Cambio de escena: ++++++++++

Cambio de narrador: ::::::::::::::::::::

Flashback

Pensamiento: "..."

Sueño: [...]


Los días contiguos a ese, en el que se produjo el choque accidental, de los labios de la pantera y el veinteañero, el último nombrado fue objeto de burla del de cabellos azules. Este, cada que podía, sacaba el tema. No importaba donde, el estúpido gato (nuevo apodo patentado por Ichigo) se burlaba de él.

Por ejemplo, en la oficina, donde algunos no comprendían a que se refería el hombre, o simplemente pasaban del tema. En cambio, los que sí lo entendían, puesto que él mismo se lo había contado a estos, se reían a carcajada suelta y le seguían el juego, sacando de quicio al pobre chico de cabello naranja.

Y no solo en la oficina, no. También en su jodida casa, el único sitio donde creía que estaba seguro y el cual, el mayor consiguió convertirlo en otra puta pesadilla. Pero no, no… ahí no acababa la historia. ¡Por igual lo hacía mientras investigaban!

En las calles, persiguiendo a algún sospechoso, en cada-jodido-momento, Grimmjow siempre conseguía burlarse de él y ponerle de los malditos nervios. Fue por eso, que aquel día, Ichigo se despistó, le gritó que se callase de una maldita vez y que le dejase en paz, consiguiendo qué, por aquello, el sospechoso al que estaban siguiendo se diese cuenta de la presencia del veinteañero.

Por ello, no tuvo tiempo de actuar, y pronto, el cañón de la pistola del hombre al que perseguían se encontraba entre su ceja y ceja, haciendo que su cuerpo se tensase y no pudiese reaccionar. Pero contrario a él, la pantera sí pudo recomponerse por la sorpresa y consiguió detener al criminal que amenazaba con la vida del policía.

¿Qué fue lo mejor de todo?

¡El muy imbécil no le había leído sus estúpidos derechos mientras lo detenía!

Fue por eso mismo, que nada más llegar, bueno, unos minutos más tarde, tuvieron que soltar al supuesto sospechoso por esa misma razón.

Por esa razón, ambos compañeros volvieron a pelear y por lo mismo Nelliel intervino en medio de la pelea y Grimmjow obtuvo una herida en su mano por la intervención de la chica, ya que la mujer había puesto una placa de metal entre los dos y la pantera la había golpeado con fuerza. El dúo, después de la pelea, fueron a la enfermería, el menor le curó lo mejor que pudo la herida al más alto, claro, sin que faltasen unos cuantos insultos por parte de ambos, y por suerte, aquel día, el más alto, no se burló de Ichigo por lo sucedido en el callejón.

Más tarde, ambos se enteraron de qué por haber amenazado contra la vida de un policía, el sospechoso quedó bajo investigación y antes de lo esperado, fue encerrado entre rejas. Al parecer pertenecía a otro caso distinto al suyo. Gracias a ese suceso, pudieron detenerle y la investigación de los dos compañeros, por suerte, no fue perjudicada por ello. Incluso a la pantera le felicitaron por conseguir detener a un criminal que no pertenecía a su caso, algo que sin ninguna duda mosqueaba al de pelo naranja, ya que la pantera una vez más, no paró de joderle con ese puto tema.

—Grimmjow, como no te calles de una jodida vez voy a reventarte la puta cara —gruñó exasperado Ichigo, ya harto de estar escuchando una y otra vez a la estúpida pantera burlarse de él. Realmente aquel hombre era extremadamente irritante.

—¿Vas a hablar así al gran héroe que ha metido entre rejas a un criminal buscado durante tanto tiempo? ¡Me ofendes Kurosaki! ¡Deberías ser mucho más respetuoso con el rey que ha batallado y ha salido victorioso! —vociferó en medio de la oficina, haciendo que varios se girasen a mirarle, que otros bufasen cansados y el resto rodasen sus ojos ante el comportamiento de Grimmjow.

