Cuenta la leyenda que este fanfic era actualizado cada dos o tres días... ¡Pero volví! La verdad es que los juegos que obtuve para mi computadora y mi pasatiempo de dibujar me absorbieron y no me querían soltar, hasta que la llamada de Moon-009 me salvó y me trajo de nuevo por estos lados.
Sin más que decir... ¡disfruten!
- De seguro mi sopa especial le hará bien a Mako. – Era de tarde, para ser exactos las 4 de la tarde. El día domingo parecía presentarse aburrido para la mayoría de la gente que transitaba a esa hora la calle, pero nuestra joven y animada Usagi iba a visitar a su amiga acompañada de Rei.
- No está resfriada, tiene el brazo herido. Tu sopa no hará más que enfermarla del estómago. – Había presenciado el ritual místico que había realizado la rubia aquella tarde para cocinar una simple sopa. Primero había ido a casa de Usagi, ya que ella misma se lo había pedido. Más la había invitado por el hecho de que Luna, la gata parlante de la chica, no la quería ayudar a hacer la bendita sopa. Debía reconocerlo, no se había asustado al saber que la investigadora tenía como mascota-secretaria a una gata que hablaba, ¡el susto fue verla cocinar!
- No seas mala conmigo. Soy joven, así que aun puedo aprender a hacer buenas sopas. –
- Pero de sopa no vivirás toda la vida. – El trayecto era largo, así que resumiremos todo el camino en que Rei aconsejó a Usagi comprar con suma urgencia un libro de cocina y que Makoto no necesitaba por ningún motivo existente en la faz del planeta probar su sopa especial.
Luego de esto, llegaron a un gran edificio. Subieron hasta el piso 3 y buscaron el departamento 37. Era un lugar bastante modesto, no era como los Condominio de Monte Azul a los cuales había ido con anterioridad la investigadora. El edificio no tenía muchos pisos y no estaba tan bien cuidado, pero parecía un buen lugar para vivir.
- Yo pensaba que Mako vivía contigo. – Habló después de un rato la de ojos celestes.
- Le he dicho muchas veces que se venga a vivir conmigo, pero ella se niega. Supongo que le gusta su vida tranquila y solitaria. – Llegaron frente a la puerta con número 37. Al lado de la puerta había un timbre que resonó bajo el insistente llamado de la rubia que luego fue regañada por la azabache. – No es necesario que toques tanto. –
- Es para que sepa que soy yo. – Tenía razón, ¿quién más podía ser la que molestara con el timbre a las 4 de la tarde de un día domingo? Claramente todos pensarían en Usagi, si es que ella fuera la única persona en el mundo.
Del departamento del lado apareció una mujer de edad que asomó la cabeza por la puerta.
- Buenas tardes, señora Rika. – Rei parecía conocer a la mujer y esta le devolvió el saludo.
- Querida, buenas tardes. Había escuchado un timbre, pensaba que llamaban a mi puerta. –
- No, somos nosotras que buscamos a Makoto. – Dijo la chica de cabellera negra apuntando la puerta que en esos momentos se abría sin que se diera cuenta.
- Pero mejor no entres, que Makoto tiene visita… -
- ¿Cómo? – ¿Alguien había venido a ver a la castaña? Pero ellas eran las más cercanas a la guardaespaldas, a no ser que la persona que se le pasaba por la cabeza se le haya ocurrido venir de sorpresa.
- ¡Buenas tardes! ¿Está Mako en casa? – Usagi preguntó educadamente.
- ¿Con quién hablas? No me digas que… - Rei quitó el lugar frente a la puerta abierta que ocupaba la rubia y su vista no la engañó, menos su sexto sentido que ya había presentido quién podía ser la visita dominical de Makoto.
- Acá se armará la grande… - La viejita que había salido antes del departamento vecino prefirió entrar y cerrar la puerta antes de que el terror comenzara.
- ¡¿Qué rayos haces tú acá?! – Frente a la cantante se encontraba de pie una joven de cabellera azul y mirada zafiro. Traía puesto unos lentes y cruzada de brazos, parecía preguntarse lo mismo que Rei.
- Mira que sorpresa más agradable nos llevamos, Rei. ¿Hace cuánto que no nos veíamos? – Una sonrisa aparecía en el rostro de quien parecía conocer muy bien a la azabache, pero que resultaba totalmente desconocida para Usagi.
