¡Bueno! Héme aquí de nuevo; pretendía escribir sobre otra gente, pero me salió esto *risas*. Supongo que echaba de menos a estos dos, y les tuve que poner a discutir...

Disclaimer: Hetalia es propiedad de Hidekaz Himaruya, genio genialísimo donde los haya.


Liberis Causa

Capítulo 7: El Imperio más Grande

Personajes: Galia, Hispania & Britania

Los tres jóvenes guerreros del oeste. Así es como les conocían, sembrando el terror entre los enemigos, los ladrones, las mujeres, a menudo en las calles y acaso a veces en su propio hogar. Eran tres muchachos en etapa de crecimiento y desarrollo, bajo los fuertes brazos del Imperio Romano que sabiamente les educaba en cuanto era necesario, fuere literatura, artes plásticas o militares. De un modo u otro, el destino siempre acababa uniéndolos, haciéndoles vivir memorables aventuras, salvajes problemas y peligrosos altercados dignos de hacer comprender a cualquier protagonista que se precie el valor de los lazos de amistad, y la unión que compartir tantos episodios de una misma vida juntos suponía.

Pero por casualidad, mera casualidad, hoy los tres guerreros sufrían un problema interno; en el fondo, ellos no eran como cualquier protagonista que se precie. Ellos eran simplemente ellos.

Todo empezó con una sencilla interrupción hecha por Galia cuando Imperio Romano explicaba estrategias que aprender, que enseñar a las legiones y que, por supuesto, nunca habrían de olvidar:

—¡Esto tiene mucho sentido! Cuando sea mayor, le prometo que conseguiré gobernar un imperio tan grande como el suyo propio –rio ufano–. Gobernaré cuanta tierra alcance la vista a ver, y no se me despiste no vaya a ser que me haga también con Roma –amenazó con una decidida sonrisa infantil.

Imperio Romano soltó una carcajada, enternecido por lo entrañable del valor del muchacho. Apenas le había quitado su habitual sombrero azul para revolverle el pelo cuando, para variar, Britania ya había encontrado algo que decir al respecto.

—¿Tú? ¿Gobernar? ¡Primero tendrás que pasar por encima del cadáver de Hispania que tenderé en tu camino para estorbarte mientras yo te pateo el trasero!

—¡Pero bueno! ¿Y yo qué narices he hecho? –se enojó entonces el hispano– ¡Anda y vete a molestar a quien te aguante, renacuajo!

—¡Cállate señor conejo!

—¡Gah! –se alarmó y sonrojó, ofendido ante la mención al origen de su nombre– ¡¿Cómo te has atrevido...?!

—No haga caso Imperium, yo gobernaré más que Galia, ¡gobernaré incluso el mar! –espetó el británico con su ya desde entonces fruncido ceño y su pose de huraño.

—¿Ah, sí? ¿Pues sabes qué? Yo pienso gobernar más allá del mar incluso –se cruzó de brazos Hispania queriendo quedar por encima de Britania, como parecía ser deporte entre ellos. Galia se quedó con la palabra en la boca.

—¡Idiota! ¡Más allá del mar no hay nada! ¿Qué acaso no has oído lo que te dice siempre Grecia? Ella ya te dijo que Hércules puso dos, no uno, ¡dos! pilares allá en el punto más al sur de donde vives para señalar que allá termina el mundo. ¡No hay más allá del mar! ¡No podrás pasar por encima mío! ¡Ja!

—¡Canalla! ¿Te refieres al Non Terrae Plus Ultra? Porque quiero que sepas que me importa un cuerno lo que haya hecho nadie mientras te pueda dar con un canto en las narices, ¡enano pulgoso!

—¡Yo no tengo pulgas muerto de hambre! ¡Esmirriado! ¡Me quedaré con tu fin del mundo!

—¡No soy esmirriado, soy esbelto!

—¡Cállate ya! ¡Si tú encuentras tierra más allá del fin del mundo yo me haré con ella! ¡Yo seré el mayor imperio que habrá en el mundo entero!

–¡No! ¡Yo seré el mayor imperio que habrá! Que será tan grande que al esconderse el sol por el oeste de unas tierras ya estará alumbrando el este de las otras, ¡listillo!

—¡Eso es imposible, mendrugo! ¡Para eso la tierra tendría que ser cilíndrica!

—¡Como si tiene forma de pera! ¡Voy a ser el más grande, y punto en boca!

—¡Yo seré mejor! ¡Deja de soñar, tarugo!

—¡Calla, besugo!

—¡Basta ya de insultos -ugo! ¡Imbécil!

—¡Abuelo huraño!

—¡Escucharás el nombre de Britannia doquiera que vayas!

—¡Aprende a deletrear Hispania porque vas a tener que vivir con ello durante muchos siglos!

—Chicos... –interrumpió entonces Imperio Romano, decidiendo que era momento de irrumpir la tan pronta, súbita y apasionada pelea que se había formado entre los tan distintos muchachos. Trató de avanzar para mediar entre ambos, pero entonces sintió cómo alguien trataba de retenerlo colocando educadamente una mano en su pecho.

—Espere... –demandó Galia, quien oteaba la discusión como hipnotizado. El romano se detuvo mirando al rubio algo sorprendido, esperando una explicación– Esto... esto está siendo tremendamente divertido...

Fue ése y no cualquier otro día cuando, por primera vez, Galia comprendió lo divertido que era observar el conflicto ajeno.

El Imperio más Grande - Fin


¡Bueno! La intención de esto... ¡supongo que muchos lo habréis visto! A la larga, Francia conquistó (con Napoleón) gran parte de Europa, y España y Gran Bretaña tuvieron los mayores imperios del mundo...

La leyenda cuenta que Hércules puso dos pilares en Gibraltar (y creo que también en Finisterre), el punto donde no había tierra más allá (Non Terrae Plus Ultra), considerado como el fin del mundo. Fue cuando en 1492 Cristóbal Colón llegó a América que voilà!, resultó que había más mundo al otro lado del mar. Carlos I cambiaría finalmente el lema de España por el de Plus Ultra (más allá), so causa de ello.

¡Sea! Espero que os haya gustado y que nos leamos pronto,

Bou.