A LI TTL E WI CK ED
"A little wicked," that's what he calls me
Cause that's what I am, that's what I am
El Claro estaba en silencio.
El fuego apagado, el sonido del viento y el sol apareciendo como un manto rosado acompañó a Juliet hasta la cabaña de los médicos.
La noche anterior se había dormido con un enorme hueco en el estómago después de su presentación estelar, sin decir respuestas o aclaraciones, solamente un perverso canto y la desolación del mismo. Afortunadamente, sus correctas predicciones le permitieron moverse hasta su lugar de trabajo con sigilo y tranquilidad, aunque algo le decía que les tendrían algo de temor después del espectáculo.
Al entrar, se encontró con Jeff durmiendo en una bolsa de dormir en el suelo bastante compuesto pero Clint no corrió con la misma suerte; Tenía una mano en el rostro, la ropa a medias y se encontraba sobre una de las camillas con una pierna de fuera. Negó con la cabeza, algunas de las chicas hacía lo mismo y con consecuencias muy parecidas, pero su equipo médico siempre estaba dispuesto a primera hora de la mañana para trabajar.
Miró a Jeff, tenía la apariencia de un chico de 14 años mientras dormía, demasiado joven para estar entre ellos. Sonrió con desgano, decidiendo ocupar su mente y tiempo en cosas que la necesitaban: Las cajas de medicamentos.
Sus manos estaban terminando de acomodar las últimas provisiones cuando alguien más entró a la tienda a tropezones. El chico Asiático que la había incitado a cantar se aferró con su vida a la tela que hacía de puerta en el lugar y la miró suplicantemente, tomando con su mano libre su cabeza y tratando de enfocarla.
—¿Está alguno de los Docs vivos?
Juliet lanzó una mirada inocente a los chicos durmientes.
—Probablemente. Pero no están conscientes ahora.
—Shuck… tengo que salir a correr y mi miertera cabeza me va a estallar—le dijo, revelando un hematoma sobre su costado izquierdo. Juliet se alertó y guiándolo con cuidado a una camilla vacía lo sentó para examinarlo.
—¿Te caíste? —preguntó, tocando levemente el moretón de su frente. El chico que quejó, apartando su mano— Parece que alguien te usó como saco para golpear.
—Ese miertero Gally, hizo trampa en el círculo. Estaba mucho más ahí que aquí, si me entiendes…—le dijo, su aliento también olía un poco a Alcohol— Estoy seguro que le di su merecido.
—Entonces también lo tendré por aquí en un rato—murmuró, concentrada. Tomó una linterna y la pasó sobre los ojos del corredor— no tiene ni un día de venir.
—Es casi su segundo hogar—Apartó la linterna, Juliet movió sus dedos frente a y sus ojos la siguieron— ¿me besarás también?
—No lo creo, parece que sólo fue el impacto—le dijo, sin inmutarse—¿Te lo contó?
—Lo escuché de Clint cuando ya estaba pasado, Gally jamás diría que una chica a la que le tenía miedo tuvo que besarlo como a un bebé para callarlo—soltó una risita, Juliet se movió a remojar un pañuelo en agua.
—¿Miedo? —murmuró, bajando la mirada. Apretó ligeramente el paño húmedo sobre la frente del chico.
—Si, muchos les tenían miedo. Yo nunca lo tuve, tu amiga era demasiado bonita para tenerle miedo—La miró, con una sonrisa— ¿Sabes si Sun hee…?
—Oh no, no vamos a meternos en ese territorio—le dijo, soltando pequeñas risas— te lo advierto desde ahora, no quieres llegar ahí.
Minho no dijo nada, cambiando su rostro a uno serio.
—Anoche pareció que trataban de maldecirnos, sin ofender—habló, haciendo que su piel se erizara— fue muy impresionante, a todos se les fue la Klonk por la borda, pero me dio la impresión de que no era una canción sobre ir un día al lago.
Juliet remojó el pañuelo en el agua otra vez.
—tal vez eso hacíamos.
Minho se quedó en silencio, mirando el suelo sucio y respirando.
Al siguiente segundo, ya estaba riendo a carcajadas.
Juliet también sonrió.
—Si que son divertidas, me gusta— Juliet colocó el pañuelo en su piel— Actitud antes de que te coman vivo, respeto eso.
—Eso cree Amelia, yo no quería cantar.
—Pero fue increíble, tétrico y tenebroso, pero increíble.
Las mejillas se le calentaron y Minho volvió a reír, aquello había despertado a Clint de su coma y a Jeff. Examinó de nuevo a su paciente y apartó algo de su cabello de la frente.
—Minho
—¿Qué?
—Hoy no vas a correr.
.-.-.-.-.-.
