VII. X Lazos de Sangre X
Neón no estaba segura de nada. Quedarse en algún lugar por más de un minuto le daba un terror tremendo, porque ni siquiera estaba segura de si los hombres que estaban con su padre la seguían o no. Pero cuando llegó a la plaza repleta de gente, se obligó a sentarse en una de las bancas, tratando de aparentar algo de tranquilidad, aunque no podía dejar de derramar lágrimas de vez en cuando, ni tampoco dejar de temblar.
Algunas personas la miraban con extrañeza e incluso con algo de preocupación, y más de una persona consideró acercarse a ella a preguntar cómo estaba, eso hasta que notaba las claras intenciones de la chica de salir corriendo al verlo. Pero sólo con una persona no reaccionó así, un joven que llegó cerca de cinco minutos después al lugar, que buscó con la mirada cargada de preocupación por la plaza, y se acercó a ella corriendo cuando logró ubicarla entre la gente.
-¡Neón!
Con el sólo hecho de escuchar su voz comenzó a sentirse tranquila, pero al dejarse llevar por su desesperación y abrazarlo se sintió mil veces segura, sobre todo cuando, unos momentos después, pudo notar los brazos de él correspondiendo a su abrazo. Suspiró tranquila, a pesar de continuar derramando lágrimas.
Kurapica, utilizando En, miró a su alrededor, tratando de identificar algún cambio o un aura que tuviera alguna intención de atacarlos. Al no percibir nada, se tranquilizó un poco y pensó en el próximo paso que tendría que dar: llevarse a Neón a su departamento.
-Neón, ¿no te hicieron nada, cierto?- le preguntó, separándola un poco de él. Ella negó mientras se secaba las lágrimas, algo avergonzada -¿qué fue lo que tu padre te dijo?
-Que me quería llevar con él, que había encontrado una manera de que el Fantasma Escritor volviera… y también había ido a la pensión. De hace tiempo que me estaba vigilando.
La chica de pronto miró extrañada al Kuruta. De un momento a otro volvía a parecer el joven que fue hacía unos años, su guardaespaldas. Notó que miraba a su alrededor atentamente, seguramente buscando a los tipos que trabajaban con su padre, y también se dio cuenta que no la dejaba apartarse demasiado de él.
-Creo que para ayudarte va a ser necesario una cosa- dijo de pronto el joven, mirando con seriedad a la muchacha, ella abrió la boca para decir algo pero él no la dejó continuar –ven a quedarte a mi departamento, al menos durante unos días.
-¿Quedarme contigo?- Neón se sonrojó, y agradeció que Kurapica estuviera más preocupado en otras cosas que en sus reacciones. Trató de controlarse, y aunque no tenía deseos de aceptar, en muy poco tiempo se dio cuenta que no le quedaba otra alternativa para estar a salvo. Terminó por asentir –está bien, acepto.
-Que bien, así estaré mucho más tranquilo- contestó el rubio, sonriendo con una expresión bastante distinta a la seria que tenía hacía unos momentos, lo que confundió mucho a la chica –creo que por hoy estemos en mi departamento, y que mañana vamos a buscar tus cosas a la pensión, es más seguro.
-Sí.
La chica se dejó guiar, y no hizo ningún tipo de protesta porque el kuruta la llevaba del brazo, sólo se sintió extraña, ya que a pesar que ella siempre había relacionado ese gesto con el afecto, podía notar que Kurapica se veía algo agresivo, sobre todo por la expresión demasiado seria de su rostro. Se dio cuenta que prácticamente actuaba como su guardaespaldas, y no supo si sentirse tranquila porque sabía que podía confiar en él… o quizás algo triste porque todo eso le recordaba la poca y nada "relación" entre ellos.
-¿Qué turno te tocaba hacer hoy?- preguntó el Kuruta de pronto, quizás para quitar la tensión que había entre ellos en esos momentos.
-El de la tarde… iba de salida cuando mi padre llegó- contestó Neón, y de pronto recordó la expresión preocupada de Rayén la última vez que la había mirado, un poco antes de salir corriendo –todos deben estar preocupados por mí, por la manera en que salí corriendo de ahí.
