Disclaimer: Los personajes no me pertenecen a mi, son creación de la única Stephenie Meyer... lastima, no me molestaría que Edward fuera mio aunque fuera por un pequeño lapso de tiempo xd Al menos la historia si es mía, ojala les guste.
Bueno aquí los dejo con un nuevo capitulo de London Nights. Espero que lo disfruten.
Agradezco a mi Beta, Guadi Fics por betear la historia. Gracias por tu ayuda c:
Nos vemos abajo c:
Capitulo 7.
Preguntas.
Desde mi visita al hospital Edward había estado más paranoico de lo que acostumbraba, y eso era una total exageración. No sería ni la primera ni la última vez que visitara el hospital por mi torpeza, en Forks conocí a casi todos los enfermeros y médicos de cada uno de los turnos. Si, así de torpe era. Y ahora tenía a Edward pululando de aquí para allá verificando si me dolía algo o si no, debía admitir que era totalmente dulce pero no era para tanto. Una caída y unos puntos en la cabeza eran algo totalmente bueno en comparación a todos los cabestrillos y yesos que tuve que usar, o las veces que tuve que permanecer semanas en el hospital por múltiples fracturas cuando decidí aprender a montar moto por mi cuenta… no le contaría eso a Edward jamás, porque sabía que aunque eso ya había sido hace dos años me retaría por el mero hecho de haberlo pensado.
-Edward, estoy bien.- era la quinta vez en la última media hora que tenía que repetírselo, si no quisiera tanto el chico ya lo habría sacado de una patada de mi habitación.
-¿No quieres otra pastilla para el dolor?- pregunto mirando en mi mesa de noche.
-Edward a este paso voy a tener que volver al hospital para que me hagan una desintoxicación. Estaré bien.- dije con una sonrisa, el también se rio.
-Lo siento. Me preocupo por ti.- en la última semana había estado de aquí para allá conmigo, se aseguraba de que desayunara en las mañanas, me dejaba en la puerta de cada clase y si le era posible me dejaba incluso sentada en la mesa, incluso estaba pasando las noches en el pequeño sofá de mi habitación para asegurarse de que no me faltara nada en las noches. Era increíble.
-¡Edward! Deja de invadir la burbuja personal de Bella, tenemos que irnos.- dijo Alice la noche del domingo. Habían adelantado sus vacaciones una semana debido a que algún familiar se había enfermado, esa noche viajaban a Italia a hacerse cargo de la situación pero Edward había prometido volver antes de que yo tuviera que viajar de vuelta a Estados Unidos a pasar las vacaciones. Si, vendría únicamente a quedarse dos días solo porque no quería estar alejado una semana más aparte de las otras dos que de por sí ya teníamos planeadas. Sabía que el escupía dinero por lo que no puse mucho problema, después de todo yo tampoco quería alejarme mucho de él.
-Ya te dije que…- lo corte antes de que acabara la frase que había repetido mil veces esta noche.
-Que volverás dos días antes de que me vaya para pasarlo conmigo antes de ir a ver a mis padres. Lo sé Edward, gracias.- dije sonriéndolo y acercándolo a mí para plantar un beso en sus labios.
-¿Gracias? ¿Por qué?- dijo encogiéndose de hombros, restándole importancia.
-Por preocuparte tanto por mí, no sabes lo importante que es para mí.- volvió a sonreírme y me beso de nuevo tomando mi rostro entre sus manos.
-Tú eres lo más importante para mí, Bella. No dudes por un segundo que me preocupare por lo que te pase.- no sabía lo que hacían un par de palabras en mi, sentía como si mi corazón se derritiera.
-El hecho de que tú parezcas indestructible no significa que yo no me preocupe por ti.- dije acercándome para besarlo de nuevo, sus labios eran fríos y yo aún no entendía por qué, pero el frio compensaba todo el calor que recorría mi cuerpo cuando lo tenía cerca. Si no fuera tan frío supondría que estaría sudando como un animal cada vez que lo tuviera cerca únicamente porque me ponía demasiado nerviosa.