Amelia dejó la última porción de alimento de los animales a un lado, limpiando el sudor e su frente con el dorso de su muñeca lanzando un gran suspiro. Su trabajo estaba casi terminado, aunque el líder de su sección seguía dormido en algún lugar. Los pobres animales morirían de hambre si no hubiera nadie que los cuidara.
Suspiró de nuevo, se lo había ganado a pulso.
Sus manos eran buenas con la tierra, podía hacer crecer lo que quisiera, pero su trabajo soñado tardaría en llegar a ella después de haber intimidado a Nick con sus palabras. Había valido la pena, pero el costo era un poco incómodo.
—y pensar que ustedes son más productivas que 50 shanks en un año.
La voz de Alby le hizo saltar, empujando el balde de comida en el proceso. No estaba acostumbrada a las voces masculinas y el corazón se le había ido a la garganta. El chico la miró apenado para luego recoger el desastre.
—Disculpa, no quise…
—Está bien, yo lo hago—le respondió, seca en sus palabras. Alby se incorporó, y esperó pacientemente a que terminara.
—Creo que hemos entendido el punto que querían marcar anoche—le dijo, con una media sonrisa en su rostro. Amelia lo miró con una ceja alzada.
—Bien—le susurró, apartando un poco de su cabello que caía sobre su rostro— ustedes pidieron una canción, les dimos una.
El chico resopló.
—Mira, sólo vine a disculparme en nombre de Nick—se cruzó de brazos, respirando tranquilamente— sabía que no estaban cómodas, y ellos pueden ser algo intimidantes, pero no nos gusta que entre nosotros existan malentendidos. Ustedes tienen su lugar.
Amelia miró a las cabras acorraladas en la madera. Lucían tranquilas y lo bastante rellenas para ser sacrificadas.
—¿Pueden asegurarnos que ninguno intentará lastimarnos?
—Ellos no…-
—Si la respuesta no es un "Si" rotundo, Alby, entonces no puedes pedirnos bajar la guardia—Amelia suspiró, dejando de lado el alimento— lamento ofenderlos, pero entiendo su situación. Solamente estamos dejando en claro que no estamos aquí para que puedan hacer lo que quieran de nosotras.
Alby repasó el suelo, en silencio.
—No es algo personal, yo sé que nos comprendes—le dijo, sonriéndole— escogimos estar aquí por voluntad, pero eso no significa que no sintamos miedo a lo desconocido.
—Tener miedo nos hace humanos—le contestó, Amelia asintió complacida.
—Estamos marcando territorio, queremos que nos vean como iguales—comenzaron a caminar a fuera de la granja, con un paso lento— y si eso significa ahuyentarlos, entonces lo hacemos.
—Lo único que quiero evitar son peleas innecesarias—le dijo, negando con la cabeza— Podrían entender diferentes mensajes y las cosas se saldrían de control.
—nunca empezamos ninguna pelea, pero podemos terminarlas—le sonrió, Alby juntó sus cejas en una expresión confundida—hablando de peleas, realmente me gustaría trabajar en el los campos, ¡Puedo ser muy últil!
—¿Nick te colocó en la granja?
—…Si
—Entonces no puedo hacer nada—soltó una risa, Amelia resopló— pero fue un buen intento.
—desperdician mi conocimiento—dijo, en broma.
—Si no mal interpreté las palabras de Nick, el dijo que ustedes podían hacer de todo—Amelia se encogió de hombros— además, no quieren un trato especial. Te tocará cuando Nick lo diga.
—Touche…
Caminaron hasta lo que parecía ser un aglomeramiento de chicos en la cabaña de los Docs. Alby lanzó una mirada interrogante a Amelia, quien sólo se limitó a levantar las manos defensivamente y apresuraron el paso hasta el lugar. Ahí, Juliet los recibió con las manos ocupadas en un chico que tenía un hombro dislocado mientras Jeff y Clint atendían a otros más por golpes en el cuerpo. El resto de los chicos parecía solamente observar como trabajaban.
Alby lanzó una mirada amenazante que provocó que los chicos sobrantes se dispersaran farfullando. Minho estaba en una de las camillas con un pañuelo en la cara, pero lucía lo bastante sonriente como para saludarlos. Juliet le dijo al chico en una voz tranquila que respirara profundamente.
—No me digas—le dijo Alby al chico encamillado— ¿Son los de ayer?
—Cuando recuperaron la conciencia se dieron cuenta que estaban hechos klonk—apuntó al pobre chico en las manos de Juliet— éste llegó llorando.
—¡Minho! —se quejó la chica.
—Debemos decirle a Gally que deje de traer a los demás por su título—le dijo Clint, quien vendaba la mano de otro habitante.
—Esto va a doler—Susurró Juliet. El chico que estaba en sus manos no traía la camisa y su hombro izquierdo resaltaba. No dudó en posar sus manos sobre su brazo y preparar la posición en la que debía realizar el movimiento. Minho contrajo el rostro en una expresión e dolor.