El menor no podía estar más agotado, no solo porque la estupidez de su compañero acababa con todas sus energías. También era porque no habían conseguido encontrar nada sobre su caso, al final del día, les había preguntado a algunos de sus compañeros que tenían zonas cercanas a donde se solía producir el tráfico de drogas… pero nada, ¡ni una estúpida pista!

Por eso, el veinteañero, como muchas noches, era de los últimos en marcharse y ahora más que nunca debía ver si lo poco que tenían, les era de utilidad.

—Vaya Kurosaki, diría que estoy impresionado por ver cuanta devoción pones a tu trabajo. Pero mentiría si no dijese que ya sabía sobre eso — susurró una voz muy cerca de su oído, haciendo que el chico diese un salto en su propia silla.

— ¿¡A caso eres idio…ta?! —susurró quedamente al momento de girarse y en vez de ver allí a su compañero ver a su propio jefe, quien le miraba fijamente con aquellos intensos ojos chocolate y esa leve sonrisa en su rostro, consiguiendo que el chico se tensase ante lo que le había dicho a su propio jefe— "Está claro, cada día que paso con ese estúpido gato me faltan más neuronas… ¡Madre mía la que me va a caer! O quizás viene por lo de la otra vez…" —pensó recordando como se había despedido del castaño el día que nombró a Grimmjow su compañero. El chico tragó espeso mirando con sus ojos ocre al hombre frente a él… ¿¡Por qué demonios parecía más alto?!

El hombre miró con una ceja arqueada al menor, y aunque en el exterior mantenía una expresión impasible y seria, en su interior deseaba poder reírse abiertamente ante la expresión que tenía en aquel momento el veinteañero. No estaba enfadado porque le hubiese confundido con su compañero y le hubiese insultado, aunque el hecho de que lo confundiese con uno de sus empleados y no hubiese reconocido su voz, sí que le había molestado un poco, algo que claramente no iba a mostrar.

—Que agradable respuesta a mi elogio, ¿no crees? —dijo con cierto tono burlesco al ver como la cara de Ichigo se contraía de la vergüenza— Puedes estar tranquilo Kurosaki, no te va a pasar nada por confundirme con Grimmjow.

El menor se tensó ante la frase de su jefe, pero después de unos instantes fue calmándose, hasta que al final pudo relajarse en su asiento y soltar un leve suspiró que por suerte el castaño no escuchó.

—Lo lamento Aizen-san, llevo demasiadas horas aquí con el est… con Grimmjow y tampoco he encontrado nada que pueda ayudarnos a parte de la grabación y tampoco es como si nos ayudase demasiado —susurró lo último para si mismo para entonces tomar unos cuantos mechones de su cabello y gruñir levemente molesto. Después de erguirse en su sitio, pensando que el hombre ya no estaba se giró y volvió a mirar las pistas, debía haber algo, aunque solo fuese una cosa.

Pero entonces, su cuerpo se quedó estático momentáneamente al sentir y ver la mano del castaño ponerse al lado de su brazo, por igual se tensó al sentir el cuerpo y el rostro de este tan cerca de él, sentía su aliento mentolado acariciar superficialmente su mejilla… espera, no comprendía, ¿por qué aquel hombre le ponía tan nervioso? ¿Por qué se paralizaba tanto a su lado? ¿Sería por esa poderosa e imponente aura que tenía a su alrededor? La verdad, prefería no saberlo.

—Jmm, creo que conozco a la solución para tu problema Kurosaki —dijo y pronto el menor se giró para mirarle sorprendido, para entonces ponerse completamente rojo, ¿¡por qué demonios su jefe estaba tan excesivamente pegado a él?!

Sousuke por igual giró su rostro para quedar cara a cara con el de cabello naranja, la separación entre ambos rostros era ínfima, y el silencio y la tensión reinaron por unos instas, hasta que el castaño soltó una leve y ronca carcajada que le hizo arquear una de sus cejas al veinteañero para apartarse y erguirse sin decir nada.

—E-Entonces… —comenzó después de estar unos segundos callado en el que el más alto se quedaba mirándole— ¿Cuál es esa solución que dice conocer?

