja, ¿Huevo?

-Siiiii.- Sonrió con algunos escasos dientes y esa linda expresión de niña chiquita.

Morinaga se sintió terriblemente mimado, tanto así que susurró:

-Me mal acostumbraré.

-Disfrútalo corazón.-Dijo moviéndose para, observar la habitación, no es que Morinaga fuera alguien desordenado si no que en su actual situación no podía limpiar por su cuenta, por lo tanto se movió a unos pasos de la cama para recoger alguna ropa tirada en el piso.

-Oh disculpe no he podido limpiar la pieza.

-No te preocupes, yo puedo ayudarte.- Dijo agachándose y tronando su espalda en el acto.-¡AY!

-¡Oh! ¡¿Señora Kaede se encuentra bien?!- Quiso levantarse.

-Claro, claro es una vieja lesión nada mas.- Sonrió con voz agrietada y sonora.- Bueno regresaré en un momento por los platos, por cierto, si quieres puedes llamar a alguien por la línea telefónica.- Guiñó un ojo mientras señalaba al teléfono en la recámara.

Ésa era una invitación peligrosa para el peli azul oscuro, al ver el teléfono, el número de Senpai bajó rápido por sus recuerdos. Cómo si fuera un interruptor que hizo clic, enseguida pensó en llamar a Souichi, lo haría, ¡DEFINITIVAMENTE LO HARÍA! Pero luego de unos segundos luchando contra su orgullo, éste ganó y dijo cabizbajo y mordiendo el pan que estaba en su plato:

-Es imposible no puedo.- Agachó su mirada a la bandeja con comida ya estaba terminando, pero no pudo hacerlo, pues susurró.- Sempai… ¿Qué estarás haciendo, me extrañarás si quiera un poco?...

Desde fuera, el sonido del trino de unos pájaros invadió la habitación, Morinaga se limpió una lágrima y sin querer pensar más, elevó su rostro para admirar el enorme ventanal desde el cual se podía ver el cielo azul y el viento entrar limpio y fresco.

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Nagoya ese mismo día.

Ya estaba terminando de llenar la hoja de su universidad para pedir un tiempo para ausentarse. Analizaba el espacio que decía "RAZÓN POR LA CUAL SE AUSENTA". Sus hombros se estresaron tanto que dolieron, llevó una mano a su cuello y sacando el cabello metido a un costado de su hombro, la regresó al escritorio en donde hizo sonar el lapicero. Tenía que encontrar una razón VÁLIDA para su ausencia, y ésta debía de ser creíble o si no, todos sus años como estudiante y de maestría se perderían por completo. Decidido, escribió al tiempo que susurraba:

-Espero que esto no afecte… aunque…-Las palabras se perdieron en la nada.

Souichi se quedó mirando hacia un costado, admiró a través de la ventana como los alumnos se movían por toda el campus incluso a los maestros, y eso lo perturbó: eran ancianos, solos y viviendo eternamente en la universidad, ganando un salario pobre y desgastando su vida en algo que no valía la pena. Aunque para él, la investigación sobre nuevos brotes de pestes e insectos era lo principal, al igual que encontrar la cura a estos problema, ya no podía pensar en solo él, ¿Realmente quería ser eterno en esa universidad?

-"Los investigadores no obtienes muchas ganancias, por eso yo… quería ayudar a Senpai."…

Recordó aquella discusión que causó Masaki mucho antes de que Morinaga fuera aceptado en Hamamatsu, Souichi agachó su mirada y admirando el piso, sintió un fuerte deseo de llorar y de golpearse a sí mismo.

-Solo querías ayudarme a cumplir mi sueño…- Susurró con calma para lograr sentir aquella gota rodar libremente en sus mejillas, se quitó los lentes y se limpió rápidamente para con prisa romper la hoja y acercarse al que estaba en el puesto de información:

-Necesito, hablar con el profesor Fukushima antes de llenar estos papeles.

-De acuerdo... Tienes un mes para que puedas presentar esto.

-Claro.- Dijo dejando la tabla de madera en la que estaba apoyada la hoja de llenado.

Finalmente salía de aquella oficina y en cuanto sus pasos lo llevaron al jardín del campus el sol impecable le bañó, causando que su cuerpo se llenara de calor y de nuevas ideas y metas…

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Llegaba a casa, había sido difícil arribar con todo eso a cuestas hasta la entrada de la vivienda de Matsuda-san, por eso había decidido llegar en taxi, dio gracias por que no fuera ese viejito y su figura de Tagata el que le llevó a casa y al centro del a ciudad para hacer compras. Traía consigo una cantidad enorme de bolsas. Kanako le observaba curiosa mientras él entraba emocionado y con nuevos brillos en su rostro. Souji e incluso Matsuda-san, se asomaron a ver qué era lo que ocurría en la entrada de la casa, en donde Souichi, se presentaba con un sinfín de paquetes.

-¿Nii-san?

Tomoe se acercaba saliendo de la cocina, junto a él, Kurokawa e Isogai los cuales aún no se habían ido a Estados unidos, puesto que no lo harían hasta ver al angelito. Isogai al notar de qué se trataba esbozo una sonrisa, mientras que Kurokawa cuestionaba:

-¿Qué está pasando?

-¿No es lógico?- Respondió Isogai golpeando el hombro de su amigo y diciendo.- Ven, éste es un momento familiar.

-Claro.- Dijo el moreno yendo con su amigo gradas arriba, mientras ya la familia se reunía en la sala y notaba como Souichi dejaba caer la última bolsa y suspiraba tocando su espalda adolorida por toda la carga.

-¿Hijo, que es esto?

-Son mis cosas personales del laboratorio.

-¿Souichi-san, acaso tú?- Cuestionaba Matsuda bastante impactada.

-Nii-san.- Expresaron Kanako y Tomoe al mismo tiempo.

Souji por otro lado dibujo una sonrisa y susurró:

- Estas haciendo lo correcto, ¿Pero, en realidad eso es lo que quieres?

-Sí…- Respondió.- Además, en agradecimiento a los trabajos que pude lograr en la facultad, me dieron un cheque y con parte de él pude comprar todo eso.

-Pero, eso no te resolverá nada hijo.

-Lo sé, viejo, lo sé, pero… a partir de ahora debo de pensar en Morinaga y en el bebé, así que… he decidido ir a aplicar a Hamamatsu, tal vez alguna farmacéutica me contrate.

-Ese es mi hijo.- Dijo golpeando su hombro con orgullo y llenando sus ojos de lágrimas.- Ya era hora que dejaras esa vida, aunque la investigación es tu pasión, no puedes vivir de eso.

-Lo sé, él me lo ha hecho saber desde hace mucho tiempo, pero yo y mi maldito orgullo no me permitieron aceptar su ayuda…

-¡KYAAAAAAAA, PERO QUÉ KAWAII ES TODO!- escucharon padre e hijo, ambos giraron a ver a Kanako quien había sacado las cosas de las bolsas.

Junto a ella, Tomoe reía contento diciendo:

-¡QUÉ LINDA ROPA, ES TAN PEQUEÑA!

Aquellas pequeñas ropitas, eran tan adorables, cada cosa que sacaba Kanako era para soltar suspiros, liberaba camisitas, minúsculas de recién nacido, hasta lindos overoles de color amarillo, además de pijamas, como las que Senpai usaba pero en versión minúsculas, era un goce todo aquello, calcetines, que invitaban a apretarlos y a sentirse emocionado. Souichi admiraba a su hermana, Tomoe y Matsuda-sam, los cuales sacaban todo como si fueran ellos los que lo recibirían. Souji sonreía, no pudo evitar el sentir una emoción y un sentimiento de alegría intensa en su corazón.

-Peluches también.- Dijo Matsuda con entera emoción.- Vaya…- Entre la variedad de peluches, habían desde animalitos hasta muñecos de algún animé, incluso Doraemon figuraba en estos osos de felpa. Hubo uno que le llamó la atención, un osito de color café con botones verdes como ojitos, parecía ser Kunihiro, y más al lado un oso color amarillo con botones como ojos de color azul. Matsuda-san se apartó de los emocionados futuros tíos y miró a Souichi para sonreír y abrazarle sin mediar palabra.- ¡FELICIDADES SOUICHI!

El mencionado se sintió un poco incómodo pero su corazón se tornó un poco más abierto y cálido, respondió al abrazo y susurró:

-Gracias, tía Matsuda.-Contestó el pelo largo algo emocionado.

-Estoy segura que Hana estaría orgullosa de verte así de responsable.

-…- Souichi agachó su mirada.

Matsuda-san, por otro lado, regresaba a ver las muchas cosas que había comprado el futuro padre y en breves segundos se olvidó de todo lo que no fuesen regalos.

Desde el otro lado del salón, Souji se acercó a su hijo:

-No te sientas mal, porque las cosas se han dado de esta manera, claro que nunca pensé que te gustaran los hombres por tu manera de ver ese tipo de relaciones.- Souji rascó su barba, mientras escuchaba a un sobresaltado Souichi:

-VIEJO, YO NO…

-Sí, ya lo sé, me lo has dicho antes, él es especial.

-Hai...- Dijo cabizbajo.

-Nada, deja de poner esa cara y ahora sí, prepárate para dentro de quince días.

-¿Qué sucederá en 15 días?

Souji sonrió ampliamente y susurró:

- En 15 días, Haru le hará la ecografía a Morinaga y me ha dicho que debes estar ahí.

Souichi agrandó la mirada y cuestionó:

-¿Mo…Morinaga quiere verme?

-No, hijo, él no sabe nada al respecto, pero Haru piensa que debes estar ahí, para que conozcas a tu hijo, y creo que así ha de ser.

-Pero Morinaga,.. Sí él no sabe que estaré allí… ¿se enfadará y volverá a ponerse mal?

-Bueno eso no lo sé, pero Haru me explicó que para ese tiempo él estará muy bien, así que por eso te pido que seas cuidadoso y no discutan. Lo que vas a decirle tienes que pensarlo bien, Souichi, recuerda que aunque ese bebé no tenga uso de la razón, todo lo que le afecta a la madre, en este caso padre, le afectará.

-No pasará nada, lo prometo, estaré preparado.- Dijo con voz grave y notando como su viejo le dejaba solo para ir a ver las tantas cosas que Souichi compró para su hijo.

Ante aquel jaleo los ahí presentes no notaron que el pelo largo tenía en su mano una bolsa de papel azul, estaba aún colgando de su mano. Agachó su mirada y se alejó lentamente para ir gradas arriba y esconder aquella bolsa. Antes de hacerlo, la abrió despacio y liberó de adentro lo que esta poseía, se trataba de un paquete enorme envuelto en papel blanco y listones rojos, le colocó una notita y volvió a ponerlo dentro de la bolsa para ocultarlo.

