Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.
-6-
El trabajo no dejó de ser pesado en las siguientes semanas, pero no podía evitar sentirme feliz gracias a Jasper. Desde la noche en la que discutimos, todo empezó a ir bien. Él continuó estudiando diariamente, pero tal y como me prometió, encontró tiempo para pasar junto a mí, y eso era lo que me tenía tan contenta. Pasábamos los domingos yendo a pasear a cualquier lugar, y cuando me tocaba el turno de tarde/noche y cuando él veía que no tenía mucho que hacer, venía a buscarme al trabajo.
Por las noches nos quedábamos horas despiertos, hablando de todo mientras nos hacíamos mimos. Aún no habíamos dado el gran paso, pero estaba tan segura de que no tardaríamos en darlo, que al final me decidí a comprar una caja de preservativos. Me hubiera gustado tener una amiga con la que hablar de aquel tema, pero sabía que si intentaba hacerlo con Rosalie, acabaría por odiarme más de lo que ya lo hacía. Aunque últimamente, cuando nos cruzábamos por el edificio no me miraba acusadoramente ni con rabia, más que nada porque simplemente no me miraba. Había decidido ignorarme, pero supuse que no debería amargarme con aquel tema.
Me preocupaba la relación que Jasper tenía con su hermana. Por lo que yo sabía, llevaban varios días sin hablarse, así que mientras preparaba la cena un viernes por la noche, decidí iniciar una conversación:
-Hoy he visto a tu hermana –le dije a Jasper. Y era cierto. Cuando yo bajaba las escaleras para dirigirme al trabajo, ella las subía para irse a su casa. Como ella estudiaba Arte y diseño, su horario era diferente al de Jasper.
-¿A sí?
-Sí. ¿Desde cuando no la ves?
Me miró apartando la vista de sus apuntes.
-Desde hace tres días.
-Ya no habláis tanto como antes.
-Bueno, ella estará ocupada con sus cosas, igual que yo estoy ocupado con las mías.
-Sí, pero…empiezo a pensar que yo soy la culpable de que os hayáis distanciado un poco.
-Tú siempre te sientes culpable de todo cuando en realidad no tienes la culpa de nada –murmuró él volviendo la atención a sus libros.
-Bueno, eso no es cierto –lo contradije.
-¿Podemos no empezar a hablar de ese tema? –me preguntó sin mirarme. En realidad yo tampoco quería recordar malos tiempos, pero no quería que siempre me excusara de todo.
-De acuerdo. Yo sólo quiero que no te alejes de tu hermana.
-No me alejo de ella. La veo todos los días en la Universidad, y ahora que puedo tener algo de paz sin tener que escuchar sus gritos y rabietas, lo agradezco.
Sonreí y le di la razón en silencio. Aún recordaba los enfados que sufría Rosalie cuando aún vivía con sus padres, y realmente era mejor estar lejos de ella cuando eso ocurría.
Después de cenar, estuvimos un rato viendo la televisión hasta que empecé a adormilarme sobre el hombro de Jasper. Cada día estaba más cansada, y pensar que aún me quedaba un día de trabajo antes de que llegara el domingo, hacía que me entraran las ganas de fingir que estaba enferma. Los sábados solían ser los peores días porque era cuando más gente había. Sentí unos golpecitos suaves en el hombro y abrí los ojos. Me encontré a Jasper observándome con una sonrisa, y recé porque no se me estuviese cayendo la baba o porque no hubiese roncado en mi corto espacio de sueño.
-¿Vamos a dormir? –me preguntó, y asentí lentamente mientras bostezaba. Me estiré antes de levantarme y después fui a lavarme los dientes. Cuando acabé, me metí en la cama y volví a estirarme aprovechando que Jasper aún no se había acostado. Cuando entró en la habitación y se metió en la cama, no entendí lo que me ocurrió, que se me fue el sueño de golpe. Lo observé con gran interés, y no se dio cuenta hasta que se puso de lado, quedando cara a cara conmigo.
