—Lena esta es Alex Danvers, mi hermana mayor, la que amo mucho y odiaría que algo malo le sucediera... Alex, ella es Lena Luthor... mi... ¿novia?

¿Novia? ¿Su hermana menor era novia de Lena Luthor? ¿Su hermana menor era novia de la hermana menor de Lex Luthor? ¿Su hermana menor era novia de la hermana menor de uno de los hombres que había dejado libre a varios criminales de los cuales algunos a ella misma le había costado reunir pruebas para apresarlos? Eso tenía que ser una broma, una de las mejores bromas que le había hecho Kara en su vida.

Miró a la mujer pelinegra con sospecha y la misma sólo le tendió la mano a modo de saludo.

—Así que tú eres Alex Danvers... es un placer, Kara suele hablar mucho de su querida hermana mayor.

—¿En serio? —ignorando el gesto que hizo Kara en ese momento, Alex se cruzó de brazo s—, es curioso, nunca me había dicho que estaba saliendo con Lena Luthor.

Lena no se inmutó ante el obvio rechazo de tomar su mano, únicamente alzó la suya para pasarla por su cabello, agitándolo un poco.

—Quizás es porque me pidió salir ayer... —la pelinegra se giró a mirar a Kara —¿No sería este nuestro primer día saliendo como una pareja, cariño? Pensé que íbamos a celebrarlo y acurrucarnos a ver Netflix como me prometiste.

—Sí... es... ¡Cierto! Lo que sucede es que... yo... y Lena... nosotras... eh —Alex miró a su hermana con sospecha en su rostro, pensando que de alguna manera Lena estaba tratando de manipularla para salir, sin embargo, repentinamente Kara pareció un poco más relajada —Nosotras comenzamos a salir ayer... yo se lo pedí.

—¿Se lo pediste? —preguntó Alex con un gesto de incredulidad —¿Y desde hace cuánto tiempo la conoces con exactitud? ¿Es ella esa amiga Lena de la que tanto hablabas?

—Sí... yo... nunca te mencioné que era Lena Luthor porque sabía que actuarías así.

—¡Ella es una Luthor! ¿Cómo más quieres que actúe?

—¡No lo sé, Alex! ¿Quizás como una hermana mayor que apoya a su pequeña hermana que está entrando por primera vez en una relación homosexual? ¿O mostrándome un poco más de apoyo en esto? Porque tú no puedes estar más aterrada que yo, no sólo por mis sentimientos sino porque sí, definitivamente entiendo que es una Luthor, sin embargo, eso no quiere decir que no pueda ser distinta a su hermano o que no deba ser amada. —la rubia tomó la mano de Lena entrelazándola con la suya ante la mirada de reprobación de su hermana —. Y muy a pesar de lo que pienses o me digas voy a seguir con ella y voy a arriesgarme a confiar en ella porque la amo.

Las tres permanecieron en silencio luego de aquello. Alex alternando su mirada entre Kara, que la miraba fijamente sin titubear, y Lena, que parecía querer huir de allí y no querer presenciar aquella pelea de hermanas.

—Pienso... que no debería estar aquí. —rompió el silencio Lena, con un gesto de incomodidad en su rostro que Kara supo que no era falso —. Me iré y volveré cuand-

—¡No, no hay necesidad! —la interrumpió Alex, haciendo que las otras dos fijaran sus ojos en ella con sorpresa —. ¡Yo me iré! Que tengan una excelente velada.

Dicho eso la mujer salió del departamento dando un portazo, Kara miró en la dirección en la que su hermana se fue con un gesto de incredulidad en el rostro, sin embargo, ese gesto cambió a uno de molestia y luego por uno de tristeza con el pasar de los segundos, hasta que la rubia se tiró al sofá apretando un cojín contra su cara para finalmente llorar contra él.

Lena permaneció en su sitio mirando a la rubia con incomodidad, había visto a humanos llorar por tristeza incontables veces, sin embargo, en aquel momento por primera vez sintió algo de pena por la chica.

Se acercó a ella sentándose en el sofá y dudando varias veces de hacerlo, terminó por acariciar su cabeza, el llanto de Kara únicamente aumentó, soltando el cojín y aferrándose a Lena, haciéndola erguirse en su sitio.