La investigadora tomó lugar al lado de su amiga. Sus ojos se deslizaron hasta dentro del departamento y pudo notar que la dueña de casa venía a paso lento.
- ¡Mako! – Llamó la investigadora.
- ¡Sal de la puerta! ¡No, mejor sal del departamento y vete por donde llegaste! – Gritó la chica de cabellos negros.
- Lo siento, no puedo… - Y por quien buscaban apareció para meterse entre las dos chicas que parecían querer destruirse, fulminarse y masacrarse con la mirada.
- Señorita Rei… ¿qué hace acá? Hoy es domingo, no tengo trabajo, ¿o sí? – La castaña tenía un brazo vendado, era el que había resultado herido tras el accidente en el puente. Desde aquel día Rei le había aconsejado a Makoto tomarse unos días de descanso, pero la chica no le hizo caso alguno, ya que al otro día del accidente se presentó a trabajar. Así que la cantante supuso que Makoto descansaría el domingo, el día que siempre tenía libre. Más nunca pensó que aquel domingo, justo el día que parecía mostrarse perfecto, tendría que toparse con quien menos quería. – Veo que Ami las recibió antes que yo. – La chica soltó una risa nerviosa.
- Disculpa, Mako… - Dijo la recién nombrada creyendo que lo que había hecho estuvo mal.
- No se llama Mako, es Makoto. – Corrigió enojada la de ojos negros.
- Pero yo también le digo Mako... – Usagi quiso unirse a la conversación, pero Rei la detuvo con una mirada cortante.
- Cállate tú. – ¿Qué se había perdido? Sentía muy bien las malas vibras que habían entre Rei y la desconocida amiga de Makoto, pero tampoco podía estar callada todo el rato viendo como las dos mujeres deseaban clavar un puñal calentado en fuego en la otra. ¡Menos quería estar todo el rato parada frente a la puerta!
- Mako, quiero entrar… ¡Además te traje sopa! - Ésta asintió y vio a la chica de cabello azulado. Quizás le dijo algo con la mirada, ya que la joven suspiró y entró al departamento dejando el paso libre.
- Vamos, deja que te presente con Ami. – Las tres chicas entraron.
Era realmente un departamento hermoso. Rebosaba en plantas, flores y decoración. Los sillones con variados cojines, los muebles con floreros adornados y las paredes con estampados, demostrando que Makoto tenía un gran gusto y sentido femenino.
La dueña de casa hizo una seña para que las recién llegadas tomaran asiento en el sofá. Usagi primero le entregó su presente a la castaña y luego tomó asiento junto a Rei, quien no sacaba la vista de la chica desconocida. Notó como la de cabellera negra siguió cada movimiento de las otras dos, quienes trajeron unos momentos después refrescos para las chicas.
- Bien, primero lo primero. Usagi deja presentarte a Ami Mizuno, ella es una gran amiga mía. – Ambas se dieron la mano cortésmente ante la fulminante mirada de Rei. – Ami ella es de quien te hablado estos días, su nombre es Usagi Tsukino. ¡Espero que se lleven muy bien! –
- Gusto en conocerte. – Nada parecía mal entre las nuevas conocidas, aquello que hacía sentir inestable el ambiente eran las tensionadas miradas que se lanzaban a cada segundo Ami y Rei, las cuales no pasaban inadvertidas por la de ojos verdes. Pero este escenario era común todas las veces en que ambas mujeres se encontraban, era la rencilla que siempre aparecía entre ellas y que hasta ahora Makoto aún no entendía.
- ¿Ahora me explicarás que hace ella acá? – Dijo la cantante apuntando con poco agrado a la de cabellera azulada.
- ¿No se lo has dicho? – Preguntó mirando a la dueña de casa, a lo que ésta negó con la cabeza. – Mako y yo nos vamos a casar. – Así fue cómo el refresco que Usagi bebía voló escupido por la sala y Rei casi sufrió un infarto.
