Pov. Bella

Forks, 5 de septiembre de 2011

-Mami, tengo sed- miré a mi niña que estaba montada a caballito de mi Edward. Este se rió y yo los miré maravillada. ¿Cómo era posible que mi vida fuera así? Tenía al hombre que más amaba, mi muñequita, una familia genial y unos padres que adoraba

-Como desearía poder leerte la mente en este preciso instante- me susurró Eddy para que tan solo lo oyera yo. Me reí alegremente y algo nerviosa. Aún pasado unos 6 años desde que conocí a Edward, este lograba que yo me comportara igual de nerviosa y divertida que antes.

-Tranquila Nessie, ahora te doy algo que beber- mi niña sonrió muy contenta y siguió tatareando la canción Claro de Luna que Edward y yo siempre la recitábamos para que se durmiera. Mi marido me miró tiernamente, haciendo que yo me derritiera por dentro de adoración. Seguimos andando, atravesando miradas sorprendidas, de admiración, incrédulas…

Llegamos a las puertas del gimnasio y hoy como suspiraba mi marido. No llegaba a imaginarme que podría estar pensando las personas de hay adentro para que Edward se pusiera nervioso.

Pov. Edward

-¿Estas seguro Barney?

-Pues claro. Aunque acaben de llegar los estudiantes ya se corren los rumores. He oído que la familia Cullen ha regresado y que al parecer, la señorita Isabella ha cambiado considerablemente

-Hay Barney, tú siempre tan educado. ¡Lo que está es buena!

-Marcus, modera tu lenguaje. Recuerda que este es un aniversario y es la fiesta de todos esos jóvenes adultos. Debemos dar ejemplo- le replicó creo que el director Chase

-Bueno, solo espero que Isabella se presente para juzgar yo mismo

Pov. Bella

-Entremos- murmuró Eddy. Yo le sonreí y traspasamos la puerta. Cuando la atravesamos el profesorado se nos quedó mirando, de seguras que habían reconocido a Edward Cullen, el hijo menor de la familia que había sido la coletilla del pueblo durante 3 años. Pero, al parecer a mi no me reconocieron ya que se veían confundidos, sin decir lo que se decían entre murmullos

-Miren, es Edward Cullen, y esa pequeña debe de ser su hija pero, ¿quién la mujer que va con él?

-Ni idea pero es guapísima.

-¿Creéis que al final la señorita Swan y el señor Cullen no se casaron?

-No lo sé…- Edward me sonrió al ver que no me reconocían. De repente el móvil de mi chico empezó a sonar y él se disculpó por un momento, sin antes darme un beso en los labios y otro en la frente a nuestra hija. Se marchó y se fue a la otra punta del gimnasio para poder "oír mejor" la llamada. Pero tuvo que pasar por delante de los profesores, y casi me descontrolo cuando las profesoras le miraron con deseo

-Ven Renesmee, vamos a por algo de beber- la cogí de la mano y la llevé a donde estaban la barra de bebidas. Solté su pequeña manita y eché una rápida mirada hacia los profesores. Podía ver como todos los profesores me miraban atentamente, analizando mi cuerpo y hasta alguno se le caía la baba. Suspiré, entre halagada y asqueada. Volví mi atención a las bebidas y decidí cogerle un zumo de naranja. Se lo puse en un vaso que pudiera sostener y se lo dí

-Gracias mamá- me alegraba que por un momento mi hija pudiera hablar normal ya que cuando estaba con humanos debía actuar hablando con errores en su gramática para que no sospecharan

-De nada mi niña. Bébetelo y vamos a esperar a papá

-Claro- mientras mi hija bebía ese líquido puse mi atención en la conversación que tenía Edward por teléfono

-Claro Alice, nosotros el 8 ya estaremos de vuelta en Nueva York. Podéis venir ese mismo día y os estaremos esperando para preparar la fiesta de Renesmee y Bella- hubo un tiempo en que seguro que Alice le estaba hablando- Vale Alice, intentaré convencer a Bella que no se rehuse de ir de compras pero no me la mates

