Nota de Autor: Ahora si... Nuestro rompecabeza está completo...
.:*LA LUZ*:.
«La virtud no teme a la luz, antes desea venir siempre a ella;
porque es hija suya, y criada para resplandecer y ser vista.
(Fray Luis de León)
39 Semanas y media (antes)
Reid alzó la cabeza y abrió los ojos… Bueno, su ojo… Solamente podía ver a través de uno.
El cuerpo le gritaba de dolor y la cabeza le palpitaba.
Miró a lo largo de su cuerpo -como bien pudo- y descubrió que lo habían despojado de su camisa. Inhaló a duras penas y se trató de incorporar… El dolor pasó a ser bestial y le impidió ponerse de pie: Y el mareo y las náuseas que le sobrevinieron; el ardor en sus manos y las costillas rotas -que de seguro debía tener-.
El sabor cobrizo de su propia sangre en la lengua y el olor pestilente le recordó a la choza donde lo llevó Tobías Hankel. Esta vez no había una cámara que trasmitiera en directo para su equipo, ni un asesino psicótico con trastorno disociativo de personalidad…
Ahora se trataba de haberse topado con un cartel de las drogas y un sádico repulsivo que disfrutaba de abusar de las mujeres…
Se giró en el suelo hasta quedar tendido sobre la espalda –una posición en la que podía respirar mejor- tragó saliva y cerró los ojos concentrándose en su alrededor.
Todo pareció en calma... Una tensa y tortuosa calma.
"No quiero morir aquí… No quiero acabar en este agujero…" pensó
… …
Contó los segundos…
692 segundos.
13,21 minutos hasta que la puerta de aquella choza se abrió de nuevo. Temió que fuera su verdugo, y que viniera por más.
No fue así.
El jadeo junto a él y las manos que lo tocaron eran unas frías, pequeñas, suaves y delicadas…. ¡Manos femeninas!
Abrió su ojo.
"¡Por aquí!" la mujer gritó por encima del hombro. Luego volteó hacia él. "¡Gracias Virgencita de Guadalupe!... "¡Gracias Dios mío, estas vivo!... Tenemos ayuda… ¡No te me vayas a morir!…"
Era la chica encinta, la mujer que había sacado del bote en llamas…
"¡No te duermas" le reprochó y le pellizcó el brazo. "No te voy a dejar morir… ¡Tú no te vas a morir!... ¡Despierto!… … ¡Óyeme!... … ¡Sigue despierto!... ¡Apúrense!" gritó de nuevo, mirando atrás
Spencer se encogió con cada grito, y sintió que la fuerza para seguir vivo lo comenzaba a abandonar.
"¡Despierto, mi ángel!... ¡Despierto!" Le suplicó. "¿Puedes hablar?... Dime tu nombre… ¿Cómo te llamas?"
Él lo intentó, trató de decir su nombre… Fue cuando se dio cuenta que no le salían palabras y la garganta le dolía mucho, la sentía en crudo.
Tosió.
"¡Tranquilo, tranquilo!… ¡Ya estoy aquí, te juro que no te voy a dejar morir!"
Pasos retumbaron y voces se oyeron. En cuanto sintió las manos que iban a alzarlo el dolor de todo su cuerpo se intensificó, hasta cruzarlo como un rayo…
Todo se volvió negro…
39 Semanas (y media)
Rossi sostuvo el teléfono frente a él, con la llamada de García en altavoz
"¡Señor!, ¡Señor! El teléfono satelital… ¡El teléfono satelital se encuentra encendido!… Tengo las coordenadas, ya se las he enviado... ¡Los he encontrado!… ¡Los encontramos!"
Emily bloqueó sus ojos con Rossi y ambos se permitieron compartir una fugaz sonrisa de alivio.
"¡Esperen!" susurró Penélope aún en la línea, en tono de preocupación agregó. "El teléfono está discando"
Prentiss miró hacia abajo cuando el móvil que sonó fue precisamente el suyo, un número desconocido, pero coincidente con el serial adjudicado al teléfono satelital.
Casi dejó caer su móvil al tratar de responder.
Todos los ojos del campamento se volvieron sobre ella.