-¿Qué tienes ahí Sou-kun?

-Isogai…- Susurró cerrando la puerta corrediza del closet.-No es algo que te interese.

-¿Humm, será algún regalo para ese chico?

-Ese chico se llama Tetsuhiro Morinaga.

El platinado de pelos cortos se acercó al ojo miel quien le observó curioso y dudoso.

-Vaya, vaya… sabes, me pone muy feliz que por fin aceptes a ese pequeño futuro tirano.

-Si quieres tratar de hacerme sentir bien, no te va para nada.- Dijo serio y con ojos muy enfadados.

Isogai sonrió un poco y susurró.

-Bueno al menos lo intento.

-No lo hagas.

Ambos suspiraron y el silencio rodeó la habitación, Isogai se metió las manos en los bolsillos y susurró:

-Bien, me voy…

-Isogai…

-¿Hum, qué pasa?

Souichi miraba con fastidio hacia un costado, estaba avergonzado y tremendamente apenado por lo que diría, pero necesitaba con emergencia ayuda, aunque ya le había sido claro que no la necesitaba, tuvo que romper su orgullo y expresar:

-No… se có-cómo….

-¿Volver a conquistar a ese querubín o pedir perdón?

Souichi agachó su rostro y en silencio asintió:

Isogai sonrió con malicia, ¿Acaso Souichi necesita de mis técnicas amorosas? Con prisa se movió a él y le sujetó de un brazo para sentarlo en la cama de la habitación y cuestionar:

-¿Dime que necesitas?

-¿Qué está pasando aquí?- Cuestionó Kurokawa, en la puerta.- Te estoy esperando para que vayamos a dejar las maletas al hotel Isogai.

-Oh, espera Kuro-chan, Souichi necesitaba concejos amorosos ahora mismo.

-¿EH?

-¡ISOGAI!

-JIJIJI.

-¿Qué mi nii-san quiere consejo?-Ahora llegaba Tomoe y tras de él Kanako.

Ya se estaba haciendo un circo ahí mismo, mientras el pelos largos solo cambiaba de colores a cada momento, incluso Matsuda-san llegó a aconsejar. Hablaban al mismo tempo exponiendo toda clase de cosas que él no lograba entender.

-Dale chocolates, muchos chocolates.- Reía Kanako con enorme emoción.

-Cómprale un reloj.-Dijo Kurokawa.

-No, llévale flores.- Expuso Tomoe.

-Hummm una botella de vino seria lindo.- Añadía Souji.

-Escribe una carta con todos tus sentimientos en ella.-Habló Matsuda-san.

-Mejor mándale una foto tuya desnudo jajajajajajajaja.

-¡ISOGAI!- Gritaron todos los ahí presentes.

Souichi aprovechó el tumulto para irse de la habitación, silenciosamente fue a la entrada de la casa, se puso los zapatos y se dispuso a salir. No era que no deseaba quedarse ahí a escuchar tanta lluvia de ideas, pero vamos, él era Souichi Tatsumi un tirano y calculador sujeto que no hacía todas esas cosas, eso eran cosas de mujeres estúpidas y homobakas descontrolados. Recorría las calles pensando un millón de cosas, ¿Qué podía hacer para que Morinaga le aceptara de nuevo?

-Además de pedirle perdón.- Susurró.

Ya llevaba una cuadra a pie cuando recibió una llamada en su celular.

-¿MOSHI-MOSHI?

-Hola, Tatsumi-san, Soy Kunihiro.

-Oh, sí ¿dime?

-¿Has sabido algo de mi hermano?

-Sí, ¿puedes reunirte conmigo?

-¿A qué hora?

-A la hora que tú puedas.

-Bien, nos vemos en una hora en el centro.

-Claro…-Cerró su móvil y suspiró hondo- Morinaga… - Elevó sus ojos y se perdió en el enorme cielo azul. Mientras continuaba caminando, pensó muchísimas cosas, pero era difícil concentrarse en una sola.

[=*=*=*=*=*=*=*=]

La hora se fue rápidamente, llegaba al restaurante en el que se encontraría con el castaño. Éste estaba en la mesa ya, bebiendo un café mientras esperaba. Souichi se dio prisa, llegaba con unos minutos de retraso, se disculpó en repetidas ocasionesm ya que había llegado a pie y no supuso que estuviera tan lejos. Kunihiro entendió aquello y cuestionó de inmediato:

-Dime, ¿cómo está Tetsuhiro?

-Haru habló con mi padre, dijo que estaba bien por ahora y que en unos 15 días podríamos ir a verlo.

-¿En serio?

-Hai.

-¿Y él quiere verte?

Kunihiro percibió el cambio en el rostro Tatsumi, quizás había dicho algo que no debía, pensó, pero luego agregó:

-Si te sirve de algo, conozco a mi hermano y aunque esté enfadado es imposible que sea duro con alguien…- Morinaga daba un sorbo a la taza de café.- Es demasiado buena persona y tiene un corazón demasiado débil como para no ser fuerte consigo mismo.

-Por eso mismo debo verle. Quiero agradecerle todo lo que ha hecho por mi.- Susurró el ojo miel.- Ha soportado muchos abusos de mi parte…- Una lagrima se escapó de sus ojos, al darse cuenta.

Kunihiro agrandó su mirada, era realmente increíble ver llorar a ese hombre, sacó de sus ropas un pañuelo y se lo entregó:

-Él siempre ha soportado demasiados abusos, tanto míos, tuyos y de nuestra familia…- Kunihiro también estaba triste aunque su intachable apariencia fuera la misma en sus ojos se leía la tristeza.- Mi querido hermano…. Nunca pude apoyarle en nada y justo cuando descubrí lo que sentía por Masaki, no tuve el valor de darle las gracias…- Kunihiro apretó sus puños y susurró.- Debes ir a él y dejar que tu corazón hable y no tu temperamento.

Souichi elevó su rostro y observó la mirada seria del mayo:

-Hai…pero…

-Tatsumi, sí realmente le amas, debes estar a su lado y al lado de tu hijo… pero si no lo haces entonces no sigas lastimándolo.

-Lo amo.

Kunihiro se impactó, agrandó sus ojos y luego suavizó su mirada para susurrar:

-Entonces, ya sabes lo que tienes que hacer.

-Gracias.

-¿Eh, por qué?

-Me has ayudado demasiado.

-Digamos que ya estamos a mano, sin tu ayuda nunca me hubiera enterado de lo de Masaki.

-¿Qué sucede conmigo?-Dijo una voz ajena.

Ambos observaron a un costado, el mencionado había llegado sin hacer ruido.

-Nada.- Respondió Kunihiro de manera sospechosa.- Solo le daba las gracias a Souichi por haber hecho algo en el pasado.

-Oh, entiendo…

El rubio observaba al ojo miel quien no le miraba, entonces Junya susurró:

-Tatsumi-san… precisamente hoy iba a ir a tu casa.

Souichi elevó su rostro y miró al rubio un tanto confundido.

-Compré esto para él bebé, ¿Podrías dárselo a Tetsuhiro-san?-Dijo con una gran sonrisa.

Souichi sujetó la bolsa:

-Gracias…

-Jajajajajajja, alegra esa cara, hay algo para ti también.- Sonrió.- Quería agradecerte por haber hecho feliz a Tetsuhiro.

-Eso… no es verdad, yo ni siquiera lo he hecho reír una tan sola vez.

Masaki se acomodó en la silla al lado de ambos y susurró:

-No digas eso…- Colocó su mano en su hombro.- Sé que han pasado muchas cosas difíciles, pero el amor entre ambos ha sido lo suficientemente fuerte como para superarlo todo. Aun sabiendo que tú eres hetero, te diste la oportunidad de intentarlo con él, sé que el inicio fue muy crudo y bastante difícil de comprender, pero a medida el tiempo pasó, comenzaste a sentir cosas por él ¿Acaso me equivoco?

Souichi negó.

-Entonces, dime algo, ¿Nunca le hiciese feliz, ni una sola vez?

Souichi volvió a esos recuerdos de hace unos meses atrás o incluso a la última vez que estuvieron juntos, también esa única ocasión en la que se entregó, en la que le dijo a su ojo verde que NO QUERIA ESCAPAR MÁS.

- Si alguna vez hiciste llorar de alegría a Tetsuhiro es porque lo hiciste feliz.

-Mi hermano se conforma con tan poco, no te desanimes.- Expuso Kunihiro.- Pero sí debes esforzarte para que lo que está pasando salga bien.

Souichi asintió.

-Estaremos ahí por si alguna vez necesitan de nuestra ayuda.

-Sí… Masaki tiene toda la razón.- Dijo Kunihiro, quien se ponía en pie y expresaba.-Lamento que no podamos disfrutar más, pero Masaki y yo tenemos que tomar un vuelo.

-Es verdad.

-¿Un vuelo?

-Sí…- Confesó el castaño.- Asuntos de los que después te enterarás… Etto…bien, fue un placer Tatsumi-san, te encargo a mi hermano y a mi sobrino o sobrina.- Sonrió ampliamente con ese brillo característico de emoción.

-Cuida mucho de Tetsuhiro-san, por favor.- Susurró Masaki con entera voz nostálgica.

-No se preocupen, las cosas van a cambiar.- Susurró con enormes aires de tranquilidad.

Souichi les vio partir y él se quedó sentado en la mesa analizado las cosas, habían pasado demasiadas situaciones y le había hecho sufrir lo suficiente para llegar a odiarle, a lo mejor Kunihiro tenga razón y logre ser disculpado por el ojo verde…

-Y lo voy a hacer.

[=*=*=*=*=*=*=*=]

El tan ansiado día había llegado era un 25 de junio hermoso, el clima estaba realmente agradable esa mañana. A pesar de ser verano el ambiente se sentía frio, eran las 5 de la mañana, cuando afuera de la casa de los Tatsumi un taxi se aparcaba frente a los miembros de aquella enorme familia. Isogai y los demás notaron algo muy extraño al frente de ese taxi que Souichi reconoció de inmediato, llevo rápidamente su mano a su frente y se golpeó duro diciendo:

-No puede ser…

-¿Eso es un pene?- Cuestionaba Isogai admirando la imagen en la parte delantera de la camioneta.

