ENTRE NUNCA Y JAMÁS
(Neverland)
Capítulo 7.
Sagisawa Yohko, mujer del mundo del espectáculo cuya vida estable la convierte en un auténtico trofeo para cualquier caza fortunas. Ronda los cuarenta y sin embargo su rostro es casi perfecto, su cuerpo está muy bien conservado y si no fuera porque de verdad yo no tengo complejo de Edipo, le tiraría los perros, ¿por qué no? A ella no parece molestarle la atención que recibe de mi parte, no es una mujer complicada sino madura, no carga con los prejuicios del mundo y tiene una seguridad casi tan grande como su ego. Sí. Yohko es una auténtica loba.
- "¿Qué va a ordenar mi cachorra?" - Ok, ya empezó a encabronarme con eso.
- "No me llames así" - Mascullé ruborizada.
- "¿Por qué no?" - Sonrió mientras tomaba su copa de vino y lo llevaba a sus labios rojos - "¿Acaso no eres mi pequeña Natsuki?"
- "Mira Yohko" - Asenté de golpe el menú a la mesa, cosa que en vez de enfadarla le causó gracia - "Este no es uno de tus estúpidos ejercicios de tu programa de radio"
- "¿Ejercicios?"
- "Tú no eres una cougar alfa ni yo tu cachorro, ¿estamos?"
- "Ah" - Sonrió como quien mira a su mascota - "Entonces Natsuki sí escucha mi programa"
- "Ese no es el punto"
- "Sé que eres una mamacita"
- "¡Una qué!" - En este punto creo que todo el restaurante me escuchó, un mesero incluso me pidió amablemente que cerrara la boca, ¡pero es que ellos no comprenden! ¡Estoy con una loca!
- "Si mis cálculos no fallan, debes tener unos veinticinco años" - Bruja - "Eres joven aún pero estoy casi completamente segura, de que siempre has llamado la atención de tus kouhai" - Me miró seria, cosa que hizo que se me enchinara la piel - "¿Estoy mal, Natsuki?"
- "¡No puedes llamarme de esa manera!" - Protesté - "Ni siquiera tengo hijos"
- "Los tiempos cambian" - Se encogió de hombros - "Ahora los jóvenes despiertan su libido mucho más temprano, lo que hace que lindas chicas como tú se conviertan en mujeres para comer antes de ser unas auténticas felinas como tu servidora"
- "Ahórrate la clase para tus conferencias, a mí no me convences"
- "No, supongo que yo no" - Me llevé mi lata de soda a la boca - "Para eso está Viola-chan, quien creo que a duras penas llega a la mayoría de edad" - Aquí escupí el contenido de mi vaso al piso y la miré con odio puro - "Pero tú no eres igual a mí" - Idiota.
- "¿Podemos hablar de otra cosa?"
- "Excelente" - O-oh - "Hablemos de una auténtica hembra alfa" - Carajo - "Shizuru"
- "Qué hay con la ingeniera"
- "Anda, cuéntale a tu sempai cómo te comiste a Shizuru"
- "¡No me comí a nadie!" - Giró los ojos melodramáticamente y presionó.
- "Eso ya lo sé" - Sorbió su copa - "Si a leguas se nota que eres pasiva"
- "¡Me lleva el carajo Yohko!"
El mesero volvió a la mesa y nos dijo que si continuábamos importunando a los clientes nos sacaría, pero en cuanto Yohko usó sus encantos en él, nos llevó a una sala VIP para que estemos más a gusto. Nos instalamos en un cómodo asiento con forro de piel, la luz era tenue y sólo faltó la chica bailando sobre la mesa puesto que el ambiente era extraño. Yohko sacó un cigarrillo de su bolso y lo encendió, me ofreció pero me negué.
- "¿No fumas?"
- "A Viola no le gusta" - Enarcó la ceja y me miró con incredulidad.
- "¿Sabes cuál es tu problema Natsuki?" - No sé ni para qué le presté atención, de veras - "Eres demasiado pasiva para ser real"
- "Vete al diablo"
- "Voy a ayudarte, pero antes" - Resopló el humo en mi cara y continuó - "Me contarás todo lo que has estado haciendo con Shizuru y con su hija"
- "No es asunto tuyo"
- "Se ve que no la estás pasando muy bien" - Fruncí el ceño - "Mira, te ofrezco mi ayuda desinteresada, eso no lo hago siempre"
- "¿En serio?"
- "Eres linda hasta cuando eres sarcástica pero ahora enfoca" - Asentó su mano sobre la mía - "¿Quieres seguir pasándola como hasta ahora o quieres convertirte en una mujer nueva y renovada?" - Joder, me está vendiendo el producto y me lo estoy comprando, la vieja es buena.
- "¿Habrán trajes de cuero?" - Bromeé.
- "Lo usual" - Rió tan macabro que casi me oriné del susto.
