Capitulo 7.

-¿Podemos hablar a solas? - le pregunté a Jacob. El asintió lentamente con la cabeza, pero parecía que entendía por que camino iban las cosas.

Nos encerramos en su cuarto. Ya casi no podía controlar las lágrimas. Me senté en su cama.

-¿Qué ocurre, Bella? - preguntó, acercándose a mi y limpiando mis lágrimas con su mano.

-Yo es que… no sé ni siquiera por donde empezar. - admití, agachando la cabeza. Iba a ser imposible decírselo a Jake. No tenía fuerzas para seguir adelante, y tan sólo nombrar lo que me había ocurrido me hacía sentir peor, hacía que mis fuerzas se debilitasen y se fueran, lenta y dolorosamente, quitándome las ganas de seguir. Me mordí el labio inferior y emití un sollozo.

-Ya está, tranquila… - dijo Jacob, abrazándome y acariciando mi pelo con suavidad.

Jacob.

-¿Cómo sabes que es aquí? - preguntó Embry, siguiéndome a paso rápido. - Ella no te dijo donde estaba el, sólo te lo contó, pero…

-¡Embry! - dije, furioso. - ¡Deja de hablar, pareces una vieja! - le espeté, moviéndome lo más deprisa que me permitía aquella estúpida silla de ruedas.

Tenía un plan en mi cabeza : llamaría a su puerta con tono inofensivo y luego aplastaría sus dedos con la silla si era necesario. Bueno, no era necesario, era algo obligatorio que iba a hacer y con mucho gusto. Así aprendería a canalizar un no por respuesta y se dejaba de tantas idioteces.

Luego, lo tiraría contra la cama y ahí jugaría en ventaja, puesto que podría partirle la cara sin tener que ponerme en pie, algo que en mis condiciones no era fácil. ¿Embry? El había venido por si tenía que atarle los pies a la cama. O el cuello a la lámpara del techo.

Me decantaba más por la segunda opción. Llegamos a la habitación 510. Había algo que no se sostenía del todo, y era que no sabía si aún permanecía allí.

-Vale, ahora silencio. - dije, alzando una mano. Llamé a la puerta. El primer paso se estaba cumpliendo a la perfección.

-¿Quién llama? - preguntó una voz masculina, la cual reconocí como la de ese inmundo de cabello grasiento que había hablado con Bella hacía una semana.

-Servicio de habitaciones. - respondí rápidamente.

-No he pedido nada. - dijo al otro lado de la puerta. Agradecí que estas no tuvieran mirilla.

-Pero, es urgente. - repuse, apretando los puños. Si no la abría, ya me encargaría yo de hacerle saber porqué había venido.

Escuché un chasquido de llave y luego vi su cara. Oh, que pena, tendría que rompérsela.

Me miró con desconcierto en su rostro.

-¿Qué sig…? - pero no terminó su frase. Me lancé contra el.

-¡Embry cierra la puerta! - dije, mientras lo empujaba contra la cama todo lo que me permitía la silla.

Bella.

Me levanté. Estaba descansada pero el recuerdo seguía ahí, latente, haciendo que se me dificultara la respiración.

Decidí bajar a tomar algo y despejarme. No sabía como iba a poder hablar con Jake ahora después de todo lo que le había contado. Sería algo difícil, pero tenía que hacerlo.

Tras darme una buena ducha y ponerme algo de ropa limpia, bajé a tomar el desayuno, más bien, la merienda. Llevaba varias horas dormida, aunque las pesadillas y los malos sueños estaban ahí, en lo mas hondo de mi corazón.

-Hola, Juana. - dije, intentando componer una sonrisa que no salió, aunque había sentido como los músculos de mi cara se movían…

-Hola, cariño. ¿Cómo estás?

-Bien. - mentí, con voz débil. Me senté a la mesa. Miré alrededor buscando a Jake, pero no estaba. Mi corazón se aceleró.

No podía ser. Quizá había salido con un amigo. Quizá había salido sólo por ahí.

Solo.

"¡No!" pensé, con exasperación. No podía ser, el no sabía donde estaba Edward…

-Juana, y … ¿Jacob? ¿Dónde… donde está? - exigí.

-Ha salido con Embry.

-¿Adónde han ido?

-A la playa de La Push. - dijo, con tranquilidad. - Luego volverá, no te preocupes. Ahora quédate aquí descansando. - dijo, con una sonrisa bonachona en su rostro.

