Hola! Siiii lo sé, no hace ni 24 horas publiqué el anterior pero pues...
CAPÍTULO 7
UN DÍA AGRIDULCE
Despertó de nuevo, esta vez, las penumbras reinaban en la habitación; su cabeza ya no dolía tanto pero se sentía sumamente mareada como si no fuera su cuerpo. Pensó que eran efectos del medicamento. Trató de levantarse del lado derecho de su cama pero un peso no se lo permitía, cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad vio el rostro de quien la estaba cuidando, esta vez, totalmente dormido.
No quiso despertarlo, aunque imaginó que estaba en una postura muy incómoda, así que se bajó por el lado contrario de la cama tratando de hacer el menor ruido posible y se dirigió al cuarto de baño. Por Dios, se veía terrible, su rostro cansado, su cabello enmarañado.
- Muy sexy, sí señor.
- ¿Kinomoto? ¿Dónde estás?
- Ehhh… Estoy en el baño – se sentía extraña, como si no fuera ella la que hablara, definitivamente había sido un medicamento fuerte –
- ¿Necesitas ayuda? El último era un medicamento muy fuerte y seguramente te sientes mareada y desorientada.
- No, no es necesario, ya voy a salir.
Al ella hacerlo se percató de que él estaba a un lado de la puerta seguramente esperándola para ayudarla a volver a la cama.
- Eres un poco exagerado ¿no?
- Estás bajo mi cuidado y no quiero que nada te pase. Ahora vamos, a la cama.
La puso nuevamente bajo las cobijas y él se sentó a su lado, pero antes de apagar las luces de nuevo, ella le habló.
- Li, no tengo sueño, siento que he dormido toda la vida.
- ¿Qué quisieras hacer entonces?
- No, pues… Si tú quieres irte a dormir… No hay problema, yo ya me siento mejor… Así que…
- De ninguna manera, además son las 2 am. No quiero irme.
- Pero…
- No hay punto de discusión Kinomoto, no me voy y punto.
- Has lo que quieras entonces. – cerró sus ojos por un instante, sabía que había sido muy grosera. – Pero, entonces hablemos… De verdad no tengo sueño.
- Y ¿de qué quisieras hablar?
- Cuéntame un poco de tu vida en Europa o de tus exóticos viajes.
- Mmmmmm…. Bueno, pues conoces Suiza.
- Si, pero solo de paso.
- Ok… Bueno, lo que mas me gustaba eran las primaveras, explorar los campos y los jardines que florecían en aquella época, muy similar al Japón, había días que podía dedicarlos a relajarme y pasear, no soy mucho de estar encerrado. Tomaba el tren sin rumbo fijo y terminaba en destinos increíbles, a veces era simplemente una noche en parís… O un fin de semana en Madrid. Cosas de ese estilo y cuando era tiempo de mis vacaciones elegía destinos mas lejanos.
- ¿Cuáles fueron tus lugares favoritos?
- El medio oriente es ¡increíble! Las personas, los aromas, los sabores, la cultura… Hace falta tiempo para aprender tanto. También me gustó mucho Latinoamérica, es increíble, son muy diferentes a nosotros, extrovertidos, alegres, todo muy colorido y hermoso, la comida… ¡Deliciosa! Debes ir algún día
- En medio oriente fue que conseguiste esta cadenita ¿no? – indagó ella enredando sus dedos en él objeto.
- Si… Fue un verdadero hallazgo… ¡Hey! al fin no supe qué palabra te salió
- Destiny…
Él no dijo nada, solo se quedó meditando en esto. Al mirar Sakura tenía sus ojos cerrados y parecía estar dormida, él la miró con ternura, puso su mano en la frente de ella de nuevo y se dispuso al salir de la habitación. De repente sintió como la delgada y suave mano de la joven lo tomaba de la muñeca y decía con voz apagada.
- Por favor no te vayas.
Ante esto, el médico la miró sorprendido y tomó su lugar en aquella silla donde estaba antes.
- Está bien, me quedaré acá entonces, ¿te parece?
- No, creo que debe ser muy incómodo. Ven – señalaba el otro lado de la cama- Acuéstate a mi lado.
Ahora si no podía disimular su cara de sorpresa.
- Por favor Shaoran, no es como si te fuera a violar, no seas cobarde. Solo no quiero que tengas un espasmo por la posición tan incómoda.