-Sí, pero por hoy es mejor que ni siquiera trates de comunicarte con alguno de ellos- replicó Kurapica, notando la primera intención de la muchacha con sus palabras –puede que tengan vigilado el restaurante y la pensión.
-Lo sé…- suspiró algo triste Neón.
Neón notó de pronto que ambos se dirigían a uno de los edificios en especial, y sacó la conclusión de que en ese edificio debería vivir el kuruta. Se sintió sorprendida, ya que ese era uno de los más caros de la ciudad… definitivamente el rubio debía ganar mucho con el trabajo que tenía (y contando todas las facilidades que tenían los cazadores…)
Y la distancia, pudo ver a alguien de pie, y cuando comenzó a distinguirla, se puso pálida, ya que aún podía recordar a esa persona. Se dio cuenta que Kurapica se detenía a su lado, y comprendió que ya se habían encontrado antes.
-Ah, no tenías por qué mentirme- decía la chica, mirando a Neón –yo sabía que ustedes eran novios.
Neón estuvo a punto de replicar a sus palabras, pero Kurapica, en un movimiento, la dejó detrás de él, mirando amenazante a la chica que estaba a una distancia más o menos prudente de ellos. Ella sonrió por la reacción del rubio ante su presencia.
-Lo que nosotros tengamos no te incumbe- replicó Kurapica –pensé que dejarías pasar unos cuantos días antes de buscarme otra vez.
-Eso da igual- se encogió de hombros.
-Para que sepas, hoy no tengo tiempo de jugar con chiquillas que buscar estúpidamente vengarse de la muerte de unos asesinos- dijo el Kuruta, y Neón lo quedó mirando, algo asustada por la frialdad con la que le hablaba a la chica.
-¿Ah si?- se vio molesta, seguramente porque de daba cuenta de que él la estaba subestimando -¿quieres saber lo que esta "chiquilla" es capaz de hacer?- amenazó ella, poniéndose en posición de ataque. Pudo notar que en las manos de Kurapica se formaban unas cadenas, sonrió –¿me amenazas con las mismas cadenas que utilizaste con Kuroro?
-¡¡Kurapica!!
Los tres voltearon, y a la distancia pudieron ver a Gon, Killua y Leorio. Se dieron cuenta de lo que estaba a punto de pasar, por lo que estaban dispuestos a detener la lucha de cualquier manera. Después de unos momentos, la chica dejó su postura, y miró de mala manera a Kurapica, que no bajó la guardia en ningún momento.
-Puedo ver que aún te sigues valiendo de tus amigos para luchar- le dijo.
-¿Estás segura?- le preguntó -¿quieres probarlo?- el kuruta levantó la mano en que tenía las cadenas, que comenzaron a moverse.
Neón, sin estar del todo segura de qué estaba haciendo, tomó la mano libre de Kurapica, llamando su atención. El rubio volteó a mirarla y al ver sus ojos asustados se dio cuenta de lo que estaba pasando. En cuestión de instantes las cadenas desaparecieron, y él volvió su mirada al frente, donde estaba la chica.
-Escúchame, Bastardo de la Cadena- dijo ella, después de unos momentos y bajando la mirada –antes me preguntaste quién era Kuroro para mí, y para que sepas, fue mi padre. Él me salvó cuando era una niña pequeña, por eso le debo más que mi vida, él me crió, me ayudó, gracias a él soy así…
-Puedo notar el buen trabajo que hizo- dijo con ironía Leorio, sin poder evitarlo. Por supuesto, que ella lo escuchó.
Y cuando notó su mirada, sus ojos, tanto él como Gon y Killua se quedaron completamente quietos, pálidos, ante lo que veían.
Ojos rojos, ojos que les mostraban el odio que sentía en esos momentos por los que tenía en frente de ella. Ojos que reflejaban el deseo de matar…
Ojos de la tribu Kuruta.
-No tienes idea lo buen padre que fue- replicó ella, y volvió su rostro hacia Kurapica, que tuvo la misma reacción que sus amigos –ya te lo dije, maldito bastardo, pagarás lo que le hiciste a mi padre, tarde o temprano tú sangre será derramada en su honor, y él y los demás del Genei Ryodan podrán descansar tranquilos, porque habré cumplido con mi palabra.