-No tienes de que preocuparte.- dijo el sonriendo. Alice volvió a entrar, lo miro envenenadamente alegando que llegarían tarde al aeropuerto lo que hizo que yo básicamente lo empujara hasta la puerta.
-Ten buen viaje.- el se volteo con una sonrisa nuevamente y tomo mi rostro entre sus manos, roso mi nariz con la suya y pude sentir su aliento en mi boca, acorte la distancia entre nosotros y lo bese mientras enredaba mis brazos alrededor de su cuello profundizando el beso, el no se quejo y me siguió el juego.
-¡EDWARD!- grito Alice desde la puerta haciendo que pegara un brinquito.- ¡Salgan ya mismo o te juro que los arrastro hasta el aeropuerto!- me reí contra sus labios y le pedí que nos fuéramos porque lo necesitaba completo para cuando volviera. El asintió.
Los Cullen me habían pedido que condujera el volvo hasta el aeropuerto y lo trajera de vuelta para usarlo mientras ellos estaban ausentes, Edward principalmente había sido el dueño de la idea ya que no asimilaba el hecho de que yo me subiera al metro o a algún auto bus para llegar a la universidad. Así que ¿Por qué no?
Baje junto a ellos y deje que Edward condujera camino al aeropuerto, así le haría más fácil la tarea de mentalizarse que yo lo conduciría, no me gustaba la forma en la que criticaba mi forma de conducir. Estuve hablando con Alice planeando una salida de compras para remodelar nuestro vestuario antes de volver. Ella si se quedaría en Italia hasta el fin de las vacaciones y se sentía ilusionada por la cantidad de compras que haría y el dinero que le habían dado para invertir en sus caprichos, yo únicamente estaba pensando en cómo diablos sacaría tanto dinero de mi bolsillo para comprar todo lo que Alice quería, debía buscar un trabajo de medio tiempo.
Despedí a Edward con un pequeño beso en los labios, sus padres y Emmett y Rose ya estaban en la sala de abordaje volviéndose locos porque ellos no llegaban así que se registraron rápidamente, Edward me dio las llaves de su auto haciéndome jurar que tendría todo el cuidado del mundo yo me reí de él y le dije que en cuanto saliera del aeropuerto iría a estampar su auto contra el primer árbol que se me tropezara, lo que hizo reír a Alice pero a él no le saco ni media sonrisa.
-Te estaré llamando cada noche, así que ten tu celular a la mano.- me dio otro beso y se fue a la sala de abordaje. Suspire y deshice el camino hasta el auto, cuando subí en el revise la colección de cd's que tenía Edward y puse algo de Debussy para aligerar el ambiente en lo que llegaba a la residencia, pensé en pasarme por algún restaurante y pedir comida para todos ya que hoy Ángela y yo debíamos cocinar. Compre comida china y volví a la residencia donde todos estaban esperándome con una expresión mortífera, en especial Ángela que creía que la dejaría sola con la cena.
-Traje esto para evitarnos la cena.- dije señalando las bolsas con cajas de comida, casi se aventaron encima mío. Debían estar hambrientos.
-¿Tienes el auto de Edward?- pregunto Ángela, asentí esperando que proponía.- Hace mucho no tenemos una tarde de chicas, ¿sabes? Podríamos aprovechar el auto de Edward para darnos una vuelta, ir al centro comercial… no lo sé.
-Tienes razón, de cualquier forma para eso lo dejo conmigo.- así que mañana tendría la tan anhelada tarde de chicas con mi mejor amiga, hace mucho no pasábamos una de "esas" tardes, así que sería prometedor poder contarle todo lo que había sucedido en las últimas semanas. Ben la llamo así que estuvieron prendidos del teléfono lo que quedaba de la noche, lo único que podía hacer era ir a la cama.
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Cuando abrí los ojos lo primero que hice fue revisar mi celular, pero no había llegado nada nuevo. Mire el reloj, eran las nueve de la mañana y teníamos un día largo para aprovechar. Levante a Ángela y la obligue a entrar en la ducha mientras nos preparaba algo para desayunar. Ella salió envuelta en una toalla para indicarme que me metiera en la ducha, así que eso hice. Nadie se había levantado aún, así que le dije a Ángela que no olvidarla darle vuelta al tocino y a los panqueques.
