Capítulo VII
En ese momento se oyó la voz de una mujer, que desesperadamente gritaba "¡Ninguno es lo suficientemente bueno para ella!"…la voz se acercaba cada vez más a los hermanos pero lo extraño era que no se lograba entender de qué dirección venía, porque parecía provenir de toda la casa.
Dean pensó que lo correcto era tratar de entender las intenciones de este espíritu, así que comenzó a llamarlo para ver si el ente se presentaba o respondía a sus preguntas…
Dean: ¿dónde estás?, sal y hazte ver, se que quieres decirnos algo y estamos aquí para escucharte…
"Excelente idea" debió admitir Sam en voz baja.
Sam: Por esto es que has tomado posesión de mi cuerpo, porque no logras hallar el modo de comunicarte con los otros… ven, estoy aquí y tienes mi autorización para entrar de nuevo en mí y dile a mi hermano lo que te atormenta desde hace tanto tiempo...
Pero la voz que provenía de todas partes no se calló y se oía cada vez más fuerte la misma frase, repetida una y otra vez: "¡ninguno es lo suficientemente bueno para ella!"
Dean: ¿Bastante bueno para quién?, ¿para Liz?
Sam: Estás tratando de protegerla, ¿no es cierto?, ¿quién eres y qué ha sucedido en tu vida para que tengas la necesidad de ayudar a esta mujer?
"¡mamá! ¡mamá! ¡por aquí! ¡casi has llegado!"
Dean y Sam se miraron dubitativos, la voz parecía ser la de Michael, el hijo de Liz, pero parecía tener algo extraño, algo siniestro.
Como la voz que habían sentido antes, ésta no parecía provenir de ningún lugar en especial, sino de toda la casa. Habrían podido jurar que era la voz de Michael, y sin embargo ellos sabían que Michael no podía hallarse en esa casa, ya que estaba en el motel con Liz, completamente seguro.
Los dos hermanos oyeron la puerta de entrada abrirse y cerrarse con un violento ruido.i
"¿MICHAEL? ¿DÓNDE ESTÁS? ¿MICHAEL?"
"¿Liz?" dijo Dean y corrió a la planta baja con Sam para encontrar a Liz.
"Chicos, ¿qué hacen aquí?" dijo Liz sorprendida, casi como si hubiera despertado de un extraño sueño.
"Te estábamos por hacer la misma pregunta… aquí no está Michael, sabes que está en el motel, ¿no?"
Liz parecía confundida "no se..." miraba alrededor "oí la voz de Michael mientras estaba en el motel, me llamaba, me pedía que regrese a casa… decía que era importante… no tuve ninguna duda, me pareció la única cosa correcta que debía hacer "
Sam intervino para decir "también nosotros oímos esa voz, Liz, creo que es el espíritu que infecta esta casa… primero aseguraba que ninguna era lo suficientemente bueno para ti, luego oímos la voz de Michael, pero era extraña, como si fuera una extraña poesía embrujada."
Los ojos de Liz dejaban traslucir el terror que estaba experimentando "¡Mis hijos! ¿tengo que regresar con ellos!"
De pronto un rayo cayó al lado de la casa, la luz regresó por breves instantes y luego hubo oscuridad de nuevo. Las casas y las calles de los alrededores estaban todas iluminadas. Los hermanos lograron ver a Liz y quedaron impresionados por sus ojos, tan distintos de unos instantes antes…
"¿Liz? ¿está todo bien?" preguntó Dean acercándose a Liz.
"Liz lo miró, ahora sus ojos estaban completamente negros, su rostro aterrorizado se había vuelto impasible.
Sam: ¡Vamos Liz responde!, ¿qué te ha sucedido?
Liz : No la llamen más – dijo con una voz sin expresión- en este momento ella no está aquí, sólo estoy yo...
Dean : ¿Eres el espíritu que habita esta casa ¿no es verdad?
Liz: Si, no pude ocupar el cuerpo de tu hermano, y tu eres demasiado fuerte, lo intenté pero no he logrado entrar en ti.
Sam: ¿Cómo te llamas? – preguntó tratando de ignorar las últimas palabras del espíritu.
Liz: Ya no importa mi nombre, creo que nunca importó… ni siquiera cuando vivía…
Dean : ¿Qué te sucedió? ¿Por qué no puedes descansar en paz?
Liz: Porque Liz me necesitaba, tenía que protegerla como nadie me protegió jamás a mi..
Sam: ¿Cómo moriste?
Liz: Fue mi marido, él era un hombre muy cruel, jamás me amó… un día simplemente decidió que yo no le servía más..
Dean: ¿Así que fue él quien te mató?
Liz: si, físicamente, pero ya no tenía importancia, total yo ya estaba muerta, desde el día en que me casé con él…
Sam: ¿tu vivías en esta casa?
El espíritu se limitó a asentir usando el cuerpo de Liz…
Dean: Así que cuando hallaste a Liz, pensaste que ella te necesitaba…
Otra vez el espíritu asintió.
Sam: ¿qué le hicieron esas tres personas a Liz?
Liz: su marido la traicionaba con la hermana de su socio, ellos dos no la respetabam, así que merecían el fin que tuvieron…
Mientras el espíritu hablaba comenzó a llorar, pero era claro que sus lágrimas no eran de dolor sino de rabia, porque el tono de su voz también cambió en la última frase..
Dean: Bien, el y Emily Watson merecían ese final – dijo tratando de ser condescendiente con el espíritu porque no debían olvidarse que estaba en el cuerpo de Liz- pero ¿porqué matar al Sr. Cassidy?
Liz: ¡Porque la amaba!
Dean y Sam parecieron no comprender...
Liz: la amaba y no luchaba por su amor, la amaba en secreto, permitiendo que su marido y su hermana la hicieran sufrir… ¡No era lo suficientemente bueno para ella!, ¡Ninguno lo era! – el espíritu se enojaba más a cada instante que pasaba…
Sam: Bien, entonces, ahora que la salvaste, has terminado tu misión… ¿no crees que es hora de reposar en paz?
Liz: no, no pude salvarla - comenzó a llorar otra vez- no podré salvarla jamás… pero ahora se lo que debo hacer -dijo con un tono inquietante…
Dean: ¿Qué?- preguntó con voz ansiosa.
Dean y Sam fueron atrapados de pronto por algo que los arrojó contra la pared. Trataron de soltarse, pero estaban inmobilizados contra la pared.
"¡DEAN! ¿QUÉ ES LO QUE ESTÁ PASANDO?" gritó Sam sin quitar su mirada de Liz.
Dean no respondió, trataba inútilmente de liberarse.
Así que se detuvo cuando vio a Liz acercarse a una mesa y tomar un afilado abrecartas.
"Finalmente estaremos unidas para siempre, querida Liz" dijo el espíritu "nadie podrá hacerte daño"
Una vez dicho esto, Liz se clavó el arma en el pecho y cayó al suelo sonriendo.