Deslizó su dedo por la pantalla y dijo su nombre, sin mirar a los demás –ella no los podía mirar-
No se oyó nada. Ninguna respuesta.
Prentiss lo volvió a intentar: "¡¿JJ… Morgan?! ¿Son ustedes?... ¡Morgan!... ¿JJ?", la voz se le quebró
Entonces, una sola palabra vino de vuelta por el auricular… Una sola palabra antes que la comunicación se rompiera.
"¡Emily!"
Derek sintió frio…
La clase de frío que te perfora la carne y cala en los huesos… El que te lleva directo a la muerte.
El cuerpo le temblaba y no podía resistirse… Lo que le ofreció un triste alivio –porque allí, encadenado, no podía hacer nada más que esperar y sabía que esta sensación de frio era mortal-
Al menos, del otro lado, podría reunirse con su padre… Y encontrar a su mejor amigo… Su hermano pequeño…
Escuchó a la distancia ruidos, ruidos diversos… Crujir del piso, pasos pesados sobre suelo…
Cerró los ojos.
El equipo se desplazó en bloques sobre la zona que señalaron las coordenadas… Todos dispuestos a todo…
El sigilo en sus movimientos, las armas apuntando al frente, contra un objetivo indeterminado y un destino incierto.
Cada uno debatiéndose entre el sentimiento contrariado que desafiaba su cordura y la necesidad de seguir un rastro que podía guiarlos a ningún lado.
…
Luke viró sobre su hombro un momento, antes de decidirse a cortar la cadena que los llevaría dentro de una especie de granero. Rossi le dio un movimiento de cabeza, Emily preparó su arma.
Para bien o para mal, era lo único que se podía hacer.
Estaban cerca del final.
"¡Esa era la voz de Spencer!" García fue la primera en atreverse a decirlo… A miles de kilómetros en Quántico.
Como todos, había escuchado esa voz y no tenía la menor duda.
Ningún miembro de su equipo –excepto Walker- podría negarlo.
Prentiss no había querido mirar a nadie, no había podido, paralizada por la idea de haber perdido completamente el juicio.
"¡Pero creímos que estaba muerto!", dijo Alvez, "se tomaron muchas molestias para hacernos creer que era así"
"Lo enterramos." Susurró Emily ligeramente sacudida. No sabía qué sentir: ¿Miedo?, ¿alivio?, ¿rabia contra ella?… … "Renunciamos a buscarlo y él estuvo siempre allí"
Rossi negó con la cabeza, sabía que podía ser cierto, que dieran al chico por muerto mientras que él se mantuvo luchando por su cuenta. Quizá, JJ y Morgan estaban con él ahora y simplemente perdían un tiempo que era valioso. "¡Dejemos de hablar y vamos a ese lugar!... Tenemos que averiguarlo…"
Reid vio aparecer la luz de nuevo: Brillante y cálida.
Cómo una invitación…
Por primera vez, lo sorprendió con la guardia baja...
Y el teléfono satelital -que no sabía cómo- había logrado sostener con sus manos, cayó al suelo con un estrépito.
El mundo a su alrededor comenzó a desdibujarse, él mismo se llenó de brillo y se transparentó un poco… Sintió miedo… Un hondo y enorme miedo…
Sacudió la cabeza en negativa…
"No… No… ¡Hoy no!..." le gritó a la luz
Él no podía aceptar el llamado, no podía caer en su seducción… No era por egoísmo, era por amor: Ya no le importaba si hallaban o no su cuerpo… Él solamente quería salvarles la vida.
Dio un paso en retroceso, alejándose de la luz.
…
Fue arrastrado –violentamente- a donde estaba JJ.
El equipo se dividió al entrar a la casa que –desde afuera- parecía un establo.
Por dentro era un búnker, al mejor estilo nazi. A ninguno le sorprendió, habían visto ya este tipo de construcción, pero por razones evidentes, este lugar no podía ser visto como un bunker más…
Esto era personal.
…
Rossi entró a la cocina y por poco tropezó con el teléfono satelital tumbado en el suelo. Lo tomó y se dio cuenta que no tenía puestas las baterías y, además, parecía haber sufrido una especie de cortocircuito.