El hombre en cambio no respondió simplemente se acercó al menor y este de manera automática cerró sus ojos, pero al no sentir nada abrió lentamente sus párpados y vio frente a él el duro pecho de su jefe, para entonces ver como se alejaba, alzó su vista y vio a Sousuke con un lápiz y papel en mano. Para entonces este arrancar una parte de la hoja y dársela a Ichigo, quien la miró curiosa.

—Ya que eres nuevo y novato, además de que tu compañero por lo que veo a no ser que sea mofarse de ti no te ayuda en lo más mínimo, te daré un poco de mi ayuda —el de ojos ocre miró el pequeño trozo de papel en las manos del castaño y pronto extendió su mano para tomarlo— Pero a la próxima pon más empeño en tu trabajo y no te quedes estancado.

Un tic apareció en una de las fruncidas cejas de Ichigo— "¿Qué demonios he estado intentando hacer idiota?" —en su mente poco le importaba insultarle, no podía escucharle… ¿verdad?

—Bien, me despido Kurosaki. Me gusta ver que hay empleados... como tú —dijo afilando levemente su mirada haciendo que al chico le recorriese un escalofrío por toda su espina dorsal. El castaño asintió levemente a modo de despedida y pronto se giró para marcharse, dejando solo al menor, del cual, su cara era un completo poema de confusión.

—¿Qué demonios ha sido eso? No, no, no, no lo pienses… "El jefe no podía estar coqueteando contigo. Simplemente era una burda broma suya, nada más…" Pero realmente ese hombre es incomprensible… —susurró quedamente pues no comprendía nada a la gente de aquella oficina, aunque prefería no hacerlo. El joven suspiró cansado y después volvió a mirar la pequeña nota que le había entregado Sousuke. Con cuidado la abrió y miró completamente sorprendido esta— Kisuke Urahara —¿eso era una pista?

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Era increíble, perfecto, un encantador placer. El poder ver la cara del estúpido gato cabreado, confundido porque yo tuviese la dirección y el nombre de al parecer uno de los mejores informantes de la ciudad.

Su expresión lo decía todo, no se creía en lo más mínimo que yo tuviese ese tipo de conocimiento a mi alcance. Cada dos por tres se encontraba bufando y con sus cejas tan justas que parecía que en algún momento se unirían en una sola. Su mandíbula estaba tensa, podía apreciar como rechinaba sus dientes mientras conducía con la mirada fija en la carretera, pero por el tic en su ceja derecha, sabía que me miraba de reojo.

—"Así me gusta, y ahora… echemos un poco más de leña al fuego~" Oh vamos gatito, no puedes estar enfadado con tu queridísimo compañero, esto nos beneficiará a ambos —dije dándole un sutil puñetazo en el hombro, haciendo que me tirase un mordisco y yo apartase la mano con rapidez para mirarle burlonamente. Él iba a darme un buen puñetazo que ya se me hacía conocido, pues no era la primera vez que nos dábamos de hostias ambos, pero antes de hacerlo, tuvo que tomar el control del volante, pues por poco nos estrellamos con nuestro coche— Ten más cuidado patoso, a ver si vamos a morir por tu incompetencia y poco aguante para las burlas.

Simplemente aquel estaba siendo uno de los mejores días que llevaba en mucho tiempo desde que había llegado a las oficinas de Las Noches.

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Era imposible, inverosímil, una soberana estupidez. ¿¡Cómo este jodido crío había podido conseguir el nombre y la dirección de uno de los mejores informantes de toda la maldita ciudad?!

No podía creer lo que mis oídos estaban escuchando, simplemente no quería creer que este maldito novato había conseguido semejante privilegio, ¡ni de coña iba a superarme estando solo unas pocas semanas en mi reino!

—Y dime, queridísimo compañero, ¿cómo has conseguido la dirección de ese dependiente? "¡Es un novato!, ¡no tengo idea de cómo ha conseguido semejante información que ni yo tengo!" —dije mirándole de reojo intentando permanecer impasible ante la exasperante situación en la que me encontraba en aquel momento. Se giró a mirarme y yo apreté con fuerza mi mandíbula al ver como me miraba con aquella burlona mirada, creyéndose mejor que yo con esa ladina sonrisa en su rostro. Joder… que ganas tenía de romperle la maldita cara— Deja de poner esa estúpida expresión o voy a quitártela fresita —al momento de decirle aquel mote su ceño se frunció consiguiendo que yo sonriera abiertamente por ello y mucho más al escuchar como gruñía— Oh vamos querido, ¿en serio te molesta que te ponga ese adorable mote?

