"Recordando el pasado y viviendo el presente"

Resumen: Todos Humanos. Bella cuando chica tomaba clases de piano en Londres. Donde, a sus ocho años de edad, conoció a Edward Masen. Luego de doce años, sin verse gracias a que Bella se mudo, se vuelven a encontrar. ¿Se reconocerán? ¿Qué pasara? ¿Y sus sentimientos? ExB, BxJ, AxJ, RxE.

Capitulo numero siete:

Bella P.O.V.

Las clases habían sido un poco más complicadas que de costumbre. Mi cabeza era un manojo de ideas, problemas, además de pensamientos. Había estado pensando toda la noche sobre decírselo a Emmett o no. Lo mejor era que no se lo dijera, al menos no por ahora. Suspire por enésima vez en el día. Estaba nerviosa y asustada, tenia que hablar con mi hermano sobre otro asunto, algo que debí de haber echo hace mucho; le contaría la verdad, pero no esa verdad. Quería que todo se arreglara, la presencia de Edward me había ayudado en un límite de tiempo, pero ahora que no estaba me sentía más que perdida y sola. El me había tratado de convencer de que tenia que contarle a Emmett o a Jasper, pero yo había negado toda y cada una de las veces que lo había intentado. Había pensado en contarle a Rosalie y a Alice, pero tenia miedo; miedo de que le digieran a Emmett o Jasper, miedo de que se descontrolaran, miedo de que me volvieran a reñir por la clase de novio que tenia, miedo de que trataran de controlar la situación. Era algo que tenia que soportar, algo que debía de sobrellevar y tarde o temprano tenía que contarles, pero en estos momentos me apetece que fuera mas tarde que temprano. No quería que sufrieran por mi culpa, por mi egoísmo y mi egocentrismo. Enumerada de veces me advirtieron de la clase de persona que era James, pero nunca les hice caso y ahora, justo ahora, después de lo ocurrido, me había dado cuenta de que había estado ciega todo este tiempo. Yo nunca había sido ese tipo de chica; la chica que se encierra en su propio mundo al estar con un novio, o esa chica que solo subestima la opinión de los demás, y mucho mas si son personas importante para ti, y solo se deja correr con su opinión. Yo no quiero ser de ese tipo de chicas, pero el estar con James me había convertido en ese tipo de chicas y había cambiado totalmente. Era cierto, que con el tiempo, me había aburrido de ese tipo de relación y comencé a darme cuenta de lo que ocurría en mi alrededor, pero aun así me siento culpable por todo lo cometido, aun cuando yo no soy del todo culpable. Quería que de una vez por todas, esto terminara, que mi vida volviera a ser la de antes: la de la familia feliz. Quería que mis padres estuvieran con nosotros en estos momentos, en los cuales realmente necesitaba una figura mayor, que no fuera Emmett, y aprendiera de sus errores y me rectificaran los míos. Deseaba que todo fuera más simple, tal como lo aparentan las demás personas; tener una familia, tener a tu novio, a tu esposo, tus hijos, el tener una casa y una mascota. Todo eso era lo que yo deseaba, para mi y para mi hermano, es todo lo que pedía, pero la vida te coloca obstáculos y tienes que aprender a superarlos, como el famoso dicho: "de los errores se aprende". En mi caso encajaba tan, pero tan, bien, que me llegaba a doler eso. Pero tenia que afrontar las consecuencias de lo que ha pasado, era algo que no podía evitar; al menos no en mi caso. ¡¿Por qué era todo, sin contar lo hubiera costado de no ser por mis amigos y mi hermano, tan complicado?! Mi vida era un desastre, y tenia que reorganizarla de inmediato.

Era la tercera vuelta que daba por el living, y Emmett no aparecía. Fruncía el ceño de vez en cuando y desordenaba mi cabello en modo de frustración.

