Disclaimer: Sí, Hetalia NO me pertenece :'( (aunque si me perteneciera, seguro que arruinaría el manga con todas mis "geniales" ocurrencias xD).


He aquí el siguiente capítulo! -me tomé mi tiempo, lo sé, es que sufrí una terrible baja de inspiración :(. Léanlo y dejen sus reviews :).

Por cierto, lamento el título tan poco original, pero no se me ocurría nada mejor xD!

Gracias a todos los que siguen y comentan este fic.


Suecia, Noruega e Islandia estaban sentados en torno a una fogata, encendida al fondo de la gruta que habían elegido como refugio. Acaban de comer de sus provisiones -ya que ese día no habían almorzado- y ahora trataban de calentarse. Finlandia, recostado junto al sueco y envuelto con varias mantas, dormía profundamente.

-Ahhhhh… otra noche al interior de una cueva… ¿es lindo, no? -comentó Islandia con sarcasmo.

-No te quejes lillebror. Con este clima, sería todavía peor estar afuera… -replicó Noruega.

-Bueno Nore, en eso tienes razón. ¿Tú que piensas Sve? -le preguntó el islandés al sueco.

-Lo mismo que él… -contestó éste secamente.

Se hizo un silencio.

-Oye Sve, ¿cómo está Fin?

-Profundamente dormido… -respondió Suecia simple y llanamente.

-Ya lo sé, pero yo me refería a su estado… -insistió el islandés.

-Estable… aunque se sobresalta de rato en rato… -señaló el sueco, algo preocupado.

-Tal vez sea una reacción de su cuerpo a la pérdida de sangre, ¿no crees tú?

-Quizás… -se limitó a responder el otro.

-Y probablemente le dolerá un poco el hombro cuando se levante. La buena noticia es que hay calmantes en el botiquín, ¿verdad?

-Sí…

Otro silencio, seguido de un bostezo de Islandia. -"¡Qué aburrimiento!" -pensó. Suecia era tan 'buen' conversador…"

Noruega, por su parte, parecía inquieto y absorto en sus propios pensamientos. Sentía un ligero vacío…

-"Ah, claro, falta un idiot que me moleste… Tsk, lo que puede hacer la fuerza de la costumbre…" -suspiró el noruego, incómodo, mientras observaba al danés que, sentado a la entrada de la cueva, permanecía aislado de los otros cuatro por voluntad propia.

Tras un silencio bastante prolongado, Islandia no pudo soportar más.

-¡Ahhhhhhhhh…! -lanzó un pesado suspiro. Entonces, se fijó en su reloj de mano. ¡Sólo eran las cinco de la tarde, y ya había oscurecido! ¡Él todavía no tenía sueño! Y para colmo, no había nada interesante que hacer ni nadie con quién hablar-. Oigan chicos, no crean que su presencia me aburre, pero prefiero leer un libro, ¿de acuerdo? -informó a Suecia y Noruega. Estos simplemente se limitaron a asentir con la cabeza.

"Aggggg, genial… me ha tocado justo a mí quedarme con los dos sujetos más 'divertidos' del mundo" -se quejó el islandés internamente, mientras sacaba del interior de su abrigo un libro. -Mmmm… esta es la última publicación que ha salido a la venta en mi país -comentó para sí mismo, mientras miraba la carátula de la obra. Parecía interesante. Entonces, buscando algo de privacidad, se paró a duras penas, intentando ocultar el dolor de su tobillo y caminó hacia la parte delantera de la cueva. Cuando consideró que estaba lo suficientemente lejos de los dos mayores, se detuvo, se acomodó en el piso y procuró que la luz de la fogata lo iluminara lo suficiente como para poder leer a gusto. -Mmmm… -el islandés abrió la publicación, y después de algún tiempo ya estaba absorto en la lectura.

Tras un buen rato dormido, Finlandia al fin se despertó.

-¡Auch! -se quejó tan pronto abrió los ojos-. ¡Me duele… todo… el brazo…!

-Fin, no te esfuerces… -le pidió el sueco-. Yo te ayudaré a levantarte…

-Ahhh… así que ahora sí piensas ayudarme… -masculló el finlandés, inusualmente sombrío.

-¿Eh? -preguntó Suecia, que no había logrado oír con claridad las palabras de su amigo, aunque sí lo notó algo tenso.

-Na…nada… Acepto tu oferta… kiitos (gracias)… -se rectificó Finlandia, de mala gana.

Una vez que el finés se hubo acomodado entre Noruega y Suecia, comió algo de sus provisiones, y tomó mucha agua -ya que estaba sediento-. El noruego le proporcionó además un par de calmantes. Sin embargo, permanecía extrañamente callado. Parecía meditabundo.

-Hey Fin, ¿ya te sientes mejor? -Noruega rompió el silencio.

-Mucho mejor, Nor -contestó Finlandia-. Gracias por atenderme. Te debo una…

-Ah, no es nada. Aunque si quieres recompensarme, puedes darme Kilpisjärvi (1)

-¡¿QUÉ?! -vociferó el finés ante semejante proposición.

-Piénsalo, Fin… me das tu brazo derecho, por haber salvado tu brazo izquierdo… tiene lógica, ¿verdad? -insistió el noruego, con una pequeña sonrisa macabra, mientras se acercaba al otro amenazadoramente.

NOR! -protestó Finlandia, casi lloriqueando, aterrado ante la sola idea de perder el único brazo que le quedaba, territorialmente hablando.

-Era broma…

-¡Pues quién va a saber que bromeas si lo dices con tanta seriedad! -se quejó el finlandés.

-Ese es el secreto del humor noruego… -señaló Noruega.

-¿Humor noruego? -preguntó Finlandia como si fuese lo más bizarro que hubiera oído hasta ese momento-. No sabía que los noruegos tenían sentido humor… -añadió con toda sinceridad.

-¿Qué dijiste? -preguntó Noruega, algo ofendido.

-¡Nada! -se excusó inmediatamente el finés-. ¡Q…q…que si quieres, te preparo un Korvapuusti (2) en cuanto regrese a casa y luego te lo mando por correo aéreo como agradecimiento!

-Bueno… no voy a rechazar tu gesto… -aceptó el noruego.

Inmediatamente se hizo otro silencio. Finlandia volvió a sumergirse en sus pensamientos, al igual que Noruega. Suecia, por otro lado, quería decir algo, pero no se atrevía.

-Oye Fin… -pudo proferir finalmente después de un rato y de mucho esfuerzo.

-¿Qué? -replicó el finlandés, algo contrariado

El sueco tardó en ordenar sus ideas. Después de todo, nunca había sido muy bueno expresando lo que sentía…

-Tatatacktack (gracias) por haberme salvado… -dijo al fin, a duras penas.

-No… no es nada, Ru… A veces debes estar dispuesto a sacrificar todo para defender a tus amigos, aunque no estés seguro de si ellos harían lo mismo por ti… -afirmó el finlandés, en un tono denso que Suecia logró captar.

-"¿Qué le pasa a Fin? Está un poco extraño… ¿podrán ser las consecuencias de la hemorragia y del dolor?" -pensó el sueco-. "Voy a preguntarle" -se propuso-. O…oye Fin… -sin embargo, al girarse y clavar sus ojos en los de su amigo.

-¡GYAAAAAAAAAAAAAH! ¡RUOTSI! ¡¿DÓNDE RAYOS ESTÁN TUS LENTEEES?! -chilló Finlandia a todo pulmón. Claro, si la mirada de Suecia daba miedo aún a través de los anteojos, era diez veces más aterradora sin ellos atenuándola.

-Ah… mis lentes… pues se perdieron…

-¡¿Cómo que se perdieron?! ¡¿Así que ahora tendré que soportar tu mirada fría, cruda y directa por el resto del trayecto?! -se lamentó Finlandia, histérico.

-¿Qué quieres decir? -inquirió el más alto, volviendo a mostrar su amenazante mirada.

-¡GYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! -¡Na…na…nada! ¡Sólo olvídalo, ¿sí?!

-No. Estás actuando raro. Tienes que decirme qué es lo que te pasa… -exigió el sueco.

-¿Decirte… lo que me pasa…? -preguntó Finlandia, incómodo.

-Sí…

-Aggg… mmm… mmm… -el finlandés se debatía internamente, entre contarle o no la verdad al más alto.

Suecia, por su parte, esperaba expectante la respuesta de su amigo.

-Mira Ruotsi, francamente, me siento indispuesto, y prefiero no hablar del tema. Por favor, déjame en paz… -fue la cortante contestación de Finlandia, después de unos segundos.

-¿Indispuesto? ¿Indispuesto por la herida, por el dolor, por la impresión? Fin, necesito saber qué es lo que te atormenta… -demandó Suecia, tomando la mano derecha de Finlandia, y apretándola con fuerza.

-Uhmmm… -el finés, sin embargo, permanecía reacio-. Na…nada… nada me sucede… dejémoslo ahí, Ru… -dijo, apartando su mano bruscamente.

-Pero Fin… -el sueco no se daba por vencido.

-Ru, ya deja de insist…

-Mph… -entonces, Suecia clavó su mirada exasperada en el más bajo, como último recurso-. Fin, dímelo ahora… -demandó, un poco irritado.

-¡G…G…GYAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH! -sin embargo, lo único que consiguió fue asustar al finés-. ¡Norge! ¡Ayúdameeeeeee! -Finlandia, apartándose del sueco, se colgó del brazo de Noruega, que estaba a su costado.

-¿Qué te pasa ahora, Fin? ¿Te duele el hombro? -preguntó el noruego, que no se había dado cuenta de nada.

-No, lo que sucede es que… -sin embargo, al levantar la cabeza, el finlandés se chocó con la mirada vacía e inusualmente decaída de Noruega, que desprendía un aura deprimente-… ehhhh… yo… ehhh… yo… ehhh… yo… -empezó a tartamudear, tembloroso.

-¿Qué?

-E…este… ¿estás bien? -preguntó Finlandia, extrañado.

-Por supuesto -aseguró el noruego.

-Pero, de repente te ves triste…

-¿Triste yo? Cuando el café suba de precio, en ese momento me pondré triste…

-Ehhh… jejejeje… cla… claro… pero… ¿no será por lo que pasó en la mañana con Tanska? -se atrevió a insinuar el finés, ganándose una mirada iracunda del noruego, que lo sobresaltó.

-Fin, ¿sabes? En 1814, uno de mis soldados me preguntó si estaba deprimido por haber tenido que dejar a Den e irme con Sve… y sí podía hacer algo para ayudarme… -empezó a relatar Noruega, en tono sombrío.

-¿Y… y qué le contestaste?

-Le dije que, si quería colaborar para que me sintiera mejor, se parara delante mío mientras yo leía en voz alta un párrafo de este libro -dijo, como sacar del interior de su abrigo aquel libro que llevaba a todas partes- en esta página -tras abrirlo, señaló una hoja específica.

-Y… ¿y qué pasó? -inquirió el finlandés, con curiosidad.

-Se convirtió en un troll, y todavía vive por los bosques de mi país… -finalizó su historia el noruego, con la voz más espeluznante que pudo.

-¡¿EEEEEEEEH?! ¡Noruuuuuuuuu! -chilló Finlandia, aterrado.

-Se lo tuvo bien merecido, por haber insinuado que alguien como Denmark era capaz de producir alguna clase de efecto en mí… -aclaró Noruega, molesto.

-E…e…e… ¿en serio…? -sólo atinó a decir un tembloroso Finlandia, con una risita nerviosa.

-Y, ¿qué hay de ti Fin? ¿También quieres que te lea un pedazo de mi libro de "cuentos"? -le propuso el noruego al finés con una mirada amenazadora.

-¡GYAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHH! ¡RUOTSIIIIII! -chilló Finlandia, buscando refugio en el sueco por pura fuerza de costumbre, aunque sin haberlo deseado realmente.

-¿Mph? -el sueco se volteó, y clavó su mirada en la del finés-. Entonces Fin, ¿me dirás qué es lo que te sucede?

¡GYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡CLARO QUE NO! -exclamó un histérico Finlandia.

-Pero tú acabas de mencionar mi nombre… -replicó Suecia.

-¡Pu…pu…pues no quise hacerlo, ¿de acuerdo?! -rebatió el finlandés-. ¡AHORA DÉJAME EN PAZ!

-Mph… Fin, no te pongas terco, y dime por qué te estás portando así conmigo… -insistió el sueco, empezando a emanar un aura helada que horrorizó todavía más al otro.

-¡GYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! ¡AUXILIO! ¡IIIIIS! -desesperado, Finlandia sólo atinó a pedirle ayuda al menor que, por su parte, no le prestó mucha atención.

-¿Qué te pasa ahora Fin? Estoy ocupado… -respondió el islandés, absorto en su lectura.

-¡PERO IS! -reiteró Finlandia, al borde del llanto.

-Sí te duele algo, pídele a Noru que te dé un calmante… -fue lo que único que dijo, como pasar la hoja de su libro.

-¡Un calmante nervioso es lo que necesitoooo! -lloriqueó el finés.