El resto del equipo, siguió en dos vías: Con Emily hacia la puerta trasera. Con Luke hacia abajo, por unas escaleras.
…
Alvez le dio un asentimiento al oficial para que abriera la puerta y los destellos de las linternas les revelaron una cara.
"¡Tenemos a Morgan!... ¡Tenemos a Morgan!" gritó Luke por la línea segura y sintió que acababa parte de la tortura
"¡Necesito paramédicos, García!, ¡pide una aeroambulancia!"
La llegada de la redada no tomó desprevenidos a los señores de la droga. El entrenamiento preciso y la paranoia controlada, los advirtió de inmediato.
Se dispersaron por el solar para escapar.
Solo uno de ellos se quedó atrás… Uno que tenía una cita con la bonita rubia a la que le gustaba pelear.
"JJ… JJ"
Ella oyó el susurro de una voz suave, que desesperadamente extrañaba pero que –al mismo tiempo- logró sobresaltarla.
"JJ…"
Abrió los ojos de golpe y lo vio: ¡Spencer estaba allí!, estaba con ella… A unos pasos de donde se hallaba atada...
Nuevamente él.
No se lo podía creer.
"Tal vez estoy muerta" se dijo internamente, "pero si lo estuviera, no estaría en esta choza, ni atada" ironizó
La sonrisa en los labios de él era casi como un beso.
…
No se había dado cuenta que estaba llorando hasta que vio la cara de Spencer alarmarse un poco. Dio dos pasos más cerca y se puso a nivel de ella: ¡La abrazó!... Y -desquiciado o no- ella pudo sentirlo…
Sentirlo…
Como si fuera un abrazo verdadero.
…
Reid se quedó así hasta que Jennifer volvió a la calma. Se separó un poco para verla a los ojos. "Tienes que aguantar un poco más, ya van a venir… Casi están aquí" le dijo en voz baja, como un secreto entre ambos
Ella no quería perder ese contacto –pero estaba atada a la silla y no se podía mover-. Lo único que pudo hacer fue inclinar el rostro cerca del de él y acariciarle la mejilla con la punta de la nariz.
Spencer volvió a deslizar sus brazos alrededor de ella y la apretó con fuerza. Dejó caer su cabeza contra su pecho para escuchar el tenue sonido de los latidos de su corazón.
Todo lo que podían hacer era esperar.
Todo dependía del equipo ahora.
…
Le tomó un segundo darse cuenta que ella estaba hablando con él y esperaba por su respuesta. Se había acostumbrado a estar cerca de ella, y escuchar sus interminables monólogos dedicados a él.
Se perdió el hecho que era su turno para hablar. Levantó la cara para mirarla.
"¿Estás realmente conmigo, no?" le repitió
"Si, JJ… Estoy aquí"
Él no pretendía hacerla llorar, pero aquello la descompuso y las lágrimas corrieron por sus mejillas.
Spencer no se sentía bien viéndola así… A pesar de llevar meses viéndola llorar por él, no era insensible. "¡No llores, por favor!"
"¡No puedo evitarlo, Spence… … ¿Puedes quedarte?"
Él se ciñó a su cintura y movió la cabeza contra ella. "No lo sé"
Jennifer sintió romper su corazón una vez más. "Te quiero mucho, Spence… Te quiero mucho… Mucho más de lo que puedes imaginar"
"Jennifer yo…"
No pudo terminar, cuando se oyó un golpe y los dos alzaron la mirada para ver la puerta abierta.
Era el verdugo de Spencer, con una risa torcida dividiéndole en dos el rostro.
Rossi se encargó de acompañar a Morgan en su traslado al hospital. Luke y Prentiss siguieron peinando el terreno para buscar a JJ y –con suerte- a Reid.
Se movieron por los caminos sinuosos cercanos a la ribera del río y descubrieron un contenedor marítimo lleno de mujeres… Inmigrantes… Colectadas ahí para el tráfico humano…
"¡Maldita sea!" renegó Luke
JJ no estaba ahí.
…
Siguieron andando y vieron una luz que se levantaba a los lejos del horizonte.