Estaba comenzando a arrepentirme, pero los acontecimientos volvían como un huracán a mi cabeza y no volvía a reñirme por ser tan débil. Débil por no obedecer a mí hermano mayor. Débil por permitir que otros controlaran mi vida. Débil por que no podía, ni siquiera una maldita vez, sobrellevar algo sin tropezar en el camino. Débil por que los demás jueguen conmigo, con mis sentimientos. ¡¿es que no se dan cuenta de yo también soy un ser humano, el cual tiene sentimientos, emociones, desventajas y ventajas, y permitir que pueda lograr alguna vez mi cometido en la vida?! ¡No quiero volver a sufrir, no quiero que vuelvan a jugar conmigo y mucho menos que traten de apártame de mi familia! si vuelvo a estar con otra persona, cosa que es realmente imposible para mi, tiene que aceptar el paquete completo; somos todos o ninguno. Sin mi familia, mis amigos, no voy hacia ningún lado y menos si ellos se preocupan por tu bienestar.

Todo mi mundo giraba entorno a ellos, y yo los había estado alejando, pero no, ahora las cosas cambiarían; volvería a ser la misma Bella de antes, la de antes que tuviera novio.

- Enana, llegue –grito, desde la puerta principal, Emmett. Mi respiración se detuvo de golpe y comencé a híper ventilar. Inhala, exhala, inhala, exhala. Me repetía una y otra vez en la cabeza.

- Estoy acá, Emmy –mi voz sonó ahogada y baja, al menos para mi gusto.

- ¿Cómo estas? –susurro, una vez me abrazo. Asentí con nerviosismo la cabeza.

- Bien, las clases estuvieron algo difíciles, pero era algo que se puede solucionar –titubee-, y ¿tu? –cambie de tema. No sabía si debía decírselo ahora. ¿Cómo seria su reacción? ¿buena o mala? ¿se descontrolaría, lloraría, gritaría, me reñiría por ocultarle las cosas? Ahora tenía mucho más miedo. Emmett nunca había sido violento, pero se podía descontrolar a veces y yo lo había presenciado con James.

- Nada fuera de lo normal. Hoy me hicieron una prueba y me informaron que en menos de un año y medio tendría control de la empresa de papá –dijo entusiasmado. Me estremecí cuando menciono a nuestro padre.

- Emmett –dije seriamente-, necesito que hablemos de algo muy importante. –me miro confuso, pero luego asintió sentándose en el sofá. Suspire varias veces antes de poder encontrar mi voz. El me esperaba pacientemente, pero sabía que estaba ansioso. – es… algo muy importante. Necesito que te controles. –frunció aun mas el ceño.

- ¿Qué pasa, Bella? –inquirió, inquieto.

- Es… es… sobre nuestros padres. –sentencie.

Emmett P.O.V

- ¿Swan? –dijo mí, por ahora, solemne jefe: Sam Uley. No se como había llegado el a ser mi "jefe". Era mi amigo desde secundaria y ahora era el que veía si podía adquirir control de la empresa familiar. Sabia que Bella no quería nada con eso de controlar una empresa, pero yo si. Antes de la muerte de nuestros padres yo quería ser un jugador de baseball famoso, del cual todos los niños amaran e idolatraran, pero la vida no es justa. Justo paso el accidente de nuestros padres y todo cambio. Nuestras emociones, la mía tanto como la de mi hermana menor, nuestras personalidades, todo. Yo ya no quería ser un estorbo, quería ser un ejemplo mayor para mi pequeña Bella. Que ella estuviera orgullosa de ser mi hermana, que diga que soy un ejemplo a seguir. Quiero que ella siga a delante con sus sueños, sus metas y todo eso. No quiero que se deje caer y mucho menos que se deje llevar por los demás, ella sabe y siempre le he dicho que yo estaré con ella y para ella siempre y cuando lo necesite; ya sea en veinte o treinta años más, pero siempre estaré hay para ella. Nada ni nadie podrá cambiar eso.

