Drabble #7
"Kamui"
'-Powerless-'
Fuuma lo encuentra – siempre, siempre-, lo besa y todo desaparece; Kamui dejar ser si mismo y es débil e inofensivo.
Ese humano tiene tal poder sobre él que su tan sola presencia, además de irritarle, hace a su pecho apretarse y al calor subir desde la punta de sus pies.
Lo odia, mucho, demasiado pero no del todo a Fuuma como ser viviente, eso seria darle demasiado crédito, odia el sentimiento que nace dentro suyo cada vez que lo ve, que lo siente, que lo desea… lo odia por que no debería de existir y menos por alguien como ese humano.
Kamui no debería sentir… nada…
'Tu corazón es de hielo, no debes sentir, no sabes sentir! y menos por seres tan repulsivos como los humanos'
La vos resuena en su cabeza… no recuerda quien se lo dijo, si Hokuto o Subaru o ese cazador pero si recuerda las palabras…
'Tan frio como siempre Kamui-kun'
Y esas si recuerda quien las dijo y Kamui odia el burlón tono de ese maldito cazador.
Él siempre a sido el mas fuerte, el más centrado, el que buscada la lógica en todo, el que mataba sin basilar. Matar sin pestañear, sin asco, sin remordimiento.
Siempre había sido él quien los sostenía en pie, era él quien mantenía vivo y unido a Subaru, siempre, siempre había mantenido su rostro sin emociones, su mente calculadora, por ellos… para proteger a Subaru de cualquier mal porque su hermano era tan fácil de quebrar como la porcelana y Subaru lo era todo, Kamui no se puede dar el lujo de perderlo – por eso es que matara a ese cazador, por que nadie le va a quitar a su hermano- aunque en el fondo sepa que de hecho ya lo hizo.
Por eso odia tanto que ese ser, ese humano pueda, no solo ser su igual en batalla, sino tener tal poder sobre sus emociones que con tan solo un roce de sus dedos sobre su piel pueda hacerlo perder la compostura.
Y el muy maldito lo sabe y lo aprovecha. Kamui refunfuña, trata de evitarlo, de alejarse, de luchar contra el… pero no puede, se derrite contra le líder de la torre y su mente se pone en blanco.
La existencia de ese ser es irritante y desearía matarlo, pero no puede y eso más que nada es lo que desconcierta a Kamui.
No puede matar a Fuuma. No puede. Por mucho que lo intente, no puede.
Por ello siempre termina igual, tan cerca de ese humano que su aliento choca con su piel y sus pechos respiran uno sobre el otro, a la misma velocidad, mientras Kamui cuenta las palpitaciones del corazón de Fuuma.
Es denigrante, es terrible, para Kamui, ser tan débil, tan indefenso, tan dolorosamente manipulable por ese humano. Es humillante el hecho de que necesite, tan desesperadamente, el roce, el calor de ese ser tan descarado y cínico.
Fuuma le sonríe – sonrisa maldita, que hace que sus rodillas flaqueen y sus piernas se vuelvan de gelatina-, le toca – malditas manos que están en todos lados y le queman la piel-, lo besa – maldita boca, que hace a su corazón palpitar tan rápido que siente que se saldrá de su pecho, que lo hace rogar por un beso mas -, lo humilla, lo deja débil y vulnerable.
Y lo peor, es que Kamui lo disfruta.
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