La pelinegra soltó el aire que estuvo conteniendo sin notarlo.

—Yo... tú no… eh…

No sabía qué decir, ni siquiera sabía si tenía algo que decir, aquello no era su problema, ella ideó toda una historia que encajaba a la perfección en todo, si Alex no quería escucharla que se fuera al infierno... ella la recibiría allí para torturarla por haber hecho llorar a Kara

—Por favor no llores, Kara.

—¡Ella es una idiota! Una completa idiota.

Logró escuchar la voz de Kara, que continuaba ahogando su llanto en sus piernas.

—Lo sé, quiero decir ¿Cómo es que estuvimos diez minutos ideando una historia maravillosa acerca de nosotras para que ella ni siquiera se detuviera a escucharla? Una idiota total ¿Viste como no tomó mi mano? ¿Qué clase de modales tiene? —el llanto de Kara sólo se intensificó y Lena comenzó a sentir su pierna húmeda, no exactamente de la manera que le gustaba, por lo que soltó un suspiro —¿Hay algo que pueda hacer para que dejes de llorar?

—Quédate conmigo.

Lena sintió como si algo atravesara su pecho al escuchar aquello, carraspeó un poco acariciando la espalda de Kara.

—Estoy contigo, cariño... me refería a si hay algo más que pueda hacer aparte de eso ¿No quieres más cajas de donuts? ¿Alguna golosina? ¿Ver alguna serie?

Kara negó con la cabeza, levantando la mirada para poder ver a Lena, quien, al verla así con su rostro rojo y empapado por lágrimas, sus ojos igualmente rojos y llenos de tristeza, no supo qué hacer. Mordió su labio inferior sin encontrar palabras para decirle a la rubia.

—Sólo quédate conmigo, por favor.

Y eso fue lo que hizo.

Durante casi dos semanas Lena permaneció en el departamento de Kara, realizando la misma rutina día tras día.

Era la primera en despertar, se encaminaba hasta el baño donde tomaba una ducha con agua fría que debido a la temperatura caliente de su cuerpo iba generando de a poco un vapor que la relajaba.

Una vez salía de la ducha se dirigía a la habitación de Kara ya cuando se encontraba allí poseía la vestimenta de su día, y en la habitación se encontraba con Kara durmiendo plácidamente en su cama, generalmente la rubia se despertaba sola, pero por tres días Lena la despertó, entregándole una bandeja con su desayuno listo. Ella la acompañaba en su desayuno mientras hablaban de cosas banales o del trabajo, inclusive de las noticias.

Cuando Kara se marchaba a CatCo Lena se marchaba a aquel buffet, atendiendo y planificando con facilidad los casos que debía cerrar por culpa de "su hermano", no se sorprendió durante ese tiempo de recibir una carta del mismo, felicitándola por su arduo trabajo hundiéndolo y lo único que Lena podía pensar era que si supiera la verdad acerca de cómo lo estaba hundiendo buscaría a Tess Mercer para asesinarla, pues los casos eran resueltos por su "ayuda divina".

Además de la carta le había enviado un pequeño regalo, que Lena se encargó de enviar a algún sitio muy lejano y solitario para que no explotara en su cara.

Algunos de esos días Lena pasó por Kara a almorzar, otros la rubia le decía que almorzaría con alguno de sus amigos, una vez incluso con su jefa, y entonces Lena terminaba almorzando en su despacho o algún restaurant caro.

Y al finalizar el día cuando Kara llegaba a su departamento allí estaba Lena, esperándola con una cena bien elaborada además de algún postre de los tantos dulces que había descubierto que Kara amaba.

Luego de cenar ambas permanecían en el sofá, viendo la televisión, la mayoría del tiempo a Kara le gustaba acurrucarse en el pecho de Lena, lo cual no le molestaba en absoluto a la pelinegra. Para cuando Kara se dormía Lena la hacía aparecer en su cama, apagaba el televisor y desaparecía del lugar.

Si bien a una parte de ella le gustaba esa extraña vida humana que llevaba, tenía otra vida que llevar... salir a cazar almas de personas.

