Capítulo 7: ¿Padre por partida doble?
Se escuchó un woww general antes de que Kenshin parpadeara varias veces y soltara un aliviado suspiro.
-Que susto, creí que me habías descubierto y me ibas a pedir sexo.
Tan pronto las palabras salieron de su boca se dio cuenta de su error. Se tapó la boca. "Burro, más que burro".
Todos los presentes abrieron sus ojos ante el tonto desliz de Kenshin. Incluso Aoshi, que se había mostrado, hasta el momento, indiferente con la conversación, abrió un ojo para ver la escena que estaba por desarrollarse.
Kaoru estrechó sus ojos peligrosamente antes de acercarse a Kenshin despacito, intentando controlar el latido que empezaba a sentir a la altura de la sien.
-¿Qué has hecho ya... Kenshin?
Vale, ese tono no le había gustado nada. Le daba la sensación que Kaoru estaba cabreada. Tragó.
-Nada, cariño... mi vida...
Kaoru notó como el tic del ojo empezaba a hacerse cada vez más notable. ¿Cariño...¿Mi vida...? Apretó los dientes con fuerza y señalando hacía el pasillo...
-No sé que has hecho... Kenshin, pero... ¡Esta noche duermes con Aoshi!
-¡Hey! ¿Y por qué conmigo?
Todos miraron a Aoshi, este carraspeó y cerró los ojos de nuevo. Si, calladito estaba mejor.
Kenshin vio como Kaoru abandonaba la sala a grandes zancadas, seguidamente, se escuchó el golpear del soji contra el marco. Se encogió.
-Que susceptible... ni que estuviera emba...ra...
Se puso blanco, luego azul, y después, lo vio todo negro... muy negro.
No sabía exactamente cuanto tiempo había pasado ni que hora era pero lo que sí sabía seguro era que no estaba en su cuarto. La casi imperceptible respiración de Aoshi la sentía justo a su lado, y la fría mirada del oniwabanshu se clavaba en él como alfileres.
Carraspeo para aclararse la garganta y se irguió quedando sentado en el futón. No había terminado de incorporarse cuando le vinieron a la mente todos los recuerdos del día: su lamentable contratiempo con la navaja, la llegada de Aoshi y Misao y... Kaoru, su Kaoru estaba embarazada... de él. Sonrió tontamente antes de apretar con fuerza el cobertor del futón en su mano. Tenía ganas de salir del dojo y saltar por todo Tokio chillando:¡Voy a ser padre, voy a ser padre! Pero sabía que si hacía eso terminaría de cabrear a Kaoru y de paso haría que los vecinos lo tomaran aun por mas loco de lo que ya lo tomaban. Miró a Aoshi que tenía su vista fija en él.
A Aoshi aun le resultaba difícil de entender como ese enano pelirrojo podía tener todo lo que él deseaba y le faltaba. A simple vista no parecía que su matrimonio fuera viento en popa y sin embargo... se aclaró la garganta antes de hablar.
-¿Por qué?
Kenshin parpadeo.
-¿Por qué que?
-¿Por qué te sale todo tan bien?
Kenshin miró alrededor y levanto las manos en señal de: mira donde estoy.
-Si me saliera todo tan bien estaría con mi mujer revolcándome en la cama... –y entonces pensó en su... pequeño contratiempo -...o no. Pero estaría con mujer.
Aoshi negó.
Me refiero al hecho de que estés con una mujer como Kaoru.
El pelirrojo casi se atragantó con esa sutil declaración de celos. Aoshi estaba colgado de su Kaoru... Tragó con fuerza y estrechó los ojos en él.
Aoshi seguía sin comprenderlo. Si él tuviera a su Misao como Kenshin tenía a Kaoru, jamás se comportaría como lo hacía el enano pelirrojo. Suspiró.
Kenshin se dio cuenta de ese suspiro a la vez que notaba como la sangre fluía a ritmo vertiginoso por sus venas. Ese hombre no tenía escrúpulos. Apretó los dientes.