Una vez que Yohko pasó de la modalidad de vieja zorra astuta a consejera desinteresada, la cosa fue un poco más relajada. Es probable que todo lo anterior lo haya utilizado como un preámbulo para romper el hielo y es hasta ahora que realmente me está dejando ver el por qué se ha ganado a medio país con ese carisma tan propio que posee. Para mí fue fantástico, no sólo podía contarle todo lo que he estado viviendo en los últimos meses sino que también me sentía relajada, hablar con alguien que te escuche sin juzgarte es una cosa maravillosa. Yohko estuvo ahí, escuchando, fumando, bebiendo y de vez en cuando me lanzaba una pregunta ahí y otra por allá, pero ninguna que no fuese fácil de contestar o mejor dicho, que me incomodara responder. Si es un don o un arte muy estudiado no lo sé, lo que sí sé es que ella es una auténtica guía espiritual. Sin broma.
- "¿Qué debo hacer?" - Le pregunté después de un buen rato de silencio.
- "¿Qué quieres hacer?" - Carajo, te estoy preguntando - "Natsuki" - Le presté atención, no debí, estaba en modo esotérico - "Tienes que tener muy en claro lo que le pides al universo para que éste te responda con toda su sabiduría cósmica" - Me lleva el carajo, se fumó un porro y en mi cara.
- "Ok, basta de pendejadas me voy" - Me estaba levantando pero Yohko me jaló del brazo.
- "Huyendo no haces nada pero quedándote tampoco" - Muy fumada.
- "Mira, soy un ser humano normal que no entiende de analogías" - Me sobé las sienes - "¿Te molestaría hablarme en castellano? A mí los aspectos filosóficos de la vida no se me dan"
- "¡Qué poco romántica!"
- "No mujer, soy bruta nada más" - Me senté con desgano - "De qué va todo eso de quedarse, irse y la fumada esa del universo"
- "Mesero otra botella por favor" - Me miró decepcionada - "Esto me va a tomar toda la tarde"
Si en algún punto de la salida pensé que Temis-sama iluminaría mi senda espiritual para llevarme por el camino del zen, del cosmos, del carajo o qué fregados sé yo; fue nomás un sueño guajiro mío porque eso no pasó nunca. Lo que es peor, pasadas tres horas Yohko me pidió las nalgas y la mandé al diablo, fin de la cita. Sabía que estas tonterías astrológicas y demás chorradas, no tenían la solución a los problemas. La verdad no está allá afuera, no. La verdad se encuentra en el fondo de una botella de tequila, cuatro limones, cien gramos de sal y si a eso le agregas compañía femenina sin compromiso, todo lo demás sale sobrando.
Pero si no me equivoco, fue así como conocí a Yohko quien no parece tener la menor intención de desaparecer de mi vida. Bueno, quizás un día de estos se le haga, total, Viola me mandó al diablo, Shizuru ni me pela y hasta donde yo sé, no tengo compromiso alguno qué cumplir con nadie. Lo malo es que Yohko está totalmente trastornada y mucho me temo que con toda esa ideología marihuana que tiene en la cabeza, un buen día se le ocurra utilizar bolas chinas conmigo. Horror. No, prefiero la vida en solitario, lo más peligroso que puede ocurrirme es que un día entre Mai en mi cuarto y me encuentre autocomplaciéndome con una foto suya.
Pedí un taxi para Yohko quien no estaba en condiciones de manejar su auto y ni de loca iba yo a llevarla a su casa, que esa era muy capaz de pasarle el cerrojo a su puerta y enseñarme la práctica de lo que una mujer cougar le hace a su cachorra. Dicho en otras palabras, me tiraría hasta el cansancio. No gracias, ya comí de eso con Shizuru y se me hace que Yohko no ha de ser muy diferente a la ingeniera.
Caminé hacia el paradero de autobús más cercano que encontré, donde me senté un buen rato simplemente para observar el cómo la noche enfriaba los ánimos de la población tokiota. Pese a todo fue un gran día, hice algo diferente, aparte reí mucho. En la mañana me sentía muy mal porque Viola me dejó, pero ahora creo que puedo soportarlo, creo que puedo llevarlo bastante bien. Regresaré a casa, me daré un baño, me acostaré a dormir y mañana me presentaré a trabajar como si nada de esto hubiera pasado. Ya. Que todo quede atrás, aquí no pasó nada señores.
- "¡Yo Kuga!" - Me lleva el carajo - "Para tío, vamos a darle un aventón" - Un Mini se estacionó cerca de mí y en su interior distinguí la molesta presencia de dos seres abominables, Tate y su tío Reito.
- "Buenas noches Natsuki-kun"
- "Buenas noches vecino"
- "¿Vas a tu casa?" - No, estoy fichando, claro que voy a mi casa pelmazo de...
- "Sí, pero no debe tardar el autobús"
- "Anda Natsuki-kun sube al auto, estoy yendo a la casa y nada me cuesta acercarte si vivimos enfrente" - A ti no pero a mí sí.
- "Sube Kuga" - Me abrió la puerta mientras me silbaba, Tate es un pendejo.
- "Eres un imbécil" - Le rompí la cabeza en cuanto subí, Reito se rió y nos dirigimos rumbo a nuestra residencia de fraccionamiento. Jo. Tenía que decirlo.
