Los personajes son de SM y la historia es mía. Disfrútenla y dejen un review, siempre son bienvenidos.
Carmen y Eleazar Denalli siempre les dieron de todo a sus 3 preciosas hijas. Ellos eran una familia acomodada. Ellos siempre anteponían a sus hijas por sobre de ellos y de cualquiera.
Eleazar siempre se despertaba temprano para ir al trabajo. Cada mañana era la misma rutina. Levantarse, ducharse, arreglarse; comer el delicioso desayuno que le preparaba su esposa, besar a sus hijas y partir a la oficina. Esa era su rutina de todas las mañanas –que incluían 3 de los 4 fines de semana del mes. El casi no podía ver a sus mujeres, puesto que trabajaba de la mañana a la noche como contador de una gran empresa. Carmen siempre cuido bien de sus hijas tratando de compensar la ausencia de su padre –ella era ama de casa- pues al tener tres pequeñas lo habían decidido, que Carmen se quedara en casa a cuidar de su familia.
Toda la familia Denalli vivió con esa rutina hasta que su hija mayor: Tanya, cumplió los 15 años y fue invitada a varias fiestas de sus amigas del colegio. Tanya siempre fue la más diferente de sus hermanas. Siempre quería más: atención, ropa, maquillaje, dinero –que no tenían sus padres. Ella cambio mucho después de haber sido invitada a la fiesta sorpresa de su amiga Jessica. Los padres de Jessica no escatimaron en gastos –su padre era un pequeño empresario, al que le iba muy bien, y su mama era decoradora de interiores- pues era su única hija. En la fiesta –que se había llevado a cabo en su misma casa- Tanya vio la diferencia entre su familia y la de Jessica. En lugar de divertirse con sus amigos, todo el rato estuvo comparando a ambas familias. Inclusive cuando fue la hora de irse, le habían entregado bolsa de regalo para sus hermanas –pues los Stanley las conocían- y le agradecieron enormemente el que hubiera invitado a toda su clase a la fiesta de su princesa.
De camino a su hogar, Tanya saco el contenido de una de las bolsas de regalo y empezó a observar su contenido. Maquillaje, perfume y unos lentes de sol estaban en la bolsa. Le fascinaron esos obsequios. Sus ojos le brillaron como si lo que estuviera en frente de ella fuera oro. Cuando llego a su casa, había decidido no darle a sus hermanas los obsequios que les habían mandado y al contrario subió rápidamente a su habitación y guardo el contenido de las bolsas en su cajón personal.
Los días siguientes a la fiesta de Jessica, Tanya se volvió caprichosa y berrinchuda. Les había pedido a sus padres que le compraran un set de maquillaje, similar al que Jessica llevaba al colegio –y presumía frente a sus compañeras- porque ella lo necesitaba. Para su cumpleaños –un mes después- Tanya había conseguido el set y un par de labiales como presente. Lo que más le había enfadado, fue que sus padres le habían negado una fiesta por su cumpleaños. Ella quería lo que Jessica tenía. Y lo conseguiría, fuera como fuera.
Tanya había pedido permiso a sus padres para trabajar en el centro comercial y ellos le habían autorizado. Ya iba siendo hora de que Tanya viera lo difícil que era adquirir el dinero. Pero al contrario de lo que pensaron, para ella fue muy fácil. Cada semana llegaba con regalos; para ella y sus hermanas o para sus padres. Ambas figuras siempre se preguntaron de donde sacaba Tanya tanto dinero si ganaba $5 dólares por hora como anfitriona en un pequeño restaurante.
Ellos realmente no querían pensar mal de su hija, pero estaban preocupados por las compras excesivas que hacía.
Fue la primera advertencia. Los Denalli estaban decepcionados de su hija mayor. Tanya se estaba vendiendo. Cuando les hacía creer a sus padres que estaba en el centro comercial, en realidad les cobraba a sus compañeros por ver y tocar sus pechos. Cuando la directora les comento esto a los Denalli –que habían visto a Tanya y uno de sus compañeros haciendo tal acto en los vestidores- fue una pena y el inicio de los problemas de la familia.
La empresa en la que trabajaba Eleazar llevaba unos meses con muchas pérdidas; tantas que ya habían despedido a más de cien empleados y prometiéndoles una indemnización – la cual nunca llegaría- y más adelante él fue despedido, corriendo la misma suerte que el resto que había sido sacado de su único sustento económico sin remuneración.
La rutina de la familia cambio.
Las hijas mayores cambiaron.
Y no para bien.
Irina Denalli siempre fue una niña con buenos principios y muy bonita. Cada que pasaba por donde se encontraba el equipo de fútbol soccer, estos la admiraban por el intenso vaivén de sus caderas al caminar.
Ella supo siempre del poder que tenía sobre los hombres, por eso cuando James Withe le propuso que salieran cuando ella cumplió los 17 años, aceptó esperando lo mejor de ese enamoramiento adolescente.
La vida puede ser cruel cuando de la inocencia se trata.
James no era como Irina pensó.
El la pervirtió y corrompió su frágil y hermoso corazón con droga y alcohol.
Después de la fiesta número 18 de Jessica Stanley, Irina y Tanya no pararon hasta alcanzar su objetivo.
No pararon, ni cuando Tanya conoció a Edward y este casi muere de una sobredosis, ni cuando drogaron a su hermana de apenas 15 años y está fuera violada en medio del bosque. No pararon incluso cuando se enteraron que Tanya estaba embarazada de Edward.