-Vamos, Fin, no te asustes… -trató de "tranquilizarlo" Noruega, poniendo una mano sobre su hombro derecho- este libro es muy útil… -afirmó, señalando el tenebroso texto y provocándole otro sobresalto al finlandés- gracias a él he logrado calmar el dolor de mucha gente… para siempre… ¿quieres saber cómo? -le preguntó, con una sonrisa aterradora.

-¡GYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡De ninguna maneraaaa! -el pobre Finlandia, a punto de sufrir una crisis, se sacudió la mano del noruego de encima, se puso de pie como pudo y se disponía a correr lejos cuando…

-Mph… -cuando el sueco lo sujetó firmemente de la muñeca de su mano derecha, deteniéndolo de golpe-. Fin, tu situación todavía es delicada… no debes hacer movimientos bruscos… Además, aun no me has dicho qué es lo que te sucede… -insistió, levantando la mirada y…

-¡GYYYYYYYYYYYYYYAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH! -el finés, histérico, se liberó como pudo del agarre y corrió aterrado hacia Islandia-. ¡IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIS! -exclamó, arrojándose impetuosamente sobre el menor y aferrándose fuertemente a él con su brazo sano.

-¡Pero qué te pasa, Fin! ¡Te dije que estaba ocupado…! -exclamó Islandia, sorprendido, dejando de leer repentinamente.

-¡GYAAAAAH! ¡GYAAAAAH! ¡GYAAAAAH! ¡GYAAAAAH…! ¡Auxiliooooo! -vociferó el finlandés.

-Fin… deja de gritarme en el oído… y ya suéltame… -exigió el islandés- estás apretándome tan fuerte que me empiezo a asfixiar…

-¡Pero Isssssssss!

-Fin… por favor… empiezo a sentirme incómodo… -insistió Islandia, sonrojado.

-¿Incómodo? -preguntó Finlandia, confundido.

-Sí… recuerda que soy un país escandinavo… y por lo tanto, mi personalidad es fría, antisocial y poco dada al contacto físico... Por favor, suéltame, y prometo que te ayudaré a tranquilizarte…

-Ahhh… cla…claro… -el finlandés inmediatamente se separó de Islandia, con una risita nerviosa, y se acomodó a su lado, un poco avergonzado-. Frío, antisocial, poco expresivo… y algo aterrador…: igual a nórdico típico… cómo se nota que Nor y Ru son escandinavos puros… -comentó Finlandia en voz baja, más pareciendo que lo hacía para sí mismo, mientras se giraba y miraba de reojo a sus dos hermanos sentados junto a la fogata, aterrado.

-Oye Fin… te recuerdo que tú también eres nórdico… -señaló el islandés, con un ceja levantada-. Lo eres, ¿verdad? -preguntó entonces, examinándolo de pies a cabeza, dubitativo.

-¡Claro que lo soy, Is! ¿Por qué lo pones en tela de juicio? -replicó el finés, algo ofendido.

-Bueno, porque… porque tú no eres ni frío, ni antisocial ni poco expresivo… y mucho menos aterrador…

-¿Eh? ¿De verdad no lo soy? -preguntó Finlandia, sorprendido.

El islandés asintió con la cabeza.

-¡Es verdad! ¡Rayos! ¡No me había dado cuenta hasta ahoraaaa! ¡Yo me salgo del estereotipo de nórdico promedio! -vociferó el finés, como si fuera el fin del mundo.

-Eso nadie lo puede negar. Pero tampoco es para tanto… -trató de calmarlo Islandia, tomando su libro, dispuesto a seguir leyendo, y dando por terminada la conversación.

-¿Cómo que no es para tanto? -sin embargo, Finlandia, lo samaqueó con fuerza e hizo que lanzara lejos la publicación-. ¡Yo soy un nórdico, y por lo tanto debo actuar como un nórdico! -exclamó muy seguro, olvidándose por completo de lo aterrado que estaba por Suecia y por Noruega, al menos por el momento…

-Ya Fin, no te lo tomes tan a pecho… -solo atinó a decir el islandés, algo asustado por la impetuosidad del finlandés, y arrepintiéndose de la hora en la cual hizo ese comentario sobre su personalidad…

-¡Yo debo ser serio, distante e inexpresivo como todo escandinavo que se respeta!

-Tú… actuando como un robot… -Islandia, de repente, empezó a imaginarse al finés actuando igual que el sueco y el noruego…

En la mente deIs:

Escena uno. Lugar: Sala de conferencias mundiales. Tiempo: Antes de que la reunión empiece. Versión: Finlandia frío.

-Hola Fin… -saluda el islandés.

-Hola -responde Finlandia, con la voz más gélida y la expresión más monótona que existe. Lleva unos lentes parecidos a los de Suecia, un abrigo largo y está recostado contra la pared del salón, con los brazos cruzados.

-Este… ¿cómo estás? -pregunta Islandia, algo sorprendido por la inusual frialdad del otro.

-Igual que siempre…

-Eh… ya veo… ¿Cómo está el clima en tu país ahora?

-Igual que siempre…

-Eh… ah… qué bueno… este… -titubea el islandés, nervioso- ¿Cómo está Sve?

-No lo sé…

-Entonces, ¿no lo has visto últimamente?

-No…

-Mmmm… entiendo… -Islandia se rasca la cabeza, tratando de buscar algún otro tema de conversación-. ¡Oye Fin!, ¿sabes que traigo dentro de mi abrigo? -pregunta después de un momento, algo entusiasmado.

-No lo sé.

-¡Una botella del mejor vodka que compré cuando visité tu nación! -exclama el islandés, como sacar la mencionada bebida del interior de su chaqueta-. ¿Qué te parece?

-Me da igual… -responde el finés, indiferente, tras mirar la botella de reojo.

-¡¿Cómo que te da igual?! -vocifera Islandia, sorprendido.

-Como lo oíste. Me da igual.

-Bu…bue…bueno… pero, al menos quieres tomar un trago, ¿verdad? -insiste el menor, algo alterado, acercándole el licor al otro.

-No.

-¡¿QUÉ?! -exclama Islandia, fuera de sí, como si hubiera oído que su país se acaba de hundir en el océano-. ¡E…e…entonces… ¿no quieres probar ni una gota?! -pregunta, incrédulo.

-No…

-¿¡PERO POR QUÉ?!

-Porque no…

-O…okey Fin, debe acercarse el fin del mundo, pero si no quieres beber vodka, supongo que no puedo obligarte a hacerlo -se rinde el islandés, guardando el licor de nuevo en su chaqueta-. Sin embargo, ¿qué te parece sí mañana vamos al sauna los dos juntos? -propone, tratando de aligerar la tensión en el ambiente.

-No.

-¡NO! ¡¿Qué demonios?! ¡Creí que te gustaba el sauna!

-Ya no me gusta

-¡¿Pero por quéééé?!

Hace demasiado calor.

-¡Pues claro que hace calor, es un sauna, danmit! -Islandia está por perder el control ante la cortante actitud del otro. Sin embargo, respira profundo y se calma-. Bu…bu…bueno, te cuento que la Navidad ya está cerca, ¿no te sientes emocionado? -pregunta, tratando de cambiar el tema de "conversación", si es que se le puede llamar como tal al intercambio de oraciones y monosílabos que ambos están teniendo.

-No…

-¡¿CÓMO QUE NOOO?! -la cara de incredulidad del menor es indescriptible.

-Hace mucho frío en Navidad. No me gusta.

-E…e…entonces, ¿no te disfrazarás de Santa este año?

-No.

-¡Pero si no lo haces, ¿quién llevará los regalos a los niños del mundo?!

-No lo sé.

-¡¿Entonces no te importa?!

-No…

-¡¿NOOO?! ¡FIIIIIN! -esta vez, parece que el islandés realmente entrará en crisis nerviosa de la pura impresión-. ¡¿QUÉ RAYOS TE SUCEDE?! ¡Y DEJA YA DE PONER ESA CARA DE POKER! ¿ACASO NO TE ENSEÑARON A SONREÍR DE PEQUEÑO?

-No…

ISSSSSSSSS! -la voz del finés real interrumpió los pensamientos de Islandia.

-¡Eh! ¿Qué pasa? -preguntó un sobresaltado islandés, volviendo a la realidad.

-No lo sé… parecías absorto pensando en algo. ¿Te sientes bien?

-Sí, yo sí… ¡no! ¡Fin, te aseguro por todos los trolls que viven en mi isla que ese carácter no te quedaría para nada bien! -aseguró Islandia, alarmado.

-¿Eh? ¿Estás seguro? -replicó el finlandés, algo decepcionado.

-Definitivamente…

-Bueno, si no me queda el frío e inexpresivo, ¿qué te parece… -Finlandia se puso meditabundo- el punk y rebelde? -propuso después de unos segundos, con una sonrisa-. Al fin y al cabo, hay muchos sujetos así en mi nación… -añadió, reflexivo.

-Punk… y rebelde… -Islandia empezó a imaginarse a un Finlandia con esas características…

En la mente de Is:

Escena dos. Lugar: Un callejón a la espalda del edificio de conferencias mundiales. Tiempo: Después de que la reunión ha terminado. Versión: Finlandia metalero.

-Hola Fin… -saluda el islandés.

El finlandés, sin contestar nada, escupe al suelo. Trae el pelo largo, con algunas mechas oscuras y la ropa completamente negra-. ¿Qué, esperabas algo? -pregunta con rudeza después de un rato.

-¡Oye, deja de robarte mi frase! -protesta Islandia, contrariado-. ¡Y, además, si esperaba algo! ¡Que me devolvieras el saludo, maleducado! -exige, molesto.

-¡Mira, en primer lugar, yo le robo las $#%&% frases a quién quiero, ¿entiendes? Y si no se me pega en la %$#& gana saludar, no lo hago…! -es la agresiva respuesta de un alterado finés.

-Tsk… serás grosero… Al menos déjame saber cómo estás… -insiste el menor.

-¿Ah, quieres saber cómo estoy? ¡Qué tierno! -se burla un sarcástico Finlandia-. J*dido como siempre. La maldita guitarra eléctrica se rompió, y no la he podido reparar hasta ahora. "¿Por qué, Fin…?", vas a preguntarme, ¿verdad? ¡Porque tuve perder el tiempo toda la %#&# semana en esas #$%&% conferencias mundiales dirigidas por el #$%$ de América, para que al final nadie llegue a un &%%# acuerdo!

Islandia, mareado por haber oído tantas groserías juntas, reacciona después de un rato. -Bueno, bueno… la verdad siempre es lo mismo -comenta, dándole la razón al otro-. Oye, por cierto ¿cómo está el clima en tu país ahora? -pregunta, tratando de cambiar el tema de la conversación.

-¡El #$%&$$#% clima es lo peor de este #%$& mundo! ¡Nieva cómo #$$%&% todo el #$%& día, y no puedes salir ni a dar un %&&% paseo con el %&$# perro que se aburre dentro de la #$%& casa!

-Ahhh… l…l…lo siento mucho… -el islandés parece nervioso-. Pero dime, ¿có…cómo está Sve?

-¡No menciones a ese &%$#! ¡Se cree muy cool, cuando al final no es más que $%&# presumido que cree que puede venir a intimidarme y darme órdenes con esa &%$# mirada que tiene! ¡La última vez me llegó a la #$%& y lo mandé a la #$&%, ¿entiendes?!

-Vaya… lamento que te hayas enemistado con él… pero, ¿sabes? dentro de mi abrigo traigo algo que te puede ayudar a tranquilizarte… -señala Islandia, tratando de suavizar el tenso ambiente.

-¡Ja! ¿Qué tienes? ¿Una guitarra nueva? ¿Un CD original de Lordi! (3)? O acaso es… ¿polvo mágico? -le susurra Finlandia al menor en el oído, tras examinar el callejón con desconfianza, asegurándose de que nadie más lo pueda escuchar.

-¿Polvo mágico? -replica el islandés, sin entender qué quiere decir el otro.

-Tú sabes a lo que me refiero… -insiste el finés, lanzándole una mirada insinuante a Islandia, que este capta de inmediato

Danmit, heimskur (maldición, tonto)! ¡Deja de mencionar esas porquerías cómo si nada! -exige el menor, molesto.

-Tsk… sólo eres un pequeño antisocial que no puede entender una inocente broma finlandesa, ¿lo sabías? -le recrimina Finlandia a Islandia, picándole el pecho con su dedo índice en señal de provocación-. ¡Ahora muéstrame qué $%& traes, en ese $%&& abrigo antes de que se agote mi $%&#% paciencia, ¡$%&%%$&! -le demanda a los gritos.

-Eres desagradable…. Ni siquiera debería molestarme en enseñártela, pero lo voy a hacer… -el menor, procurando mantener la calma, saca algo de su chaqueta-. Es una botella del mejor vodka finlandés… -señala, algo orondo.

-¿Eh? ¿Dónde rayos la conseguiste? -pregunta el finés, mirado el licor con los ojos muy abiertos.

-La compré cuando estaba de vacaciones por tu país -responde Islandia-. ¿Qué te pare…? ¡OYE! -exclama, mientras Finlandia le arrebata la botella, la abre sin la menor delicadeza y se la bebe a pico de botella…

-¡AGGGGGGGGGHHHHHHH! -le escupe el vokda al islandés en la cara-. ¿Qué rayos es esta porquería? ¡Es todo menos vodka finlandés! ¡Seguro lo fabricó un $%#$ ruso o un $%&% polaco! -vocifera con violencia.