El joven sonrió ante el comentario y se dispuso para acomodarse al lado de la cama que estaba vacío.
- No me irás a decir ahora que vas a dormir con ropa. En mi clóset debe haber algún pantalón deportivo de mi hermano.
Él se dirigió hacia allá y buscó lo indicado, efectivamente había algunas prendas masculinas y tomó uno de aquellos pantalones. Se despojó de su camisa quedando con una de las camisillas que solía usar siempre y permitía tener una visión mas clara del bien torneado cuerpo del médico y se acomodó al lado de Sakura.
Ella sin darle mas importancia se acunó en su pecho, palpando con mayor claridad lo que antes había solo observado; definitivamente tenía un cuerpo muy bien moldeado, Vale la pena aclarar que el pobre estaba totalmente sonrojado pero comprendió que era un comportamiento derivado de la medicación, así que la envolvió en sus brazos.
- ¿Sabes? Eres muy cálido Shaoran.
- ¿No te molesta que te abrace Kinomoto?
- No, se siente muy bien de hecho. Y soy Sakura.
Ante esto, él sonrió.
- Descansa Sakura.
Ella ya se había quedado dormida de nuevo. Él se dejó envolver en la sensación de calidez, ya no tenía fiebre y se le notaba de mejor semblante, así que también quedó profundamente dormido.
Ella despertó nuevamente muy temprano… Eran las 6 am. Pero sentía algo que la aprisionaba, unos brazos específicamente, y la respiración tranquila de él contra su cabello. Levantó un poco su rostro para encontrarse con Shaoran quien dormía plácidamente abrazado a ella. Al principio estaba asustada y nerviosa, trató de rememorar lo sucedido la noche anterior. ¿Qué hacía él ahí? Y ¿por qué la estaba abrazando?.
- Claroo, yo le pedí que se acostara a mi lado y… lo abracé primero. Que situación tan incómoda, pero más incómodo sería si se despierta y me descubre mirándolo así. Se recostó de nuevo en su pecho escuchando los latidos de su corazón, sabía que era posible que nunca mas estuviera de ese modo con él. Así que se dejó llevar y nuevamente se quedó dormida.
Ya entraban los brillantes rayos del sol por la ventana, se sentía mucho mejor, su cabeza no dolía y su cuerpo ya no tenía esa sensación de calor, también notó que ya nada la aprisionaba. Abrió sus ojos y se encontró sola en su habitación. Se levantó yendo al baño, un poco de agua en su rostro y salió hacia la cocina.
Allí sobre la mesa encontró el té ya preparado, jugo de naranja fresco, un plato de frutas y algunas tostadas con mermelada. Junto a esto una nota.
"Sakura: Me tomé la libertad de preparar el desayuno para ti, antes de irme noté que no tienes fiebre y aunque me encantaría cuidarte, hoy salen los análisis de tu mamá y debo poner todo mi esfuerzo en esto. Por favor, si te sientes mal toma estas dos pastillas y eso sí, desayuna bien. Si quieres ir a la oficina abrígate, está nevando. Con cariño. Li Shaoran.
Pdta: Gracias por la ropa para dormir, te la regreso el domingo en casa de tus padres."
Ella no pudo evitar sonreír ante lo que encontró, si, tenía mucha hambre, pero se sentía renovada y con deseos de ir a la oficina. Miró el reloj y faltaban 15 minutos para las 9 am. Tomó su móvil y llamó a Tomoyo anunciándole que en una hora estaría allá, aún por encima de la insistencia de su amiga de que se quedara descansando. Posteriormente llamó al portero del edificio preguntando por el joven que había salido de su casa.
- No hace mucho se fue señorita… Hace unos 15 minutos aproximadamente.
- Gracias, es muy amable.
Y sin mas, se dirigió hacia su delicioso desayuno, luego se arregló con un pantalón negro que dejaba ver sus torneadas piernas. Un sweater bastante abrigador color crema y un abrigo blanco, dejó su cabello suelto y se puso unos elegantes guantes de cuero disponiéndose a salir.
Llegando a la oficina entró con su inconfundible paso seguro y ceño fruncido, principalmente porque lo primero que vio al entrar fue a su querida recepcionista muy divertida con otra de sus compañeras, chismoseando seguramente, eso la enojaba mucho.
