Disclaimer: Este mágico mundo, así como los lugares y personajes que lo componen son obra del maravilloso ingenio de J.K Rowling, lo mío es solo una visión diferente como desahogo de mi inquieta imaginación.
Hola ya estoy de nuevo por aquí con el cap 7 de esta historia. Gracias a esas maravillosas que s e toman la molestia de clikear el boton de go y dejarme un review. Es la recompensa a mi trabajo en verdad 1000 grax.
No me maten por la demora tuve muchos problemas en la escuela. Espero que lo disfruten
Capítulo 7ª
"A conciencia"
Un peso muy grande se instalo en su estómago, la conciencia de saber que pronto su vida cambiaría por completo.
Un sonoro portazo se dejo escuchar, Hermione entro cegada de furia a su casa. La ira que sentía formaba un nudo en la boca de su estómago haciéndola sentir muy mal. Rabia eso era lo que sentía, un deseo asesino de destruir lentamente a Malfoy, de hacerlo sentir miserable, de acabar con su arrogante y odiosa existencia.
-Respira profundo- se dijo mentalmente.
Intento relajar cada músculo tenso de su cuerpo controlando la furia que fluía en sus venas.
-Idiota-, pensó al recordar sus palabras hirientes.
Era increíble, en verdad increíble, todo lo que estaba ocurriendo. Ese infeliz malnacido con aires de grandeza la estaba desquiciando. Era insoportable, una tortura, un castigo divino.
Circe, apiádate de mí y dime ¿ Que he hecho para merecer semejante martirio?
Lo había intentado, el Olimpo entero era testigo de toda la fuerza de voluntad que invirtió en ignorarlo y seguir adelante.
Conto hasta dos millones, trato de no caer en su juego de agresión verbal, pero evitar sentir unas ganas de matarlo cada vez que usaba su ácido tono de voz al hablar, con esa manera tan suya de escupir veneno en cada palabra, era más de lo que podía soportar.
Cuan equivocada estaba al creer que no podría llegar a detestarlo más que en sus años de colegio, cuando el engreído la sacaba de sus casillas por pura diversión, burlarse y humillar a la sangre sucia mojigata Granger.
Es el mismo niño mimado y prejuicioso de Hogwarts. Recordó al rubio de cara afilada y cabello engominado, flacucho y pálido, que no perdía oportunidad de molestarla en los pasillos destilando arrogancia.
Pues aquel mocoso eclenque y debilucho , definitivamente quedo en el pasado, contesto instantáneamente su conciencia. Ahora es un hombre apuesto, atletico, varonil…
Espera, espera… ¿Apuesto ese hurón albino?... Hermione deja de pensar idioteces. Se recrimino la joven masajeándose la sien en pequeños círculos.
Su maldita conciencia le jugaba pésimas bromas. ¿Malfoy varonil? Sus ojos acerados la observaban con sorna completando el cuadro con su amago de sonrisa tan hipócrita… y sexy. Su subconsciente actuaba por si mismo sin pedir su consentimiento, el muy ingrato.
Vale, esta bien, pepe grillo lo admito... el rubio descerebrado no es feo admitió la joven cansada de pelear consigo misma.
El encuentro en lo elevadores la abofeteo de golpe y la vista de aquel hombre la hizo chillar indignada
Es Lindo…¿¿ feliz?? ...pero pierde su encanto en el instante que abre la boca y deja asomar su lengua bífida. Aceptó a regañadientes para no declararse una enferma mental.
Aún no asimilaba que él fuera aquel joven que se topo en el Londres muggle. ¿Por que me trato de diferente manera? ¿Acaso tiene un hermano perdido? ¿O quizá es bipolar?
Su mano derecha aun palpitaba por el golpe que le había dado.
No entendía por que. ¿Por que si podía ser amable, era un hígado con ella?
No esperaba que la adulara y sedujera, no en esta vida ni en las próximas, pero al menos una tregua de paz. ¿Era mucho pedir?