Islandia siente que va a estallar, pero se contiene. Tratando de sacar paciencia de quién sabe dónde, saca un pañuelo y se limpia la cara. Sin embargo, se sobresalta cuando el finés rompe la botella contra la vereda.

-¡Te estafaron con ese bodrio, ¿sabes?! -le reprocha Finlandia al menor, tomándolo de la chaqueta.

-Pagué mucho por ese bodrio, ¿sabes tú? -se defiende el islandés, apartando bruscamente al mayor de su lado.

-¡Pues si lo hiciste, fue porque eres un #$%& al que es demasiado fácil engañar! -vuelve a arremeter un agresivo Finlandia-. ¡Punto!

-Mira Fin, la verdad no quiero enemistarme contigo por una botella de vodka -Islandia trata de calmar la situación-. ¿Qué te parece si mañana vamos los dos juntos al sauna y…?

-¡Al sauna! ¡¿A ese &%$% lugar donde hace %&$# calor para que yo me hierva como un $5#& pollo al vapor?! ¡Estás loco ¿verdad?, #$%&!

-Pe…pero…

-Además, ¿qué es eso de "los dos juntos"? ¡¿Crees que yo soy un $%&# mariquita para que ambos lleguemos tomaditos de la mano y luego nos desnudemos como si fuéramos a…?!

-¡OYE FIN! ¡No me refería a eso, asqueroso pervertido! ¡Además, entrar todos juntos al sauna es una tradición de tu país…!

-¡Eso es porque la gente de mi país es una $%&$ impúdica!

-Agggg… Bueno, emo amargado, supongo que al menos te alegrará saber que la navidad ya está cerca…

-¡JA! ¡Navidad! ¡Esa porquería! ¡La navidad es para niños y para tontos! ¡Es una fiesta estúpida! ¡La odio!

-¡Oye, te estás pasando! ¡No puedes decir eso! A…a…además, ¡tú te disfrazas de Santa todos los años! -argumenta Islandia.

-¡¿YOOOO?! ¡¿DISFRAZARME DE SANTAAA?! ¡¿ESTÁS DEMENTE?! ¡Preferiría inyectarme una $%&$ sobredosis de lo que fuera antes que ponerme el %&$# traje de ese $%&&$%$& personaje de %&$#&#!

-Y ahora comprendo por qué. Jamás podría representar a Santa… ¡ALGUIEN QUE SE PORTA COMO MALDITO SALVAJE!

-¡JA! ¡¿Salvaje yo?! ¡Mira quién lo dice… el "pequeño vikingo"…!

-¿Vikingo? Yo ya no soy un vikingo…

-¡Pero lo eras! ¿O lo vas a negar?

-Bueno… lo fui por un corto periodo hace casi mil años, pero…

-¡LO VES! ¡TÚ Y ESOS OTROS TRES FUERON UNOS $%#&$ VIKINGOS Y ERAN DIEZ VECES MÁS SALVAJES QUE YO! ¡QUE AHORA SE HAGAN LOS %$#&# MOJIGATOS ES MUY DIFERENTE…!

-¿Mojigatos?

-¡Todos saben que yo nunca fui un %$%# vikingo (4), y que no pude cometer las &%$/% barbaridades que ustedes sí! ¡Entonces, ahora es el %&&$ momento para descargar toda mi %$#& mi ira!

-¡¿Descargar tu ira?! -pregunta el islandés, alarmado.

-¡Sí! Y voy a comenzar… ¡CONTIGO! ¡Escúchame bien! ¡No eres más que una $%& isla antisocial alejada del $#%& mundo! ¡Y para que veas lo anormal que eres, tu mejor amigo es un %$# pájaro y todavía crees en %$#&$ trolls (5) que ni siquiera existen! ¡Además, estás cubierto de asqueroso hielo! ¡¿Quién rayos querría visitar un %&/$ lugar tan patético y sin nada bueno que ofrecer…?! ¡Y si estás hundido en la %$# crisis económica, es tu %$/$ culpa por haber sido un &%$/% y haber dejado que tus %$#&% jefes te estafaran de ese %&$# modo, ¿entiendes?! ¡Y luego, cuando fuiste a pedirle como mariquita a otros #$%## países fuertes que te den un %$#/ apoyo económico arrastrándote a sus pies y dando lástima, me diste $%#& vergüenza ajena, ¿lo sabías? ¡Y mira que…!

Islandia ya no puede soportar más tanto, tanto, tanto… ¿Finlandia agresivo?, así que, emanando un aura oscura, empieza a sacar del interior de su chaqueta un revólver y…

¡ISSSSSSSSSS! -el finés real lo sacó de sus cavilaciones.

-¿Eh? -Islandia volvió a su mundo-. ¿Finland?

-¿Oye, estás bien? Te ves tenso…

-¡Jum! ¿A ti te parece? -reclamó un sarcástico y molesto Islandia, dejando al finlandés absolutamente confundido.

-¿Ehhhh? ¡¿Y ahora yo que hice?! -lloriqueó Finlandia, poniendo cara de cachorrito regañado.

-Ahhhh… mejor… mejor olvídalo… -ordenó el islandés, tratando de calmarse.

-Y, bueno, ¿crees que me quede el carácter punk y anarquista? -preguntó el finés, expectante.

-¡DE NINGUNA MANERA! ¿Acaso quieres que te asesine? -replicó el menor, histérico.

-¡¿Asesinarme?! ¡GYYYAAAH! ¡IS! ¡SI ACABO DE ESCAPAR DE LA MUERTE! -gimoteó Finlandia, aterrado.

-Ahhhhhhhh… ya lo sé… perdóname… olvida lo que acabo de decirte, ¿quieres…? -el islandés, tras respirar agitado por un buen rato, y manejarse las sienes, al fin se calmó. El mayor lo miró anonado, sin entender ni "j"…

-Mira Fin, lo que quise darte a entender es que amable, con buenos modales y un lenguaje alturado me gustas más… -solo atinó a decir Islandia.

-Bu…bu…bueno, entonces, si no me cae ni el carácter frío ni el rebelde, ¿qué te parece el melancólico y deprimido? -volvió a proponer el finlandés.

-Melancólico… y deprimido… -la imaginación del islandés nuevamente entró en acción.

En la mente de Is:

Escena tres. Lugar: Sala de conferencias mundiales. Tiempo: Una vez que la reunión ha terminado, y cuando los países están empezando a retirase. Versión: Finlandia melancólico.

-Hola Fin… -saluda el islandés.

-Hola… -responde Finlandia, lloroso, con un pañuelo en la mano derecha, los ojos rojos, y la cara pegada a la mesa.

-Este… ¿cómo estás? -pregunta Islandia, algo extrañado por el estado de ánimo del otro.

-Mal. La tasa de suicidios en mi nación se ha incrementado todavía más (6) -se lamenta el finés, levantando ligeramente la cabeza-. Pero no puedo culpar a mi gente por ello. La vida es un asco…

-¿Un asco? Fin, no digas eso. Mejor cuéntame, ¿cómo está el clima en tu país ahora? -el menor, algo nervioso, trata de cambiar el tema de conversación.

-Triste y nublado. Nieva todo el día y hace frío. Nunca sale el sol. Si no recibo algo de calor solar, voy a volverme loco… -lloriquea el finlandés.

-Bu…bueno… quizás podrías irte de vacaciones a Spania (España) -propone el islandés-. Allá solea mucho, ¿sabías?

-No puedo irme a Spania.

-¿No? ¿Por qué no?

-Porque él me odia y no querría recibirme en su país. La verdad todos me odian…

¡¿Cómo que todos?! ¡Eso no es cierto! -replica Islandia, histérico ante semejante afirmación.

-Lo es Is. Debo aceptar la realidad. Yo no tengo amigos…

-¡¿Y qué rayos es Sve, entonces?!

-Él dice ser mi amigo sólo por lástima, pero en el fondo no me soporta. Sólo mira lo que hizo hoy…

-¿Qué hizo hoy?

-Mintió que está enfermo. ¿Y sabes por qué, verdad?

-¿Porque de verdad lo está?

-¡Nooo! ¡Es una excusa para no venir a la reunión y así no tener que verme la maldita cara! ¡Buaaaaaaaaaah! -el finés rompe a llorar.

-Oye, oye… estás exagerando… Sve no es así… -argumenta Islandia.

-¡Claro que lo es! ¡Es igual que túúúú!

-¡¿YO?!

-¡Síííí! ¡Tú también se acercas a mí sólo porque te doy pena, pero la verdad es que preferías estar a kilómetros de mí! -le incrimina el mayor al menor, dramáticamente.

-¡Eso no es cierto! -el islandés está por perder la calma ante semejante acusación.

-¡Sí lo es! ¡Yo no tengo amigos!

-¡Oye, Fin! ¡Los tres iremos por un trago a un bar cercano! ¿Te apuntas? -pregunta Estonia, apareciendo de pronto junto a Lituania y Letonia.

-No gracias… ustedes me odian…

-¿Eeeeeeeeeh? ¡Pero Fin, eso no es verdad! -asegura el estonio, anonadado.

-Sí lo es. Nadie me quiere. Ahora váyanse, por favor…

Los tres bálticos, mirándose confundidos por un rato, se retiran, sorprendidos.

-¿Lo ves? -pregunta entonces el finés, haciéndose la víctima.

-¡Pe…pe…pero Fin!

-Yo no tengo ningún amigo…

-¡Hey, Fin! ¡Vayamos a mi casa y hagamos algo divertido los cinco...! bueno, los cuatro, ya que Sve no vino… -propone Dinamarca, apareciendo con la energía de siempre.

-Eso te incluye a ti, Is… -musita Noruega, asomándose detrás del danés.

-No… -responde Finlandia. Ustedes no me quieren...

-¡¿Quéééé?! -exclama el danés, entre atónito y ofendido.

-Fin, por supuesto que te queremos -asegura el noruego-. Nosotros somos tus brødre (hermanos)…

-Por eso mismo. Tú dices que me quieres porque eres mi veli (hermano) y estás obligado a ser amable conmigo. Pero sé que en el fondo me odias, al igual que Tanska. Ahora váyanse, por favor…

Dinamarca y Noruega se miran, anonadados. Entonces, se retiran.

-Oye Is, no olvides venir, te estaremos esperando. Y por favor, convence a Fin de que lo queremos y de que nos encantaría contar con su presencia… -le pide el noruego a su hermano, antes de desaparecer por la puerta del salón.

-Cla…claro Noru… lo intentaré… -sólo atina a responder el pobre islandés, no muy convencido, mientras ve a los otros dos nórdico alejarse.

-No Is, ni siquiera lo intentes. Yo sé la verdad. ¡Yo sé que todos me odian y que nadie quiere ser mi amigo…!

-Hey… Finlyandiya (Finlandia)… no está bien que te burles de la desgraciada situación de otros, ¿da? -el ruso, con el rostro inocente de siempre pero su característica aura malévola emanando, aparece detrás del finés, haciendo que ambos nórdicos se sobresalten.

-¿Burlarme? ¿De quién? -pregunta el finés, confundido.

-Vamos, Fin malen'kiy (pequeño Fin)yo sé que estabas haciendo una parodia de mí hace un momento… eso está mal… ¿sabes lo que le hago a los diminutos países que se burlan de la trágica soledad la Mat' Rossiya (Madre Rusia)?

-¡Te aseguro que te equivocas! ¡No me refería a ti,Venäjä (Rusia)! ¡Estaba hablando de mí mismo! -se defiende el finlandés.

-¿De… de ti mismo?

-Sí… todos me detestan… nadie quiere ser mi amigo... -lloriquea Finlandia.

-¿Eso es cierto? -pregunta el ruso, sorprendido. El finlandés asiente tristemente con la cabeza-. Bueno, en ese caso, me disculpo, ¿da? Yo también estoy en las mismas circunstancias… así que… ¿Te gustaría ser amigo de la Velikaya Rossiya (Gran Rusia)?

-¿Eh? ¿Amigo? -preguntó el finés, anonadado.

-Da… primero amigos… y luego seremos uno… -propone Rusia, con una sonrisa macabra.

-"¡Oh no! ¡Fin no puede caer tan bajo en su afán por tener un amigo! -piensa Islandia, preocupado-. ¡Si se acerca a Rússland, seguro que primero lo vuelve comunista y después lo quiere anexar a su paí…"

-Ei, kiitos (no gracias)… -el finés rechaza la propuesta, con mucha tranquilidad.

"Ufff… gracias a Dios…" -suspira el islandés, aliviado.

-¿Estás rechazando mi generosa oferta? –pregunta el ruso, visiblemente ofendido.

-Sí. Yo sé que tú de verdad no te interesas por mí. Sólo quieres mi territorio… ¿verdad? Eres igual que todos…

El aura maligna de Rusia se hace tres veces más intensa.

-¿Sabes una cosa, Fin? Desde el día en que ese hanster me rechazó, juré que nunca dejaría que nadie más lo hiciera… así que, aunque tenga que obligarte, tú vas a ser mi amigo, ¿te quedó claro…? -asegura el ruso, levantando sus manos encima del finlandés, en ademán amenazante.