Genial, de compras con Alice. Lo único que no había extrañado de ella eran sus alocadas compras y ahora las tendría de nuevo

-Nessie- mi niña me miró sonriente y pude ver que tenía el reborde de la boca manchado de zumo. Me agaché para limpiárselo y darle la nueva noticia- Mi niña, cuando regresemos a casa, como ya sabes será pronto nuestros cumpleaños y por eso toda la familia vuelve, así que prepárate ¿vale?- mi dulce hija empezó a saltar de alegría porque volverían sus queridos tíos, tías y abuelitos. A Rosalie la extrañaba porque era la única que la permitía hacer todo lo que quería, a Alice por su cariñosa forma de jugar con ella, a Jasper por siempre escucharla y darle sonrisas, a Emmett por sus bromas y que en muchas ocasiones fuera una especie de hermano para ella ya que parecía que tenían la misma edad y a sus abuelitos, pues bueno, como a todos los abuelos ellos la consentían todo y la querían con todo su corazón

-¡Bien, veré a la familia!-era una ricura verla saltar de esa forma. Sus rizados pelo cobrizo le subía y bajaba y su vestidito se movía constantemente con el ojeteo. Aún no me creía que esa niña tuviera cosas mías, algo tan perfecto no podía estropearlo mis genes pero lo bueno es que Edward arreglaba con sus maravillosos genes todos los defectos que había dejado en nuestra hija.

De repente sentí dos nuevos corazones entrar en el establecimiento. En mi mente me resultaban familiares pero no reconocía su aroma. Escuché que uno vacilaba en venir, y cuando sentí que estaban a tan solo 2 metros de donde estábamos, me levanté y quise ver quienes eran. ¡Que sorpresa me llevé! ¡Eran Mike y Jessica, y al lado de Mike estaban dos niños que la verdad eran algo regordetes y no muy bonitos pero mejor callarme que no está bien juzgar a los niños tan pequeños. Fijé mi vista primero en Jessica, aunque todo mi proceso de analizarlos para ellos fue en 1 segundo. Jessica llevaba el pelo más corto, más maternal y con alguna que otra prematura arruga. Pobre, seguro que se había quedado en vela muchas noches cuidando a sus hijos. Se le notaba que tenía algo más de estómago, seguro que por sus embarazos y, la verdad tenía algo más de grasa en todo el cuerpo. Luego estaba Mike, este si que estaba cambiado. Se había rapado el cabello hasta dejarle casi sin ningún pelo. Luego estaba bastante más gordo y des añilado, y seguro que pensaba que con ese traje se le verían más delgado pero al revés, se notaba que le quedaba ajustado y que tenía kilos demás. Luego la niña, de unos dos años que adiviné que se llamaba Eliza por el colgante con su nombre que llevaba puesto, era muy semblante a Mike. Mismos ojos, mismo color de pelo y algo regordeta. Y luego el bebé tenía los mofletes demasiado rosados y grandes, ojos de Jessica y pelo de Mike. Noté que mi niña me decía por lo bajo que por que tardaba tanto su padre en venir y que se iba a ir

-Bella…- susurraron alucinados Mike y Jessica haciendo que me estremeciera. Justo en ese momento sentí como Edward colgaba el teléfono y mi hija corría en su encuentro. A los segundos noté su brazo rodeándome la cintura amorosamente. Le miré tiernamente y agradecida y saboreé gustosamente sus sabrosos, musicales y dulces labios. Me reí nerviosa ante lo que estábamos haciendo delante de todos esos profesores y dos sorprendidos ex compañeros

-Hola Mike, Jessica, ¿qué tal estáis?- pregunté risueña. Me hacía gracia ver la cara de Mike al escuchar mi musical voz y la cara de espanto de Jessica, de seguras que pensaba que era una puta y que me haría sufrir. Ya deseaba que se terminara este aniversario, de verdad