Hisagi dejó caer a la chica, pero ella fue atrapada rápidamente por Toshiro.
-¿Aún tienes el perfume?
-No.
-Te cuidaré hasta que pase el efecto.
En eso apareció frente a ellos Yumichika, Toshiro no podía creerlo, esa situación se estaba tornando ridícula, pero igual tenía que proteger a Ameko de todos esos acosadores, ¿qué tipo de perfume era aquel que se había echado?. Yumichika tiró a Ameko de la muñeca y la colocó frente a él, sonrojándola un poco.
-Hola cariño, ¿cómo te llamas?
-¡Piérdete!
-Mmm…ese nombre nunca lo había oído antes.
Hitsugaya la jaló hacia él, lo que molestó a su rival.
-¿Quieres pelear por ella?
-Por favor-dijo el capitán sacando su Zampakutoh y de un golpe arrojó a Yumichika lejos, aprovechando para llevarse a Ameko.
Habían pasado ya unas horas desde que medio Seireitei empezó a acosar a la joven oficial, sus amigas le buscaban como desesperadas, temían que algo hubiera pasado, ¿y Toshiro?, ¿el perfume maldito al menos cumplió su efecto?.
Mientras tanto, los susodichos estaban algo incómodos pero seguros, gracias a cierto capitán, los dos estaban encerrados en un armario, tan incómodamente sentados que Ameko estaba enojada a esas alturas. Estaban de espalda los dos, uno apoyado en el otro y sentados en una tabla de madera arriba de donde se ponían los zapatos.
-Se acaba el aire-dijo Ameko.
-Oh cállate.
-Hemos pasado horas aquí.
-Podemos ir a ver a tus admiradores-dijo Toshiro ya muy molesto y movió un hombro golpeando a Ameko.
-Ay-ella le regresó el golpe.
-¡No te muevas que me golpeas!
Y así comenzó una mini batalla, en donde ambos no dejaban de moverse golpeando al otro, hasta que se cansaron y gritaron:
-¡Basta!
Los dos suspiraron y se quedaron dos minutos más en silencio, hasta que Ameko decidió calmarse y le dijo a su amigo:
-Perdona…es solo que me desesperé, pero aún no te agradezco por salvarme, no tenías porque hacerlo y…bueno, gracias Toshiro.
Al capitán Hitsugaya le gustó escuchar esa noticia, a pesar de que a veces la vida con Ameko era insoportable, él la quería mucho, no le desesperaba tanto como su teniente, el de ella era más un nivel soportable, y además le gustaba mucho, ella tenía sorpresas escondidas, como esa, él no la había salvado esperando que se lo agradeciera sino porque era ella. Ameko se movió un poco con sumo cuidado y apoyó su cabeza en el hombro de Toshiro, eso lo sonrojó un poco pero no se quejó, al contrario, se mantuvo lo más quieto posible para no molestarla.
-Perdona, es solo que estoy algo cansada, si te molesta puedo quitarme-dijo Ameko cerrando los ojos.
-No…no me molestas…quédate así el tiempo que quieras-le dijo él haciéndola sentir segura.
La oficial sonrió y de esa manera se quedó dormida sobre el hombro de él. Toshiro estaba nervioso, feliz, temeroso de que ella fuera a caerse, y aún así, apoyó cuidadosamente su cabeza junto a la de su amiga, cerrando los ojos, susurrándole:
-Descansa, yo te cuidaré…siempre…
Sin embargo, en ese preciso instante, alguien abrió la puerta y él se colocó muy firme de nuevo.
-Hola…¿Shiro-chan?-susurró Hinamori.
-Ya te dije que no me digas así-dijo él molesto pero en susurro.
-¿Por qué susu…ah-dijo al ver su propia respuesta, Ameko aún seguía dormida en el hombro de Toshiro-llamaré a Kurosaki para que la saque.
Ichigo llegó y con mucha delicadeza sacó a Ameko en sus brazos, ella iba completamente dormida, se veía muy linda, y Momo se fijó en como la miraba Toshiro cuando la sacaban, así que cuando él salió del armario quitándose el polvo de su haori, ella le acompañó como lo hacían antes.
-Ya tiempo que no hablábamos así-dijo Momo.
-Sí.
-Desde que Ameko apareció pasas mucho tiempo con ella.
-Estaré más tiempo contigo si te molesta.
-¿Ah?¿qué?, no, no me refería a eso.
-¿Entonces?
-Solamente decía que ella se ha vuelto alguien especial para ti ¿no es así?
-Es muy buena amiga si a eso te refieres.
-¿Sabes? No tienes porque esconderme nada, si es que algo pasara…
-Sé que me estás diciendo todo esto por alguna razón Momo, dime cuál es.
-Nada más vi como la observabas cuando Kurosaki la estaba llevando en brazos, era como si te hubieras perdido, aunque ella se veía muy inocente, muy linda, no dudo que le guste a algún chico del Seireitei-sonrió ella.
-Ameko se ve inocente siempre que está dormida…creo que lo que sucede es que es bastante inquieta muchas veces, es divertida, pero en ocasiones llega a molestarme, cuando se enoja es algo peligrosa diría, una vez dejó de hablarme una semana porque le golpee cuando me resbalé…claro que le rompí la nariz-dijo apenándose en esa parte-y no dudo que le guste a algún chico, es decir, tiene un lindo fis…eh…está bien para los que la miren, y su cara parece la de una muñeca, sus colores contrastan muy bien y la hace lucir siempre calmada, aunque ella no lo sea…y las ocasiones que está tranquila y sonríe, es increíble…me ha mostrado un lado de ella que es muy tierno, siempre se preocupa por los demás, como tú, aunque conmigo ya tomó confianza y por eso fastidia tanto, yo le he tomado la misma confianza a ella, de ahí es de donde saco la fuerza para soportarla…-en esa parte se calló y observó como lo miraba su amiga.
-Jiji, creo que tiene algo que ver que tu Zampakutoh sea de hielo y la de ella…
-De fuego-terminó Toshiro-parece que ya llegamos a tu escuadrón, ¿te quedarás aquí?
-Sí, gracias por acompañarme-dijo ella entrando y quedándose en el marco de la puerta.
-De nada, nos vemos-dijo despidiéndose y marchándose.
El joven se quedó pensando en lo que estaba diciendo, en lo que le dijo su amiga, en lo que él mismo pensaba en ese momento. Miles de imágenes se le pasaron por la cabeza, todas de Ameko, él con ella y lo que había pasado últimamente. Era definitivo, por más que quisiera no podía ocultarlo más, él estaba totalmente enamorado de su amiga. Entonces él paró justo en medio del oscuro pasillo y su mirada estaba baja.
-Ya…ya no puedo esconderlo…creo…creo que me gusta Ameko…¿debo decírselo?
