Capítulo VII
"Sr. Hiddleston" me debe una explicación y 300 euros. Lo veo mañana en el café Maure de la Mosquée a las 9 am. Sea puntual.
P.D: Espero que le guste el pequeño y caro jarrón ;)
C.
Tom sonreía como idiota al leer el papel, está muchachita lo estaba volviendo loco. Su sonrisa se borro al recordar el motivo de aquel desayuno, debía decirle que era un actor famoso. ¿Cómo lo tomará? –se preguntó Tom.
Al llegar al hotel Luke lo esperaba en su habitación con los brazos cruzados.
– ¿Dónde diablos estabas Tom? –exclamó Luke.
–En una exposición de pintura –dijo Tom sin darle importancia.
– ¿Ah sí? ¿Y con quién? –preguntó.
–Con una hermosa chica –dijo Tom guiñando el ojo.
– ¡Ah no! Otra vez no Tom, nada de aventuras. –Continuó Luke con el regaño –No puedes andar por ahí conquistando a Dios sabe quién.
–Hombre por Dios, no soy un niño. Puedo hacer lo que me venga en gana.
Luke rodó los ojos – ¿Y si es una oportunista que quiere unos minutos de fama? ¿Y si es una fan loca? ¿Y si lo único que le importa es sacar dinero de todo esto? Y si…
Tom no lo dejó terminar –Y si… ¡Nada! Clarisa no es así. Además no tiene ni idea de quién soy.
– ¿Eso te hizo creer la tal Clarisa? Que iluso eres Tom.
–No tienes ni idea de quién es ella –susurro Thomas molesto –No es el tipo de chica a la que le interesa el dinero.
– ¿Ah no? ¿Y por qué no? Ilumíname.
–Ella es… –Tom no sabía si era buena idea decirle a su publirrelacionista que había estado con la hija del gran empresario Leonid Silvertone, no quería emocionar a Luke o más bien no quería emocionarse él mismo, pues apenas la había conocido. Creyó que lo mejor era decirle la verdad para que no piense mal de Clarisa –Ella es Clarisa Silvertone, la hija de Leonid Silvertone –dijo rascándose la cabeza.
Luke abrió los ojos como platos, eso definitivamente no se lo esperaba, una lluvia de ideas comenzó a inundarlo, las oportunidades que podría sacar Tom de esto, no podía haber elegido mejor.
– ¿Y alguien los vio juntos? –Preguntó emocionado –Haber espera, ¿me estás diciendo que la hija del Sr. Silvertone no sabe que eres Tom Hiddleston? ¿Cómo? Mm algo estoy haciendo mal como publirrelacionista, debo aumentar mis esfuerzos –se lamentó.
–Hehehehehe –rió Tom –Dios, en serio que exageras amigo. Y pues creo que algunas personas nos vieron hablando en su presentación pero nadie me reconoció, ni siquiera su hermano. Quién sí lo hizo fue su padre –susurro avergonzado.
– ¿Qué? Tan rápido conociste al Sr. Silvertone? ¿Cómo es? ¿Y a su hermano? ¡Wow! Las posibilidades son buenas, después de todo no eres tan malo escogiendo chicas. Pero no comprendo ¿cómo pasó todo tan deprisa? –dijo Luke con un brillo en los ojos que decía "cuéntamelo todo".
Tom como el hombre sincero que es, le contó todo a su amigo, exceptuando el secreto que prometió guardar. Luke no cabía en sí de gozo y asombro, más lo primero que lo segundo, sobre todo en la parte en la que Tom le contaba de la invitación a la cena de beneficencia. Clarisa ya le caía bien y ni siquiera la conocía. Por un lado veía múltiples oportunidades para Tom en su carrera y por otro estaba feliz porque su amigo también lo parecía, debía ser una chica especial pues en un día había logrado la admiración de Tom –pensó Luke.
– ¿Qué crees que haga cuando le diga que soy un actor famoso?