- Ami, no hagas bromas de ese calibre frente a ya sabes quién… - Una avergonzada castaña iba en busca de unas servilletas para su rubia y empapada amiga. – Lo que pasa es que la casa de Ami está siendo fumigada, así que le dije que viniera a quedarse conmigo unos días. –
- Te hubieras quedado para que te fumigaran… - Comentó con risa socarrona la cantante. –
- De hecho te quería llamar para invitarte a la fumigación, pero recordé que podías morir si ibas… ¿Recuerdas? Los tóxicos venenos que utilizan en las fumigaciones liquidan a los insectos y también les causa daño a los humanos como yo. – Makoto simplemente refregaba su frente. ¡Eran así todo el bendito tiempo!
- ¡Hohohohohoho! ¡En tu cara, Rei! – Usagi hizo un gesto con las manos apuntando a la nombrada, pero lo deshizo apenas vio la vena palpitante en la cien de la azabache. ¿Era su idea o su amiga explotaría? - ¿Y cómo has estado de tu brazo, Mako? – Prefirió ser ella la que cambiara el tema y ayudar un poco para que la densa situación se volviera más amena.
- Los puntos están sanando muy bien, el doctor dijo que en una semana más los sacaría, así que no puedo hacer muchas cosas hasta en unos cuantos días. – La chica hablaba viendo aquellas vendas que protegían su herida. Ella misma había pensado aquel día del accidente que prácticamente se había roto el brazo en dos, pero realmente solo habían sido cortes profundos con los vidrios del parabrisas. Se sentía aliviada al saber que no había sido nada tan grave, ya que por naturaleza a ella le gustaba hacer muchas cosas en el día, tanto en su hogar como en su trabajo.
- Además, Mako no tiene de qué preocuparse, mientras esté acá con ella, la cuidaré muy bien y la ayudaré en todo. - Acotó Ami sonriendo.
- Eres todo un ángel… - Los ojos zafiro rodaron molestos para encontrarse con los de Rei. De hecho, si te ponías contra la luz, podías ver cómo las auras de las dos mujeres chocaban y estallaban en una batalla silenciosa, pero muy intensa.
- Por lo menos yo cuido de Mako… -
- Yo también trato de cuidarla… -
Pero cualquier intensidad podía ser superada con mucha facilidad por Makoto Kino.
- ¡Ya es suficiente! – El grito descontrolado hizo que todas fijaran su mirada en la joven dueña de casa. - ¡Siempre es así, siempre discuten cuando están juntas! ¡No ven que estoy reponiéndome de un accidente de hace pocos días y no tengo ánimos para soportar una nueva pelea entre ustedes dos! –
Usagi a esa altura tapaba su rostro con un cojín y trataba de cantar en su cabeza una linda canción de cuna. Ella no estaba metida en aquel dilema, pero por cualquier cosa, prefirió hacerse la invisible para que la furia de la castaña no la absorbiera a ella en un incontrolable regaño. Por su parte Rei y Ami escuchaban totalmente mudas y avergonzadas lo que Makoto les gritaba.
- ¡Arruinaron una linda visita con sus disputas! – Tapó su rostro y es que parecía que sus ojos atentaban con llorar. – Y lo que más me apena es que solo hacen esto porque no se conocen realmente… - Se retiró a su habitación.
- ¿Ven lo que provocan? – Aún con el cojín en la cara, la rubia dijo eso reprochando el comportamiento de las dos chicas. Se puso de pie, dejó el cojín y las miró seriamente. – Han herido la sensibilidad de Mako... ¿Cómo rayos uno logra eso? No tengo la menor idea, pero ustedes lo lograron. –
Ami y Rei se miraron y luego suspiraron, hasta Usagi tenía razón. Habían molestado en su propio hogar a Makoto y la hicieron sentir mal sabiendo que ella se está recuperando de su brazo. ¿Realmente se podía decir que la estaban cuidando? ¡Solo la hacían enojar cuando comenzaban con sus discusiones!
La cantante tomó su bolso y se puso de pie, tomando lugar al lado de la rubia.
- Mañana ya empieza la semana y sabiendo lo terca que es Makoto, de seguro irá a trabajar. Yo la cuidaré la mitad del día cuando esté conmigo y tú la cuidarás el resto que queda cuando llegue a descansar a su departamento. Tratemos de nunca más toparnos en nuestras vidas y Makoto seguirá siendo feliz. – Después de eso la azabache se retiró.