Había firmado al menos quince contratos. Eso era menos de la mitad de los que firmaba dos semanas antes de caer en aquel enredo con Kara, y no era porque los humanos dudaran, no.

Era porque algunas de las noches Lena volvía al departamento de la rubia y la veía dormir, había encontrado que ver dormir a Kara la hacía relajarse. Algunos de sus sueños eran interesantes, al igual que sus pesadillas, y varias veces al escuchar a la rubia quejarse en sueños de sus pesadillas, pasaba su brazo por encima de su cintura, viendo como de manera inexplicable el sueño cambiaba a uno con Lena en él, y al final quedaba dormida a su lado.

Su plan iba muy bien, de hecho, iba de maravilla, todo iba perfecto pues podía verlo... Kara estaba comenzando a sentir cosas por ella.

Sin embargo, aquella noche del jueves fue algo distinta.

Kara había llegado con una sola persona en su cabeza y esa era su hermana, Alex.

Por mucho que Lena le había preguntado si había sucedido algo nuevo ella negaba y le dedicaba una sonrisa, una muy falsa, lo que le hacía preguntarse ¿por qué Kara fingía estar bien cuando Lena podía literalmente leer su mente y saber que no lo estaba? ¿Por qué se ensimismaba en hacerse la fuerte? ¿Por qué había ido a ver a Alex durante el almuerzo sin decírselo? Era obvio que ambas hermanas terminarían en una pelea.

Lena actuó con naturalidad, incluso cuando; en lugar de mirar la televisión; Kara se dirigió directamente a su habitación, diciendo que no estaba de humor.

De nuevo la escuchó llorar y de nuevo las extrañas ganas de ir con su hermana y arrastrarla directo al infierno aparecieron. Volvió a tratar de consolarla, hasta que la rubia se quedó dormida y ella comenzó a pensar en un plan... uno que llevaría a cabo al día siguiente.

Sabía dónde se encontraba Alex, ella según lo que sabía era una inspectora de la policía, una de la que Lex Luthor se había burlado incontables veces dejando a sus sospechosos libres con pruebas y veredictos falsos. Comprendía totalmente el rencor que aquella mujer pudiera guardarle a la persona que ella fingía ser, pues su hermano había dejado su trabajo en ridículo muchas veces.

Por un momento se lamentó de haber elegido aquel perfil, pensó en hablar con Samantha porque seguro ella tenía mucho que ver con eso.

Así que sólo se acercó a la comisaría en la que sabía que trabajaba, solicitó verla con urgencia y allí estaba, en la oficina de Alex Danvers esperando a que la mujer se apareciera para atenderla, porque seguro se encontraba sumamente ocupada ¡JA! Ella tenía una agenda mucho más apretada y tenía tiempo para hacerle el desayuno y la cena a Kara... ¡y quienquiera que pensara que hacerlos aparecer era fácil que lo dijera frente a ella para enviarlo directo al agujero más ardiente del infierno!

—Así que... señorita Luthor —escuchó la voz de la castaña tras ella, junto con el ruido de la puerta cerrándose —, ¿qué la trae por acá? ¿Algún otro regalo por parte de su hermano?

Lena soltó una pequeña risa.

—No exactamente, no vengo aquí para hacer alguna denuncia.

—Entonces no veo motivo por el cual me haya solicitado de manera urgente si no es una urgencia.

—Oh, mis sinceras disculpas, pensé que Kara era una urgencia para usted.

Alex la miró con interés que no pudo ocultar.

—¿Le sucedió algo a Kara?

Lena se limitó a negar con la cabeza, señalando el sitio de Alex detrás del escritorio, la mujer había permanecido recargada en la puerta sin tener interés en sentarse.

—¿Puede tomar asiento?

Aquello no había sido una invitación, ella podía hacer que los humanos acataran sus órdenes mirándolos fijamente a los ojos, sin embargo, aunque los ojos de Lena se fijaron en los de Alex la castaña sólo alzó una de sus cejas y no acató la orden.

Entonces Lena lo supo, su estúpido contrato no le permitiría jugar con la mente de Alex, el hecho de que era una persona importante en la vida de Kara hacía que necesitara una especie de permiso para manipularla y aquello le molestaba... suponía que debía arreglarlo de manera civilizada.

