Capítulo 7: IV: Se avecina la batalla

No lo demostraba, pero su mente ya se hallaba buscando las armas necesarias para llevar a la misión. Misión que no dejaba de parecerle surrealista, ¿En qué momento pudo entrar Orochimaru a la aldea sin violar la barrera protectora de Konoha? ¡Era imposible! Ridiculo incluso, pensarlo. Nadie podía hacerlo sin ser descubierto. Todavía no lograba divisar la dimensión e importancia de la misión que le fue encargada, cuando el nombre de su sensei la sacó de eje. La pelirosa volvió sus jades hacia su maestra con expectación y un deje de preocupación cubriendo su mirada. –Kakashi-sensei… ¿Qué sucedió con él? – soltó con un hilo de voz.

La rubia intuyó lo que su alumna debía estar sintiendo. Su mirada no era más que una confirmación, de algo que ya se esperaba. Sabía cuan importante era el ninja copia para esos tres chicos.

Sakura era inteligente, no tenía dudas de ello, seguramente había llegado a la conclusión de que algo malo estaba ocurriendo y en su cabeza debían estar barajándose varias posibilidades, por eso su primera mirada fue una variante entre sorpresa y expectación, que a los pocos segundos mutó a preocupación.

–Tsunade-sama, ¿Es algo grave? – preguntó Sakura, con un poco mas de fuerza en la voz.

La rubia, le asintió en confirmacion. –Si, lo es. –

–Tsunade-sama, Nenma y Sasuke, me acompañaron a venir hasta acá y están esperando fuera a que salga para hacer lo mismo, pero esta vez, con rumbo a mi domicilio.

Me preguntaba, ¿Si podrían pasar?

Creo que ellos tienen el mismo derecho que yo, a saber que sucedió con Kakashi-sensei. – le dijo Sakura, practicamente suplicando.

Tsunade la observó con cierto asombro. No sabía que ella había venido con sus compañeros de equipo. –Vamos por ellos. –

Ambas caminaron por el pasillo, hasta llegar a las puertas de entrada, donde efectivamente, esperaban ambos chicos.

Tsunade caminó hacia los guardias, para que les permitan el paso al Uchiha y allí Uzumaki. Ambos hombres asintieron a la orden de la rubia; ella observó a su alumna llegar junto a sus compañeros y decirles algo, tras esas palabras, los ojos de ambos se apartaron de la kunoichi y recayeron sobre la quinta.

Los tres fueron hacia ella. Una vez llegaron frente suyo, se inclinaron y saludaron a su Hokage con el debido respeto que se merecía.

–Siganme. – les pidió Tusnade. Caminaron de regreso al pasillo donde antes había estado hablando con Nara y compañia. Al llegar, la rubia no disminuyó el paso y continuó hasta la sección no restringida, una vez dentro, la mujer se detuvo y encaró a los jovenes ninjas que la siguian.

Este era el momento en que debía decirles lo ocurrido con su maestro, pero por mucho que lo pensó en el camino, no lograba encontrar la manera de suavizar el golpe tras sus palabras. Los observaba y no sabía por donde comenzar. Tomó aire y decidió soltarlo sin darle mas vueltas.

Debía ser consciente en primera instancia, que sin importar las palabras que ella use, no iba a conseguir que ellos no se preocupen por él.

Soltó el aire que había estado conteniendo.

–Como saben, hace unos días, su maestro partió a realizar una misión de alto grado en Kirigakure.

Al arribar al país del fuego, fueron atacados por un enemigo, él y su compañero de equipo, Maito Gai. Lograron escapar, pero muy heridos.

En este momento, se encuentra siendo intervenido dentro del quirófano por Shizune. Aproximadamente, tres horas pasaron desde que ingresó, no debe faltar mucho para que la cirugía termine. Sin embargo, debido al delicado estado Hatake-san, no creo que se les permita acercarse. Por esa razón, los conduje hasta aquí.

Si así lo desean, podrán esperar en esta sección, a que mi asistente acabe con sus obligaciones. Una vez libre, podrán hablar con ella, del estado de su maestro o de cualquier otra cosa que quieran saber en torno a él.