—Creo que sabes perfectamente la respuesta estúpido gato —gruñó con frustración mientras rodaba sus ojos, apoyó su cabeza en la palma de su mano y se quedó mirando a través de la ventanilla. Fue entonces que se me ocurrió una idea, él me había estado jodiendo toda la mañana con que había conseguido una pista muy importante, bien, ahora me tocaba a mí.

—Jmm… claro que sé la respuesta. Pero me encanta oír tu encantadora voz, como aquella noche en la que jadeabas mientras te abrazaba con fuerza, como tus mejillas estaban sonrojadas ante mi beso y ese brillo que tenías mientras…

—¿¡Por qué coño no te callas?! Además, no sucedió como lo estás narrando —dijo mirándome fijamente con su ceño fruncido y las mejillas ardiendo en un vibrante carmesí— ¡Me sorprendiste y aún encima metiste tu puñetera lengua! Tus truquitos de dandi no funcionarán dos veces conmigo, ¿quién demonios te has creído que eres? —su mirada ocre todavía fija en la mía, con un brillo intenso y superior que yo quería ahogar. Detestaba que me mirase así, joder, y tanto que lo detestaba.

Cuando vi que nos acercábamos a un semáforo y este se ponía en rojo sonreí más abiertamente. Detuve el cocho a la espera de que se pusiese verde, me giré en la dirección del crío y lo tomé de la muñeca para volver a acercarlo a mi haciendo que su cuerpo se tensase, yo sonreí socarronamente y pronto llevé con lentitud mi mano hasta su nuca, acariciando y estremeciendo la piel ajena en cuestión de segundos y al momento de hacer aquello sus mejillas se enrojecieron a más no poder. Su mirada ocre se quedó fija en la mía, por un momento quedé en shock bajo esos penetrantes e intensos ojos, pero en una mirada furtiva observé como el semáforo había cambiado y devolví mi vista hacia él para entonces separarme y volver a sentarme bien en mi sitio para arrancar el coche y continuar nuestro camino.

Miré de reojo al menor y observé como este parpadeaba sorprendido y después volviendo a fruncir su ceño en mi dirección, antes de que hablase solté una queda carcajada y le miré de perfil— Entonces mis truquitos de dandi no sirven contigo, ¿verdad~? —le ronroneé burlón y él desvió su mirada, supuse que avergonzado y yo comencé a reír cuando dijo 'cállate' consiguiendo que yo volviese a reír con fuerza por su aniñado comportamiento, realmente burlarse de esa manera con el crío era sumamente divertido~

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Era en serio, cada maldito día odiaba con más fuerza a ese estúpido gato. Con cada mínima cosa que hacía parecía al coqueteo, me ponía completamente nervioso pensando que iba a hacerme algo como lo hizo aquella noche. Pero claro, eso solamente lo hacía para ponerme de los putos nervios y volverme loco.

—Sigue la maldita pista y deja de hacer estupideces —gruñí molesto y al escuchar otra carcajada de su parte un tic apareció en mi ceja— "Por favor que lleguemos rápido a por el informante no soporto a este tío por más tiempo" —Pensé cabreado, aunque sabía que no era totalmente por eso por lo que estaba cabreado, sino porque, aunque quisiera negarlo, el estúpido gato sabía coquetear demasiado bien. Y me reprendía a mí mismo al caer en sus malditas redes, por maldita segunda vez. Realmente estaba deseando llegar de una maldita vez para poder acabar este día. Y de alguna forma, ya buscaría la manera para poder vengarme de él. Por el momento, con tener unas pocas pistas sobre el caso sería suficiente… porque coqueteos ya habían sido demasiados.


P. Capítulo: VII. El alocado dependiente