Souji y Matsuda-san rápidamente cubrieron los ojos de Kanako la cual apenas decía:

-Eso no es…

-¡KANAKO-CHAN! NO MIRES.- Gritaron ambos adultos.

-Cielos Nii-san ¿qué tipo de taxi contrataste?- Tomoe estaba bastante nervioso al ver tremenda cosa al frente.

Kurokawa abrió los ojos y también sonrojaba y susurraba:

-Esto es inusual.

Una puerta se abrió en el taxi y dejó ver a los dos que estaban dentro: el conductor, un ancianito de cabellos canos y ropas negras con guantes en sus manos y una gorra negra, y a su copiloto, que traía las mismas ropas que el anciano, solo que en versión más sexy, su largo cabello estaba atado como el de Souichi, quien se acercó a ambos y gritó:

-¡USTED DE NUEVO!

-Ohg, mira, es el chico que llevé al parque hace mucho, la vida es un pañuelo-El anciano sonrió de oreja a oreja.

-¿Mmm?- Tagata no dijo nada solo bufó.

- Y ese es el estúpido de la tienda de tintorería.-Gritó Souichi-¡ENTONCES, SÍ ERAS TÚ EL QUE LE QUERIA DAR LOS DULCES A MORINAGA!

-Hablando de él ¿en dónde está?

-E-eso…

-No me digas.- Tagata le lanzó una mirada asesina.

-Bueno, ya tranquilos todos o se nos hará tarde, el viaje apremia.- Hablo Azuma con emoción.

El anciano se dispuso a tomar las maletas con prisa, pero apenas y las pudo mover. Tagata llego a él y con fuerza las sujetó, elevando a Azuma también.

-VAYA, QUÉ MÚSCULOS.- Susurró sin pensar Kanako.

-Bueno, ya es tarde para llamar a otro taxi.- Dijo Souichi bastante derrotado.- Suban de una vez.- Expuso notando que todos comenzaban a subir y trataban de encajar como si fueran piezas de tetris. Souichi admiraba como su viejo era encajado en ese asiento de cuatro al medio de Isogai, Kurokawa y Tomoe, mientras él se acomodaba al medio de Matsuda-san y Kanako. La mayoría estaba dentro de la camioneta de 6 puestos, se sentían emocionados, sinceramente el más nervioso era Souichi.

Entre tanta gente se escuchó un gruñido al más puro estilo tirano:

-No entiendo por qué demonios tenían que venir todos.

-Bien, ya que entramos todos, es hora de ser educado… ¡Hola!- Decía el chofer a todos los ahí presentes.

-Por favor ajusten sus cinturones, ya casi nos vamos.- Dijo el "mueve bultos de cabello largo y negro"

Ambos fueron ignorados por completo.

-Nii-san, vamos todos porque queremos conocer al nuevo miembro de la familia y por qué extrañamos a Morinaga-san.

-Santo cielo, esa es mi pierna.

-Lo siento Isogai.- Susurraba Souji, apretado en el asiento trasero.

Souichi quien tenía una venita palpitante había sido claro, IRÍA SOLO, pero tal parecía aquel grupo no era lo suficientemente obediente como para quedarse.

-Bueno, señores, ¿estamos listos?- Cuestionaba el ancianito sonriendo y con su compañero ya sentado en el asiento del copiloto.

-Haiiiiiiiiiiiiii-Contestaron a coro, obviamente, faltaba la voz de cierto pelo largo rubio

-Bien, nuestros nombres son Taga…

-ASHURA.- Gritó el pelo negro y largo para corregirle.- Él se llama Ashura y yo soy Tagaki.- (N/A: Ashura = AZUMA Tagaki = TAGATA).

-Oh, siiii, es cierto, jajajajaja, la memoria empieza a fallarme, ya saben, consecuencias de la edad y la bebida- Soltó risitas.

Souichi observaba al anciano y susurraba:

-Oiga, no es demasiado pequeño para manejar este vehículo, ¿bebida, dijo bebida?

-Shhh, tengo mis técnicas muchachito, jajajajaja, soy muy mañoso, y la botella la dejé ayer a buen recaudo- Dijo subiendo el asiento y prendiendo la marcha.

Souichi se masajea la frente.- Dios dame paciencia.- Definitivamente ese viaje seria estresante para el pelos largos pero vamos no podía perderse la emocionante ecografía y mucho menos la oportunidad de estar con su amado Tetsuhiro.

Ya llevaban un buen trozo de trayecto a sus espaldas y mientras recorrían las calles, hacían rondas de chistes, el único que no participaba era Souichi, incluso Tagaki (Tagata) participó en la ronda de los chistes y todos se soltaban en risas, ese pelo largo a pesar de ser serio y muy callado, tenía muy buen material. Estaban dando lo mejor de sí todos esos 9 viajeros, menos Souichi quien se había fijado mejor en la ventana admirando el amanecer a un costado. Hacía mucho que no viajaba en auto por todo lo largo de su país, aunque Hamamatsu estuviera un poco lejos de Nagoya, había una vía rápida, las principales arterias de Japón.

Tagata al escuchar todo en silencio sintonizó la radio y de manera misteriosa, llegó a una radio otaku en donde sonaban los distintos temas musicales de los animé del momento. Kanako estaba en su salsa, amaba todos los temas y se los sabía de memoria, Souji impresionado le decía.

-Sí fueras así para los exámenes de matemáticas, tendrías una beca muchachita.

-JAJAJA. Papi estás loco, la música es otra cosa, los números no se me pegan al alma ni a la cabeza.

-AMÉN POR ESO.- Grito Isogai.- Odio las matemáticas.

-No entiendo, ¿cómo te contrataron en la empresa de robótica.- Murmuró Souichi.

Estaban discutiendo, cuando por fin una canción antigua y que Kanako no se sabía apareció, Isogai, Kurokawa y Tomoe comenzaron a reírse como locos, Souji y Matsuda-san cuestionaban:

-¿Qué sucede?

-Ahora verán.- Dijo Isogai.- Sou-Kun, ¿No se te apetece cantarla?

El mencionado tenía un tic nervioso en el ojo, puesto que la letra se la conocía de pe a pa, entonces Tomoe acompañado de Kurokawa e Isogai comenzaron a cantar.

Ojala mis sueños se hicieran realidad,
se hicieran realidad porque
tengo u-un montón.

Souichi por acto reflejo comenzó a cantar.

Tagata y Azuma se soltaron a reír mientras escuchaban como él cantaba, tenía las cejas juntas, mirada perdida y voz grave como robótica.

-Eso, Souichi tienes el ritmo en tu corazón.- Gritaba Isogai.

-Diablos, ¿por qué no tengo una cámara?- Gritó Souji.

-Yo tengo una copia de un karaoke que cantó Souichi Souji-san, jajajajajajaja, cuando llegue a la oficina se lo mandaré.

-¡!En serio!

Doraemon puede hacer
que se cumplan todos
con su bolsillo mágico
mis sueños se harán realidad.

Quisiera poder volar
por el cielo azul
(este es el gorrocóptero ).

Kanako lloraba de risa, pero en las últimas estrofas los adultos se unieron a Souichi y entre todos cantaron a todos pulmón:

Pa, pa, pa,
y siempre ganará
¡ DORAEMON!

Pa, pa, pa,
y siempre ganará
¡ DORAEMON!

Por fin la horrible canción se terminó y Souichi escuchaba los aullidos de todos en la camioneta y gritó:

-LO DICHO, NUNCA MÁS VIAJARÉ CON USTEDES.

-Bahh, Souichi tienes una voz hermosa.- Decía Matsuda-san.

Mientras adelante Azuma y Tagata se miraban uno al otro, el Dios de la fertilidad estaba sonriendo y en eso Azuma susurró:

-¿Te ves feliz? ¿Ya no te desagrada ese sujeto?

-Cierra la boca, Azuma.- Dijo cruzándose de brazos.

Luego de unas horas los ánimos fueron cayendo, Kanako se relajó al lado de su hermano y se fue quedando dormida, y no era para menos se habían despertado a las 3 de la mañana para estar listos, Souichi recibió a su hermanita en sus piernas y la acomodó para que durmiera.

El ver a su hermana tan pequeña y dulce, le hizo hacer imaginarse a él en unos años más con su hijo o hija…

-"Sería lindo que fuera una niña."- Observaba a través de la ventana y pensaba en él y Morinaga en la playa jugando con su pequeña niña, a la cual ambos apretaban en un abrazo protector. Metía los dedos en los cabellos de su hermana, sería ¿un padre protector? un padre que estaría ahí para ella, levantarle cuando se caiga o si quiera poder ayudarle en los problemas de matemáticas.-"Todo lo que no he podido hacer por Kanako lo haría al doble…"-Pensó dibujando una sonrisa cuando de pronto escucho un ruido proveniente de atrás, ya los ronquidos se hacían audibles, Isogai roncaba como poseído, Kurokawa como un gato mugiendo, Souji estaba inquieto en el medio, sentía que su pierna se había dormido, y Tomoe y Kurokawa estaban prácticamente abrazados, el de gafas apenas y roncaba, eran tan lindos ambos.

Souji soltó un largo suspiro y susurró a su hijo, notando que Matsuda también estaba dormida.

-Se durmieron ya.

-Hai…- Susurró Souichi admirando a su viejo.- Oye te ves incomodo ahí atrás, ¿por qué no te mueves hacia acá? hay un espacio.

-Creo que te haré caso.- Como pudo el delgado adulto se las ingenió para llegar al frente de Souichi y sentarse en un pequeño asiento tras el copiloto, Su padre analizaba a su hijo y susurraba-Todo va a estar bien, verás que cuando ese chico te vea, se pondrá muy feliz.

-Eso es lo que yo quiero viejo.

-Tranquilo, así será.- Souji hizo silencio un rato y cuestionó-¿Aún no te dicen nada de la Farmacéutica S?

-No… - Mintió agachando su rostro y mirando al piso pensó.-"No puedo decirle que no fui aceptado."

Ya te avisarán, eres un científico muy inteligente, según lo que Fukushima me dijo, eres uno de los mejores.

-¿Fukushima?

-Sí… en una junta en Estados Unidos lo conocí, por pura casualidad, era amigo de la Familia Negumi.

Souichi susurró:

-Vaya…

Mientras ellos hablaban, Tagata y Azuma se mandaban pensamientos y susurraban:

-"Escuchaste lo mismo que yo"

-Sí, tal parece dejó la universidad y busca trabajo.

-¿Por qué no lo habrán aceptado?

-No tengo la menor idea, a lo mejor porque dejó tirada la investigación que llevaba en su universidad.

