(N/AHa pasado tiempo asique lo siento pero estaba completamente en blanco para continuar. No sé si les gustara por donde he llevado la historia ahora, pero creo que este sera ya el penúltimo capitulo. Thanks&Enjoy! )
120 minutos después de la huída:
Después de un par de horas recorriendo carreteras secundarias, encontraron una zona de descanso, de esas frecuentadas por camioneros en la que poder respirar y asumir las últimas emociones que sus cuerpos habían sufrido. Ambos bajaron de la moto, retiraron sus cascos y a pesar del nerviosismo e incluso miedo que ambos tenían no podían evitar mirarse sabiendo que había merecido la pena todo el camino de piedras que habían pasado para llegar a ese instante. El momento en el que la redención de Jane se había cumplido y por fin podía decir adiós a todos sus fantasmas. El momento en el que Teresa fue lo suficientemente valiente para aceptar que por ese hombre daría y sacrificaría su ética y su vida.
-Todavía no hemos cruzado los límites del Estado…. Estás a tiempo. No te culparía si cambiaras de opinión. Es más lo entendería.
-Lo siento mucho pero no te vas a librar de mí tan fácilmente
-Pensé que eras tú la que siempre se quería librar de mí – Su sonrisa volvía mientras recordaba todas las veces que Lisbon le amenazaba con despedirle.
-Mentiría si dijera que ya había pensado en huir contigo. Eso no entraba en mis planes… pero si entraba en mis planes intentar ser feliz a tu lado. Lo que menos me importa es el cómo o el dónde.
-A pesar de que no me arrepiento, todavía no he digerido la venganza. Además he dejado un rastro bastante oscuro a mí alrededor… y no quiero que las sombras te cubran a ti también.
Las lágrimas comenzaban a salir de sus ojos pero la respuesta que recibió fue un cálido beso y el abrazo más fuerte que podía haber salido del menudo cuerpo de Lisbon. Juntaron sus frentes y sonrieron. Ninguno se cansaría nunca de la sonrisa del otro. Sería imposible.
Cerca del estacionamiento había una gasolinera que además de licor y tabaco vendía algunos artículos de higiene. Salieron de allí, directos a los mugrosos baños de atrás. Echaron el pestillo a la puerta y miraron su aspecto en el espejo por última vez. Jane había conseguido varios permisos de conducir y pasaportes falsos. Diferentes nombres, diferentes looks…
-¿Enserio? ¿Alexis? ¿Tienes una afición por usar nombres de mujer o es mera coincidencia?
- John Alexis McBurrows, y para ser una identidad robada suena bastante sexy ¿o no Sra. McBurrows?
- umm veamos que pone aquí, Addison. Sí, eso, a partir de ahora soy Adisson. No pienso usar tu apellido de marido falso.
-¡Me vas a dar órdenes hasta cuando estamos huyendo! Creo que prefiero entregarme-No podía evitar soltar una carcajada y más al ver los morros que ponía Teresa. Bueno mejor dicho Addison.
-Y me gusta mi pelo, me podías haber consultado sobre lo del tinte.
-Tranquila me hicieron un buen trabajo con el photoshop y también serás morena con el pelo más corto, rubio y rizado… - No me mires así que mi sacrificio va a ser peor… ¿Me seguirás queriendo sin rizos? Tengo miedo de ser como Sansón y perder todo mi encanto – Puso una cara entre pucheros y preocupación y sacó una maquinilla y la espuma de la bolsa.
-Sansón perdió la fuerza. No el encanto... y si te seguiré queriendo igual.
-Puedes hacerlo tú porque yo no tengo valor. Adoro mi pelo, tengo un pelo perfecto…
Lisbon no paraba de reír ante todos los comentarios que hacía Jane sobre él mismo pero sin tardar más comenzó a afeitarle la cabeza. Cuando termino le besó y comenzó a teñirse ella misma el cabello. Cuando pudo aclarar la cabeza y ver el resultado, Patrick o su nueva identidad la abrazó por la espalda y se volvieron a mirar en el espejo.
-Guapísima como imaginaba
-Vaya dos Bonnie and Clyde estamos hechos ¿eh?
Sonrió y la besó también en la cabeza-Tenemos que irnos, a estas alturas ya habrá algún tipo de orden contra nosotros.
7 días después de la huída:
Habían sustituido la moto por un coche clásico americano. De esos de los 60 que tanto gustaban a Jane. Estaba algo viejo, pero sería irrasteable y estarían más seguros. Asique allí estaba ella, apoyada en la puerta esperando a que ese hombre que tantos quebraderos de cabeza le había dado saliera. Nunca iba a descifrarle, le volvía loca y eso no iba a cambiar.