Al parecer sí, le contesto el grillito cantor.
Pues Bien…Guerra permanente es lo que quieres, guerra es lo que tendrás.
Una sonrisa traviesa se dibujo en sus labios al recordar la bofetada que le había dado - y la próxima vez no saldrás tan ileso- agrego malévolamente.
Una lechuza parda con manchones grises entro atropelladamente por la chimenea, haciendo que Hermione diera un grito del susto. El ave se detuvo sobre la mesita de centro y observo a la chica con sus grandes ojos amarillos. Dejo caer un paquete y estiro sus patas para recibir su propina. La joven busco en su bolsa 5 knuts y los introdujo en la bolsita de cuero del animal.
Tomó el paquete y lo abrió, estaba dirigido a Ronald Weasley.
El recuerdo de su conversación le llego de repente. Y no pudo evitar recordar la falta que le hacía mirar esos ojos azules que le dedicaban miradas tiernas y comprensivas. Un suspiro escapo de su labios y el color carmín baños de pronto sus mejillas, pues extrañaba a Ron, extrañaba la cercanía de su cuerpo y la forma en k la hacía sentir.
Decidida a no amargare el día se dio una ducha y salió una hora mas tarde a casa de su mejor amigo el famoso Harry Potter. En sul bolso llevaba el paquete de Ron y una carta que le enviaría a Paris con Pig.
El viento hacía ondear su capa mientras caminaba perdido en sus propios pensamientos. Sus labios se curvaban en una mueca de disgusto permanente, doblo la esquina y se encamino hacia su refugio. Draco Malfoy, entró a la cafetería cercana a la oficina, avanzo hacia la desgastada barra, tomo asiento en un banco, se deshizo de su pesada capa y espero a ser atendido.
Un impulso guió sus ojos a mirar las dos butacas frente al fuego. Una corriente le cruzo el cuerpo en ese preciso momento y se reprimió mentalmente por aquel recuerdo.
Un hombre bonachón, de baja estatura y penetrante mirada lo saludo amablemente.
-Sr. Malfoy, como ha estado- hablo Loui desde el otro lado de la barra.
-Bien Loui- dijo intentando sonar seguro de lo que decía.
- ¿En que le puedo servir Señor?- pregunto, mientras, que un trapo fregaba la barra. El local estaba casi vacío, en un rincón estaban sentadas dos jóvenes bebiendo y charlando. A su izquierda una Señora leía una revista; y la mesa del fondo estaba ocupada por una pareja.
-Lo de siempre- contesto cortésmente Draco. Espero pacientemente a que le sirvieran su café. Tomo dos tragos, que le quemaron a su paso, pero que le reconfortaba.
-Es muy tarde para verlo por aquí señor- comentó el camarero.
Y eso a ti que te importa, pensó instintivamente el joven.
-Salí a distraerme un poco- contesto secamente.
-¿Problemas en el trabajo?- pregunto, mirándolo con curiosidad.
Si y no es de su incumbencia, metiche.
- En la casa, en el trabajo- bebió un poco mas de café – toda mi vida es un caos-
-Es demasiado joven, no debería preocuparse tanto-
Que no debería, ¡Ja!, mi vida no es mía, no me pertenece, lo único que creo mío también es manipulado por mis padres, todo es una farsa, una maldita farsa, donde yo soy un simple espectador... Ni siquiera elegir esposa puedo, todo es un maldito negocio.
-Lo intento, pero a veces, todo se me escapa de las manos, y detesto no tener el control de las cosas-. Paso una mano por su cabello, revolviéndolo con aquel movimiento, bufo con cansancio y miro al hombre que tenía enfrente.
- A veces no es posible controlarlo todo señor, hay que dejarse llevar- Loui lo miraba expectante, pero le hablaba con interés, como si comprendiera lo que había dentro de su cabeza.
