Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi, yo sólo los tomé prestados para mi historia, sin fines de lucro.


Capítulo IV

Amor Incondicional

Parte 2

Por Monikawaii

—Al fin llegué —suspiró el muchacho de la bandana. Se sentó en el parque que quedaba cerca al dojo Tendo. Estuvo llevando más peso de lo que normalmente cargaba y por eso estaba más cansado de lo acostumbrado.

—Akane…vine a despedirme de ti, quiero que me acaricies una última vez como P-chan…lo siento Akari…sé lo mucho que te gustan los cerdos, pero ya no quiero ser uno —su rostro se llenó de felicidad—. Al fin tengo la solución.


Una pequeña muchacha empacaba en su mochila todas las pertenencias que tenía, sentía una pena que no podía controlar, esta vez se había tardado mucho para dejar ese lugar, porque cada vez que lo hacía, ella no lo dejaba irse, su mera presencia era necesaria para que él desistiera. Pero esta vez era distinto, porque si no encontraba su cura, definitivamente no podría volver nunca más. No volvería a estar a su lado, no podía permanecer con ella en esa forma, ni siquiera porque ella le dijo que no le importaba. Porque era mucho más complicado que eso, algo que Akane no había notado.

Se iba porque quería estar a su lado. Y al final su prometida tuvo que ceder.


—A mi no me importa…Ranma —le había dicho dulcemente abrazándola. Su cálido aliento acariciaba su oído.

Ranma se dejó hacer, hasta que recuperó un poco la conciencia perdida en esos instantes y se soltó delicadamente de ella.

— ¿Sabes lo que implica? —le preguntó aún sin mirarla.

—Lo sé y no me importa —respondió tranquilamente

— ¡Cómo puedes decir que no te importa, Akane! ¡¿No puedes comprenderlo acaso?! —Ranma comenzaba a perder la paciencia.

— ¡Claro que lo entiendo! ¡¿Por qué dices eso?! ¡Así es como me siento!

— ¡Entonces explícame como diablos vamos a poder estar juntos ahora! ¡Dime! ¡Esto no está bien!

— ¡No seas irracional! ¡Sabes que yo permaneceré a tu lado igual! ¡No me importa que seas una chica!

— ¡¿Y tu crees que yo quiero hacerlo así?!

Akane sorprendida por su comentario, no supo que responder en ese momento. ¿Se había equivocado? ¿Él no la quería? Pensaba que sí, pero sus dudas volvieron. Se armó de valor.

— ¿Q…qué tra…tratas de de…decir..? ¿Acaso tu…tu…no lo de…deseas? —un par de imperceptibles lágrimas aparecieron en sus ojos.

— ¡No es eso! ¡¿Por qué siempre estás malinterpretándome?! —la conversación empezó a tomar otros rumbos, así que quiso reencauzarla.

— ¡¿Entonces a qué te refieres?! ¡Creí que tu…

— ¡Dime Akane! ¡¿Qué pretendes?! ¡¿Piensas que yo sólo quiero ser tu compañera, así nada más?! ¡¿Quieres que nos tomemos de las manos como grandes amigas y vayamos a comprar ropa y tomar helado?! ¡¿Es eso lo que piensas que yo quiero?! —Ranma estaba perdiendo la paciencia, no sabía cómo explicarle a su prometida que él no quería ser su amigo, quería algo más, hacer las cosas que las parejas hacen, ella era su prometida y él era un hombre, así había nacido.

— ¡¿Entonces qué es lo que quieres?! —Akane no lo entendía aún. Porque su mente se negaba a hacerlo.

— ¡Boba! ¡No podremos casarnos ni formar una familia juntos, si continúo en este estado! ¡¿No me consideras lo suficiente hombre para ti?!

Y al fin lo comprendió, en verdad era mucho más complicado de lo que pensó, porque a pesar de que muchas veces dijo que detestaba a los hombres, ella quería uno en su vida, ella no era homosexual, le atraía el sexo opuesto y le gustaba él, aunque aún como chica también era él. Porque esa muchacha era un hombre. Y algún día ellos tendrían que casarse y formar una familia, y no iban a poder hacerlo con esa maldición.

Ranma pronto se dio cuenta de lo que acababa de decir, y sintió todo el calor llegándole a la cabeza. Lo que dijo era parecido a una declaración. Pero era totalmente cierto.


Se sonrojó al recordarlo, aún seguía empacando. Intentó liberarse de esos vergonzosos pensamientos refugiándose en su viaje. No había otra salida que ir a China y encontrar el Nannichuan. Después de que le sacaron toda la información a Kuno, fue a buscar a esa vendedora,que no tenía la cura. Lo único que pudo informarle fue lo que ya sabía con anterioridad, le habló sobre el agua de los manantiales de Jusenkyo. No sabía cómo pero tenía que ir.