-Los humanos son a veces muy complicados, pero eso me da una idea.

-¿Y ahora que estás pensando, Azuma?

-Nadaaaa.- Sonrió, mientras aún seguían viajando

Mientras, Tagata sujetaba el espejo retrovisor y lo alineaba para admirar el rostro tremendamente preocupado de Souichi:

-Me equivoqué con este sujeto… a pesar de todo, tiene un enorme corazón…

[=*=*=*=*=*=*=*=]

En Nukumori No Mori.

Ya eran las 12 del día y la consulta sería a las 4 de la tarde. Estaba impaciente, nervioso y un poco desesperado, no entendía por qué, pero tenía ganas de arreglar toda su habitación, incluso hizo un espacio para la cuna, su sentido materno se lo decía. Era como que un animal estuviera arreglando su nido para sus crías. El instinto estaba a flor de piel y Morinaga no lo había notado, con enormes nervios se llevó las manos a la espalda y susurró:

-Está perfecto, todo, todo debe estar limpio y ordenado.- Rascaba su cuello y agregaba.- Pero… que estoy diciendo, ni siquiera sé cuánto tiempo permaneceré aquí…- Liberó una mano de su espalda y pronto la llevó a su barbilla susurrando.- Un segundo, no tengo un cunero, si me pienso quedar… Ay, ojalá pueda dejarme quedar aquí…- Nervioso y sofocado pensaba mil cosas, tanto así, que puso estresado a su bebé, el cual reclamó y golpeó en su interior.-…ITTE...-Se acomodó en la cama con calma y susurró- Perdona, es que estoy nervioso, hoy sabré como estas… ¿Qué serás?- Acariciaba su tibio y lindo vientrecito.

-Tetsuhiro.- Escuchó la voz de Kaede-san que gritaba desde abajo- ¡Hijo, ya está listo el almuerzo, date prisa y baja!

-Haiiiiiiiiiiiiii.- Respondió.

Al ponerse en pie, miró por la ventana, había muchísima gente en la calle, todo el pueblo estaba de fiesta ese día. Según le había dicho Kaede-san la noche anterior, hoy se celebrarían el Hanami y el Yozakura por la noche, ambos, con un considerable retraso. En abril y mayo era cuando los sakura florecían en el país, pero, ese año, en Nukumori No Mori, los árboles habían decidió esperar hasta el 25 de junio para hacerlo. Morinaga, con sus ojitos verdes, admiraba como las lámparas se colocaban por todo aquel pueblecito. Con esa imagen dentro de sus retinas, llegó a la primera planta en donde estaban unas mujeres arreglando los faroles y los papalotes para los niños, Tetsuhiro fue visto de forma cariñosa por todas las mujeres del lugar y es que aun nadie sabía lo que le ocurría, pero tal parecía que sí lo deducían.

Aquellas ancianas tenían un sexto sentido, en aquella aldea, todas habían sido parteras mucho antes que la clínica fuera construida. Morinaga admiró la mesa de la sala atestada de adornos florales, entre rosas y amarillos, las lámparas eran tan finas y artesanales, sí que se lucían en ese pueblo. Suspiró hondo al ver como las manos expertas de aquellas costuraban los listones y terminaban apresuradas. Estaba parado al frente de aquel grupo, teniendo cuidado de no pisar algo en el piso, con una sonrisa nerviosa saludó:

-Eh,.. Buenas.

-Ah, Kaede-chan, que envidia te tengo, este muchacho cada día está más guapo.

-Jaja, Matsuri-san, qué cosas dice.- Susurró Kaede.- démonos prisa o la fiesta se tendrá que suspender si seguimos platicando.

-Hai.

-Yoooojooo, que linda pancita.- Dijo emocionado uno de los médicos de la clínica.

Morinaga se dio la vuelta y antes de que pudiese reaccionar, ya la tenía encima. Era una mujer enorme, casi tanto como su hermano, y daba unos abrazos mortales, te dejaban el cuerpo sin un solo hueso sano:

-Kyaaaaaaaaaaaaa, kyaaaaaaa, kyaaaaaaaaaaaa, es que eres taaaaaaaaaaaan lindo y tienes esos ojos taaaaaaaaaaaaan hermosos, kyaaaaaaaaaaaaaaaaaa-Gritaba como loca mientras le estrujaba entre sus enormes brazos.

Morinaga había sido raptado o más bien apresado por el abrazo de Yaka, quien parecía no quererle soltar, aquella joven era lo demasiado hiperactiva e inquieta como para poner nervioso a cualquiera. Morinaga estaba tragando grueso, no era que no le gustaran las muestras de afecto de esa chica, pero vamos, lo estaba apretando y tarde o temprano su hijo saldría por aquel extremo suceso. Desesperado y con lagrimitas en los ojos susurró:

-Ahgggg, me estás asfixiando, Yaka-san.- Chilló Morinaga, para empujarla y respirar agitado.

-Gomen, es que eres tan lindo que me dan ganas de comerte vivo, jajajajajajajaja.

-Ya tranquilízate muchacha.- Gritó la anciana dándole con una cuchara de madera mientras le servía arroz a Morinaga quien se sentó en la mesa y susurró:

-¿Yaka-san que haces aquí?

-Haru-senpai, me dijo que viniera por ti… cuando termines de almorzar subiremos la enorme cuesta, no quería que fueras solo, por eso estoy aquí.

-Creí que Ryu vendría por mí.

-Bueno, esos dos tenían algo que hacer antes de tu consulta.- Susurró la mujer tocando la comida del Morinaga y robando una croqueta de pescado.

Kaede-san se dio cuenta y con una cuchara de madera, empezó a golpearle la mano mientras le gritaba:

-¡SÍ TIENES HAMBRE, PIDE! PEEEEEEEEEEEERO NO TOQUES LA COMIDA DE TETSUHIRO.

-Auch, Kaaaaaedeeeeeee.- Lloró la chica con ganas.

Tetsuhiro tomaba los palillos y emitía una suave sonrisa, cosa que todas las mujeres ahí se quedaron un poco idas, es que Morinaga se miraba demasiado bien, Su piel estaba blanca y tersa, sus cabellos habían crecido un poco, no demasiado, sus labios estaban aún más rosados y bueno, su semblante masculino, mezclado con el maternal, era demasiado para ellas.

-Bueno, ¡Itadakimasu!- Se alistó para alimentarse, lo devoraba todo con entera rapidez, lo que había dicho Kaede-san había sido cierto, ahora comía demasiado y seguía teniendo hambre, nada le calmaba el apetito. Las náuseas habían sido cosa del pasado estaba feliz, pero a mitad de su almuerzo sus pensamientos regresaron a esos ojos color miel. Cómo le extrañaba, definitivamente no podía olvidarlo, era demasiado amor el que sentía por ese ser, tanto que ni podía conciliar el sueño a veces.

Sintió el suave movimiento de su hijo en su vientre, dando por aceptado el sabor de aquella deliciosa comida y también la aceptación de aquellos sentimientos.-"Estás un poco inquieto hoy… ¿A lo mejor sabes lo que pasará en unas horas?"- Le preguntó mentalmente a su hijo, pues hoy se movía más que en otros días, parecía que aquel presentía que su papi iba en camino y que por primera vez sería visto.

El almuerzo pasó, luego de darle otros tres golpes más a Yaka, por fin Kaede se despedía de Doctora y su protegido. Ambos ya estaban en la calle, Morinaga admiraba la alegría que no vivía en Nagoya, ese pueblo era demasiado acogedor, todos se conocían y se ayudaban sin importarles nada, vecinos, amigos, familiares, todos ayudaban en los arreglos para el festival. Se dispusieron a caminar a la clínica, pero lo harían muy despacio.

Pudo ver a los pocos niños de la aldea correr de un lado a otro, se habían adueñado de un papalote y un anciano les seguía costosamente. Recorrían las calles, cuando de la nada, vio a Yaka quitándoles el papalote a los pequeños y salir corriendo:

-¡ETTO, YAKA!- Gritó intentando correr pero, se detuvo al acordarse de que no estaba apto para ese tipo de cosas, por otro lado los niños seguían a la médico, quién reía como loca desbocada y llegando al ancianito hacia reverencia entregando el papalote.

-Muchas gracias, hija.

-De nada…- Sonrió.- Y ustedes.- Dijo seria.- Morinaga presintió que los regañaría, sin embargo la mujer sacó, como si de un mago se tratase, unos dulces del interior de sus mangas y dijo.- Aquí tienen, pórtense bien ok.

Los niños salieron corriendo felices, aquella mujer se acercó a Morinaga quien susurró:

-Eso fue amable.

-Claro, lo sé- Sonrió para ver la pequeña tienda de pan y gritar.-¡MORINAGA, MIRA!- Dijo sujetando su brazo y jalándolo con prisa a entrar a la panadería.- ¡PAN!- Gritó admirando las diferentes tortas.

Morinaga sudó una gotita y dijo:

-Yaka, ya almorzaste.

-Sí, pero Kaede-san no me dio postre.- Dijo elevándose para gritar.- ¡DOS PASTELES DE FRESA, POR FAVOR!

-¡YAKA!- Gritó Morinaga.

-Ok, ok, ok… ¡DEME TRES!- Corrigió.

Tetsuhiro cuestionó:

-¿Eh?

-Sí, es que él come por dos… jejeje…

-Cielos, Haru…. ¿Por qué me mandaste a esta loca?

Y es que la mujer estaba cumpliendo un papel importante, tenía que distraer a Morinaga a como diera lugar, pues el médico, en la clínica esperaba ansioso a su primo. Ella hacia muy bien su trabajo, pasaban por cada tienda que miraba, Morinaga y sus pies no podían más, pero se alegraba porque tenía mucho que no salía y todo, en esos meses, había cambiado. La calzada estaba por fin finalizada, los autos subían y bajaban, pero pronto se cerraría el paso de éstos por el festival de cerezos, era todo un acontecimiento hermoso. Sin quejarse siguió a su compañera de caminata, pues tenían mucho tiempo aún, no eran ni las dos de la tarde y llevaban apenas unas casas recorridas.

[=*=*=*=*=*=*=*=]

En la clínica…

Tenía reunidos al equipo médico y farmacéutico, Haru y Ryu estaban tratando con un tema serio, luego de las diversas preguntas de sus colegas por Morinaga ellos decidieron que lo mejor sería que se enteraran de la situación, puesto que al momento en que el joven Morinaga diera a luz, deberían estar ahí para ayudarles. El ruido y las conversaciones llenas de incertidumbre opacaban a ambos. Ryu notó como Haru trataba con todas sus fuerzas que aquellos le escucharan o guardaran silencio, pues el grupo de la clínica había crecido de manera inusual, ahora había un grupo medico de anestesia, de odontología, y de todas las ramas, habían llegado de diferentes ciudades. Ante la falta de atención al Tatsumi, Ryu tuvo que silbar por lo alto y gritar:

-¡SILENCIO!