La otra secretaria estaba de espaldas a la entrada y bloqueaba la visibilidad de la recepcionista, ambas reían estridentemente mientras Sakura se acercaba y el portero no sabía cómo hacerles señas para que se percataran de la presencia de su jefe. Fue imposible.
A espaldas de la otra secretaria les dijo en tono sarcástico.
- ¿Las señoritas desean un café para su animada conversación? O acaso podría interrumpirlas.
Las mujeres quedaron totalmente congeladas en sus sitios, pálidas y sin emitir sonido.
- Las quiero a ambas en mi oficina en 15 minutos. – sin decir mas se dirigió rumbo a los ascensores bajo la mirada pasmada de los demás empleados que permanecían en esa zona.
- ¡Sakura! – Dijo Tomoyo asombrada- vaya que eres terca, debiste quedarte descansando, yo pensaba ir en mi hora de almuerzo.
- Vamos a mi oficina por favor.
La asistente la siguió. Temía que estuviera enojada por haber enviado a Shaoran el día anterior.
Sakura tomó su tiempo para dejar sus cosas en el lugar designado y ubicarse en su escritorio mientras encendía su ordenador.
- Tom, me encuentro mucho mejor no te preocupes – le sonrió con dulzura-
- Y como no, si tuviste un enfermero de primera – le dijo guiñándole el ojo y viendo como su amiga cambiaba de color-
- Me la debes Tomoyo Daidouji, mira que haberle dado mi dirección.
- Amiga, estaba muy preocupada por ti y necesitaba dejar a alguien de mi entera confianza cuidándote.
- Si Tom, ¿pero Li? ¿En serio?
- No me digas que no te cuidó bien.
- No es eso, en realidad… Fue muy lindo conmigo – no pudo evitar sonreír ante el recuerdo- Pero el problema es que no sé qué me hicieron esos endemoniados medicamentos, me comporté como una niña, ¡no era yo!, definitivamente esa no era yo.
- Bueno y ¿qué fue lo que hiciste?
- Le pregunté por su vida… Y… Pues….
- Ya Sakura, habla que me pones nerviosa.
- Le pedí que se quedara conmigo, ¡en mi cama! ¡Y lo abracé! ¡Tomoyo, lo abracé, qué vergüenza! Ahora sí que menos podré mirarlo a la cara. – decía ella sentada en su escritorio y cubriendo su rostro-
- Jajajajaj, ¡Sakura! No tienes por qué avergonzarte, estabas susceptible, indispuesta… ¡Qué se yo! Además tú sabes cómo es Shaoran, nunca pensaría mal de ti por eso o mucho menos se haría ideas erradas, es muy distraído al respecto y te aseguro que piensa lo mismo que yo.
- ¿Tú crees?
- Si, ya verás que no pasa nada.
Su amena charla fue interrumpida por la puerta, eran Misao y la otra secretaria a la que Sakura ni siquiera conocía.
- Tomoyo, sal tú primero, llama al jefe de personal y cuando llegue entra con ellas.
- ¿Qué pasó Sakura?
- Necesito que me ayudes a buscar reemplazo para la recepcionista, hoy fue su ultimo día en este lugar y no confío en el jefe de personal, contratan personas inadecuadas y necesito que la recepción esté atendida por una persona seria, no una que reste credibilidad a mi compañía.
- Pero Sak…
- Pero nada Tomoyo. Por favor haz lo que te pedí.
Tomoyo sabía que no había nada que hacer al respecto, Sakura era totalmente inflexible en ese sentido, su ética del trabajo era impecable e intachable, desde su adolescencia había trabajado en diferentes puestos de la misma empresa sin tener una sola queja sobre su trabajo o comportamiento. Por ese motivo no toleraba ese tipo de conductas y mas aún cuando ya habían sido amonestadas por lo mismo.
- Con permiso señorita Kinomoto – regresaba de nuevo Tomoyo con las implicadas y el jefe de personal que estaba ajeno a lo que sucedía-
- Sigan por favor y siéntense- Ella se puso de pie y empezó a caminar por la oficina ante la mirada aterrada de las secretarias-. El motivo por el que las he citado aquí es muy sencillo. El señor jefe de personal, debe tener en su mano sus hojas de vida y las amonestaciones que tienen en las mismas. Principalmente usted señorita Misao. – se dirigió al jefe de personal – Por favor recuérdele cuántos llamados de atención tiene esta señorita.