- "Yuuichi me dijo que estuviste enferma" - Yuuichi es muy comunicativo - "Espero que no haya sido grave" - Continuó parloteando Reito mientras yo veía con odio puro al rubio oxigenado.
- "Un mal estomacal leve" - Contesté - "Nada del otro mundo"
- "Shizuru-san la inyectó por cierto" - Este cizañoso del carajo - "¿No lo sabías tío?"
- "¿Shizuru?" - Se rascó la barbilla mientras hacía su alto - "Ha estado algo ocupada en los últimos días, no le he visto mucho"
- "Pero es tu novia" - ¿Qué estoy presenciando?
- "Oh no, ya te dije que sólo somos amigos"
- "Amigos con beneficios"
- "¡Yuuichi!" - Se alteró el tío, que discutir tu vida privada delante de desconocidos no ha de ser muy agradable.
- "Perdón"
Tate bajó la cabeza y no volvió a preguntar nada, es más, ni siquiera volvió a abrir la boca. Cuando Reito paró el motor Tate ya se había bajado y se encerró en la casa hecho una furia, Reito se rascó la cabeza y se disculpó conmigo en cuanto me vio bajar del Mini.
- "Siento que hayas tenido qué presenciar eso Natsuki-kun, creo que mi sobrino está algo sensible"
- "No pasa nada vecino, yo comprendo" - En realidad no, pero qué iba a decir.
- "Himeno era la joya de la familia, ¿sabes?" - ¿Himeno? - "Siempre tan bella, tan delicada, era la hija menor" - Oh, su ex-esposa - "Todos la amaban, incluso Shizuru" - ¿Mande?
- "¿La ingeniera?"
- "Estudiaron juntas en el instituto" - ¿La difunta y Shizuru eran amigas? - "Para Shizuru, mi amada Himeno era como la hermana que perdió" - ¿La hermana que perdió? - "Eran tan unidas, Viola, Shizuru y Himeno, se conocían desde la niñez" - ¿Viola? - "Perdóname Natsuki-kun, debo hablar con mi sobrino antes de que esto se haga más grande"
- "Sí, gracias por traerme"
- "Buenas noches"
- "Buenas noches"
¡Carajo! ¿Por qué cuando al fin escucho algo interesante se tiene que terminar así tan de repente? Es que no me la creo, en mi mente atraviesan miles de ideas, miles de posibilidades y todas llegan a lo mismo, todas me responden cosas y me botan también más preguntas. ¿Quién demonios puede responderlas? ¿A quién le pregunto? ¿Cómo saber? Para entenderlo todo necesito una bola de cristal y quién más en este lado de la ciudad posee una, sino una pitonisa. Yohko, quien fuera también condiscípula de Shizuru, ella tiene las respuestas y ella me responderá lo que quiero saber.
()()()
- "Vaya, hasta que te manifiestas araña"
- "Yo también te extrañé" - Me lanzó un beso - "Ten, un presente" - Un pinche llavero de cinco centavos.
- "Sabes dónde puedes meterte tu regalo"
- "Y yo que me la pasé pensando en ti"
- "Pues me hiciste falta aunque lo dudes"
- "Supe que te pegaste una mega borrachera y que no invitaste"
- "¿En serio?" - ¿Eso dicen? ¡Qué mala fama!
- "Sí, que te ausentaste tres días" - Cierto, tampoco vine ayer, ese día me lo tomé sólo por placer.
- "Mal estomacal, puedes preguntarle a Mai"
- "¿De tres días?" - Me miró suspicaz - "Mejor confiesa a dónde te llevaste a la pequeña Fujino"
- "A ningún lado, me terminó"
- "¿Cómo?" - Se azotó la mano en la frente - "Pero tú sí que bates récords, ¿cuánto te aguantó, un mes?"
- "Y cinco días, ha sido mi relación amorosa más larga si tomamos en cuenta que nunca fuimos nada"
- "¡Qué barbaridad y ni te la comiste supongo!"
-"¡Nao!"
- "¿Qué?"
- "Es una niña"
- "¿Y? Ah claro, se me olvidaba que tú eres la mujer más puritana del planeta"
- "Y tú una pinche zorra"
- "Gracias" - Sacó una lima de uñas del bolso - "Es bueno ser la mejor, mejor ser la más buena" - ¿Tu segundo nombre es humildad? - "Me preocupas, salgamos hoy no vaya a ser que te deprimas"
- "No me deprime que Viola se haya ido"
- "¿No?" - Enarcó la ceja y me miró con esos ojos verdes como la lima - "La niña te dejó"
- "Así fue"
- "¿Acaso no te dolió?"
- "En lo absoluto" - Se acercó hacia mí y topó nuestras frentes.
- "¿Acaso la ingeniera...?" - Se llevó ambas manos al rostro - "¡Naa!" - La miré seria - "¡Kuga dame tu mano, eres mi ídola!"
- "¿Qué demonios pasa por tu mente mujer?" - Me estrechó la mano y luego la untó en su entrepierna, fue asqueroso.
- "¡Te has tirado a Fujino!" - Exclamó emocionada.