Draco no contesto, se limito a asentir con la cabeza y beber de su humeante taza.
Pasaron unos minutos, la pareja que estaba al fondo se retiro y Loui limpio la mesa, recogió la propina y regreso a la barra. El joven rubio miraba fijamente la puerta de salida.
-Tiene familia Sr. Malfoy?- sus ojos brillaban con curiosidad.
-¿Disculpe?- El yacía en un mundo paralelo muy lejos de ahí, por lo que la pregunta de Loui lo tomo por sorpresa.
-Tiene esposa-
-No - Quien se cree para hablarme así, y que demonios le importa -¿por que?
-Simple curiosidad Señor- contesto algo apenado.
- Soy soltero- pero no por mucho tiempo.
El recuerdo de aquella carta brillo en su mente.
Segundos más tarde de salir de su casa, Hermione apareció en la puerta de la pequeña casa de sus amigos, tocó la puerta y esperó pacientemente. Una voz familiar le contestó mientras abría. En el umbral estaba Molly Weasley con una sonrisa radiante, algunas canas surcaban su cabello rojizo, pero seguía siendo la madre dulce y protectora de siempre.
-Hermione, hija- le dijo con dulzura mientras la rodeaba con sus brazos y la abrazaba efusivamente.
-Hola Molly- saludó la chica- que sorpresa encontrarte por aquí-
-Vine a visitar a Ginevra-…-pero pasa cariño- agregó dejándola pasar al calor de la sala.
-Herms, que gusto- dijo Ginny acercándose para abrazarla - Me tienes muy abandonada-
-Lo siento, el trabajo me tiene ocupada-
Ocupada es poco, me trae vuelta loca, el estrés me mata, por no mencionar el odioso problema con nombre y apellido: Draco Malfoy.
-Me imagino, soportar al huroncito debe ser una pesadilla, en verdad te compadezco- dijo en tono melancólico su amiga.
¿Una pesadilla?... es peor que eso, una pesadilla es soñar con Voldemort; o con los dementores, pero trabajar con Malfoy…es el ¡infierno puro!.
-No tienes ni idea-
-¿Cariño, estas trabajando con Malfoy?- inquirió Molly
Si trabajar implica hacernos daño e insultarnos mutuamente. Si.
-Por desgracia- asintió la chica con fastidio
-Pero el es un ex-mortífago, ¿Cómo es posible que este laborando en el ministerio?, es un peligro latente- aclaro Molly con preocupación.
Lo mismo digo, pero que va, al Sr. Barred solo le importa quedar bien con los Malfoy, un favor entre viejos amigos.
-Tiene sus influencias- comento la pelirroja con odio.
-¿Y tu estas bien?, ¿te ha hecho algo?- agrego Molly algo preocupada.
-Cada vez que lo veo trato de suicidarme, pero aparte de eso de maravilla Molly, no te preocupes, es un tonto engreído, ladra pero no muerde, además se cuidarme- sonrió maliciosamente.
-Eso no lo dudo cariño- le contestó maternalmente la Sra. Weasley.
-Un hechizo zancadilla o un moco murciélagos enseñaran a Malfoy, tu solo dime y yo lo pongo en su lugar-agregó su amiga mientras imitaba un movimiento con su varita.
Estaba pensando en algo más doloroso como romperle todos los huesos, o acné permanente, eso arruinaría su rostro perfecto.
Un silbido en la cocina las interrumpió, la tetera pitaba sonoramente, Ginny corrió pero fue demasiado tarde, el sonido había despertado al bebé.
James chilló tan fuerte que tuvieron que taparse las orejas. Hermione corrió a la habitación y lo encontró haciendo una rabieta, gruesas lágrimas escurrían por sus ojitos. Se acercó a la cuna, y lo llamo.
-¿Que pasa mi adorado ahijado?-
El silencio fue instantáneo, basto escuchar la dulce voz de Hermione para callarse en un segundo, sonrió débilmente, mientras alzaba sus brazos en dirección a su madrina.