Bella siempre es la que trata de sobrellevar las cosas, de tener todo a la perfección, pero yo soy el que tiene que hacer eso. Tuvimos que madurar de golpe, al quedarnos completamente solos. El ser yo quien tenia que sacarla adelante, el que fuera su ejemplo, el que fuera su todo y con mucho gusto lo haría una y mil veces mas. Nunca me cansaría de ayudar a mi hermana, ya sea cuando estemos separados, por que ella para mi va a seguir siendo mi hermosa y pequeña hermanita Bella.

- ¿Qué sucede, Sam? –musite entrando en la oficina. El aludido estaba sentado tras su escritorio y con unos papeles en las manos.

- Toma asiento, Emmett, amigo –sonrío de forma conciliadora. Hice lo que me pidió y luego el suspiro.

- ¿Qué pasa?

- Todos tus papeles, tus exámenes y tu pasantía, han estimulado que la adición de Swan's Corporation va a estar a tu poder, como siempre, pero ahora con mucho mas derecho y mandato, en muy poco plazo. –dijo con un tono profesional.

- ¿Qué tanto tiempo, Uley? –inquirí, ansioso.

- El plazo mayor es de un año y medio, pero si sigue progresando será de un límite menor. –prácticamente salte de la silla gritando. Estaba feliz. Todas mi metas estaban por cumplirse, pero que conste; es solo una de todas mis metas. Aun tenía muchos logros por delante y en es incluía mi familia.

Conducía ansioso hacia la casa. Necesitaba contarle a Bella todo lo que había pasado y, por lo menos, por mi parte, colocarnos a celebrar la noticia. Primero, ¿debería asegurarme de que estuviera en casa o mejor llegar con la noticia y asombrarla? Seria mejor la segunda y podré asombrarla aun más.

No había tanto tráfico en las calles y tampoco había muchas personas, que digamos. Eran tan solo las seis de la tarde, ¿es que nadie salía a divertirse? Por supuesto, que no, Emmett. Me regaño mi conciencia. ¿Por qué no?, inquirí yo, desafiante. Por que estamos a tan solo jueves y todos están en el instituto o en el trabajo. Era verdad, tan solo era jueves y ahora que lo recordaba el sábado era el cumpleaños de mi hermana. Cumpliría veintiún años. Teníamos que celebrarlo y había solo una persona, sin contar a mi querida novia, que podía ayudarme: Alice.

Y tal, como por arte de magia, mi celular comenzó a sonar.

I'm too sexy for my love, too sexy for my love

Love's going to leave me

I'm too sexy for my shirt, too sexy for my shirt

So sexy it hurts

And I'm too sexy for Milan, too sexy for Milan

New York and Japan

And I'm too sexy for your party

Too sexy for your party

No way I'm disco dancing.

I'm a model you know what i mean

And I do my little turn on the catwalk

Yeah on…

Conteste antes de que siguiera la canción…

- ¡Hola, Emmett! –grito Alice, por el otro lado de la línea.

- ¡Hola, Alice! –respondí con el mismo entusiasmo-. Justo necesitaba hablar contigo, ¿puedes? –rogaba por que si pudiera.

- Por supuesto, ¿Qué necesitas? –excelente, solo necesitaba que aceptara la propuesta.

- ¿sabes que el sábado, trece de septiembre, es el cumpleaños de Bella? –asintió-. ¿me ayudarías, a mi y a Rose, a parte de Jasper, a planear una fiesta sorpresa? –dije, dubitativo.

- ¡Aaaahhhh! –grito, Alice.

- ¿supongo que eso es un si, no?

- Obviamente, tontito. ¿Cuándo nos colocamos de acuerdo? –sonreí con suficiencia.

- Ven hoy en la noche, como en dos horas, ¿esta bien? –respondí, cerrando la puerta de mi auto y avanzando a la puerta principal.

- Claro, pero tienes que estar en la casa. Le diré a Edward que saque a Bella y así podremos colocarnos de acuerdo –musito-. Nos vemos, Emmett.

- Hasta luego, Allie –colgué, mientras abría la puerta y tiraba las llaves al cesto de mimbre-. Enana, llegue –grite.