Me metí en la ducha, no sabía porque tenía ese leve nerviosismo mientras esperaba alguna señal de vida de parte de Edward, no sabía tampoco porque esperaba que apareciera cuando se supone que están visitando a un familiar que tuvo un percance y estaba solo en Italia, al ser ellos los más cercanos fueron los que viajaron primero. Intente relajar cada parte de mi cuerpo mientras masajeaba mi cabello con lentos movimientos, intentando no tocar los puntos que estaban en la parte de atrás de mí cabeza. Era mejor dejar esa parte quieta así que deje enjuague mi cabello cuando escuche un pitido, alerta de que había recibido un mensaje. Casi me resbalo en el baño por el simple hecho de estar toda mojada y haber cogido la toalla sin asegurarme de mi equilibrio primero, tome el celular en mis manos.
Su operador lo invita a hacer el pago correspondiente al mes de diciembre… sentí el impulso de lanzar el celular al otro lado del baño. No podía creer que había arriesgado mi integridad física para recibir un mensaje que me recordara pagar mi factura. Malditas operadoras con sus malditos mensajes.
Salí de la ducha maldiciendo a las operadoras telefónicas ganándome una mirada confundida de Ángela. Abrí mi armario y saque unos jeans y un buso de lana color azul rey, recogí mi cabello en una coleta y me calce mis amados converse negros, amaba el hecho de que Alice no estuviera aquí para supervisar mi forma de vestir.
Salí de la habitación donde mi amiga ya se encargaba de exprimir unas naranjas para el jugo, así que decidí ayudarla sirviendo el resto. Hablamos de cosas triviales como los exámenes, los maestros y obviamente nuestros compañeros de piso, estábamos pensando en alquilar un apartamento para las dos solas, pero no era buena idea ya que entre los seis que vivíamos aquí lo pasábamos genial en las noches y teníamos nuestro propio espacio, el hecho de ser becados hacia que el alquiler de la residencia se dividía en la mitad y esa mitad en nosotros seis. Si salíamos de esta residencia meterían aquí a dos becados más y nos lanzarían a nuestra suerte, y el hecho de pagar menos alquiler era simplemente perfecto ya que nos daba más dinero para gastar. En cuanto terminamos de desayunar tome las llaves de Edward de mi chaqueta de ayer y saque algo de dinero del bolso en el que guardaba todos mis ahorros para gastar aquí.
-¿Qué tienes pensado?- le pregunte a Ángela en cuanto subimos al auto. Sabía que si había propuesto tener una tarde de chicas había hecho las averiguaciones previas para pasarla genial.
-Pensaba en ir a un spa que me recomendó Rose… pero es algo, exagerado el precio.- Ángela sabía que era lo que menos importaba, cuando salíamos juntas el dinero a gastar era una suma increíble, después acabábamos reponiéndolo con horas de trabajo que sabía que conseguiríamos pronto.
-¿Qué spa?- pregunte encendiendo el auto.
-Sanctuary Spa Covent Garden. Cerca del museo de transporte de Londres, en Floral Street.- había escuchado del lugar en boca de Alice, dijo que moriría por ir a un lugar así y luego rio, no sabía porque no iba simplemente si tenía todo el dinero del mundo para pagarlo, Edward tan solo había dicho que cualquiera se sorprendería al sentir como le hacían masajes a una roca. Y probablemente tenía razón, su piel era realmente dura aparte de ser demasiado fría. Ángela me fue contando lo bien que iban las cosas con Ben y lo mucho que estaba deseando volver a Forks para verlo. Nos iríamos juntas así que haría las ocho horas de vuelto algo mucho más pasajero, no me hacia una idea de lo que era viajar sola tantas horas.- Hablando de parejas, ¿Qué hay con Edward?
Había tocado justamente el tema peligroso, el tema que no quería tocar para nada… pero ella era mi mejor amiga y tenía que saber lo que estaba pasando con El.- No se Ang.- ella me miro levantando una ceja así que decidí darle más detalles.- En verdad no lo sé, estamos en algo demasiado raro para mi gusto. Besos fortuitos, estamos todo el tiempo juntos. Pero aún no me ha pedido nada y no creo tener las agallas para hacerlo. No soy como mi madre.- si, mis padres estaban casados en este momento porque mi mama le pidió que fueran novios en la secundaria.