- "No Nao, no me he tirado a nadie"
- "Entonces ella te ha tirado a ti, da igual"
- "Tampoco" - Mentira, pero ella no debe saberlo nunca - "He recibido ayuda profesional para superarlo"
- "¿Ayuda profesional?" - Se sentó sobre mi escritorio, indicándome que no pretendía irse hasta saciar su curiosidad - "¿Sales con un loquero?"
- "Una sexóloga" - Sus ojos se abrieron, para luego cambiar a esa mirada felina que sólo Nao tenía.
- "Detalles, todos, ya"
- "Estoy saliendo con Yohko" - Sus ojos volvieron a brillar con lo que yo denomino, mirada del mal.
- "Eres soberbia" - Se paró y luego me hizo una reverencia - "Kuga-sama, permíteme convertirme en tu pupila"
- "No jodas" - Le di un zape - "Sólo salimos a comer y a conversar, nada del otro mundo"
- "Dime que ya te la comiste o ella a ti, da igual" - Preguntó emocionada la mujer.
- "No Nao" - Tono de sobriedad - "Yohko es mi terapeuta no mi amante"
- "Pero qué bruta eres, la lengua de Temis-sama desperdiciada en una abstemia reprimida como tú"
- "Gracias amiga"
- "¿Pero cómo es que estas cosas pasan siempre cuando no estoy?" - Se levantó de mi escritorio y caminó en círculos - "Eso es" - Me miró fijamente - "Esto tengo que verlo" - Acercó nuestros rostros y sentenció - "Salgamos las tres juntas hoy"
- "De ninguna manera" - Nao hizo un berrinche pero aún así no accedí a sus deseos - "Además dijo tener muchos compromisos hoy, no creo verla"
- "Eso es una pena" - Suspiró - "Quería su autógrafo"
Pese a todo, quedé con Nao en salir a comer para ponernos al día en cuanto a las últimas novedades, lo que se traduce en salir con ella para que me cuente la versión extendida de todo lo que hizo y compró en sus vacaciones. A pesar de ser Nao tan irritante, era agradable para mí contar con su presencia pues me hacía falta, me hizo falta en estos días. Saber que tienes a un amigo en quién confiar ciertas cosas es hasta cierto punto gratificante, pero no me malinterpreten, no es que no confíe en Mai o la considere menos amiga que Nao. Lo que pasa es que habrán cosas, habrán temas que Mai no entenderá o no querrá hablar de ellos, pues a pesar de quererme mucho para Mai la sola idea de que una mujer prefiera la compañía de otra es más una idea ilusoria, que una realidad. Pero así es ella, así la quiero también.
Shizuru pasó en un par de ocasiones por mi área, nunca volteó para ver hacia donde yo estaba, no es que yo tampoco buscara su mirada. Para mí lo que ocurrió había quedado en el olvido, ese fue el consejo que Yohko me diera en su momento, dijo que era mejor así. Cuando le pregunté qué hacer con Viola, su consejo fue que lo mejor sería darle tiempo. Así lo he hecho. He ignorado a Shizuru tantas veces he podido, he luchado también con el loco impulso de llamar a Viola y preguntar qué era de su vida. Fue así como pasaron los días, mi teléfono sólo marcaba llamadas y enviaba mensajes a Yohko, quien en cuanto hablaba de algún tema que quería que escuchara, me mandaba mensajes en la madrugada para que estuviera pendiente. Una vez me llamó desde la cabina en su programa nocturno, me presentó como caperucita roja, fue ridículo, aunque reconozco que fue gracioso.
Cuando el cumpleaños de Mikoto se acercó, decidí salir a comprar algunas cosas que Mai me encargó para la comida especial que le haría al pequeño monstruo. Antes, decidí escaparme para comprarle un presente en aquella tienda donde vendían galletas de todos los sabores y colores del mundo. No sé, se me hizo que el monstruo apreciaría mi regalo más que cualquier otro. La tienda estaba en el distrito de Akihabara, algo alejado de nuestro hogar pero salí con tiempo para no retrasar más los preparativos de la comida de la pelirroja. Con el tiempo medido, entré y salí del sitio sin distraerme hasta que una vista llamó mi atención en una tienda departamental no muy lejos de donde yo me encontraba. La imagen de Viola del brazo de otra mujer.
Me escondí tras un kiosco de revistas para no ser descubierta, pero sí, no me equivoqué, era Viola quien caminaba con intención de entrar a una tienda cercana a donde yo me encontraba. Estaba con una chica, quizás una compañera de clases, quizás una nueva conquista, saber. Se le veía muy contenta y reía a montones, reía como jamás hacía conmigo, supongo que estaba bien, se había olvidado por completo de mí. En cuanto consideré que no podría descubrirme me escabullí como pude y huí de Akihabara, llegué a casa dejé las compras en la meseta de la cocina y me encerré en mi cuarto. No salí en todo el día. Pero no pude evitar el compromiso de la cena, así que me alisté y bajé a saludar a los compañeros de Mikoto y al joven hermano de Mai, Takumi-kun.