Todos hicieron caso, prestando total atención al frente en donde Haru susurraba:

-Gra-Gracias, Natsuki-san.

-¿Nat…suki?- Ahí estaba de nuevo, Haru, le hablaba de esa manera, todos estos quince días la indiferencia del Tatsumi fue terriblemente torturadora, tanto así que se comenzó a sentir verdaderamente triste el peli negro.

Haru se aclaró la garganta e inició:

-Primero gracias por asistir, sé que estamos a mitad de un festival, el cual no nos vamos a perder, pero primero quería compartir con ustedes algo de vital importancia y deseo que, por favor, guarden el secreto como si cumplieran la regla medica más importante.

Los ahí presentes estaban en silencio y bastante interesados.

-Todos conocemos a Morinaga Tetsuhiro, ¿no es cierto?- Todos asintieron solo algunos nuevos integrantes no lo hicieron.- Para los que no han tenido la oportunidad, él es uno de los principales científicos de farmacia, es una persona especial e intachable, que está pasando por algo verdaderamente increíble en este momento y que queremos protegerlo a como dé lugar. Este pueblo se caracteriza por la amistad y la hermandad Nukumori, es un lugar acogedor en los cuales todos podemos descansar de nuestra vida rutinaria y encontrar nuevas y mágicas experiencias. Bien, abran bien sus oídos, puesto que lo que van a escuchar es mágico y tremendo, por consiguiente exijo respeto.

Ryu admiró el rostro de todos los ahí presentes.

-¿Puedo contar con su silencio y comprensión?

-Por supuesto.

-Habla ya, Tatsumi.- Gritaban otros muchachos con entusiasmo.

-Ok… ejem… bu-bueno, etto….

Ryu notó el nerviosismo de su amigo y se acercó a él, para tomar la palabra.

-Tetsuhiro Morinaga, sufre de una extraña malformación en su sistema, que ha causado que al compartir lecho con otro hombre formara una vida… actualmente está en cinta…. Así como el recibió la noticia con madurez, espero lo mismo de ustedes.

El impacto se formó en cada uno de los presentes, claro que hubo comentarios emocionados y otros de no entender nada:

-¿Entonces tendrá un bebé?

-OH, ENTONCES, ¿NO ESTABA GORDITO? QUÉ MAL, YA CREÍ QUE TENÍA UN COMPAÑERO.- Gritó Chouji cabizbajo siendo palmeado por la espalda por otro amigo.

-Así es, él viene hacia acá para hacerse una ecografía, por favor, denle todo su apoyo incondicional, lo necesita.

-¿Y de quién es el niño?

-Es de Ryu-san, de seguro.

-KYAAAAA.- gritaron las chicas.

Ryu se sonrojó, y Haru se enfadó y salió de ahí. Ryu explicó:

-No… no es mío, pero si fuera posible lo voy a cuidar como si lo fuera…- Observó a su lado en donde estaba Haru y confesó- Porque Tetsuhiro es un gran amigo que estimo demasiado.

Haru desapareció, escuchando el sonido de aprobación de todos y los gritos de entusiasmo en todos los presentes las mujeres estaban emocionadas y los hombres parecían estar un poco perturbados pero estaban tranquilos, porque al menos el tabú de que las mujeres son el sexo fuerte se caería.

Ryu dejo a sus amigos diciendo que regresarán a sus labores y así lo hicieron, salieron del salón de conferencias con enormes expectativas y buenos comentarios, Chouji se juntó a Ryu y susurró:

-¿Así que eso era lo que le pasaba?

-Si…

-Ya quiero felicitarlo.

-Regresará un momento, ahora, en la tarde.

-Oh ¿en serio?

-Sí, ha estado un poco delicado, pero ya está bien.

-Gracias a dios, bien te veo luego en el laboratorio, debemos de hacer muchas pruebas, ya necesitamos otro compañero, sin Morinaga y ese desaparecido de Takumi, todo se ha vuelto un caos.

-TIENES TODA LA RAZÓN, Chouji, en un momento te alcanzo.- Expuso Ryu separándose de su compañero al notar que Haru entraba a una habitación. Con prisa se movió y entró a ésta diciendo:

-Haru, espera.

El mencionado dejó de caminar, no le daba la cara, al darse cuenta que era Ryu, continuó su camino para alistar todo en esa sala. Esta era la habitación en donde se hacían las ecografías, movía la enorme camilla y el monitor a un costado, para posar una cortina cubriendo el escritorio y la otra salida de la habitación, mientras hacía todo eso Ryu cuestionó:

-¿Qué sucede, por qué no me has hablado? Desde hace mucho que no nos hemos dicho palabra… incluso no has ido a la parte trasera de la clínica, siempre te espero y no has llegado…

-Natzuki-san, ¿No tienes nada mejor que hacer?

Agrandó sus ojos y susurró:

-¿Haru…

-Si no lo has notado, estoy ocupado.

-E-Entiendo.- Dijo cabizbajo acercándose a la puerta y susurrando antes de salir.- Perdona si te molesté…- Expuso, para retirarse.

Haru comenzó a temblar, no entendía lo que le pasaba, ¿Por qué era así con él? Respirando con fuerza dejó de pensar en eso y tomó su móvil para teclear con prisa, esperó unos segundos y entonces…

[=*=*=*=*=*=*=*=]

En la camioneta, ya todos habían caído bajo el efecto del viaje cuando de pronto un ruido los despertó, Souichi tomó su móvil y susurró:

-¿Hola?

-Oye ¿ya estás en camino?

-Sí, espera.- Tocó al copiloto y cuestionó.- ¿Cuánto falta señor?

-Mmm.- Se estiró como un gato y susurró.- Hummm, en una hora llegamos.

-En una hora.

-¿Qué, por qué?

-Lo siento, el tráfico estaba pesado, pero este señor es bueno, buscó un atajo.

-Oh, está bien… entonces estarás aquí a la hora exacta.

-Sí…

-Mira, cuando llegues, ven directo a la clínica, está al final de la cima. Entra y pregunta por ginecología y en cuanto estés en la puerta que dice Ginecología, me llamas.

-Claro…- Susurró Souichi, para finalizar la llamada y observar que todos ya estaban despertando, pues la calle dejó de ser agradable, ahora era empedrada y muy incómoda.

-Bien, señores, falta poco para llegar.- Susurró Azuma emocionado.

Souichi se erizo de pies a cabeza, estaba nervioso, ansioso y sobre todo preocupado, no sabía cómo reaccionaría Morinaga pero, ante todo, debía de guardar la calma. Él y su carácter deberían de ser lo menos explosivos posible. Souji notó el estrés en los hombros de su hijo y susurró:

-Todo saldrá bien hijo.

-Sí…

Aunque asintiera a su viejo por aquellas palabras de apoyo, por dentro todo se le revolvía, sentía mariposas en el estómago, pues nunca había luchado por alguien ni tampoco sabía qué hacer, Kunihiro había sido de ayuda pero, ¿cómo haría el para exponer lo que sentía? Él solo había hecho eso con su madre, siempre lloraba cuando algo le molestaba o le hacía sentir triste y ella siempre la ayudaba.-"Mama… como quisiera que estuvieses aquí."- Tragaba grueso y movía las piernas de forma nerviosa, sus manos comenzaron a sudar, pues no sabría qué hacer si Tetsuhiro le rechazaba. ¿No lo soportaría o sí? Otro de los asuntos que lo atormentaban era saber si hijo estaba bien, eso quizás era lo que más pesaba en su corazón. Puesto que le debía una enorme disculpa.-"Vas a estar bien. Juro que jamás volveré a gritarte de esa manera, prometo que estaré a tu lado siempre que me necesites, hijo…"

Souji no dejaba de mirarle, admiraba las infinitas cosas que hacía su hijo, parecía que iba a la guerra, notó que esto ni siquiera lo mostró al presentarse a la cita matrimonial, es más, ahora estaba verdaderamente nervioso. Su rostro fue de preocupación completa al poder constatarse de que Souichi estaba sintiendo la derrota. Pensó en Morinaga, ese chico le había caído muy bien, desde que le conoció supo que era una persona muy amable y cuidaba bien de Souichi aunque éste no se portaba para nada bien con él.

-"Dios mío… solo espero que Morinaga logre perdonarlo."

Al igual que su hijo, estaba nervioso, tanto así que hizo un pequeño rezo, pues también había algo que lo estaba derrumbando y de seguro también a Souichi…

-"Por favor Kami-sama, te pido que Morinaga acepte los sentimientos y las disculpas de mi hijo, también te pido por la salud de ese hijo, onegai…"

Azuma al frente y Tagata, se miraron uno al otro a lo que Tagata se giró en el asiento y comentó:

-Mensaje recibido, Souji Tatsumi.

El de la barba se quedó un poco confundido por aquello, pero no hizo más que solo pestañar, mientras Tagata regresaba su vista al frente y susurraba.

-Ya falta poco…

-Hai…- Decía Azuma con calma mientras continuaban recorriendo el camino empedrado, y ambos observaban al pelos largos con entera seriedad.

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Finalmente, estaban a mitad de camino, Morinaga veía perdidas sus esperanzas de llegar a la consulta a tiempo, pues Yaka era un caos en la calle, se metía a cualquier puerta abierta y molestaba a la gente, o más bien la incomodaba y él se había hecho la labor de pedir disculpas por todo lo que esta chica hacía.

-No puedo dejarla sola.- Dijo perdiendo las esperanzas de irse por su cuenta.- Haru se enfadará.- Susurró con una voz agotada.

Yaka recibió órdenes precisas de Haru para distraer al ojo verde por otra hora más, y es que entre el almuerzo y pasar a ver los arreglos del festival se hicieron las 3:30 de la tarde y el Morinaga estaba preocupado diciendo:

-Yaka, debemos irnos ya a la clínica.

-Sí, espera, es que ellos están haciendo las farolas para el lago y quiero ver como los pintan y…- Yaka no vio más al Morinaga y grito.-OYE ESPERA.- Con calma se unió a éste, quien sudaba, traía puesta una camiseta de manga tres cuartos holgada y un pantalón cargo de los que compró hace mucho, sus tenis y tal parecía no era la mejor ropa para ese calor horrible, Tetsuhiro sudaba y susurraba:

-Yaka, me trajiste por el camino más largo, qué malvada.