- Estoy acá, Emmy –grito desde la sala. Su voz sonó algo ahogada, por lo que me preocupe.

- ¿Cómo estas? –susurre, mientras la abrazaba.

- Bien, las clases estuvieron algo difíciles, pero era algo que se puede solucionar –titubeo-, y ¿tu? –quería gritarle de la emoción todo lo que había pasado, pero algo en su cara había cambiado, así que lo hice con moderación.

- Nada fuera de lo normal. Hoy me hicieron una prueba y me informaron que en menos de un año y medio tendría control de la empresa de papá –dije entusiasmado, pero no me paso desapercibido su estremecimiento.

- Emmett –dijo seriamente-, necesito que hablemos de algo muy importante. –le mire confundido, pero asentí sentándome en el sofá. Bella suspire irremediable de veces, pero luego se sentó a mi lado. Estaba ansioso, y sabía que ella lo había notado, por lo que se apresuro en hablar –. Es… algo muy importante. Necesito que te controles. –fruncí el ceño. ¿controlarme? ¿para que necesita controlarme?

- ¿Qué pasa, Bella? –inquirí, inquieto.

- Es… es… sobre nuestros padres. –sentencio.

- ¿nuestros padres? –eso era raro. Nunca hablábamos de ellos, era algo así como un acuerdo, pero nunca era así-. ¿para que me quieres hablar de ellos? –trate de controlar mi voz. Eso si se necesitaba. Control sobre eso. Todos los sentimientos sobre ellos salieron a flote y no los podía controlar. Era verdad que los extrañaba, pero por algo había madurado y cambiado completamente mi actitud para Bella. Solo quedábamos los dos y nadie más. Note que mi hermana estaba ocultando sus ganas de llorar, ¿Qué fue lo que la llevo a esta situación, a los dos?

- Emmy… hay algunas cosas que no sabes de ellos, cosas que nunca presenciaste o notaste -¿acertijos? Odiaba los acertijos, era demasiado lento para eso, pero ¿Por qué los usa conmigo?

- Bella, sabes perfectamente que odio los acertijos, si vas a decir algo, dilo de una vez. –dije con voz ofuscada.

- E-es que no lo… entiendes, Emmett. –grito, conteniendo las lágrimas –. No es algo fácil, al menos no para mi que lo se. –estaba siendo un poco exagerada, pero debía entenderla. yo no sabia, lo que ella sabia.

- Dime que sucede, ¿Por qué te colocas así, en primer lugar? Si no lo entiendo es por que, obviamente, no lo se, así que dime ¿Qué es lo que tengo que saber, y que tu sabes y te cuesta tanto decirme, sobre nuestro padres? –trate con todas mis fuerzas calmar la situación y relajar un poco la tensión del ambiente.

- ¿sabes el por que nos mudamos de Inglaterra, Emmy? –dijo, después de un largo minuto. La mire confusa, ¿eso que tenia que ver en esto?

- Si. Papá dijo que era por que lo habían transferido, ¿verdad? –emití dudoso. Ahora que lo pensaba detalladamente, eso no era una razón para mudarte, al menos no de un continente a otro y menos de la noche a la mañana.

- Eso era mentira. Ahora dime, ¿notaste los cambios drásticos de ánimo de Charles? –levante la vista y asentí.

- Eran muy violentos, demasiado si puedo decir. El nunca había sido… –mi voz se fue apagando. Siempre encontré sumamente raro sus cambios de humor. Charles nunca había sido una persona violenta y mucho menos con nosotros. Y eso me llevaba a esa vez que los escuche… esa maldita vez que los escuche.

Venia llegando de mi practica de baseball y estaba entusiasmado por haber ganado la ultima ronda.

- Swan, felicitaciones hijo, fue un gran partido –me felicito, mi entrenador. Era un orgullo que el te felicitara. Nunca lo hacia y había comprendido que si lo hacia era por que realmente te lo merecías.

- gracias, entrenador –dije con todo el entusiasmo que podía.