Solo les pido que confíen en la fortaleza de su mestro, él no es de los que se rinde fácilmente y además de ello, está en las mejores manos en este momento. – finalizó Tusnade. No sabía si sus palabras fueron o no, las correctas. Pero en su discuso, había una gran verdad, Kakashi no se iba a dejar ganar la batalla asi como así y esperaba que ellos entendieran eso, para alivianar aunque sea un poco sus preocupaciones.

Observó a su alumna.

Ella tenía la vista fija en sus dos compañeros, fijandose en cualquier mínimo cambio que el rostro de ellos presentara. Los años pasaban y algunas cosas parecían no cambiar más, su aprendiz siempre se preocupaba por todos y último por ella misma.

A la rubia le daba mucha pena, tener que encargarle esa misión justo ahora, con lo delicado que se encontraba su sensei, pero tenía que hacerlo. Ella se encargó de enseñarle y transmitirle todo su conocimiento a Sakura desde niña, tenía la capacidad para hacerse cargo de esto; pero más importante aún, sabía que podía confiar en ella. En estos tiempos, eso era lo que más valía y escaseaba a la vez. Por alguna razón, sentía que anbu no era el indicado para estar allá. Para asegurarse, decidió a enviarla.

–Gracias por permitornos quedar, Tsunade-sama. – dijo sasuke, con su habitual seriedad.

–Sientanse libres de quedarse, cuánto quieran. –

Sasuke y Nenma, asintieron y caminaron hacia los bancos de espera para tomar asiento y aguardar por Shizune, Sakura los imitó segundo después. La rubia mientras los observaba, tomó nota metal. Al terminar con sus propios asuntos, daría aviso a su asistente de acercarse a los ex alumnos de Kakashi, para contarles sobre su estado actual. Se giró y caminó hacia la salida lista para continuar con lo siguiente que requería su atención. No hizo muchos pasos, cuando la voz de Sakura, junto con el sonido de su pequeña carrera hacia ella, la detuvo. Se giró para saber que necesitaba la kunoichi.

–Tsunade-sama, no me ha dicho aún, cuando tengo que partir hacia la aldea del sonido. – le recordó la pelirosa, usando un tono de voz acorde al lugar en el que se encontraban.

Tsunade se sorprendió, creyó habérselo dicho. Últimamente tenía tantas cosas en la cabeza y de las que hacerse cargo, que olvidó por completo decirle lo más importante.

–Cierto. A mas tardar al amanecer. – la rubia esperó, por su reacción. Esta no tardó en aparecer. Lo primero que cayó fue su mirada y se mantuvo unos segundos sobre el suelo, seguramente sopesando la información recibida. Sin duda, debía ser una orden difícil de acatar, teniendo a su maestro en tal estado.

La Hokage volvió a sentir esa punzada de culpa en el pecho, pero esperaba que la pelirosa entienda que algún motivo debía tener para hacerlo.

Y así fue, Sakura lo entendió.

La misión a la que estaba yendo, era de alto rango y aunque no tuviese idea lo que era un Edo Tensei sabía que debía ser muy malo y peligroso, si se encontraba dentro del grupo de los jutsus prohibidos.

Aún más peligroso todavía, si este caía en poder del sannin de las serpientes. Sakura no podía simplemente desviar la mirada. No sabía cual podía ser el plan del antiguo compañero de su maestra. Sin embargo, era un hecho, que con fines pacifistas no fue. Era fiable pensar, que cualquier aldea podía estar en su mira, no solo la suya.

Sin dudas, quería quedarse y acompañar a sus compañeros en lo que demorara en despertar Kakashi-sensei, sin embargo, priorizaría la misión. Desconocía cuantos días estaría fuera de la aldea, pero de todos modo iría. No quería pensar que por quedarse algo malo pudiese ocurrir, y no es que ella fuese un elemento sumamente indispensable o algo parecido, no, pero si pedían su ayuda, quería estar ahí para brindarla. En este caso, quitarle de las manos el pergamino a ese lunático, resultaba ser algo dificil de ignorar.