No tan lejos como para no poder llegar rápidamente en una carrera, pero sí lo suficientemente apartado como para pasar desapercibido por el equipo de búsqueda.
Avanzaron en esa dirección.
La luz parecía como venir de un faro: Destellos señalando un camino, que se ocultaban y aparecían en perfecta oscilación entre claro y obscuro
…
Prentiss salió como flecha al oír gritos. Alvez siguió por detrás de ella.
"¡No!... ¡No!... ¡No!" sin duda alguna, fue la voz de JJ
"¡Déjala en paz!" una orden directa en la voz inconfundible de Spencer
Seguido de dos disparos.
…
Emily y Luke se miraron entre si y apretaron el paso, tan rápido como fue posible, incluso: Más rápido.
El sociópata desequilibrado había pasado a través de Spencer y le arrancó la blusa a JJ.
Reid sintió que la más incontrolable furia se desataba en sus entrañas y las luces de la casa empezaron a sufrir una gran sobrecarga, pero sin llegarse a fundir.
El degenerado empujó a JJ hacia adelante, haciéndola gritar de dolor por el ángulo incomodo que adoptó su cuerpo. "¡No!... ¡No!... ¡No!" le dijo iracunda, si éste desgraciado la pensaba violar, tendría que matarla primero
…
Entonces fue, como si la fuerza de la emoción más profunda y arraigada dentro del corazón de Spencer lo guiara de un todo, lo dominara en un todo, le permitiera todo… Y una luz resplandeciente brilló por dentro de él, a través de él, iluminando la habitación: "¡Déjala en paz!"
Y el hombre al que le había declarado la guerra lo vio… Lo vio tan real como si estuviera allí… Y lo reconoció también: "¡Maldito fantasma!... Estas jodido conmigo, porque no creo en los malditos fantasmas"
Le disparó dos veces e inmediatamente volvió sobre la mujer para arrancarle el resto de la ropa y saciar sus instintos lascivos.
…
Lo siguiente, pasó como en cámara lenta… Jennifer gritó por él, y Spencer por ella, antes que él quedara eclipsado por el brillo de una luz enceguecedora.
Alvez le dio el tiro de gracia al violador.
Mientras que Emily se encargó de desatar a JJ… Una tarea dolorosa que cumplía por segunda vez. Jennifer estaba casi en shock, temblando, no por el hombre muerto a sus pies, sino por el que ya no podía ver.
…
"¿Dónde está él, JJ?... ¿Dónde está Reid?"
A Jennifer le tomó más tiempo de lo normal el registrar que Prentiss le hablaba.
"¿Dónde está él, JJ?... ¿Dónde está Reid?"
"Se fue"
JJ se frotó los brazos y dejó caer un par de lágrimas que no intentaría ocultar… Emily no estaba segura de haber entendido, pero tiró de ella en un abrazo.
…
Luke regresó de su búsqueda por los alrededores –en los que no halló ni rastro de Reid-… Nada hacía suponer que en -primer lugar- hubiese estado realmente ahí.
Quizá, todo el equipo tendría que dimitir y asistir a terapia… Quizá, todos estaban padeciendo una especie de histeria colectiva… Quizá… Pero sus oídos lo habían escuchado –fuerte y claro- …
Él oyó la voz de Reid…
A veces, la esperanza puede llegar a ser tan destructiva.
40 Semanas.
Spencer se quedó callado y contemplando la luz que lo envolvía: Serena y brillante…
Se sentía agotado y triste… Un río de lágrimas surcando sus mejillas.
Él mundo seguiría siendo mundo… Mientras él… …
Se secó las lágrimas con la manga del pijama que le quedaba ridículamente grande. Nunca imaginó que dejarse llevar por la luz lo podría hacer sentir tan mal…
Le dolía no ser capaz de saber si había podido salvar a Jennifer… Si los otros llegaron a tiempo...
Le aterraba la respuesta a su duda, del mismo modo que le lamentaba no haber tenido tiempo para decirle que la quería…
… …
Lo mismo que pasó con Maeve.