- "¡Natsuki, tiempo sin verte!" - Saludó el castaño, quien había crecido mucho desde la última vez que lo vi.
- "Cielos, estás más alto" - Se ruborizó - "Eres ya un hombre"
- "¡Qué dices!" - Se rascó la mejilla - "Sólo tengo veinte años" - Los mismos que Viola por cierto.
- "Te conozco desde los catorce, así que te aseguro que hablo con conocimiento de causa"
- "Ya déjalo Natsuki" - Me reprendió la pelirroja - "Para mí siempre será mi pequeño hermanito" - Le jaló los cachetes para dejarlo todavía más ruborizado.
- "Oye, oye" - Se quejó - "No hagas eso Mai"
- "¿Ya tienes novia?" - Pregunté, Mai quedó verde y él rojo.
- "N-no" - Tartamudeó - "No me queda mucho tiempo para ello" - No sé por qué no le creí.
- "No lo presiones Natsuki, está mejor así" - Intervino la celosa hermana.
- "¿Qué hay de ti?" - Me preguntó - "Supe que estuviste grave hace unos días"
- "Estrés laboral" - Mentí descaradamente - "Ya sabes, vida de adulto"
- "Oh" - Me miró con suspicacia, por un momento pensé ver a la pelirroja en él - "Lo importante es que ya estás bien"
- "Así es" - Respondí con orgullo, hasta que nuevos invitados llegaron a la celebración de Mikoto.
- "¡Yo Kuga!" - Carajo, Mai invitó a Tate y al tío Reito.
- "¡Tate, Kanzaki-san; bienvenidos!" - Saludó la pelirroja.
- "Mikoto-chan" - Se acercó Reito a la cumpleañera - "Felicidades por tu mayoría de edad" - Le entregó un regalo.
- "Gracias Kanzaki-san" - Lo recibió con júbilo y de alguna manera Mai se entrometió en el momento.
- "¡Oh Kanzaki-san no se hubiera molestado!" - Mírenla.
- "Es lo menos que puedo hacer, después de todo disfrutaremos de una comida casera como no hemos hecho en años" - Le sonrió afable - "¿No es así Yuuichi?" - Asintió el rubio con una enorme sonrisa y con un rugido estomacal también.
- "Pasen, siéntense a la mesa, les traeré algo de comida"
Los recién llegados se sintieron como en casa al sentarse a la mesa y robarse prontamente, la atención de los invitados y los anfitriones. Entre la serena apariencia y buenos modales de Reito y entre el excelente sentido del humor y carácter extrovertido de Tate, pronto tuvimos una fiesta muy entretenida. Mai tomó muchas fotografías de ello, después de todo ese era su principal pasatiempo. Todos se divertían y yo me preguntaba por qué demonios no podía ser como ellos, preferí mejor irme a un rincón lejano y contemplar hacia la calle en lo que ellos disfrutaban del momento.
Pensé en Nao, pero ella no asistiría debido a un compromiso con su nueva conquista, sí, la mujer tenía novia y estaba en esa etapa feliz en donde salían juntas a todas partes y se profesaban su amor incondicional a cada hora. ¿Estoy amargada? Sí y envidiosa también. Suspiré un lamento patético que ahogué en el fondo de mi vaso de cola, me tragué mi aburrimiento y el timbre de la puerta sonó justo en el momento exacto en el que consideraba salir a dar una caminata por la calle. Temis-sama hizo su entrada triunfal en escena y la situación no pudo ser peor.
- "Buenas noches" - Saludó la mujer en cuanto entró a la casa, la multitud enmudeció de contar con la presencia de una celebridad en la tertulia - "Espero no haber llegado muy tarde"
- "Adelante Sagisawa-san" - Le saludó Mai, como si le conociera de toda la vida y me pregunto de dónde la conoce - "Llega a tiempo para comer el pastel que Midori horneó para Mikoto"
- "Gracias Mai" - La miré desconcertada - "Hola Natsuki"
- "Uh, hola" - Saludé todavía en shock - "¿Se conocen?"
- "Sagisawa-san es cliente asidua del café" - Explicó tranquilamente la pelirroja.
- "Midori es una vieja amiga" - Pasó de largo junto a mí - "Reito, tiempo sin verte"
- "Yohko" - Abrió los ojos Reito como si hubiese visto a un fantasma - "Han pasado muchos años"
- "Los necesarios" - Ambos quedaron en silencio hasta que Tate intervino.
- "Tío, ¿conoces a Temis-sama y no lo habías dicho antes?" - Reito sonrió nervioso y explicó.
- "Estudiamos juntos la escuela media superior, junto con tu tía"
- "Ah"
- "Aunque he venido por invitación de Mai y por supuesto, a saludar a mi caperucita roja" - Esta mujer - "Natsuki no me ha hablado últimamente al programa"
- "No sé de qué me hablas" - Negué delante de los presentes, quienes nos rodeaban con toda la sucia intención de pedir autógrafos.
- "¡A comer pastel todos, andando!" - Llamó la atención de los invitados la pelirroja y todos le siguieron, todos excepto Yohko quien se quedó a mi lado.