La cabeza de Sakura se levantó nuevamente y sus jades se fijaron en su maestra. – A la orden, Tsunade-sama. Iré a despedirme de mis compañeros para marcharme a alistar mis cosas. –

Sakura giró para buscar a sus compañeros, pero la mano de su maestra la detuvo. La pelirosa se fijó en la mano blanca que le detenía el brazo, luego encaró a su maestra con sorpresa.

–Se que anbu, es capaz de llevar a cabo con éxito esta misión de encontrar la guarida y dar con el pergamino. Lo que no creo posible es que logren quitarselo sin bajas, a fin de cuentas, estamos hablando de un genio y un sannin.

Lo que quiero decirte, es que una vez que llegues tengas mucho cuidado. No lo subestimes ni bajes la guardia. – Tsunade quería a decir algo más, sin embargo, calló y sus labios se sellaron tras pensarlo un poco mejor. Sakura era su preciada alumna y no quería que nada malo le suceda. Sin embargo, no creía prudente infundirle miendo o sus preocupaciones.

Sakura la observó un breve momento y luego, sonrió. Conocía a esa mujer hace años, no necesitaba que ponga en palabras lo que sea estuvo a punto de decirle, en sus ojos miel vio claramente, la preocupación que sentía por ella y eso fue más que suficiente para la kunoichi. –Lo entiendo. Le prometo que me mantendré alerta. –

oo

Tsunade tras disculparse por la demora, ingresó al consultorio cerrando la puerta tras de sí y ocupó un lugar cerca del quicio de la ventana, donde se apoyó un poco.

–Las sospechas de Inoichi, eran ciertas. Tras revisar cada pergamino en detalle, nos encontramos con que uno faltaba. – comenzó, tomando la palabra Morino Ibiki

–¿Cuál? – preguntó Tsunade, directamente.

–El que fue replicado a la perfección por Nenma Uzumaki: Kyūmenjū, las nueve bestias enmascaradas. – respondió, Morino.

–Ese jutsu puede traer a la vida a nueve entidades diferentes compuestas delchakra deKurama. Nenma se refiere a los animales, como las nueve bestias enmascaradas (Kyūmenjū). Cinco de las criaturas se describen como bestias divinas (Shinjū), mientras que las otras cuatro se les conoce como sacerdotes divinos (Shinkan).

Cuando son derrotadas,sus verdaderas formas se revelan a simplemente ser zorros pequeños enmascarados (kogitsune), cada una posee una sola cola, a consecuencia del chakra del Nueve Colas que se divide en nueve seres. – explicó Shikaku Nara, en detalle, cual era el jutsu del que hablaban.

–Es increible que alguien tan joven como él, pudiese replicar una técnica de esas dimenciones. – comentó Inoichi, recordando su asombro de aquella vez, tras enterarse que Nenma logró crear o manipular jutsus tan debastadores.

–¿Como pudo hacerlo? Konoha eliminó todo rastro de ese jutsu, cuando Namikaze Ken, murió. – soltó Tusnade en voz alta, sin embargo, la interrogante no fue dirigida a nadie en particilar. Solo pensó em voz alta.

–En el interrogatorio al que fue expuesto, dijo que no recordaba nada de lo sucedido, cuando Yamanaka Inoichi le hecho un vistazo, descubrió que no mentía. Sus recuerdos de ese hecho habían sido suprimidos en su totalidad. – comentó Morino. Lo más seguro, es que nunca sabrían que sucedió con Nenma, el tiempo que fue controlado.

"Igual que Sakura" pensó la Hokage.

–Eso abre la posibilidad de pensar, que Orochimaru está detrás del kyubi de Nenma. – interrumpió Nara, devolviendo la conversación a su curso normal.

–Muy posiblemente. – respondió Morino.

Tsunade se giró y observó el vidrio de la ventana. No quería que sus camaradas vean la molestia y frustración en su rostro.

Cerró los ojos y se quitó las gafas.