-¡Pero no quiero! ¡Ya te dije que yo no tengo amig…!

Fin! ¡Correeeeeeeeee! -el islandés, aterrado por lo inminente, toma a Finlandia de la muñeca derecha y lo arrastra lo más rápido que puede hacia la puerta, que atraviesa sin demora.

KOL, KOL, KOL, KOL, KOL, KOL, KOL, KOL…! -el aura de Rusia ha llenado por completo la sala de reuniones, ahuyentando a las pocas naciones que todavía quedaban dentro y obligándolas a salir corriendo detrás del islandés y el finlandés.

Después de un rato, Finlandia e Islandia, libres ya del alcance del ruso, se han sentado en una banca de un parque cercano al edificio de reuniones.

-Ohhh Guð (Dios)… creí que era el fin… -suspira Islandia, todavía agitado por la carrera que ha tenido que dar.

-Ojalá lo hubiera sido… -se lamenta el finés.

Fin! ¡Deja de decir eso! -exige el menor, irritado.

-¿Lo ves? "Fin"… hasta mi apodo es fatalista…

-¡Arrrgggg! Eres imposib… ¿Eh? ¿Qué es eso? -pregunta Islandia al ver a Finlandia sacar un frasquito con pastillas del bolsillo de su uniforme militar.

-Antidepresivos…

-¡¿Antidepresivos?!

-Ajá… ¿tienes agua, por casualidad?

-No… -el islandés, sorprendido al enterarse de que el mayor ingiere esa clase de medicamentos, trata de pensar en algo para subirle el ánimo-. ¡Ah!, pero sí tengo algo para tomar que te hará sentir mucho mejor aquí dentro de mi chaqueta…

-¿Sertralina (7)?

-¡No! ¡Es un una botella del mejor vodka finlandés que compré cuando estuve por tu nación la última vez! -exclama el menor, entusiasmado, como sacar el mencionado licor del interior de su chaqueta-. ¿Qué te parece?

-¿Vodka? -pregunta Finlandia, mirando la botella algo extrañado.

-¡Sí! -asiente el islandés, ofreciéndole el licor al mayor-. ¿Quieres probarlo?

-No me gusta si no es venäläinen (ruso) o puola (polaco)… -afirma el finés, como rechazar la invitación y alejar la botella de vodka de su lado.

-¡¿QUÉÉÉÉ?! ¡¿Rússneska o pólska?! ¡Pero… pero… pero… ¿qué hay de tu propio vodka?!

-Lo odio.

-¡¿LO ODIAS?! ¡Pe…pe…pero es tuyo! -argumenta Islandia, a punto de sufrir una crisis nerviosa.

-Precisamente por eso. Es horrible porque es mío y todo me sale mal…

-Ahhhgggg… tiene que ser broma… -el islandés vuelve a guardar la botella con licor dentro de su chaqueta-. Bueno, y, ¿qué te parece si ambos vamos juntos al sauna ahora mismo? Así te relajas y liberas toda la tensión que tienes acumulada… -propone, en un esfuerzo desesperado por animar al mayor.

-No. Hay demasiadas personas en el sauna. Me da vergüenza. Además que ninguna de ellas me quiere…

-Ahhhh… -el islandés suspira. Finlandia ya lo empieza a exasperar. Esta por irse de ahí y dejarlo solo, pero, al ver la carita de sufrido que ha puesto, siente algo de lástima por él. -Ahhhhhhhhhhh… por el Eyjafjallajökull… ¿qué rayos puedo hacer para que te sientas mejor, eh? -pregunta, histérico.

-Nada. Soy un caso perdido.

-¡Deja de decir eso, ¿DE ACUERDO?!

-¿Lo ves? Ahora me estás gritando… ¡y me gritas porque me odias…!

-¡AGGGGHHHH! ¡NO TE ODIO, DANMIT! ¡¿Por qué no lo entiendes de una buena vez?!

-Bueno, si no me odias… ¿me harías un favor?

-Dime…

-Necesito agua… quiero tomar mis pastillas… ¿puedes ir a buscarla por mí? -pide el finés, con ojos suplicantes.

-Ahhhh… -el islandés suspira nuevamente- "Finnska (finlandés) aprovechado". Está bien. Espérame aquí, ¿quieres?

-Sí. Voy a pensar en lo triste que es mi vida hasta que regreses… ¡porque vas a volver, ¿verdad?! -pregunta el finlandés, paranoico.

-Claro que voy volver… -asegura el islandés, a punto de perder la paciencia.

-Bu…bu…bueno… pero, si no vuelves… lo entenderé… al fin y al cabo, no valgo la pena…

-Ahhhh… "Fin me va a volver loco con su problema de autoestima" -piensa Islandia, mientras se para y se dirige a un mini market ubicado frente al parque.

Después de un rato, el islandés vuelve, con la chaqueta desarreglada, rastros de labial en la mejilla y una botella de agua en la mano.

-A…a…aquí está tu agua… FiFiFin y espero que valores el sacrificio que me costó conseguirla… -tartamudea el menor, absolutamente desencajado.

-¿Eh? ¿Qué te pasó? -pregunta Finlandia, sorprendido, como recibir su pedido.

-E…e…esa cajera no quería darme el agua hasta que yo le diera un beso… -responde el islandés, traumatizado.

-¿En serio? ¿Y se lo diste?

-N…n…no… entonces ella me agarro de la ropa y me lo plantó en la mejilla… Y…y…yo apenas pude salir huyendo… E…e…está loca…

-¿Ehhh…? Bueno, al menos tú tienes suerte con las chicas… mírame a mí… nadie me hace caso… -se lamenta el finés, agachando la cabeza.

En ese momento, dos mujeres muy hermosas se acercan al finlandés.

-Hi, honey… -le dice una, como sentarse a su lado en la banca-. ¿Quieres ayuda para tomarte esa botella de agua? -se le insinúa.

-No… gracias… aunque parezca un inútil, la verdad es que puedo hacer algo tan simple como esto por mí mismo… -contesta el finlandés. La chica se retira bruscamente de él, un tanto contrariada.

La segunda aprovecha para acercársele a Finlandia por la espalda y tomarle de los hombros, masajeándolos suavemente.

-No le hagas caso a ella. La verdad no tiene ni idea de cómo conquistar a un hombre tan guapo… como tú… -le susurra al oído…

-Señorita, usted debe estar ciega si cree eso -responde el finés-. Para comenzar, no soy guapo, no sé comunicarme con las chicas, soy depresivo y vivo en un lugar asqueroso. Sí quiere a alguien que esté a la altura de sus expectativas… pues ahí tiene a ese islandés, que de seguro es veinte veces mejor que yo…

La segunda mujer también se aparta del finés, incómoda.

-Ese chico será guapo, pero es bastante raro… -le susurra a la primera.

-Yes, y tiene un acento extraño además…

-Sin embargo, no me había fijado en su amigo… está muy bueno también… ¿tú qué piensas…?

-Ah, el de pelo plateado… sí, es lindo, pero… un poco innocent para mi gusto… ¿por qué no intentas ligártelo tú primero?

-Está bien… -la segunda chica empieza a acercarse a Islandia de un modo muy provocativo. -Hello, gorgeousYou have beautiful eyes! (¡Tienes unos ojos hermosos!)… -le susurra, como cogerle el lazo del cuello de su camisa, jalárselo con fuerza y acercar su cara a la suya-. ¿Qué te parecen los míos? -le ronronea.

-Soy tímido -contesta Islandia, ligeramente sonrojado-.

-¿Eh?

-Soy tímido. Por favor suélteme… estoy empezando a sentirme incómodo…

-¡Ahhhh! ¡Pero qué ternura! ¡Y me encanta tu acento! Eres Icelandic (islandés), ¿verdad?

-Sí, lo soy… y a los hombres de Ísland no nos gusta que nos jalen de la camisa… Por favor, suélteme… -insiste Islandia, procurando alejarse de la chica por todos los medios, sin tener éxito.

-¡AYYYYY! ¡You are lovely! Respóndeme… ¿cómo se dice "I love you"… en islandés…? -pregunta la mujer melosamente, rodeando al chico con los brazos.

-Láta mig fara og komast út! (¡Suélteme y váyase!) -sólo atinó a decir Islandia, nervioso, no sabiendo cómo se había metido en esa situación y qué debía hacer para salir de ella.

-¿Tan largo? De acuerdo, no importa… -susurró la chica, acercando su rostro al del islandés, dispuesta a besarlo- Láta mig fara og komast út!, mi hermoso Icel

-¡Cómo usted ordene! -Islandia se zafa como puede de los brazos de la mujer, la empuja a un lado y corre aterrado a sentarse junto a Finlandia.

-¡Oye, chiquillo maleducado! ¿Por qué has escapado? ¿No ves que estaba a punto de darte un beso? -se queja la mujer, molesta-.

-Precisamente por eso…

-¡¿What?! ¿Estás insinuando yo no te gusto? -pregunta ella, histérica

-Ni un poco, y disculpe la sinceridad…

-¡¿Cómo te atreves?! ¿Acaso no te enseñaron modales en Iceland?

-Sí me los enseñaron, y aprendí que las personas no deben andar coqueteándose y menos besándose en plena vía pública…

Después de un rato, Islandia tiene la marca de un tremendo cachetadón en la mejilla izquierda.

-Auuuch… eso es lo que consigue uno por ser honesto… -se lamenta el chico como sobarse el rostro.

-Lo siento… -suplica Finlandia.

-¿Cómo que lo sientes? Fin, no fue tu culpa…

-¡Sí lo fue! ¡Tú te quedaste aquí acompañándome, y entonces ocurrió todo esto! ¡Soy malo! -lloriquea el finlandés.

-No lo eres, Fin… tú te disfrazas de Santa y repartes regalos a los niños -argumenta el menor-. Eso sólo lo hace una persona buena y…

-No lo haré este año…

-Claro… ¡¿QUÉ?! -exclama Islandia, histérico.

-No merezco usar la ropa ni llevar el nombre de alguien como Santa…

-¿Pero qué demonios dices? ¡La Navidad está muy cerca! ¿Quién va a disfrazarse de Santa sí tú no lo haces? -pregunta el islandés, como tomar al finés por los hombros y samaquearlo, tratando de hacerlo entrar en razón.

-Cualquiera podrá hacerlo mejor que yo… -asegura Finlandia. Luego, mira a Islandia y se le ocurre una brillante idea-. Is, ¿tomarías tú mi lugar como Santa este año y también los que vienen? -le propone con mucha seriedad, poniéndole la mano derecha sobre el hombro. Entonces, saca un gorro navideño de su bolsillo y lo coloca sobre la cabeza del otro.

-¡¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉ?! ¡DE NINGUNA MANERA! ¡TÚ ERES SANTA Y PUNTO! -aclara el islandés, molesto, como quitarse el gorro encima y devolvérselo al mayor-. ¿Y CÓMO ES ESO DE ESTE AÑO Y TAMBIÉN LOS QUE VIENEN?

-Pues verás… ya no soy útil en este mundo. He decidido desaparecer…

-¡¿CÓMOOOOOOOOOOOOOO?! -Islandia amenaza con sufrir una crisis nerviosa.

-Sin embargo, me temo que eso no es tan fácil para un país… sí fuera un humano normal, podría dispararme con un revólver, ahorcarme con una cuerda, lanzarme al carril de un tren en movimiento…

-¡DEJA DE HABLAR DE ESE TEMA ASÍ COMO SI NADA! ¡¿ACASO TE VOLVISTE LOCOOOOOO?!

-Pero, yo soy una nación así que… ¿qué debería hacer? -se pregunta el mayor a sí mismo, ignorando por completo al menor-. Mmmmm… ¡Ya sé! ¡Voy a mentirle a USA que hay más pozos de petróleo en mi territorio que en Irakissa (Irak)! ¡Seguro que entonces viene, me declara la guerra utilizando cualquier excusa absurda, y como es más fuerte que yo, me derrota y desaparezco! -plantea el finés, entusiasmado.

-Fin… US podrá ser un inmaduro egocéntrico pero tampoco es idiota… -rebate el islandés-. ¡Qué demonios estoy diciendo! ¡Ese no es el punto! ¡Deshazte de esas ideas suicidas YA!

-Mmmmmm… tienes razón…

-¿Entonces ya no quieres desaparecer?

-No, me refería a lo que dijiste sobre USA… ese plan no funcionará… es un fracaso, al igual que yo…

FIIIIN! -exclama Islandia, desesperado, sin saber cómo hacer para que el mayor reaccione.

-Mmmmm… debo pensar en otra cosa… -Finlandia hace como si no hubiese oído al menor, y se pone reflexivo-. ¡Ya lo tengo! ¡Recolectaré de las cárceles del mundo a los acusados por delitos de corrupción más famosos! ¡Entonces, los pondré al mando de mis bancos y de mi gobierno, y al final, entraré en una crisis económica peor que la tuya y terminaré desapareciendo del mapa! ¡ES PERFECTO…! al menos para ser idea mía…

La expresión de incredulidad del islandés es indescriptible.

-Fin, creo que esos antidepresivos que tomas te están afectando seriamente el cerebro… ¡NO TIENES IDEA DE LO QUE ESTÁS DICIENDO! ¿ACASO SABES LO QUE ES AFRONTAR UNA CRISIS ECONÓMICA? -vocifera, tratando de hacerlo entrar en razón.