—Por favor... es importante, me gustaría hablar de esto de una forma más cómoda para ambas.

—Bien, lo que sea. —Alex se dirigió a su escritorio, sentándose sobre su sillón y mirando a Lena con desconfianza —. ¿De qué quiere hablar?

Lena analizó a la castaña por un segundo, leyendo sus pensamientos y sabiendo por donde comenzar.

—Señorita Danvers ¿usted ama a Kara, cierto?

—Por supuesto, es mi hermana menor.

—Correcto, le hablaré acerca de unas pocas cosas que nunca me atrevo a decirle a nadie, la única a la que quizás le he hablado de esto es a Kara. —entrelazó los dedos de sus manos por encima del escritorio, cruzando sus piernas por debajo de él, tratando de verse lo más seria y profesional posible —. Cuando tenía cuatro años mi verdadera madre murió, así que mi padre me trajo a vivir con Lillian y Lex, diciendo que serían mi nueva familia. —Alex la miró impactada, no esperaba aquel tipo de revelación por parte de la pelinegra —. Como puede deducir, soy la hija bastarda de mi padre, Lionel Luthor, ese es un secreto que él y mi familia guardan con recelo.

—Yo no… tenía conocimiento de eso... pero ¿qué tiene que ver en todo esto?

Los pensamientos de Alex se fueron a otra información que a Lena le pareció muy valiosa, ¿Kara era adoptada? No tenía idea de que lo era... aquellos pensamientos sólo la hacían querer investigar más acerca de Kara, cosa que haría más tarde, por supuesto.

—Incluso luego de todo lo que ha sucedido, puedo decir que amo a mi hermano... porque desde el primer día que llegué a la mansión de los Luthor, él me hizo sentir cómoda, incluso me hizo sentir querida y como parte de la familia... muy distinto a mi madre, él fue amable conmigo.

—¿Luego de todo lo que ha hecho?

—¿No amaría usted a Kara por encima de todo lo que hiciera? No estoy diciendo que apoye lo que hizo, usted misma puede ver que me he encargado de intentar limpiar el apellido Luthor resolviendo los inconvenientes que él causó, llevando a la cárcel personas que él dejó libre con trucos sucios.

—¿Está usted comparando a Kara con su hermano?

Lena estaba deseando hacerla estallar ¿qué clase de conclusión estúpida era esa? ¿Qué clase de pensamientos tan tontos?

—Trato de hacerla ver que aún luego de las decisiones que tomó Lex, mi amor por él es incluso mayor a sus acciones, incluso cuando ha tratado de asesinarme... lo sigo viendo como mi hermano, aquel hombre que me hizo amar las leyes, porque recuerdo que quería ser actriz, pero una de sus inspiradoras charlas durante mi cumpleaños dieciocho me hizo cambiar de pensar... quería ser como él, quería ser su igual. —bajó la mirada para darle aquel toque de dramatismo a lo que decía —. Supongo que todo aquello no fue más que una fachada, sin embargo, creo que ese hombre sigue allí... en el fondo de toda esa codicia y maldad... sigue ahí. Por eso lo amo, es mi hermano... no importa cuales decisiones lo llevaron a donde está ahora, continúo guardándole cariño.

Alex permaneció en silencio durante un largo momento tratando de verse calmada y seria, era una lástima que Lena pudiera leer su mente, sabiendo que estaba dándole la razón.

—Comprendo lo que quieres decir... amo a mi hermana por encima de cualquier decisión que haya tomado, sin embargo, permíteme preguntarte... ¿amas a Kara?

Ante aquella pregunta el interior de Lena se retorció. Por supuesto que había montado una especie de teatro con Kara hace dos semanas, le había dicho que la amaba y otras tonterías, sin embargo, que alguien más se lo preguntara la hacía sentir... extraña.

—Sé que va a sonar tonto, pero... nunca había estado tan enamorada de alguien en mi vida como lo estoy de ella... haría cualquier cosa por verla feliz.

Sí, aquello le pareció una respuesta convincente... no es como que lo hubiera dicho en serio, para nada.