Ese día había decidido irme caminando hacia la casa, total no quedaba a más de cuatro cuadras. Cuando entre a la casa, todo estaba en silencio y solo se escucha el piano de Isabella. Supuse que estaba practicando. Subí hasta mi cuarto a ducharme, pero algo fue lo que capto toda mi atención. El ruido provenía de la habitación de nuestros padres. Me acerque sigilosamente, para no hacer ruido y entre abrí la puerta. Mi padre estaba dando la espalda a la puerta y mi madre estaba de frente. Estaban discutiendo. Mi madre lloraba.

- Charles, por favor, entiéndeme –suplico mi madre.

- ¿Qué quieres que te entienda? –grito, pero no lo suficientemente alto, para que nadie los escuchara, mi padre.

- Déjame explicarlo, por favor –volvió a implorar, Rennée.

- No quiero tus mentiras, Rennée, tú me engañaste, o ¿acaso todavía me engañas? –estaba completamente atónito. ¿mi madre engañaba a mi padre?

- Charles, escúchame por lo menos una vez.

- No quiero tus excusas, no lo mereces. –reclamo mi padre-. Te mereces mas que esto –y hay fue cuando su mano impacto contra la mejilla de mi madre. esta callo al suelo, con una mano en su mejilla. Quería moverme. Correr y pescar a mi hermana. No quería que ella se enterara de esto. Mi madre levanto su cabeza y sus ojos se encontraron con los míos. Me miro con horros, con miedo y suplica. Pero no de esa suplica que la ayudara, si no que saliera de hay. Comencé a tambalearme y trate de salir de hay. Olvide completamente lo que iba a hacer, por lo que baje a tomar un jugo. Corrí por las escaleras y me di cuenta de que el piano ya no sonaba. Me dirigí con entusiasmo, por supuesto fingido, a la cocina y me encontré con la enana.

- Hola, enana –dije, mientras ella se bajaba de la silla y me abrazaba.

- Hola, Emmy –me abrazo.

- ¿quieres un jugo, Bells? –le pregunte, mientras abría la puerta del frigorífico.

- Claro, pero que sea solo hasta la mitad –asentí. Me subí a un taburete para sacar los vasos. En ese momento entro papá y encendió el radio. Todas las imágenes de la pelea, la cual presencie, se vinieron a mi mente. Sin querer perdí el equilibrio y un vaso cayó al suelo. Trate de bajarme, pero lo único que encontré fueron los fuerte y grandes brazos de mi padre.

- ¿Qué no te das cuenta?, ¿tu crees que me regalan las cosas? –comenzó a zamarrearme. Instintivamente me afirme de sus brazos. No quería llorar, no frente a mi hermana. Charles nunca nos había golpeado, ni siquiera gritado o tratado de esta manera y se me hacia totalmente irreconocible.

- No. Fue un accidente. Se me ha resbalado de las manos –suplique y trate de explicar. Sabia perfectamente que el había visto mi accidente, pero el cambio de humor no era correspondido.

- Claro, fue un accidente –ironizo, Charles-. Yo vi cuando lo botaste. Te enseñare como se castiga, para que no vuelvas a hacer eso –levanto su mano e inmediatamente cerré los ojos esperando el golpe. No iba a ser suave, eso ya lo veía, pero esperaba que fuera lo más rápido posible. Pero el golpe no llego, si no que fue el grito de mi hermana el que hizo que abriera los ojos.

- No lo golpee, por favor, no lo lastimes –su cara estaba empapada de lagrimas. Lagrimas de sufrimiento. Quise abrazarla y decirle que se calmara, pero eso era imposible en los brazos de nuestro padre -. No le hagas daño, no fue su intención. Golpéame a mi, pero no a el –pero antes de que pudiera decir algo, estaba en el suelo. Manos y mis rodillas, por que caí hecho un ovillo, cayeron justo en el vidrio, estos se incrustaron en la piel y lo siguiente fue sangre. Levante la vista, aun nublosa por las lagrimas, y vi a Bella en los brazos de aquel hombre.