-Mmmmm… es verdad… además, no creo que me dejen sacar de las cárceles a tantos presos a la vez… haber… haber… tiene que haber otra opción…

En ese momento, ambos ven al ruso pasar por la vereda del frente.

-¡AH! ¡Ya sé! ¡Voy a decirle a Venäjä que he decidido ser su amigo, que voy a volverme comunista y que puede anexar mi territorio si él quiere…! ¡Näkemiin (Adiós)!

-Bueno, probablemente esa idea sí funcione si lo que quieres es autodestruirt… ¡UN MOMENTO! ¡FIN, EKKIII (NOOO)! -el islandés, histérico, sujeta con fuerza al finlandés por la cintura, decidido a detenerlo.

IIIIIS…! ¡Suéltame…! -patalea Finlandia.

-¡De ninguna manera! -se niega el menor, tajante.

-¡Por favor! ¡Déjame… cumplir… mi último deseo…! ¡Yo… quiero… ser uno con él…! -chilla el finés, apuntando al ruso.

-¡No permitiré… que arruines tu vida… de ese modo…!

En ese momento, vuelven a pasar las chicas de hace un rato, y se quedan mirando la escena, atónitas.

-Te dije que había algo raro en ellos… -susurra una.

-Sí, ya sabía yo que dos chicos normales no iban a rechazar nuestros encantos así como si nada… -responde la otra.

Fin... sí tú te vas con Ryssland… ¿cómo podré explicarle a Svíþjóð que no fui capaz de detenerte y que dejé que… su mejor amigo… se fuera con otro…?!

-No tienes que explicarle nada a nadie, Is… Y en cuanto a mí… sólo quiero ser libre de ir con quien de verdad deseo… al menos por una vez en toda mi trágica historia…

Las dos mujeres están boquiabiertas…

-¡Hey, Icelandic! ¿No decías que era de mala educación hacer numeritos románticos en plena vía pública?

-¿Eh? -Islandia, confundido, baja la guardia por un momento-. ¡Oigan ustedes! ¡No es lo que piensan… ¡Fin…! -momento que el finlandés aprovecha para liberarse y empezar a correr hacia el ruso.

Venäjä! ¡Voy a ser uno contigo! -exclama Finlandia con todas sus fuerzas.

El ruso lo escucha desde la vereda del frente. Sorprendido, se voltea y esboza una tierna sonrisa.

-¿Es en serio? ¿No estarás haciéndome una broma pesada nuevamente, verdad? -se le oye decir desde lejos.

-¡De ninguna manera! ¡Está vez está decidido…!

Finland! ¡Noooooooooooo! -vocifera Islandia, corriendo detrás del finlandés- ¡Acuérdate de lo que pasó en 1809 cuando te uniste a Ryssland! ¡No puedes dejar qué ese loco comunista te anexe otra vez! ¡Y piensa en todos los sacrificios que te ha costado conservar tu soberanía! ¡Además, mira cómo terminaron los países que formaban parte de la ex URRS! ¡Te pasará exactamente lo mismo si… ahhh! -el chico no puede continuar porque la segunda chica lo ha sujetado del brazo derecho.

You, bloody scoundrel (maldito sinvergüenza)! ¡Primero me enamoras a primera vista… y luego me rechazas por un hombre... eso jamás te lo voy a perdonar! -exclama, histérica.

-Oiga… yo nunca le dije que se enamorara de mí… además, no estoy interesado en ningún hombre, ¿le quedó claro? ¡Ahora suélteme…! -exige desesperado, al ver que Finlandia está por cruzar la pista, con rumbo a Rusia.

-¡Mujer, haz lo que te dice y vámonos de aquí! ¡Qué no ves que está loco! ¡Habla de su amigo como si fuera un país que existe desde antes de 1809! -señala la primera mujer, nerviosa.

-¡Eso debe de tener una explicación lógica! Ustedes son actores de alguna obra de teatro, y están ensayando su número aquí en el parque, right? -le inquiere la segunda chica al islandés, fuera de sí.

-¡Claro que no! ¡Yo en verdad soy Ísland y él Finland, y ambos tenemos más de mil años de historia! ¡Ahora déjeme ir, o todos los finska se volverán comunistas y luego perderán su autonomía! -vocifera Islandia, tratando de zafarse del agarre de la mujer por todos los medios.

-Tú tenías razón… este chico esta demente… -masculla la mujer, tras lo cual libera al islandés, que corre como loco hacia Finlandia, el cual ya ha cruzado la pista y está a medio metro de alcanzar al ruso.

-¡Te lo dije! ¡Vámonos de aquí! ¡Puede ser peligroso! -le exige la primera mujer a su amiga.

Venäjä! ¡Seamos uno! -exclama el finlandés, lanzándose sobre el ruso…

Finland! ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! -vocifera el islandés, lanzándose al suelo de rodillas, impotente, al ver que Rusia ha recibido a Finlandia con los brazos abiertos, y él ya no puede hacer nada para cambiar la situación. La sentencia de muerte del finlandés está firmada…

Mientras tanto, en la realidad…

-¿Islanti? ¿Islanti? ¡¿ISLANTI?! -exclama Finlandia, moviendo su mano derecha de aquí para allá delante de la cara de Islandia. Sin embargo, no hay reacción.

-¿Algo le pasa a Is, Fin? -pregunta Noruega, desde el fondo de la cueva, sentado sólo junto a la fogata ya que Suecia había salido a buscar más leña.

-¡Sí! ¡Está ido desde hace un rato! ¡Y lo peor es que suda y tiembla como si estuviera teniendo una pesadilla con los ojos abiertos! -informa el finés, alarmado.

-Ahhhh… seguro está soñando despierto…

-¿Soñando… despierto…?

-Sí… la imaginación de Is es muy fuerte. A veces se mete tanto en sus pensamientos que se desconecta de la realidad por un rato.

-¿Desconectarse de la realidad?

-Así es. No te sorprendas si, al despertarse, cree que lo se acaba de imaginar ha pasado de verdad en la vida real…

-¿E…estás hablando en serio…? -preguntó Finlandia, incrédulo.

-Sí…

-Suena como una broma de mal gusto, pero lo estoy viendo con mis propios ojos, así que debo creerte… ¿Y ahora qué hago?

-Sólo samaquéalo un poco…

-¿Samaquearlo? E…está bien… -el finlandés obedeció y meció ligeramente al islandés. Este volvió en sí súbitamente…

-¡NOOOOOOOOOOOOOO! ¡FIN, NO LO HAGAAAAAAS! -exclamó Islandia como loco, tomando al finés por los hombros y meciéndolo con fuerza de adelante hacia atrás.

-¡GYAAAAAAAAAAAAAH! ¡ISLANTI! M...M…MI HOMBROOOOOOOO! -chilló Finlandia, lívido de dolor.

-¿Eh? ¿Te molesta el hombro? -preguntó Islandia, como si no supiera nada de lo que había pasado en la mañana.

Kyllääääää (SÍÍÍÍÍÍÍÍ)! ¡SUÉLTALOOOO, OLKAA HYVÄ (POR FAVOR)!- suplicó Finlandia, desesperado.

El islandés trató hacer memoria…

-¡AH, CLARO! -exclamó, liberando a su amigo de pronto-. ¡YA RECORDÉ QUE RECIBISTE UN BALAZO EN EL HOMBRO Y…!

-¡PRECISAMENTE! -vociferó el finés, sobándose el hombro izquierdo con la mano derecha-. Auch… auch… auuuch! -lloriqueó, adolorido.

-¡Perdón, perdón! ¡Es que yo sólo quería evitar que te unieras a Rússland y te volvieras comunista…!

Se escucharon pedazos de leña cayendo de golpe sobre el piso de la cueva…

-¡¿VAD (QUÉ)?! -Suecia, que acababa de entrar en la cueva, reunía una mezcla de sorpresa e indignación en su rostro-. Fin, ¿ese ryska (ruso) te está molestando otra vez? -preguntó, alterado.

-¡GYAAAAAAAAHHH! ¡RUOTSI! ¡CÁLMATE! ¡ESO NO ES VERDAD! -chilló Finlandia, aterrado.

-Pe…pero… Island dijo que…

-No le hagas caso a Is, Sve. Él sólo estaba bromeando… -intervino Noruega.

-¿Yo, bromeando? ¡Claro que no! ¡Lo que dije es verd… mhp… mhp… mhp…! -el islandés no pudo continuar porque el finlandés le cubrió la boca con la mano derecha.

Nor tiene razón! ¡Is sólo hizo una pequeña broma, Ru! ¡Ahora tranquilízate! -exigió Finlandia, hecho un manojo de nervios.

-Bueno. Si ese es el caso, me calmo -dijo el sueco, agachándose a recoger los pedazos de leña que se habían desparramado por el piso-. De todas maneras Is, no debes hacer esa clase de bromas… Si Ryssland trata de hacerle daño a Fin otra vez, yo…

-Me abandonarías otra vez a mi suerte, como en 1940, ¿verdad? -preguntó el finés, con una pizca de rencor en su voz.

Islandia y Noruega -que, pese a estar un poco lejos, había escuchado con toda claridad lo que el finés dijo- se quedaron mudos, temiendo la reacción de Suecia ante las palabras de Finlandia.

-¿Eh? ¿Fin, disculpa? afortunadamente, el sueco no había logrado oír lo que su mejor amigo dijo.

-Ehhh… na…nada RuRuotsi… mejor sigue haciéndolo lo que estabas haciendo con esa leña, mientras yo le aconsejo a Is que no vuelva a hacer bromas de mal gusto otra vez… ¿te parece? -propuso el finlandés, a secas.

-¿E…estás seguro? -preguntó Suecia, todavía confundido por la inusual actitud de su amigo hacia él.

-Claro que sí… -respondió Finlandia con algo de rudeza.

El sueco, un poco contrariado, terminó de recoger los pedazos de leña que se le habían caído al piso, los puso sobre sobre su regazo y luego fue a sentarse junto al noruego. Finlandia e Islandia volvieron a quedarse solos al centro de la cueva.

-Este… Fin, lo siento… Es que a veces me sumerjo por completo en mi imaginación y luego me cuesta distinguir la realidad de la ficción… -se disculpó el islandés, algo avergonzado.

-Ehhh… sí… Nor ya me había explicado eso, aunque en un principio se me hizo muy difícil de creer…

-Te comprendo… tal vez parezca una broma de mal gusto, pero la razón es que tengo un poder creativo muy grande y muy poderoso para las historias. No por nada soy el país que más libros lee y publica alrededor del mundo (8)... -señaló el menor, orgulloso.

-¿E…en serio? -preguntó el mayor, sorprendido.

-Sí. Pero Fin, ahora quiero saber, ¿por qué le dijiste eso tan directamente a Sve? -le preguntó con gran curiosidad Islandia a Finlandia en un susurro casi confidencial.

-Eh… porque… yo… ah -el finés titubeó. No estaba seguro de si debía continuar o no-. Olvídalo Is. No quiero hablar del tema. Mejor continuemos con lo de mi personalidad….

-¡Pero Fin! -protestó el menor.

-Te lo contaré luego. Primero respóndeme, ¿me cae el carácter melancólico?

-¡NO! ¡Sí fueras así, llegarías a exasperar a todo el mundo, tendríamos a una multitud de mujeres acosándonos y llegarías hasta extremo de suicidarte! -advirtió el islandés, histérico.

-¡¿QUÉÉÉÉÉ?! ¡¿SU…SU…SUICIDARMEEEEEE?! -parecía que el finlandés sufriría una crisis nerviosa en cualquier momento ante tal revelación.

-¡SÍ! ¡Quisieras unirte a Rússland, que es prácticamente lo mismo!

-¡¿YO?! ¡¿UNIRME A VENÄJÄ?! ¡¿ES BROMA?!

-¡CLARO QUE NO! ¡Te lo aseguro!

-Bueno, bueno, entiendo que si estuviese tan deprimido irritaría a todos aquellos que me rodean, me quedaría sin amigos y querría desaparecer del mapa, pero… ¿ser acosado por una multitud de mujeres? -preguntó el finés confundido-. ¡Is, eso no tiene sentido!

-Ahhh… es que, creo que mi imaginación se mezcló con uno de mis recuerdos, y el producto fue "eso"…

-¿"Eso"?

-Sí… "eso" que me acabo de imaginar…

-Ehhhh… ya veo, pero… dime, ¿de qué recuerdos estás hablando?

-Ahhhh… ¿Te acuerdas de esa vez, en la conferencia mundial, cuando estábamos tratando el tema de la erupción del Eyjafjallajökull?

-¡Ah, sí, cuando Routsi se enfermó y no pudo ir!

-Sí… y al final de la reunión Dan y Noru se nos adelantaron porque sus vuelos salían pronto…

-¡Claro, entonces, decidimos recorrer las calles de New York hasta esperar que llegara la hora para abordar los nuestros, que partían mucho más tarde! -hizo memoria el finés.

-Sí y… y… -Islandia empezó a titubear, y se pudo pálido, como si estuviera rememorando un horrible trauma del pasado que hubiese preferido nunca recordar.