El hombre en mención carraspeó y dijo – son tres señorita Kinomoto –
- Y ¿qué dice el reglamento interno en el capítulo 3 artículo 58 enciso 4? – sí, se sabía de memoria el reglamento –
- Que… Al tercer llamado de atención reiterativo la persona implicada será retirada de su cargo con justa causa.
- Y ¿qué tienen que decir al respecto señoritas?
- Yo… Señorita Kinomoto por favor, por favor no me despida, tengo una hija a la cual cuidar… yo… yoo le prometo…
- No, no es hora de promesas. Y eso que en esa hoja de vida no están plasmadas las diferentes ocasiones en las que yo de manera personal le llamé la atención respecto al mismo asunto. No tengo la culpa de que haya sido irresponsable y descuidada y eso va en contraposición de los valores de la empresa que dirijo. Así que pase por la oficina de personal para que le paguen su sueldo y liquidación. A pesar de que siendo despedida con justa causa no nos correspondería darle ningún tipo de indemnización, se le dará una compensación monetaria para que pueda mantenerse mientras consigue otro empleo. Y le doy un consejo, sea más responsable en el futuro. Sabe usted que esta es una excelente compañía y será difícil volver a tener una oportunidad como esta. Ahora por favor retírese.
Aquella mujer lloraba a mares, salió de la oficina con su maquillaje corrido y en muy malas condiciones.
- En cuanto a usted… señorita…
- Kaori, Kaori Tsuki.
- Es su primer llamado de atención, será suspendida tres días sin salario y le reitero en consejo que le di a su amiga. Cuide su puesto, si usted desea puede ascender en la compañía y aprender, yo también estuve en su posición al igual que la señorita Daidouji, no es imposible, usted es joven y seguramente posee muchos talentos, así que no deseo que esta situación se vuelva a repetir. Regrese a sus labores y desde mañana empieza su suspensión. Retírese por favor.
- Señorita Kinomoto, muchas gracias por esta oportunidad y por favor perdone mi imprudencia. Con permiso.
- Ahora señor Matsumoto, encárguese de pagar lo que le dije a la señorita que fue despedida y consígame candidatas dignas del puesto, la señorita Daidouji hará la preselección y yo misma entrevistaré a las seleccionadas, no quiero más errores en esto.
- Si señorita, con permiso – el hombre salió de la oficina con una pequeña reverencia-
La ejecutiva se ubicó en su escritorio para continuar con su trabajo dejando a la señorita Daidouji en la oficina.
- Sakurita… ¿No crees que fuiste muy dura?
- Tomoyo… - Ese tono de advertencia en su voz-
- Perdón, perdón… Es solo que, bueno es difícil su situación.
- La verdad, si a ella no le interesó lo suficiente para ser responsable en su trabajo, a mí tampoco me interesa.
Esa frialdad por parte de su amiga era devastadora para su asistente, la Sakura de hace unos años nunca habría hecho algo así y mucho menos mostrarse tan fría. Si algo no sucedía, ya no sería algo simplemente profesional sino que invadiría toda su vida.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
- Oficina de la señorita Kinomoto habla Daidouji.
- Tomoyo, por favor comunícame con Sakura, no sé por qué tiene su teléfono apagado. Es urgente.
- Claro que sí, un momento.
- Dime Tomoyo. – respondía Sakura –
- Señorita Kinomoto, la llama su hermano dice que es urgente.
- Pásalo por favor.
- Monstruo, ¿se puede saber por qué demonios apagas tu teléfono? Shaoran me llamó y nos reuniremos a las 4 en el laboratorio. Sin excusas.
- Hola hermano, si estoy muy bien gracias. Lo tengo apagado porque necesitaba concentrarme. Pero ¿qué dijo Sh… Li? ¿Ya están los resultados?
- Si y al parecer… No son buenas noticias, nos vemos ahora, adiós.
Sakura se dejó caer pesadamente sobre su escritorio, ya era hora de almorzar así que llamó a su amiga. Fueron a un restaurante cercano, comieron algo ligero y regresaron lo más pronto posible. Había llegado tarde ese día y tendría que salir temprano, no había tiempo que perder.
Pasaron las horas y se dispuso a salir.
- Tom, ya me voy, por favor encárgate de cualquier cosa que surja y si es algo urgente, trata de resolverlo o aplázalo para mañana no contestaré llamadas así el mundo se esté cayendo.
- Entendido jefa –le guiñó un ojo – tranquila que estoy a cargo.