-Lo sé, yo tampoco tengo las agallas de tu madre. Pero ¿no te ha dicho absolutamente nada?- pregunto intentando ahondar en el tema, dude si contarle que me había pedido que hiciera suposiciones, pero aunque él no me lo había dicho suponía que era un secreto.
-Absolutamente nada.
-¿Ni siquiera cuando conociste a sus padres?
-Ni siquiera cuando eso pasó. Me llevo muy bien con Esme y todo el asunto, de hecho me trata como si fuera de la familia. Pero siento que Edward no quiere hacerlo "oficial" seguramente es muy pronto o…
-No es muy pronto, llevan dos meses así, Bella.- era totalmente lógico, pero igual dos meses no es suficiente para conocer a una persona.- Y aunque dos meses no es suficiente para conocer a una persona, conozco personas que llevan una muy buena relación y decidieron estar juntos desde el momento en que se vieron por primera vez.- esa era la respuesta al eco de mis pensamientos.
-Vale. Pero de cualquier forma ¿Qué puedo hacer? No es como si…- el sonido del teléfono en mi bolsillo me alerto y me hizo cortar en plena frase.- ¿Hola?
-Hola, Bella.- hablando del rey de roma...- ¿Cómo estás?
-Muy bien ¿y tú? ¿Qué tal Italia?- dije aparcando frente al Spa, una sonriente Ángela bajo del auto negando con la cabeza como si le pareciera increíble que el hombre del que hablábamos hubiera interrumpido nuestra conversación.
-Bastante bien, pude salir del hospital y estoy volviendo a casa. ¿Tú qué haces?- mire a mi alrededor y vi que mi mejor amiga me esperaba impaciente en la puerta del Spa. Le señale que entraría al parqueadero para no dejar el auto afuera y ella asintió y entro.
-Estoy parqueando tu hermoso auto frente a un spa.- dije riéndome.
-¿Qué spa?- pregunto y pude imaginar su sonrisa al otro lado del teléfono. No recordaba el nombre así que mire el letrero.
-Sanctuary Spa, en covent garden.- puse la alarma del auto y subí al primer piso por el ascensor que había en el sótano, afortunadamente la recepción era bastante buena.
-¿Estas con Ángela verdad?- sentía como si mi padre me estuviera haciendo un interrogatorio o algo parecido.
-Si estoy con ella, ¿debo recordarte que ya cumplí la mayoría de edad?- dije riéndome, no sabía porque si de por si odiaba cuando mi padre encendía su modo sobre protector.
-No tienes que hacerlo. ¿Debo recordarte que me preocupo por ti?- y ahí estaba otra vez, ese tono que era capaz de hacer que mis huesos se tornaran esponjosos.
-Lo sé, Edward.- dije con una sonrisa estúpida en mi cara, para cuando se abrieron las puertas del ascensor Ángela ya estaba allí y noto mi expresión, sonrió de vuelta y me enseño los dos pases que había conseguido.- Dame un segundo.- dije diciéndole a Edward y volviendo hacia Ángela.- ¿Qué tiene eso?
-Lo incluye todo. Tenemos seis horas para pasar en el spa.- dijo con una sonrisa ilusionada en su rostro, asentí.
-¿Edward?- dije volviendo mi atención al teléfono.
-¿Quieres que te deje sola por las próximas seis horas?- aparentemente había escuchado a Ángela.
-¿Podrías llamarme en la noche?- dije respondiendo con una pregunta.
-Claro que si, pásala bien… y salúdame a Ángela.
-Vale, lo haré. Y Ángela también te saluda.- dije para que mi amiga se enterara de que Edward le había mandado sus saludos, ella asintió y me hizo una seña con la cabeza para que entráramos.
-Te quiero. Adiós.- corto la línea antes de darme tiempo para responder, y me dejo allí con el corazón en un puño. Sonreí inevitablemente, era la primera vez que lo decía en pocas palabras.