- Caliéntale la sopa que hice para Mako, de seguro eso la pondrá feliz. – Usagi corrió tras su amiga que ya había partido. - ¡No me dejes, que no recuerdo qué bus tomar para regresar! –
La mirada de Ami saltó desde la puerta cerrada de la habitación de su amiga hasta la cocina repetidas veces.
- Supongo que tiene razón… Mientras no nos encontremos nuevamente, todo estará bien. – Partió a calentar la especial sopa que había traído la rubia.
- No lo entiendo, ¿por qué razón no te agrada Ami? – Dejaban atrás la residencia de su amiga y comenzaban la esperada conversación "¿por qué tratas de asesinar con la mirada a Ami Mizuno cada vez que ella habla o hace algo?"
- Ella también conoce a Mamoru. – Y el modo Moon-009 se activaba. – No confió mucho en ella, hasta creo que tiene algo que ver en la desaparición de él. –
- Espera, no puedes culparla sin tener pruebas. – Usagi ya tenía en mano su libreta y anotaba ciertas cosas en ella.
- Da igual, te aseguro que si buscas en la libreta de Mamoru, encontrarás a Ami allí. ¿No crees que estaría bien saber algo de ella? Digo, por tu investigación. –
- Déjame entender, Ami también está en la libreta… No será que no te agrada porque ella es con quien te engañ… -
- ¡No! Mamoru no tiene tan malos gustos para elegir chicas. –
- Que bueno, digo… Eso fue ofensivo. –
- ¿Puedo entrar? – La puerta se abría lentamente dejando ver la silueta de Ami. Cargaba una bandeja con un plato lleno de la sopa que Usagi había traído como regalo.
- Prácticamente ya entraste… - En la cama, tapada hasta la cabeza y con las almohadas tiradas por toda la habitación estaba Makoto. Ni siquiera miró a la otra chica, tampoco lo haría en un buen rato, quizás no la querría mirar al día siguiente y todo decía que la semana completa simplemente la esquivaría.
- Discúlpame, Mako. No era mi intención hacerte enojar, yo solo quería molestar a Rei un poco, ya que ella también lo hace… -
- Bueno, ya sabes que no me agrada eso. –
La de cabellera azulada tomó asiento junto a la otra, dejando la bandeja sobre un mesón cercano a la cama.
- ¿Por qué no comes lo que trajo tu amiga Usagi? Con ella no estás enojada. – La castaña destapó su cabeza y quedó mirando el plato de comida. Ahora que lo recordaba, la investigadora tuvo que observar su faceta furiosa. Lo lamentaba por ella, pero no por las otras dos, ya que en serio debía regañarlas por su forma de ser.
- Está bien. – Tomó asiento en la cama y acercó el plato poniéndolo en las piernas.
- Le pediré la receta para cocinarla un día, se ve muy buena. –
Pero el gesto que hizo Makoto tras probar una cucharada de aquella aparentemente buena sopa preocupó a su compañera.
- ¿Te sientes bien? ¿Te duele el brazo? – La de mirada jade negó con la cabeza mientras su rostro seguía mostrando cierto desagrado.
- Por ningún motivo trates de aprender la receta de esta sopa… - Sacó la lengua y la limpió con sus propias ropas. – Debo enseñarle muchos tips de cocina a Usagi. –
Ami miró con desconfianza el plato y lo alejó dejándolo nuevamente en el mesón.
- ¿Pidamos pizza? –
- Después de lo de hoy, la cuenta la tendrás que pagar tú. – Makoto volvió a esconderse entre las sábanas de la cama.
- Está bien. – La sonrisa de Ami nunca desapareció. Por más que la castaña estuviera enojada con ella, sabía que finalmente la perdonaría.
- ¡Capítulo 7 terminado! ¿Qué puedo decir? Salió un poco (¿Poco?) OOC , pero me sigue agradando la relación que entregué a Rei y Ami. Más no se preocupen, aquellos que crean que esto será como la relación de Rei-Usagi en el antiguo animé, les digo que haré que Rei y Ami se lleven bien dentro de poco... Nada dura para siempre... Y también Moon-009 volverá a sus andanzas de investigadora, ya que ahora tiene a Ami. -
Gracias por darse el tiempo de leer... ¡Suerte!