-¿Y? -preguntó Finlandia, al ver que el menor se había quedado mudo.

-¿Ya no recuerdas…?

-¿Eh? -el finlandés se esforzó por hacer memoria-. ¡Ah sííííííííí! ¡Todas las chicas que pasaban por nuestro lado querían ligarte!

-¿A mí? A ti, dirás…

-Is, recuerdo con mucha claridad que la cajera de ese mini market casi te saca la ropa porque no le quisiste dar un beso…

-¿A sí? ¿Y qué me dices de aquellas dos mujeres que te abordaron en un parque cercano con la excusa de pedirte una dirección, luego te abrazaron por la espalda y al final no te querían soltar…?

-¡Está bien, está bien… mejor dejémoslo en que ambos éramos acosados por igual, ¿de acuerdo?! -propuso un nervioso Finlandia, sin querer involucrarse más en la cuestión.

-Sí, creo que así está mejor…

-¡Pero, olvidando ese pequeño detalle, el punto es que la personalidad depresiva no me cae, ¿verdad?! -preguntó el fines, tratando de cambiar el incómodo tema de conversación.

-Para nada, Fin

-Bueno, creo que al final de cuentas, me quedaré con mi carácter de siempre -suspiró el finlandés, resignado-. ¿Tú que piensas? ¿Así como soy está bien?

-¿Eh? ¿Tu carácter… de siempre…? -Islandia empieza a imaginarse cómo se comportaría el Finlandia normal en las situaciones anteriores…

Escena cuatro. Lugar: Sala de conferencias mundiales. Tiempo: Antes de que la reunión empiece. Versión: El Finlandia que todos conocen.

-Hola Fin… -saluda el islandés.

-¡Hola Is! ¡Qué gusto verte! -responde Finlandia, con su animada voz de siempre y una cálida sonrisa.

-Igualmente. ¿Cómo estás?

-¡Muy bien! ¡Mi país sigue siendo el primero en educación a nivel mundial, y estoy feliz por eso! ¿Cómo estás tú?

-Mejor que antes, sobrellevando la crisis…

-Oh, Is… lo lamento mucho. Si necesitas ayuda sólo pídemela, ¿de acuerdo?

-Gracias. Por cierto, ¿cómo está el clima en tu país ahora?

-Está nevando un poco y hace mucho frío, ¡pero los paisajes se ven hermosos! ¡Deberías venir a verlos!

-Probablemente lo haga. Me gusta la idea. Dime, ¿cómo está Sve?

-El pobre me llamó temprano para decirme que pescó un resfriado, y para pedirme que lo excusara.

-Lástima por él. Ojalá se recupere pronto. Por cierto Fin, ¿sabes que traigo dentro de mi abrigo?

-¿EH? ¿Dentro de tu abrigo? -pregunta el finés con curiosidad.

-Sí…

-¿Qué podrá ser? ¡Is, por favor dime, me mata la intriga!

-¡Una botella del mejor vodka que compré la última vez visité tu nación! -responde el menor, como sacar el mencionado licor del interior de su chaqueta-. ¿Qué te parece?

-¡Estás hablando en serio! ¡Es genial! ¿Quieres que vayamos a mi casa después de la reunión para tomar un poco? -propone Finlandia, entusiasmado.

-Eso sería fantástico. Pero que Nore no se entere.

-Y Den tampoco. Querría colarse, y, no es que sea malo, ¡pero la verdad se pone insoportable cuando está ebrio!

-Estoy de acuerdo. Será un secreto. Y, ¿qué opinas si mañana, temprano, vamos a uno de tus saunas los dos juntos?

-¡Fabuloso! ¡Hace tiempo que no he pisado el sauna, y quisiera relajarme un poco!

-Entonces, esta será una buena ocasión para que descargues toda la tensión. Por cierto, debes estar con todos los preparativos encima para la Navidad que se avecina, ¿verdad?

-Ahhh… -suspira el finlandés, agobiado- no tienes idea de lo ocupado que me encuentro, este año estoy calculando todo al milímetro para no estar nuevamente en apuros como la Navidad pasada, ¡cuando tres Santas desaparecieron! Pero, pese a todos los contratiempos, ¡estoy muy emocionado!

-Me imagino. ¿Te disfrazarás de Santa también este año, cierto?

-¡Por supuesto! ¡Si no me disfrazo de Santa, no soy Suomi! Espero que te hayas portado bien este año, Is, jejejeje… -pregunta el mayor, con una sonrisa.

-¡Yo siempre me porto bien! -aclara el menor, haciéndose el ofendido-. Oye, entonces, ¿puedo hacerte un pedido especial para esta Navidad?

-¿Pedido especial? ¡Por supuesto! Anda, dime. Te escucho…

-IIIIIIs! -un nuevo llamado de Finlandia hizo que Islandia regresara a la realidad… por cuarta vez…

-¿Eh? -parpadeó el menor varias veces, tratando de ubicarse-. ¿Fin? Entonces, ¿si me traerás mi pedido especial esta Navidad?

-¿Pedido especial? ¿Cuál pedido especial, Is? -preguntó el finlandés, confundido.

-Y mañana iremos juntos al sauna y a beber vodka en secreto, ¿cierto? -preguntó, tan fuerte, que su voz resonó por toda la cueva.

De inmediato, Noruega y Suecia levantaron la cabeza y clavaron los ojos en el finlandés, exigiéndole una explicación.

-Mph… Fin, ¿cómo que a beber vodka en secreto? -inquirió Suecia un poco molesto.

-Oye Fin, deja de corromper a mi lillebror, él es menor de edad… -exigió Noruega.

-¡GYAAAAAAAH! ¡IS! ¡YA TE DIJE QUE NO HAGAS BROMAS PESADAS! -Finlandia, aterrado, está por entrar en crisis nerviosa.

-¿Eh? Ahhh… -después de un momento, el islandés se da cuenta de que ha vuelto a mezclar la realdad con la ficción, y trata de arreglar la situación, un poco avergonzado-. Lo siento. Sve, deja a Fin en paz. Sólo bromeaba…. otra vez…. ¡Y en cuanto a ti Nore, que te quede bien claro: YO YA SOY UN ADULTO, y bebo lo que quiero cuándo quiero y con quién quiero, ¿de acuerdo?!

-Sí seguro… y después el alcohol te choca tanto que tengo que llevarte a casa cargado sobre mi espalda… -replicó el noruego.

-¡Eso no es verdad! ¡Yo tengo genes nórdicos, y por lo tanto puedo resistir cualquier clase de bebida que me pongan delante sin que me afecte en lo más mínimo! -argumento Islandia, molesto.

-Es mentira… -rebatió su hermano mayor.

-¡Es verdad!

-Mentira…

-¡Verdad!

-Mentira…

-¡Verdad!

-Mentira…

-¡VERDAD!

-¡Oigan chicos! -intervino Finlandia. ¡Arreglemos esto de una forma civilizada! ¡Qué Ru saque la botella de vodka que tiene dentro del abrigo, entonces Is y yo hacemos una competencia de bebida, y si él aguanta sobrio más tiempo que yo, podemos concluir que tiene genes escandinavos resistentes al alcohol y damos por terminada la controversia! -propuso, emocionado. Al fin y al cabo, era la única manera que se le ocurría de recuperar su amado licor de las "garras" del sueco.

-Yo estoy de acuerdo -Islandia apoyó la moción.

-Pues nosotros no… -el noruego y el sueco, por otro lado, rechazaron de plano la idea.

-¡Oh, vamos, chicos, no sean tan aburridos! -replicó Finlandia, y en menos de un segundo, tuvo las miradas ambos nórdicos mayores clavadas en la suya…

-¡OHGYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH! ¡E…está bien! ¡Retiro mi proposición…! ¡Pero dejen de mirarme así! -suplicó el finés, al borde de un ataque nervioso.

-Y no se te ocurra volver a beber vodka en secreto… -exigió el sueco.

-Y menos con mi lillebror al lado… -prosiguió el noruego.

-Ahhh…ahhh…ahhh…. -Finlandia tenía la respiración entrecortada. -"¿Quién se ha creído ese sueco para darme órdenes?" -pensaba. Sin embargo, no se atrevía a contradecirlo por el miedo que le tenía, y más en "aquel" momento en específico.

-Tsk… hermanos mayores… arruinando siempre las grandes ideas -se lamentó Islandia-. Oye Fin, ¿qué te pasa? -preguntó el islandés, al ver al mayor hecho un manojo de nervios.

-¡¿QUÉ, ACASO NO ES OBVIO?! ¡ESOS DOS ESTÁN A PUNTO DE ASESINARME CON LA MIRADA! ¡GYAH! -vociferó el finlandés, temblando como una gelatina, mientras señalaba a Noruega y a Suecia.

-¿Asesinarte con la mirada?

-¡SÍÍÍÍÍ! ¡Y en cuanto a ti, Is, tienes que aprender a diferenciar lo que te imaginas de lo que sucede realmente, o vas a meterme en un serio lío la próxima vez! -regañó Finlandia al menor.

-Perdón, perdón… -se disculpó Islandia, un poco avergonzado-. En cuanto regrese a casa, voy a tomar una terapia…

-¿Otra vez del control de la ira?

-¡CLARO QUE NO! Está vez será del control de la imaginación…

-¿Eh? ¿Es en serio? Bueno, de cualquier manera la necesitas, porque para seguir creyendo en trolls a tu edad…

-¿Perdón? ¿Dijiste algo acerca de los trolls?

-Eh… ¡NO… NO… NO…! ¡CLARO QUE NO! ¡Mejor dime, ¿me quedo con mi personalidad de siempre?! -el finés trató de cambiar el tema con una risita nerviosa.

-Definitivamente. Perdón por los comentarios que hice. Francamente, no te imagino de otra manera… -aseguró el menor.

-Pero, aun así. Se supone que yo represento a los finlandeses, y la mayoría de ellos son fríos, amargados o melancólicos… y no los culpo, ¡el clima influye mucho! Por otro lado, yo soy todo lo contrario. ¿Crees que esté mal? -preguntó el mayor, un poco preocupado.

-No lo creo, Fin. Seguro que también existen fineses amables y sonrientes igual que tú…

-Bueno, tienes razón. Ahora que lo pienso, ¡lo que pasa es que, para que un finlandés se te abra por completo, debes dejar que pase el tiempo, y tienes que desarrollar mucha confianza con él! ¡Entonces será igual de cálido como yo! ¡No es que mi gente sea fría, amargada o melancólica, sólo que a veces esconde su verdadera personalidad! ¡Igual que tú, Is! -señaló el finlandés.

-¿QUÉ HAS DICHO?

-¡GYYYAHHH! ¡NADA, NADA! ¡QUÉ ME QUEDO CON MI CARÁCTER DE SIEMPREEEEEE! -se rectificó el mayor, nervioso.

-Más te vale… o vas conocer mi lado oscuro… -amenazó el menor, desprendiendo un aura aterradora.

-¡¿QUÉÉÉÉÉ?!

-Era broma…

-¡ERES IGUAL QUE TU HERMANO! ¡DICES TUS BROMAS CON DEMASIADA SERIEDAD!

-Ese es el secreto del humor nórdico… y si no, pregúntale a Noru y a Svi

-¡A Nor y a Ru? -el finés se volteó a ver a los susodichos y, casualmente, ellos también se giraron. Entonces, las miradas de Noruega y Suecia se clavaron en la de Finlandia.

-¡GYAAAAAAAAAAAAAH! -vociferó Finlandia, atemorizado-. ¡NI HABLAR! ¡ELLOS DOS ME DAN MIEDO!

-¿Miedo? -preguntó Islandia, confundido-. Ah, sí ya recuerdo… hace rato, viniste a mi lado, suplicándome ayuda porque esos dos te tenían aterrado. Sin embargo, luego nos distrajimos hablando sobre tu personalidad, y olvidé preguntarte, ¿qué te han hecho para que estés tan asustado?

-¡Míralos a los ojos y lo comprenderás! -aseguró el finlandés, histérico.

-Yo creo que estás exagerando, Fin… -Islandia se volteó a ver a su hermano mayor - Él se ve de lo más norm… ¿eh? -de pronto, el noruego empezó a emanar un aura deprimente que estremeció al menor.

-¿Pasa algo Is? -preguntó Noruega, dándose cuenta de que Islandia lo observa con fijeza…

-Este… no yo sólo… juraría que estás abatido por algo…

-¿Abatido yo? Cuando me prohíban cazar ballenas, entonces estaré abatido…

-Nor, cazar ballenas está mal… -intervino Suecia.

-Tal vez lo esté, pero Is también lo hace…

-¡Oye Nor, deja de meterme a mí en ese lío! ¡Además yo sigo tu ejemplo, porque tú eres mi…! -el menor estuvo a punto de decir "hermano mayor", pero se detuvo de golpe.

-¿Tu qué? Vamos Is, dilo… -presionó el noruego.

-¡De ninguna manera! Lo que quise decir es que… ¡Japan también lo hace, y nadie le dice nada (9)!

-El que otros también lo hagan no es una excusa válida para seguir cazando a esos animales, que están en peligro de extinción… -señaló el sueco.

-Oh, vamos Sve, no te pongas tan estricto… -protestó Islandia- además, ¿desde cuando eres ecologista?