- No… no llores, Isi –le suplico mi padre. Trato de abrazar a mi hermana, pero ella no se dejo y le grito nuevamente.

- ¡No me toques! –le grito-. no te me vuelvas a acercar –tironeo de los brazos y el la bajo. Se acerco a mi rápidamente -. Vamos, Emmy –me ayudo a levantarme y subimos las escaleras. Ambos llorábamos. Cuando estuvimos en mi pieza; la abrace. Nunca había sentido tanto dolor, y menos que ella lo presenciara. No quería que mi hermana menor sufriera. Por nada en el mundo permitiría que ella sufriera, no si yo estaba para evitarlo.

- … el nunca nos había tratado tan mal –concluyo mi pequeña hermana. Gire mi cabeza y note que sus mejillas estaban llenas de lágrimas. ¡ella había sido testigo, de cada una, de todas la peleas que habían tenido nuestros padres en Inglaterra, pero eso también quiere decir que la razón por la que nos habíamos mudado… era por que Charle se había enterado de que Rennée lo engañaba! ¿Cómo es que, por ningún motivo, al menos para mi, me había dado cuenta de los detalles, las razones "obvias", por así decirlo, y de todas las incógnitas que habían en esto? ¿Cómo era posible que no había podido evitar que mi hermana pequeña no se hubiera enterado, o mucho peor, que hubiera presenciado esto? ¿Cómo es posible? Por que no eres superman, Emmett. Respondió algo en mi cabeza. Era algo lógico. No andaba usando una tanga fuera del traje, pero eso no viene al caso. ¿Cuál seria el caso? Replico mi sub.-conciente. El caso era que Isabella sabía todo y yo no tenía ni la menor idea de que ella había sido testigo de esas catástrofes.

No me había dado cuenta de que estaba llorando, silenciosamente, gracias a los bruscos movimientos que producía mi cuerpo.

- ¿Cómo… como te enteraste de todo eso, enana? –dije con voz quebrada. Evite a toda costa su mirada. Me sentí débil, pero era por que estaba débil en estos momentos. Estas situaciones no son nada fáciles y mucho menos cuando aun no las superas del todo. Nunca se me había echo fácil superar la mudanza, la muerte de nuestros padres, la nueva vida, nuevos amigos y un nuevo comienzo, pero al tener a la única persona que realmente me importa y amo todo era mucho mas fácil. Fue difícil al comienzo, con la enana no sabíamos que hacer o con quien acudir. Solamente nos teníamos el uno al otro y al parecer con eso bastaba. Ninguno quería llorar en frente del otro. Yo no quería hacerlo por que me sentía débil y por que quería demostrar que era fuerte en esta situación por mi hermana. Ella no quería llorar en frente de mí, por que quería sobrellevar todo, como siempre, y madurar con estas situaciones. Pero lo peor de todo era que ninguno había madurado, al menos hasta que eso pasó. Tuvimos que madurar de golpe y salir adelante solos. Nada fue fácil y nada es fácil para nadie y mucho menos para nosotros.

- siempre lo he sabido –mi cabeza se giro bruscamente en su dirección. Ella levanto la cabeza y clavo sus orbes marrones en los míos-. Emmy, siempre fui testigo de sus peleas. No se si me abre perdido una –agrego irónicamente-. Yo no sabia que tu… que tu sabias de todo esto. ¿Por qué no me lo has dicho? –me levante de golpe del sillón, que Bella pego un salto.

- ¡Dios, enana! ¿Por qué no me lo has dicho? –le imite-,¿Por qué no me lo has dicho? –grite alzando los brazos al aire-. ¿Cómo querías que te dijera algo así? ¿crees que era tan fácil decirlo, y mucho mas si es a ti? –comenzó a sollozar. Me arrodille en frente de ella y tome sus manos-. ¿Cómo te enteraste, Bells? –musite suavemente. Suspiro y luego hablo.

