Capítulo 6º: El Caballero de Perseo
En definitiva no podría dormir, el caballero de Virgo, estaba seguro, sentía oprimido el pecho… solo fue un instante, pero, en ese instante, sintió que su joven discípulo, corría grave peligro… y sin embargo, ahora… esa sensación había cambiado… "¿Qué está pasando?"… ¡Shunn!
Salió de su templo, aún preocupado… confiaba en él, era poderoso… pero… "y si Hades… no… no… no, él no se atrevería"…
Ahora tiene otras preocupaciones que atender – dijo el santo de Virgo en voz alta
¿Podrías decirme cuales? – Ikki había llegado a su casa, sin ser notado…
Ummm… Fénix, no te sentí llegar – Shaka estaba sorprendido, de hecho, Ikki, siempre lo sorprendía, era en definitiva un guerrero excepcional.
¿Y bien?... ¿me lo vas a decir? – pregunto altanero el Fénix - ¿Qué quiere Hades, por que en él pensabas verdad?
Te enterarás junto con los demás, cuando Atenea así lo decida – respondió sereno el Virgo, aunque sabía que esa respuesta no complacería en nada a ese caballero.
¡Bien! – esa respuesta descolocó a Shaka, quien se le quedó mirando – Tú… ¿lo sentiste verdad?
Ambos sabían a que se refería Ikki… no dijeron nada… así como sintieron el peligro, también sentían que este ya había desaparecido… y sabían que él estaba bien…
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¿QUÉ FUE ESO? – Hades preguntaba furioso a sus Jueces – ¡Ese cosmos no era normal! - De hecho él lo sintió, solo por ser quien era, el Emperador del Inframundo - ¡Radamantys, quiero que averigües que sucedió!…
Pandora observaba la escena angustiada… ninguno entendía que era exactamente, lo que su señor había sentido… lo que si sabían era que, lo que sea que haya sido, lo había puesto furioso…
Radamantys y los otros dos jueces salieron de la presencia de Hades, este se sentó en su trono, estaba preocupado… no logro identificar esos cosmos… bueno, solo uno…
Estuvo en peligro, Pandora – soltó al fin el Dios…
Mi señor, dígame que quiere que haga – Pandora se arrodillo frente al Dios al decir esas palabras.
Ahora nada… el peligro paso…, aunque no se como… - Hades parecía distante, como queriendo recordar lo que sintió en ese momento… pero era confuso, no pudo descifrarlo… lo único que esperaba, era que sus sospechas estén erradas… "definitivamente, debo sellar el Tártaro, lo antes posible".
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Ese escenario ya lo había visto… podía escuchar los relámpagos a lo lejos, y esos fuertes brazos lo aprisionaban… otra vez, no podía hablar, solo llorar… esas imágenes… no podía entenderlas, le parecían confusas… pero, estaba seguro, esos brazos eran de su hermano, se sentía a salvo – De nuevo otro relámpago… éstos caían cada vez mas próximos a ellos – ¡que se detengan! - pero ese reclamo salió en forma de llanto… escucho nuevamente esas voces - ¡quienes son! – de nuevo, un grito de mujer… que sucede… mi hermano esta agitado - ¡Hermano…. Que sucede, hermano!... ¡HERMANO! – había despertado sobresaltado, sintió un mareo, y cayo nuevamente a la cama en donde yacía…
Parece que estuvo interesante tu sueño – esa voz, hizo que el caballero de Andrómeda, abriera nuevamente los ojos – Pensé, que no despertarías hasta que salga el sol – dijo esto divertido – la verdad, no pensé que un angelito tan bonito y delicado, fuera en realidad un caballero de Atenea. – al decir estas palabras fue acercándose al chico, que se encontraba recostado en la cama – ¿estás cómodo, no suelo colocar a cualquiera en mi cama?
Suficiente, esas últimas palabras, habían hecho reaccionar a Shun, que de un salto, intento incorporarse… pero, demasiado rápido, eso solo consiguió marearlo de nuevo… y cuando estuvo a punto de caer, fue sostenido de la cintura por aquel joven, que lo miraba más que divertido…
Tranquilo, tranquilo – le susurro a su oído – ¿así te comportas, con quien te salvo la vida?
¿Quién eres? – dijo Shun intentando empujarlo, pero, logrando que ese joven lo atrajera más a él - ¡SUELTAME!
¡No quiero!... y… dime… ¿a quien exactamente llamabas en sueños? – su voz era melosa, susurrante… definitivamente, seductora.
Shun, no se podía creer, tanto descaro… "pero quien rayos es este cretino, para hablarme así"… cuando estuvo a punto de soltarle, alguna palabrota, no muy digna de él… la puerta de la habitación se abrió, dejando entrar a Kiki por ella, quien al ver a Shun despierto, no dio importancia a la escena, fue corriendo hacia el chico, sollozando de la felicidad…
SHUN… SHUN… SHUN – Kiki se abalanzo sobre Shun, tumbándolo a la cama nuevamente, este había sido soltado en el último momento por el otro joven – Por Atenea, Shun, no me vuelvas a hacer una cosa como esa… por un instante creí que el Fénix me convertiría en un verdadero Tapón de Alberca….