No alcanzaron a reaccionar cuando ella se había ido, dejándolos solos. Los otros tres se acercaron a Neón y Kurapica, el segundo parecía en shock por lo que había visto hacía unos momentos.
-Kurapica…- dijo Gon, casi en un murmullo. El rubio lo miró, aunque parecía completamente ajeno a lo que estaba ocurriendo –es que… ¿es una kuruta?- le preguntó -¿acaso sabes de otro pueblo que pueda tener los ojos así?
-Eh…- la pregunta de Gon pareció volverlo a la realidad –yo… no lo sé… bueno… ¡ahg!
Hizo un gesto de molestia y entró al edificio, sin esperar a sus amigos. Los cuatro se quedaron en silencio unos momentos, mirando cómo se alejaba, y luego volvieron su mirada hacia Neón, que se sonrojó al sentirse observada.
-Eres Neón, ¿cierto?- le dijo Leorio, ella asintió.
-Kurapica me dijo que me quedaría con él...- los otros tres abrieron con sorpresa sus ojos, Neón se sonrojó más aún –lo que pasa es que mi padre me encontró, y le pedí que me ayude a escapar, porque no quiero volver con él.
-Entiendo, entonces ven con nosotros, te llevaremos al departamento en que vive.
El camino fue silencioso, y no era para más. Todo lo que había ocurrido hacía unos momentos los tenía demasiado confundidos, en parte, no podían creer que la que buscaba vengarse de Kurapica no era otra que una kuruta, que paradójicamente consideraba como un padre a Kuroro, quien era el causante directo de la masacre ocurrida en ese lugar.
Todo eso había hecho que ellos comenzaran a cuestionarse muchas cosas, empezando, ¿cómo fue que ella no murió a manos del Ryodan?, ¿qué fue lo que llevó a Kuroro a quedarse con ella y cuidarla?. Habían muchos cabos sueltos en esa historia.
Neón abrió los ojos de sorpresa al entrar en el departamento de Kurapica. Era simplemente un lugar perfecto para vivir, a ella le encantó, y hasta le dio algo de vergüenza el tener que ir al día siguiente a la pensión a buscar sus cosas acompañada por él, ya que vería con sus ojos lo que ella hacía tanto empeño en ocultar.
-Puedes sentarte- le dijo Gon, sonriendo un poco –te traeré algo de comer.
-Gracias- contestó tímidamente ella, sentándose en el sofá y mirando algo nerviosa a su alrededor.
Leorio y Killua llegaron momentos después, y se sentaron en frente de ella, con rostros de derrotados completamente.
-Se encerró en su habitación- dijo Killua, suspirando, cuando Gon llegó con cosas para comer y se sentó con ellos –igual que antes…
-¿Antes?- preguntó Neón, y los otros tres la miraron con cierta tristeza.
-Neón… ¿qué es lo que sabes de Kurapica?- le preguntó Gon, dándose cuenta que ella ya estaba metida en el problema también, y que quizás merecía saber un poco más.
-Bueno… sé que es de la tribu Kuruta, sus habitantes ponían sus ojos rojos cuando se enojaban… un grupo de asesinos los mató, y les quitó sus ojos… me imagino que Kurapica fue el que sobrevivió…
-Exacto- dijo Killua –Kurapica es, o era, hasta lo que nosotros sabíamos, el único de la tribu Kuruta que logró sobrevivir, nunca nos ha querido decir cómo lo logró. Por tanto, el mismo se impuso la tarea de vengar a los suyos, por lo que se decidió matar a cada uno de los miembros de ese grupo de asesinos, el Genei Ryodan…
Neón abrió los ojos, su cabeza trabajando rápidamente uniendo ideas, recuerdos de su vida en casa de su padre, los comentarios realizados por los guardaespaldas, creyendo que ella no escuchaba nada. De pronto, todo comenzaba a tener un sentido, por fin.