-Ya está todo arreglado.- Le dijo mientras la besaba tiernamente y la agarraba por la espalda, acercándola más a él. - He hablado con el ancianito de la gasolinera, el cartero solo pasa por aquí cada tres días y contando que viene fin de semana tendremos casi cinco días para cambiar de ruta y dirigirnos al norte. Cuándo las pistas les lleven de camino a Nevada ya habremos llegado a Montana.
-¿Crees que es buena idea? Quizás nos estamos arriesgando demasiado…
-Ya contaba con esto. No quiero dejar a todo el mundo sin que sepan si estamos bien o mal, tendremos cuidado. Les despistaremos, ganaremos tiempo y además los chicos sabrán que estamos bien. Van Pelt estará preocupada, Rigsby no lo entenderá y se cabreará por ello y Cho… bueno es Cho.
3 meses después de la huída:
Llevaban unos días en Nebraska, el tiempo no era nada aconsejable para viajar y no tenían noticias de que los estuvieran siguiendo. Ya estaban utilizando su segunda identidad, asique las pistas cada vez eran más difíciles de seguir.
-Me gusta tu faceta de fugitiva sexy… te estás volviendo algo…. como decirlo; diferente
Le golpeó en el brazo- ¿Cómo que diferente?
-Si no sé, no te imaginaba tan ansiosa, queriendo pasar horas y hasta días sin salir de la cama- La sonrió y empezó a besarle detrás de las orejas, descendiendo por el cuello. Sabía que eso la dejaba desconcertada
-Pues por listo ahora me voy a levantar y pegar un baño. Sola. – Le dio con la almohada en la cara pero Patrick la agarró por las muñecas y consiguió inmovilizarla bajo él.
- No lo malinterpretes… me gusta.-La miraba fijamente a los ojos mientras sujetaba sus dos manos por encima de la cabeza. Sólo que creía que tú fuerza y violencia como policía te haría ser más tierna, pero tienes un punto de fiera.
Teresa se rebeló y consiguió que el que estuviera contra la cama fuera ahora Patrick. Subió encima, le miró desafiante y le mordió fuertemente el labio
-A esto me refería…
Los dos descansaban en la cama. Jane acariciaba el pelo de su amada, ahora rubio, mientras que ella le rodeaba con sus brazos y apoyaba la cabeza sobre su pecho. Adoraba oír sus latidos. Esos latidos que ahora golpeaban por ella.
-¿Sabes que estas son las primeras Navidades que paso fuera de casa en años?
-Echas de menos a los chicos.
-Aja…
-Siento que hayas renunciado a tu vida por mis errores- La besó en la cabeza, arrepintiéndose de que esa mujer hubiera perdido tanto por él. No se merecía a un sol como ella.
-No lo sientas. Tú ibas a renunciar a la oportunidad de ser libre por quedarte cerca de mí.
-Nunca fui libre hasta que empecé a quererte.
-Quiero que entiendas que no me arrepiento. Hubiera perdido mucho más si me hubiese quedado con mi vida, tal como la tenía y tú no estuvieses en ella. En una balanza siempre pesarás más que cualquier cosa. No he renunciado a nada... he ganado algo.
Jane agarro el pelo a teresa y tiro suavemente hacia atrás para que levantara su mirada -Ambos vamos a tener que renunciar a la casa con valla blanca, los columpios en la parte de atrás y a la caseta de perro en el jardín… y no sé por cuánto tiempo
-Esto tampoco está tan mal. Algunos moteles de carretera están francamente bien.
-Si, quien quiere jacuzzi o un masajista teniendo una tele que funciona por monedas
-Tampoco es que veamos mucho la tele
-Cierto. Es mucho más interesante tu cuerpo.- La miro con esa mirada que la derretía
-¿Quien se estaba volviendo algo ansioso?
-Hablo enserio Teresa, Te quiero y quiero darte la vida que te mereces. Cuando pase algo más de tiempo podremos permanecer más de una semana en un sitio y quizás entonces te apetezca ser la señora Jane. Bueno no exactamente Jane, pero puedes elegir cualquier apellido de los pasaportes falsos que tenemos.
-Estás... Estás pidiéndome… - Ahora sí que estaba sin palabras. Patrick estaba superando todo y aunque seguía recordando a su familia, ella nunca le pediría que las olvidara, no se esperaba eso.
-No tienes que responder ahora si no estás…
-Sí. Si quiero!
A Jane no le cabía la sonrisa en la cara. Si alguien muriera de felicidad habría llegado su hora.
-Pero quiero ser la señora Jane, es a Patrick Jane al que amo. Seré la señora McBurrows, Miller o Brooks ante la ley. Pero tú y yo dentro de estas cuatro paredes seguiremos siendo Jane y Lisbon.