-Perdóname, Tetsuhiro-chan.

-Está bien, me hace falta caminar, pero tengo un problema.

-¿Dime que pasa?- Cuestionó asustada.

-Etto…ejem…Quiero ir al baño.

Yaka se soltó en risas, su plan había funcionado, pues había pedido en todas las casas darle agua a Morinaga y conociendo su estado, era obvio que cualquier líquido que llegara a su vejiga se apurara a salir, pues el peso del vientre aprieta esta pequeña bolsa.

-No te rías, baka.

-Perdona, es que… oh, mira, vamos a casa del señor Suang, es muy agradable y de seguro te presta el sanitario.

-Ok.- Dijo desesperado, la verdad es que esto del embarazo era demasiado problemático pensaba Morinaga, mientras caminaba se recordaba lo de ayer, Kaede-san y él limpiaban las repisas y él tenía ganas de ir al baño a liberar su vejiga, pero el polvo le hizo ganar la partida, puesto que en un estornudo se hizo pipi, sonrojado y con una risa boba susurró:

-JAJAJA, SI SENPAI HUBIESE ESTADO AHÍ, ME GRITA DE TODO.- Se silenció y rascó su mejilla expresando.- Pero que digo…

-Tetsu-chan., ven, ven él dijo que puedes usar su baño.

-Arg, Yaka, te agradecería que no usaras el CHAN.

-Jejeje, corre y haz pis.

Morinaga entró deprisa a la casa y se perdió en ésta, directo al sanitario.

La medico cayó al piso exhausta, pasó el revés de su mano en su frente y susurró.- Santo cielo, ¿cuánto tiempo tendré que hacer esto? Estoy muertaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

-"Oi, Yaka, en donde coñas estás?"

-"¿Xera?"

Se levantó del piso escuchando la voz en sus pensamientos:

-"Nii-san, no me regañes estoy entreteniendo a Morinaga."

-Sí, lo sé, pero debes ser cuidadosa ese sujeto ha llegado por fin.

-Oh, el novio.

-Sí, distráelo, dile que se quede dentro de la casa.

-Ok.

La mujer se dirigió al señor de la casa, inició a hacerle preguntas, mientras Morinaga salía del sanitario limpiando las manos y con un pañuelo su rostro por el sudor. Notó como aquella chica de nuevo se había puesto a interrogar por todo al dueño de esa vivienda, Tetsuhiro vio todo perdido, no llegarían a tiempo; resignado se acomodó en una silla, hasta que aquella dejara de interrogar al dueño de la casa.

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Media hora después, parte baja de la sima entrada de Nukumori no Mori…

Azuma y Tagata bajaban las maletas mientras escuchaban el crujir de los huesos de los pasajeros de atrás, y los ruidos de emoción por parte de Kanako y Matsuda-san. Souji admiró cómo Souichi salía disparado cima arriba. Tagata y Azuma también lo notaron y se sonrieron uno al otro, ellos ya estaban enterados acerca del plan que se estaba llevando en la clínica, por ende habían apresurado el viaje.

Tomoe y Kurokawa bajaban las maletas, cuando observaron a su alrededor, Isogai estaba con una expresión en su rostro de extrañeza, admiraban las casitas en esas peculiares formas, mientras que Kanako gritaba emocionada.

-¡OH PERO QUE BONITA CIUDAD!

-Esto, no sabía que existían estas clases de edificaciones en Japón.- Susurraba Kurokawa impactado.

-Es hermoso.- Agregaba Tomoe.

-Vaya, entonces sí existían…- Agregó Souji juntándose a ambos hombres y posando sus manos en sus hombros- Muchísimas gracias por traernos, tal parece ustedes trabajan de todo ¿No?

Ambos se miraron uno al otro y cuestionaron:

-¿De qué habla, señor?

-Jah, a mí no me engañan, ustedes estaban en la tienda de bebés en Nagoya.

Ambos tragaron grueso:

- Eso quiere decir que son muy trabajadores.- Sonrió.- En fin,… ¿podrían decirnos en dónde podemos quedarnos a dormir?

-Bueno, Nukumori no hace ese tipo de cosas de aceptar turistas, pero… creo que en esa casa le pueden decir.- Susurró, señalando la casa en la que vivía Kaede-san.

Souji asintió y ordenando a todos los presentes susurró:

-Bien, vamos chicos.

-Señor, disculpe.- Decía la joven chica al ancianito.

-¿Dime, Cariño?

-¿Qué celebran hoy?

-Oh…. Esa es una linda pregunta…- Dijo señalando los cerezos que estaban enormes y atestados de flores.- Hoy se celebra el festival del cerezo.

-¿Pero y eso que no es en abril?- Cuestionó Matsuda-san.

-Sí, mi estimada señora, pero en Nukumori lo hacemos cuando una ocasión especial se está a punto de dar y por supuesto cuando los cerezos florecen por si solos

-Es hermoso.

-Sí esto le parece hermoso, espere a ver en la noche.- Susurró Taiga (Tagata)- Tomando camino para ayudar a aquellos con las enormes maletas.

Aquella familia recorrió algunos pasos de la hermosa aldea, admirando todo con rostros llenos de asombro, sin duda era algo muy diferente a lo que ellos estaban acostumbrados, la única diversión eran las celebraciones de año nuevo en los templos, claro que en el centro de Nagoya también se hacían enormes festivales. Pero rara vez asistían, siendo así, éste era un momento que debían aprovechar.

Taiga y Ashura llevaron a los recién llegados a casa de Kaede-san, la cual estuvo feliz de abrirles sus puertas y saludar con una enorme sonrisa y admiración, observó a todos y a cada uno expresando con voz elevada y emocionada:

-BIENVENIDOS A SU CASA, BIENVENIDOS, PASEN PASEN.-Dijo alegre notando que rápidamente aquellos entraban a la acogedora vivienda.

Souji no podía entender aquella edificación tan compleja, pero a la vez muy agradable. Fuera hacía un calor del demonio y adentro era como estar con aire acondicionado. Isogai también pensaba lo mismo, era interesante aquella vivienda, sin duda alguna.

Tomoe y Kurokawa cancelaban la cuenta con el ayudante del taxista, a lo que el chico de gafas cuestionó:

-¿Disculpe, en donde está su amigo?

-Oh, él se fue, hace un segundo, dijo que tenía que ir a verificar la temperatura de la camioneta.- Sonrió el pelo largo, haciendo reverencia y salir corriendo del lugar.

Dentro de la casa, Kanako fue observaba con gran interés de parte de la anciana la cual cuestionó:

-¡¿Pero qué niña, más bonita, cuántos años tienes querida?!

-Yo apenas tengo 12, sonrió.- (N/A: Aun no conocemos que edad tiene Kanako pero en el manga está especificado como una niña de esa edad O.O)

-Qué lindura, cuando yo tenía tu edad era idéntica a ti.

Kanako puso cara de susto y sus acompañantes soltaron risas.

Kaede-san sonriendo, llevó sus manos a sus caderas y cuestionó:

-¿Bueno y en qué puedo ayudarles?, tengo entendido que buscan donde quedarse.

-Sí, así es, queridísima señora.

Habló Taichirou dándole su mano a lo que Kaede-san la sujetó con las mejillas rosadas de pena, recibió un beso coqueto de aquel platinado y soltó vapor por su rostro. Kurokawa pateó un poco a su amigo, quien no dejaba de hacerse el chulo con la abuela, ante aquella vergonzosa escena, Kaede-san notó que cierto pelito largo hasta los hombros admiraba hacia la puerta y se notaba un poco preocupado. Ante aquello la mujer enseguida se aclaró la garganta y yendo a una pequeña mesa abrió un enorme libro y cuestionó:

-¿Bien, cuántos son los huéspedes?

-Mm.- Isogai contaba cabezas, mientras Kurokawa susurraba.

-Somos seis, baka.

Isogai se acarició la cabeza y con una sonrisa agregó:

- Es verdad.

-¿Seis?- Kaede-san contaba también a los ahí presentes, admiró a Tomoe y Kanako hablando con las ancianitas que seguían con los adornos, el padre de ambos observar el reloj y la puerta con nerviosismo y esos dos ahí parados frente a ella, ante esto espetó:

- Yo solo veo cinco personas.

-Oh, es que nuestro otro compañero tuvo algo urgente que hacer en la clínica.

La pequeña anciana resopló y susurró:

- Bueno, tendremos que compartir habitaciones con mis actuales inquilinos.

Esto dicho por ella, llegó a oídos del más adulto, Souji se acercó y susurró:

-¿Estará bien eso, digo nos podemos ir al pueblo más cercano a buscar otro motel o hotel… La verdad, mi señora es que no sabíamos que estaban de festival, estamos en este lugar buscando a un joven.

Kaede analizó a cada uno de esos sujetos y se preguntó internamente:

-"Uno de ellos es el padre de ese bebe, ¿quién será?-"

-"No te preocupes por eso, cariño."-Escuchó la voz de Azuma en su cabeza comunicándose telepáticamente.-"Tenemos al padre justo llegando a la clínica, nosotros nos encargaremos por lo pronto, procura que ellos se queden en la casa."

-"Mmm, em, De acuerdo"

-Mil disculpas.- Habló Souji otra vez, llamando a sus otros dos hijos.

-No, calma, jovenzuelo.- Sonrió la mujer.- Mis dos inquilinos son muy amables ellos entenderán. En cuanto a las habitaciones, podemos em, poner a la chica con su hermano, a estos dos juntos y usted y su otro acompañante, y creo que Morinaga no tendrá problemas en compartir habitación con Ryu-san… mmm.

-¡DIJO USTED MORINAGA!- Gritaron todos al animoso.

-¡LE ESTAMOS BUSCANDO!- Gritó la chica de cabellos castaños oscuros.

-¡ES VERDAD, MORINAGA-SAN ESTA ACÁ!- Cuestionó Tomoe sofocado y tremendamente sorprendido, era una real coincidencia.

Isogai tomó ambas manos de la anciana y susurró:

-Mi señora, es de verdad muy importante que nos diga sí él esta acá ahora mismo.

-Por favor.- Agregó Kurokawa.

Kaede-san observaba a todos ellos con real impacto, tenían rostro de emoción mezclados con tremenda zozobra, enseguida, la dueña de aquella acogedora vivienda suspiró profundamente y susurró:

-Sí, el precisamente esta aquí, pero ahora mismo está yendo a la clínica.