La sala siguiente a la recepción era algo simplemente perfecto. Había un puente en madera que atravesaba un pequeño lago con peces de todos los colores y tamaños, había también una especie de sala de yoga a un lado que también reposaba sobre una base en madera sobre el lago, los muebles eran individuales pero suficientemente grandes como para que cupieran dos o tres personas en uno solo de ser necesario. Estaba llena de almohadas de diferentes tonos oscuros y varias flores naturales decorándolo. Atravesamos el lugar para encontrarnos con otra recepción con muebles amplios en distintos tonos de morado, seguimos caminando y llegamos al lugar al que veníamos.
Había una gran piscina en el centro y varias puertas con inscripciones como "sauna" "zona de masajes" y demás alrededor de ella, había un estante con toallas y en el fondo una tina amplia que rebosaba en espuma y burbujas. Sentí la necesidad de desnudarme y lanzarme en ella.
-Hola soy Sasha y las atenderé el día de hoy junto con mi amiga Carmen.- nos dijo una rubia alta y sonriente mientras nos tendía dos aparatos con un botón en el medio.- Lo que sea que necesiten pueden presionar el botón y vendremos a atenderlas.- también nos entrego un par de batas blancas y nos indico donde cambiarnos. Nos pusimos nuestros bikinis que Ángela muy amablemente había decidido traer, ella estaba preparada para todo. Dejamos nuestra ropa en el casillero que nos asignaron y volvimos a encontrarnos con ellas. Cuando salimos mire con ilusión la tina con espuma, pero sabía que era mejor dejar lo mejor para lo último.- Lo primero en su cronograma es la chocolaterapia y piedras calientes.- no supe porque se me hizo agua la boca de solo imaginarlo. Sasha sonrió ante mi reacción y nos guio al lugar donde nos harían todo tipo de maravillas con chocolate. La habitación no era tan grande pero había dos camillas y el aroma era increíble, nos indicaron que nos quitáramos la bata y las masajistas entraron, una con una bandeja llena de todo tipo de aceites y cremas habidas y por haber y un recipiente del cual salía mucho humo, y otra con varios recipientes de chocolate recién derretido. Acomodaron todo y nos pidieron que nos acomodáramos en la camilla, nos acostamos y yo cerré los ojos involuntariamente mientras una de ellas masajeaba mis piernas y luego mi abdomen de forma circular con aceite de naranja, no pude evitar gemir por la sensación, después de poner todas las cremas hidratantes nos pidieron que nos sentáramos y con un pincel empezaron a pintar nuestra espalda con chocolate tibio, sentí como si mi piel se suavizara con el contacto y me deje ir.
En cuanto terminaron con nuestra espalda pusieron un plástico bajo ella y nos pidieron acostarnos de frente para poder seguir con la parte de adelante. No tocaron para nada el bikini, si no sus alrededores, por lo que me ahorraría el hecho de tener que quitarle las manchas. Tenía años sin sentirme tan relajada. Cuando cubrieron todo empezaron a hacer masajes con las piedras calientes, no dolía, pero era excesivamente caliente mas no un calor incomodo. En cuanto terminaron con las piedras calientes nos pusieron de espaldas y ubicaron las piedras de diferentes temperaturas a lo largo de la línea de la columna vertebral. Media hora después nos pidieron que entráramos a una tina, el agua estaba hirviendo pero era ideal para quitar todo el chocolate.
Después de eso lo siguiente en el cronograma era una pequeña sesión de yoga y el masaje gotas de lluvia, así que fuimos a otra primera sala a la que entramos, en el lago de los peces y los muebles gigantes donde un maestro nos pidió que pensáramos en todos nuestros problemas mientras nos enseñaba ejercicios de respiración. En ese momento mientras relajaba mi respiración saque afuera lo único que me perturbaba en ese momento, Edward. No había pensado en el en toda la mañana lo cual era todo un logro; no entendía porque no era capaz de afrontar la situación en lugar de esperar que yo adivinara lo que él deseaba, eso me molestaba, pero me molestaba que no hubieran explicaciones humanamente posibles para definir todas las preguntas que tenía en ese momento rondando por mi cabeza. Por momentos sentía que no era del todo humano pero inmediatamente desechaba la idea, era estúpido pensar en eso… pero en ese momento no me pareció tan estúpido. Su temperatura y la dureza de su piel eran como la de un muerto, y las veces que había planeado recostarme sobre su pecho a ver películas o cuando me despertaba después de quedarme dormida sin intención alguna nunca escuchaba el latir de su corazón…
Después del yoga nos guiaron hasta otra sala de masajes donde nos iluminaron con lo que ellos decían era un masaje con seis aceites naturales que según varias tribus indígenas restablecía lo que ellos llamaban la "s" salud mental, salud física y salud emocional. Sentía como si una persona totalmente nueva fuera salir de este spa por la forma en la que los masajistas se referían a todos sus tratamientos.