Dos días después, Morgan seguía en estado inducido de coma. Savannah no paraba de decirle a García (o tal vez decírselo a ella misma) que era para proteger el cerebro de Derek y darle tiempo al cuerpo para recuperarse.
Ninguna de ellas abandonó el hospital desde que llegaron.
… …
JJ sabía que estaba deprimida.
La noche de su rescate, Emily y Rossi le contaron acerca de la llamada que les dio su localización, las voces que oyeron y lo que suponían…
Ella prefirió no dar crédito, aferrarse a la duda y, finalmente, evadir el tema por completo.
Se cerró en banda y se echó a llorar.
El médico de guardia la sedó para que se calmara y, al siguiente día, se negó rotundamente a tener visitas.
Luke había seguido peinando la zona cercana a donde encontraron a Morgan y JJ. Recuperó la insignia de Reid entre los escombros de la choza donde lo creyeron oír.
No la entregó como evidencia, sino que la guardó para él, pensando que en un futuro podría entregársela a la madre de Spencer… O a JJ.
El vacío dentro del pecho no le dio tregua a Reid.
No era lo mismo temer a la ausencia total de luz -a la que rehuyó por años- que a la idea de saber que no había podido salvarle la vida a la mujer que más lo había llorado.
Hoy día, la presencia de la luz –abrazándolo- era como un recordatorio de su inutilidad… Ya ni siquiera le quedaba el consuelo de pensar en ella y poder ir a verla.
Y es que no sabía si algún día tendría la oportunidad de volver a verla.
Miró el horizonte abierto frente a él y quiso borrar los remordimientos con la belleza del paisaje.
No lo logró.
Volvió a llorar.
El tercer día después de su rescate, JJ decidió que podría caminar por el hospital. Si bien los médicos no le había dado el visto bueno para regresar a casa, ella se sentía lo suficientemente fuerte como para dar un paseo.
Anduvo por el jardín, disfrutando del maravilloso resplandor del sol que se filtraba por entre algunas nubes, observó las flores y el paisaje…
Miró al cielo… Si en verdad existe un cielo, allí debía estar su Spence… Y ella sintió un consuelo en eso.
…
Rato después resolvió que estaba preparada para ver a Derek. Caminó hacia el ala de Cuidados Intensivos. Una enfermera en el pequeño hall de entrada la detuvo.
"El médico a cargo no permite más de una persona por habitación… Y en la habitación del Sr. Morgan ya hay dos acompañantes… Si lo prefiere, puedo hablar con las señoras para que pueda entrar a verlo"
JJ sonrió al amor de García y Savannah y decidió que esperaría su turno… A fin de cuentas, no tenía nada más que hacer.
…
No pasó mucho tiempo cuando otra mujer, llevando en brazos a un niño pequeño, entró al hall y habló con la misma enfermera.
JJ no pudo evitar oír la conversación.
"¿Está despierto?"
"¡Sí!... Pero sigue alterado… No hemos tenido que sedarlo otra vez, no desde la noche que regresó. El Dr. Guzmán dice que hay que darle tiempo y espacio"
"Me gustaría poder verlo"
"Lo siento… De veras, ese chico ha pasado por tanto… He perdido la cuenta de las veces que hubo que resucitarlo… La última vez casi pareció definitivo"
"¡Virgen de Guadalupe!... Y aun no habla… ¿No les ha dicho como se llama?"
"¡No!... La noche que volvió solo dijo un nombre de mujer… … ¡Jénnifer! Y algo como JJ…"
…
El cuerpo de JJ dio un tirón y se puso de pie, les dijo su nombre a las mujeres y exigió ver al hombre del que hablaban…
…
Jennifer jamás olvidaría la mirada de Spencer aquella mañana, la manera en que la luz -que se filtraba por la ventana- creaba patrones claro-oscuros en su piel pálida.
Casi logró derribarlo cuando se le echó en los brazos, casi se fundieron en un solo ser… Casi creyeron que acababan de enloquecer
"¿Estoy en el cielo?" le dijo él llorando, hablando contra su cuello
Ella sonrió…
Él sintió la sonrisa que se formó en los labios de ella al contacto con la piel de su hombro
"No Spence, no es el cielo… Estamos es México"