Había mucha oscuridad dentro de la villa. Hombres ambiciosos, sedientos de control y poder.

Cada día, a cada hora, se encontraba revanandose los cesos, para llegar a una pista, solo una, que le revele cual fue el motivo por el que Hiruzen, Danzo y los ancianos del consejo, permitieron y encubrieron el robo de ese pergamino. De ahí en más, todo parecía estar conectado, sin embargo, en ningún panorama lograba ver a Konoha salvarse del desastre. Intuía dentro suyo, que jugaba una carrera contra reloj.

No tenía dudas, de que había un muy estudiado plan, gestándose en las sombras y que incluía, como mínimo a dos sospechosos (Orochimaru y Danzo).

Si recuperaban el pergamino en esta misión, ya sería una pequeña victoria para la aldea, porque detendrían a la serpiente de revivir a uno o dos ninjas más con ese jutsu. Sin embargo, esto era una guerra y para ganar, tenía que dar con el problema mayor y destuirlo.

Lo siguiente era Danzo, lo había estado meditando mucho y finalmente había tomado una decisión.

–Tsunade-sama, ¿Se encuentra bien? – preguntó Inoichi, dando voz a lo que se preguntaban los otros dos hombres también.

–Si, lo estoy. – respondió la rubia con voz fuerte, poco común en ella. Abriendo los ojos, se giró y encaró al grupo de hombres.

Había decidido ser franca y contarles que su informante era un criminal. No tenía sentido mantenerlo secreto, cuando lo que buscaban los cuatro era justamente sacar a la luz las mentiras. Tomó sus descartadas gafas y se las puso nuevamente.

– Quiero confesarles que la persona que me proveyó de información este último tiempo, es un miembro de Akatsuki. –

Los presentes la observaron con el entrecejo arrugado y sumamente serios. Sus palabras no fueron del todo bien recibidas. No obstante, los hombres escucharon en silencio lo que la quinta les quería comunicar.

–Él me suple de informacion y recibe misiones directamente de mí, cuando la situación se torna sumamente arriezgada y peligrosa, como fue lo de Nenma en aquella ocasión.

No quise arriesgar la vida de los ninjas de la aldea, por lo que contrate a estos hombres para que hagan el trabajo.

En ésta ocasión, me reveló algo... –

–Disculpe Tsunade-sama, pero, ¿Escucha sus palabras? ¿Se puede confiar en lo que dice un Akatsuki? – Interrumpió Morino, y rebatió. –Son criminales sin moral, su palabra no vale nada. –

Tsunade no discutió ni sintió el deseo de refutar con fevor lo dicho, a fin de cuentas, no eran palabras sin fundamentos. ¿Cuántas veces ella, se había planteado lo misma cuestión? Sin embargo, no se encontraban reunidos para litigar por algún desacuerdo. Tenían que concentrarse.

Sin importar, que ella no se fiara del Uchiha, era un hecho que la información que él, le traía era legítima.

–En efecto, no se puede confiar en ninguno, sin embargo, la información que me dio merece ser escuchada y tenida en cuenta. –

–Hokage-sama, permitame decirle que si su informante es el ninja desertor, Uchiha Itachi, debe tener en cuenta que sus palabras pueden ser parte de un plan, en caso de que sea él nuestro enemigo. – le aconsejó Shikaku, tras haber analizado la situación.

–Lo sé. – respondió Tsunade, en acuerdo. – Y por eso envié tras él, unos ninjas para que lo capturen. – la mujer caminó hacia el escritorio, donde descansaba un lapiz y lo tomó, mientras se ataba su largo cabello en un rodete. No quería tener que llegar a esos extremos, pero tenía que ser precabida. No tenían nada del enemigo, salvo que era un Edo Tensei y de palabras del sospechoso. Sin un rostro que ponerle al enemigo, cualquier Uchiha se convertía en potenciales idóneos, casualmente solo quedaban dos con vida. – Lo que me dijo Uchiha Itachi fue, que el enmascarado le quitó la vida y el ojo derecho, a un miembro de su organización, Uchiha Obito. Él fue quién le obsequió su sharingan izquierdo a Hatake Kakashi. Poco después, siguió Pain, pero éste destruyó sus rinnegan y agonizando, les confesó que se trataba de una resurrección impura. –

–Quería el Rinnegan y no lo obtuvo. Luego fue tras el sharingan de Kakashi. – ponderó, Inoichi, mientras usaba sus manos como balanzas imaginarias.