Me mordí el labio. No me creía absolutamente nada.

Jacob.

Tenía la cara dura. Bastante. Pero aún no me dolían los puños como para dejarlo tranquilo. El sangraba y yo también, pero yo estaba en posición atacante, lo que me daba más ventaja. Embry estaba dando vueltas por el cuarto, esperando por si tenía que ayudarme.

-¡SUELTAME! - decía Edward, mientras me intentaba alejar de el.

-¡NO HASTA QUE MUERAS, IDIOTA! - repliqué, pegándole más fuerte.

-¿¡A QUÉ VIENE TODO ESTO! - preguntó sin entender.

Rodeé su cuello con mis manos, apretando lentamente.

-VIENE A CUENTO DE QUE LA HAS VIOLADO. - le grité. - ¿Cómo? ¿CÓMO TE ATREVES A TOCARLA, ¡EH! ¡DIMELO! - exigí, levantando su cabeza y empotrándola contra la cama varias veces.

-Jake, Jacob, ¡basta, tío, déjalo ya! - dijo Embry, quitando mis manos alrededor del cuello de Edward. Este escupió algo de sangre.

Embry me sentó en la silla, pero yo aun quería seguir golpeándole. Miré a Edward con furia, asqueado de el. Merecía morir desde que se había interpuesto en la vida de Bella.

-Vámonos, Jake. - dijo Embry, poniendo una mano en mi hombro para tranquilizarme.

-NO VUELVAS A ACERCARTE A BELLA. - le espeté, con asco. - Si la tocas … ya sabes quien vendrá.

Edward me miró con rabia mientras se quitaba la sangre de la barbilla.

Bella.

Me senté en el sillón y me abracé a Juana. Ella me rodeó con su brazo, cálido. Cerré los ojos, cada vez estaba más desesperada por Jake. No volvía, y aunque Juana ya me había dicho que había ido a la playa de La Push, yo tenía el presentimiento de que no era así.

-¿Qué te ocurre, mi niña? - preguntó Juana, acariciando mi pelo.

-Es… se trata de Jacob. Estoy preocupada por el… ya tarda mucho, ¿no? - dije, mirando a través de la ventana del enorme salón blanco. El atardecer ya estaba comenzando y Jacob había salido desde por la mañana, una vez hube caído dormida.

-No te preocupes por el. Hacía mucho que no salía… tendrá cosas de las que hablar con sus amigos.

En eso tenía razón. Pero…

En ese momento, escuché el chasquido de la llave en la cerradura. Luego escuché las ruedas de la silla acercarse a nosotras. Me levanté del sillón, terriblemente feliz.

La sonrisa se desvaneció de mi rostro en cuanto vi el aspecto de Jacob.

Tenía el final de una ceja partida, tenía uno de sus ojos hinchado y el rostro lleno de sangre. Su camiseta azul también tenía sangre.

-Jake… -musité, acercándome a el y tocando la cicatriz de su mejilla. Las lagrimas afloraron en mis ojos. -¿Porqué? - dije. Sabía adonde había ido. Él agachó la vista, y se sonrojó levemente.

-Tenía que hacerlo. - susurró.

-¿Qué? - dije, sin entender. La furia que llevaba dentro crecía cada vez más.

-Bella, yo…

-¡Podría haberte pasado algo peor! - chillé, triste. ¡Jacob no tenía porqué arriesgarse por mi, no tenía que hacerlo!

-¡No me importa! - gritó también. Me alejé de el, llorando. Juana nos miraba, también sin entender, pero no me importaba. Todo me daba igual en ese momento.

-¿Qué? - pregunté, todo esto era como una espiral, dábamos vueltas sin rumbo fijo.

-¡No me importa si por quien me arriesgo es por ti! - dijo. Mi corazón se paró y luego volvió a latir, emocionado. Me alejé más de el, dirigiéndome hacia mi habitación.

-¡Yo no soy nada para ti! - dije, plantándole cara, puesto que me estaba siguiendo.

-¡Si que lo eres, eres demasiado importante para mi, Bella! - dijo, intentando alcanzarme.

-¿Porqué? ¡Eh! ¿Porqué? - le exigí una explicación coherente.

-¡PORQUE TE QUIERO!

Me quedé en blanco.

Fin Del Capitulo.

Bueno, hasta aquí! : ) Espero que os haya gustado! Bsos!