Capítulo VI: Un Laberinto en forma de Rosal

NESSIE'S PoV

Desafortunadamente hoy era lunes, un día que odiaba más que nada pues era el final anunciado del fin de semana y ciertamente no había mucho que hacer en la Secundaria, los cursos eran los más aburridos que podía resolverlos bien pero no por eso dejaban de arruinarme la experiencia de estudiar, ahora aparte tenía que soportar a Jake hablar una y otra vez sobre su maldito juego donde no lo dejaron anotar el último punto por un pedido del sobrino consentido del director que quería hacerlo él mismo, ni siquiera le importó cuando le avisé sobre mi nuevo empleo, solo asintió con la cabeza diciendo 'ok, pero…' y así continuaba hablando sobre más injusticias deportivas, no me preguntó si había ido al juego aunque él mismo había sido el que me presionó para ir haciéndome sentir mal, gracias a estos comportamientos muchas veces me preguntaba si es que nuestra relación se iba a pique como lo pensaba hace un año Alice Brandon sobre Jasper, según lo que me había contado Bella ella se sentía en una espiral en la cual estaba atrapada por esa relación sentimental para luego darse cuenta de que lo necesitaba y amaba más de lo que podía expresar, pero yo deseaba que Jake volviera a ser el mismo pues él había sido el del cambio desde que lo hicimos no yo, y si yo lo había transformado en un remedo de 'jock idiota', quería entender cómo podría revertir mis acciones para volver a tener al dulce chico lindo del cual ahora me atrevía a decir que me enamoré como nunca antes lo había podido admitir por emociones confundidas pero eso era lo que en realidad sentía por el recuerdo del primer chico que me hizo sentir única y perfecta por dentro sin antes mencionar comentarios obscenos como los muchachos que me hacían sentir incómoda con sus calificativos al salir de mi antigua escuela privada para señoritas, quería que volviera el chico adorable y atrevido a quien le entregué mi virginidad ese día, era una muy buena combinación de lo que era en el pasado y el presente así que me resultaba gratificante pues no perdía la belleza interior pero ya todo había cambiado, no era el mismo, lo que me hacía volver a preguntarme mentalmente si deberíamos terminar con nuestra relación de raíz o dejar que las espinas crezcan con la medida del tiempo entre nosotros separándonos cada vez más y con tanta naturalidad, que ninguno lo notaría, al menos sabía de antemano que él no lo haría, '¿acaso había esperanza para nosotros o ya todo estaba perdido?', cualquiera que fuera la respuesta la retrasaría lo más que pudiera pues solo quería olvidarme del gran problema y pensar en lo fantástico que me estaba trayendo la vida gracias a mi atenta hermana mayor. Al parecer, a Benjamín sí que le interesaba saberlo todo sobre mi nuevo trabajo de ensueño y hasta se ofreció a recogerme de mi primer día a la oficina para saber todos los jugosos detalles del mundo de las pasarelas, creo que él era de esos chicos a los cuales se les metía en la cabeza algo que no se podía sacar con unas cuantas palabras pero me emocionaba que a alguien le importara mis intereses de una forma tan obsesiva pues eso significaba que hacía algo con el consentimiento de otra persona que creía en mí de tal manera como para ya declarar que yo sería la mejor en ello, y seriamente eso esperaba con ansias.

Al regresar a casa, solo llegué para cambiarme de ropa pues quería estar excepcional para mi primer día como modelo de la mejor agencia en todo California, pero para que mi madre no sospechara de que iba a eso tuve que distorsionar un poco la situación diciendo que iba a mis clases de ballet y a estudiar matemáticas para los exámenes más importantes de este trimestre, me vestí con un blanco top manga acero ceñido hasta la cintura pero extremadamente suelto en la pequeña parte desde la cintura hasta la cadera hecho de encaje con una medio gruesa línea negra horizontal que estaba al centro, unos ceñidos pantalones negros a la cadera que dejaban ver lo largo de mis piernas pero tuve que arremangarlo un poco para ponerme las pantimedias que serían visibles por mi madre para que se crea lo del ballet, unas zapatillas rosa pálido de ballet, y estaba cubierta por un suéter enorme de color azul que me cubría hasta la rodilla, coloqué en mi bolso unos zapatos azules de tacón con pequeñas correas y mis accesorios que constaban de uno de esos collares que aparentaban ser solapas hechas de miles de perlas de color crema sucio unidas por una gran perla en el medio, unos aretes esféricos decorados por muchas piedritas de tonos 'té' que se transparentaban y una diadema de bronce compuesta de siete cuernitos de dragón dorados; hice un moño estilizado de mi cabello para aparentar y me maquillé simplemente con tonos bajos que mi madre no reconocería ni aunque hubiera estado lúcida toda su vida.