- "¿Cómo has estado?" - Preguntó la adivina, después de un rato de silencio.
- "He estado mejor" - Me encogí de hombros.
- "Vamos"
Yohko me tomó del brazo para llevarme hacia donde los demás se encontraban para que departiera con ellos, pero el timbre de la puerta volvió a sonar y me separé de ella para abrir a quien fuere que se encontrara afuera. Cual fuera mi sorpresa, que la persona que estaba ahí era la caprichosa de Viola, quien supongo tampoco esperaba que fuese yo quien abriera la puerta pues su expresión fue de total sorpresa. Nos quedamos viendo la una a la otra sin saber qué hacer, hasta que pude recuperar parte de mi control y la invité a pasar, toda nuestra interacción siendo diligentemente observada por cierta astróloga curiosa.
- "Adelante" - Le invité - "Están en la cocina" - Supuse que Mai la había invitado y por eso le dije aquello, pero no.
- "He venido a hablar contigo"
- "No es el momento" - Respondí atrabancada, pero luego suavicé un poco mi actitud cuando Yohko fingió que tosía - "Es el cumpleaños de Mikoto, estamos de fiesta" - Cuál fiesta, si tienes cara de funeral Natsuki.
- "No sabía"
- "Hola de nuevo" - Interrumpió Yohko, quien se acercó muy alegre hacia Viola.
- "¡Temis-sama!" - Exclamó sorprendida Viola - "¿Qué hace aquí?" - Luego tuvo un tic, quizás recordó aquel día en donde me vio jalar del brazo a Yohko - "Ya" - Dijo mientras me miraba.
- "Una vieja amiga me pidió que viniera en su representación" - Explicó brevemente la pitonisa de Japón - "Pero también estoy aquí por Natsuki" - Me guiñó el ojo y no sé por qué pero sentí dagas en todo el cuerpo.
- "Se nota que a ti las mayores se te dan muy bien" - Me reclamó sin importarle nada que Yohko la escuchara.
- "Viola" - Le llamé la atención - "No es el momento"
- "Tienes razón" - Torció la boca - "Debo irme"
- "No, no, no" - Intervino la idiota de Yohko - "La fiesta apenas comienza" - Sentí escalofríos - "Ven pequeña Viola, mejor cuéntame cómo vas con aquello de tu amada"
- "Ya no hay amada Temis-sama, eso se acabó" - Se lo dijo a ella pero me miró a mí, yo por mi parte la ignoré.
- "Es una pena" - Sonrió con malicia Yohko - "A Natsuki también la dejó su amada"
- "¿En verdad era tu amada, Natsuki?" - Preguntó con cinismo - "Pues veo que encontraste consuelo rápidamente"
- "¿Acaso soy la única que encontró consuelo pronto?" - No sé qué vio en mi mirada pero Viola dio un paso hacia atrás.
- "Al menos yo salgo con gente de mi edad y no con abuelas" - Se defendió y pude ver cómo la consejera espiritual fruncía el ceño aunque lo disimuló como pudo - "Pero se nota que a tí eso se te da bien" - Siguió atacando y sentí deseos de matarla, Yohko se dio cuenta y fue así como intervino de nuevo.
- "Pero ustedes dos cómo gustan de hacerse daño la una a la otra" - No le prestamos atención, ambas enfrascadas en nuestro duelo de miradas esperando el momento para atacar - "¿Por qué mejor no aceptan que no pueden estar la una sin la otra, de una buena vez?"
- "¡No!" - Gritamos al unísono, el timbre sonó de nuevo y mi peor pesadilla entró por la puerta.
- "¡Ingeniera!" - ¿Pero no puedo tener un momento de esparcimiento sin que se me junten las mujeres en el mismo cuarto, el mismo día?
- "Ando buscando a Reito" - Pero nos encontraste a nosotras - "Yohko" - Miró de reojo a la pitonisa - "Viola" - Luego a su hija quien le devolvía la mirada con frialdad.
- "Madre, tu amante está en el comedor con los demás invitados" - Shizuru se quedó helada ante esto - "Me voy, no tengo nada qué hacer en este lugar" - Viola salió de prisa y el impulso de ir por ella me vino de repente, aún con Shizuru cerca.
- "Anda" - Me empujó Yohko - "Ve por ella" - Me guiñó el ojo - "No es bueno que esté sola en ese estado"
- "Yo iré" - Intervino Shizuru - "Es mi responsabilidad"
- "Tú ya has hecho demasiado Shizuru" - La detuvo la ojiazul - "Anda Natsuki, alcánzala que yo le explico a Mai tu ausencia"
Asentí con la cabeza y salí corriendo de la casa, ni siquiera me preocupé en mirar hacia atrás para ver la cara de Shizuru. No me interesó. El problema fue que cuando salí Viola ya había arrancado el motor de su vehículo y se fue hecha una furia, no me lo pensé dos veces y corrí al garaje, monté mi maltrecha motocicleta y sin siquiera tomarme la molestia de buscar mi casco pegué una carrera loca con la Kawasaki tras Viola. Por supuesto, el motor del vehículo de Viola era mucho más grande que el de mi pequeño modo de transporte, pese a todo le di alcance en un semáforo. Toqué la ventana de su auto para que me abriera y noté la sorpresa en su expresión, pero sobre todo sus lágrimas.