Salimos de allí directamente a la sección de vino terapia, después iríamos a almorzar en el restaurante y luego por fin tendríamos la oportunidad de ir al baño de espumas que yo venía deseando desde que pisamos el lugar. Esta terapia consistía en usar uvas fermentadas en pequeñas bolsitas de tela y algunas toallas que ponían en partes estratégicas de tu cuerpo con unas esencias que nos hicieron escoger.
No sabía cómo no me había desmayado del hambre porque cuando llegamos al restaurante caí en una de las sillas totalmente cansada y hambrienta. Pedimos dos ensaladas cesar ya que en el lugar no vendían absolutamente nada de carnes grasientas o algo así.
Terminamos de comer y nos sumergimos inmediatamente en el baño de burbujas, no hablamos mucho, solo intentamos disfrutar. Ángela me pregunto que había podido hablar con Edward y le conté sobre sus sobre protectoras reacciones y no hizo más que reír. En cuanto se acabo nuestro turno fuimos por el auto, cuando salí de allí sentí como si hubieran quitado un peso enorme de mis hombros, como si todo el olor de esos aceites se hubiera llevado mi más grande temor. Estaba decidida en que debía afrontar a Edward, tarde o temprano.
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Estuvimos todo el día andando por ahí y cuando llegamos los chicos estaban llegando de comprar cervezas y comida. Subimos todos entre risas, haríamos una noche de juegos para desestresarnos de toda la carga pesada de las evaluaciones, esta semana definitivamente sería todo un descanso para los que como yo no tenían trabajos pendientes para entregar pero igual la aprovecharía al cien por ciento con mis compañeros.
Pusimos la comida en recipientes y las dejamos en la mesa de la sala común, conectamos las consolas de juegos y abrimos algunos juegos de mesa que habían comprado y nos repartimos por turnos. Estábamos todos los becados en la sala común de nuestro apartamento, y eso si era toda una exageración, pusimos música y dejamos que las cosas fluyeran.
Reímos y bebimos toda la noche, repetía las palabras de que estaba teniendo serios problemas con el alcohol.
Edward llamo cerca de media noche, no sabía porque si él tenía presente que yo no era de las que se dormía demasiado tarde, de alguna manera lo supo.
-Hola, Bella.- dijo en cuanto escucho mi respiración al contestar. Estaba jugando Dance Revolution con Jacob para cuando llamo por lo que estaba agitada.
-Hola, Edward.- dije sonriendo automáticamente.
-¿Qué haces?- me alegraba de que hubiera evitado la pregunta del "como estas" que ya me tenía de los nervios.
-Jugando con los chicos.- uno de ellos empezó a carcajearse por lo que deje de escuchar a Edward y tuve que salir a la terraza.- Lo siento, ¿dijiste algo? Es que parece que tienen más alcohol que sangre corriéndoles por las venas.
-¿Y tú? ¿Estás igual?- dijo sabiendo mi reciente problema con el alcohol.
-No, para nada. De hecho creo que el poco alcohol que estaba en mi sangre se quemo en cuanto empecé a bailar con Jake, es muy bueno en el tapete pero no mejor que yo.- si mis pies eran un par de maquinas asesinas al menos me habían dado la ventaja de poder bailar sin tropezar.
-Genial.- la palabra en si denotaba alegría, pero su tono de voz había cambiado drásticamente.
-¿Pasa algo?