Todos se observaron y luego la mirada recayó en Souji quien leyendo sus pensamientos, susurró:

-Nada, de eso, deben dejar que Souichi vaya solo.- Expuso el adulto conociendo las intenciones de aquel grupo tan peculiar, ante aquello no quedó de otra más que convencer a Kaede-san de poner a Souichi y a Tetsuhiro en la misma habitación. Explicaron a grandes rasgos la situación, Kaede-san estaba impactada, puesto que ella también comentó con los visitantes la situación en la que Morinaga vivió por todos estos meses ahí. Souji se vio entristecido por aquello, realmente ambos estaban sufriendo mucho, se sintió realmente desfallecido y le pidió a los dioses que por favor saliera todo bien, ninguno de los dos merecía estar así, distanciados o discutiendo; debían estar juntos y formar una familia. Kaede-san notó y escuchó los nobles pensamientos de aquel padre. Tanto que suspiro hondamente.

Mientras esto ocurría en la pensión.

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Souichi por fin llegaba a lo alto de la cima, respiraba agitado y sudaba, pero, estos días sin cigarrillo surtieron frutos, no le faltó el aire o mucho menos la respiración, Se encontraba realmente nervioso y asustado, hubiese querido tener más tiempo para prepararse de la manera en la que Morinaga merecía, pero el tráfico y las horas en la carretera le hicieron imposible. Lo tenía todo planificado, se vestiría de manera inolvidable y sexi, se haría la coleta más hermosa e incluso le daría lo que compró para él. Pero todo había salido de la nada, sin perder más tiempo se encaminó con prisa a la clínica.

Por su cabeza transitaban muchas situaciones, la primera el recuerdo de su amado ex kohai, su aroma, su rostro sus labios, sus ojos, esa mirada que lo hacía perderse cada vez que le hacia el amor o le besaba. Sin duda alguna lo extrañaba, quería, deseaba, ansiaba abrazarlo y nunca soltarlo. Volvió a sentir en su pecho el palpito acelerado que solo el nerviosismo albergaba, mientras caminaba en los pasillos, se preguntó si él había caminado por esos mismos lugares por estos meses… pensó y pensó hasta llegar a una enorme y terrorífica conclusión, ¿Acaso estaría bien estar aquí, Morinaga querrá verle? Su delgado cuerpo comenzó a temblar más de la cuenta y sus manos comenzaron a sudar, pues.-"El nunca me llamó, ni siquiera una sola vez."- Se detuvo en el pasillo y agachó su rostro.-"¿Ya te has olvidado de mí?"- Se preguntó, torturándose de maneras tan aberrantes que sintió un crack en su corazón, realmente no soportaba la idea de perderlo. Apretó sus puños y dijo en voz baja:

-No pienses ese tipo de cosas, Souichi… De ti depende que Morinaga te acepte de nuevo.- Estaba decidido a seguir adelante.- Y si no lo hace, ¿Si no me acepta?- Se detuvo de nuevo.- Entonces me tocará conquistarlo, como él lo hizo conmigo, lucharé… aunque él no quiera… por mi hijo y por él.

Se movió por los pasillos con rapidez, buscando Ginecología y al hacerlo le marcó a Haru, quien respondió y se unió a él en el pasillo. Haru se admiraba agitado y bastante preocupado, puesto que no tenía la menor idea de cómo reaccionaría su paciente al ver a Souichi en la consulta, aunque habían decidido que se ocultaría tras la cortina. ¿Tenía que salir verdad? Sempai tenía que ser testigo de aquel milagro, de admirar en la pantalla a su pequeño y futuro hijo. Con bata blanca puesta, estetoscopios y una enorme libreta de metal en la cual sus dedos se marcaban por el sudor y la adrenalina del nerviosismo que sintió por todo aquello, le saludó animado al tiempo que con alivio decía:

-¡Souichi, Hola!- El pelos largos no pudo evitarle dar un fuerte abrazo.-Llegas a tiempo, él aún no ha llegado.

-Qué bueno.

Dijo soltándose de inmediato y observándole con las cejas juntas y preocupadas.

-Es hora, ven conmigo.

Ambos entraron a la sala, se trataba de una habitación de forma rectangular, a un costado estaba el escritorio del médico encargado, a su frente una camilla y unos aparatos para monitorear, al lado de aquella camilla había una pared que daba a otra salida, y en la abertura que dirigía a esa salida se encontraba la cortina, justo al lado de un gabinete de vidrio en donde Haru poseía todos sus instrumentos para examinar. El ojos miel admiró todo mientras cuestionaba apresurado y notando como Haru dejaba la tabla de metal en su escritorio y escuchaba:

-Ahora dime… ¿qué haremos?

-Te ocultaré tras una cortina, no hables ni digas nada, ¿ok?

Souichi se extrañó al escuchar aquello, claro que conocía el plan pero, ¿En qué momento le tocaría salir?

-Pero entonces ¿cómo quieres que vea la ecografía?

-Ya ubiqué la camilla y el monitor de forma que puedas verlo, si todo está bien, sales cuando lo creas conveniente.

-De acuerdo.- Souichi le miraba serio y decidido y se ocultó. Mientras, en el pasillo Azuma y Tagata estaban escondidos tras una cama de hospital, ambos habían llegado rápidamente ahí y escuchado el plan.

-¿Qué opinas de esto, Tagata?

-Opino que es una tontería, pero… tú y yo nos haremos cargo de que esto sea de otra forma.- Dijo el peli negro con una sonrisa macabra.-Desde pequeño, siempre quise hacer algo.- Se frotó las manos.

-Esa mirada no me agrada.

-Tú tranquilo.

Desaparecieron.

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Morinaga por fin llegaba a la clínica, había sido una caminata productiva, según él, el horario no pareció preocuparle al encontrarse con un puestecito de crepas que aún estaba armando todo para la noche, pero con la ayuda del carácter de Yaka, le hicieron una crepa. Esos antojos, esos jodidos antojos de comer algo dulce siempre lo atacaban.

-Ah, soy un caso.- Decía soltando un suspiro.- Pero al menos hemos llegado.- Sonrió.- Gracias, Yaka fue raro caminar contigo, pero al menos me divertí jajaja.

-Ya sabes.

-YAKA, ¿EN DÓNDE ESTABAS?

-Xeran.- El mencionado la tomó por la oreja y le gritó:

-¡TE HE ESTADO BUSCANDO, TUS PACIENTES LLEVAN MÁS DE TRES HORAS ESPERÁNDOTE!

-Perdón, ahhhh.- Morinaga sonrió, ante aquello, dio un último bocado a su crepa y se acercó a un basurero a tirar la servilleta. Se encamino por los pasillos, todos le miraban y le saludaban con emoción y ojitos brillantes, mientras él no sabía qué demonios pasaba. Finalmente, llegó al pasillo que le llevaría a la habitación en la cual, él debía ser examinado, al hacerlo sintió un enorme golpe en sus costillas, se recargó a la pared con una mano y llevó su mano a su vientre susurrando socarrón:

-Tal parece que alguien tiene miedo.- Dicho esto soltó un enorme y estresado suspiro y comento de forma infantil.- Te entiendo, yo también odio los hospitales.- Se separó de la pared y continuo caminando sintiendo los momentos renuentes de su hijo o hija, divertido agregaba.- Tranquilo, todo estará bien, no te pongas nervioso o asustado, no te van a vacunar ¿O sí?- Ante esto aquella criatura se movió más.- AHGGG, NO, NO SOLO BROMEO.- Se acercó a un banquito y se sentó, no podía caminar así, con tanta locura en su interior, con prisa acarició su tripita y susurró bajito.- Yo estoy aquí, no dejaré que nada malo te pase, ¿En tendido? Vamos a ser valientes, ¿Si?

Los movimientos fueron cayendo, ahora solo eran suaves y casi no se percibían, animado se puso en pie y en unos cuantos pasos más llegó a la puerta de Ginecología, dio unos toques y susurró antes de abrir la puerta:

-Haru-san, ya estoy aquí, perdona la espera…

Adentro se escuchó como alguien se caía al piso y un montón de cosas lo hacían tras él. Morinaga entro deprisa y cuestionó:

-¿Haru-san, estás bien?

-Tetsuhiro-san, perdona, se me cayeron unas cosas, que tonto.

-Déjame ayudarte.- Dijo agachándose o al menos intentarlo.

-¡NO!, no es necesario.- Dijo levantando todo y dejándolo dentro del armario de cristal, que estaba al lado de la cortina en donde Souichi…

-"Morinaga…"- El corazón le latía rápido. Esa voz cuanto tiempo quiso escucharla habían sido los peores meses de su vida, no podía contener las ganas de salir y de abrazarle, No podía contener la emoción que su corazón le hacía demostrar, en su pecho se vivía un concierto, pues aquel músculo mayor, bombeaba a más no poder. La emoción de escuchar su voz era demasiado, comenzó a temblar, varias frases sensuales dichas por Morinaga llegaron a su cabeza incluso las frases llenas de amor cuando terminaban una noche llena de sexo y también las de dolor y desprecio cuando se comportó de manera estúpida y radical al enterarse del embarazo. Apretó sus puños y tragó grueso, no aguantaba más debía salirse de ahí y pedirle perdón o si quiera besarle, lo amaba. No podía soportar estar en la misma habitación sin estar cerca de él, respirar su mismo aire le lastimaba, puesto que no podían estar juntos, pero ante aquel sentir tragó grueso y pensó.-"Tranquilízate, debes seguir el plan. "

Elevó despacio su cabeza para admirar por sobre la cortina, y al ver a Morinaga, sus ojos se agrandaron y temblaron. Noto como él giraba su rostro a la cortina y rápidamente se agachó y susurró:

-… Morinaga…. Estás hermoso.-No podía resistirlo.

Tagata y Azuma observaban y escuchaban los pensamientos de Souichi el pelo negro en su forma espiritual bufo:

-Ese idiota.

-¿Qué hacemos?

-Esto es lo que haremos…- Dijo para juntarse a su amigo…

Mientras, Haru ya despegaba el mozote del medidor de presión arterial, apuntando en su folder todo lo relacionado, se situó en el escritorio y Morinaga le observaba desde la camilla en la que estaba sentado desde que el medico inicio a revisarle. Sus ojos estaban llenos de incertidumbre, movía los pies de manera nerviosa y Haru decía:

-Oye, cálmate…

-Es…esto, perdona, es que odio los hospitales y encima estoy preocupado.

-No pasara nada, y si pasa, estaremos contigo.