–Seguro te golpea –se burló Luke –Es broma Tom, tranquilo. Si le agradas tanto como parece, no creo que le importe, además no eres cualquier persona, mejor un actor que un vendedor de periódicos ¿o no?
–En este momento preferiría ser un vendedor de periódicos –suspiró con frustración.
– ¿Y dices que yo soy el exagerado? Bueno será mejor que ya te vayas a dormir, tienes que amanecer fresco como lechuga para mañana. Y no te preocupes estaré aquí temprano por si se te pegan las sabanas –rió Luke. –Buenas noches Tom –dijo saliendo de la habitación.
–Buenas noches. ¿Ah Luke?
– ¿Si?
– ¿Qué hubieras hecho si Clarisa fuera una camarera, una persona común, alguien sin apellido? –preguntó con curiosidad.
Luke se tensó –Pues te habría dado la regañiza de tu vida y te prohibiría volver a verla pero como al parecer te gusta tanto –Tom se sonrojo –y con lo terco que eres, seguro que te valdría un pepino mis palabras y harías tu santa voluntad, lo cual terminaría aceptando porque antes que tu publirrelacionista soy tu amigo.
Tom se acercó a él y lo abrazo –Gracias amigo, hasta mañana.
–Hasta mañana –Luke salió y cerró la puerta tras él.
Solo de nuevo, con mis pensamientos, con ella. En verdad me gusta. Espero que me acepte tal cual soy, bueno me mostré sincero desde el principio, solo omití mi vocación –suspiró Tom antes de quedarse dormido y soñar con la sonrisa de un ángel.
Después de la salida de Tom de la casa de Clarisa, su padre la regañó en exceso, lo cual hace mucho tiempo no pasaba. La última vez fue cuando hizo dibujos en las paredes de la casa, muy buenos para una niña de solo ocho años de edad. Esto la desconcertó, seguía sin entender el por qué de esta reacción de su padre, así que decidió ser directa.
– ¿Por qué le tienes tan mala voluntad a Tom, papá? Lo acabas de conocer.
Leonid se mostró nervioso, pero no flaqueo, no pensaba dejar escapar ese secreto de su boca, su hija no merecía saberlo. Haría lo que fuera para mantenerla alejada y fuera de esos asuntos tan desagradables.
–No quiero que te lastimen.
Clarisa sabía cuando su padre le mentía, y no lo estaba haciendo, pero notó que había algo más, algo que no le estaba diciendo.
–Él no lo hará –dijo muy segura.
–No estés tan segura. Hay algo que no sabes de él.
–Mm eso me recuerda ¿de dónde lo conoces? ¿Y que fue todo eso de los famosos? Sabes que ese tipo de gente tan mezquina me desagrada bastante.
– ¿Sabes? No te lo diré, dejaré que él lo haga, mañana que lo veas. Te sugiero que hablen de ello aquí en la casa, antes de ir a la fiesta de beneficencia por qué quizá después de que lo sepas no querrás ir con él –dijo Leonid, escondiendo una sonrisa perversa.
– ¿Tan malo es?
–Ya lo sabrás. Bueno mi amor, me voy. –Le besó la mejilla –Nos vemos mañana. Te apuesto a que llegarás sola.
– ¿Ah sí? ¿Y qué estás dispuesto a darme si llegó con él?
Leonid se quedó pensativo –Mm que te parece… Si llegas con él te daré una semana libre sin compromisos familiares, es más un viaje a Bora Bora, como tanto has querido.
A Clarisa se le ilumino el rostro. Una semana libre sin compromisos familiares, sin persona creídas que solo le hablaban por ser hija de un famoso empresario, un poco de tranquilidad y libertad.
–Pero… –continuó Leonid –Si no llega contigo, que no lo hará, me prometerás que no lo volverás a ver y asistirás a los próximos eventos sin rechistar ¿estás de acuerdo?
–Casi –dijo Clarisa pensativa. Lo que ganaría era algo que en verdad deseaba, pero lo que perdería era demasiado, tendría que convertirse en la hija modelo, y no quería ser la hija modelo, al menos no aún.