—Ranma ¿qué haces? —su padre gritó

— ¡¿Qué te pasa?! ¡Me voy a China! ¡Eso es lo que hago, padre idiota!

—No puedes irte dejándome aquí sólo

—Entonces ven conmigo, será una oportunidad para ti también, aunque pienso que estás muy contento con tu maldición.

Entonces se giró y ahí estaba ella.

—Ranma —su rostro estaba compungido y triste.

—Akane…

—Prométeme que volverás a salvo. No te involucres en nada peligroso, China me…

—Estaré bien —sonrió—. Regresaré y seré un hombre completo para ti —pensó.

Akane en ese instante abrazó a la pequeña muchacha, no le importó que Genma estuviera observándolos ni que la familia entera haya llegado y estuviera en la puerta de la habitación. Pero de eso se percató al final.

Soun comenzó a llorar al verlos, haciendo que ambas se separaran sonrojadas.

Ryoga que acababa de llegar, observaba todo desde la ventana, no comprendía lo que sucedía, pero al parecer Ranma no podía volver a su forma original, había oído los rumores al llegar a Nerima. Supo en ese instante que no debía intervenir, no entendía por qué. Antes lo hubiera hecho, golpeando a Ranma hasta quedar sin aliento, pero ahora era distinto, porque de una forma u otra sabía que entre ellos había un sentimiento tan profundo que él no habría podido sentir jamás por ella.

Dio un gran salto, hasta caer de nuevo al jardín, tomó el barril y entró a la casa. Buscó algo de agua fría, quería despedirse de ella como P-chan, por eso había ido a verla. Intentó esconder el barril dentro del armario, antes de convertirse en ese cerdito negro.

— ¿Ryoga? —en ese instante bajaba Ranma preparado para irse.

— ¡Ah! Ranma —empezó a reírse como un idiota tratando de esconder el tonel detrás, sin éxito.

— ¿Eh? ¿Pero qué tienes ahí?

—No es nada, solo es un barril con agua, nada más —trató de cubrirlo de nuevo.

Ranma se percató que la actitud de su amigo no era normal, así que decidió fastidiarlo, pero en ese instante vio la inscripción en el barril. Decía "Nannichuan".

—Na…na…na…!nannichuan! —su dedo lo señalaba. Lágrimas incontrolables comenzaron a salir de los ojos de la chica Ranma—. ¡Ryoga, amigo! ¡soy tan feliz! —lo abrazó fuertemente—. ¡Te juro que no te molestaré nunca más, ni te llamaré cerdo en frente de Akane!

El muchacho de la bandana intentaba desprenderse de Ranma.

— ¡Ya basta!

— ¿La trajiste para mi? ¿No es así Ryoga? —abría y cerraba sus ojos coquetamente.

— ¡Por supuesto que no! ¡No seas estúpido Ranma! ¡Esa agua es m…

— ¿Ryoga? —Akane había bajado y los observaba desde las escaleras.

— ¿Akane? —rogaba a los cielos porque Akane no hubiera escuchado la conversación. Pero el rostro de ella ya se había llenado de felicidad.

— ¿Es cierto, Ryoga? —juntó sus manos en señal de petición.

— No…es que…—intentó explicarse, pero era demasiado tarde.

Ella se había girado hacia la muchacha de la trenza muy feliz y había exclamado.

— ¡Ranma ya no tendrás que ir a China!

Ryoga no se lo podía creer, él había traído esa agua para él, no para el idiota de Ranma, y ahora se encontraba entre la espada y la pared. Akane lo miraba emocionada, suponía pensando en lo genial y gran amigo que era para su prometido. Y la chica Ranma que lo veía satisfecho.

Lo único que pudo pensar es en huir de allí. Ya vería como se lo explicaría a Akane después.

— ¡No! —gritó y se fue por la ventana llevándose el agua preciada.

— ¡Ryoga! ¡Espera! —la chica de la trenza lo siguió.

— Pero Ry… —se quedó con miles de interrogantes en su cabeza ¿Por qué se había llevado el agua? ¿No quería dársela a Ranma?

Rato después, la muchacha de la trenza regresó sola, había buscado al muchacho por todo lugar, sin éxito.

— ¡Maldito cerdo! —murmuró. Sin embargo, se percató que se encontraba en los brazos de su prometida. Y él que se había matado buscándolo.

— ¡Dámelo! —se lo quitó de los brazos con violencia.

Se escuchaban los guarridos de P-chan por todo el lugar, intentando escapar de las manos de Ranma, hasta que por fin lo atrapó.

— ¡Ranma, qué haces! ¡Deja a P-chan en paz! —ella luchaba contra el hábil artista marcial que era su prometido.