- "Para" - Le pedí, pero Viola me ignoró - "Hablemos"
El semáforo cambió su señal de rojo a verde y Viola pensó que se encontraba en un grand prix porque arrancó con fuerza el vehículo, aunque su nerviosismo le hizo olvidar sacar el pie del clutch. Las llantas rechinaron y salió con demasiado impulso y velocidad, me temí lo peor y continué dándole alcance. Estaba alterada, me asustó, pero afortunadamente después de cuatro cuadras bajó la velocidad y paró el motor antes de que siguiera cometiendo más imprudencias. Estacioné la moto tras su auto y volví a intentar hablar con ella.
- "¿Qué quieres Kuga?" - Me dijo tras la ventanilla del auto.
- "Por principio de cuentas, madrearte" - Le reprendí - "¿Has perdido la razón?"
- "Eso fue estúpido ya sé"
- "Loca" - Fruncí el ceño - "Pudiste ocasionar un accidente o peor aún, te pudo haber ocurrido una desgracia"
- "¡Qué más te da!" - Aporreó ambas manos en el volante mientras hacía su berrinche.
- "¿Pero tú crees que si no me importaras no hubiese salido así sin casco, tras de tí?"
- "Te importo, ya" - Me miró a los ojos - "Pero no más"
- "Déjate de tonterías y baja del auto, vamos a caminar un poco"
- "No quiero" - Carajo esta mujer cuando quiere se comporta como una niña.
- "¿No quieres?" - Pero para infantil y malcriada yo - "Hazlo o te pincharé la llanta"
- "No te atreverías" - No le respondí, con el pie comencé a bajarle el aire a la llanta al presionar la válvula.
- "¿No?" - Le sonreí con maldad, Viola abrió los ojos como platos.
- "¡Detente, está bien me bajo!" - Buena niña.
La joven castaña se bajó del automóvil, por mi parte no podía evitar la enorme sonrisa arrogante de mi rostro. Me salí con la mía y ella no estaba muy a gusto, pese a todo accedió a acompañarme a dar una vuelta no sin antes ponerle los seguros eléctricos a su vehículo. Le aseguré que no tardaríamos y que en cuanto regresáramos, encontraríamos su auto sano y salvo. Se subió a la moto conmigo y la llevé al sitio más cercano que encontré donde vendieran helados.
- "¿Quieres?" - Le ofrecí.
- "No soy una niña" - La miré con curiosidad y procedí a engullirme el mío.
- "Pues a mí me gustan estas niñerías" - Me reí, si me entendió o no era cosa de ella.
- "¿Qué quieres Kuga? Se hace tarde"
- "No seas impaciente, sólo quiero que te calmes"
- "Estoy calmada"
- "No lo estás" - Mascullé - "No hubieses hecho algo tan estúpido como lo de hace un rato si lo estuvieses"
- "No volverá a pasar, lo prometo" - Me miró seria, sí, tiene razón.
- "¿Por qué lo hiciste?" - Me miró pensativa - "¿Por qué te fuiste tan enojada?"
- "¿No lo sabes?" - Quedó roja del coraje - "¿No la viste?" - Shizuru.
- "La vi" - Pero no comprendo qué fue lo que te molestó exactamente.
- "Es tan descarada" - Gesticuló sin elegancia, algo poco común en ella - "Entrar a tu casa preguntando por el amante y además..." - Gritó, se llevó ambas manos al rostro y luego resopló el aire para tranquilizarse - "No sé cómo papá se lo pasa todo"
Se quedó callada después de eso, su rostro había recuperado parte de su serenidad aunque su respiración agitada denotaba su intranquilidad. Por mi parte me mantuve a su lado apoyada en la barda de la nevería viendo hacia la calle. De reojo noté cómo una lágrima se le escapaba al irritado rostro de Viola, por lo que de mi bolsillo saqué un pañuelo y se lo di para que se limpie. Fingí que no la veía, dedicando la mayor atención posible a la tarea de gastarme mi delicioso helado napolitano, cuyo sabor dulzón por la fresa y la vainilla, combinado con lo amargo del chocolate, me reconfortaba levemente de la persecusión policiaca de hace unos momentos.
- "T. Y." - Dijo después de un rato - "Tú sí que no tienes vergüenza" - Me reclamó mientras veía el pañuelo.
- "Oh" - El pañuelo de Tate, carajo - "Pensaba devolvérselo en cuanto le viera" - Cosa que se me olvidó y cometí la idiotez de prestártelo.
- "Eres como ella" - Me reclamó - "Siempre usurpando lo ajeno" - La miré desconcertada, pero Viola no dijo más.
- "Es guapa" - Llamé su atención - "Tu amiga con la que estabas en Akihabara"
- "¿Estuviste en Akihabara?" - Me reclamó - "¿Por qué no me hablaste?"