-¡Esta embarazada!
Aoshi, que aun tenía en su mente a Misao parpadeó ante la noticia. Su Misao... ¿también estaba embarazada? No podía ser.
-Eso es imposible –replicó –sino a estado con ningún hombre.
A Kenshin se le abrió la boca. Ese hombre estaba del todo. El haberse vuelto bueno de golpe le estaba afectando a la moyera.
-¡Ah, no¡A estado conmigo¿Qué piensas que soy yo¿Un proyecto inacabado de hombre¿O qué?
Un momentito... ¿Cómo que su Misao había estado con él? Y lo peor... ¡Estaba embarazada también! El maldito enano iba a ser padre por partida doble.
-¿Cómo puede ser...?
Kenshin se encogió de hombros.
-Fácil. Hay muchas maneras, pero en todas, yo se la meto, y ella chilla.
Aoshi parpadeó de nuevo. ¿Chilla¿Qué su Misao chillaba con ese...? Lo vio todo rojo en el mismo instante en que se abalanzo sobre el pelirrojo.
-¡Desgraciado¡Estás casado¡Y te has tirado a mi Misao!
Kenshin se levantó de un salto esquivando a duras penas al oniwabanshu y se rascó la cabeza mientras toda la retahíla de Aoshi se filtraba en su cerebro.
Primero¿Aoshi había perdido los estribos? Si no era eso... si, si, era eso, sin duda alguna ¡Aoshi había perdido los estribos!
Segundo¡Claro que él estaba casado! Y muy bien casado... se paso la lengua por la comisura de los labios para impedir que se le cayera la baba con el mero pensamiento de su mujer.
Y tercero¿Ese loco había dicho que él se había tirado a "su" Misao? No había visto tanta posesividad en una palabra desde que... desde que el había usado esa misma palabra con "su" Kaoru. Suspiró.
-¿No estábamos hablando de "mi" Kaoru?
Aoshi se enderezó y lo miró.
-No...¿si? Ah... –carraspeó –yo creí que hablábamos de Misao.
Kenshin negó. Si sabía él que el señor Kodachi intentaría atacarlo con cualquier pretexto...
-Volvamos a empezar. –se sentó de nuevo –Y sin abalanzarte. Francamente, por muchos ojitos que me hagas y por mas que vayas de tipo duro, no eres mi tipo. A mi me gustan con más pecho... –se llevó las manos al pecho y seguidamente a la entrepierna –y menos colgajos. Así que mantén las distancias. Al menos un futón entremedias. –y dejó que el futón quedara entremedias de los dos.
El pelinegro enarcó una ceja. A él pocas cosas, por no decir nada, le hacían huir despavorido de ningún lugar. Pero si Kenshin le hubiera llegado a decir que es su tipo, sin duda alguna esa hubiera sido una de esas cosas por las que huiría... no quería ponerse a imaginar como usaría el enano pelirrojo la sakabattou con él... su ensayada tranquilidad se hubiera ido al traste en menos que canta un gallo. Aunque... le daba la sensación de que ya se la había ido un poco... carraspeó de nuevo por enésima vez.
-Bueno, habiendo aclarado nuestros mutuos puntos en cuanto a gustos sexuales... quería consultarte algo, pedirte ayuda. Pero después de ver el éxito que tienes con "tu" Kaoru dudo que seas la persona idónea. Pero eres el único que mantiene una relación seria con una mujer y as dicho que... –se aclaró la garganta –que tu se la metes y... –se aclaró la garganta de nuevo –y ella chilla.
Kenshin asintió.
-¿Qué clase de chillido?
El pelirrojo enarcó una ceja. Vale, esa pregunta no se la esperaba. Puso su mejor cara de tío serio y sádico antes de contestar.
-De dolor. Y por cierto... yo he aclarado mis gustos sexuales. Tu, aun no.
Aoshi abrió los ojos con asombro ante el primer comentario y los estrechó con disgusto ante el último. Kenshin tuvo que reprimir las ganas de echarse a reír.