-Con esa idea lo conocimos- continuó Killua –y con esa idea llegó a trabajar como tu guardaespaldas, y renunció tiempo después. Nosotros lo ayudamos a cumplir con su promesa, pensando que de esa manera él podría vivir tranquilo por fin, y en parte no nos equivocamos, porque aunque le costó, poco a poco estaba logrando salir de todo el daño que le causó la venganza que decidió hacer…
-Entiendo…- Neón bajó la cabeza, tenía miles de preguntas que deseaba hacer, pero sabía que ellos no le contarían más que eso. Lo demás, tendría que preguntárselo al mismo Kurapica -¿y esa chica que apareció ahora…?
-Está buscando vengarse de él- contestó Leorio, acomodándose los lentes –como pudiste notar, ella es kuruta, pero al parecer no sabe lo que realmente ocurrió, porque ataca a Kurapica, siendo que son de la misma tribu, y defiende a muerte a Kuroro, que fue el causante de todo lo que le ocurrió a ellos.
-En ese caso, ¿Kurapica la conoce?- preguntó ella, los otros tres no supieron qué contestarle –es posible…
-Eso no lo sabemos…
El ruido de la puerta del cuarto de Kurapica llamó la atención de todos. Los cuatro lo quedaron mirando, y se encontraron con la imagen del rubio cansado, triste, incluso, un poco derrotado. Prácticamente se tiró a un lado de Neón en el sofá, y se tapó la cara con las manos.
-¿Qué es lo que pasa?- le preguntó Killua, el primero en lograr salir de la impresión que le dio ver a Kurapica así.
-Hay cosas que nunca les dije- fueron las palabras de Kurapica, que sonaron más a un murmullo –yo soy el hijo mayor del jefe de la tribu, por lo que estaba destinado a serlo una vez que mi padre no se sintiera capaz de continuar con el cargo…- comenzó a decir, sin mirar a sus amigos –y tenía una hermana menor, que tenía cuatro años cuando pasó lo del Ryodan…- Kurapica soltó un suspiro –cuando el Ryodan atacó, ni mi hermana ni yo estábamos con la tribu, ella se había escapado hacia un prado y yo la seguí, porque a mamá no le gustaba que ella se alejara de noche. Estábamos en ese lugar cuando vimos el humo… y ella se fue, y nunca la pude encontrar, ni siquiera su cuerpo después de que ellos se fueron…
Se quedaron en silencio, y los demás comenzaban a entender hacia donde iban las palabras de Kurapica.
-Pude enterrar a todos los miembros de la tribu Kuruta cuando estuve solo, a todos, menos a uno… o a una, a mi hermana Dasha…
-… Estas diciendo… que… esa chica puede ser tu hermana… ¿estás seguro?- preguntó Leorio, sintiéndose terriblemente nervioso.
-No estoy diciendo que puede ser, estoy diciendo que ES Dasha- Kurapica levantó la mirada, y ellos pudieron ver una mezcla de alegría, de frustración, preocupación… tristeza… -Kuroro se la llevó, por eso nunca la pude encontrar… no puedo creerlo…- volvió a tapar su rostro con sus manos, mientras los demás se quedaban en silencio.
-Pero, Kurapica… por los años que han pasado… ¿estás seguro?- preguntó Gon.
-Si, Gon…- Kurapica sonrió levemente, con evidente tristeza –se parece mucho a mamá…
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Bien, creo que en parte todos suponían que la que buscaba a Kurapica podía llegar a ser una kuruta, ¿cierto?, por todo el escándalo podía llegar a ser obvio. Como los que se habrán dado cuenta los que leyeron el fic "Siempre es de noche", prácticamente me di la libertad de unir las historias, porque lo que Kurapica cuenta, es lo mismo que narro en los recuerdos de él, en uno de los capítulos del otro fic. Además, como se dieron cuenta, utilicé al mismo personaje "Dasha", como su hermana.
Aunque tenía esta idea de que Dasha buscara a Kurapica para vengarse de él, originalmente no era así, en este fic, pero me di cuenta que mejor la incluída aquí porque le daba mucho más misterio, ¿no creen?. Además, hice el comentario respecto a eso en ese fic ^^
Por cierto, ¿les gustó?
Quiero agradecer los reviews de El Ángel de la oscuridad (Tú suponías lo de Dasha, ¿cierto?, tu comentario me dio a entender que sí), a Gabby-chan, Altacre02, Rlmileneos, Mimi89, candygirl-chan.
Que estén muy bien!!!