En una cuenta silenciosa, la chica colocó el hombro en su lugar.
—¡Julie! No los hagas trizas tan rápido—dijo Amelia, cubriendo sus ojos. Juliet la ignoró y le indicó a Jeff que le pasara un trapo húmedo.
—vas a tener que descansar por lo menos una semana—le dijo al chico, éste asintió frenéticamente mientras unas gotas de sudor le caían por el rostro. Clint lo ayudó a incorporarse y a vendarle de manera adecuada.
—Me alegra ver que alguien si está conforme con su trabajo—dijo Alby, Amelia rodó la mirada.
—No tanto, ellos pudieron evitarlo—la atención de Juliet se dirigió a Minho— ¿Verdad?
—Oye, yo luché por tu honor.
Juliet sonrió
—Parece que ustedes dos ya se entienden—les dijo el segundo al mando. Minho alzó el pañuelo húmedo de su rostro y dejó mostrar su lesión.
—Ella me salvó, casi me mata en el proceso, pero esos son daños menores— Juliet bufó, cruzándose de brazos. Amelia soltó una carcajada.
—¿Es normal ese juego de lastimarse entre ustedes cuando celebran? ¿O sólo fue una ocasión especial?—dijo Juliet. Alby alzó una ceja y miró a Minho.
—¿Qué le hiciste a la chica?
—¿Yo? Ella vino así, Shank. Las mas calladas…
La cortina de la cabaña se levantó.
De ella, Newt se acercó cojeando sobre sus muletas, para encontrar a todas las caras observándolo. Repasó su mirada en todos, nervioso.
El aire se volvió pesado.
—uh…¿Es un mal momento?
Juliet se dio cuenta que tanto Alby como Minho dejaron de sonreír; Era como si la presencia de Newt los hiciese sombríos, y que en un segundo, trataban de volver a su estado normal como si aquel fragmento de tristeza en su rostro no hubiese sucedido.
Amelia tomó del hombro a Alby y le pidió que la acompañara afuera.
—¿Lo usual? —le preguntó Clint, Newt asintió batiendo su cabello rubio y saludando tímidamente a Juliet, quien le correspondió de la misma manera. Minho apretó la boca, tratando de evitar prestarle atención al chico recién llegado.
Lo colocó en una camilla y con mucho cuidado le ayudó a subirse.
Juliet limpió sus manos sobre su overol.
—Todo parece ir…bien—murmuró Clint. Minho se levantó abruptamente de su lugar y tambaleó cuando sus pies tocaron el suelo.
—hey, Minho—le dijo Juliet, sujetándolo del hombro. El corredor la empujó y salió del lugar caminando a rápidamente. La chica lo observó en silencio, consternada. ¿Qué demonios le pasaba? Apenas unos segundos estaba riendo con ella y de momento la hacía a un lado.
Jeff se colocó a su lado y con gestos le dijo que no era nada.
—Juliet
La voz de Clint la sacó de sus pensamientos y Minho. Le indicó con su mano que se acercara, aunque la cara de New estaba partida entre el dolor y la advertencia de que no lo hiciera.
—No sé si estas de acuerdo, pero ella podría examinarla—le dijo al chico, el cual estaba encogido en su lugar—Una segunda vista por alguien que no sea Jeff o yo.
Juliet se acercó como se lo habían pedido.
—Ya has dicho que no podré correr, estoy bien con eso—le siseó Newt, claramente enojado. A Juliet se le hizo un hueco en el estómago, ¿No poder correr? ¿A caso Newt era un corredor?
El chico no la miraba a los ojos.
—Pero necesitas terapia para volver a caminar, Juliet tal vez sabría algo…
—¡Estoy bien! Tú lo has dicho—alzó la voz, la chica retrocedió con miedo. Newt intentó levantarse de nuevo, pero su pierna no estaba vendada. Juliet frunció el ceño, ese chico no se pararía por nada del mundo.
—Sé algunos ejercicios de rehabilitación—les dijo, colocándose seriamente en la conversación— he tratado con fracturas antes.
—¿Crees poder reparar esto? —le dijo Newt con un tono doloroso. Señaló su pierna, claramente dañada por la lesión— sólo vine para que me dieras lo de siempre Clint, no ha que la chica me viera como si fuera un animal lastimado…
—Newt…
—Esa es tu decisión—le dijo Juliet, con el corazón golpeándole el pecho. Newt la miró detrás de su cabello rubio— La respeto. Nadie te obligará a recibir atención que no quieras.
—Julie…—dijo Jeff.
—Cuando quieras tener esa rehabilitación, espero poder estar aquí para ayudarte—le dijo, con el nudo en la garganta— esperaré a que estés preparado.
Se dio la media vuelta; Supuso que el chico quería que los ignorara todo el tiempo que estuvo sentado en esa camilla durante la tarde y eso hizo.
Eso quiso hacer.
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