— ¡No te metas! ¡Necesito hablar con él! —dicho esto, se retiró a la salida.

El cerdito negro intentó huir de nuevo pero Ranma no se le permitió, lo convirtió en humano y luego lo ató a un árbol cercano al dojo Tendo. Le dio su ropa para que pudiera vestirse.

— ¡Cómo crees que voy a vestirme así! —gritó el muchacho.

— ¡Arréglatelas, no puedo dejarte ir!

El chico sólo le dirigió un gruñido.

—Ryoga, ¿dónde está el agua?

— ¡Qué diablos te pasa! ¡Así me tratas y todavía quieres el agua! ¡No te la daré!

—Ryoga, por favor, dime donde la escondiste —suplicó

— Lo siento, sabes Ranma que no puedo. Este ha sido mi sueño desde hace tanto tiempo, no puedo darte el agua así como así.

—Yo sé que es… —intentó decir algo más, pero oyeron unos gritos saliendo a media cuadra, en el dojo Tendo, todos los que estaban malditos se habían enterado del barril de agua de Nannichuan y luchaban por conseguirlo.

— ¡Lo ves! ¡Es tu culpa! —se libró de sus ataduras y golpeó a la muchacha en la cabeza.

— ¡No es verdad! ¡Por qué diablos querría que todos se enteraran!

— ¡¿Y ahora qué vamos a hacer?!

Ambos fueron por ella, ya habían encontrado el barril, que volaba de un lado al otro.

Ranma y Ryoga se unieron a la lucha, estaban Mousse y Genma. Nabiki que los vio llegar se dio la vuelta, tenía un fajo de billetes entre sus manos.

Todos gritaban, se golpeaban, saltaban, el agua viajaba de unas manos a otras. La casa Tendo estaba completamente destrozada. Akane y Kasumi contemplaban el lamentable espectáculo con su padre quien lloraba a mares.

— ¡Démenlo!

— ¡Yo lo necesito!

— ¡Es mentira!

No se sabía de quien provenían los gritos

La madera del barril comenzó a crujir. Ranma lo vio abatido.

— ¡Noooo! —corrió desesperado hacia ella. Pero era demasiado tarde, sus esperanzas se iban deshaciendo una por una. Sintió que alguien lo empujaba.

El tonel se destrozó, el agua del nannichuan salió disparada, empapando a uno de ellos.

El silencio reinaba en la habitación, quienes no les había tocado el agua, miraron sorprendidos y rendidos. Una vez más habían perdido su oportunidad de ser normales.

La chica de cabellos cortos pronto llegó donde él se encontraba.

Y sus ojos se llenaron de lágrimas de alegría.

Porque vio al muchacho de nuevo, era él otra vez, se había recuperado, su porte y su masculinidad, todo estaba en su lugar.

Ranma no cabía en su emoción. Era un hombre de nuevo.

Los demás se fueron retirando poco a poco con un ánimo de resignación. Después de todo, él era quien más necesitaba el agua.


Ryoga era el que se encontraba más deprimido, seguiría siendo un cerdo, una carnada, quizá volverían a intentar cocinarlo. Observó a Akane y su rostro lleno de felicidad, mirándolo a él, a su prometido, al chico de quien se había enamorado. Siempre lo supo, nunca fue correspondido, ella siempre tuvo ojos para él, hasta cuando estaba convertido en chica.

Jamás se había fijado en él. En ese momento, un sentimiento lleno de rendición lo invadió por segunda vez, había perdido a Akane, fue lo mismo que sintió en la boda fallida de esos dos, pero ahora era un sentimiento más profundo. Sintió unos enormes deseos de llorar. Recordó a Akari, era el momento de irla a buscar. Quizá ella sería capaz de protegerlo, de quererlo y amarlo. Y ella sabía que era un cerdito negro. Tal vez algún día volvería a perderse y se encontraría en Jusenkyo, como lo hizo y se bañaría con esa agua tan preciada. Pero esta vez no la volvería a traer, simplemente se sumergiría y ya, lo haría por él mismo.

Se giró hacia donde se encontraba la puerta y caminó unos pasos, pero sintió que unas manos lo agarraban de los hombros.

—Gracias por empujarme hacia allí…

Sabía de quien era la voz, no le respondió y una vez más volvió a caminar. Esta vez intentaría no volver en mucho tiempo.


Ranma, saltaba emocionado, lo hizo durante mucho tiempo hasta que se le ocurrió la magnífica idea de ir a probar su hombría.

— ¡Dénme agua fría! —gritaba impaciente

Kasumi se la dio

Y ¡Oh sorpresa!

Todos los presentes se dirigieron miradas confundidas.

Había agachado su cabeza y sus manos se tocaron sus pechos...