Como lo había calculado, mi mamá no se dio cuenta de ningún cambio en mi apariencia así que solo me deseó suerte en mis estudios y me decía que ella esperaba que me diera cuenta a tiempo de que los sueños solo son eso, sueños nada más y que quizá llegara a ser tan exitosa como Bella algún día en el futuro. Me subí a mi auto dirigiéndome a la agencia, en el camino aproveché los semáforos en rojo para sacarme las antiestéticas pantimedias pálidas, desenvolví mi jean, me cambié los zapatos, solté mi cabello que ahora se veía ondeado y me coloqué los accesorios para dejar de parecer una niña de trece años, mientras tanto puse la canción 'Mr. Brightside' de The Killers, era una de las más clásicas que tenía y debía de admitir que fue la primera canción que realmente me agradó de las muchas que me enseñaba mi hermana cuando era pequeña y se podría decir que llegué a obsesionarme con su video musical por lo genial que resultaba ser ante la vista de una niña de unos siete u ocho años de edad, fue el 'single' que me hizo darme cuenta de que yo era diferente a las demás niñas y que dejara de intentar parecerme a ellas en apariencia pues no era lo mío ser una seguidora, por esa canción le quise dar emoción a mi vida en vez de permitir que mamá hiciera conmigo lo que le hacía a Bella con respecto a su forma de vestir y de ser, eso y unas palabras de mi hermana fueron las que me hicieron reaccionar para dejar de actuar de una forma tan cohibida.

Al llegar, entré al establecimiento, me acerqué a una joven recepcionista de cabello negro azabache con una coleta apretada que debía de ser doloroso de sostener intacta, para pedirle informes con respecto al lugar a donde debía de dirigirme en mi primer día en el trabajo, solo mencioné mi nombre completo y ella me sonrió tomándome de la mano para llevarme a mi destino que era en una gran habitación blanca llena de retratos digitales de modelos famosas o actrices que habían modelado de una manera casi profesional en el piso veintidós, ahí me reuní con un grupo de quince chicas que rodeaban los veintiuno y veinticuatro años aparentemente, todas se veían igual de delgadas que yo pero más altas, no eran todas rubias como un día de niña llegué a pensar al ver el primer episodio de 'Proyect Runway' en su primera temporada, habían chicas pelirrojas, morenas y hasta habían dos con el cabello fucsia pálido, todas se veían algo intimidantes pero al menos eran educadas mientras esperábamos sentadas en unas blancas sillas futuristas que solo pensé ver en las exhibiciones de arte, vi que todas se pusieron de pie así que hice lo mismo cuando recién comencé a comprender que lo hacían porque ya había arribado Heidi, nuestra jefa. Ella vestía un vestido color crema sucio hecho de seda brillosa con muchos pliegues por toda su extensión y unos tacones marrones con detalles pequeños en bronce, ella caminó pasando a lado de cada una de las chicas como una general de la milicia, se detuvo en mi lugar y me puse nerviosa pues no sabía lo que significaba, ella solo tomó mi mano llevándome frente a todas las chicas.

▪ Quiero presentarles a su nueva compañera, Renesmee Swan, - expresó con seguridad y confianza, observé las miradas de las demás chicas notando que algunas se veían preocupadas mientras que otras celosas e inclusive podría decir que extrañamente contentas – pueden llamarla 'Nessie', espero que le den una apropiada bienvenida a nuestra nueva pupila, - las chicas asintieron a lo que decía Heidi – muy bien, pueden retirarse a sus secciones – la chicas se iban retirando pero aún no entendía que debía de hacer – ¿Victoria, podrías acercarte? – preguntó y una muchacha de cabello pelirrojo, prácticamente anaranjado se acercó con una sonrisa

▪ ¿Sí, Heidi? – preguntó la muchacha dispuesta a lo que la jefa requiriera, ella estaba vestida con unos legins de cuero negro, una blusa oscura con botones de plata y sin mangas, unos zapatos de tacón once color escarlata, unos collares de perlas rojas, pulseras de tonos cálidos y aretes que combinaban bien con todo su atuendo, su naranja cabello ondulado estaba suelto hasta la mitad de su espalda