–Bien, permitámonos suponer que esto es cierto, ¿Porque un Edo tensei está detrás de ojos verdaderos, cuando tiene los suyos? – soltó Morino, tras dejar de ver al Yamanaka.

–Quizas porque no son para él, puede que Orochimaru los quiera. Hay muchas perguntas y pocas respuestas, lo sé, pero debemos tomar toda la información que tengamos y comenzar a conectarlas para hallar respuestas. – dijo Tsunade y añadió. – Concentrémosnos en lo que tenemos:

•Orochimaru tiene el pergamino. Enviamos a un equipo a recuperarlo. Ellos encontraron su guarida y están en eso.

•Nuestro enemigo enmascarado, Edo tensei o no, tiene un par nuevo de ojos pertenecientes a Obito Uchiha, tambien tiene en su poder el pergamino que replicó Nenma.

• Kakashi y Gai, fueron atacados. El ojo izquierdo del ninja copia, curiosamente fue extirpado. Lo que me dice, que nuestro enemigo está dentro del país del fuego en este momento.

•Coincidentemente Uchiha Itachi, también esta en el país del fuego. Está siendo perseguido en este momento por nuestros agentes.

• Hay que poner en custodia a Nenma, si están detrás del kyuubi, no tardaran en venir a la aldea por él. También a Sasuke, ya que al parecer están detrás del dōjutsu Uchiha. De momento, los mantendré aquí dentro para que vean a su maestro, luego encarguese de ellos.

•Y por último, Danzō y el consejo; vengo meditando que hacer con ellos y creo que lo mejor será reunir pruebas contundentes en su contra para poder encarcelarlos. No me fio de ellos, sobre de Hiruzen, es astuto y puede que esté al tanto de que algo está sucediendo en la aldea.

•Gai es el único de los dos, que está conciente y tiene información que darnos. Es quien puede darnos mejor información de este sujeto.

Hay que darnos prisa y comenzar a movernos. –

oo

Las palmas de las manos de Gai, acariciaban lentamente las sabanas de la cama de hospital en la que se hallaba acostado. No recordaba en que momento lo habían traladado, no recordaba casi nada en realidad. Solo sabía que sintió el dolor de sus ropas ser retiradas, luego que ya estaba sin ella, pero que el dolor persistía y que tras recordar brevemente el encuentro contra el maldito que atacó a Kakashi, pidió por tsunade.

Ahora que se encontraba lucido y recordaba en su totalidad el enfrentamiento, y no todo fragmentado como hace unas horas.

Soltó aire desinflándose como un globo, mientras levantaba la palma de su mano y la ponía frente a sus ojos para observarla. Habían quedado rastros de astillas y cortes menores que se irían con los días. De los mas graves, ya no quedaban rastros y ya no dolía cuando respiraba.

Seguramente lo manndrían en cama para hacerle unas observaciones y estaría listo para el alta.

Era cierto que llegó magullado y a punto de devanecer, pero fue por la lucha, liberar las puertas internas y huir con su amigo cargado a la espalda por varios kilometros sin parar, (ya que de hacerlo le estaría restando valioso tiempo a su amigo); todo en un breve lapso de tiempo. Sin embargo, sin las curaciones e intervención médica, su estado ya era infinitamente mejor que el de Kakashi. Unas costillas rotas y un par de hematomas a causa del Taijutsu, no eran nada.

Suspirando, se preguntó, como estaría el jōnin de pelo blanco.

Sus pensamiento fueron interrumpidos, cuando la puerta se abrió y poco despues, vio a Shikaku Nara entrar, seguido de Yamanaka inoichi, Morino Ibiki y finalmente, la Hokage Tsunade.