El ojo verde agachó su rostro, suspiró:

-Todos se han preocupado por mí.

-Eso es, porque te apreciamos.

-Si… Pero…

-Te sientes así, porque aquel al que quieres no está aquí, ¿verdad?

Morinaga elevó rápidamente su rostro y susurró:

-No hablemos de eso…

-Ok.- Respondió para acercarse y haciendo cálculos en las tablas de su folder expuso.

- Bueno, tienes 25 semanas de embarazo.

-¡TANTO!

-Sí…- Sonrió.- Es increíble, en verdad lo es…- Agregó para posar el folder en el escritorio con rapidez y susurrar.- Te explicaré rápidamente, para que un embarazo normal llegue a término tiene que estar en las 39 o 36 semanas, si hay riesgo de que surjan problemas se permite que nazca de 30 o menos. Ahora, estás finalizando el segundo trimestre, eso quiere decir que tendrás que ser más cuidadoso y decirme cualquier molestia lo que sea…

Tetsuhiro asentía y llevando su mano a su cuello preguntaba:

-Haru… quería hacerte una pregunta.

-¿Dime?

-¿Co-como…? ¿Voy a…?

Su rostro estaba como los tomates, sonrojado a montones, la verdad no entendía cómo demonios se embarazó, mucho menos cómo iba a parir. Era algo que lo traía estresado y preocupado, pues las pesadillas habían sido muy extrañas en estos últimos días cercanos a la consulta. Haru notó el color rojo en su rostro cambiar a uno pálido, pues Morinaga recordaba una de tantas pesadillas que no le agradó para nada.

Tenía que ser muy rápido en sus explicaciones, pues no sabía cuánto tiempo podía su primo aguantarse tras la cortina.

-Te lo diré a grandes rasgos no podemos concentrarnos demasiado en ese tema porque no quiero que te asustes, pero…- Miró a un cartel que estaba pegado en la pared en donde se notaba la anatomía interna del sexo femenino, ahí estaban explayados el útero, las trompas la vagina el recto y todo eso, entonces él con suma calma susurró:

- ¿Ves este poster?

Morinaga asintió.

-Bueno, te lo explicare rápido, porque para poder verificar mi teoría tendré que hacer otros análisis ok.

-Sí, Sí, dime.

-Bueno, este es el útero y esta la vagina y estos los trompas de Falopio, lo que tú no tienes es una vagina, pero es probable que sí tengas el conducto, pero no lo sabías.

-Ya me confundí.

-Mira, es simple, en esta parte.- Señaló el recto, en cuanto tu pareja entró es probable que haya entrado por otro conducto que se mantiene cerrado y le abrió por ser la primera vez y así tu estás en este estado. Otras personas con tu mismo problema, suelen tener trompas de Falopio arriba de la vejiga, y cuando los médicos se enteran luego de un tiempo las extirpan, pues primero deben darse cuenta si el sexo que predomina es el masculino o femenino.

-Qué complicado...

-Tranquilízate, solo date cuenta que no eres el único con este desorden, aunque nunca vi un embarazo tan real…

Morinaga se rascaba la nuca:

- No sé si decirte gracias por eso o si quiera saber que sentir.

-Solo agradece a kami-sama que te permitió hacer esto realidad, es tan lindo.- Sonrió con ojitos brillantes el médico.

-Entonces, si es lo que dices, qui-quiere decir que voy a…-Se mareó- No quiero ni imaginármelo.

-Eso lo resolveremos luego…- Haru se dirigió a las repisas de vidrio y sacó un tubo blanco con letras azules, al tiempo que agregaba.- Pero por ahora puedo decirte que, vas a necesitar una operación… eso se llama cesárea, si tu presión arterial sigue normal, no habrá problema, podremos realizarla hasta que finalicen los 9 meses.

Morinaga tragó grueso:

-¿Cesárea?- Se mareó de nuevo, casi cayendo de la camilla, Haru le cogió justo a tiempo.

-¿Estás bien?

-Eso es peligroso?

-Bueno, yo te daré detalles luego, por ahora tranquilo, respira hondo y piensa otra cosa, como por ejemplo, ¡VAS A CONOCER A TU HIJO!- Morinaga cambio de pálido a emocionado y asintiendo, escuchó-Bien recuéstate por favor.- El así lo hizo, mientras Haru elevaba su camisa y bajaba aquel elástico de su pantalón y con prisa susurraba.- Vas a sentir helado.- Dijo para apretar el tubo y dejar caer el líquido transparente, mientras su otra mano trabajaba en el teclado y susurraba.- Relájate.

Miraba el techo de la habitación, se sentía tan solo, tan perdido que todo le comenzó a dar vueltas, incluso en su pecho se sintió la falta de aire por las lágrimas, cómo quisiera que su Senpai estuviera ahí con él, sus manos se apretaron, cómo hubiese deseado el pasar con el todo este tiempo, hacerle ver lo contento y feliz que se encontraba de poder tener na familia con el amor de su vida, pero ese terco ojos miel era imposible que si quiera aceptara lo que ocurría. Se torturaba a diario, lo llamaba con intensidad en sus pensamientos y se reganaba a si mismo por si quiera pensar en él o mencionar su nombre. Se mordió sus labios antes de si quiera volver a llorar, era imposible olvidarse de él, el dulce recuerdo del olor de sus cabellos lo trasladaron a esos bellos días en los que su cuerpo se fundía con el de su Sempai… ¡Cómo lo amaba! arrugó las cejas en tristeza cuando de pronto escuchó un ruido extraño grumoso y luego algo que palpitaba con prisa, giró a ver al monitor y no entendía nada, solo podía ver algo como una mancha extraña, Haru por otro punto arrugó las cejas:

-Muy bien…- Inicio a decir.

Tras la cortina Souichi, había sido testigo de la explicación anterior de Haru, no podía dejar de sentirse preocupado por el bien estar de ese tonto que amaba demasiado. Quiso salir de nuevo en cuanto escuchó que casi se desmayaba por todo lo expuesto con relación al parto, mas sin embargo, se quedó ausente al escuchar de nuevo el latir de aquel corazón, se asomó un poco a la orilla de la cortina y admiró todo en aquel monitor. Su corazón, si antes estaba pequeño por toda esa situación, lleno de angustia y preocupación, ahora estaba enorme de emoción. Finalmente conocería a la personita que salió de ambos, ese milagro de la ciencia o espiritual que le hizo caer en la peor equivocación al negarle y causarle miedo, ese pequeño milagro que le hizo alejarse de su amado, pero también ese milagro que los uniría más y que por el había llegado a cambiar demasiado, por quien ahora velaría de aquí hasta que estuviera viejo. Quería, deseaba a ese bebé incluso más que Morinaga, la muestra estaba en todas las expectativas, las emociones y los regalos que había comprado para su pequeño tiranito. Nervioso y con el temblor en todo su cuerpo se centró las imágenes.

Lo que Souichi, Morinaga y Haru no sabían, es que tras de Sempai, dos seres espirituales fraguaban un plan para hacerle salir de ahí. Se colocó justo detrás de él:

-¿Tagata, qué vas a hacer?

-Este idiota debe estar con él.- Dijo alistando sus dedos de la siguiente forma: junto sus manos y formó con ellas algo parecido a una pistola, chupó ligeramente sus índices y apuntando al frente, puso como objetivo el trasero de Souichi, el cual puyó de un golpazo certero. –Jajajajajajaja, ésto, Azuma, se llama Kancho!- Gritó solo para su compañero-¡Yiiiiiiiiiiiiiiihahhhhhhh!

-¡QUÉ MIERDAS!- gritó Souichi saliendo de la cortina y cayendo en el piso irremediablemente y con un enorme dolor en todo su trasero. Se acariciaba las nalgas con vehemencia y hacía sonidos adoloridos.

La verdad, eso había dolido demasiado, al otro lado de la cortina Azuma estaba atacado de risa en el piso y Tagata estaba estallando de ver la cara de Souichi con un sonrojó y enfado mezclados, se giró para ver quien había sido pero no había nada:

¿-Pero quien carajos fue el im…?…

Morinaga había visto caer a Souichi, su rostro fue de sorpresa una reacción típica de él.

-…¿Eh…?

Souichi…- Susurró Haru, con un rostro descolocado, puesto que no entendía que demonios le pasó a su primo. Se había tirado al suelo de boca y tocando su parte trasera.

-¡AH!- Gritó Morinaga en una segunda reacción, con el rostro descolocado.

-…- Souichi admiraba este rostro con antera atención e intentando acercarse, escuchó:

-¡SEMPAI!- Morinaga cambio su expresión por una furiosa y cabreada, tanto así que asustó al mismo Haru.-¡QUÉ HACES AQUÍ?- Gritó.-¿CÓMO LLEGASTE AQUÍ?- Expuso más fuerte.

Haru apartó su mano de su vientre y volvió a sentir el grito demente de su paciente, quien no cabía de enfado, es que estaba realmente molesto con ese sujeto, lo odiaba por todas las cosas horribles que le dijo.

-Mo…

-¡NADA, NADA!- Gritó fúrico, negando con las manos y el rostro como un toro enfadado.

Tras la cortina Azuma y Tagata dejaron de reír y admiraron la escena con entera aflicción:

-Tagata, hay que entrar.

-No…- Dijo serio.-Este asunto ya no nos compete, es hora de dejar que esos dos hablen.

-Pe-Pero y si se pone mal Morinaga.

-Entonces moleré a golpes a ese pelos de escoba.- Gruñó desapareciendo y siendo seguido por el ancianito.

-¿Qué está pasando aquí?-Reclamó nuevamente Morinaga.

El clima se había vuelto demasiado pesado y preocupante para cierto médico. Ahora tragaba grueso, creía que el enfadado que gritaría primero sería su primo, pero tal parecía el que no estaba para nada feliz con todo esto, era Morinaga. Souichi no se movió, no podía creer la forma en que aquel ojo verde le miraba, tenía las cejas juntas y tremendamente enfurecido, así se apreciaba, había despertado a la fiera. Souichi tragaba grueso, ahora le tocaría a él enfrentarse a la terquedad de un Morinaga molesto, para esto no estaba preparado pensó….

Hay dios ahora si se puso color hormiga la cosa xD Morinaga está enfadado! A ver que harás Souichi bueno gracias por leerlo y por sus hermosos comentarios a las amables personas que lo dejan muchísimas gracias y por todos los favoritos y adds en fanfiction también les agradezco!

Que pasen una feliz vacación saluditos! Besotes y nos vemos en los otros fics n_n