—Yo también haría cualquier cosa por verla feliz, pero también sé de cosas que, aunque la hagan feliz, la pondrían en peligro... ella suele comer muchas cosas dulces porque cuando come dulces la felicidad desborda de ella, pero trato de que lo haga con moderación para que no termine en el hospital en un coma diabético ¿me explico?

—Por supuesto.

—Quizás sea cierto que la amas, aún tengo mis dudas acerca de ti, pero vamos a suponer que estás locamente enamorada de ella y decides declararlo al mundo, porque eres una figura pública, no hay persona en National City que en este momento no conozca la honorable historia de cómo Lena Luthor hizo que arrestaran a su hermano y sacó adelante el buffet y apellido de su familia... supongamos que por un tiempo viven felizmente en su departamento o una de tus maravillosas y costosas casas, supongamos que tu hermano en donde está se entera de lo que sucede en su ausencia... su hermana menor vive feliz con una mujer. Entonces dime, Lena... tú amas a tu hermano, pero ¿él te ama como tú a él? ¿No lastimará a mi hermana para hacerte daño? ¿No planeará nada para herirla? Si tus respuestas me convencen quizás acepte esa relación.

Lena hizo un gesto con su mano, paralizando todo a su alrededor.

—¡Por favor! ¡¿Siquiera sabes quién soy yo?! No, por supuesto que no lo sabes... porque eres una tonta mortal jugando a ser la hermana mayor perfecta, ¡agh!

Posicionó sus manos sobre la cabeza de Alex ¡deseaba aplastarla! Sin embargo, no podía hacerlo, sólo hizo aparecer una copa de vino la cual bebió de un trago para intentar calmarse, lamiéndose los labios al finalizar y sentándose en su sitio nuevamente.

—Bien... yo soy el Diablo, puedo con esto... puedo hacerlo... he convencido a mujeres más testarudas de venderme su alma... ¡puedo hacerlo!

De nuevo un gesto en su mano hizo que el tiempo retomara su curso y Alex la miró con una ceja alzada, esperando que respondiera sus preguntas. Lena tomó un respiro, saboreando el gusto del vino en su paladar.

—Comprendo su punto, señorita Danvers, sin embargo, me atrevo a decir que ese es el principal motivo por el que quería mantener esta relación oculta el mayor tiempo posible, mi hermano aún tiene contactos, podría hacer cualquier cosa inesperada en mi contra y es por eso que preferiría no hacerla pública hasta estar segura de que esos contactos no son de preocuparse.

—Y exactamente ¿cuándo será eso? —Lena hizo ademán de querer hablar, sin embargo, Alex no se lo permitió —. ¿Sabes? Kara odia las mentiras, supongo que para ella fue difícil ocultarme su amistad contigo durante el tiempo que lo hizo, aún se la está ocultando a sus amigos y a nuestra madre, imagina lo duro que va a ser ocultar su relación; no sólo para sus seres queridos; sino para el resto del mundo ¿podrás tomarla de la mano en medio de la calle un día cualquiera sin el miedo de ser descubierta por tu hermano?

—Si lo que le molesta es el hecho de que voy a tener que ocultar mi relación con Kara, entonces sólo dígalo... ¿cree que no puedo manejar la situación con mi hermano? Bien, puede creer eso, puede creer todo lo que desee, pero a fin de cuentas... no me conoce del todo, señorita Danvers, no tiene idea de lo que soy capaz y no tiene idea... de quién... es en realidad... Lena Luthor.

Lo dijo despacio, mirando a Alex con total seguridad, haciendo que la mujer sintiera su piel ponerse de gallina. Pudo escuchar como la mujer pensaba miles de cosas, todas relacionadas con ella amenazándola en su propia oficina.

—¿Es esa una amenaza?

Lena soltó una risa, una de sus más frías y fingidas risas.

—No es una amenaza, señorita Danvers... y en caso de que lo fuera, no estaría dirigida a usted... estaría dirigida a cualquiera que se atreva a intentar ponerle un solo dedo encima a siquiera uno de los preciosos y rubios cabellos de Kara.