Al verla, bajó su mano y quiso enderezar su postura para saludarla, pero al hacerlo se dio cuenta, que estaba mucho mejor que al llegar, pero que sus costillas si estaban un poquito sentidas todavía. Contuvo el quijido que quiso salir, dentro suyo. Fue inútil, pues todos lo notaron y le pidieron que se recueste de nuevo.

–Descuide Maito-san, no hace falta. –le dijo la rubia, mostrándole las palmas y moviendolas un poco.

–Tsunade-sama, lo ví. – dijo Gai, yendo directo al grano y con voz seria.

–¿Al enemigo que fueron a buscar en kirigakure? – Intervino Nara, queriendo que especifique.

–Si. – respondió, ahora observándolo a él. – Pero no lo encontramos ahí. Tampoco hay rastro o información de él allá. Es como un fastasma. –

–¿Cómo es él? – Volvió a puntualizar Nara, llevando al jōunin hacia los puntos importantes.

– En ningún momento se quitó la máscara, ni me permitió arrebatarsela. Como se sabe por el dibujo, en efecto, tiene el cabello corto, negro y en picos. Su ropa es bicolor (mitad negro, mitad azul) con el típico cuello alto que usaban los Uchiha.

Su altura es considerable y tiene una buena complexión, sin embargo, me pareció la de un muchacho. Finalmente, su voz me lo confirmó. Prácticamente no habla, ocasionalmente soltó dos palabras en el combate, pero fueron suficientes para mí. –

–Su ojos, ¿Como eran? –

Gai cayó un momento. Ese chico era em extremo, excéntrico; del tipo de ninjas que tienen características físicas poco usuales.

–Tiene un par de Sharingan de tres matagamas y un singular color negro donde debería estar lo blanco de la esclerótica. –

Tras esa descripción, Nara e Inoichi, se observaron, mientras que Morino cruzado de brazos y con expresión más seria de la normal, movió la cabeza un poco en entedimiento. Tsunade en cambio, siguió con la vista sobre Gai, pero sus pensamientos la llevaron hasta lo dicho por el Uchiha. No le había mentido cuando le dijo que se trataba de un revivido.

–Tsunade-sama... – la llamó Gai, queriendo saber, si debería continuar con su relato, o si había brindado la información que necesitaban y el resto simplemente lo tendría que pasar por escrito.

El rostro de todos, era igual de serio que siempre. No se veía nada fuera de lo común en ninguno, sin embargo, el ambiente tenso se cortaba con un cuchillo.

–Continúa. – pidió la rubia, justo después del llamado del jōunin en la camilla. Su mente trabaja en relación a lo qie tenía, pero no bajaba la guardia de su alrededor y se mantenía alerta. –Cuentame que sucedió exactamente. –

Es sumamente sigiloso y veloz.

–A la orden, Tsunade-sama.

Al bajar del barco, que nos trajo de Kirigakure con las manos vacias, nos abordó sin que lo hubiesemos oído llegar. Lanzandonos lo que más tarde Kakashi, me dijo, fue un gōkakyu no jutsu, técnica especial del clan Uchiha.

Nos atrapó con la guardia baja, sin embargo, en el combate no tuvimos oportunidad. Además de ser sumamente sigiloso y veloz, nosotros ibamos con la desventaja de luchar evitando ver su Sharingan.

Sus técnicas de estilo fuego, no disminuyeron en ningún momento, obligando a Kakashi a usar contínuamente, muros de piedra o responder con su propia bola de fuego para repeler.

Su objetivo desde un principio fue el ojo de Kakashi, a tal punto que se dejó atravezar por su chidori, para tenerlo donde quería y quitárselo. Todo ese despliegue de jutsus con fuego, no tuvieron otro fin que cansarnos, pues heridos ya estabamos.

Una vez que lo obtuvo, quiso desacerse de él (asesinarlo), pero intervine abriendo las ocho puertas internas. Los separé y comencé a llenar su cuerpo de golpes para que muera de una vez.