▪ Victoria, quiero que le muestres a 'Nessie' el lugar hasta que sepa cómo funciona todo aquí – avisó Heidi mirándola fijamente con una sonrisa paciente pero nada frágil, la muchacha solo asintió a lo que se le requería – y como Sasha ya no trabajará más con nosotras, nuestra nueva amiga será tu nueva compañera en las entrevistas así que cuídala de las espinas, sabes a lo que me refiero

▪ De acuerdo – aceptó con una sonrisa real hacía ambas, yo también le sonreí pues su rostro me recordaba al primer oso de peluche que tuve en mi infancia – vamos de una vez – me llevaba fuera de la habitación – nos vemos, Heidi

Salimos y caminamos hasta la recepción en el piso principal, me informó que su nombre completo era Victoria Morrison, mientras conocíamos todo me contó que la recepcionista se llamaba Anne Gallagher, tenía cinco años trabajando aquí y comenzó como una asistente de la recepcionista lo cual no era muy gratificante pero al menos le pagaban mejor que en su anterior trabajo, era muy amigable con las chicas nuevas pues cuando ella era la novata no la trataban nada bien así que quiso hacer un cambio y que tenía exactamente unos veintiséis años de edad, comprometida con un famoso modelo cuyo nombre no podía decir pues se suponía que todo era un gran secreto, al menos en la cabeza de la indefensa Anne. Luego entramos a una habitación plomiza en el piso doce, no tan amplia como la blanca pero si luminosa con cuadros grandes en cada pedazo de pared que contenían modelos desconocidas pero impresionantes en diferentes poses, era inspirador llegar a ser como ellas.

▪ A Heidi le encanta poner las imágenes de muchachas para nada famosas pero flexibles para esta forma de vida – expresó ella sonriendo mientras repasábamos cada una – esta es la sala de poses, donde las aprendemos para no solo ser una hoja sosa sino ser un diamante con muchas caretas y formas de expresarnos en las fotografías, y para parar de ser tímidas si es que lo fuéramos – me guiñó el ojo sarcásticamente, me quedé anonadada al ver a una joven parecida a mi jefa en uno de los cuadros

▪ ¿Esa es Heidi? – pregunté sorprendida pues no tenía ni idea, y Victoriq solo sonrió al ver mi reacción pero luego se la vio tranquilamente pasiva

▪ Sí, lo es – respondió como si no fuera nada pero luego su tono se volvió interesante pues parecía estar hablando de un personaje histórico – ella era una experimentada modelo en el 2003, una de las mejores, se podría decir que era la 'Tyra' de ese año en California – me sentía aún más impresionada pues era mi jefa – pero como le pasa a todas las modelos al cumplir treinta y uno, si es que no tienes una cara de niña adolescente no prosperas después, afortunadamente ambas tenemos esa característica

Asentí sonriendo al presentir mi futuro en este emporio aunque igual me sentía mal por la grandiosa Heidi, pero al menos tenía esta agencia para brindar su experiencia a las chicas que compartían sus sueños. Luego seguimos caminando por unos pasillos que tenían oficinas para cada tipo de desfile o photoshoot, inclusive había uno de control de aptitud donde habían unas rubias que cuando pasé me miraron con odio, no entendía casi nada de eso pero seguí caminando.

▪ Hey, Victoria – expresé llamando su atención pues volteó a verme al instante - antes de que me sigas explicando el funcionamiento de la agencia, podrías decirme a qué se refería Heidi con lo de las espinas de las cuales debes protegerme

▪ Oh, claro, no sé si deba decírtelo pues Heidi no debe saber que te lo diré, ¿de acuerdo? – preguntó cautelosamente, yo asentí – solo son unas perras rubias, a las cuales les gusta sabotear a las chicas con gran potencial como tú y yo, sé que suena pretencioso pero hay que aceptar la realidad – se explicó, no podía creer que una modelo me decía que yo tenía una oportunidad parecida a la suya – son como un maldito grupo social de la secundaria, es completamente ridículo pues ya no somos adolescentes como para estar comportándonos como tal, les encanta arruinar a las demás poniéndole azúcar a las bebidas y a las ensaladas de frutas para que suban de peso en días, las hacen lastimarse las piernas para que nadie las contrate, cambian su maquillaje por uno barato hecho con grasa para que tengamos imperfecciones como granos en la tez, son unas sádicas sin confianza en sí mismas pues tienen que recurrir a bajezas como esas