- "Estabas ocupada"
- "Hikaru es mi mejor amiga ya te había hablado de ella antes" - Explicó - "Pero claro, tú nunca escuchas lo que digo" - Eso dolió.
- "Le compraba galletas a Mikoto"
- "¿En el Meido Kissa?" - Enarcó una ceja - "Tú nunca cambias"
- "No" - Sonreí, pues Viola sabe bien de mi afición a los trajes de sirvienta.
- "Ten" - Me devolvió el pañuelo - "Asegúrate que la próxima vez sea el tuyo"
- "¿Habrá una próxima vez?" - Me miró sorprendida.
- "Cuando estés con ella, a eso me refería" - Respondió con voz ronca y quebrada.
- "¿Cuando esté con quién?" - Cuestioné enojada.
- "Cuando estés con mi tía Shizuru" - Callé - "Tu amada ingeniera no es mi madre" - ¿Qué? - "Olvida ese cargo de conciencia que traes de 'con la madre y con la hija' porque no existe tal relación aquí"
- "Pero qué estás diciendo" - Me llevé la mano al cabello para revolverlo, es un vicio que tengo cuando no comprendo lo que ocurre.
- "Mi madre murió cuando yo nací" - Contestó con frialdad - "Mi tía se casó con mi padre y me crió como a su hija" - Se acercó hacia mí con una media sonrisa en el rostro - "¿No lo entiendes?"
- "No"
- "Significa que mi tía Shizuru puede tener a quien quiera, mientras al ojo público siga manteniendo la imagen de fiel y abnegada esposa" - Su mirada era siniestra, sus ojos parecían dos hoyos negros - "A quien ella quiera Kuga" - Me tocó los labios - "Lo que ella quiera" - Frunció el ceño y retrocedió - "Todo lo que era de mi madre" - Traté de acortar la distancia, pero Viola me dio un empujón - "Todo lo que se suponía era mío"
- "Viola" - La llamé.
- "Todo le pertenece"
Las luces de la nevería se apagaron y sólo quedó entre nosotras la penumbra de la noche, a la tenue luz del farol de la calle, los ojos de Viola se confundían entre lo lóbrego del ambiente, entre el misticismo de su mirada, entre la tristeza y la amargura. Ni una sola lágrima derramaron sus ojos, nunca en toda mi vida había visto una mirada tan vacía como fría, pero ella la poseía. Así, de la nada, Viola me enseñó algo que quizás a nadie le haya mostrado nunca. En un instante, cambió su imagen de niña ingenua y caprichosa a la de una mujer madura y determinada.
Sentí miedo al estar a solas con esta mujer, pero dentro de ese miedo había ese algo que no sabría cómo explicar, pero que me atraía poderosamente. Al igual que una serpiente, sus ojos me paralizaban para permanecer inmóvil en mi sitio y así me quedé, contemplándola durante largo rato y de haberlo ella querido, durante las horas que faltasen para el amanecer, durante el resto de mis días de ser posible. Me perdería entonces en ese vacío, pero al menos sabría que anduve vez alguna en la nada de su mirada, en lo perfecto de su ser. Me pregunto, si algún día me perdiera en sus ojos negros, ¿realmente querría salir de ellos? o buscaría la salida en la lejana pero brillante estrella roja del firmamento, cuyo color carmesí, me quemaba aún la piel.
N/A: Caray, me he enamorado de una peruana loca y sé que no debería estarlo contando pero es necesario, sólo así entenderán por qué a veces escribo de una manera y en otras, diferente. Aparte quería presumirla, está bien buena la cabrona. Pero a lo que nos compete, debo reconocer que esta vez sí pude cumplir con el mínimo de palabras y en tiempo. Pero fue fácil porque ya tenía idea de qué poner, en cambio ahora no sé que escribir, así que no se sorprendan mucho si vuelvo a retrasarme. Les deseo un buen inicio de semana y como siempre, agradezco que se tomen el tiempo de leer las tonterías que escribo. Hasta que la inspiración llegue... Ja ne!
Meido kissa: Sin duda alguna, la fantasía hecha realidad de todo otaku pervertido, un café Cosplay. Me explayaré a detalle porque debo confesar que ésto es lo mío. Estos lugares ubicados en Akihabara, que aparte de ser uno de los lugares de electrónica y mangas más populares de Tokio, resulta ser uno de esos sitios en donde te encuentras lugares muy locos donde das rienda suelta a tu imaginación. Los japoneses son otro boleto, ellos no se tientan el corazón para venderte (¡ah, capitalismo!), la fantasía que tu bolsillo quiera pagar. En este caso si tu sueño erótico es ver a una de esas lindas lolitas en traje de sirvienta, ya sea de meseras, masajistas o simplemente tomarte una foto con ellas (y el que quiera azul celeste que le cueste), pues este es tu lugar. Pero si lo tuyo es ver a un afeminado mayordomo haciéndole de tu esclavo personal, entonces vete a los Butler Café y quizás debas replantearte si lo tuyo es el yuri si te interesa un lugar como ese. He dicho.