Al parecer, los dos sentimos lo mismo porque nos acercamos a la vez. Me besó como si aquel fuese el último día de nuestra vida y yo le respondí de igual forma. Sus brazos rodearon mi cuerpo al mismo tiempo que mis manos hicieron lo propio con su cuello, y mis piernas se enredaron en las suyas en un intento de acercarlo más a mí. Me quitó la camiseta del pijama con lentitud, como si esperara que me negase. Pero no iba a hacerlo en absoluto. Pensé que sentiría vergüenza la primera vez que un hombre me viese desnuda, pero para mi sorpresa, me sentí feliz. Quería que me mirara, que me tocara, que me abrazara y que no me soltara jamás. Me atreví a despojarle de su camiseta y lo acaricié, deleitándome con la suavidad de su piel y con la dureza de sus músculos. Descubrí la cicatriz en su pecho del disparo que había sufrido un año antes y me estremecí, aunque eso no impidió que continuara acariciándole. Él me imitó, y fui capaz de notar lo nervioso que estaba. Aquella iba a ser nuestra primera vez, tanto para Jasper como para mí, y lo que teníamos que hacer no era correr, sino disfrutar y aprender. Nuestros cuerpos se buscaron con urgencia mientras nos besábamos con avidez, y me entregué a él sabiendo que aquella era la mejor decisión que había tomado y que tomaría en la vida.
Me desperté cuando un rayo de sol se filtró por la persiana, y abrí los ojos desorientada. Tardé un poco en situarme y en recordar todo lo que había sucedido la noche anterior, pero en cuanto lo hice, sonreí como una tonta. Finalmente había ocurrido, y fue por mucho, la mejor experiencia de mi vida. Era cierto que me había dolido, pero compartir aquello con Jasper hizo que olvidase el dolor y que me dedicara a sentir.
Lo que en realidad ocurría era que aquella situación me parecía irreal. Estaba en una cama, desnuda y con el hombre al que amaba. Tenía la sensación de estar dentro de una novela romántica o algo por el estilo.
Sin dejar de sonreír volví a tumbarme y le acaricié los labios a Jasper, que no tardó más de un minuto en despertarse. Me observó adormilado, después sonrió radiantemente y deduje que aquella sonrisa era la misma que se había plantado en mi rostro desde que me desperté.
-Buenos días –murmuró acercándome a él para besarme.
-Sí que son buenos –le respondí abrazándolo.
-¿Te encuentras bien? –me preguntó observándome algo preocupado.
-Nunca me había sentido mejor.
Sin dejar de sonreír volvió a besarme, y fue entonces cuando recordé que aquel día tenía que ir a trabajar. En aquel momento sí que pensé seriamente en llamar a la hamburguesería fingiendo que estaba enferma.
-Tengo que ir a trabajar –murmuré entre sus labios.
-No –se negó sin soltarme.
-Yo tengo menos ganas que tú, créeme.
-Entonces quédate.
Lo miré con los ojos entrecerrados sin poder dejar de sonreír.
-Sabes que no puedo –le dije apartándome de él y buscando mi pijama por el suelo. –Mike me mataría si se enterara de que no voy porque no quiero.
-Pues que venga aquí si se atreve y ya lo pondré yo en su sitio –lo amenazó Jasper haciendo que empezara a reír.
-Me encantaría que le dieras su merecido, y cuando me salga otro trabajo mejor, te juro que dejaré que te ocupes de él –bromeé poniéndome la camiseta del pijama.
Salí de la habitación y me metí en el cuarto de baño para ducharme. Cuando estuve lista, me dispuse a prepararme el desayuno, pero me sorprendí gratamente al percatarme de que Jasper ya se había ocupado de eso.
-¿A qué viene esto? –le pregunté sentándome en una silla, observando mi vaso de leche, las galletas y las tostadas algo chamuscadas que había sobre la mesa.
-¿No puedo prepararte el desayuno por un día o qué? –fingió ofenderse.
-Sí, claro. Pero empiezo a pensar que estás intentando sacar algo de todo esto –bromeé acusándole con la mirada. Se agachó delante de mí y me observó con intensidad.
-¿Y me negarías ese algo si te lo pidiera?
Negué enérgicamente y no pude resistirme a besarle antes de empezar a desayunar. Cuando terminamos nuestro desayuno, cogí el uniforme de trabajo y mi bolso y salimos de casa. Jasper insistió en acompañarme aquel día, y yo por supuesto no me negué. En el coche no dejamos de dedicarnos miradas y sonrisas traviesas, y antes de bajar para empezar mi trabajo, me di mi tiempo para despedirme de Jasper.
Estaba segura de que aquel día no iba a ser tan monótono, y sin poder evitarlo, empecé a desear que pasara rápido la mañana, y que no tardara demasiado en llegar la noche.
*Suspiro* ¡Awwww! ¡Madre mia, que tiernos que son! (lo siento, me emociono xD)
Me encanta este capitulo, es mi favorito (es obvio siendo tan pervertida como soy ;p) Cada dia estoy mas segura que quiero un Jasper ='(
Espero que os haya gustado a vosotros tambien y que me dejeis muchos reviews.
¡Hasta el miercoles!
XOXO