Podía sentir una extraña ira en ella de sólo pensar en eso, alguien lastimando a Kara... es decir, alguien que no fuera ella, lastimando a Kara. Por un momento cerró sus ojos, sabiendo que se estaba desviando del tema de una manera estúpida, por lo que soltó un suspiro y miró a Alex con determinación en sus ojos.

—El punto aquí es su relación con Kara, no la mía con ella ¿realmente dejara de hablar con ella o permanecerán peleadas por un tercero? Porque soy un tercero en su relación con Kara, señorita Danvers, y créame cuando le digo que Kara la necesita.

Aquello último hizo que Alex cambiara su expresión por una de preocupación.

—¿Está... bien?

—Ella... parecía muy deprimida ayer y eso fue lo que me motivó a venir, no sé con exactitud qué sucedió y tampoco me lo quiso decir, sólo sé que está decaída por el hecho de no tener a su hermana... ella la extraña.

—Y yo la extraño también, pero... ella vino a decirme lo que has dicho, que confiara en ella y sus decisiones, que no me pedía que aprobara la relación, sin embargo, que podía respetarla y apoyarla —Alex fijó sus ojos en Lena que la miró extrañada, no comprendiendo cual era el problema con eso, Kara sólo le estaba pidiendo apoyo y comprensión —, pero eres una Luthor ¿qué si le sucede algo y la lastiman? ¿Qué si tú la lastimas? No puedo sacar esas dudas de mi cabeza.

—Entonces... déjeme hacerle una promesa, no suelo hacer promesas banales señorita Danvers, puede preguntárselo a Kara. —Alex la miró con interés —. La seguridad de Kara es mi mayor interés, si en algún momento algo llegara a sucederle, le aseguro que lo solucionaré antes de setenta y dos horas, cualquier tipo de inconveniente que sospeche que está relacionado conmigo, por supuesto.

Alex la miró con desconfianza, sin embargo, minutos después de pensarlo en silencio sonrió, asintiendo con la cabeza.

—Acepto tu promesa, Lena Luthor, voy a confiarte a mi hermana sólo porque ella confía en ti y no quiero continuar con una disputa sin sentido... creo que te debo una disculpa por mi comportamiento grosero de la otra noche. —le tendió la mano y Lena la tomó con una sonrisa en el rostro, con el único pensamiento de que no había persona que se resistiera a ella y su lengua milagrosa —. Espero que pueda cumplir su promesa si se llegase a dar el caso.

—Por supuesto que lo haré... y antes de marcharme, ¿podría pedirle que hablara hoy mismo con Kara? No me gusta verla triste, quisiera que se arreglara el inconveniente lo antes posible... apenas come estos días.

—Iba a llamarla para vernos luego del trabajo.

—Perfecto, fue una charla agradable, señorita Danvers.

—Por favor, llámame Alex.

—Entonces Alex... llámame Lena.

Y luego de guiñarle un ojo salió de la oficina de la mujer perdiéndose entre la multitud hasta salir de la comisaría con una sonrisa de satisfacción en el rostro.

Si no tuviera que atender un caso en cinco minutos seguro celebraría aquella pequeña victoria capturando el alma de algún ingenuo rápidamente, pero su deber como humana la llamaba.

No supo exactamente cuánto tiempo permaneció en su despacho sólo supo que el sol se había ocultado hace mucho y que debía volver al departamento de Kara, soltó un suspiro, saliendo de su despacho para verificar que no quedaba nadie más allí, y en efecto se encontraba sola por lo que únicamente chasqueó sus dedos para que las luces se apagaran y apareció en el departamento de Kara, viéndola dormida en el sofá con la televisión encendida.

La miró en silencio durante unos segundos sonriendo sin darse cuenta, hasta que se preguntó qué tan tarde podía ser para que Kara se hallara dormida. Miró la hora en el reloj de su muñeca. Eran las once y cuarto, y aunque era viernes y Kara permanecía viendo series con ella hasta las tres de la mañana, ya estaba dormida... probablemente era porque habían acabado la serie hace dos días y debían esperar a que fuera renovada.

Lena debía admitir que le había gustado tanto que algunas veces se escapaba al set para mirar los capítulos siguientes, haciéndole spoilers a Kara varias veces y logrando que la rubia hiciera un lindo puchero a modo de reclamo.

Había olvidado por completo el investigar a Kara más a fondo, según lo que había visto en Alex, Kara era adoptada... ¿por qué no se lo había dicho? ¿Acaso era algo de lo que no le gustaba hablar? ¡Llevaba dos semanas viviendo con una completa extraña!

Soltó una risa ante su pensamiento pues la única que vivía con una extraña era Kara, Lena fácilmente podría ver toda su historia de vida con una simple mirada, o en un beso, una caricia, incluso mientras dormía podría verla, pero por algún motivo no quería hacerlo, quería ganarse la confianza de Kara hasta tal punto que ella misma le dijera todo eso.

La rubia se removió en su sitio, abriendo lentamente sus ojos y girándose para encontrarse con Lena de pie a un lado del sofá en el que dormía. Dio un brinco en su sitio, soltando un gritillo del susto y haciendo que Lena soltara una risa.

—¿Lena? —pareció no enfocarla bien hasta que se colocó sus lentes —¡Lena, eres tú!

Se levantó del sofá tirándose a los brazos de la pelinegra que se tambaleó un poco en su sitio por la repentina acción de la rubia, que la besó en los labios antes de que pudiera decir cualquier cosa.

Al separarse Lena permaneció con una mirada de confusión en su rostro mientras que Kara la miraba con una sonrisa.

—¡Eres la persona más dulce que conozco!

Lena soltó una risa sarcástica.

—Olvidas que uno: no soy una persona, y dos: no soy dulce. Soy la ama y señora de las tinieblas ¡La soberbia en persona! Inclínate ante mí, humana tonta. —Kara rió ante aquellas palabras y volvió a besarla, interrumpiendo su discurso introductorio, no era como que le molestaba tener los labios de la rubia en los suyos, pero quería saber el motivo de tales muestras de cariño de su parte —. ¿A qué se debe todo esto?

—Sé que hablaste con Alex y la convenciste de que lo nuestro es real y de que podía confiar en ti.

—¿Lo nuestro es qué? ¿Confiar en quién?

—¡Eres tan dulce! Y sé que en dos semanas has estado aguantándome y mimándome sin recibir nada a cambio... —Kara la hizo sentarse en el sofá, mientras que Lena la miraba con confusión. Cuando la rubia se sentó sobre ella Lena soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo, escapándosele una pequeña flama de los labios que hizo sonreír más a Kara —, así que... pensé que quizás ahora yo podría mimarte, ama de las tinieblas.

El rostro pálido de Lena tomó un tono rojizo que sólo hizo a Kara reír. La rubia unió sus labios nuevamente mientras con sus manos recorría el cuerpo de Lena, que sentía su cuerpo cada vez más caliente, al separarse Kara se desvió a su cuello haciendo que Lena soltara un pequeño gemido.

—Sí... yo... —mordió su labio inferior y se aferró con fuerza a uno de los cojines del sofá, tratando de no perder el control, sin embargo, tenía que admitir que Kara estaba haciendo un buen trabajo —… supongo que permitiré... que me complazcas... humana.

Lena cerró sus ojos, sintiendo la lengua de Kara recorriendo su cuello, sus dientes mordisqueando a lo largo de su hombro y clavícula, sus manos en su pecho, podía sentir a la rubia por completo y además aquel fuego en su interior que siempre se agitaba con el simple tacto de la rubia. Escuchó a Kara soltar un gemido y luego separarse un poco de ella.

—Lena. —las caricias de la rubia se detuvieron en ese momento, sin embargo, Lena sólo frunció un poco el ceño —. ¡Lena estás ardiendo!

—Lo sé, me lo han dicho muchas veces.

—¡Hablo enserio, estás ardiendo!

Fue cuando escuchó un ruido sordo que abrió sus ojos, viendo a Kara en el suelo mirándola con algo de miedo. Olfateó un poco y el olor a quemado la inundó, chasqueando sus dedos hizo aparecer un espejo de cuerpo completo a su derecha, viendo como efectivamente su cabello estaba en fuego.

—¡Oh, vamos!


Recuerden que esta historia está finalizada en Wattpad UwUr, bajo el mismo nombre, con el mismo seudónimo.