Mi asombro fue mayúsculo, cuando presencié algo sumamente sorprenderte. El enemigo simplemente se levantó del suelo y comenzó como a... regenerarse. Puede sonar descabellado, ¡Pero lo vi ponerse de pie como si nada! – Gai los observó con cierta confusión en sus facciones. – Nunca hubo sangre en sus heridas y la manera en ésta empezó cerrar, era por decir lo menos, irreal. Parecía como si diminutos papelitos se superpusieran unos sobre otros.

Ambos comenzamos a luchar nuevamente, recibí golpes y él los sullos, sin embargo, usar ésta técnica, por tiempo prologando comenzaba jugandome en contra.

Oí su risa divertida trás las máscara.

Supe que era el momento de tomar a kakashi y alejarnos lo más que pudiésemos de ese maldito.

Mi amigo estaba herido de gravedad, así que no me detuve en ningún momento. Solo me giré brevemente, para comprobar, si el bastardo nos seguía, pero no fue así. –

–Esto es malo... – murmuró Morino.

–Maito Gai, gracias por la información. Descanse, por favor y recuperece bien. – le dijo Shikaku Nara, y luego, se dirigió a la Hokage. – Hay algunos asuntos que tratar todavía, Hokage-sama. –

La rubia asintió y salió de la habitación, trás ella, los tres hombres la siguieron.

Cuando el sonido de la puerta, le indicó que las importantes personas lo habían dejado solo, Maito Gai, soltó aire y miró al techo. Tenía dudaa de lo que había visto y se preguntaba quien era ese sujeto. Esperaba que la información dada, fuese de ayuda, pues le costó un ojo a su amigo y su vida pendia de un hilo.

Por su parte, Tsunade caminaba con prisa para llegar a la oficina de Shizune y dejarle la nota en la que le pedía que pase a hablar con Nenma y Sasuke, así tendría una cosa menos de la que ocuparse.

–Era un Edo Tensei despues de todo. – comentó Inoichi.

–Y esta en la nación del fuego, no le tomará mucho en llegar hasta acá. Habrá que reforzar la seguridad y aumentar la guardia en las murallas. – dijo Morino.

–Me encargaré de eso. – respondió Shikaku.

Tsunade se unió, tomando la palabra. – Preparen de inmediato, los refugios subterráneos para proteger a los civiles y sellos que nos puedan ayudar a detener al maldito.

Si piensa atacar nuestra aldea, nos encontrará preparados para patearle el trasero. –

oo

Sakura abrió la puerta de su casa y se quedó en el quisio, observando el largo y oscuro pasillo que la esperaba dentro. Tomó aire y se adentró al soltalo. Sin embargo, al cerrarla, supo que no estaba sola.

Con celeridad extrajo unas cuchillas de su bolsa de armas y se giró para cortar al enemigo con ellas. Él solo se movió un poco hacia el costado, esquivando el ataque y a su vez, tomó de su muñeca para hacerla girar chocando contra su espalda. Apretó con fuerza su mano sobre el de la kunoichi y lo dirigió hacia su cuello, logrando que ella se apunte con su propia cuchilla.

Sakura quizo comenzar a cargar chakra con su otra mano, pero éste con velocidad la sostuvo con fuerza y la dirigió hacia su espalda. Inmovilizada, pero sin ánimos de rendirse comenzó a removerse, mientras su cabeza pensaba en algun movimiento para escapar.

Sin embargo, el kunai haciendo un poco de presión sobre la carne de su cuello, logró desvanecer todo intento.

Su corazón que latía desvocado por la adrenalina, se detuvo por unos segundos tras oirlo.

–Detente, Sakura. – su voz impávida, llegó a los oídos de la kunoichi como un susurro del viento.

Sus ojos se abrieron al reconocerlo. Desbordado, su corazón volvió a latir con violencia.

–Itachi... – soltó con un hilo de voz.

Nota:

La técnica, Kyūmenjū (Las nueve bestias enmascaradas), le pertenece a Ken Namikaze.