— ¿Por qué? —murmuró

Nadie supo cómo responderle.

— ¡Por qué me convertí en chica de nuevooooo! —su exclamación se escuchó muy lejos de ahí.

Días después se enteró que como llevaba el peso de dos maldiciones iguales, el agua del Nannichuan lo curaría pero sólo detendría la última maldición. Anulaba solamente uno de los efectos, así que tendría que volver a sumergirse en esa agua tan preciada, para poder curarse por completo.

Un aura llena de tristeza lo embargaba. Akane trató de animarlo de muchas formas, pero sin éxito. Ambos caminaban uno al lado del otro hacia el dojo, era su último año de escuela. Lo observó, seguía deprimido.

— ¡Ah, ya basta! —gritó la muchacha de cabellos cortos—. ¡¿Hasta cuándo crees que vas a seguir así?! ¡Ya supéralo!

—Es muy fácil para ti decirlo…tu…—sintió un frío intenso—. ¡Ay, está helada! —y su voz femenina resonó—. ¡Por qué hiciste e…

Akane no la dejó terminar de hablar, la había tomado de las mejillas, juntando sus labios con los de ella. Ranma dio un respingo, intentó separarse, pero su prometida no se lo permitió, agarrándola más fuerte contra ella. Su beso era suave y tierno, como la primera vez que lo hicieron. Quería disfrutarlo, como lo hizo varias veces antes, pero recordó que era una chica y pronto se separó.

— ¿Por…qué…Akane?

—Deberías aprender a convivir con tu maldición. Acéptala Ranma, yo ya lo hice. Así es como te conocí.

Para ella era verdad. Su cuerpo no influía en nada sus sentimientos, eran sus ojos los que veía, era su piel y sus labios los que besaba. La misma trenza, el mismo cabello. Era más pequeña y su cuerpo adquiría las formas de una mujer, pero no le importaba en lo absoluto. Al fin y al cabo, así lo conoció y así se había enamorado de él.

Él continuaba siendo un hombre, porque la miraba con el mismo deseo, sus sentimientos hacia Akane seguían siendo intensos, la veía como un hombre ve a una mujer, aunque estuviera en ese cuerpo. Su cambio era sólo por fuera. Pero no podía aceptarlo, aunque se había acostumbrado de alguna forma, se seguía sintiendo extraño cuando se convertía en una, tal vez nunca llegue a hacerlo.

Pero ella seguiría allí, esperando a que algún día lo haga, porque su amor era incondicional, él lo sabía, y que también era correspondida de la misma manera, aún cuando ninguno de los dos había dicho nada después de lo de Jusenkyo.

La tomó de la mano, la vio hacia arriba, porque era más pequeña, pensó que no era correcto, él debía verla hacia abajo. Pero ahora no importaba, quería llegar al dojo para poderla besar de nuevo, esta vez como un hombre.


Continuará…


Notas: Bueno, tenía bastante bien formada la idea del capítulo, pero no sabía como ponerla en palabras XD. Ya tenía los diálogos escritos del principio, mucho antes de convertirme en un troll en tumblr. Ya sabes Ely, aunque tus ideas son influyentes, también tengo las mías, parecidas a las tuyas jeje.

Ya tengo el siguiente capítulo escrito (lo hice antes que este, pero quería seguir el orden), veremos algo de su vida marital, se me ocurrió viendo a mi mejor amiga casada, en la que su vida ha dado un tremendo vuelco...:S, pero si que disfruté mucho escribiéndolo, es que si son tan lindos ellos u_u

Y díganme que les pareció. Personalmente pienso que Ryoga es el que queda más resignado al matrimonio de ellos dos (también lo hablamos en el foro, si mal no recuerdo Jorgi fue la que dijo que era el personaje que quedó más cerrado), así que se me ocurrió ¿por qué no hacer que él viniera con el agua?, y de paso saldara sus cuentas, por las que le hizo a Akane (si, es que no me olvido de ese episodio en que tenía a Akane y a Akari en su casa). Por otra parte, no me pude deshacer de la chica Ranma, como personaje me gusta mucho, y es también una parte más de él, así que digamos que le di y no le di la cura a Ranma jajaja. Espero que les haya gustado, comenten y critiquen.

Les agradezco mucho sus comentarios, me alegran mucho la existencia :)

Cjs: gracias por tus ánimos, te aseguro que me llegaron.

Linaakane: te agradezco a ti también reina, me hizo reír bastante tu review, espero que este también te guste como el chicharrón mañanero jajaja.

Sandy: bueno, desaparecí a Kuno en este capítulo, gracias por tu review reina.

Y del capítulo anterior, no le agradecí a Tieve, thank you! :)

Nos veremos en el siguiente…