Mary inhaló profundamente. El aire era limpio, salado; algo que no le sorprendía. Con tantos años en el continente, había olvidado lo que se sentía saberse atrapada en un punto de tierra en medio del océano.

Sería mentira decir que Hawai'i se sentía como su hogar pero, al mismo tiempo, era incapaz de negar que hallaba muy cerca de su corazón. Cada rincón estaba tan profundamente atado a su memoria que todavía había escenas pintadas con claridad en el recuerdo. Ocasionalmente se decía que aquellos años eran espejismos.

Era, a la vez, pasado y presente en esa pequeña isla.