- Sé que puedo contar contigo Tom.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
Ingresó por los pasillos de aquel hospital, con su paso firme y elegante, tenía una presencia impactante, no pasaba desapercibida en ningún lugar donde iba y ella lo sabía, se percataba de cada mirada, algunas de ellas lujuriosas pero otras tantas no muy agradables pues daba apariencia de ser una mujer hostil y arrogante.
Siguió abriéndose paso hasta el laboratorio de Shaoran donde encontró de nuevo a aquella asistente que tantas molestias le había causado ese día, pero ahora no estaba para discusiones, quería acabar con esto lo antes posible, pues todavía estaba grabado en su mente lo sucedido con Shaoran durante su convalecencia y no se sentía capaz de soportar mucho tiempo en la misma habitación con él. No porque no le agradara, sino porque se sentía avergonzada, tenía ya una reputación que la antecedía y deseaba conservarla así.
-Señorita, buenas tardes.
- Oh señorita Kinomoto, puede pasar a la oficina del Dr Li.
- Él… ¿Se encuentra?
- No, todavía está en el laboratorio pero me dio indicaciones de que al llegar les hiciera pasar a su oficina, ¿desea que la acompañe?
- No, ya conozco el camino.
- ¿Desea usted algo de tomar?
- Si, té por favor.
- Enseguida se lo llevo, pase por favor.
Empezó a caminar rumbo a aquella oficina y sin saber por qué sus rodillas flaquearon y un nerviosismo recorrió todo su cuerpo, se sintió temerosa a abrir la puerta de aquel lugar, era posible que la secretaria se equivocara y él estuviera ahí, además nadie mas de su familia había llegado. Sus manos empezaron a sudar, respiró profundo y abrió la puerta de un tirón, cerró los ojos casi que por inercia antes de ingresar y al hacerlo, se percató de que en realidad nadie había allí.
Suspiró de nuevo, esta vez se sintió relajada y empezó a recorrer esa oficina fijándose en cada detalle, estaba muy bien decorada, y tenía diferentes elementos de culturas que ella desconocía, seguramente producto de sus muchos viajes, también había muchas fotografías. En todas ellas un Shaoran sonriente, con amigos, compañeros y familia. Inclusive fotografías con sus padres y hermanas.
Observó detalladamente y encontró una fotografía donde estaban ellos dos. Ella sostenía una paleta helada sonriendo, y él un poco mas atrás mirándola con una sonrisa dulce. Tomó la fotografía en sus manos y se quedó contemplándola, no recordaba en qué momento había sido aquello, pero se veía feliz, tranquila, cálida, todo lo contrario de lo que era ahora.
- Fue durante una visita a casa de tu abuelo en verano. Estábamos haciendo un picnic- era la voz de Shaoran-
La muchacha se sobresaltó al escuchar la voz tras ella.
- ¡Li!, ¡casi me matas del susto, qué te pasa!
- Perdona, no fue mi intención asustarte.
A ella no le quedó más que calmarse, era cierto, él no era del tipo de personas que hiciera maldades o bromas a otros.
- La próxima vez… No sé, avisa o algo.
- Ehmmm Sakura, ésta es mi oficina.
- Si, lo se… Pero no sentí la puerta.
- Ahhh es que tengo un acceso directo al laboratorio que es más bien… Secreto, como en las películas de espías, ¿no te parece genial?
Ella no pudo evitar sonreír al verlo, de verdad que por momentos Shaoran parecía un niño.
- ¿Me pareció escuchar que me llamaste por mi nombre?
- Si, ayer me lo permitiste.
- Bueno, eso tuvo que ser un error inducido por lo medicamentos que me diste, te lo agradezco pero no sé, había algo raro ahí.
- Sí, es cierto… Te di unos medicamentos un poco fuertes, para que te recuperaras muy pronto, según se, eres adicta al trabajo y te irías a la oficina así fuese enferma.
- Para tu información Li, no soy adicta al trabajo, solo que para ser la mejor debo esforzarme el doble de lo que los demás lo hacen, además por ser mujer, debo demostrar que se puede estar en esta posición y eso no lo lograré si me quedo en casa cada vez que me resfrío.
Después de esto, ambos quedaron en silencio.
- Entonces… Kinomoto ¿no?
- Si Li, por favor.
- Bueno… Podrías… Devolverme lo que tienes en tus manos.