-Absolutamente nada. ¿Cómo te fue en el spa?- dijo cortando absolutamente el tema, aquí volvíamos al principio, donde el deliberadamente dejaba de responder mis jodidas preguntas.
-Muy bien. Siento como si hubieran aliviado una gran cantidad de cargas que tenía sobre mis hombros.- y era verdad, me sentía más liviana.
-¿Cargas como cual?- esa era casi la pregunta del millón.
-Como ¿Qué hare contigo? O ¿Por qué dejas de responder a mis preguntas y cambias de tema? También podríamos incluir el hecho de que no se qué conclusiones se supone que deba sacar, voy a acabar pensando que eres algo así como un jodido vampiro o un zombie demasiado sexy o…
-¿Qué has dicho?- dijo cortándome de repente.
-¿Qué no se qué haré contigo?- dije después de haber perdido el hilo de mis pensamientos.
-¿Qué fue lo último que dijiste?- su voz denotaba ansiedad, demasiada ansiedad.
-¿Qué no se qué conclusiones piensas que debería sacar?- ya me perdí, fue mi único pensamiento.
-¡No! ¡Lo último!
-¿Qué lo único que iba a terminar pensando era que eres un jodido vampiro o un zombie sensual?- pregunte, aunque algo me decía que no era eso.
-Parece que no tienes tan mala recepción.- si él creía que no tenía mala recepción no tenía idea de lo que sus mil preguntas sobre las frases que casi había vomitado.
-Definitivamente tengo una muy mala porque ya estoy totalmente pérdida.- el se rio del otro lado del teléfono como si fuera la mejor solución.
-No te preocupes. Tendrás tiempo para pensarlo.
-¿Lo tendré?- la pregunta abandono mis labios sin siquiera consultarlo con mi cerebro.
-Sí, lo tendrás porque debo colgar. Te llamare mañana.
-Está bien… adiós.
-Adiós.- extrañe el te quiero que había abandonado sus labios esta mañana, pero ignore la sensación de vacío en mi pecho. Volví a bailar con Jake, y también molestamos un poco con el karaoke.
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Me encontraba en mi terraza, con mi cámara en mano sacando algunas fotos del amanecer, no sabía porque sentía que faltaba algo, pero hice mi mejor esfuerzo por ignorarlo y seguí fotografiando, nuestro apartamento tenía la mejor vista de todos. Me sentía totalmente agradecida de que nos hubiera tocado este, era el más grande, con la mejor sala común y la terraza a los paisajes más hermosos. Paisajes hermosos. La frase resonaba en mi mente, pero más como un recuerdo borroso que como algo que hiciera falta… como si el recuerdo hubiera ocurrido en una vida pasada, algo que no concordaba para nada con el momento que estaba viviendo.
Sentía esa típica sensación de vacío en el pecho cuando te hace falta algo, me sentía vacía, como si alguien faltara en las imágenes que estaba sacando. Camine hacia mi cuarto despacio, sentía mi cabeza arder, me dolía demasiado pero por algún motivo no sentía la necesidad de irme a dormir acostarme a dormir o tomar alguna pastilla, ni siquiera quería tomar un vaso de agua y sentarme en el mueble como solía hacer cuando tenía dolor de cabeza.
Entre en el baño y abrí el grifo, deje fluir el agua y deje caer un poco en mis manos para pasármelas por la cara. Cerré los ojos y tome la toalla que sabía que estaba detrás de mí, me seque la cara y cuando levante la cabeza la imagen en el espejo me hizo pegar un brinco.
Allí estaba yo, con los ojos totalmente inyectados en sangre y Edward justo detrás mío, mas pálido de lo normal y con unas ojeras horriblemente pronunciadas, tomándome por la cintura. Sus ojos exactamente como los míos.
-Sorpresa.
Gracias de nuevo por llegar hasta aquí, le sprometo que algún día dejare de decir lo mismo...
Y ya que me gusta repetir tanto, espero que dejen sus reviews! Si hay 30 reviews para el lunes subo dos capítulos ese día !
Es un buen incentivo no?
Nos vemos en la próxima ! (Horarios de actualización en mi perfil)
Adiós c:
