Unos minutos después de su llamada, el timbre sonó de la misma manera que había sonado el día anterior, tan solo que esta vez no estaba dormido y sí llevaba pantalones. Abrió la puerta y miró a los ojos al que esperaba desde la otra parte. Este entró sin hablar y le robó un beso de los labios al pecoso, sorprendido, pero de nuevo bajó sus párpados y disfrutó del sabor de Law. En ese momento estaba mucho más receptivo que en su primer beso, y notó el ligero sabor a tabaco, el olor de su colonia cítrica, y las gotitas de sudor que caían por su frente. Seguro que había acudido corriendo a la llamada de su compañero de pupitre para consolarle. Pues... lo había conseguido. Cerró la puerta y se dieron la mano, pues Ace no quería que su amigo se perdiera de camino a su habitación.

-Después de esto, quiero que me cuentes lo que pasó ayer y cómo estás. –Advirtió Law al moreno, antes de refrescarle el cuello paseándole su lengua alargada y afilada con pasión.

Las botas de ambos desaparecieron por el suelo de la habitación, olvidadas. Se abrazaban, pecho contra pecho, muslo contra muslo, tanto, que sentían que la ropa les oprimía de hacer les movimientos que desearían. Por eso Law sentó a su compañero en su cama y empezó a deslizarle el pantalón hacia el suelo, hizo igual con el suyo. Cuando solo llevaban sus camisetas y sus bóxers, las lanzaron al aire para deshacerse de ellas y entrar solo con ellos en la cama de Ace. Ambos estaban medio incorporados en la cama, rozando sus cuerpos tibios que ascendían de temperatura por segundos. Se miraban con deseo y disimulo las mismas preguntas rondaban la cabeza de ambos: ¿Estaba bien aquello que hacían? ¿Era demasiado pronto? ¿Qué pasaría después?

A Ace le recorrió un escalofrío por el cuerpo al pensar que quizás tras este encuentro, Law dejaba de hacerle caso y de ser su amigo. Él había confiado plenamente en él, pero ¿y sí, igual que Thatch, Law también había manipulado la relación hacia la ruptura? Le miraba a los ojos, sin pestañear, intentando decidir qué paso dar, podía echarle de su cama y de su casa e intentar seguir siendo solo amigos, o seguir adelante con aquello y que pasara lo que tuviera que pasar.

-¿Va todo bien? –Murmuró Trafalgar a su oído, acariciándole el pelo con dulzura. Entonces se atrevió a hacer una de esas preguntas que hervían en la cazuela que era su cabeza en ese momento. – ¿Crees que es demasiado pronto?

-No lo sé. –Respondió con un leve bufido que hizo que el cabello sobre su frente volara hacia atrás. - ¿Qué pasará después de esto?

-Solo lo sabremos si lo probamos. –Sonrió de costado, con un poco de malicia, cosa que no calmó en absoluto los calores internos de Ace.

Cada uno estaba a un lado de la cama, pero sus piernas se rozaban continuamente igual que sus manos. Los dedos de ambos recorrían el cuerpo del otro con paseos y caricias, haciendo que a Ace se le erizara todo lo "erizable". Pero por alguna razón Law estaba más seguro de sí, con más confianza de que aquello que hacían estaba bien y que no debían reprimirse. Como el anfitrión se dio cuenta, a pesar de seguir con sus carantoñas, dejaba que poco a poco Trafalgar llevara la voz cantante, posicionándose centímetro a centímetro sobre su cuerpo excitado. Ace vio que ya no había vuelta atrás, pero todo aquello le gustaba, la sensación de encontrarse bajo Law le reconfortaba en más de un sentido. Por ello sacó su mano de las sábanas y la alargó hacia la lámpara roja de su mesita de noche, quería intimidad para lo que iba a ocurrir. Pero algo le paró, notó una palmada juguetona junto a su mano que le frenó y se quedó mirando sorprendido a su compañero.

-No apagues la luz, me gusta ver las cosas claras. –Recogió la mano de Ace con dulzura y se la colocó en el principio de su bóxer negro. Sus cuerpos ya apenas podían distarse, empezaban a fundirse entre frotes y caricias que les encendían más y más. Esos frotes condujeron a que ambos perdieran los bóxers y vieran lo excitados que estaban ambos, mirándose con asombro.

Ace no sabía si Law había visto a más chicos desnudos en esa situación, pero él desde luego lo había visto. Y es que no podía evitar pensar en Marco en un momento así. Con Marco todo eran caricias y cariños, todo delicado y meditado, era como había sido siempre. Pero reflexionando, Trafalgar no tenía pinta de ir a ser igual que su ex pareja. Trafalgar tenía aspecto de saber lo que quería e ir a conseguirlo por las buenas o... por las menos buenas.

-Ace, ¿Ace?

-¿Qué pasa?

-No pongas esa cara de pasmado que me asusto, tío. –Replicó.- Tienes la cabeza en otro sitio.

-No, no, perdona. –Le acaricio el borde de su rostro, rodeando sus patillas.- Te prometo que voy a tener la cabeza donde me corresponde. –Sonrió, esperando ver la reacción del otro, que soltó una fina carcajada, que relajó a ambos.

Los frotes sin un milímetro de tela eran mucho más intensos, convirtiéndose en un masaje cuerpo a cuerpo del que los gemidos y murmullos de placer escapaban por los labios sin el permiso del que los entonaba. Los gemidos más notorios eran claramente los de Ace, que aunque se contenía mordiéndose los labios, los soltaba con naturalidad, lo que provocaba que Law más pasión y empeño en todo lo que estaba ocurriendo bajo esas sábanas azul cielo que empezaban a teñirse de placer.

Ese placer empezaba a convertirse en insoportable sin ir más allá, era un sinsentido continuar así sin ir más adelante. Ambos se miraron y sonrieron, dándose pleno derecho para seguir con aquella aventura que había empezado ese día con un examen sorpresa de matemáticas. Notaban el ardor dentro, necesitaban liberarlo intercambiándolo con el del otro. Entre las sábanas, la postura de ambos cambió aunque Ace seguía estando en el lado inferior y Law en el superior, pero ese canje hizo más cómodo todo lo que vino después. Las respiraciones entrecortadas y los clamores de placer empezaron a empapar la habitación mientras los roces, los besos, las sacudidas y esas caricias tan frenéticas no cesaban. Ace cerraba los ojos del gozo que le producía todo aquello, pero Law había tenido razón, quería ver las cosas claras y debía permanecer con los ojos bien abiertos observando los vaivenes de su cama, cada vez más atropellados y enérgicos, que terminaron con un gran aullido y un golpe seco.

La ropa de cama revuelta había sido testigo de muchas cosas, pero sobre todo, de la aclaración de ideas de Ace, porque ya lo tenía claro. Aquello lo había gustado, como habían dejado ver sus gritos, pero lo que determinó su respuesta fue la actitud de Law, jamás se había sentido tan a gusto con alguien, con tanta facilidad para contarle lo que le ocurría por la cabeza. Pero lo único que le quedaba por resolver era si Law sentía lo mismo, sus sentimientos ya estaban claros.

Law sentía que había perdido el control sobre sus sentimientos desde que Ace se abría con él, pero tras lo ocurrido, ya no le importaba. No le importaba dar rienda suelta a sus emociones si eran bien recibidas por alguien sensible con quien siempre contar.

Ambos estaban rendidos, caídos por el cansancio y la pasión que no había desaparecido todavía de dentro. Ahora todo lo que les apetecía era descansar y pensar en esa nueva relación que ya comenzaba. Se acurrucaron bajo esas sábanas impregnadas por su sudor y descansaron, por fin tranquilos.


Law y Ace empezaron a salir juntos oficialmente, haciendo manitas en su mesa, haciendo cortas escapadas juntos a los baños y robándose besos entre clase y clase. Law y Luffy se alegraban de que Ace volviera a ser el de siempre y que no se saltara ninguna comida, ya que Luffy empezaba a estar sobrealimentado. A veces en los descansos, los grupos de las dos parte de la pareja se juntaban y podían apreciar lo felices que eran sus amigos con el otro. Ace no supo mucho más de Marco, tan solo que acabó la carrera y que terminó su relación con Thatch porque este le fue infiel con una camarera de la cafetería de la universidad. Pero a Ace eso ya no le importaba, Marco era el pasado y su presente y futuro era Law. Se sentía más cómodo al estar a alguien de su "nivel" que le comprendiera como él lo hacía.

~Y fueron felices y comieron perdices.

Y es que pensándolo bien... Law en la cama era mucho mejor que Marco.


FIN DEL FANFIC. Es la primera vez que acabo un ff! Voy a llorar de la emoción~. Espero que haya gustado y eso y que este último capítulo haya provocado fuegos internos como los de Ace. (Es gracioso por la mera mera no mi. (?) ) MUCHAS GRACIAS POR LEERME. 8DDD