-Mph -Suecia clavó su mirada en Islandia. Este se estremeció y tragó saliva. -Soy ecologista y estricto desde que nací. Y tú deberías copiarme a mí, en lugar de seguir el mal ejemplo de Nor

-Ehhh… ehhh… ehhh… c…c…claro, Sve… -sólo atinó a decir el islandés, nervioso.

-Oh, vamos Sve, no pongas a mi lillebror en mi contra… -se quejó el noruego.

-¡No soy tu lillebror, ya te lo he dicho! ¡Ahora déjame en paz! -exigió Islandia, molesto.

-Siempre dices eso, pero sé que en el fondo me quieres como tu eldste bror… -afirmó Noruega, triunfante.

-¡Claro que no!

-Claro que sí…

-¡Qué no!

-Qué sí…

-¡Qué no!

-Qué sí…

-¡QUÉ NO!

-Qué sí… Y no me sigas contradiciendo, o voy a leerte un párrafo de mi libro de cuentos… en este momento… -amenazó Noruega, como sacar la mencionada publicación del interior de su abrigo y empezar a desprender un aura escalofriante, otra vez… -Lillebror maleducado, lillebror maleducado… ¿al menos tú sí escucharás mi lectura, verdad?

-¡DE NINGUNA MANERA! ¿ACASO CREES QUE ESTOY LOCO? ¡Además, ¿qué rayos te pasa?! ¡Hoy das miedo! -vociferó el menor, algo alterado.

-Es que desde hace rato quiero leerle alguno de mis relatos a alguien, y nadie quiere… -se lamentó el noruego, como cerrar su libro.

-¡Pues claro, nadie está tan demente como para aceptar una proposición de esa clase! Además, creí que el único lo suficientemente tonto como para acceder a escuchar tu lectura es Danmörk

Al escuchar el nombre de su mejor amigo, Noruega empieza a desprender un aura deprimente que se mezcla con su aura escalofriante…

-¡Y por hacerlo, se ha arriesgado a que lo conviertas en quién sabe qué cuántas veces! -le recriminó el menor.

-Igual, no se arriesgaba a nada… -se excusa el mayor- mi magia no funciona en dum (estúpidos) como él… aunque sí que surte efecto al instante en lindos peliplateados que no quieren decirle eldste bror a sus hermanos mayores…

-¡¿Es esa una amenaza?! -preguntó el islandés, enojado.

-No… claro que no…

-¡Bueno, de cualquier manera, guarda ya ese libro, y… y… y…! -al ver que el aura que emana del mayor se hace cada vez más grande, el menor se quedó mudo del susto.

-¿Y qué, lillebror?

-¡Y nada! -el islandés se giró, dando por terminada la conversación. Entonces, tembloroso, se apegó disimuladamente a Finlandia y trató de refugiarse en él.

-¿Ahora te das cuenta, Is?

-T…t…tenías razón… hoy ambos dan miedo… sobre todo Nore… admitió Islandia.

-¡TE LO DIJE! ¿Tienes idea de por qué? -pregunta Finlandia, en un susurro.

-N…n…no lo sé… supongo que a mi hermano le afectó haberse enemistado con Danmörk y no tener en quién descargar su ira ahora… -afirmó el islandés, también en voz baja.

-¿Es en serio?

-Sí… ya lo he visto actuar así en varias ocasiones y por la misma razón… aunque esta vez sí que le ha chocado bastante… Pero, en lo que tiene que ver con Svi, no tengo ni idea de por qué luce más aterrador que de costumbre…

-Pues me temo que yo sí…

-¿Eh? ¿La tienes? -preguntó Islandia. El finlandés asintió con la cabeza-. ¿Y cuál es?

-¿En serio no lo has notado, Is?

-Claro que no, por eso te lo estoy preguntando, Fin

-Vuelve a mirar a Ru nuevamente, pero pon más atención esta vez y entonces te darás cuenta…

-¿Eh? Mirar a Svi, que está junto a Nore… ¿otra vez? -preguntó el islandés, un poco asustado por la idea.

Sí…

-E…e…está bien, Fin… Y todo en pro de que no se diga que soy un cobarde… -Islandia, algo tembloroso, se volteó, tratando de ocultar su temor, y fijó la mirada en el sueco, que en ese preciso instante levantó la vista…

-Mph… entonces Is, ¿dejarás de cazar ballenas? -le preguntó Suecia al islandés.

-¡AHHHHHHHHHHH! ¡E…e…este… claro, Svi, cómo tú digas! -sólo atinó a responder el menor, presa del susto, y dándose la vuelta hacia Finlandia de golpe.

-¿Ya te diste cuenta? preguntó el finés.

-S…s…sí… no trae sus lentes puestos…

-Es una desgracia, ¿no crees?

-D…d…definitivamente…

-Me pregunto, ¿cómo dormiremos tranquilos si Nor y Svi están dando tanto miedo en nuestro mismísimo costado?- se lamentó el finlandés, preocupado.

-B…b…buena pregunta… ¿Qué te parece si tú y yo nos acurrucamos aquí, juntos, por hoy, y dejamos que ellos dos se acomoden solos allá atrás? -propuso Islandia, temblando.

-Is, ¿estás pidiendo dormir conmigo como si fueras un niño pequeño que acaba de tener una pesadilla y está aterrado? -preguntó Finlandia, con una sonrisa tierna.

-No, más bien, como uno que ha visto dos monstros debajo de su cama y no quiere que lo devoren…

-¿Eh?

-¡Nada! ¡Yo sólo quiero acostarme a tu lado para mantener el calor! -se excusó el menor-. ¡Sí, eso es! ¡Ahora, levanta el brazo! -le pidió a Finlandia, como acomodarse en su pecho y poner la extremidad del mayor encima de su espalda, rodeándolo.

-¡Auch! ¡Is, más suave! ¡Te recuerdo que tengo el hombro lesionado! -se quejó el finés.

-Y…y…ya lo sé… pero es el hombro del otro lado… no seas exagerado…

-Jejeje… esto es nostálgico, ¿sabes?

-¿Nostálgico?

-Me recuerda cuando eras un pequeño Islanti que quería que sus hermanos mayores lo arrullaran por las noches…

-¡Esto no es igual! -aclaró el menor, avergonzado- ¡Ya te dije que me acurruco contigo únicamente porque quiero mantener el calor! ¡Esa es la única razón, ¿de acuerdo?!

-Claro… -el finlandés empezó a acariciarle el cabello al islandés con ternura y suavidad, mientras sonreía cálidamente…

-Aggg… Fin… -protestó de repente un sonrojado Islandia…

-¿Qué?

-Deja de hacer eso… me siento incómodo… -exigió el menor.

-¡Ah, claro, perdón! -se disculpó el mayor, retirando su mano de la cabeza de Islandia, avergonzado.


-Oye Sve, ¿deseas escuchar un relato de mi libro de historias? -le ofreció Noruega a Suecia, mientras ambos todavía estaban sentados en la parte posterior de la cueva.

-Mph… no gracias… -sólo atinó a responder el sueco, algo atemorizado.

-Ahhh… así que tú tampoco… -se lamentó Noruega, cuya aura de melancolía se había triplicado hasta aquel momento-. ¿Por qué todo el mundo rechaza mi proposición? -preguntó, algo decaído.

-Porque… nadie es igual que Denmark… supongo… -respondió el sueco, sin pensar demasiado en lo que dijo.

-¿Qué estás insinuando? -preguntó el noruego, molesto.

-Na…na…nada… -se rectificó Suecia, un poco alterado por la expresión que Noruega llevaba en la cara.

-Te recuerdo que Den, por dum acaba de perder mi amistad. Así que de ninguna manera pienso volver a leerle nada, ¿entiendes? -aclaró, enérgicamente.

-Ya lo sé, y te doy la razón. Perdona por lo que dije…

-Está bien…

De repente, el noruego se puso de pie y empezó a dirigirse hacia la entrada de la cueva.

-O…oye Nor, ¿a dónde vas? -preguntó el sueco.

-Acabo de ver a una criatura mágica pasando por allá afuera, y voy a saludarla. Tal vez ella si desee escuchar un relato de mi libro de cuentos.

-E… ¿en serio? -preguntó Suecia, algo incrédulo-. Yo pensé que ibas a hablar con Dan

-¿Qué dijiste?

-N…nada… que vayas con cuidado… hace bastante frío al exterior…

-Ya lo sé. Takk

El noruego empezó a avanzar hacia la parte delantera de la cueva, cuando vio al islandés y al finés abrazados.

-Oigan, ¿qué les ocurre a ustedes dos? -preguntó, deteniéndose junto a ellos, sorprendido por la escena.

-¿Nore? -preguntó Islandia, incómodo, mientras alzaba la cabeza.

-¡¿Nor?! ¿Q….q…qué es lo que sucede?! -quiso saber el finés, algo alterado por la presencia del noruego.

-Me gustaría saber por qué mi lillebror nunca quiere acurrucarse conmigo, pero sí contigo, Fin… -exigió el noruego, algo celoso.

-¡GYAAAAAAAH! ¡NOR! ¡NO TE LO TOMES PERSONAL! -vociferó Finlandia, alterado por la expresión que había puesto Noruega. -"Is, haz algo" -le suplicó al menor con la mirada.

-Agggg… -renegó Islandia-. Mira Nore, lo que pasa es que queremos conservar el calor, ¿entiendes? -argumentó.

-Pero tú nunca quieres acurrucarte conmigo, ni siquiera para conservar el calor… -se quejó el noruego, con algo de tristeza.

-¡Ahhhh, Nore, por favor! ¿Otra vez te has puesto sensible? ¡¿No me digas que es por el asunto de Dan?! -insinuó el islandés, provocando que el aura atemorizante de su hermano creciera todavía más.

-Deja de mencionar a ese dum… -exigió Noruega, molesto-. Ahora, promete que te acurrucarás conmigo mañana por la noche.

-No quiero.

-Promételo…

-No.

-Promételo…

-No.

-Promételo…

-No.

-PRO…MÉ…TE…LO… -demandó el noruego, con la voz más aterradora que poseía, provocándole un enorme susto al finés.

-¡GYAAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡IS! ¡HAZ LO QUE TE DICE! -le suplicó Finlandia al menor.

-¡E…está bien! ¡Tú ganas Nore! ¡Mañana dormiré a tu lado, danmit! -cedió al fin Islandia, que también estaba algo nervioso por el comportamiento de su hermano.

-Así me gusta… -de repente, el aura del noruego se apagó. -Ahora, si me disculpan, voy allá afuera un segundo.

-¿Allá afuera? -preguntó el finés, sorprendido-. ¿Vas a ver a Tanska?

Al escuchar el nombre del danés, el aura helada de Noruega volvió a aparecer. -¿A ti te parece? -replicó, molesto.

-¡GYYYYYAAAAAAAAAAAAAAH! ¡N…N...NOOOOOO! ¡LO LAMENTO! -lloriqueó el finlandés, aterrado.

-Oye Nore, si no vas a ver a Dan, ¿entonces para qué vas afuera? -inquirió el menor, confundido.

-Para saludar a una criatura mágica… -respondió el mayor, simple y llanamente.

-"Sin comentarios" -pensó el finlandés, prefiriendo guardar silencio antes que expresar su opinión al respecto y volver a meter la pata.

-"Bueno, si esa criatura es un troll, creo que vale la pena exponerse al frío del exterior con tal de saludarla." -opinó por su parte Islandia.

-Ahhh… qué pena… ya se fue… -se lamentó el noruego, mirando hacia afuera, decepcionado al notar que la criatura mágica a la que quería ver había desaparecido-. Mejor me regreso allá atrás… aquí está demasiado helado… -comentó. Entonces, se fijó en los dos menores que tiritaban de frío y permanecían abrazados allí a sus pies.- Oigan ustedes, ¿no sería mejor que fueran a sentarse junto a la fogata, con Sve y conmigo, en vez de estar aquí, tan cerca a la entrada, y congelándose? -les preguntó.

-¡¿C…con Ru?! -preguntó Finlandia, aterrado ante la sola idea.

-¿Y contigo? -la completó Islandia.

-¡NI HABLAR! -respondieron ambos al unísono, tras ponerse de acuerdo con la mirada.

-¿No? ¿Por qué no? -preguntó el noruego, un poco desconcertado.

-¡Jum! ¿Qué por qué? ¡Te lo diré! ¡Porque tú y Sve están dando…! -el islandés quiso decir la verdad, pero al notar la expresión de Noruega, se intimidó un poco y empezó a titubear.

-¿Estamos dando, qué? -insistió el noruego.

-Ehh…ehhh…ehhhh… ¡qué nos quedamos aquí a la entrada para vigilar si esa criatura mágica regresa! ¡En cuanto la veamos, te avisamos, ¿de acuerdo?! -se inventó el islandés para despistar a su hermano.

-Mmmm… me parece bien… pero ten cuidado con resfriarte… -advirtió Noruega, preocupado, tras lo cual se agachó y le subió el cierre al abrigo de su "hermanito", que estaba abierto. Luego, le acomodó la chalina, el gorro, los guantes…

-¡¿QUÉ RAYOS CREES QUE HACES?! -protestó un sonrojado Islandia…

-Arroparte como debe ser… -respondió el noruego.