Sin pensarlo ella seguía sin soltar la fotografía.
- ¿Ahhh? … eh sí, sí, claro, disculpa.
- No hay de qué, es una bella fotografía.
- Tienes una linda oficina… Objetos muy exóticos.
- Ohhh sii… ¿ves este jarrón? - le enseñaba uno que estaba en una esquina y con figuras tribales – Lo conseguí durante un viaje a África. Algún día tienes que ir allá, es maravilloso.
Le habría seguido mostrando más de no ser porque Touya y Fujitaka entraban justo en ese momento, se saludaron afectuosamente y tomaron sus respectivos asientos para que el joven médico iniciara su explicación.
- Familia Kinomoto, trataré de ser lo más directo posible ya que lo que les voy a decir no es fácil.
Todos los miembros de la familia palidecieron, Shaoran tenía un rostro sumamente serio y con el ceño fruncido, era muy extraño verlo así.
- efectivamente Nadeshiko padece la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, trataré de explicarles en qué consiste, es una enfermedad sumamente extraña y neurodegenerativa que afecta a 1 de cada millón de personas en el mundo. Y… Es fatal. Por lo menos en el estado en que se encuentra Nadeshiko. En realidad es muy extraño que se manifieste a una edad tan temprana y sus síntomas iniciales son sumamente comunes por eso no se diagnosticó a tiempo.
Cabe anotar que todos estaban totalmente impactados, eran sus peores temores, Nadeshiko iba a morir, ellos no concebían sus vidas sin ella. Fujitaka y Sakura se abrazaban y lloraban profusamente.
- ¿Hay… Hay algo que podamos hacer?... Preguntaba Touya.
- A estas alturas, solo cuidados paliativos, es decir, debemos procurar por mantener calidad de vida adecuada y hacer de su vida… Lo más feliz posible, es lo único que podemos hacer por ahora.
- ¿Es por eso que mamá no está aquí? Ella es la directamente afectada, ¡debería escuchar esto!
- No, en realidad el motivo por el que preferí que Nadeshiko no estuviera… Es porque… No son todas las noticias que tengo para darles.
- ¿Cómo? ¿Es que hay más? – Sakura estaba realmente exaltada –
- Sakura hija Cálmate, no es culpa de Shaoran, solo nos está ayudando.
El joven médico suspiró profundo antes de continuar con la información que tenía para darles.
- Esta enfermedad… Es hereditaria. Aún no sabemos si ambos la tienen o solo uno de ustedes o definitivamente ninguno. No quise que Nadeshiko estuviera presente porque pensé que se sentiría mal o se culparía, sé que son sus hijos y saben lo mucho que la quiero y no deseo causarle ese dolor. Creo que lo más prudente será manejar esto entre nosotros.
Los asistentes asintieron en silencio, no podían dejar de llorar ante el desolador panorama, Shaoran no sabía qué hacer para ayudarlos.
- Li… - La voz de Sakura era débil, triste, quebrada – En caso de que alguno de nosotros tenga la enfermedad… ¿También es incurable?
Ante la pregunta de la joven todos dirigieron sus miradas al especialista.
- Bueno… Para serles totalmente sincero, no estoy seguro. Las investigaciones que he adelantado estos años apuntan a que con los medicamentos adecuados se puede mantener un nivel de vida minimizando los síntomas, como les dije es una enfermedad muy extraña y estamos corriendo contra el tiempo para averiguar lo que sea necesario para que no se pierdan mas vidas.
El lugar estaba en total desconcierto, nadie sabía que hacer o qué decir a excepción de llorar por lo sucedido. Shaoran también lloraba, era un joven muy sensible y esa noticia había sido muy dura para todos, pero de algo tenía certeza, daría su vida de ser posible por ayudar a su familia.
Hola! Bueno, como les comenté en alguna ocasión anterior, la historia ya está bastante adelantada, es por eso que me puedo dar el lujo de actualizar pronto jejeje, bueno... Cómo vieron a nuestro enfermero? Divino no? lo que daría yo por uno así *suspiro*
En fin, como les comenté antes la enfermedad en mención es real, pero los datos han sido modificados un poco, no es tan rara en realidad, solo quería hacerla ver de esa manera para la trama.
Ahora si... Espero seguir leyendo sus bellos reviews que me alegran el corazón.
Muchos besos y abrazos.
Ale-San