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Mantenía los ojos cerrados, cada rítmica nota, era un deleite para sus sentidos… cuando la última sonó… observo al joven que con impresionante maestría, había ejecutado ese instrumento… instrumento que observaba, como perdido en un mar intranquilo de preocupaciones, tan absorto, que no percibió cuando su señor iba acercando se a él.
Tranquilo… alguien como tú, solo conocerá el infierno, de esa manera – fueron las palabras del Dios a su General, éste lo miró sorprendido.
Señor… yo… - Sorrento parecía dudar que decir – Yo espero que mi música haya sido de su agrado – dijo por fin.
Poseidón lo observó…
Sí, fue de mi total agrado – dijo, y sin podérselo evitar, deseo como nunca poder rozar esos labios tan .. – "pero qué estoy pensando" – se reprocho mentalmente el Dios – "él no solo es uno de mis Generales Marinas… es mi amigo" – Además, como te había dicho… tu música, lograría calmar, a la bestia más fiera… y… por otra parte, no estarás solo… los Dioses Guerreros también irán… Supongo, que Mime de Benetosh… también tendrá tu misma función.
El rostro de Sorrento, dibujo una sonrisa… era cierto, ellos también habían vuelto a la vida, "él había vuelto a la vida"… Poseidón lo observaba, y supo de inmediato el motivo de su alegría, el joven en su presencia, nunca estuvo de acuerdo con la muerte de aquel guerrero de Asgard… aquel lo había impresionado de sobre manera… y por primera vez, el Dios deseo usar su inmenso poder, para hacer desaparecer el recuerdo de aquel caballero de la mente de su marina.
Puedes retirarte, Sorrento – el Dios le había dado la espalda – ¡Ah!... dime ¿Issac y los demás han ido a cumplir mi encargo?
Si, mi señor… Kanon los acompaño a revisar la entrada – fue la respuesta dada, al no haber otra pregunta – me retiro, su excelencia.
En otra parte del Santuario Marino…
¡Bien!, esta listo – Kanon decía esto, mientras observaba en dirección al soporte principal… en eso la mano de Sorrento le sujeta el hombro, Kanon se voltea y lo toma del cuello
¡KAYSA! – grita Kanon - ¡NUNCA VUELVAS A TOMAR SU APARIENCIA! – y lo arroja al suelo
Lo siento, lo siento – decía el guerrero poniéndose de pie – pensé que querrías verlo
¿Ocurre algo? – esa vos hizo que todos los presentes se voltearan – Espero que no estén peleando, Poseidón esta preocupado por la situación actual, así que nosotros debemos ser su soporte – Sorrento decía estas palabras con mucha convicción
Kanon lo observaba serio… ¡Ya lo sé! – fue su respuesta…
Creo que hemos terminado, que les parece si volvemos a nuestros pilares – sugirió Eo
Será lo mejor – acotó Issac
Los Generales se marchaban dejando atrás a Sorrento y Kanon…
Tendré que ir al Inframundo – soltó al fin el muchacho
No es tan malo, como lo pintan – fueron las palabras de Kanon, y una sonrisa se dibujo en su rostro al decirlas – Yo estaré ahí, por si me necesitas
Sorrento le devolvió la sonrisa…
Eres un buen amigo, Kanon – sus palabras acompañaron a una mirada inquisitiva, y a una sonrisa pícara.
Lo se – Kanon también reía divertido, y ambos se dirigieron hacia sus respectivos pilares
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Me tenías muy asustado, Shun, por un momento pude sentir como tu hermano hacía trizas cada uno de mis huesos – Kiki, miraba al santo de Andrómeda, con ojos de cachorrito herido, Shun lo observaba casi con deseos de reír… y lo hubiera hecho de no ser por ese sujeto que seguía ahí observándolos…
Tranquilo Kiki, mi hermano no haría tal cosa – respondió Shun a las palabras del pequeño – ahora dime… ¿Dónde estamos y qué hace él aquí?
¡Ah! – Kiki pareció olvidar explicar todo eso – Bueno….
Los dejo para que hablen a gusto – el joven se retiro del cuarto, no sin antes guiñarle un ojo a Shun, quien tuvo que contener sus deseos de lanzarle una almohada.
Explícame Kiki, ¿Cómo está eso de que él me salvo la vida? – pregunto Shun exaltado.
Así es, Shun… a ver por donde empiezo…
------FLASH BACK -------
Shun… Shun… despierta, por favor – rogaba Kiki, desesperado – vamos despierta…
¡Está vivo, relájate, enano!
¡TUUUU!!!!!
¡Yoooo! – decía burlón el joven
Pero… pero… ¿eres un caballero? – Kiki no podía creer lo que veían sus ojos, y sin embargo, portaba una armadura…
Así es… aunque debo ser yo, el que diga eso… dime enano, veo que él es un caballero, ¿acaso tu también? – dijo esto último con mayor énfasis.