.q Aunque no todas las chicas de la Secundaria son así, yo no lo soy – expresé defendiendo mi causa pues aunque sabía que si habían algunas no debía de hablar en plural, y a parte que yo sabía defenderme muy bien de tales descerebradas al ser una Swan

▪ Espera un momento – nos detuvimos como si algo se le hubiera caído, busqué con la vista pero no noté absolutamente nada así que levanté la mirada para verla dentro de un ligero estado de shock - ¿estás en la Secundaria?, ¿cuántos años tienes?

▪ Tengo diecisiete años – al decir esto me sentí rara pues sus ojos se hicieron como platos de una forma medio incómoda, se acercó más a mí

▪ ¿Cómo diablos le hiciste para que te contrataran? – preguntó susurrando sin desear que nadie escuchara la conversación que sosteníamos, - me refiero a que aquí todas tenemos más de diecisiete como yo que tengo dieciocho y lo intenté el año pasado pero no funcionó porque no se permiten chicas menores de edad al ser prácticamente ilegal

▪ Entonces no entiendo nada – expresé sin saber que decir pues en verdad no tenía idea de lo que sucedía pero si había algo que detestaba siempre era ganar algo que no me merecía – iré a hablar con Heidi para que me expliqué mi situación aquí, no quiero un lugar que no me merezca aquí

Caminé hasta el ascensor y subí hasta el piso donde se encontraba su oficina, obviamente primero toqué antes de entrar cuando ella me dio el necesario permiso para ingresar, ella estaba sentada revisando unos 'books' de las chicas.

▪ ¿Qué sucede? – preguntó entre irritada y sonriente, esa mirada me dio un poco de miedo pues parecía uno de esos payasos asesinos a punto de acuchillar a alguien que no disfrutara de su acto

▪ Bueno, quería saber, ¿cómo terminé aquí si es que soy menor de edad? – pregunté tratando de hacerme la fuerte pero no lo mantenía muy bien al ver la posibilidad de ver mi sueño aplastado de la forma más penosa del mundo, pero ya debería acostumbrarme a rechazo que era algo que siempre me sucedería en esta vida

▪ Oh – suspiró reposando, peinó su cabello con los dedos, aunque en realidad lo desordenó un poco – pensé que me dirías algo más grave, no te preocupes que ya me encargué de ese pequeño inconveniente con tu hermana Bella

▪ No lo comprendo – admití sin problemas – ¿podrías explicarme cómo?

▪ Ayer tu hermana me llamó diciéndome que era tu apoderada temporal porque tus padres están de viaje en Rusia, ¿cierto? – asentí dudosa por la mentira a medias que había vociferado mi hermana pero al parecer Heidi no notó eso pues prosiguió con su explicación – así que solo tuvo que enviarme su firma por fax en unos documentos para permitirnos guiarte en esta apasionante carrera, y todo estuvo solucionado en pocos minutos

▪ Ok – respondí agradeciendo mentalmente a mi hermana por todos los sacrificios que hacía para que yo fuera feliz

▪ Tienes todos los requerimientos para ser una de mis chicas, no lo dudes – me avisó ella con honestidad, su forma de hablar se podría comparar a la de 'Meryl Streep' al ganar un 'Premio de la Academia' – Ahora puedes retirarte, pues tengo que terminar de corregir estos los books – me enseñó uno que tenía a una rubia parecida a la vieja malvada de la otra ¨agencia¨ pero en versión joven – estas niñas no saben lo que es posar sensualmente – negó con la cabeza

Me retiré hasta donde estaba Victoria para decirle de todo lo que Heidi me había informado, ella se lamentó pues habría querido hacer eso hace años al tener el apoyo de su madre y padre, la consolé un poco pues en este poco tiempo en el cual hablamos pude darme cuenta de que era una persona honestamente realista, no era una muchacha engañosa que usaba a las demás por los beneficios que podría obtener, ella era una persona agradable y amigable con una muchacha inexperta en estos campos, era la primera vez que tenía una amiga con los mismos intereses y la misma aptitud, toda esta experiencia me resultaba genial hasta ahora pues esperaba que fuera así durante toda mi vida.