– ¿Cómo que casi? –dijo Leonid sorprendido pues creyó que era un buen trato.
–Pues ¿yo ganó una cosa y tu dos? No me parece muy justo… Qué tal si además del viaje, si llegó con Tom mañana, me prometes que lo dejarás tranquilo, a ambos, si decido seguir viéndolo ¿Qué te parece?
Leonid lo medito por unos instantes. Conocía tan bien a su hija que sabía que terminaría dejándolo por ser un actor y más que nada por esconderlo, estaba tan seguro de la reacción de Clarisa que decidió aceptar.
–De acuerdo, me parece justo –le estrechó la mano suavemente y con sus expresivos ojos color gris observándola detenidamente le dijo –Voy a ganar.
–Ya lo quiero ver –dijo Clarisa –Oye papá, ahora que lo pienso ¿cómo entraste a mi casa?
–Cariño, yo te regalé la casa. Obviamente, pensando en tu seguridad me quedé con una llave.
Clarisa frunció el ceño – ¡Papá! ¡No soy una niña!
–Para mí siempre lo serás –sonrió.
– ¿Y a qué venías?
Leonid había olvidado la razón principal de encontrase ahí.
–Cierto, casi lo olvido, tu mamá me pidió que viniera a verte por que dice que has estado muy seria con ella, que no le contestas las llamadas y que está segura que la estas evitando. ¿Estás enojada con ella? ¿Pasó algo entre ustedes?
– ¿Y desde cuando mi madre te envía de mensajero? Si cree que estoy enojada con ella, debería venir a preguntarme en persona –dijo Clarisa bastante molesta. –Sabes que papá no quiero hablar de esto, no quiero hablar con ella ni con nadie del tema, si está tan preocupada que ella venga, dale ese recado, ya que como veo te has rebajado a ser el mensajero –Se dio cuenta de sus palabras y se sintió mal en el cato, su padre no tenía la culpa –Perdón papá, no quería decir eso.
–No te preocupes, cariño. Al parecer es algo delicado, tú no te enojas por cualquier cosa. Si es algo malo prefiero que me lo digas.
Clarisa se asustó, no, no podía decirle esto a su papá. En buen lío te has metido –pensó.
–Es algo entre mi madre y yo, prefiero que no te metas papá. Además ya te dije que no quiero hablar del tema.
–De acuerdo, lo dejaré pasar por hoy, solo por qué ya es tarde. Y mañana te quiero ver hermosa en la cena, porque te tengo una sorpresa –el tono de Leonid cambió notoriamente.
– ¿Una sorpresa? ¿Qué es? –preguntó entusiasmada, olvidando por completo el tema anterior.
–Si te digo, ya no será sorpresa.
–Mm.
–Ya lo verás –sonrió de oreja a oreja –Nos vemos mañana –dijo antes de salir de la casa.
Clarisa se quedó pensativa, tenía tantas cosas en su cabeza, primero ¿qué será la dichosa sorpresa? Su padre se veía bastante entusiasmado, sopeso la idea de si le gustará o no la sorpresa, no estaba muy segura, de lo que si estaba segura era de que su papá tramaba algo, lo conocía, de él había sacado el ingenio. Segundo, ¿por qué su papá se mostraba bastante seguro de que Tom no iría con ella? Algo muy malo debió de haber hecho Tom… No, seguro que no, desechó la idea de inmediato, no creía que algo malo pudiera venir de un hombre como él. Y por último, mañana lo vería, sabría que escondía, la verdad es que estaba más emocionada por el simple hecho de verlo que por lo que le diría. Le atraía demasiado, nunca antes le había pasado. Se fue a dormir bastante emocionada por el desayuno que tendrían mañana, si es que va –dijo una vocecita en su interior. Claro que irá –fue lo último que pensó antes de quedar totalmente dormida y tener su primer sueño erótico, con Tom.