- ¿la primera vez que los escuche u observe pelear? –pregunto indecisa. Asentí, para no interrumpirla-. Fue cuando Charles salio de la ciudad por un asunto de la empresa… (N.A.: la cursiva es la narración de Bella. Emmett narra en la no cursiva, pero es más sus pensamientos.)

- Rennée me había ido a buscar a la academia. Me informo que Charles había tenido que salir de Londres por un asunto de la empresa. Yo sabia que eso no era problema, total estábamos acostumbrados a no pasar suficiente tiempo con el. Mamá me dijo, nos dijo, que tenia que ir a una celebración de la academia – me miro- ¿recuerdas esa invitación de baile de la RAM? –asentí con la cabeza y la incite a continuar-. Nos dejo con Ángela, nuestra ama de llaves, y se fue a la fiesta. Tú no estabas. Habías ido a casa de Jimmy. –giro su cara y sus ojos comenzaron a brillar por nuevas lágrimas-. Yo estaba practicando la pieza de música que íbamos a tocar en el recital, Anthony y yo, y llego papá. Venia un poco ofuscado y cansado. Se acerco a mí y me saludo.

- ¡Hola, Isi! –dijo con alegría, a la vez que me tomaba en sus brazos.

- ¡Papi! –respondí, en el mismo tono que el. Comenzó a darme vuelta y cuando noto que me mareaba, me bajo.

- ¿Dónde esta Emmett, cariño? –comenzó a sacarse en vestón y lo coloco encima de mi piano.

- Esta en casa de Jimmy –me gire para comenzar a tocar alguna partitura o por ultimo seguir practicando. El se sentó a mi lado, en el taburete, y me acompaño en la música. Cuando íbamos por la mitad de la pieza me pregunto.

- ¿Dónde esta tu madre, Isabella? No la he visto, ¿o esta durmiendo? –dijo levantándose. Lo mire confusa, al no saber como no sabia de Rennée.-recordé esa noche en casa de Jimmy. Me había invitado a jugar con su Nintendo y luego nos dispusimos a ver películas. Dormí en su casa, por lo cual llegue al día siguiente-.

- Fue a la celebración en la academia, ¿no sabias?inquirí, frunciendo el ceño. Rennée me había dicho que Charles estaba al tanto de todo, por lo que no era necesario hablar de esa fiesta. El color de sus ojos se oscureció una tonalidad y luego cuando comenzó a sacar su celular, la puerta de la casa se abrió. Rennée entro por ella, dando la espalda.

- Isabella, vete a tu cuarto, de inmediato –dijo furioso. Comencé a subir las escaleras, pero cuando iba en el tercer escalón; los gritos comenzaron-. ¿A dónde has ido, Rennée? –dijo violento Charles. –no quería interrumpirla, por lo que cuando me miraba yo solo asentía y ella continuaba-. ¿Cómo que ha una fiesta? –solo los gritos de papá se escuchaban, supuse que Rennée susurraba o hablaba en son bajo-. ¿y no me has avisado? ¿Qué te mandas sola ahora, querida? –replico sarcásticamente.

- ¡pensé que volvías mañana, Charles, por eso no te avise de la celebración! –grito Rennée. Comencé a subir más rápido las escaleras, horrorizada por la escena. No quería escuchar más, y mis sollozos se incrementaban cada vez más. Con cada grito, con cada insulto u otra cosa, lloraba. Deje de escuchar los gritos cuando estaba por llegar a mi habitación. Cuando me entere de que Rennée engañaba a Charles con mi profesor de música, fue cuando tomaron la decisión de mudarnos de Inglaterra. –me miro y comenzó a sollozar mas fuerte. De manera inconciente lleve mi mano a mi mejilla y supe que también estaba llorando. Abrace a mi pequeña hermana y comenzamos a sollozar mas fuerte. Cada uno balbuceaba cosas y lloraba aun más fuerte. Enterré mi cara en su cabello y ella en mi cuello. Perdimos la noción del tiempo, del tiempo en el cual lloramos, pero era conciente de que las lágrimas no se acabarían. Las habíamos retenido por mucho tiempo, y necesitábamos dejarlas salir. Odiaba esto. Odiaba tener que parecer débil en frente de la enana, cuando necesitaba demostrarme lo mas fuerte posible.