-¡No es necesario que lo hagas! -aclaró el islandés, empujando a Noruega de su lado.

-Claro que es necesario, no seas terco… -insistió el noruego, volviendo a acercarse a Islandia y arreglándole el cuello del abrigo, de modo que lo cubriera mejor.

-¡Yo soy terco si quiero serlo! ¡Ahora suéltame, o rompo mi promesa! -amenazó el menor, incómodo.

-De acuerdo, de acuerdo… -accedió el mayor, apartándose de su hermano-. Me voy, me voy… -dijo, levantándose, dándose la vuelta, y dirigiéndose hacia su lugar junto a la fogata-. Y no olvides que, si no cumples tu palabra mañana, algo terrible le pasará a tu economía… -le advirtió, mientras se alejaba, a su lillebror.

Este sólo atinó a tragar saliva y ponerse un poco pálido. "En la que me he metido…" -se lamentó internamente, tras lo cual lanzó un suspiro.

-Al fin se fue… -susurró Finlandia, aliviado, en cuanto vio al noruego sentado al fondo, y lejos de él-. Y no es que sea malo, ¡pero Nor está dando mucho miedo hoy día! -lloriqueó.

-Ya te dije que es por culpa de Dan. Siempre se pone así cuando se pelea con él... -señaló Islandia.

-Pues qué mal… -se quejó el finés-. ¡Espero que ambos se amisten pronto, o mis nervios van a estallar!

-No sólo los tuyos… Sin embargo, me temo que no será tan fácil que eso ocurra. Nore se ha enojado en serio con Dan esta vez. Y no puedo culparlo. Ese heimskur se pasó de la raya al dispararte en el hombro… Por cierto, Fin, ¿ya te sientes mejor? -preguntó el islandés, un poco preocupado.

-Sí, gracias, por haberme atendido junto a Nor en ese momento crítico… -respondió Finlandia, con una sonrisa.

-No es nada… pero estábamos realmente preocupados por ti… creíamos que te perderíamos… -recordó Islandia con tristeza.

-¿En serio? -el finlandés parecía sorprendido-. Lamento haberlos angustiado tanto…

-No fue culpa tuya. Como ya dije, el único responsable aquí es Dan. ¡No sólo Nore, sino todos estamos molestos con él por haberse atrevido a llegar a tanto! -aseguró el islandés, indignado

-¿Sabes? No deberían echarle toda la culpa a él, Is… -susurró Finlandia, tras un momento de silencio.

-¡¿QUÉ?! -replicó el menor, anonadado.

-Estuve pensando en lo que Ta dijo en la mañana, antes de que me pidiera disculpas, y ahora creo que él tiene algo de razón, después de todo…

-¿Algo de… razón…? ¡Pero Fin!

-Ruotsi fue el que estuvo buscando problemas en primer lugar…

-¿Sve?

-Sí. Ru conoce a Ta. Sabe que cuando lo provocan, es impulsivo y puede ponerse muy violento. Y, aun así, decidió molestarlo. Él pidió pelea, y la obtuvo…

-¿Estás insinuando que Sve es el culpable de todo esto? -preguntó el menor, incrédulo.

-Algo así. No estoy tratando de justificar a Ta, porque lo que hizo sin duda estuvo mal. Pero Ru tiene que cargar con su parte de la responsabilidad. Él solo quería descargar su ira, y no le importó si alguno de los tres que no estábamos directamente implicados salía lastimado… -afirmó el mayor, algo resentido.

-Fin, en la mañana no pensabas igual. Incluso estuviste dispuesto a arriesgar tu vida para salvar a Svi

-Sé que me arriesgué por él… y lo hice porque, al fin y al cabo… es mi amigo -admitió el finés-. Es mi amigo, y los amigos deben estar dispuestos a arriesgarse unos por otros… ¿verdad?

-Tú lo has dicho. Es tú amigo. Entonces, ¿por qué de repente tu actitud hacia él ha cambiado tanto? -inquirió Islandia, provocando que Finlandia se incomodara y se quedara callado.

Era evidente que el problema de fondo era más espinoso de lo que aparentaba. Y, por eso, el finés procuraba evitarlo por todos los medios.

-Mira Is, prefiero no hablar acerca de…

-No Fin. Tú estás molesto con Svi por algo, y ese algo está atormentándote y creando una brecha entra ambos desde hace un rato. Ahora, debes decirme qué es… -exigió el menor-. No puedes seguir guardándote "ese algo" para ti. No puedes seguir evadiendo el tema.

Finlandia guardó silencio ante las directas palabras del islandés -T…tienes razón Is… tienes razón, aunque yo no quiera aceptarlo -admitió, algo sombrío-. Bueno… supongo que no puedo ocultártelo más. Voy a contarte lo que sucede, pero no sé si te guste oírlo…

-¿No sabes si me guste? -preguntó Islandia, sin entender a qué se refería el otro.

-Sí. Probablemente la imagen que tienes de mí cambie un poco… -le advirtió el mayor al menor, confundiéndolo todavía más.

-¿Mi imagen… de ti?

-Sí... Is, tú… ¿me consideras rencoroso? -preguntó el mayor, mirando directamente hacia los ojos del menor.

-¿Rencoroso? ¿Tú?

-Sí. Y no necesito que me vuelvas a imaginar con esa personalidad en una escena alterna como hace un rato. Sólo quiero que seas sincero. En nuestra realidad… ¿crees que yo… sea rencoroso…?

-Fin, ni siquiera tengo que pensar para responderte. Tú eres amable, gentil, y muy buena persona. No le guardarías resentimiento a nadie jamás… -aseguró el menor, absolutamente convencido.

-Entonces, ¿qué pensarías si te dijera que… vengo guardándole rencor… a Ruotsi… por más de setenta años…? -tras confesar esto, el finés empezó a respirar entrecortado, y a morderse el labio inferior con fuerza. No le había sido fácil decir lo que dijo.

El islandés estaba tan impresionado por lo que acababa de oír que se quedó con la boca abierta por un buen rato.

-FFinland… -pudo decir al fin-. T…tú…

-Sí Is. Tal vez no sea frío, rebelde o melancólico. Pero sí soy un maldito rencoroso… He pasado cada segundo, por más de siete décadas, tratando de olvidar lo que ocurrió ese día. Y creí que, a estas alturas, ya lo había conseguido. Hasta he empezado a llevarme bastante bien con Ru últimamente. Y, de repente, hoy día, mientras estaba inconsciente… ese día ha regresado a mi memoria. He vuelto a recordar lo que él me hizo… -manifestó Finlandia, con una tristeza enorme en la mirada, una tristeza que Islandia jamás le había visto al eternamente sonriente finés.

-FFin… -susurró el islandés-. ¿De qué día estás hablando? -preguntó, confundido.


(1) Kilpisjärvi:Pueblo ubicado en la Laponia finlandesa. Se encuentra en la frontera con Noruega y Suecia. Tiene montañas muy elevadas y un paisaje espectacular. Se considera parte del "brazo" derecho de Finlandia -si ven bien el mapa de Finlandia, verán que el país tiene la forma de una "doncella" xDDD, pero sin brazo izquierdo, ya que lo perdió (el Istmo de Carelia) ante Rusia.

(2) Korvapuusti: Rollo de canela, o pan dulce típico de Finlandia, creado en la década de 1920.

(3) Lordi!: Es una banda finlandesa de hard rock y heavy metal fundada en 1992 en la ciudad de Rovaniemi por el vocalista Mr. Lordi, que ganó en 2006 el concurso musical de Eurovisión. Por cierto, dicen que Finlandia es la cuna del Heavy Metal (¿quién lo diría O.o?)

(4) Pues no… Finlandia no fue un vikingo. Los fineses nunca participaron en las expediciones vikingas, aunque si permitieron que los vikingos suecos comerciaran y establecieran bases en su país, para atacar a otras regiones, como Rusia

(5) Aunque parezca divertido, ¡los islandeses todavía creen en los trolls O.o! En 2007, se realizó una encuesta, la cual reveló que el 54% no niega la existencia de estos seres, el 8% cree en ellos directamente, y el 3% afirma haberlos encontrado personalmente. Sólo el 13 % de los participantes negó de plano su existencia. Por otro lado, hace poco, la construcción de una carretera en la Reykjavik, la capital del país, fue suspendida temporalmente porque se dijo que "podría presentar una amenaza a la vida de los elfos y pequeños duendecillos invisibles" xD… Suena bizarro… ¡pero es verdad O.o!

(6) Finlandia está en el puesto 14° a nivel mundial en lo que tiene que ver con suicidios.

(7) Sertralina: Es un antidepresivo muy conocido. Dicen que es uno de los mejores, aunque por lo que he podido ver en personas que conozco y que (por desgracia) la toman, solo les causa mucho sueño, como si las dopara… :(

(8) Los islandeses aman los libros. De hecho, es el país que tiene más escritores, más obras publicadas y más libros leídos per cápita que cualquier otra nación del mundo. Hasta hay una frase en islandés que refleja el fenómeno: "Ad ganga med bok I maganum" ("Todo el mundo da a luz a un libro"). Y sino, miren las cifras: uno de cada diez islandeses publica uno… Me imagino que deben de tener una imaginación muy poderosa, y mucho tiempo libre xD Pero, de cualquier modo, lo que hacen es impresionante O.o…

(9) Aunque desde 1986 la caza de ballenas está prohibida en todo el planeta, hay tres países que siguen practicándola, bien con fines comerciales, o bien fingiendo que se hace por fines científicos. Estos tres países son: Islandia, Noruega y Japón. Sí señores… ._.


kusajishi-chiru: Es verdad, pobre Rusia, aunque, de cualquier manera, su personalidad siempre me parecerá genial (por alguna razón amo a los perturbados xD). Yo no soy hermana mayor, pero te entiendo (me pasa eso a veces con uno de mis sobrinos que vive con mi familia… y, prácticamente, es como mi hermano menor…). Gracias por el ánimo. Tienes razón. Una amistad verdadera debe sobrevivir a la distancia (y para eso existen el Facebook y los mensajes de texto, jejejeje). Gracias por comentar. Saludos!

TouchBad: Perdón por ponerte triste y por hacer sufrir a Fin y a Den -a veces soy media cruel con los personajes que amo :(. Pero bueno, un poco de drama no viene tal mal a veces, cierto? Gracias por tu review, y saludos!

Aves de papel: Sí, te quiero porque siempre comentas! xD Pues mira, entonces nuestra manera de ser es similar, ambas somos medio explosivas y a veces yo también parezco una insensible (que no lo soy, solo que me cuesta expresar lo que siento, por eso me identifico con el incomprendido de Suecia). Me alegra que te guste mi manera de describir a Dinamarca (que no es tonto ni infantil, a mí me parece que sólo finge y que en realidad es más cool de lo que aparenta xD). Por otro lado, no te preocupes, todos sufrimos bajas de inspiración (mírame a mí, estaba nula todos estos días y estancada en este capítulo T_T). Bueno, gracias por todos tus reviews. Saludos! :) :) :)


¡Hola! Gracias por leer hasta aquí. Perdón por meter tanto relleno con el tema de la personalidad de Fin, pero la verdad no pude evitarlo xD (tiendo mucho a desviarme, yo siempre digo: voy a hablar "un poquito sobre tal tema…" y luego me salen veinte páginas, literalmente). Es que en algún lado leí que los finlandeses tienden a ser melancólicos, o, en todo caso, inexpresivos (al estilo Suecia) debido al clima frío de su nación (vamos, como en toda la región nórdica). Y la verdad eso se me hizo muy difícil de creer (ya que el Finlandia de Hetalia es todo lo contrario). Por eso quise "mencionar" eso en mi historia, aunque al final, me terminé explayando no sé cuantas líneas y haciendo parecer al pobre Islandia como un fumado con una imaginación muy poderosa (a veces a mí me pasa eso, me pongo a imaginarme algo y luego me absorbo tanto que no me doy cuenta de lo que pasa a mi alrededor… espero no ser la única… ._. no estoy loca, verdad? xD).

Por otro lado, debo admitir que mi inspiración se había quedado nula por unos días (la gripe no ayudaba para nada). Por esa razón, siento que este capítulo me quedó un poco raro (o tal vez yo soy demasiado perfeccionista, no lo sé). Es difícil escribir cuando no encuentras las palabras adecuadas o estás desganada (porque ya tengo un esquema de esta historia, del argumento de la misma y las situaciones que incluiré, entonces, la falta de ideas no fue el problema en sí). Y por eso me demoré tanto en publicar este capítulo (lo lamento).

Ah, por cierto, incluí una frase un poco larga en islandés: "Láta mig fara og komast út!", que supuestamente quiere decir "¡Suélteme y váyase!)" La verdad, yo no sé ni "j" de ese idioma, así que utilicé el Traductor de Google… por lo tanto, si está bien traducida o no, queda fuera de mi alcance.

Gracias todos los que siguen este fanfic, y también a los que comentan. Afortunadamente, la inspiración ya volvió a mí, así que actualizaré pronto :).

Bueno, como siempre, sus comentarios y sus críticas constructivas son bien recibidas. Gracias por leer, y… ¿me dejan un review, en pro de que Fin y Su se amisten xD? (chantajistaaa!)