-Eres un chantajista sabias?- le dijo la chica mientras lo tomaba en brazos y lo acunaba.
Regreso a la cocina con James jugando con sus rizos, al ver a su mamá, sonrió ampliamente.
-majhfma- balbuceo, mirando fijamente la mamila que Ginny sostenía en las manos
-No cabe duda de que es un Weasley- dijo Molly muy orgullosa -Es un tragón como sus tíos-
-Como Ron, querras decir Mamá- agrego Ginny sonriendo.
-Si, parece que apenas ayer, era todos unos niños traviesos, valla que me sacaron canas- sonrió con nostalgia.
-Recuerdo cuando te ayudaba en la cocina, mientras los chicos desgnomizaban el jardín- sonrio Ginny.
-O cuando tu- le dijo a Hermione- y harry venían de visita, y se pasaban las tardes jugando Quidditch o ajedrez mágico-
-Si nos la pasamos muy bien en la madriguera Molly-
-Todos juntos, Papá, Tú, Ron, Bill, Charlie, Percy, Harry, Herms, George, Fred- un nudo se forma en su garganta- y yo.
-Mi pequeño Freddie- sollozó Molly
-Lo siento mamá no quise…- se apuro a decir Ginny
-No cariño, no te preocupes- se sonó la nariz- estoy bien, es que lo extraño tanto-
-Todos Molly, todos lo extrañamos mucho-
-Es que aun no puedo creer que no este con nosotros, ¿Por qué tuvo que ser así?-
A esa pregunto tampoco tengo la respuesta, lo único que se, es que este terrible vacío, fue causado por la maldita guerra. ¿Por qué todo tuvo que ser tan cruel?, no es justo que gente buena como Fred, Lupin, Tonks o Moody tuvieran que tener un final tan triste.
-El se fue tratando de cambiar el mundo en que vivíamos, debes estar orgullosa por que él nunca dejo de luchar- le dijo a Molly.
-Vamos mama no es hora de ponerse tristes, estas aquí para ver a James.
-Cariño sabes que te adoro, y soy muy feliz de ver que eres una buena mamá- comento maternalmente- Hemione espero algún día cuidar a sus hijos y verlos correr en casa- agrego con una mirada cómplice.
La chica tosió por que el comentario que emitió Molly no se lo esperaba, el color subió a su cara, evidenciando la vergüenza que sentía al escuchar aquellas palabras.
Molly querida, creo que no se si deseo tener hijos pronto, y como andan las cosas entre Ron y yo…
Un ruido proveniente de la sala interrumpió su plática, segundos mas tarde, Harry Potter salía de la chimenea, con unos pergaminos en la mano.
-Buenas noches amor, ya llegue- grito desde la sala.
-Estamos en la cocina cielo- contesto Ginny.
El joven héroe sonrío, su rostro se ilumino con la enorme sonrisa que pudo al ver a Molly, Ginny, Hermione y su pequeño hijo juntos.
-Molly, que gusto verte- dijo Harry abrazando a su suegra
-Hermiione, y ese milagro?- pregunto enarcando una ceja y sonriendo dulcemente.
-Hola Harry- dijo mientras se daban un abrazo- quise venir a visitar a mi niño precioso- miro a James, que en ese momento jugaba en su corral.
-Hola campeón, te portaste bien?- con un movimiento de varita hizo levitar sus peluches mientras James trataba de tomarlos en el aire, riendo muy divertido.
Cenaron en casa de los Potter, Hermione envío los papeles y la carta de Ron con Pig, después de una abundante y deliciosa cena. Después de jugar un rato con el bebé, y de discutir asuntos del trabajo con Harry, se despidió de Molly y de Ginny y regreso a la frialdad de su solitario hogar.
Espero sus reviews por favor… dejen su opinión ..me animan a seguir escribiendo.
besos
Leo^^