- Siento ser tan débil, enana –comencé a balbucear, mientras la abrazaba mas fuerte-. Siento no poder ser fuerte por ti, no poder demostrarte que soy fuerte en este momento.

- Emmy, no necesito que seas fuerte en este momento. No necesito que demuestres ser fuerte. Tú eres fuerte, tú eres mi todo. Eres mi modelo a seguir. Siempre lo has sido, desde que teníamos cinco años. Nunca dejaras de serlo –respondió llorando aun mas fuerte. La abrace y comencé a llorar de nuevo. Pero esta vez era por ella.

- Te amo, enana, no sabes cuanto. Eres todo para mí, nunca, pero nunca, lo olvides –acaricie su cabello y lo bese.

- Yo también te amo, Emmy –sollozo contra mi cuello. De repente sentí un par de sollozos, que no provenían de nosotros y me tense. Levante la cabeza y mire a mi izquierda. En el umbral del ventanal que da al living estaban los chicos. Tenían una mascara de sufrimiento. Me levante y mi hermana hizo lo mismo. Comenzamos a secarnos las lágrimas y tratamos de sonreír, pero fue inútil. Mire a Rose y Alice, quienes tenían lagrimas en la cara y suspire. Escucharon.

- Tocamos el timbre, pero nadie salio. Como con Rose tenemos llaves entramos y sentimos haber interrumpido-dijo Jasper.

- No pasa nada, ¿pero que hacen acá? –dije dubitativamente.

- ¡Emmett! –chillo con voz quebrada Alice.

- ¡¿Qué?! –replique. Ella rodó los ojos frustrada. De repente me acorde de la llamada de esta tarde. ¡teníamos que organizar la fiesta! ¡Mierda, Emmett! ¿por que tan idiota?

- ¡Verdad! –grite con entusiasmo. Bella me miro confusa y yo solo sonreí.

- ¡¿Edward?! –chillo mi novia. El aludido asintió y se acerco a Bella.

- ¿quieres ir a dar una vuelta? –ella asintió y sonrío. Me miro y me abrazo y suspiro pesadamente. Hice lo mismo-. Nos vemos, Emmett –me abrazo, Edward.

- Bien, ¿Dónde comenzamos a organizar, Emmett? –dijo Alice, después de que Edward y Bella se perdieran de vista.

- No se, ¿Qué les parece el lugar o lo hacemos chiquito? –me encogí de hombros ante las opciones-. ¿y si hacemos algo entre nosotros solamente?

- Por supuesto, Emmett. Seria algo fabuloso –dijo Alice, mientras sacaba una libreta de su bolso. Rosalie se acerco a mí y me abrazo.

- Tienes los ojos hinchados y rojos, ¿Qué paso? –inquirió preocupada. Le correspondí el abrazo.

- Estábamos hablando –musite con voz rota.

- ¿de que hablaban, osito? –acaricio mi cara. Sus ojos también estaban vidriosos.

- De nuestros padres.


¡Hola, chicas!

Perdón, perdón, perdón. Se que me he atrasado mas de lo imperdonable y de lo debido, pero no tenia tiempo para escribir. Además tuve unos problemas personales, psicológicos y emocionales, ambos en mi caso, pero más emocionales y me lleve muchas desilusiones.

Bueno no les voy a amargar el capitulo por mi culpa.

Espero les guste el capitulo. A mi me dio demasiada pena, y mucho mas cuando ambos lloraban y se consolaban cosas. ¡Ame esa parte!

Bueno muchas gracias a TODAS las que me mandaron review en el capitulo anterior y espero que en este tenga un mínimo de diez review y actualizare :)

Las dejo y espero les guste.

BYE (K)