¡CLARO QUE LO SOY!... ¡PARA TU INFORMACIÓN SOY APRENDIZ DEL CABALLERO DORADO DE ARIES…
Ah… eres aprendiz de Mu – dijo tranquilamente el guerrero
¿Conoces a mi maestro? – Kiki preguntaba confuso
Conozco más de lo que puedas imaginar… y bien… ¿Cuál es tu nombre… aprendiz de Aries? – parecía haber adquirido una seriedad que contrastaba bastante con la imagen que daba hacía solo unos minutos.
Eeee… soy Kiki
¿Pero que clase de nombre es ese? – Había vuelto a ser el mismo, y el chico demostraba un color carmín sumamente brillante en sus mejillas – ja… ja…. ja, disculpa, no quería ofenderte…- se fue acercando lentamente a él, dándole unas cuantas palmadas en la cabeza… de nuevo demostraba una actitud diferente más seria e imponente.
¿Y tú… quien eres? – pregunto el chico luego de unos minutos de silencio
El muchacho… no había respondido… observaba a Shun sin siquiera parpadear… luego arrodillándose le carga en sus brazos y dice:
Oíste bien – una sonrisa se dibujo en su rostro, mientras seguía sin apartar su vista del joven que ahora estaba en sus brazos – Soy… Lestat, Caballero Celestial de Perseo…
¡Ey!... ¿qué haces, donde te llevas a Shun? – el chico lo seguía angustiado – dijiste ¿celestial?
Así es… sirvo al poderoso Zeus… y me lo llevo a mi Casa… no sea que esos individuos regresen – lo último lo dijo serio y casi en susurro.
A Kiki, se le puso la piel de gallina, nomás de imaginar que esos sujetos volvieran, por lo que siguió a Perseo, esta vez hablando algo asustado…
Espero que Shun este bien… - decía atormentado
¡Valla que te preocupa tu amigo! – dijo el caballero observando al chico
La verdad… - Kiki parecía luchar contra esas palabras, pero al fin las soltó – me preocupa más su hermano… él va a hacerme añicos cuando se entere que deje a Shun pelear solo contra esas bestias…
Ja… ja…ja, así que el pequeño ángel tiene un hermano – decía divertido el guerrero, más Kiki pudo percibir, solo por un instante, como la mirada de aquel caballero se tornaba abatida.
Bueno… dijo luego de caminar unos minutos… bienvenido a mi humilde morada – Kiki se queda mudo…
¿Llamas a esto humilde? – logro articular…
Pues… si – responde Perseo sin brindarle tanta importancia…
-------- FIN DEL FLASH BACK --------
Y fue así que llegamos aquí – termino de contar Kiki
Shun no salía de su asombro…
Ese tipo es un caballero… de Perseo… me dijiste? – termino de preguntar Shun
Así es mi ángel – alguien, que ya hacía un rato los observaba sin que se percataran, le contestaba a Shun – y por lo que deduzco… parece que fue el destino que hizo que nos conociéramos… An… dró... me… da.
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Podía sentir, el calor de un nuevo día… se sentía cómodo… era tan suave, abrió los ojos…
¡Rayos, me quede dormido de nuevo! – se reprendía el chico de brillante melena verde
En definitiva te gustó mi cama – Shun miró en dirección a la voz que escuchaba, más al verlo, solo se quedo en silencio…
Perseo se acercó a la cama y se sentó en ella… y por primera vez, Shun prestaba realmente atención al joven… este, vestía una piyama blanca… poseía unos increíbles ojos celestes… pero no se parecían a los de Hyoga, puesto que éstos no eran fríos, sus cabellos del mismo color, tenían el mismo largo que los suyos… era sumamente atractivo… y el hecho de que no apartara la mirada de Shun ni un solo segundo, hizo que este se pusiera un poco incómodo.
¿Estás bien? – Su pregunta fue serena
Shun asintió
Creo que deberíamos empezar de nuevo, caballero – al decir estas palabras extendió la mano y sonrió – Lestat, no tengo deseos de ser tu enemigo… y perdona mi conducta pasada… soy lo que se conoce… como un crío caprichoso
Esas palabras sacaron una sonrisa del menor, quien sin dudarlo tomo su mano y dijo:
Shun, y a mi tampoco me gustaría tenerte de enemigo… por mi esta todo olvidado… bueno, no todo… gracias por ayudarme – esto último lo dijo algo sonrojado.
Fue un placer…
Y ahora… podrías responder una cosa – dejo serio Lestat
No tengo idea de quienes eran – respondió Shun antes de escuchar la pregunta.
Ah… no eso ya lo averiguaré después – dijo el otro descolocando a Andrómeda – lo que quiero saber es si es cierto que tu hermano es tan peligroso como dice el ennan….. Kiki
Shun sonrió….
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En el Santuario la noticia de que Shun y Kiki no habían llegado a dormir había llegado hasta el caballero del Fenix, quien junto a sus camaradas de bronce se disponían a partir hacia Oriente, Atenea le había autorizado, ella misma y otros más irían en unos días para preparar todo para la misión al inframundo… más lo que ahora le preocupaba era que sus dos jóvenes caballeros estén bien…