Ninguna paro hasta que Estefan nació y que gracias a los cuidados de sus abuelos, nació sano y sin ningún tipo de enfermedad, por la madre adicta que tenía.
Para Tanya fue el medio que la llevaría a su objetivo. Tener a Edward de vuelta.
Y para Irina fue el cofre de oro que está al otro lado del arcoíris.
Pero sus planes se vieron abajo cuando la trabajadora social del hospital donde Estefan nació, casi se lo lleva con ella por la condición en la que se encontraba la madre del niño. Por la adicción que decía tener en el informe del hospital.
Tanya luchó con uñas y dientes porque no le quitaran a Estefan. Ella había sufrido al darlo a luz, ella le necesitaba –y no maternalmente hablando, que fue lo que le dijo a sus padres y a la licenciada- para poder salir adelante; que él había nacido para rescatarla del pozo en el que se encontraba, ya que el padre del bebé nunca lo quiso, que ella lo querría por los dos.
Todos en esa habitación -que incluía a la trabajadora social y a los Denalli- le creyeron a Tanya su actuación.
Ese 13 de Febrero -en el que Estefan Denalli nació- fue para salvar la miserable vida que llevaba Tanya y sacar de la pobreza a Irina.
Los Denalli habían llevado a la nueva madre a su casa -cuando fue dada de alta- le dieron la noticia de que su padre tenía un nuevo trabajo, pero que no por eso ella no iba a buscar uno para poder cuidar y mantener a su hijo.
Ellos todavía no estaban muy contentos con sus hijas mayores por todos los problemas que les habían causado siete meses atrás, cuando les llamaron del hospital diciéndoles que habían encontrado a su pequeña de 15 años en medio del bosque con marcas de haber sido ultrajada, a Irina la habían internado para hacerle un lavado de estómago por lo que había ingerido y que Tanya había sido ingresada por dolores en el bajo vientre por el humo que había respirado y el alcohol que había consumido.
Lo que más les sorprendió fue ver a aquel chico alto de cabellos cobrizos siendo transportado en una camilla e ingresado al hospital por una sobredosis.
Si. De aquel chico educado y gentil que conocieron hace casi un año -el chico que Tanya había presentado como su novio- ya no quedaba rastros de él. Y temían que Tanya había sido la culpable del cambio de ese joven que no volvieron a ver.
Los meses que siguieron a la salida del hospital de sus tres hijas -cuando Kate había sido ultrajada- tanto Carmen como Eleazar habían sido muy estrictos con sus hijas -las mayores principalmente- pues no podían salir, ni contactarse con nadie que no fuera su familia exclusivamente.
Ellos temieron que durante el embarazo de Tanya -del que se enteraron ese día en el hospital- sería muy difícil; fueron muy duros con Tanya respecto a su salud y la de su hijo. No tenía permitido salir, ni siquiera por el periódico que les entregaban por la mañana, ni hablar con nadie.
Los únicos que entraban y salían eran sus padres y Kate -a quien llevaban al psicólogo.
Cuando Tanya fue dada de alta -dos días después de nacer Estefan- empezó a pensar en un plan. Un plan para escapar del encierro al que estaba sometida. Irina fue incluida en ese plan pues apoyaba a su hermana mayor en todo.
Ambas tramaron por meses su huida. Un viernes -justo después de que Estefan cumplió los 6 meses- vieron la oportunidad y huyeron aprovechando que sus padres habían llevado a Kate a otra de sus terapias.
Se llevaron lo que pudieron. E inclusive se robaron el carro de su madre -un viejo Volkswagen que no usaba- y se largaron de ese encierro. Con el poco dinero que tenían, emprendieron el viaje a Seattle y rentaron un departamento de dos habitaciones, un baño y una cocina, que estaba afuera de la ciudad.
Los meses pasaron después de su huida y ambas hermanas buscaban por todos lados la manera de sacar el dinero necesario para cubrir sus necesidades y las del pequeño niño.
Un día -en la pequeña cafetería en la que Tanya tenía turno de tarde-un señor bien vestido se le acercó y le hizo una propuesta para ella y su hermana; trabajar de bailarinas en su club nocturno.
Tanya al principio se negó y esa misma noche llego a contarle a Irina la propuesta.
A Irina le pareció espléndida la propuesta, sobre todo por la cantidad de dinero que recibirían.
Pasó la siguiente semana convenciendo a su hermana de aceptar el trabajo, si no era por ella, que lo hiciera por su hijo.
Lo que terminó por convencerla, fue cuando Estefan se enfermó gravemente y ellas no contaban con el dinero para cubrir el costo del hospital.
Tanya le había pedido a su hermana que se quedara a vigilar a Estefan, ella tenía que ir a conseguir el dinero para costear el tratamiento del pequeño.
Irina sonreía irónicamente, ella sabía que Tanya necesitaba al pequeño con vida y haría lo que estuviera en sus manos para cumplir con ello.
Y con eso en mente- y al pasar los años- Irina fue influenciando a Tanya a ser como antes y seguir con los horribles vicios.
Y eso continuó hasta el momento en que Tanya fue diagnosticada con cáncer en fase terminal.
Y nada se pudo hacer después de eso.
Y hasta el último momento.
Tanya se consumió en rencor.
Y aunque ya no estuviera en este mundo.
Ella tendría la venganza con la que siempre soñó.
Y su hijo se encargaría de ello.