-De placer hombre, de placer. ¿Crees que le haría daño a mi mujer? Te estaba tomando el pelo Aoshi.
Misao resopló y se giro a mirar a Kaoru.
-Kao¿quieres dejar de dar vueltas? No me dejas dormir.
Kaoru se irguió de golpe sentándose en la cama y miro a Misao.
-¿Estas despierta?
Misao la miró con una ceja enarcada.
-¿No es obvio? Te he hablado yo eh... no la vecina. –suspiró –Haber¿qué es lo que te preocupa?
La miró avergonzada y seguidamente empezó a sollozar.
-Kenshin no quiere ser padre. Ni siquiera a puesto interés cuando se lo he dicho. Y ya no quiere ni que le pida sexo. Es un asco estar embarazada.
Misao se pasó la mano por los ojos para aliviar el dolor que empezaba a notar en toda esa zona. Menos mal que Megumi les había dicho lo de los cambios de humor en las embarazadas. Parecía que en Kaoru no podían fallar.
-Kao, no seas alarmista. No se había dado cuenta, y cuando se ha dado... bueno, fíjate que de la impresión hasta se a desmayado... y lo del sexo, no te quejes. Tu al menos tienes a tu marido, yo no tengo ni marido, ni novio ni nadie que me pida sexo. Si algún día llegara a pedírmelo Aoshi creo que se me caerían los calzones al suelo de la impresión.
Kaoru se enjuago las lagrimillas y pensó en su amiga. Tenía razón. Al fin y al cavo ella tenia todo lo que deseaba, en cambio Misao... Pero eso no se iba a quedar así. Pensaba ayudar a su amiga de una manera u otra. Pero entre las dos harían que Aoshi se declarara si o si. Sonrió.
-Yo te ayudare con ese problema.
-No respires tan fuerte Yahiko que no me dejas escuchar lo que dicen. –susurró Sanosuke a la vez que dejaba descansar su mano en la cabeza de Yahiko.
-Si quieres dejo de respirar... –susurró también Yahiko con disgusto.
-No estaría mal por tu parte. ¿Qué es lo que ha dicho Kenshin?¿Qué a Aoshi le gustan los hombres y que el maltrata a Kaoru para que chille y a ella le da placer?
Yahiko se encogió de hombros.
-Solo soy un niño. No entiendo de esas cosas.
Sanosuke enarco una ceja.
-Tsubame...
Yahiko tuvo que reprimir el impulso de sonreír bobaliconamente pero no pudo evitar poner cara de corderito enamorado.
-Y dices que no entiendes de estas cosas... y yo que pensaba que era el único que tenía problemas con sus gustos sexuales...
Pegó de nuevo la oreja al soji ignorando la cara de asombro de Yahiko y la distancia que había puesto entre ambos.
A Aoshi no le solía gustar que le tomaran el pelo. Pero menos le solía gustar si venia de parte del enano ese. Pero necesitaba su ayuda y había aprendido hace años que no valía la pena discutir verbalmente con Kenshin, era mas divertido probar sus espadas. En cualquier caso tampoco iba a sacar sus kodachi.
Kenshin le echó una mirada rápida y resoplo.
-Aoshi, estas poniendo cara como si no supieras de lo que te estoy hablando hombre. Parece que no hayas estado nunca con una mujer.
Aoshi desvió la mirada avergonzado hacia el costado y a Kenshin se le abrió la boca de golpe.
-¡No has estado con ninguna mujer!
CONTINUARÁ
Bueno, aquí tenéis de nuevo el último capítulo de los antiguos y el siguiente será ya nuevo.
AGRADECIMIENTOS A:
rogue85: Le ha costado.. tanto que casi le da un infarto al pobre Kenshin
Lica: A Aoshi le va a costar mas resolver su problema jaja
Pajaritoazul: Ya mismo vas a descubrirlo
yukiyo jouchan: En serio se lo cuentas a tu amiga? jajaja debe pensar que estoy como una chota
